Ha tenido que ser Cáritas Diocesana de
Canarias la que se haya pronunciado con motivo del Día Internacional de las
Trabajadoras del Hogar, conmemorado ayer lunes. La organización visibiliza y
denuncia la situación de desigualdad y ausencia de derechos que afecta a este
sector esencial en la sociedad. A pesar de ser estas trabajadoras quienes
sostienen la vida y los cuidados de muchas familias, esta profesión permanece
invisibilizada, poco valorada y marcada por condiciones irregulares o de abuso.
Una vulnerabilidad que se agrava en las personas migrantes.
Cáritas Diocesana de Canarias, que cuenta
con un servicio de Orientación e Intermediación Laboral específico, denunció la
realidad de mujeres atrapadas por la indefensión administrativa y las
dificultades para su contratación por parte de las personas empleadoras.
El caso es que casi tres décadas después
de que se empezara a conmemorar esta fecha en 1988, la realidad del empleo
doméstico sigue ligada a la discriminación racial y la invisibilidad, vinculada
en muchos casos a personas migrantes sin protección legal ni redes de apoyo.
Según los datos de 2025, las personas extranjeras representaron el 42 % del
total de inscritas en el Sistema Especial de Empleadas de Hogar de la Seguridad
Social.
Cáritas Diocesana de Canarias ha
constatado que, aunque existe interés por parte de muchas familias en contratar
legalmente, los costes y la complejidad de los trámites, sin apoyo suficiente
por parte de las administraciones públicas, continúa provocando una disminución
en las contrataciones formalizadas. Esta situación, precisan, aboca a muchas
trabajadoras a sufrir las siguientes condiciones:
· Indefensión laboral: Jornadas que exceden los límites legales, salarios por debajo del
mínimo y despidos sin garantías al trabajar en el ámbito privado sin
protección.
· Vulnerabilidad extrema de
las trabajadoras internas: Muchas soportan abusos
por miedo a perder su única red de apoyo y quedarse en situación de sin hogar.
· Economía sumergida: Los constantes cambios en los procesos de regularización
dificultan la integración legal y multiplican la vulnerabilidad de las mujeres
migrantes.
Ante este escenario, Cáritas Diocesana de
Canarias, a través de su Área de Empleo, exige medidas urgentes para dignificar
el sector y proteger a las trabajadoras del hogar:
· Garantizar el
cumplimiento de la normativa: Asegurar las
condiciones básicas recogidas en el Real Decreto-ley 16/2022 para la mejora de
la Seguridad Social de los trabajadores del hogar.
· Lucha contra la
discriminación: Velar por el respeto hacia
las empleadas del hogar y evitar situaciones de abuso y poder que derivan en exclusión
social.
· Regularización
administrativa: Reconocer los derechos
fundamentales de las personas migrantes mediante la nueva propuesta de
regularización en España.
En su manifiesto por el Día Internacional
de las Trabajadoras del Hogar, Cáritas Diocesana de Canarias recuerda a la
sociedad y a las instituciones públicas que el cuidado y la protección de estas
trabajadoras es un imperativo de justicia y redunda en el cuidado de toda la
sociedad: “Porque su trabajo es un derecho, no un favor”.
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