Aunque el sector turístico insular no
parece mostrar mucho entusiasmo, lo importante es que el Gobierno, por fin,
ha aprobado el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para el período 2027-2031 con una subida acumulada del
1,65 % de las tasas aeroportuarias, equivalente a un incremento medio anual del 0,33 %. La
decisión sitúa el alza muy por debajo de la propuesta inicial de Aena, que
planteaba un incremento mucho mayor, pero también lejos de la reducción de
tarifas defendida por las aerolíneas y considerada viable por la Comisión
Nacional de los Mercados y la competencia (CNMC), organismo regulador independiente
encargado de preservar, garantizar y
promover el correcto funcionamiento, la transparencia y la
existencia de una competencia efectiva y de una regulación
eficiente en todos los mercados y sectores productivos en
beneficio de los consumidores y usuarios.
La CNMC está adscrita, a meros efectos presupuestarios, al ministerio de Economía, Comercio y Empresa. Tiene personalidad
jurídica propia y plena capacidad pública y privada, independiente del Gobierno, y está sometida al control parlamentario y judicial. Se financia través de los
Presupuestos Generales del Estado (PGE).
Los principales medios de comunicación se han hecho eco del
acuerdo gubernamental. El nuevo marco regulatorio movilizará cerca de 13.000
millones de euros durante los próximos cinco años para transformar la red de
aeropuertos españoles. De esta cantidad, 9.991 millones corresponden a
inversión regulada, directamente vinculada a la actividad aeroportuaria,
mientras que cerca de 3.000 millones se destinarán a actuaciones no reguladas,
principalmente relacionadas con actividades comerciales. El plan prevé que la
red de Aena supere los 363 millones de pasajeros en 2031.
Según preferente.com, el Gobierno presenta el DORA III
como un “salto inversor”, con especial atención a la
modernización de terminales, seguridad, sostenibilidad, intermodalidad,
sistemas de equipajes y mantenimiento. Entre las principales partidas figuran
2.851 millones para edificios terminales, 937 millones para el campo de vuelos,
más de 1.650 millones para seguridad y más de 3.240 millones para conservación
de la red. El Ejecutivo sostiene que este esfuerzo se financiará con los
propios ingresos del sistema aeroportuario y defiende que la tarifa media
quedará prácticamente congelada, con un aumento de unos tres céntimos por
pasajero al año.
El DORA III llega, por tanto, como un punto intermedio entre las
posiciones enfrentadas durante su elaboración: Aena obtiene un marco que
acompaña un fuerte incremento inversor, pero muy por debajo del aumento
tarifario que planteaba; las aerolíneas evitan una subida de mayor magnitud,
aunque no consiguen la rebaja que reclamaban; y Ryanair, una de las aerolíneas
más interesadas, pese a pedir también menores costes de acceso, es la que
recibe con mayor satisfacción el resultado al considerar que se ha frenado la
propuesta inicial del gestor aeroportuario.
Por lo que respecta al desglose del DORA III en los aeropuertos
canarios, diariodeavisos.com detalla que prevé una inversión de 1.807 millones de euros en las
infraestructuras aeroportuarias para que sean más seguras, sostenibles,
modernas y competitivas. La inversión en el aeropuerto Tenerife Sur-Reina Sofía
asciende a 553 millones de euros para la remodelación integral de la terminal,
actuaciones en campo de vuelo y plataforma, y mejora de la seguridad e
instalaciones.
El aeropuerto de Tenerife Norte-Ciudad de La Laguna alcanzará
los 313 millones de euros, que se destinarán a ampliar el área de facturación y
de la cantidad de los mostradores, los controles de seguridad en la zona más
emblemática del edificio, el área de embarque y del número de puertas, la sala
de recogida de equipajes y más cintas, y en la distribución funcional de
aparcamientos. Igualmente, se actuará en los accesos al aeropuerto en
coordinación con el proyecto de la TF-5.
La información también se refiere a las previsiones en el
aeropuerto de La Palma cuyo presupuesto será de
89 millones de euros, que se dedicarán a actuaciones de mejora de procesos y
calidad en área terminal y en el aparcamiento, ademas de a diversas actuaciones
en el campo de vuelo y la plataforma, como la ampliación de franja de pista,
sistemas de información y comunicaciones. En el aeropuerto de La Gomera se
invertirán 19 millones en la renovación de la climatización de la terminal, el
aislamiento de cubiertas, o la adecuación de la plataforma de aviación general
y en el vallado perimetral. En el aeropuerto de El Hierro se emplearán 14,8
millones de euros en una nueva posición de estacionamiento y mejoras de la
seguridad.
1 comentario:
EL PRECIO DE LO NECESARIO
DORA III y la difícil virtud de invertir con prudencia
Por Chema Muñoz
Hay cifras que, por sí solas, obligan a detenerse. Casi 13.000 millones de euros destinados a transformar la red aeroportuaria española durante los próximos cinco años es una de ellas. Y cuando una parte significativa de esa inversión afecta directamente a Canarias, un territorio cuya conectividad aérea no constituye un lujo, sino una necesidad económica y social, la reflexión adquiere todavía mayor trascendencia.
El escrito de referencia aborda con detalle la aprobación del DORA III, las posiciones de Aena, las reivindicaciones de las compañías aéreas y el papel de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Pero quizá exista una pregunta que merezca ocupar el centro del debate: ¿cuánto de lo que se pretende invertir es realmente imprescindible y cuánto podría hacerse de una manera más económica, gradual y eficiente?
La pregunta no significa estar contra la modernización de nuestros aeropuertos. Al contrario. La seguridad, el mantenimiento, la conservación de las instalaciones y la mejora de aquellos servicios que afectan directamente al pasajero deben constituir prioridades indiscutibles. Pero reconocer una necesidad no significa necesariamente aceptar que la solución tenga que ser la más costosa.
Canarias ofrece un escenario especialmente interesante para plantear esta reflexión. El DORA III contempla 1.807 millones de euros para los aeropuertos del archipiélago, con 553 millones para Tenerife Sur y alrededor de 313 millones para Tenerife Norte. Son cantidades extraordinarias que merecen ser examinadas actuación por actuación.
¿Todas esas inversiones deben ejecutarse durante el mismo período? ¿Todas responden a necesidades actuales? ¿Algunas podrían aplazarse hasta comprobar la evolución real del tráfico? ¿Existen soluciones tecnológicas o de gestión capaces de mejorar determinados servicios sin recurrir a grandes obras?
La posición de la CNMC introduce, además, otro elemento de interés. Su análisis planteó posibilidades de reducción de determinados costes de explotación y defendió un escenario tarifario diferente del finalmente aprobado. Más allá de quién tenga razón en esta controversia, el dato invita a una reflexión que afecta directamente al ciudadano: antes de movilizar más recursos, ¿se han agotado todas las posibilidades de eficiencia?
Porque el dinero que mueve el sistema aeroportuario no es una cifra abstracta. Aunque la inversión no proceda directamente de los Presupuestos Generales del Estado, sus costes forman parte de la economía del transporte aéreo y terminan teniendo consecuencias sobre compañías y pasajeros.
Por eso quizá debamos cambiar la pregunta.
No se trata de decidir si queremos mejores aeropuertos. Evidentemente, sí.
La verdadera cuestión es qué precio debemos pagar por conseguirlos y si existe una manera de alcanzar el mismo resultado utilizando menos recursos.
Una Administración eficiente no debería medir su éxito por la magnitud de las inversiones anunciadas, sino por su capacidad para distinguir entre lo imprescindible, lo conveniente y lo aplazable.
Y aquí queda la cuestión para todos nosotros : si pudiera garantizarse la misma seguridad, calidad y capacidad aeroportuaria mediante una inversión sustancialmente menor, ¿no debería estudiarse primero esa alternativa antes de comprometer miles de millones?
Quizá la verdadera modernización no consista únicamente en construir más, renovar más o invertir más.
Quizá consista, sobre todo, en aprender a hacer mejor las cosas gastando solamente lo necesario.
Porque cada euro que se ahorra sin deteriorar un servicio público también es una forma de riqueza que permanece en manos de quienes lo han generado, y que siempre cae sobre siempre los mismos el invisible espectro del contribuyente convendría en estos gastos masivos el cuorun de los que generan el dinero para todo dígase los "invisibles sin voz no voto.
Chema Muñoz
Poeta y cantautor
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