Entrada la
noche de ayer, cuando se apagaban los ecos de la festividad de la Comunidad
Autónoma, circuló la noticia desde la capital grancanaria: falleció Armando
Marcos Placeres, periodista, profesional de la comunicación radiofónica y
televisiva que durante décadas proyectó no solo su sello personal sino el de un
estilo periodístico labrado en la vieja escuela y contrastado en ambientes y
destinos que acreditaron su solvencia.
Su corazón
se paró a los 78 años, acaso cuando menos se esperaba, después de haber
superado no pocos ataques y achaques que él sobrellevó con un clínico espíritu
descriptivo y con frases que siempre alumbraban un cierto optimismo que Armando
sacaba no se sabe de dónde.
Le
conocimos en los años noventa del pasado siglo, en la primera etapa de nuestra
estancia en Las Palmas de Gran Canaria, él todavía en el centro de producción
de Radiotelevisión Española (RTVE), donde presentaba los informativos y
conducía programas de debate que se realizan en el hotel Santa Catalina. Cuando
le dijimos que aún recordábamos crónicas que enviaba desde Londres, donde
trabajó junto a José Antonio Plaza, histórico corresponsal del medio público,
casi no se lo creía y mostró interés en
revelar episodios de lo él mismo llamaba “una etapa inolvidable”.
En
aquellas fechas supimos de sus vínculos familiares con Alfonso Silva Placeres,
que se había forjado en el Real Club Victoria antes de fichar por el Atlético
de Madrid con el que fue dos veces campeón de Liga y que tantos aficionados
cosechó en las islas. Armando siempre hablaba de la depurada técnica de su
pariente que fue internacional en cinco ocasiones y disputó el célebre
Campeonato Mundial de 1950.
El
periodista grancanario cubrió una etapa primorosa en la televisión pública de
las islas. Popularizó su rostro y una voz muy peculiar. Celoso con su trabajo,
preparaba y cuidaba con mimo sus apariciones. Le valieron de mucho sus
antecedentes, entre los que figuraban su estancia en Londres, como
corresponsal, la que registró en Radio Atlántico y después Radiocadena
Española, de la que fue director regional. Cultivó, como pocos, el respeto a
los guiones y escaletas. Luego formó parte de los
servicios Informativos de TVE en Las Palmas, donde fue emblemático presentador
del Telecanarias, además de otros programas de contenido informativo y de ocio.
Su voz ha sido reconocida para varias generaciones de oyentes y espectadores.
En la etapa final de su trayectoria llevó a cabo reportajes e investigaciones
de la oferta turística en Gran Canaria. También colaboró con los medios del
Centro de la Cultura Popular Canaria (CCPC).
Se
ha ido para siempre una persona muy apreciada dentro y fuera de la profesión
periodística. Reciba María del Carmen, su viuda, y sus hijos, este merecido
testimonio de respeto y afecto.
Hasta
siempre, amigo.