Bien entrada la noche de
ayer, después de un somero repaso a varias fuentes, no había constancia de una
pretendida réplica pública de los grupos políticos que cogobiernan el Cabildo
Insular de Tenerife, tal como había solicitado el portavoz socialista, Aarón
Afonso, después de haber reprobado una intervención plenaria del consejero y
concejal del Ayuntamiento de Arona, el ultraderechista Naím Yánez. Una infeliz
intervención que se condensa en la siguiente afirmación: dijo Yánez que se
sentía más representado por una persona de León, por compartir la nacionalidad
española, que por otra nacida en Senegal. Y se quedó tan ancho pues invitado
luego a rectificar, se negó. “No, para nada”. El portavoz socialista, Aarón
Afonso, que si por algo se caracteriza es por su mesura y ecuanimidad, calificó
las palabras de Yánez de racistas y xenófobas y, como se lo habían servido en
bandeja, exigió una condena expresa de
la alianza gubernamental.
A estas alturas serán
pocos los que se sorprendan de manifestaciones como las del portavoz
ultraderechista. Cada vez suenan cada vez más radicalizadas y desafiantes. Para el portavoz socialista, según recogía la
primera versión de DiariodeAvisos.com, la gravedad de estas palabras
reside en introducir una distinción por nacionalidad que menosprecia la
aportación y el arraigo de las personas de origen senegalés que forman parte de
la sociedad tinerfeña. Los socialistas rechazaron que se utilice una referencia
a las candidaturas electorales para señalar a una comunidad por su origen.
Aarón Afonso expresó la
indignación de su grupo por haber tenido que escuchar “una intervención racista
y absolutamente reprochable y condenable” en el salón de plenos de la primera
institución insular. El portavoz defendió el carácter integrador de Tenerife y
recordó la historia de emigración y exilio de Canarias.
En su respuesta,
reivindicó el trabajo y la dedicación de las personas de la comunidad
senegalesa que lleva décadas viviendo en la isla. Afonso defendió que el
conocimiento de Tenerife, de sus municipios y de las necesidades de su
población es fundamental para representar sus intereses en el Senado. De eso no
entienden en la ultraderecha, a la que poco importan la cordura y la sensatez
política cuando se trata de avanzar en las conquistas de segmentos de la
sociedad.
El portavoz socialista
reclamó al vicepresidente insular, Lope Afonso, una reacción más contundente.
Señaló que, por su experiencia en un municipio multicultural como Puerto de la
Cruz y por su trato con la comunidad senegalesa, esperaba una condena clara de
las declaraciones de Yánez. Bien entrada la noche no había llegado. El Grupo
Socialista seguía considerando que la convivencia y el respeto a las personas,
con independencia de su origen, deben contar con una defensa inequívoca por
parte de las instituciones y sus representantes.
Por eso, es probable que
sus palabras finales hicieran fruncir el ceño a los integrantes de la alianza:
“Valórenlo y piénsenlo.
¿Con qué compañeros de viaje quieren trabajar en los próximos años?”.