La principal conclusión a la que llega el
último informe del Reuters Institute es que los jóvenes no están abandonado la
información sino redifiniendo cómo la consumen, qué esperan de ella y dónde la
la encuentran. Los cambios de consumo en las audiencias juveniles plantean
nuevos desafíos, pero también oportunidades para los medios de comunicación.
A partir de la conclusión, cabe
interpretar que no estamos ante una generación desinteresada sino de un cambio
estructural en el entorno mediático que está transformando cómo se accede a la
información. Según el informe citado, “las percepciones sobre la utilidad de
las noticias, su imparcialidad o su valor social son, en términos generales,
bastante similares. Lo que ha cambiado es el contexto en el que esas noticias
circulan”.
Lejos de consumir menos
información, los jóvenes están expuestos a grandes volúmenes de
contenidos, aunque en entornos más fragmentados y bajo lógicas distintas. En
2025, en cuarenta y ocho mercados mercados, el Reuters Intitute encontró que el
60 % de los jóvenes de entre 18 y 24 años afirmaba sentirse «siempre conectados
a internet», frente al 40 % de los mayores de 55 años. “Muchos jóvenes solo han
conocido un mundo dominado por ordenadores, teléfonos inteligentes e internet”,
recuerda el estudio. En este contexto, las noticias de los medios
tradicionales pasan a ser un tipo de contenido entre muchos otros
—entretenimiento, interacción social, cultura digital— dentro de una dieta
mediática mucho más amplia.
Dónde buscan o cuáles son las fuentes de
noticias son hoy por hoy una de las cuestiones más controvertidas. Los jóvenes,
según está acreditado, consumen información, mayoritariamente, a través de
redes sociales y plataformas de video. El estudio de Reuters afirma que el
consumo informativo no desaparece, pero se vuelve menos intencional, más
fragmentado y, en gran medida, incidental: las noticias aparecen mientras
los usuarios están en plataformas por otros motivos.
Fuentes de la Asociación de Medios de
Información (AMI) consideran que se está ampliando el alcance potencial del
periodismo, al tiempo que se debilita la relación directa entre medios y
audiencias. Cuando el acceso
depende de plataformas, según las mismas fuentes, disminuyen el recuerdo de
marca, la fidelidad y la formación de hábitos informativos. Al mismo tiempo,
crece la dependencia de intermediarios (plataformas y, cada vez más, sistemas
de inteligencia artificial) que controlan la visibilidad, la distribución y el
acceso a los contenidos. En ese contexto, se hace difícil producir relaciones
estables con las audiencias. Y para los medios, el desafío no es elegir entre
estar o no en estas plataformas, sino cómo aprovechar su alcance sin
perder control, diferenciación y sostenibilidad. De ahí que muchas
estrategias busquen no solo alcanzar a los jóvenes en entornos sociales, sino
también reconducir esa relación hacia espacios propios —webs, aplicaciones,
newsletters o comunidades cerradas— donde sea posible consolidar vínculos más
duraderos.
Para el Reuters Institute, los cambios
que se van acelerando también afectan a quienes transmiten las noticias. Los
jóvenes prestan más atención a creadores individuales que a marcas
tradicionales, valorando especialmente la cercanía, la autenticidad y la
personalidad en los contenidos. Más que sustituir a los medios, estos creadores
coexisten con ellos dentro de la dieta informativa de los usuarios, aunque
contribuyen a redefinir las expectativas sobre el tono y la forma de comunicar.
Para las redacciones, esto abre nuevas
vías: desarrollar talento propio con voz reconocible, experimentar con
formatos más conversacionales o explorar colaboraciones con creadores. El reto,
en fin, es encontrar el equilibrio entre cercanía y credibilidad sin diluir la
identidad editorial.