sábado, 17 de enero de 2026

Atropello a la razón (con un Nobel por medio)

 

Donald Trump, émulo de monarca absolutista, conocido por sus extravagancias y excentricidades, por sus caprichos, en definitiva, recibía sonriente y se supone que satisfecho, una medalla chapada en oro de ciento noventa gramos de peso y de 6,6 centímetros de diámetro, el premio Nobel de la Paz que había ganado la ciudadana venezolana María Corina Machado. Decidió compartirlo con él y la imagen quedó para la posteridad. ¡Qué cosas!

Nada tiene sentido, todo escapa a la lógica en los tiempos que nos ha tocado. El cambalache del argentino Santos Discépolo se quedó corto: “Qué falta de respeto, qué atropello a la razón”. En el siglo XXI, ahora, se está para hacer las cosas al revés, o como dé la gana, para transgredir pues. La permisividad, la indolencia, la laxitud predominan.

Para qué valen los esquemas si quebrarlos es un ejercicio que equivale a un clic. Una politóloga, profesora de la Universidad de Oslo, especialista en Latinoamérica, Benedict Bull, no ha podido ser más contundente: “Es surrealista, simplemente inaudito”.

Machado: “Los venezolanos están muy agradecidos por todo lo que ha hecho”. Trump: “Un gesto maravilloso de respeto mutuo”. Y gira el tíovivo. El Instituto y el Comité Noruego lo habían advertido pero da igual, entre la gratitud y la correspondencia:”Una vez anunciado el premio Nobel, no puede revocarse, compartirse ni transferirse a otros… La decisión es final y para siempre”.

Si hacen -o deshacen- esto con un premio Nobel, de qué hay que extrañarse. La capacidad de asombro se agotó hace tiempo, mas que será lo próximo. ¿Del entreguismo de la presidenta encargada de Venezuela en sus discursos inauditos? ¿De las liberaciones de presos políticos de un régimen absolutista y opresor en un acto de contrición que significa, simplemente, que en el pecado lleva la penitencia? ¿De que con un Nobel en el regazo piropee a quien encargó la presidencia, “por cumplir con todas las exigencias y peticiones de Estados Unidos”? Y lo que les rondaré, venezolanos, que aún quedan muchas páginas por escribir y para causar estupor.

Si el siglo XX fue un despliegue de maldad insolente (Santos Discépolo dixit), cada vez parece más claro, por seguir con  la letra del tango, que “allá en el horno, nos vamos a encontrar”.

 

viernes, 16 de enero de 2026

Ojo, controladores aéreos

 

José Luis Feliú, portavoz de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), ha sido muy explícito con un titular ilustrativo: Situación dramática. Se refiere a la falta de controladores aéreos en tres aeropuertos del archipiélago canario que se suma a los problemas ya registrados en el de El Hierro: ahora, en La Palma, Fuerteventura y Lanzarote, los horarios operativos se verían sensiblemente reducidos si no es corregida la actual escasez de personal. Esto coloca el foco -y qué foco-  sobre la seguridad y la conectividad aérea en las islas. Cabe suponer que las partes estarán negociando y propiciando medidas porque el tema es tan delicado y están en juego tantos factores de envergadura que no caben muchas dilaciones.

Lo preocupante es que el problema viene de viejo. Algunos testimonios señalan que el origen del problema se remonta al proceso de privatización de las torres de control iniciado en 2011. «Desde entonces venimos alertando de una posible degradación en la calidad del servicio», afirmó Feliú. A su juicio, lo ocurrido en El Hierro, donde se han modificado los horarios por falta de personal, es un ejemplo claro de un riesgo que puede extenderse a otras instalaciones gestionadas por empresas privadas. Y pone cifras al problema: «En la torre de Lanzarote, por ejemplo, si antes había unos quince controladores, ahora hay alrededor de diez. En Fuerteventura sucede algo muy parecido». Esta disminución hace mucho más difícil cubrir incidencias habituales como bajas médicas, permisos por paternidad o vacaciones, todos ellos derechos recogidos en la ley.


Para mantener el servicio, explica, los propios controladores se ven obligados a renunciar a descansos y permisos. «Se está sacando adelante la operatividad a costa del sacrificio personal de los trabajadores, alargando la situación todo lo que se puede, pero eso tiene un límite», advirtió.

Sobra decir que estamos ante un servicio esencial para Canarias. No es, por tanto, un problema menor. Estamos hablando de tráfico aéreo y, por consiguiente, de seguridad. En un territorio insular, el avión es una dotación básica no solo para el turismo, sino también para los desplazamientos cotidianos de la población y para situaciones sensibles como traslados médicos entre islas. Feliú alerta de que las empresas privadas priorizan en muchos casos el beneficio económico frente a la calidad y continuidad del servicio. «No podemos romper una de las muchas barreras de seguridad que hacen de la aviación el medio de transporte más seguro», sostiene, recordando que cualquier deterioro en las condiciones de trabajo puede tener consecuencias.

Como controlador aéreo en activo, Feliú reconoce que el empeoramiento de las condiciones laborales puede convertirse en un factor de riesgo. «Peores condiciones influyen en el descanso, en el rendimiento y, por tanto, en la calidad del servicio», afirma, aunque matiza que la seguridad aérea se apoya en múltiples capas y factores que reducen al mínimo el riesgo de accidentes.

Con todo, el sindicato USCA mantiene su denuncia y llama la atención sobre una situación que, de no corregirse, podría traducirse en una reducción efectiva de horarios y en mayores dificultades para la conectividad entre islas. «Por fortuna, la seguridad sigue siendo muy alta, pero no podemos seguir tensando la cuerda», concluye. «Estamos ante una degradación del servicio que puede acabar afectando a la operatividad de varios aeropuertos canarios».

Estamos pues ante un problema enquistado que exige prontas soluciones. Instituciones, compañías y firmas comerciales, también empresarios y sindicatos, ultiman sus preparativos para la próxima edición de la Feria Internacional de Turismo (FITUR). Sería bueno producir algún tipo de acuerdo que sea tranquilizador y evite el deterioro del destino Canarias por estos motivos: seguridad y conectividad aérea. No procede acumular incertidumbres que desgastan.

jueves, 15 de enero de 2026

Geometría laberíntica de Pedro Bellido

 

Confiesa Pedro Bellido Camacho que en aquellas interminables sesiones de negociación de los convenios colectivos del sector de la banca, en las que participó activamente, había tiempo para matar las horas a base de dibujos raros y enigmáticos que cobraban forma y tenían sentido. Raro, pero lo tenían.

Y allí surgieron unos cuantos de los cuadros que, hasta el próximo 23 de enero, expone en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) con el título 52-25. “Intersecciones entre líneas y planos de color negro”, que definiría atinadamente Javier González Pérez, su presidente.

Bellido, amante del arte, acredita su pasión por las formas inverosímles, por la prolongación de las líneas que parecían finitas, por ese último trazo que alarga la enigmática figura. La creatividad del artista se plasma en geometrías laberínticas, a veces superpuestas, que activan la imaginación del espectador en busca de un significado. Todo es posible: le concede rienda suelta a quiebros inimaginables.

Entonces va configurando su propio estilo que no se agota ahí, que abarca más espacios y penetra en las entrañas de la tierra donde también descubre formas y estructuras originarias de la vida, dotadas de una policromía singular que parece propia del más allá. Pedro Bellido desvela sus estudiadas opciones ante el lienzo: creyó en ellas, en aquellas interminables horas de negociación colectiva en pos de un convenio laboral, y en esos interiores ocultos e inextricables, por no decir inaccesibles.

Su colección del IEHC, elaborada sobre técnicas mixtas, es otro salto en ese trayecto que revela la inagotable paciencia y la búsqueda febril del artista, intrigante, en territorios enigmáticos, colorista y arriesgada. Un buen salto, sí señor.

miércoles, 14 de enero de 2026

Turismo, absentismo laboral e impuestos

 

La última entrega del informe de la patronal hotelera Exceltur pone de relieve el impacto negativo que dos hechos producen en el sector turístico: el absentismo laboral y la subida de tasas e impuestos vinculados. El informe señala que ambois factores podrían condicionar la evolución del sector en los próximos meses. Habrá que ver, por cierto, cómo trata la subida de precios y los beneficios empresariales.

La conclusión es que el absentismo está en niveles “tremendamente preocupantes”. En efecto, el aumento de las ausencias laborales figura como el segundo elemento que más inquieta a las empresas por su efecto directo en la productividad y en la organización de los servicios. Por ello, el lobby insta a mejorar la imagen como empleador de las actividades turísticas, reforzar el esfuerzo colectivo del valor del trabajo, y modificar los incentivos necesarios para reducir el que ya parece ser un fenómeno del sector: el absentismo.

A esta situación se suma la eterna cantinela quejica del empresariado:  la presión fiscal, con la introducción o incremento de impuestos y tasas turísticas, que las compañías identifican como un freno para su competitividad. A este respecto, Exceltur avisa que imponer más cargas “penaliza a las actividades alojativas, y responden más a una respuesta frente a los movimientos críticos contra el turismo, que a un instrumento eficaz que sirva para mejorar la propuesta de cada destino”.

La otra gran preocupación es el crecimiento de las viviendas de uso turístico. Aunque el número de estos alojamientos ha descendido un 4,1 % en las veinticinco principales ciudades españolas entre julio y noviembre, con 15.863 viviendas menos, el fenómeno sigue siendo percibido como un factor de desequilibrio en el mercado y una fuente de tensiones sociales y reputacionales para el sector.

Junto a estos tres elementos, los empresarios también señalan otros riesgos relevantes, como la masificación en determinados destinos; la saturación de infraestructuras de transporte; el encarecimiento de los costes salariales y energéticos; y la situación política y la evolución del contexto geopolítico.

En paralelo, el sector identifica factores que pueden contribuir a mejorar los resultados en 2026, entre los que destacan la incorporación de la inteligencia artificial, la inversión en la mejora del producto turístico; el buen comportamiento de los principales mercados emisores; y la implementación de la Ventanilla Única Digital de Arrendamiento, entre otros puntos.

lunes, 12 de enero de 2026

El mejor dato de la radio generalista

 

Según los datos de la última entrega del Estudios General de Medios (EGM), la radio generalista en España alcanzó en 2025 su mejor dato histórico de audiencia diaria. En efecto, por primera vez desde que existen mediciones, supera los 13 millones de oyentes diarios, mejorando además en un 10 % el ya excepcional resultado de 2024. Esto supone que uno de cada tres españoles mayores de 14 años elige la radio generalista como medio de referencia cada día.

Entiéndase por radio generalista aquella emisora que busca atraer a un público amplio y diverso ofreciendo una variedad temática y de formatos, sin especializarse en un solo tema (como música o noticias), sino abarcando un poco de todo, desde entretenimiento y cultura hasta informativos y deportes, para satisfacer gustos heterogéneos, a menudo organizando su programación en programas tipo magazine o bloques temáticos. Sus características principales, brevemente descritas, serían:

 

  • Amplitud temática: Contenidos variados para todos los gustos, desde debates y cultura hasta música y sucesos.
  • Audiencia diversa: Su objetivo es captar la mayor cantidad de oyentes posible, no un nicho específico.
  • Programación en mosaico: Suele combinar diferentes tipos de espacios (informativos, musicales, de entretenimiento) en bloques o a lo largo del día.
  • Formatos variados: Incluye magazines (programas de larga duración), informativos, entrevistas y otros formatos.
  • Ejemplos: Cadenas nacionales como Radio Nacional de España (RNE) o cadenas privadas en España, que ofrecen una programación muy completa y diversa.

 

En resumen, es la radio que ofrece "de todo un poco para todos", a diferencia de la radio especializada (musical, cultural, etc.) que se enfoca en un tema o público concreto.

 

Pues bien, la radio generalista ha cerrado 2025 en un momento histórico de audiencia.  El medio alcanza 23,4 millones de oyentes diarios, lo que supone el 55 % de la población mayor de 14 años, y logra llegar a más del 76 % de la población en un mes, consolidando una tendencia de crecimiento que se ha ido ratificando ola tras ola a lo largo del año.

 

Este balance confirma que la radio se mantiene como un pilar esencial del consumo de medios en España y como el líder indiscutible del ecosistema del audio, gracias a su credibilidad, capacidad de adaptación y fortaleza tanto en el ámbito analógico como en el digital.

 

Veamos algunas consideraciones sobre estos registros. En un contexto marcado por una alta demanda de información y por la proliferación de la desinformación en redes sociales y otras plataformas digitales, la radio refuerza su papel como medio informativo de máxima credibilidad. De lunes a viernes, los días con mayor necesidad informativa, la audiencia diaria de la radio generalista alcanza los 13,8 millones de oyentes.

 

El audio bajo demanda continúa creciendo, y especialmente el podcast radiofónico. Según el EGM, en 2025 alrededor de 2,4 millones de personas descargaron o escucharon podcast a diario, consolidándolo como uno de los formatos emergentes de mayor interés. En concreto, los podcasts radiofónicos alcanzan una audiencia diaria de 3,1 millones, un 29 % más que otros formatos de audio considerados “de moda”.

 

Este crecimiento demuestra la capacidad de la radio para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo y reforzar su presencia en entornos digitales sin perder su esencia

Y surge un nuevo concepto al que desde ahora habrá que prestar atención: la llamada omnicanalidad. La radio se ha convertido en el medio que mejor ha sabido hibridar la audiencia analógica y la digital. En 2025, un 26 % de los oyentes diarios escucharon la radio a través de Internet (apps y web) en algún momento del día, lo que equivale 6 millones de oyentes diarios. La digitalización, lejos de suponer una amenaza, se ha transformado en una fortaleza que amplía el alcance y la relevancia del medio.

 

El punto flaco, pese a estos resultados, es la inversión publicitaria que está, ahora mismo, por debajo de su peso real. Aunque es el único medio convencional que sigue creciendo tanto en audiencia como en inversión publicitaria, su cuota en los planes de medios continúa siendo inferior a la que le correspondería por cobertura, eficacia y retorno.

 

Este desajuste se explica, en gran parte, por percepciones erróneas que no se ajustan a la realidad, como la idea de que la radio pierde oyentes, se dirige únicamente a públicos envejecidos o ha sido superada por formatos digitales.

 

Sin embargo, los datos muestran que la Radio cuenta con una audiencia equilibrada en edad, alineada con la estructura demográfica española, y con una capacidad única para llegar a todas las audiencias con eficacia y credibilidad.

 

Para la Asociación Española de Radiodifusión Comercial (AERC), organización que agrupa a las principales cadenas radiofónicas privadas de este país,  la radio se confirma en 2025 como el medio más relevante del ecosistema audio, un canal imprescindible para marcas y anunciantes que buscan alcance, confianza y resultados contrastados, dentro de su análisis anual del sector.

 

viernes, 9 de enero de 2026

Emociones de la desinformación

 

Mariela Torrealba, directora académica de ‘Medianálisis’, una prestigiosa asociación civil venezolana, caracterizada por el desarrollo de una serie de investigaciones sociológicas que auscultan la relación entre el periodismo y los agentes sociales de aquel país y la cobertura que hacen los medios de acontecimientos claves registrados en el discurrir de la sociedad venezolana, ha llamado la atención de los ciudadanos al pedirles, en plena crisis político-institucional desatada a raíz del secuestro del ex presidente  Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, que “duden siempre de las informaciones que circulan por las redes, sobre todo si provienen de medios no reconocidos”.

La apreciación prueba, por sí misma, la confusión y el desconcierto que se ha instalado en Venezuela, donde casi todo parece escapar a la lógica y la coherencia. Si, como se dice, el proceso se barrunta largo, las dudas y los despropósitos se acumularán hasta hacer más intrincadas las soluciones. Porque acercamientos y consensos, en una sociedad que, mayoritariamente, parece haber perdido las esencias del debate y el pluralismo, será extremadamente difícil que cristalicen mientras se extiende la sombra autoritaria del “tío Donald” y las experiencias de sus antecesores, allí donde quisieron intervenir en conflictos domésticos, pues no fueron muy edificantes que digamos. Lo de siempre: Estados Unidos no tiene ni quiere amigos; lo que de verdad ansía son intereses.  

Torrealba va más lejos cuando, en medio de la confusión y la incertidumbre, anticipa los efectos nocivos de la desinformación que ya los venezolanos estarán cansados de palpar y sufrir: “Los ciudadanos  -escribe- tenemos un papel de generadores, distribuidores y receptores de información; por eso deberíamos estar formados para dar una información responsable. Estamos claros que esto no sustituye al periodismo, pero sí hace que seamos comunicadores, entes comunicantes y para ellos necesitamos competencias y capacidades”.

La experta comunicadora apuntó que las personas cuentan con diferentes herramientas para luchar contra la desinformación. “Yo recomiendo seguir a medios y entidades responsables, con competencia en el tema. La desinformación, en la medida que me emociona, debe hacernos dudar. Cuando una información me conmueva demasiado, me emocione y me entristezca mucho debe hacernos dudar”. Agregó, en otra interesante reflexión, que hay estudios que indican que las noticias falsas se expanden con mayor facilidad que las verdaderas: “Responden a nuestros intereses, temores, miedos, anhelos y deseos. Cuando hablamos de noticias falsas nos referimos a aquellas que no se ajustan a elementos de veracidad, pero puede ser porque la fuente la falseó, mas no el periodista. En los bulos sí hay una voluntad de falsearlas y esas son las que se hacen virales de manera más expresa. Los bulos no son algo completamente inventados, toman elementos que se parecen a algo, luego los laboratorios hacen que se expandan y se conviertan en virales”.

Está claro, a la hora de valorar el papel del periodismo, que la desinformación tiene un caldo de cultivo en los países en los que el periodismo tiene serios obstáculos para realizar su labor con libertad. En Venezuela, el cierre de emisoras de radio, censura en la TV y control de las redes sociales han hecho que este trabajo sea más complicado. “En Venezuela -añade- se ha precarizado y achicado el ecosistema periodístico. Diarios impresos que prácticamente no circulan y los que sí tienen una circulación baja. Las emisoras de radio casi que no están cubriendo información; la televisión, mucho menos”.

Por ello, en esta hora crítica que vive el país hermano, es primordial tener presentes estas consideraciones para informarse adecuadamente porque, tal como afirma Mariela Torrealba, “es un papel heroico el que están cumpliendo los que hacen ‘fact-checking’, desmentidos de bulos, analizando campañas de desinformación. Es un periodismo de primer mundo el que realizan estos medios en nuestro país ante un gobierno que ha ocupado todos los espacios, impone tendencias en redes, tiene el control del espectro radioeléctrico y cierra todo lo que sea adverso. Aún así, siento que estamos arando en el mar”.

 

jueves, 8 de enero de 2026

Digitalización de los destinos turísticos

 

Con el fin de compartir el objetivo de lograr un turismo más sostenible, competitivo y orientado al dato y al conocimiento, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y la Red de Destinos Turísticos reafirmaron días pasados, en el curso de la duodécima comisión plenaria de la citada Red, su compromiso de interpretar de forma activa que el verdadero sentido de la tecnología y la innovación reside en proporcionar soluciones a los ciudadanos, por lo que la red debe consolidarse como un instrumento que conecte la transformación digital con la realidad del territorio.

El secretario general de la FEMP, Luis Martínez-Sicluna, destacó el momento relevante que atraviesa la red con proyectos como el Espacio de Datos de Turismo, una iniciativa pionera en todo el mundo, “que va a permitir reforzar el uso del dato en el turismo, abriendo una nueva etapa en la transformación de la industria”. De hecho, Martínez-Sicluna ha asegurado que la federación, a través de su herramienta Espacio de Datos para las Infraestructuras Urbanas Inteligentes (EDINT), aprovechará la infraestructura tecnológica, organizativa y de gobernanza de su espacio de datos, convirtiéndose en “ejemplo de reutilización de recursos y racionalización del gasto”. 

En este contexto de transformación tecnológica, el secretario también ha mencionado la colaboración de la FEMP en proyectos desarrollados por el Spain Convention Bureau y la Red de Villas Termales, dentro del programa Experiencias Turismo de España. Estos trabajos permitirán contar con herramientas de inteligencia turística en cada una de las redes, un sistema de medición de impacto de eventos, un catálogo digital, así como planes estratégicos sectoriales y otros recursos formativos en sostenibilidad y digitalización que ya se encuentran a disposición de las entidades locales.

Finalmente, Martínez-Sicluna puso en valor la cooperación interadministrativa y la participación de las entidades locales de la red DTI, cuyo compromiso permite que la digitalización de los recursos turísticos y el modelo en sí avancen. Por otra parte, durante la XII Comisión Plenaria de la red DITI, se han dado a conocer las nuevas solicitudes de adhesión, un total de 33 miembros institucionales y colaboradores.

miércoles, 7 de enero de 2026

Ética periodística

 

El conjunto de normas morales que rige la conducta humana, define el concepto de ética la Real Academia Española (RAE). Hay otra acepción que se debe tener en cuenta: la ética es lo correcto y la ética profesional cómo debe comportarse un profesional. Cabe colegir entonces que la ética periodística es la manera en que el periodista debe debe desarrollar su trabajo de un a manera objetiva, rigurosa y responsable.

    Ciertamente, para cualquier medio de comunicación, uno de sus factores esenciales es mantener su credibilidad. Cuando se pierde ésta, estaríamos ante una quiebra de incalculables proporciones, los perjuicios serían considerables, muy elevados, de ahí que la ética en el periodismo sea un hecho primordial que deben tener en cuenta tanto los profesionales como los consumidores de información.

    A estas alturas, con todo lo que está sucediendo en nuestro país, con esa suerte de pugilato que es periodismo-políticos, generadora de un ambiente que no favorece, ni mucho menos, la convivencia democrática, ya debe estar clara que la misión del periodista tiene como base el derecho de toda persona a tener acceso a la información y a las ideas, recogido en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Tal como se recoge en el preámbulo de la Carta Mundial de Ética para periodistas, aprobada en Túnez, durante el 30º Congreso de la Federación Internacional de Periodistas (FIJ),la responsabilidad del periodista con el público tiene prioridad sobre cualquier otra, en particular hacia sus empleadores y las autoridades públicas. El periodismo es una profesión que requiere tiempo y recursos para ejercerse así como seguridad material, elementos esenciales para su independencia. Esta declaración internacional especifica las directrices de conducta de los periodistas en la investigación, edición, transmisión, difusión y comentario de noticias e información, y en la descripción de los acontecimientos por cualquier medio.

    La Carta Ética contiene dieciséis artículos que, tal como están las cosas, conviene tener en cuenta:

1. Respetar la verdad de los hechos y el derecho del público a conocerla constituye el deber primordial del periodista.

2. De acuerdo con este deber, el o la periodista defenderá, en todo momento, el doble principio de la libertad de investigar y de publicar con honestidad la información, la libertad de comentario y de crítica, así como el derecho a comentar equitativamente y a criticar con lealtad. Él/ella se asegurará de distinguir claramente la información de la opinión.

3. El o la periodista no informará sino sobre hechos de los cuales él/ella conozca el origen, no suprimirá informaciones esenciales y no falsificará documentos. Él/ella será cuidadoso en el uso de los comentarios y documentos publicados en las redes sociales.
4. El o la periodista no utilizará métodos desleales para obtener información, imágenes, documentos o datos. Él/ella siempre informará de su condición de periodista y se abstendrá de utilizar grabaciones ocultas de imágenes y sonidos, a menos de que sea objetivamente imposible para él/ella la recopilación de información de interés general de otra manera. Exigirá el libre acceso a todas las fuentes de información y el derecho a investigar libremente todos los hechos de interés público.
5. La noción de urgencia o inmediatez en la difusión de la información no prevalecerá sobre la verificación de los hechos, las fuentes y/o el ofrecimiento de una respuesta a las personas implicadas.

6. El o la periodista se esforzará, con todos los medios, en rectificar de manera rápida, explícita, completa y visible cualquier error o información publicada y revelada inexacta.

7. El o la periodista guardará el secreto profesional sobre la fuente de las informaciones obtenidas confidencialmente.
8. El o la periodista respetará la privacidad de las personas. Respetará la dignidad de las personas representadas, informará a los entrevistados de que sus comentarios y documentos serán publicados y mostrará especial consideración hacia los entrevistados sin experiencia y vulnerable.

9. El o la periodista velará por que la difusión de información o de opiniones no contribuya al odio o a los prejuicios y hará todo lo posible por no facilitar la propagación de la discriminación por motivos de origen geográfico, social, racial o étnico, género, orientación sexual, idioma, discapacidad, religión y opiniones políticas.
10. El o la periodista considerará como faltas profesionales graves: el plagio; la distorsión mal intencionada; la calumnia, la maledicencia, la difamación y las acusaciones sin fundamento.

11. El o la periodista se abstendrá de actuar como ayudante de la policía u otros cuerpos de seguridad. Solo se le pedirá que brinde a estos cuerpos información publicada por medios de comunicación.

12. El o la periodista mostrará solidaridad con sus colegas, sin renunciar a su libertad de investigación, información, crítica, comentario, sátira y libertad editorial.
13. El o la periodista no debe utilizar la libertad de prensa en beneficio de intereses de terceros y debe abstenerse de recibir cualquier provecho por la difusión o no difusión de información. Evitará, o pondrá fin, a cualquier situación que pueda dar lugar a un conflicto de intereses en el ejercicio de su profesión. Evitará cualquier confusión entre su actividad como periodista y la de la publicidad o propaganda. Él/ella se abstendrá de cualquier forma de abuso de información privilegiada y manipulación del mercado.

14. El o la periodista no asumirá con ningún interlocutor un compromiso que pueda poner en peligro su independencia como profesional. En cambio, sí respetará las modalidades de difusión que hayan acordado libremente, como en "off", bajo anonimato o mediante embargo, siempre que estos compromisos sean claros e indiscutibles.

15. Todo/a periodista digno de llamarse tal debe cumplir estrictamente con los principios enunciados previamente. No podrá ser obligado/a a realizar un acto profesional ni a expresar una opinión contraria a su convicción o conciencia profesional.

16. En el marco del derecho vigente en cada país, el o la periodista solo aceptará, en cuestiones de honor profesional, la jurisdicción de organismos independientes de autorregulación abiertos al público, excluyendo cualquier injerencia gubernamental o de otro tipo.

De ahí, aquel acertado pensamiento del colombiano maestro de periodistas Javier Darío Restrepo que rescatamos para esta publicación:

 

El periodista, cualesquiera sean sus creencias, debe tener la capacidad de poner el interés del público por encima de sus posiciones personales. El periodista, por tanto, mantiene una conducta y un lenguaje universales, porque su servicio es universal, es decir que debe ser útil para todos. Informar solo para sus correligionarios es mutilar el alcance de su actividad y reducirlo al ámbito estrecho de las publicaciones doctrinarias y de propaganda”.

(Publicado en el Anuario 2024 de la Asociación de Periodistas de Tenerife)            

domingo, 4 de enero de 2026

Gloria al bravo pueblo

 

“Gloria al bravo pueblo…”, primer verso del himno nacional de Venezuela, siempre cantado o interpretado con sentimiento patriótico.

La experiencia de ayer fue inigualable. Desde las siete de la mañana ante el televisor, sin mover el canal -La 1, de TVE, cobertura completísima en una programación especial como requerían (por  múltiples razones, incluso sentimentales) los insólitos acontecimientos de Venezuela. Claro que dolían los estampidos -y los hongos- de las bombas que apuntaban -ya que se hablaría luego de precisión milimétrica- sobre los objetivos de infraestructuras e instalaciones estratégicas.

Pasaban las horas  -madrugada en el país andino- y la envolvente incertidumbre la información fluía a cuentagotas. Con las primeras luces del día, se elevó la tensión a la espera de conocer la suerte de Nicolás Maduro -a quien ya se podía considerar ex presidente de la República- y de su esposa, Cilia Flores. ¿Secuestro o fruto de la acción unipersonal de un gringo omnipotente jugando al todo o nada? De la violación del derecho internacional, ya se hablaría. Pero todos se remitían a la comparecencia vespertina de Donald Trump. Hasta entonces -como se comprobó- no habría noticia.

Apenas los primeros y tibios aplausos de la Caracas que despertaba, convertidos luego en normalidad cotidiana, con sus colas y su avituallamiento ciudadano. Las restos del régimen chavomadurista no se atrevían siquiera a dar un número estimativo de víctimas de los bombardeos. Silencio hasta Mar-a-Lago, donde se preparaba la gran escenificación que comenzó, por cierto, con más de treinta minutos de retraso.

Y allí, en un reducido espacio habilitado para la ocasión -vaya manía esa de utilizar una residencia privada para hablar e informar de asuntos públicos de máximo interés, como que esté en juego la suerte de un país: qué pasaría si lo hiciera un presidente de la Unión Europea?- un mitin aterciopelado, entremezclando el ‘leit motiv’ de la convocatoria con asuntos domésticos y declaración de intenciones -hasta el trasero (textual) de un colombiano para sentirse intranquilo- para anunciar sutilmente -¿o no tanto?- que vamos a ayudar (sic) a la industria petrolífera venezolana y a cobrar lo que nos han  robado. Nunca mejor aquella frase de que Estados Unidos no entiende de amigos sino de negocios. Un alarde de autosuficiencia y poderío: ¿quién manda aquí? Tomen nota: ese es el mensaje.

Y si no, que le pregunten a María Corina Machado, premio Nobel de la paz y líder social en Venezuela. El absolutista gringo habrá sentido celos y poco menos que la despachó como una  persona <non grata>. ¿Cómo se habrán quedado sus seguidores, desplazados por tamaño menosprecio, mientras muchos fraguaban planes de retorno y agradecían la intervención de Trump sin reparar en su alcance?

“La ley respetando, la virtud y honor”…, sigue la estrofa del himno.

Más de una hora explicando las pretensiones. ¡Qué exhibición! Hasta para corregir al secretario de Estado, mientras afloraban las tibias reacciones de otros gobernantes. Y mientras el avión que transportaba a los detenidos surcaba las rutas atlántica y americana hasta llegar a New York, donde se formaliza todo el proceso judicial.

Como “the show must go on”, el descenso entre penumbras -quizá temían el disparo de algún francotirador-, ya al filo de la medianoche, coronó la larga jornada televisada en que Venezuela proyectaba las tristes sombras del Monte Ávila y la cámara fija sobre el aeropuerto de La Carlota seguía mostrando un aparato atravesando la pista principal de aterrizaje. A Maduro, ya sin ganas de baile ni su inglés macarrónico por asomo, se le agotaron las bravatas y estaba a merced de los guardianes del hemisferio, de esos que cuidan el patio trasero. Emprendía el largo y tortuoso camino -cuánta razón Paul McCartney, ya en 1969- hasta la prisión federal correspondiente.

En las calles y plazas, ya entrada la noche, cuando el frío azotaba en muchas latitudes, seguía escuchándose:

“Gloria al bravo pueblo…”.

Y empezaba, de hecho, a digerir lo sucedido.

viernes, 2 de enero de 2026

Proteger el periodismo

 

Ocurre casi siempre a principios de año, cuando se empieza a emborronar agendas y hojas de almanaque. Hay ganas de emprender, se formulan propósitos, se quiere materializar ideas… Lo hace también  la Asociación de Medios de Información (AMI) que promociona una iniciativa titulada ‘Tu poder es estar informado. Protege tu derecho a la información. Protege el periodismo’ y con la cual se quiere sensibilizar a la ciudadanía para que ésta aprecie el valor de la información veraz y del periodismo profesional como pilares que son de las libertades individuales y colectivas y del propio funcionamiento del sistema democrático.

Surge en un buen momento la promoción. Asistimos en nuestro país a un momento delicado de los procesos de información y comunicación, influido, entre otros fenómenos por la utilización perversa de las redes sociales y por la polarización política. Es oportuna, por tanto, la campaña de la AMI. “Allí donde la información se degrada, se manipula o se diluye entre el ruido, la capacidad de los ciudadanos para tomar decisiones libres y conscientes se debilita. En ese sentido, una sociedad bien informada es una sociedad más libre, más crítica y más resistente frente a la manipulación”, publicaba a  propósito hace poco el diario El País.

Y es que la iniciativa parte de una idea principal: la información no es un lujo ni un producto accesorio del universo digital de nuestros días sino un derecho fundamental reconocido por las democracias avanzadas.

Hay que tener presente que la AMI promueve esta iniciativa en un contexto caracterizado por una abundancia informativa sin precedentes, pero también por la proliferación de la desinformación, la circulación de contenidos no verificados, la presión de los algoritmos y el impacto creciente, por un lado, de las plataformas digitales; y por otro, de la inteligencia artificial sobre el ecosistema informativo.  En este escenario, según la información aludida de El País, “la sobreabundancia de mensajes no siempre se traduce en mejor información y puede llegar a erosionar el propio derecho a estar informado si no se protegen la calidad, la independencia y la credibilidad de las fuentes”.

Tengamos en cuenta algunos planteamientos primordiales con los que arranca la iniciativa de la AMI. Por ejemplo, no toda información es periodismo ni todo el contenido informativo garantiza el derecho a la información. Ya conocemos las fases del proceso pero conviene recordarlas: informar requiere visualizar o verificar los hechos, contrastar las fuentes, contextualizar los acontecimientos y asumir responsabilidades pues el periodismo profesional, también es sabido, se define por su método, por su ética y por su vocación de servicio público. Estamos ante un trabajo que precisa recursos, formación y medios bien dotados para cumplir su función con  independencia editorial.

La asociación convocante hace una llamamiento cívico que trasciende a los propios medios y periodistas. Según interpretó el periódico, “la defensa del derecho a la información interpela al conjunto de la sociedad: a las instituciones públicas, a las empresas tecnológicas, a los responsables políticos y a los ciudadanos. Proteger ese derecho exige políticas públicas que reconozcan el valor del periodismo, marcos reguladores equilibrados, modelos de negocio sostenibles y una ciudadanía consciente de la importancia de apoyar la información de calidad”.

En definitiva, la campaña pretende fortalecer la respuesta social sobre el papel del periodismo profesional como un pilar fundamental del sistema democrático. La AMI lo deja claro en su conclusión: apostar por el periodismo es hacerlo por la inteligencia colectiva y por una democracia más sólida, más homogeneizada. Pero, sobre todo, más informada, más crítica y más libre.

Veremos si los resultados de esta iniciativa modifican el panorama.