‘Terapia de Parejas’ es
un popular podcast de comedia y conversación creado por Eva Cavero y Óscar
Sáenz, disponible en YouTube y otras plataformas, con cientos de episodios y
una comunidad activa. Se trata de un podcast de confort donde Eva y Óscar
comentan historias, debates y situaciones cotidianas con humor. Se publica
semanalmente y tan solo en YouTube acumula más de setecientos episodios. Su
estilo mezcla comedia, anécdotas personales, confesiones de oyentes y debates
ligeros.
Entre el contenido de
una emisión de este podcast y los testimonios de profesionales de hotelería,
contados principalmente por recepcionistas y conserjes, se puede confeccionar una
lista de "quejas absurdas" de turistas que han hecho o han
sido presentadas en hoteles, restaurantes o diferentes lugares y que dejan
atónitos a quienes son seguidores de las redes y telefonía móvil (tan solo en
‘TikTok’ cuentan más de trescientos veinte mil) y a los propios profesionales
de estos departamentos de la industria turística.
Algunos de los dichos
son francamente graciosos. Invitan a la risa. Óscar, por ejemplo, ha ido
leyendo una a una cada queja, mientras Eva ha reaccionado sin poder aguantar la
carcajada. "Reservamos una habitación con vistas al lago. Llegamos de
noche y no habían iluminado el lago", comenta una de las reseñas de
los turistas.
Una de las que no dan
crédito es la de un turista que se quejó de un terremoto: "¿Por qué
nadie nos avisó de que iba a haber un terremoto?". En otra
experiencia, una pareja de luna de miel fue a un safari y el marido vivió un
momento tenso: "Vimos a un elefante visiblemente excitado. Arruinó nuestra
luna de miel porque mi marido se sintió intimidado".
Se amontonan las quejas
surrealistas sobre el clima que sonarán comunes o habituales entre los
profesionales canarios. Leamos algunos ejemplos. Están
los clientes que piensan que los trabajadores tienen poderes precognitivos:
"Preguntamos en recepción a qué hora se iba a poner nublado y nos
dijeron que no lo sabían, que ellos no controlaban el clima. Inútiles".
Para otros, que se
gastaron "un dineral" en una habitación con vistas al mar, el hecho
de mirar siempre al océano se les volvió "repetitivo". Otros ejemplos
son las quejas de que el hotel estuviera demasiado cerca de la naturaleza y que
los ciervos que había alrededor les hacían sentir incómodos.
Además, otros turistas
alegaron que fueron durante la temporada de huracanes a un hotel: "Estuvo
lloviendo todo el viaje. No pudimos usar ni la piscina ni la playa".
La que se lleva una medalla de oro es la queja de que "en los comercios de
Europa, no aceptaban dólares, solo euros, por más que intentábamos explicarles
que nuestra moneda es mejor".
Y otra, de origen
portuense, con una cuarentona de buen ver a la que pilló una semana de panza de
burro y que le dice al conserje: “Oiga, que no he podido hacer top-less. ¿Qué
me dirán ahora?”.