miércoles, 16 de septiembre de 2026

Para encontrarse y perderse (con Pedro Rodríguez)

 

Tenía mucha razón el colonizador estadounidense, abogado y escritor Thomas Morton cuando afirmó que “el arte permite encontrarnos y perdernos al mismo tiempo”. Aunque en Icod de los Vinos es consecuente dada su plétora de rincones y espacios sugerentes que el artista Pedro Rodríguez plasma en una obra madura y muy bien compuesta hasta convertir la geografía urbana y rural en un paisaje único, la quintaesencia de una población canaria llena de encantos, a caballo entre los atractivos naturales y las líneas progresistas de sus avances sociales.

Así que llevados de sus trazos y pinceladas podemos adentrarnos en sus acuarelas que reflejan, sobre todo, una motivación paisajística de sensaciones cuya intensidad se modula a medida que avancemos, no importa el ritmo, en busca de coloridos y luces que se renuevan exponiendo algo más que encantos hallados en arquitecturas, fértil vegetación, sugerentes senderos, indómitos riscos y apacibles fincas de cultivo. Morton se encontraría a gusto, entrando y saliendo, recorriendo el paisaje icodense.

Porque Pedro Rodríguez, nacido en Venezuela y cultivado en ese paisaje, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna, proporciona este toque mágico que impulsa el ansiado equilibrio en la composición que, en el fondo, es una suerte de objetivo colocado en la diana de su interés artístico, ante el que exprime la técnica acuarelista que modula con firmeza y seguridad para acabar plasmando altivas montañas, nubes caprichosas, sembrados geométricos bien elaborados, desafiantes acantilados, ventanales, pórticos, postigos y otros elementos que debaten entre sombras y luces. Escenas, la vida misma del paisaje.

Y claro que sí: esta serie artística es una espléndida oportunidad para encontrarse y perderse, como una guía ilustrativa de la riqueza patrimonial de la iglesia de San Marcos, del parque Lorenzo Cáceres, del Drago milenario y su parque, del ex convento de San Francisco, de la plaza de la Pila, de las ermitas, de Boquín, de las casonas señoriales, de las costumbres y tradiciones que revelan, con sutileza y solidez a la vez, la identidad de un pueblo. Pedro Rodríguez, con una paleta cromática variada y polivalente, se recrea, desde luego, en unas estampas acuarelísticas inconfundibles.

Las de un Icod para encontrarse y perderse.

 

martes, 15 de septiembre de 2026

Un lance inolvidable, Mauro

 

No nos olvidamos de Mauro Pérez, futbolista pprofesional del Club Deportivo Tenerife, fallecido el pasado sábado a los 80 años. Jugaba preferentemente de centrocampista, aunque también aparecía de extremo derecha en el Arenas, Toscal, el juvenil del reresentativo, Nivaria y Canarias, dos equipos venezolanos en los que militó durante su estancia en el país sudamericano. Probó, sin fortuna,en el Real Madrid y jugó en el Recreativo de Huelva, Hércules y Celta de Vigo antes de lucir los colores albiazules repescado por el presidente José González Carrillo cuando el Tenerife militaba en Tercera División. Acumuló casi ciento cincuenta partidos y fue autor de treinta y cinco goles. Fue, junto a Juanito, Jorge, Cabrera, Molina y Manolo Ramos, un jugador determinante en el ascenso de categoría de 1971.

A Mauro le decían <el Patanga>. Era bravo, temperamental, a veces genial. Pundonoroso. Un poco anárquico en su desempeño. Le conocimos en aquellos años, cuando frecuentábamos hasta los entrenamientos en el maltrecho “Rodríguez López” y empezamos a transmitir en Radio Popular de Tenerife, junto a los involvidables César Fernández Trujillo y Álvaro Castañeda.

Precisamente, en una de esas transmisiones (Tenerife-Barakaldo, temporada 1973-74), se produjo el lance por el que Mauro será recordado toda la vida. José Miguel Galarza lo ha evocado con detalle en su semblanza del jugador. Aún recordamos la carcajada de César y la reacción destemplada de los espectadores cuando Esteban falló el célebre penalty.

Este es el relato de Galarza: “Recuerdo que atacábamos hacia la puerta de Herradura y que Cabrera me envió un pase en profundidad, algo bombeado, a la espalda de la defensa”, contó Mauro en el libro Centenario de una pasión, conmemorativo del primer siglo del CD Tenerife. “Yo entré en velocidad para ganarle medio metro al central, por lo que dejé picar el balón para controlarlo con el pecho […], luego intenté acomodármela con la mano para rematar, pero él me cargaba hombro con hombro […], así que seguí corriendo unos metros con el balón agarrado, como si fuera un jugador de rugby”.

Sigue: “Entonces, miré de reojo a la banda y vi que el juez de línea estaba descolocado; y el árbitro venía veinte metros atrás”, explicaba Mauro, a quien en ese momento le salió su vena de futbolista callejero.

Agrega Mauro: “Le puso el balón en las manos a Madariaga —“toma, cógelo”, le dijo— y, tras frenar en seco y separarse de su defensor, se giró hacia Fernández Quirós con los brazos en alto. “Árbitro, penalti”, reclamó. El colegiado, que llegaba exhausto a la carrera, observó una imagen que no admitía dudas y señaló el penalti.

“El central me dijo de todo, me quería matar”, recordaba el jugador, que no le confesó su pecado a Esteban, el lanzador de la pena máxima, que mandó el balón “a las nubes”.

Aún sentimos la carcajada de César. Y conservamos en la memoria la habilidad de aquel futbolista que luego entrenaría al legendario Juventud Concepción y a los sureños Unión Isora, San Lorenzo y Chío. En cierta ocasión, cuando nos reencontramos, en un I’Gara-Puerto Cruz en Cabo Blanco, nos dijo:

-Antes de que me lo preguntes, ¿te acuerdas cuando le puse el balón en las manos a aquel vasco y el árbitro concedió penalti?

Sí, fue un lance inolvidable. Hasta siempre Mauro.

 

lunes, 14 de septiembre de 2026

Limitaciones de otrora, adelantos actuales

 

En las redacciones que uno habitó (La Tarde, Diario de Avisos, Radio Popular, Radio Club Tenerife), lo que había era máquinas de escribir, teletipos, télex y ya más tarde, en los ochenta y noventa del pasado siglo, telefax, que nos pareció a todos un invento asombroso para no tener que rehacer los textos. Eran redacciones muy cálidas desde el ángulo de relaciones humanas, en las que congeniaban mentalidades y convicciones ideológicas de distinto signo y en las que circulaban historietas, rumores y relatos -a veces personales, a veces de los vecinos y allegados- que imprimían un sello peculiar a la esencia misma del medio.

 Cuentan quienes aún tienen su centro de trabajo en las redacciones que no solo hay mayor dispersión sino que han ido perdiendo la calidez, en el fondo, un elemento consustancial que contribuía a la formación y al desarrollo profesional. Si ahora, como que ya hay en marcha todo un proceso de adaptación, llega la inteligencia artificial (IA), que cada quien imagine lo que pueda brotar en esos campos que en poco o nada se parecerán a aquéllos donde germinaban semillas periodísticas -a veces muy mal regadas- y donde se operaba con herramientas elementales pero, eso sí, muy eficaces a poco que se adquiriera la destreza imprescindible.

Hay, en diario.infoperiodistas.info, un texto muy interesante firmado por Judith Victoria Cherquis, que nos permite contrastar las limitaciones de entonces con los adelantos actuales, especialmente los referidos a la introducción de esa tecnología. Escribe la autora que las redacciones están dejando atrás la primera etapa de la inteligencia artificial, centrada en establecer qué se puede hacer y qué no, para entrar en una fase más compleja: decidir quién controla estas herramientas, quién responde por sus resultados y cómo se integra la IA en la propia arquitectura de los medios.

Cherquis toma como base el análisis publicado por el ‘Institute for the Study of Journalism’ y elaborado por Ramaa Sharma. Recoge entrevistas con veinte responsables de medios, expertos y académicos de trece países. Además, analiza cómo las organizaciones están adaptando sus flujos de trabajo y sus productos ante la expansión de la IA.

El informe identifica tres modelos principales de gobernanza. En algunas organizaciones, el uso de IA ha surgido de manera informal, sin políticas específicas. A veces ocurre por falta de recursos para establecer estructuras de supervisión. Otras han desarrollado principios y comités internos que mantienen al humano dentro del proceso de decisión. Y un tercer grupo ha creado estructuras formales con responsables y equipos específicos de inteligencia artificial. Entre estos últimos aparecen la BBC, la finlandesa YLE y la Televisión Checa.

La supervisión humana sigue siendo el principal mecanismo de seguridad para las redacciones. Sin embargo, el Reuters Institute advierte de que ese modelo empieza a generar problemas.

Parte de la responsabilidad está recayendo sobre los mandos intermedios, que ya soportan una elevada carga de trabajo. Annika Ruoranen, antigua responsable de IA responsable de YLE, señala que estos profesionales deben ocuparse de la calidad diaria de las informaciones. Además, deben asumir nuevas tareas relacionadas con la gobernanza de la inteligencia artificial. En Scroll, en India, esta presión ha provocado incluso que se establezcan límites sobre la cantidad de contenidos asistidos por IA que los trabajadores deben revisar.

El informe concluye que la IA también puede ayudar a detectar sesgos, aunque pueda resultar una tarea difícil de verificar cuando se examinan las noticias de una en una. La BBC, por ejemplo, utiliza este tipo de análisis para estudiar patrones de representación en miles de contenidos. Su responsable de IA señala que determinados sesgos solo pueden detectarse cuando se observa el comportamiento de una redacción a gran escala. La misma lógica puede aplicarse a los propios sistemas de IA. El objetivo ya no consiste únicamente en revisar una respuesta concreta, sino en identificar patrones que puedan repetirse en miles de contenidos.

Las agencias Efe y Associated Press (AP) ya han dado pasos hacia normas más precisas.  Por ejemplo, la primera ha establecido una guía de uso editorial que sitúa la supervisión humana y la responsabilidad periodística en el centro. La agencia exige que los contenidos elaborados con intervención sustancial de IA sean identificados ante sus clientes y establece límites específicos para las imágenes generadas artificialmente. Además, contempla herramientas autorizadas, formación de los equipos y un órgano interno de supervisión integrado por distintas áreas de la compañía y el Consejo de Redacción.

AP, por su parte, actualizó sus estándares este verano y amplió los usos permitidos de la IA para tareas como investigación inicial, resumen de documentos, transcripción, traducción o sugerencias de titulares. En todos los casos, los resultados deben ser revisados y editados por periodistas antes de su publicación. La agencia mantiene además la prohibición de utilizar IA generativa para crear, alterar o mejorar fotografías informativas.

La conclusión del estudio apunta a un cambio de escala: gobernar la inteligencia artificial ya no consiste solo en decidir qué puede hacer una herramienta. Consiste en diseñar los sistemas, los equipos y los procesos para que la responsabilidad periodística no desaparezca cuando la tecnología gane autonomía. Las redacciones de ahora tienen que ponerse las pilas. Hay mucho que aprender, hacer y aplicar.

Aunque hay muchas dudas sobre si, haciendo todo eso, será posible recuperar la calidez de antaño.

domingo, 13 de septiembre de 2026

La útima ocurrencia de Donald Trump

 

Si la oferta hecha por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, esta semana, consistente en abonar cinco mil dólares a quienes votaban al Partido Republicano en la próxima convocatoria electoral, para conservar sus  mayorías en el Congreso, si eso se consuma o cristaliza, procede concluir una frase simple: Democracia, apaga y vámonos.

Vaya concepto de la democracia que tiene el señor presidente. Cierto que para él todo se compra y todo se vende; pero hombre, no, el sistema está concebido de otra manera y orientado a otras finalidades. Ya Sir Winston Churchill lo señalaba: “La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás”.

Ese ser excéntrico y que calificaríamos de cantinflesco si no fuera porque el gran cómico mejicano Mario Moreno es un personaje muy serio que fue un ejemplo de crítica social para el mundo de habla hispana, se permite mofarse de cuantos han abrazado la causa democrática en el pasado, en el presente y en el futuro. Es decir, que se pasa por el forro de sus caprichos los principios elementales por los que muchísimas personas en todo el mundo han dado sus vidas.

Y diciendo eso, cree que puede manejar a los ciudadanos como marionetas (Ya lo hace, pero bueno, él alegará que está legitimado por las urnas y quienes le ríen las gracias para no comprometerse seguirán cultivando una indolencia mayúscula merecedora de reprobación).

Les ahorramos todas las explicaciones sobre cómo funcionaría ese método del abono a los votantes y cómo comprobar la voluntad de éstos -si es que allí, en USA, el voto sigue siendo secreto- para hacer efectivo el montante de los cinco mil; pero si a otros gobernantes les da por plagiar la idea o se inventan un sucedáneo, se acabó lo que se daba. Sabemos que más de uno argumentará que, en otras latitudes, puede que no muy lejanas, no se ofrece dinero sino, a cambio, otras dádivas u opciones que compensarían (¿compensarían? el valor de un voto cuyo precio, así, quedaría establecido en la cuantía del oferente. Pero eso es indigno y quiebra cualquier ética elemental.

¿Se imaginan a los candidatos, a los partidos y a las coaliciones recaudando para pagar a los (mis) votantes? ¿Se imaginan las colas de acreedores? ¿Eso no es monetizar sin límite y desnaturalizar el proceso? Si ahora, en cualquier lado, se han alcanzado altos niveles de incredulidad y las opciones poco o nada democráticas -esas a las que los derechos sociales y el Estado del bienestar les suena a música terraplanista- viven fases de auge y entusiasmo, con campañas en las que el ‘leit moltiv’ sea pagar por votar, estaríamos ante algo cada vez más palpable: el nuevo desorden mundial.

Confiesen, por lo menos los creyentes, que esto se hunde.

Y no le rían las gracias al gringo.  

sábado, 12 de septiembre de 2026

Un manifiesto para apelar a la unidad

 

Organizaciones profesionales, sindicales y colegiales han firmado y publicitado una manfiesto conjunto en defensa de la profesión periodística y del derecho a la información en el que reclaman el fin de las agresiones, las amenazas y el señalamiento a periodistas y equipos técnicos de los medios de comunicación. Entre ellas figura la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), a la que pertenece la Asociación de Tenerife (APT). La FAPE es la principal organización profesional de periodistas del país, integrada por cuarenta y nueve asociaciones federadas y 16 vinculadas, que en conjunto representan a más de diecisiete mil asociados.

También suscriben el documento la Agrupación de Periodistas de FeSMC-UGT, la Agrupación de Periodistas de CC-OO., la Asociación de Periodistas Parlamentarios, la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Asociación Vasca de Periodistas - Colegio Vasco de Periodistas, el Col·legi de Periodistes de Catalunya, el Colegio Navarro de Periodistas, el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía, el Colegio Profesional de Periodistas de Asturias, el Colegio Profesional de Periodistas de Castilla y León, el Colexio Profesional de Xornalistas de Galicia, la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP), la Red de Colegios Profesionales de Periodistas y Reporteros Sin Fronteras España.

El documento explicita que "la libertad de información no es una concesión de los gobiernos, de los partidos políticos, de las instituciones ni de quienes ocupan temporalmente posiciones de poder. Es un derecho constitucional y humano de toda la ciudadanía", y advierte del deterioro del clima en el que muchos profesionales desarrollan su trabajo.

Las entidades firmantes consideran "intolerable" que periodistas, reporteros gráficos, cámaras y otros profesionales de los medios sean "insultados, perseguidos, amenazados o agredidos" mientras informan desde manifestaciones, conflictos sociales, emergencias o cualquier otro escenario de interés público.

Asimismo, el manifiesto considera muy grave el señalamiento público contra profesionales concretos y denuncia especialmente que "desde algunos grupos políticos se contribuya a señalar a periodistas concretos, se les convierta en adversarios personales o se utilicen términos como 'terrorista' para referirse a profesionales que están haciendo su trabajo".

El manifiesto advierte de que cuando un responsable político señala públicamente a un periodista, "está creando un clima que puede terminar convirtiendo la hostilidad en acoso y el acoso, en violencia", una deriva que las organizaciones firmantes rechazan de forma expresa.

El texto subraya que la profesión no reclama privilegios y reconoce que el trabajo periodístico puede ser criticado, discutido y cuestionado. Sin embargo, advierte que "Una cosa es la crítica y otra muy distinta la intimidación, la amenaza o la agresión".

Las organizaciones lanzan un mensaje contundente: "No vamos a normalizar las agresiones, las amenazas, el acoso ni el señalamiento de periodistas mientras ejercen su trabajo".

Entre sus principales reivindicaciones, las organizaciones solicitan a todas las fuerzas políticas y responsables institucionales que condenen "de manera inequívoca" cualquier agresión contra periodistas y abandonen las estrategias de señalamiento personal. Asimismo, piden a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que garanticen el derecho de los profesionales de la información a desarrollar su trabajo con seguridad, especialmente en situaciones de tensión, manifestaciones, disturbios o escenarios donde exista riesgo para su integridad.

El texto reclama además que las amenazas, coacciones y agresiones sean investigadas con diligencia y recuerda que "la impunidad de una agresión no afecta únicamente a quien la sufre: envía a toda la profesión el mensaje de que informar puede tener un precio".

Finalmente, el manifiesto hace un llamamiento tanto a la sociedad como al conjunto del sector periodístico para responder unidos ante cualquier agresión o señalamiento. "La solidaridad no puede depender de la cabecera, la empresa, el sindicato, la asociación o la ideología del periodista agredido", afirman las organizaciones, que concluyen con una declaración de unidad: 

"Cuando atacan a uno de nosotros mientras informamos, con rigor, veracidad y profesionalidad, nos atacan a todos".


viernes, 11 de septiembre de 2026

LAS LISTAS

 

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) marcó ayer un punto de inflexión en la sucesión de las informaciones publicadas que han hecho referencia días pasados a un informe de la Oficina de Comunicación del ministerio del Interior que consigna nombres de periodistas y algunas particularidades personales alusivas a supuestas ideologías o tendencias políticas. Las célebres listas. Ay. Las que hemos conocido alguna vez. Puede que uno mismo aparezca.  Otra vez buenos y malos, este de aquí y aquél, de ellos. Colorados y azulones. Es un asunto delicado que cuando proceden de empresas o editores vinculados al derechío, en el pasado no ocurría nada. Aunque se supiera de su existencia. Y con lo que le gusta, por lo general, la revelación de un secreto o confidencia, no importa que se moviera en el territorio de la delación. Luego, echaban un poco de imaginación y de falsedad, tan dolosa como irresponsable, y hasta la próxima edición. O hasta el próximo listado, porque siempre los ha habido. Que ahora lo hagan socialistas, como que vista mal. Y hay que reprobarlo.

Lo cierto es que la AEPD  ha decidido iniciar una investigación de oficio para analizar, entre otros aspectos, la naturaleza, alcance, utilización y base jurídica de este tratamiento de datos personales, sin que el inicio de estas actuaciones prejuzgue la existencia de una infracción. La Agencia recuerda que todo tratamiento de datos personales debe cumplir con los requisitos del artículo 5 del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) -entre ellos el principio de limitación de la finalidad- y del artículo 6 -existencia de una base de licitud-. Ello sin perjuicio de que, además, cuando se trata de datos de categorías especiales, como datos de ideología u opiniones políticas, ha de existir una causa que levante la prohibición general de su tratamiento establecida en el artículo 9.1 del RGPD.

Es oportuna la aparición de la AEPD, que se ha sumado, por cierto, a las manifestaciones públicas de las asociaciones profesionales de periodistas -entre ellas, la tinerfeña, de las primeras, sin tener que presumir- al considerar que es necesario aclarar "la naturaleza, alcance, utilización y base jurídica de este tratamiento de datos personales" plasmados en este dossier con el membrete del Ministerio del Interior. Hasta cargos públicos tan relevantes como el mismísimo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Patxi López, discreparon del hecho, que, naturalmente, les habrá disgustado. No está el horno, desde luego, para echar más pimienta al pote.

Por su parte, la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), expresó su más enérgica condena ante la revelación confirmada, por parte del Ministerio del Interior, de la elaboración de un documento que clasifica ideológicamente a decenas de profesionales de la información por parte de su Oficina de Comunicación, entre finales de 2023 y 2024

En una sociedad democrática -dice la FAPE- ningún organismo del Estado tiene legitimidad para fichar, catalogar o perfilar ideológicamente a quienes ejercen el periodismo, por cuanto constituye un ataque directo a la libertad de prensa, reconocida en el artículo 20 de la Constitución Española, al introducir un elemento de vigilancia y potencial represalia sobre el ejercicio profesional de la información. Esta práctica, incompatible con el Estado de derecho, puede tener consecuencias sobre el ejercicio del periodismo crítico, dado que los periodistas pueden verse condicionados en su labor profesional.

La FAPE ha hecho un llamamiento a las demás asociaciones profesionales del sector, a los colegios de periodistas, a los sindicatos y a la ciudadanía en general para que se sumen a la exigencia de transparencia y rendición de cuentas. La libertad de prensa no es un privilegio de los periodistas, sino una garantía democrática de toda la sociedad: cuando se vigila a quienes informan, se controla indirectamente el derecho a recibir información veraz.

jueves, 10 de septiembre de 2026

PEQUEÑOS GESTOS, ¿GRAN CAMBIO TURÍSTICO?

 

Es llamativo que cuando el Puerto de la Cruz atraviesa una etapa de atonía y de iniciativas alicortas, casi impropias de un destino turístico maduro, ponga en marcha una impulsada por el área de Turismo del Ayuntamiento -solo con un funcionario de gerenciar sus recursos técnicos y humanos- a partir de una idea creativa de Kikazaru en colaboración con la fundación ‘Moving the Planet’, con  la que se pretende convertir pequeños gestos en un gran cambio turístico.   pone en marcha Moving Three para convertir pequeños gestos en un gran cambo turístico.

¿A que suena bien? Formulado así, hasta los objetivos atraen. De ahí que se pretenda implicar al sector hotelero, a la restauración y al comercio local en acciones concretas de turismo sostenible. Se quiere trasladar la sostenibilidad desde los grandes principios hasta las pequeñas acciones cotidianas capaces de transformar el entorno más cercano. O sea, buenas prácticas

Según se explica en Diario de Avisos, el proyecto parte de una idea sencilla: cada persona dispone, simbólicamente, de un radio de tres metros a su alrededor en el que puede actuar de forma directa. Ese espacio inmediato representa aquello que sí está a nuestro alcance cambiar, cuidar o mejorar. La filosofía de Moving Three consiste precisamente en transformar esos pequeños ámbitos de responsabilidad individual en una suma de acciones capaces de generar un impacto colectivo. De esta forma, los tres metros no deben entenderse como una medida estrictamente física, sino como una metáfora práctica de proximidad y responsabilidad. La iniciativa invita a dejar de contemplar la sostenibilidad únicamente como un gran desafío global para preguntarse qué puede hacer cada persona, empresa o establecimiento en su entorno más cercano.

 

Conviene detenerse en la metodología que ha de seguirse, basada en tres conceptos: definir, medir y mejorar.









El primer paso consiste en observar el entorno inmediato y detectar qué puede cambiarse o mejorarse. El segundo implica delimitar de forma realista sobre qué aspectos se puede actuar. Y el tercero consiste en ejecutar una acción concreta que produzca una mejora tangible.

 

La propuesta busca así convertir la sostenibilidad en una práctica cotidiana y accesible. Recoger un residuo, reducir un consumo innecesario, mejorar la accesibilidad de un espacio, favorecer la inclusión, introducir una práctica más eficiente en un establecimiento o promover comportamientos responsables pueden formar parte de estas microtransformaciones.

 

La iniciativa se apoya precisamente en la suma de esas actuaciones. Un gesto aislado puede parecer pequeño, pero cuando se multiplica por establecimientos, trabajadores, ciudadanos y visitantes, su efecto puede adquirir una dimensión mucho mayor.

 

El proyecto contempla además indicadores que permitirán evaluar su evolución y la entrega de distintivos a los establecimientos adheridos, con el objetivo de reconocer y hacer visible el compromiso de quienes participen activamente.

 

Insistimos: suena bien. La letra, al menos. Ya veremos la música y cómo va cristalizando la experiencia. Puede ser un salto en el ecosistema, en la relación y en el enfoque que la población haga de la principal fuente de producción.

 

La pregunta ahora es: ¿qué dice el sector? Nos dicen que el Consejo Sectorial de Turismo -supuestamente un órgano de participación que no se reúne ni cuando sus propios estatutos lo marcan- anda muy desmembrado, acaso la mejor prueba de que el tejido turístico portuense está más que descosido. ¿Habrá tenido conocimiento detallado y explicativo de esta iniciativa? La dejadez es palpable hasta que se llega a la práctica inhibición. Hace meses que no se lee una declaración pública de un ejecutivo o profesional que acredite conocimiento demedio turístico y sensibilidad para afrontar planes y políticas. ¿Ese sector está preparado y dispuesto a dar vida a iniciativas como el proyecto de ‘Moving three’?

Hace meses que no se hace caso a aquel eslógan referido al Puerto: “No solo + habitaciones”, con el que se pretendía contribuir a enriquecer un destino maduro, y diferente superando así un viejo tópico enquistado en la obsolescencia de su planta alojativa.

 

Cuidado con ese desapego del sector porque el Puerto puede estar perdiendo oportunidades de transformar y cualificar su condición. Las carencias y las limitaciones solo se superan con innovación, con imaginación creativa, con sensibilidad social y sectorial extensiva. Ahora lo que se palpa es pasividad,  indolencia, anquilosamiento y desinterés. Malo.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

SUSPENSO EN PISA

 

El informe PISA, eso sí que es, a la vista de los resultados, un pedazo de problema. Es un auténtico batacazo para la educación española. La digestión de los datos empieza a ser muy pesada. Porque exigen una respuesta.

Cerca de treinta mil estudiantes españoles llevaron a cabo los exámenes planteados por el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA), un estudio llevado a cabo por la OCDE a nivel mundial que mide el rendimiento académico de los estudiantes en matemáticas, ciencia y lectura. Los resultados, en conjunto, registran su mayor caída desde el año 2000 y, concretamente, España cae notablemente en todas las áreas evaluadas.

La caída que España ha sufrido en los resultados ha resultado especialmente significativa, quedando por debajo de la media de la OCDE en todas las áreas evaluadas y dejando datos curiosos, como el que señala que los alumnos del país que viven en familias de mayor nivel socioeconómico son los que peor nota obtienen en estos ejercicios.

Los datos permiten dimensionar el retroceso. Según elplural.com. en ciencias, el área principal de esta edición, España obtiene cinco puntos menos que la media de la OCDE y cuatro menos que la de la Unión Europea (UE). Desde 2015, el rendimiento de los estudiantes españoles en esta competencia ha descendido 16 puntos, más del doble que la caída registrada en el conjunto de países participantes. La evolución entre 2022 y 2025 también resulta especialmente negativa para España frente a los promedios internacional y europeo.

Pero la situación es todavía más preocupante en comprensión lectora. En una década, España ha perdido 45 puntos, frente a los 27 de descenso de la OCDE. El retroceso adquiere especial relevancia porque en 2022 apenas existían diferencias significativas entre el rendimiento español y el promedio internacional. En matemáticas, los estudiantes españoles se quedan en 457 puntos, seis por debajo tanto de la media de la OCDE como de la Unión Europea. El descenso desde 2015 alcanza los 29 puntos.

Hay también un dato muy llamativo y es que  no está solo en estos acusados descensos de rendimiento, sino en el perfil del alumnado que los encabeza. Según PISA, los alumnos y alumnas que obtienen peores resultados son los de mayor nivel socioeconómico. Caen entre dos y tres veces más que el resto.

No todo son malas noticias. España destaca en competencias y actitudes sociales como la curiosidad, la perseverancia o el sentimiento de pertenencia al centro educativo. También presenta un buen clima escolar y se encuentra entre los países con menor exposición al acoso y al ciberacoso.

En todo caso, resultados preocupantes. Los de Canarias, no son  menos pues colocan al archipiélago en el puesto 13 de las 18 comunidades y ciudades autónomas con datos comparables, en una clasificación ordenada de mejor a peor resultado. Por debajo de Canarias se sitúan Andalucía (462), País Vasco (459), Comunitat Valenciana (450), Ceuta (420) y Melilla (405). En el extremo opuesto, Madrid (495), Castilla y León (493) y Asturias (492) encabezan la clasificación.

El informe PISA revela que Canarias va a la cola y que el retroceso en matemáticas y comprensión lectora es considerable.

La comunidad educativa, desde luego, tiene que revisar -y mucho- todo su papel. Miren lo que está en juego.

martes, 8 de septiembre de 2026

PREGUNTAS DE JUAN

El último libro del escritor portuense Juan Cruz Ruiz, 'Inolvidables', fue presentado anoche en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC). Aforo completo en la bochornosa tarde portuense. La profesora y directiva de la entidad, Margarita Rodríguez Espinosa, hizo de introductora. Minuciosa descripción la suya. Luego, leímos el siguiente texto como antesala del diálogo que mantuvimos:

“Fui por muchos sitios del mundo, y jamás he sentido que preguntar fuera un oficio circunstancial: es, al contrario, la esencia de lo que sirve para saber”, escribe Juan Cruz Ruiz en el preámbulo de este tomo que tituló Inolvidables, como por si no lo fueran ya, perpetuó a sus protagonistas entrevistados con pasión, una manía saludable que cultivó, queriendo y sin querer, allí desde donde el territorio limita con el barranco y llaman Calle Nueva.

Es tal la pasión y tan extensa la colección que el autor plantea una duda existencial: “No sé cómo haré el día que ya no pueda preguntar”.

Pues nos quedarán libros como éste y tantos otros que son la síntesis de una vida, el recorrido entusiasta y perfeccionista por los meandros y los recodos, hurgando en la memoria y la piel viva de los personajes, hasta tocar su alma. Juan Cruz se siente agradecido con el azar que favoreció la inmunidad del aguijón de la curiosidad. Claro, como que descubrió que preguntar era mejor que callarse.

Y por eso el curioso que lleva dentro siempre se sentirá motivado. Más interrogantes en busca de más respuestas. Pero no es cuestión de cantidad, ¿saben?, al contrario: hay que saber preguntar, cómo hacerlo, hasta el énfasis importa, medir los tiempos, valorar la oportunidad, administrar los silencios, interpretar el por qué de una evasiva… Quizá, o sin quizá, por todo ello, el escritor/entrevistador, no solo supo enhebrar sino encontrar las contestaciones adecuadas, esas que, en más de una ocasión, los del oficio condensamos con el verbo arrancar.

En estas páginas aparecen Gabriel García  Márquez, Günter Grass, Carlos Fuentes, Orhan Pamuk, Saramago, Semprún, Vargas Llosa, Octavio Paz, Muñoz Molina, María Zambrano… con sus “respuestas de aire y de memoria”. Porque esa es otra: la sensibilidad del autor, el ‘feeling’ que va aportando para que haya un sello inconfundible, mejor dicho, ese toque de humanismo que destilan los elegidos, los elegidos para preguntar, como Juan Cruz Ruiz, hasta hacer más inolvidables a los relevantes personajes y creadores que contestan y dan vida a este libro, una treintena de las mejores entrevistas realizadas en las últimas cinco décadas".

Y el diálogo, con participación del pùblico, fluyó.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Debilitar el periodismo

 

Hay muchas formas de debilitar el periodismo, alguna de ellas bastante visible como fue la que pudimos seguir mientras se desarrollaban los sucesos de Ceuta. Es el turno de los vándalos, de los energúmenos, de los fanáticos fundamentalistas y de los antidemócratas.  Otras son más sofisticadas y sutiles. Boicot publicitario, prohibiciones expresas de coberturas, asignación de redactores a otros frentes informativos. Es la hora de las influencias, de los juegos de poder, de las advertencias de los consejeros. Del ‘haz lo que te indican porque estamos en peligro todos’ (sic).

Ahí surge la denominada ‘captura de los medios’, entendida como el proceso por el que gobiernos, élites económicas, propietarios, reguladores o grandes plataformas condicionan la independencia editorial sin recurrir necesariamente a la censura directa. El caso es que se ha convertido en una amenaza para la confianza pública en el periodismo.

El informe The Architecture of Media Capture. Typologies, Global Patterns, and the Tech Threat, publicado el pasado mes de abril por el ‘Media and Journalism Research Center (MJRC)’ y firmado por Marius Dragomir, sostiene que esta forma de control altera lo que los ciudadanos ven, escuchan y acaban creyendo, y debilita las condiciones necesarias para una información fiable, diversa y capaz de fiscalizar al poder.

Dragomir define la captura mediática como una situación en la que buena parte o la totalidad de las instituciones informativas funcionan dentro de un cartel político-empresarial que controla y manipula el flujo de información para proteger su acceso a recursos públicos. A diferencia de la censura clásica, la captura no siempre cierra medios ni prohíbe publicar. Mantiene la apariencia de pluralismo, con cabeceras, televisiones, portales o plataformas en funcionamiento, pero reduce la posibilidad de que el periodismo cuestione de forma efectiva a quienes concentran poder político, económico o tecnológico.

El estudio, según publica Laboratorio de Periodismo.org, señala que los sistemas capturados pueden conservar decenas o centenares de medios, pero pierden la capacidad de producir periodismo con autonomía real. El problema, según el informe, no es solo cuántos medios existen, sino si esos medios pueden investigar, contrastar, priorizar asuntos incómodos y ofrecer a la ciudadanía una información no subordinada a los intereses de quienes controlan su financiación, su propiedad, su regulación o su distribución.

La tesis central del trabajo es que la captura mediática se ha convertido en una de las crisis de gobernanza del siglo XXI. Dragomir sostiene que las amenazas contemporáneas a la libertad de prensa ya no proceden solo de la censura abierta o del monopolio estatal de los medios, sino de mecanismos más difíciles de detectar, como reguladores sometidos a intereses políticos, medios públicos convertidos en instrumentos gubernamentales, publicidad estatal asignada de forma discriminatoria, propietarios alineados con el poder, dependencia económica de plataformas tecnológicas y acuerdos de financiación que condicionan la autonomía editorial.

El informe identifica cuatro mecanismos principales de captura.

-El primero es el control de los reguladores, que permite premiar o castigar a medios mediante licencias, frecuencias, sanciones o decisiones administrativas.

-El segundo es la subordinación de los medios públicos, cuya credibilidad institucional puede convertirse en una herramienta de propaganda si sus órganos de gobierno y sus nombramientos quedan bajo control político.

-El tercero es el uso de la financiación estatal como instrumento de disciplina, sobre todo mediante publicidad pública, subvenciones o contratos asignados de forma opaca.

-El cuarto es la toma de propiedad de medios por parte de oligarcas, grupos empresariales o sociedades interpuestas cuyas decisiones editoriales responden a intereses políticos más que comerciales.

 

Como hemos anticipado, el informe vincula de forma directa la captura mediática con la pérdida de credibilidad del periodismo. La confianza pública se resiente cuando la ciudadanía percibe que los medios no actúan como fiscalizadores del poder, sino como piezas de una estructura de intereses políticos, económicos o tecnológicos. El estudio advierte de que una democracia necesita ciudadanos capaces de formarse juicios sobre asuntos públicos y que esos juicios solo pueden construirse sobre información fiable, diversa y no orientada sistemáticamente a los intereses de quienes controlan su producción y distribución.

La captura opera, según Dragomir, como una forma nueva de censura. No se basa siempre en impedir que una noticia se publique, sino en modificar qué temas se consideran prioritarios, qué investigaciones reciben recursos, qué historias se minimizan, qué voces quedan fuera y qué asuntos se presentan como irrelevantes. El resultado es un periodismo que puede seguir siendo formalmente libre, pero que queda condicionado en su capacidad de revelar hechos incómodos o de sostener la rendición de cuentas.

El problema no es el giro ideológico ni la tendenciosidad sistémica. Los  valores esenciales se ven directamente amenzados y afectados. Es la democracia lo que está en juego. El estudio plantea que la recuperación de la confianza en el periodismo no puede apoyarse solo en declaraciones éticas o campañas de reputación. Requiere condiciones estructurales que protejan la independencia: reguladores autónomos, medios públicos blindados frente al control partidista, criterios transparentes para la asignación de fondos públicos, normas de transparencia sobre la propiedad, mecanismos de financiación que reduzcan la dependencia de un único patrocinador y relaciones directas entre medios y lectores.

Dragomir defiende que la respuesta a la captura no pasa por eliminar el apoyo público al periodismo, sino por democratizarlo. Fijarse bien en la alternativa: democratizar. El informe propone sustituir los flujos discrecionales y políticamente gestionados por mecanismos transparentes, reglados e independientes que sostengan la infraestructura periodística sin convertirla en dependiente del poder. También señala la necesidad de fortalecer la educación periodística, los estándares profesionales y la capacidad de resistencia de las organizaciones informativas.

El informe -se lee en LaboratoriodePeriodismo.org-  concluye que la captura de los medios afecta a algo más que a la viabilidad económica de las empresas periodísticas o a las condiciones laborales de los periodistas. El fenómeno compromete las condiciones básicas de la vida democrática, porque limita el acceso de la ciudadanía a información fiable, diversa y capaz de fiscalizar a quienes toman decisiones públicas o concentran poder económico. La credibilidad del periodismo, según se desprende del análisis, depende de que los medios puedan demostrar independencia no solo en sus principios editoriales, sino también en sus estructuras de propiedad, financiación, distribución y gobernanza.