El episodio de
Collado Villalba (Madrid), en el que la concejala de Mujer de su ayuntamiento, Noelia R. Díaz
Vaca (PP), interrumpió la representación de una obra de teatro feminista, un
monólogo satírico titulado Ser Mujer ,
que había sido incluido en la programación del consistorio por el 8M, al
considerar que el contenido suponía "una falta de respeto", debe
hacer reflexionar al partido conservador y a la sociedad en general.
La estampa es de otra época, claro, cuando sucedían estas
cosas, de ordeno y mando, de exprimir el poder hasta la última gota o de
creerse que por ser concejal se podía hasta interrumpir una actuación o una
performance. Pero no: ocurrió el pasado domingo. En vivo y en directo. La
concejala subió al escenario y proclamó su hasta aquí hemos llegado. Punto
final. Como en los mejores tiempos pretéritos. Menos mal que había cámaras de
televisión que registraron el hecho. Luego se apareció la virgen e inspiró la dimisión
de la edil, el único paso consecuente, tras reconocer que su proceder no fue el
correcto y pedir disculpas.
La
reflexión del PP debe ser sencilla, independientemente de las expectativas y de
la asimilación de los modelos antidemocráticos de la derecha extrema, cuyo
coste está por ver: así, con esos
comportamientos, no se puede ir por la cosa pública. Y por la democracia.
Estamos, claramente, ante un acto de censura caprichoso e impropio de una
institución pública, más que un tic
autoritario. Cuando se contextualiza y se contrasta que se trataba de una
actividad cultiral enmarcada en una jornada dedicada precisamente a la defensa
de los derechos, la libertad y la voz de las mujeres, más rechazable es la
determinación de la concejala Díaz. Lo sirvió en bandeja a la oposición
socialista en el consistorio:
"Interrumpir un espectáculo en marcha por un contenido supone una
vulneración clara de la libertad de expresión y un intento inaceptable de
silenciar una propuesta artística".
Claro
que es deseable que se trate de un hecho aislado. Pero el precedente es
peligroso. ¿Se imaginan ustedes que haya imitadores por esos mundos de Dios y
les dé por hacer lo mismo en cualquier fiesta de pueblo o de barrio?
Los
conceptos de la libertad de expresión y del respeto a la creatividad artística
y expresiva en el arte y en la cultura se están viendo amenazados y hay que
actuar consecuentemente. No hagamos más difíciles, inciertos y tenebrosos los
tiempos que se avecinan.
Porque
la virgen no se aparece todos los días.