Para empezar, y para que los no versados sepan de lo
que hablamos, el ‘phishing’ es un tipo de ciberataque que utiliza correos
electrónicos, mensajes de texto, llamadas telefónicas o sitios web fraudulentos
para engañar a la gente y hacer que comparta datos confidenciales, descargue
‘malware’ (un
software malicioso diseñado para dañar, controlar o robar información de
dispositivos y sistemas informáticos sin el conocimiento del usuario) o se
exponga a la ciberdelincuencia.
Los
ataques de ‘phishing’ son una forma de ingeniería social. A diferencia de
otros ciberataques que se
dirigen directamente a redes y recursos, los ataques de ingeniería social
utilizan errores humanos, historias falsas y
tácticas de presión para manipular a las víctimas para que se perjudiquen
involuntariamente a sí mismas o a sus organizaciones.
En un intento típico de ‘phishing’,
un ‘hacker’ (pirata informático) se
hace pasar por alguien en quien la víctima confía, como un compañero, jefe,
figura de autoridad o representante de una marca conocida. El ‘hacker’ envía un
mensaje a la víctima para que pague una factura, abra un archivo adjunto, haga
clic en un enlace o realice cualquier otra acción.
Al
confiar en la supuesta fuente del mensaje, el usuario sigue las instrucciones y
cae de lleno en la trampa del estafador. Esa "factura" puede llevar
directamente a la cuenta de un ‘hacker’. Ese archivo adjunto podría instalar
un ‘ransomware’ (también conocido como secuestro
de datos, un ‘software’ malicioso que restringe el acceso a
archivos, sistemas o dispositivos completos y solicita un pago a cambio de
liberar esta restricción. Funciona cifrando los datos de la víctima o
bloqueando el dispositivo, de manera que solo el atacante posee la clave para
restaurar el acceso. En muchos casos, incluso pagando el rescate, no hay
garantía de recuperar los archivos en el dispositivo del
usuario. Ese enlace podría llevar al usuario a un sitio web que roba números de
tarjetas de crédito, números de cuentas bancarias, credenciales de inicio de
sesión u otros datos personales).
La explicación es obligada cuando lo que se quiere es comentar la siguiente noticia, extraída de preferente.com:
Los hoteles de Canarias están recibiendo intentos de ‘phishing’ a diario, pero por ahora no hay constancia de estafas ni fugas de datos al menos entre los establecimientos de la provincia de Las Palmas. Los ciberdelincuentes están suplantando a hoteles y plataformas de reservas para conseguir información personal y bancaria de los viajeros, aunque las medidas de protección del sector están frenando el impacto de estos ataques.
Los correos fraudulentos “llegan todos los
días” a las recepciones, especialmente en los “complejos pequeños”, según
explicó el vicepresidente segundo de la Federación de Empresarios de Hostelería
y Turismo de Las Palmas (FEHT), Fernando Estany. Sin embargo, aseguró que no
tiene conocimiento de que ningún hotel de la provincia haya sufrido
recientemente “una fuga importante” de datos.
A ello habría que añadir, según informa el matutino tinerfeño El Día, el fraude suele comenzar fuera del propio hotel.
“Los delincuentes pueden hacerse pasar por plataformas de reservas y enviar al
cliente un mensaje para confirmar una estancia, efectuar un pago o verificar
sus datos. El enlace conduce a una página falsa que imita a la original y que
puede llegar a reproducir incluso su diseño y pasarela de pago”, añade en su
texto.
En este sentido, la Confederación Española de Alojamientos y Establecimientos Turísticos (CEHAT) alerta de que el riesgo aumenta durante el verano, Navidad y otros periodos de elevada demanda. Una de las consecuencias más graves es la llamada reserva fantasma: el turista llega al establecimiento con una confirmación que en realidad nunca fue emitida y puede encontrarse con que el hotel está completo.
Para evitarlo, concluye preferente.com, el
sector recomienda no utilizar enlaces recibidos por correo electrónico o ‘WhatsApp’
para modificar, confirmar o pagar una reserva. La comprobación debe hacerse
entrando directamente en la web oficial del hotel o de la plataforma donde se
realizó la operación. También aconseja revisar la dirección del sitio y la
pasarela de pago y recurrir al teléfono del establecimiento cuando exista
cualquier duda sobre la reserva.