El proceso de
aplicación y desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) es imparable y
obliga cada vez más a prestar atención a cualesquiera de los avances que se van
produciendo, también en el ámbito informativo. En efecto, la Federación
Internacional de Periodistas (FIP), junto con sindicatos y asociaciones de
periodistas de todo el mundo, ha hecho públicas una serie de recomendaciones en
las que plantea distintas medidas así como la necesidad de
una regulación internacional y de garantías profesionales, éticas y laborales
para los periodistas.
Y es que estamos asistiendo a una verdadera revolución o a una
sustancial transformación de la industria informativa, con relevantes efectos
sobre el trabajo periodístico. La FIP recuerda que los periodistas deben asegurar que su labor cumpla con la Carta Global de Ética para
Periodistas y sostiene que los sindicatos desempeñan un
papel central para encauzar el uso de estas tecnologías dentro de un marco
regulatorio y económico adecuado.
Entre las recomendaciones, la Federación afirma que la IA no
puede sustituir a los periodistas y que los
contenidos generados mediante estos sistemas no deben considerarse periodismo
salvo cuando hayan sido supervisados y verificados por personas.
El texto indica que los modelos lingüísticos generativos no contienen
información sobre la verdad, sino patrones derivados de los datos con los que
se entrenan, y que no pueden comprobar hechos ni evaluar la credibilidad de las
fuentes.
Esta organización profesional plantea que el tiempo que estas
herramientas puedan ahorrar en tareas rutinarias debe destinarse a reforzar la
producción de información elaborada por profesionales y a fortalecer el vínculo
con las comunidades. También advierte de que la
adopción de tecnología en las empresas informativas no debe orientarse
únicamente a la reducción de costes.
El documento
propone que cualquier obra publicada que sea total o mayoritariamente producto
de la IA se identifique como tal y que toda pieza periodística tenga como
responsable último a un periodista cualificado. Asimismo, subraya la necesidad de proteger el derecho de los
profesionales a ser reconocidos como autores de sus trabajos.
En el plano económico, la FIP
sostiene que el entrenamiento de los sistemas de IA mediante la utilización de
contenidos creados por terceros puede afectar a los ingresos de los periodistas y
que los acuerdos entre empresas de noticias y compañías de IA deben contar con
su consentimiento y contemplar compensaciones. Estas condiciones deben
aplicarse tanto a asalariados como a autónomos e independientes, que deben
poder organizarse y negociar colectivamente.
En el ámbito laboral, la organización reclama transparencia en
los procesos que impliquen el uso de IA, acceso a la inspección de algoritmos y
la posibilidad de revisión humana en evaluaciones automatizadas. También pide que se informe y consulte a los trabajadores antes
de implantar sistemas basados en IA en procesos de contratación o valoración
profesional.
Y es que la FIP
fija posición ante las consecuencias de estas medidas: considera necesaria una
regulación internacional y menciona iniciativas como la Ley de IA de la Unión
Europea, una orden ejecutiva en Estados Unidos, la Declaración de Bletchley y
el Proceso de Hiroshima, aunque señala que todavía no se han establecido
salvaguardas eficaces.