Estamos en la fase primaria de una controversia sobre la medición de
audiencias digitales. Una nueva medición que no mezcle el tráfico de los medios
de comunicación con los consumos generados en redes sociales. El Club Abierto
de Editores (CLABE) ya se ha posicionado y exige claridad en esa modalidad de
medición. Además, el CLABE insiste en la necesidad de
aplicar criterios claros tanto en la gobernanza como en los mecanismos de
financiación. Todo ello responde a las exigencias del Reglamento Europeo de Libertad de Medios,
conocido como EMFA, de obligado cumplimiento en toda la Unión Europea desde
agosto del pasado año.
Esta asociación representa a 226 grupos editoriales de
prensa y revistas y sitúa la transparencia como uno de sus principales
objetivos estratégicos. La entidad considera que la medición de audiencias
resulta para la viabilidad económica de los medios. Ese dato determina buena
parte de la inversión publicitaria pública y privada. También influye en la
percepción que la ciudadanía tiene de los medios de comunicación. Pero,
primero, ya se sabe, la economía. O lo que es igual, si es negocio o no.
El grupo de trabajo del CLABE, especializado en este tipo
de mediciones, audiencias digitales, presidido por su director general, Juan
Zafra, ha elaborado un primer documento que lleva por título ‘La nueva medición de audiencias digitales no puede
mezclar consumos editoriales y algoritmos sociales’. El texto ya
circula entre medios asociados, representantes institucionales y agentes del
sector publicitario.
La intención de este club de editores pasa por impulsar un
debate constructivo sobre la optimización de la medición de audiencias y la
inversión publicitaria. El documento subraya que el ecosistema mediático actual
resulta cada vez más heterogéneo. En él conviven webs editoriales,
aplicaciones, newsletters, podcasts, plataformas sociales, agregadores y
distintos canales de distribución. Según explica la periodistas Judit Victoria
Cherques, en el digital Laboratorio de Periodismo, el CLABE considera imprescindible establecer
definiciones claras y reglas transparentes tanto para la recogida de datos como
para su comunicación. La asociación advierte de que medir más no significa
mezclar métricas sin diferenciación.
Según el texto, no equivale una audiencia obtenida en
activos editoriales propios como webs, aplicaciones o newsletters bajo control
directo del medio, con el consumo generado en plataformas externas gobernadas
por algoritmos ajenos.
Además, la asociación alerta de que las redes sociales
funcionan con dinámicas muy diferentes. Los consumos suelen ser fragmentados,
fugaces y dependen de algoritmos muy volátiles. Incluso, las plataformas pueden
alterar el alcance de los contenidos mediante decisiones tecnológicas o
inversión económica.
Para el CLABE, hay riesgos para el periodismo y la
publicidad. Eso es lo inquietante pues los sistemas algorítmicos tienden a
premiar contenidos emocionales, agresivos o polarizadores, sin valorar
necesariamente la calidad informativa.
Por tanto, mezclar esos consumos con las audiencias
editoriales tradicionales puede distorsionar el mercado publicitario. También
puede empujar a algunos medios hacia estrategias centradas en el rendimiento
algorítmico y no en el valor periodístico. Es ahí donde entran las
administraciones públicas, también los ayuntamientos, que necesitan métricas
transparentes y comparables para distribuir la inversión publicitaria con
criterios de pluralidad y responsabilidad informativa.
En este contexto, el Club Abierto de Editores cree que
integrar en un mismo inventario audiencias editoriales y consumos procedentes
de plataformas externas dificulta la trazabilidad y complica la evaluación
institucional. El caso es que respalda que el nuevo sistema incorpore métricas
sobre redes sociales y plataformas tecnológicas. Sin embargo, insiste en que
esos datos deben aparecer diferenciados y desglosados plataforma por
plataforma.
Asimismo, la entidad apuesta por consolidar la Audiencia
Diaria como estándar del mercado. También plantea ajustar los cálculos para
evitar alteraciones provocadas por picos o caídas excepcionales de tráfico.
Entre las propuestas figura eliminar de la medición diaria los registros
superiores al 200% de la media o inferiores al 50%.
Por otro lado, CLABE reclama que todos los medios presentes
en los ‘ránkings’ reciban la misma metodología de medición. La asociación
considera que incluir medios sin medición censal genera datos erróneos y
perjudica la transparencia. Además, pide eliminar barreras económicas para que
los medios locales y especializados puedan acceder también a sistemas de
medición censal.
Conclusión: la medición de audiencias debe aportar claridad
y confianza al mercado publicitario. La asociación defiende que diferenciar los
consumos editoriales de los impactos generados por algoritmos sociales resulta
esencial para no confundir las marcas periodísticas con simples inventarios
publicitarios.