Organizaciones profesionales, sindicales y colegiales han firmado y publicitado una manfiesto conjunto en defensa de la profesión periodística y del derecho a la información en el que reclaman el fin de las agresiones, las amenazas y el señalamiento a periodistas y equipos técnicos de los medios de comunicación. Entre ellas figura la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), a la que pertenece la Asociación de Tenerife (APT). La FAPE es la principal organización profesional de periodistas del país, integrada por cuarenta y nueve asociaciones federadas y 16 vinculadas, que en conjunto representan a más de diecisiete mil asociados.
También suscriben el documento la Agrupación de Periodistas de FeSMC-UGT, la Agrupación de Periodistas de CC-OO., la Asociación de Periodistas Parlamentarios, la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Asociación Vasca de Periodistas - Colegio Vasco de Periodistas, el Col·legi de Periodistes de Catalunya, el Colegio Navarro de Periodistas, el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía, el Colegio Profesional de Periodistas de Asturias, el Colegio Profesional de Periodistas de Castilla y León, el Colexio Profesional de Xornalistas de Galicia, la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP), la Red de Colegios Profesionales de Periodistas y Reporteros Sin Fronteras España.
El documento explicita que "la libertad de información no es una concesión de los gobiernos, de los partidos políticos, de las instituciones ni de quienes ocupan temporalmente posiciones de poder. Es un derecho constitucional y humano de toda la ciudadanía", y advierte del deterioro del clima en el que muchos profesionales desarrollan su trabajo.
Las entidades firmantes consideran "intolerable" que periodistas, reporteros gráficos, cámaras y otros profesionales de los medios sean "insultados, perseguidos, amenazados o agredidos" mientras informan desde manifestaciones, conflictos sociales, emergencias o cualquier otro escenario de interés público.
Asimismo, el manifiesto considera muy grave el señalamiento público contra profesionales concretos y denuncia especialmente que "desde algunos grupos políticos se contribuya a señalar a periodistas concretos, se les convierta en adversarios personales o se utilicen términos como 'terrorista' para referirse a profesionales que están haciendo su trabajo".
El manifiesto advierte de que cuando un responsable político señala públicamente a un periodista, "está creando un clima que puede terminar convirtiendo la hostilidad en acoso y el acoso, en violencia", una deriva que las organizaciones firmantes rechazan de forma expresa.
El texto subraya que la profesión no reclama privilegios y reconoce que el trabajo periodístico puede ser criticado, discutido y cuestionado. Sin embargo, advierte que "Una cosa es la crítica y otra muy distinta la intimidación, la amenaza o la agresión".
Las organizaciones lanzan un mensaje contundente: "No vamos a normalizar las agresiones, las amenazas, el acoso ni el señalamiento de periodistas mientras ejercen su trabajo".
Entre sus principales reivindicaciones, las organizaciones solicitan a todas las fuerzas políticas y responsables institucionales que condenen "de manera inequívoca" cualquier agresión contra periodistas y abandonen las estrategias de señalamiento personal. Asimismo, piden a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que garanticen el derecho de los profesionales de la información a desarrollar su trabajo con seguridad, especialmente en situaciones de tensión, manifestaciones, disturbios o escenarios donde exista riesgo para su integridad.
El texto reclama además que las amenazas, coacciones y agresiones sean investigadas con diligencia y recuerda que "la impunidad de una agresión no afecta únicamente a quien la sufre: envía a toda la profesión el mensaje de que informar puede tener un precio".
Finalmente, el manifiesto hace un llamamiento tanto a la sociedad como al conjunto del sector periodístico para responder unidos ante cualquier agresión o señalamiento. "La solidaridad no puede depender de la cabecera, la empresa, el sindicato, la asociación o la ideología del periodista agredido", afirman las organizaciones, que concluyen con una declaración de unidad:
"Cuando atacan a uno de nosotros mientras informamos, con rigor, veracidad y profesionalidad, nos atacan a todos".