viernes, 30 de septiembre de 2022

AYUNTAMIENTOS DE FINANCIACIÓN HOLGADA

 Lo ha reconocido el propio presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Abel Caballero: “El Gobierno está haciendo una aportación sin precedentes a los ayuntamientos”. No es para decir que se han resuelto todos los problemas pero es evidente que las quejas han disminuido y que los debates sobre la financiación de las corporaciones locales han perdido virulencia y hasta interés. ¡Quién lo iba a decir! Cuando la situación era tan preocupante, a raíz de la pandemia, y empezaron a menguar los recursos como consecuencia de una merma de ingresos procedentes de algunas fuentes, resulta que han ido sucediéndose medidas que han favorecido, desde luego, la superación de la crisis que se cernía y que también la notarían los ayuntamientos.

 En efecto, en la última Comisión Nacional de Administración Local (CNAL), que volverá a reunirse en octubre, los Fondos Europeos, el aumento de las entregas a cuenta, la compensación de las liquidaciones de 2020 y el uso de los remanentes totalizan una aportación que antes no se había conocido. Alcaldes y ediles de Hacienda deben estar contentos o, cuando menos, sentirse menos agobiados. La redistribución de estos recursos les ha liberado, cuando menos parcialmente, para afrontar reajustes presupuestarios y disponer de mayor liquidez. Se oye poco ya de aquellas tensiones de tesorería que maniataban a depositarios y a los ediles que debían afrontar los compromisos de sus respectivas áreas.

 Algunas cifras concretas conocidas tras esa reunión de la CNAL, sirven para acceder a una visión más globalista. La asignación de fondos europeos, de alrededor de veinte mil millones de euros, a  la que suma la posibilidad de utilizar casi trece mil millones de remanentes, produce un cierto desahogo para cumplir con los compromisos adquiridos y los reconocimientos de créditos. A esas cantidades hay que agregar la compensación de la liquidación negativa de 2020 (un importe de cercano a los tres mil quinientos millones de euros; y el incremento de un 3 % en las entregas a cuenta, con lo que puede hablarse de un montante sin precedentes.

 De acuerdo con los planes del ministerio de Hacienda, la participación de las entidades locales en los tributos del Estado, aumentará el año próximo un 3 %, otra buena noticia para el municipalismo, especialmente para quienes aún tendrán que elaborar y aprobar sus presupuestos generales. Será precisamente en el próximo ejercicio cuando se calcule la liquidación de 2021 que constituirá un segundo ingreso que, una vez incorporado, hará acrecer la financiación de los ayuntamientos en 2023  un 5 %, alcanzando un volumen cuantificado en veintitrés mil treinta y cinco millones de euros, mil cien millones más que en 2022. “Estamos ante la mayor financiación de la historia”, ha llegado a decir la ministra María Jesús Montero.

 La tasa de referencia para los gobiernos locales es un superávit del 0,1 % del Producto Interior Bruto (PIB), una décima por debajo de la calculada en el denominado Programa de Estabilidad, lo que abunda en ese mayor margen de gasto y de inversión, tal como valoramos anteriormente. En cuanto a la deuda de las entidades locales, que superaba los veintidós mil millones de euros al cierre de 2021, (equivalente al 1,8 % del PIB nacional, se sitúa por debajo del objetivo de deuda pública que se había fijado para 2021 en el 2 % del PIB. Es la menor, según Hacienda, en veintisiete años.

 Ahora, con estos considerados, lo que hace falta es administrar bien. Se trata de no despilfarrar sino de saber priorizar los recursos.

jueves, 29 de septiembre de 2022

EL HECHIZO DE LO ICODENSE

 “Icod de los Vinos es localidad fascinante y poliédrica que genera pasiones encontradas, tanto en oriundos como en aquellos que han arribado a sus calles desde otros puntos de la geografía. Una forma de concebir el mundo a partir de unas pocas calles, como una metonimia en la que una porción minúscula de suelo nos hace entender un universo mucho más amplio. Mantenemos con nuestro municipio una relación que evoluciona y se transforma, nos envuelve y nos deja a la intemperie, nos cobija y a la vez nos arroja a los márgenes. Habitar una ciudad es cargar con el paso del tiempo, porque proyectamos en ella lo que fuimos, lo que somos. Un espacio geométrico rodeado de laberintos. La lectura es un acto de descentramiento, curiosidad y generosidad”.

       Estas son palabras escritas por el promotor y director de ‘Cuadernos Patrimoniales’, José Fernando Díaz Medina, en la introducción de su tercera edición. Muy difícilmente podrá encontrarse una síntesis más atinada, entre la emotividad que genera toda una vida y la experiencia que genera su habitabilidad, encerradas en el tiempo, a caballo entre el pasado y el presente, para describir con precisión, incluso en los recovecos laberínticos, las enriquecedoras derivadas de la lectura, sea cual sea el enfoque que se le quiera dar, bien el cognitivo o ilustrativo bien el descubrimiento bien el placentero bien el de la precisión histórica.

       Díaz Medina es consciente de que esta obra requiere paciencia y dedicación. Por eso va al ritmo adecuado –o eso nos parece- mientras acumula el material que parecía perdido o condenado a una suerte fatídica. Documentos, textos, cartografía, fotos y, por supuesto, testimonios de fuentes orales que fueron escuchados en algún sitio, en alguna fiesta o en alguna convocatoria de mayor o menor formalidad, y que el paso del tiempo desfiguró o deformó hasta hacerse necesaria la reconstrucción y concreción orientadas a   la versión definitiva.

       El pluralismo de Icod, también en su pasado, es alimento de esa fascinación que se advierte en calles y esquinas, en plazas y rincones donde se conserva el tipismo y donde el ambiente popular se acrecienta entre relatos entusiastas, más o menos cuidadosos, y  conversaciones, más o menos animadas, que reflejan la idiosincrasia de una comunidad poblacional.

     Es lo que el cronista oficial de la ciudad contextualiza en sus ‘Cuadernos Patrimoniales’, “un punto de arranque –según precisa- para que el diálogo se centre también y por extenso en el análisis de las emociones, la soledad, la dialéctica del ser y del estar, la añoranza, la felicidad, el individuo y la sociedad, y en cómo todo ello puede convertirse en materia con valor de obra literaria”.

       Por eso, esta tercera entrega de la iniciativa editorial de Fernando Díaz Medina tiene ya los perfiles de publicación especializada que nos acerca a los intramuros de Icod, a los hitos históricos de la ciudad, a los aspectos sobresalientes de su etnografía, a su costumbrismo, a sus personajes afamados y a su proyección en la comarca y en la isla.

       En efecto, sus contenidos hacen bueno el aserto del editor cuando dice que “es imposible sustraerse del hechizo de lo icodense. Los pequeños o grandes destellos de luz y esperanza que vemos en la realidad nos animan a seguir trabajando, a profundizar nuestro compromiso y a invitarles a ser parte de este sueño hecho realidad”.

       Son unos pocos destellos los que dan vida a la tercera edición que esta noche nos complace presentar, expresando –ya de paso- nuestra gratitud a Díaz Medina por confiarnos un cometido que nos atrajo desde el principio, desde el número uno que tuvo la deferencia de obsequiarnos personalmente.

       Pocos pero brillantes, dicho sea con todo el afecto y la admiración hacia personas con las que hemos compartido afanes de escritura y de una forma de entender el periodismo donde hubiera lugar para las querencias, para el ejercicio actualizado de las memorias experienciales personales, para los sentimientos individuales que siempre quisieron trascender al exterior hasta que un día pudieron y para el rescate de hechos históricos que merecían ser reconocidos, más allá de la importancia que entrañaron en su momento.

       Por eso, hasta la portada sobresale. La foto de la trasera de la Casa de la inquisición, muchas veces visualizada y siempre admirada en aquel poster que identificó al grupo folklórico Chincanayros, santo y seña de la inquietud musical del municipio, simboliza el hechizo de la confluencia de elementos naturales: el imponente Drago, la vegetación, la platanera, la madera y su pálido reflejo sombreado sobre las aguas del estanque cercano donde la carretera hace curva.

       Creaciones únicas, como diría Fernando. La fascinación circula libremente por sus inmediaciones pero también por tantos rincones y tantas vías de “una urbe que adora a su otoño”, como diría el gran prosista orotavense Juan del Castillo León, “al que recibe,  alborozado, con las fiestas grandes del Cristo del Calvario, y despide el día de San Andrés: afuera, en la pendiente, los chiquillos se deslizan en las acrobáticas tablas; y dentro, en las penumbras de las bodegas, los mayores paladean el vino recién nacido”.

       De modo que si la fascinación aparece desde la portada, una vez doblada, la incursión solo sugiere búsqueda e interés para saber más, por ejemplo, de las bodas en La Vega que fueron tejiendo una identidad, un signo distintivo del lugar, como escribe José Fernando Díaz Martín en su trabajo titulado ‘Mi gran boda veguera’. “Cuando una historia me apasiona literariamente, el ánimo me exige viajar al escenario donde aconteció”: Y hasta allí se fue el cronista para contrastar el gusto por las bodas, que tienen, en muchos casos, “el pulso vibrante y acelerado de un tiempo”.

       El autor se recrea -y no nos detenemos en el relato para no anticipar el detalle de los contenidos- cuando confiesa que “se estudia lo concreto para ir tirando del hilo que permita deconstruir toda una serie de mitos que lastran la averiguación y la divulgación”. Un escenario sin igual, fotos de agrupamiento familiar, como mandan los convencionalismos y las tradiciones y hasta repertorios epistolares que servían para mantener la fe, soñar con tiempos mejores -el retorno o el reencuentro- y para mantener, desde la distancia, la comunicación con que alimentar los sentimientos.

       Una boda, un enlace, un acontecimiento, todo un acontecimiento. Paisajes, canciones, afectos, aromas… Ahí está, en las estaciones de la vida, con sus peculiaridades y sus circunstancias; ahí está su costumbrismo en las páginas impresas de la evocación, donde antes nadie, que sepamos, se atrevió a llegar.

       Todos nos hemos preguntado alguna vez por los orígenes de las palabras o por su significado, sobre todo aquellas poco utilizada o menos frecuentadas y que inspiran dudas cuando aparecen en algún texto. Una filóloga, excelente profesora, natural de esta localidad, ¡quién mejor!, se dedicó durante un tiempo a estudiarlo, hasta que el fruto de su dedicación alumbró el habla icodense. Al fin ha llegado el día en que María del Carmen Domínguez González, Camy, ha visto publicados unos sencillos apuntes en los que plasmó una serie de términos escuchados casi de forma exclusiva en su entorno familiar. Eran unos apuntes lexicográficos sobre algunos vocablos canarios que ahora, al paso de los años, Camy dedica a Victoria González Báez, una mujer servicial, cumplidora, “con un amplio repertorio de términos -dice la autora- para describir a los niños revoltosos”. Camy Domínguez lo era. Jurguilla, castañeta, baladrón, maromero… Entren y lean: es una delicia.

       El sacerdote de la parroquia matriz de Nuestra Señora de la Concepción de Valverde, en El Hierro, Gabriel Hernández Abreu, se confiesa. Sus evocaciones de juventud, impregnadas de nostalgia, los cultos al patrón San Marcos Evangelista, el viacrucis de la madrugada del Viernes Santo… Todo eso también forma parte del hechizo, de esos intangibles que caracterizan a Icod en cualquier época del año.

       Como la visión realista de un maestro, Salvador Pérez, que siempre ha ido por la vida enseñando y condensa, en ‘Cuadernos Patrimoniales’, casi dos décadas de su estancia en La Mancha. Quienes conocen a Salvador, saben que dos décadas dan para mucho, porque él y su esposa Aurora (y Carlos Salvador y Beatriz que desde el cielo les están observando atentamente), las vivieron de forma provechosa. Allí había un colegio, “al que se accedía desde la carretera general por un camino y un patio sin asfaltar”. Lo demás, peticiones, cabina telefónica, la construcción de la ermita y de la plaza y una romería memorables. Se lo pueden imaginar: cuando la creatividad y el tesón se juntan, Salvador logra lo que se propone. Incluso unir un barrio con tres nombres.

       Y vamos llegando al final, aún envueltos en la fascinación de algunos ejemplos de santiguados en Icod que rescata Pastor Díaz, una especie de homenaje a los curanderos que surgieron del pueblo llano -cuando el Sistema Nacional de Salud, del que tanto se habló anoche, era una quimera- en teoría para “contribuir a mejorar la salud de sus paisanos con los medios y creencias propias de su época”.

       El hechizo de las ondas -la magia dice el tópico- es el que envolvió a Narciso Ramos, periodismo en vena, que desde 2005 se lió la manta a la cabeza para fundar y poner en marcha un multimedia, el primero de la comarca noroeste y que ha ido expandiendo sus límites hasta convertirse en una referencia de la comunicación audiovisual y digital de todo el norte. Ramos encabeza el rigor informativo, el compromiso social, el respeto personal y el pensamiento crítico, así como la cercanía y la naturalidad. Estos son sus banderines de enganche.

       Con una ternura descomunal, la escritura de Fernando Díaz Medina nos descubre las cualidades de aquel personaje llamado Bernardo Flores, “a quien Dios guarde”, por acercarnos a la traducción del título del espacio a cuyo relato biográfico se dedican casi diez páginas, una plétora de afectos y de rasgos que desembocan en un ‘clinic’ que, en medio de las facilidades de hoy en día, hacen bien en reivindicar.

Una firma de lujo, Estanislao González y González, doctor en Bellas Artes e investigador en historia y etnografía, así como el rescate que hace Agustín Díaz Álvarez de las ordenanzas municipales de la Villa de Ycod (con y griega) de 1866, completan, con el relato retrospectivo de José Eduardo Amaro Luis Ravelo alusivo al Icod de la niñez, el contenido de esta tercera edición de ‘Cuadernos patrimoniales’. 

El primero se adentra en la trama de una sociedad profundamente condicionada “por el quehacer espiritual”, de sus habitantes. Habla de los privilegios y conflictos en la sociedad icodense en los siglos XVII, XVIII y XIX que ilustra con una secuencia fotográfica a color muy valiosa y llamativa. Un período histórico contado y documentado con rigor. 

Como también lo es el de las ordenanzas, desglosado por Agustín Díaz Álvarez, una aproximación al modelo de organización y convivencia de la ciudad que crecía y se desarrollaba, donde las fiestas de todo tipo -por nombrar un solo hecho que les despierte el apetito de la lectura- “deben ser autorizadas por la alcaldía, que vigilará la compostura en el evento y asigna a los vecinos la tarea de mantener y embellecer las calles por donde se celebre la fiesta”. 

Hasta aquí la presentación de la tercera entrega de ‘Cuadernos Patrimoniales’, un anticipo de sus contenidos que significan un ingente esfuerzo de redacción, búsqueda y coordinación de José Fernando Díaz Medina con el que no pueden ni las adversidades de la impresión. Por eso recomendamos su lectura. 

Icod se refleja en esta publicación con una pléyade de aristas envueltas entre pliegues de historia, personalidades, costumbres y hechizo que generan la fascinación a la que toda ciudad, sobre todo cuando la han hecho sus habitantes en un proceso constante y admirable, tiene derecho.    

miércoles, 28 de septiembre de 2022

DRAGO DE HONOR PARA EL CENTRO DE SALUD DE ICOD DE LOS VINOS

 El 2020 será recordado como el año en que un virus sacudió al mundo entero. Su velocidad de propagación, letalidad y la particular afectación de las personas mayores y personas con enfermedades crónicas no transmisibles, sometió a los sistemas de salud a una presión inédita, saturando los servicios de tratamiento intensivo.

Como respuesta, los servicios de salud adoptaron medidas urgentes, con el fin de evitar concentraciones de usuarios, readecuar espacios físicos y redireccionar personal de salud desde diferentes áreas hacia los servicios de atención a personas contagiadas o con sospecha de estarlo.

A raíz de esas medidas, necesarias y pertinentes, se redujo la atención en policlínicas, centros hospitalarios y servicios descentralizados, se suspendieron consultas y actos quirúrgicos programados. Fue interrumpida la atención de personas con enfermedades crónicas no transmisibles o que padecen otras patologías, los controles de mujeres embarazadas y los pediátricos, inmunizaciones y la realización de exámenes de diagnósticos o de control. 

Hacia adelante, con esa evidencia, y lejos aún de contar con una vacuna efectiva y accesible para los siete mil millones de habitantes del mundo, se abre paso al escenario de la llamada “nueva normalidad” donde convivirán los procesos de reactivación social, económica y cultural junto con el COVID- 19.

Este escenario requiere –según la doctora Diana Pinto, especialista líder de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), docente e investigadora- una mirada estratégica para aprender de las carencias y fortalezas de los sistemas de salud evidenciadas con la pandemia, así como de las respuestas implementadas, de cara a atender los rebrotes del COVID-19 que surjan, la eventual aparición de nuevos virus y muy particularmente, para no desatender patologías menos mediáticas y altamente mortíferas.

En ese tránsito a la “nueva normalidad” los sistemas de salud tienen un papel fundamental, tanto por las recomendaciones que impartan al conjunto de la sociedad, como por las medidas que adopten para reactivar y consolidar su propia red de servicios.

Convenimos en que la salud en sí misma puede ser un pilar sólido de cualquier economía. Un sistema de salud fuerte y equitativo no sólo ofrece una mejor salud para la gente, sino que también trabajos seguros. Ayuda al país a sobrellevar de mejor manera las crisis económicas y estar preparados para responder a catástrofes o emergencias, además de contribuir a la justicia y estabilidad sociales. Reconocer la importancia de los profesionales de la salud y el llamado para invertir en la fuerza laboral son cruciales para lograr el objetivo de cobertura universal de salud y los instrumentos para facilitar a las empresas su transición a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Y ya que los mencionamos, habrá que recordar brevemente el tercero de ellos: garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades. Actualmente, el mundo sigue enfrentado a una crisis sanitaria mundial sin precedentes: el Covid-19 ha propagado el sufrimiento humano, ha desestabilizado la economía mundial y ha cambiado drásticamente las vidas de millones de personas en todo el mundo

Es verdad que antes de la pandemia, se consiguieron grandes avances en la mejora de la salud de miles, de millones de personas.  En concreto, estos avances se alcanzaron al aumentar la esperanza de vida y reducir algunas de las causas de muerte comunes asociadas con la mortalidad infantil y materna. Sin embargo, se necesitan más esfuerzos para erradicar por completo una gran variedad de enfermedades y abordar un gran número de problemas de salud, tanto constantes como emergentes. A través de una financiación más eficiente de los sistemas sanitarios, un mayor saneamiento e higiene, y un mayor acceso al personal médico, se podrán conseguir avances significativos a la hora de ayudar a salvar las vidas de millones de personas.

Las emergencias sanitarias, como la derivada del COVID-19, significan un riesgo mundial y han demostrado que la preparación es vital. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo señaló las grandes diferencias relativas a las capacidades de los países para lidiar con la crisis generada por el virus y recuperarse de ella. Puede decirse ya que, en efecto, la pandemia constituye un punto de inflexión en lo referente a la preparación para las emergencias sanitarias y la inversión en servicios públicos vitales del siglo XXI.

Más allá de respiradores y mascarillas, o tapabocas, la reactivación de servicios de salud requerirá combinar instrumentos, que posibiliten mejorar la calidad de los servicios, generar eficiencia en los procesos, favorecer la comunicación con los usuarios al tiempo que evitan traslados innecesarios en los servicios, minimizando los riesgos de contagio de usuarios y del personal de salud.

El escenario requiere una mirada estratégica para aprender de las carencias y fortalezas de los sistemas de salud evidenciadas con la pandemia, así como de las respuestas implementadas, de cara a atender los rebrotes del COVID-19 que surjan, la eventual aparición de nuevos virus y muy particularmente, para no desatender patologías menos mediáticas y altamente mortíferas.

En ese tránsito a la “nueva normalidad”, los sistemas de salud tienen un rol fundamental, tanto por las recomendaciones que impartan al conjunto de la sociedad, como por las medidas que adopten para reactivar y consolidar su propia red de servicios.

En ese inmenso engranaje, el motivo que nos trae aquí esta noche es glosar la trayectoria del Centro de Salud de Icod de los Vinos, dirigido por el doctor Pablo Estévez, un profesional sobre todo, humanista. Un médico humanista, de esos que transmite confianza al paciente, o lo que es igual, de esos a los que el paciente visita con seguridad y sin temores, seguro de que va a sanar o sentirse mejor. Dejémoslo ahí pues podríamos contar numerosas situaciones en las que pudo ser contrastada su probidad.

El doctor Estévez encabeza el equipo humano que esta noche recibe el Drago de Honor, esa original escultura del artista Moisés Afonso que distingue una trayectoria acreedora de reconocimiento público. El presidente del CIT ya resumió la dotación y las prestaciones del Centro de Salud. Nos gustaría añadir que ese galardón simboliza la entrega y la abnegación de los profesionales sanitarios que allí trabajan.

Nos vienen a la memoria aquellos días del confinamiento, cuando desde las ventanas y los balcones de las casas, la gente, personas de todas las edades, salían a determinada hora a aplaudir. Era una manera sencilla de dar las gracias a quienes luchaban contra un virus mortífero; era reconocer, cuando la Organización Mundial de la Salud se esforzaba en obtener y disponer de vacunas específicas, que al otro lado de la delgada línea que separaba la salud del contagio, había un personal sanitario que, literalmente, dejaba de dormir y coleccionaba horas extra para que en quirófanos, unidades de cuidados intensivos, habitaciones y hasta en pasillos, la vida no se apagara.

El pueblo icodense también dedicaba aplausos, lo primero al alcance para corresponder a esa dedicación y a ese celo profesional que explicaban por sí mismos la pericia y la solvencia que una entidad prestigiosa como el CIT, en su anual y ya clásica conmemoración del Día Mundial del Turismo, viene hoy a reconocer.

Aquellas horas y aquellas fechas interminables fueron para todo el personal del Centro de Salud de Icod de los Vinos un ejercicio de sacrificio y abnegación. Horas amargas que también sirvieron para practicar la solidaridad y el consuelo. ¡Lo que debían gratificar aquellas palabras dichas con ánimo estimulante! Palabras que terminaron formando parte de las terapias aplicadas a los cuadros y los diagnósticos de pacientes que echaron, sin excepción, mucho realismo a la situación que debían afrontar, sobre todo para evitar la propagación del virus.

Pronto comprendieron que la pandemia era mucho más que una crisis sanitaria. Por eso, no regatearon esfuerzos para atender a contagiados y, en definitiva, para salvar vidas. Se requería una respuesta global de los poderes públicos y de la sociedad en su conjunto, equivalente a la determinación y el sacrificio de los trabajadores sanitarios en primera línea. La respuesta existió, también en Icod, con su planificación, su seguimiento y sus protocolos.

Y otro aspecto, del que no queremos olvidarnos: la comunicación. Muchos profesionales vivieron por primera vez un fenómeno en el que era determinante comunicar, transmitir al paciente y a sus familiares y allegados lo que procediera. Era esencial para reactivar los servicios y generar confianza en la población. Utilizando diversos medios y formatos y dirigida a diferentes públicos, los profesionales sanitarios debieron informar sobre la pandemia (evolución, medidas adoptadas) y abordar “empáticamente” sobre los temores al contagio, los efectos del aislamiento en la salud mental y la desconfianza hacia nuevas modalidades de atención (telemedicina), entre otros.

El Centro de Salud de Icod de los Vinos dio toda una lección en esos campos. El Drago de Honor que recibe es el reconocimiento a muchas cualidades, principalmente las que tienen que ver con las relaciones humanas labradas en tiempos difíciles. Entre las enseñanzas que nos deja la pandemia, figura el que los sistemas de salud deben proporcionar un tratamiento libre de obstáculos, de acceso equilibrado y eficaz a los pacientes, al tiempo que deben considerar cuidadosamente los determinantes sociales de la salud. En esos sistemas, los médicos trabajan en un equipo de salud en el que cada profesión o sector coopera en su dominio de práctica y con respeto por la experiencia de los otros miembros del equipo.

Un trabajo en equipo, conscientes de que ello permite ser mucho más eficientes en el desempeño. Un antiguo proverbio etíope nos enseña el valor de esa tarea en conjunto. “Cuando las arañas tejen juntas pueden atar un león”, es el texto del proverbio que refleja el valor del poder incrementado desde la colectividad. La unidad es la fuerza y la obtención de hechos que parecían inaccesibles está al alcance a poco que se utilice con raciocinio y dosificación adecuada. Ahora se trata de que las ataduras respondan.

Nuestra felicitación, que se suma a todos los icodenses que hoy quieren compartir este sentimiento después de las exigencias y los sinsabores que afloraron en la pandemia. De su Centro de Salud, antes y ahora, pueden sentirse orgullosos.

(Texto leído anoche en el Casino Centro de Icod durante el acto de entrega del Drago de Honor, convocado por el Centro de Iniciativas y Turismo de la localidad)

martes, 27 de septiembre de 2022

INDISPENSABLE ESTAR PREPARADOS

 Ayer por la mañana, casi con las primeras luces del alba, por supuesto con la mosca detrás de la oreja, pendientes de que las autoridades emitieran sus últimos informes y recomendaciones, que el paso de la tormenta o lo que evolucionó aún no había concluido, las primeras reflexiones nos llevaban a decir que, por primera vez, en mucho tiempo, la sociedad canaria se había comportado como una sociedad moderna, había dado una respuesta muy estimable ante una contingencia atmosférica adversa, siguiendo atentamente las indicaciones de las autoridades y cumpliendo con las determinaciones orientadas a evitar desgracias o desastres.

También cumplieron las administraciones públicas competentes en un ejercicio coordinado de comunicación de prevenciones que se desarrolló –a tener en cuenta- preferentemente en redes sociales y en los medios informativos convencionales. Fue el acento puesto en la precaución, las veces que hizo falta con tal de superar el trance.

La experiencia, a la espera de que no se complique o registre lunares postreros que echarían por tierra estos gratificantes resultados, debe ser tenida en cuenta, incluso con ánimo de enriquecerla. No son solo las características principales de un destino turístico. Son también las indicaciones que debe recibir la población nativa y residente, obligada a saber conducirse entre emergencias, catástrofes y situaciones tensas o delicadas (La erupción de La Palma del último trimestre del pasado año acaso sea el mejor ejemplo).

Por eso dijimos en comparecencias audiovisuales que habría que madurar la idea de enseñar a la población mediante prácticas (incluso sobre el terreno o en los escenarios más idóneos), cómo desenvolverse antes de que fuera declarada la emergencia o una vez se desatara. Se trata de unos principios elementales de protección civil bien sistematizados en comunidades vecinales, bloques de viviendas y entidades mínimamente organizadas. Esto se hace ya en muchos países de la Unión Europea y sudamericanos, es decir, clases o sesiones prácticas en las que se enseñe a colocar un arnés o a tender un puente que cruce una riada o una barranquera. El personal experto o reconocido en los cuerpos correspondientes tendría a su cargo la enseñanza o el despliegue adecuado para prepararse con tal de superar las dificultades y las situaciones límite. Sin bromas y sin burlas facilonas cuando estén en plena didáctica.

Sabes qué hacer, establecer las prioridades, manejar instrumentos que luego son decisivos en una tarea de rescate o salvamento. Las corporaciones locales, en sus planes de protección y salvamento, deberían esmerarse concediendo a las concejalías o departamentos correspondientes, la atención y las dotaciones que sean menester. Canarias ya no va a ser como antes y requiere del esfuerzo de administraciones públicas y de su población para saber cómo actuar cuando está en peligro la integridad física de las personas o su propìa vida. Es necesario algo más que el voluntarismo o el heroísmo. Es indispensable prepararse. Hay que tener conciencia de lo mucho que está en juego.

lunes, 26 de septiembre de 2022

Protección de informantes

 El Consejo de Ministros ha aprobado recientemente el Proyecto de Ley de Protección de informantes de infracciones normativas y de lucha contra la corrupción. Veinticinco entidades de la sociedad civil, entre las que se encuentra la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), han suscrito ya alegaciones en las que solicitan mejoras sustantivas del texto original en el proceso de aprobación final.

Efectivamente, las firmas Access Info, Hay Derecho, Xnet, Blueprint for Free Speech, junto con miembros de la Coalición Pro Acceso, plataforma que promueve el derecho de acceso a la información de la que forma parte la APM, y Whistleblowing International (WIN), plataforma de organizaciones por la defensa de informantes, han registrado ante el Gobierno y grupos parlamentarios un Decálogo de recomendaciones para modificar el anteproyecto de ley reguladora de la protección de las personas que informen sobre infracciones normativas y de lucha contra la corrupción. El documento establece diez puntos claves para modificar el texto con el objetivo de aumentar la protección y seguridad jurídica de estas personas.

Según informa la APM, el decálogo se suma a las alegaciones y comentarios al texto normativo enviados en la consulta abierta por el Ministerio de Justicia en marzo de este año por distintas organizaciones de la sociedad civil, incluidos miembros de la Coalición Pro Acceso, con el fin de mejorar la norma que proteja a las personas informantes.

El anteproyecto de ley, aprobado el pasado 4 de marzo, reanuda este mes de septiembre su fase de tramitación hasta su aprobación de nuevo por el Consejo de Ministros. La UE establecía el 17 de diciembre de 2021 como fecha límite para la transposición a nuestro ordenamiento jurídico de la Directiva Europea 2019/1937 de protección de informantes. El retraso de ocho meses del ejecutivo ha supuesto ya una sanción para España.

El proyecto de ley ha sido aprobado, en segunda discusión, el 13 de septiembre por el Consejo de Ministros. La Unión Europea establecía el 17 de diciembre de 2021 como fecha límite para la transposición a nuestro ordenamiento jurídico de la Directiva Europea 2019/1937 de protección de informantes. El retraso de ocho meses del ejecutivo ha supuesto ya la apertura de procedimiento de infracción para España.

Para los promotores del decálogo, la ley llega tarde; pero, además, con importantes lagunas e imprecisiones. En este sentido, el decálogo elaborado por miembros de la sociedad civil con amplia experiencia en casos de informantes de corrupción y otros abusos, solicita en el texto definitivo hechos tales como:

· La necesidad de eliminar cualquier condicionalidad con respecto a la motivación de quien informa y ampliar la inversión de la carga.

  • Definir los conceptos de interés público y, en especial, el de represalia para evitar interpretaciones restrictivas, incluyendo situaciones como tratamiento injusto, coerción, intimidación o discriminación y eliminar cualquier limitación temporal ya que los informantes a menudo sufren represalias por la información que han revelado a lo largo de muchos años.

  • Que el informante entre en el ámbito de protección de la Ley independientemente de si mantiene o no una relación laboral o profesional con la organización sobre la que informa e independientemente de sus motivaciones, es decir, que se le aplique el principio de “creencia razonable en la veracidad de la información” tal y como establece la Directiva Europea.

  • Garantizar el anonimato y la seguridad de la persona alertadora, estableciendo características técnicas obligatorias para los canales y permitiendo, además, que elija, sin condicionantes, si informa a través de los canales internos de la organización sobre la que informa o por vía externa, como, por ejemplo, a través de la futura Autoridad Independiente de protección al informante.

Asimismo, el decálogo, según la APM, pide garantizar que “los informantes tengan acceso a asistencia jurídica especializada y gratuita, apoyo psicológico, cobertura médica, y apoyo económico y material como regla general y no de forma excepcional como establece el Anteproyecto de Ley”.

Además, solicita que “se implanten mecanismos que garanticen la imparcialidad y la independencia de la futura Autoridad Independiente de protección al informante, como evitar que la presidencia del organismo sea nombrada a propuesta del Ministerio de Justicia como recoge actualmente el anteproyecto de ley, y que rinda cuentas ante el Parlamento”.

Se trata, desde luego, de un asunto muy complejo y delicado que requiere dedicación, flexibilidad y un amplio consenso hasta alcanzar un acuerdo garantista. Habrá que seguirlo atentamente cuando se desarrolla la tramitación de la iniciativa legislativa. Ojalá que ese acuerdo signifique un salto cualitativo en el funcionamiento del sistema democrático y en la lucha contra la corrupción.

domingo, 25 de septiembre de 2022

EVA CRUZ, UNA NOVELA QUE ENGANCHA

 Dijo la escritora tinerfeña Saray Encinoso que estamos ante un novela que engancha. Es la primera de la también tinerfeña Eva Cruz, ‘Veinte años de Sol’ (Alianza de Novela), presentada en la noche del viernes en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), con sede en el Puerto de la Cruz. Tal engancha que, de entrada, sugiere preguntas tales como ¿quién controla nuestros recuerdos? o ¿de qué nos salva aquello que olvidamos? Y Nicolás Rodríguez, quien dio la bienvenida en nombre de la entidad, la calificó de “novela luminosa”, en medio de un ambiente de actualidad.

Después, la autora desvelaría que la pandemia estaba sucediendo mientras la escribía. “Una historia concentrada en unos pocos personajes, en la que hubo una sensación de vida suspendida”, dijo Eva Cruz, doctorada en filología inglesa, profesora de inglés y de literatura en la Universidad de Alcalá, periodista, guionista de televisión y radio. Ha traducido una veintena de libros.

Cruz leyó un capítulo, un fragmento de su obra en el que desnuda uno de los asuntos que aborda, las relaciones interpersonales y sus derivadas, entre ellas la forma de divertirse, salir de fiesta como praxis del ocio. Y es que “la novela es muy doméstica”, en palabras de su autora. Cuando Saray hurgó e indagó para apercibirse del momento en que tenía ante sí la novela,  “sin tenerlo claro, porque iba dando saltos”, supo que iba a terminar “cuando llevaba setenta folios”, la longitud suficiente para ser consciente de que “quería una historia inventada, en la que deseaba empatizar con todos los personajes”, a los que dotó ironía en justas dosis para reírse de sí  mismos.

Ahí surgen las amigas que querían olvidarse. Y en seguida, los recuerdos que son facilísimos de manejar. Es cuando la autora se cuestiona ¿quién controla nuestros recuerdo?, atreviéndose con el implante cerebral, con la neurociencia en unos momentos de intensa búsqueda y experimentación. Hasta llegar a la desigualdad, otro de los temas que trata Eva Cruz en su texto, escrito a saltos, preguntándose hasta qué punto definen lo que somos nuestros amores, nuestras memorias o nuestras lealtades.

La novela, en fin, reflexiona sobre la memoria y la cuestiona, revela Cruz, satisfecha con los resultados caleidoscópicos que ha ido cosechando. Por eso, anunció con indisimulada ilusión la idea de convertir la obra en una serie televisiva. “Estamos en esa fase de preparación que requiere mucha dedicación hasta lograr el ensamblaje de todas los requisitos de una serie”, diría Eva Cruz, que está contenta con la crítica que viene recibiendo ‘Veinte años de Sol’. Ubicada, como apuntó Saray Encinoso, en el campo de la literatura antinostálgica, seguirá nutriéndose de su desempeño radiofónico, que la ha hecho muy sintética, para ir pensando en una nueva novela que “quiero escribir sin que se parezca en nada a lo que he hecho”.

Ponerse e intentarlo, hasta coger el ritmo y secuenciarlo. No le faltarán imaginación ni ideas, después de haber acreditado en su primera novela una prosa de calidad. Adelante! 

sábado, 24 de septiembre de 2022

LLEGAR A VIEJO

 Fue a principios de 2022 –nos parece recordar- cuando un médico valenciano jubilado, de 78 años de edad, ponía en jaque a la todopoderosa banca española, cuando, bajo el título ‘Soy mayor, no idiota’, promovió una iniciativa que consistía en reclamar una atención presencial y más humana para los mayores. A la semana de ponerla en marcha, ya había recopilado más de doscientas mil firmas. Y es que a medida que los bancos avanzaban en sus planes de digitalización, los mayores se sentían más desplazados y vulnerables. Gestiones cotidianas como hacer un ingreso, sacar dinero o abonar algún impuesto les supone un quebradero de cabeza. Con un tesón admirable, el médico, Carlos San Juan, logró que la recibiera la ministra de Economía y que ésta dispusiera las primeras medidas para que cambiara la situación, en tanto que  la Asociación Española de Banca (AEP), por medio de de su portavoz, José Luis Martínez, reconocía el problema (acaso una de las expresiones más claras de la brecha digital) y avanzaba la aplicación de las primeras medidas para mitigar los efectos del problema.

Difícilmente se encuentran en este país antecedentes de que una lucha en solitario tuviera en un breve lapso de tiempo unos efectos tan positivos. Su empeño fue ejemplar.

Como ahora, coincidiendo con el final del verano, ha sido la valentía con que Mariano Turégano, un anciano de 82 años de San Sebastián de los Reyes, ha denunciado públicamente la situación de la residencia donde vive. Aseguró que la comida era deleznable y que las altas temperaturas, dentro de las estancias o habitaciones, generaron la deshidratación de algunos usuarios que hubieron de ser hospitalizados.

Y otro caso: Tomás X, usuario de la residencia de Arganzuela, también de 82 años, ha denunciado las condiciones en las que viven los internos del centro gestionado por la consejería de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid cuyos responsables, en su defensa, alegan un mal comportamiento del usuario contra los trabajadores y hasta su comportamiento violento en algunas incidencias.

Cada una de estas situaciones, seguramente multiplicadas en nuestro país, tiene sus peculiaridades. Las de atención a la salud y de asistencia sanitaria son más complicadas aún. La senectud es un período difícil de la vida y requiere comprensión y mucha destreza para sobrellevar sus servidumbres y sus circunstancias. Pero hay que ponderar el esfuerzo y la entrega de quienes se resisten a resignarse, a dejarlo todo. Por eso dijimos que había conductas ejemplares que merecen ser ponderadas.

Lo escribió Serrat en uno de sus poemas, ‘Llegar a viejo’: “Si fuesen poniendo luces/ en el camino a medida/ que el corazón se acobarda/ y los ángeles de la guarda/ diesen señales de vida.../ Quizá llegar a viejo/ sería más razonable/ más apacible/ más transitable…”.

Un respeto, pues, a quienes todavía lucen ese espíritu luchador y combativo. Y todos los estímulos posibles a quienes no se resignan. Merecen una alta consideración. Son un ejemplo. 

viernes, 23 de septiembre de 2022

LA NUEVA DESINFORMACIÓN

 El director general de Comunicación de Endesa y dircom de Enel Group Iberia, Ignacio Jiménez Soler, escribe que “la desinformación es uno de los temas más serios y graves que tenemos que afrontar, tanto la sociedad como los expertos en comunicación institucional y periodistas. Es un problema crónico que no se va a solucionar”. En su libro ‘La nueva desinformación: veinte ensayos breves contra la manipulación’, concluye que la desinformación significa uno de los mayores desafíos de los últimos años para los países democráticos. Efectivamente, “la enorme y rápida penetración de las noticias falsas en la sociedad provoca  desestablización de sistemas políticos, impacta en la manera de consumir, afecta a los estados de opinión y es determinante en el posicionamiento de las organizaciones”.

El término desinformación se ha convertido en habitual en el lenguaje político y periodístico, habiéndose incorporado también al acervo popular, en el que aparece vinculado a la manipulación de los medios, al control de la información en beneficio de intereses políticos o económicos y a las estrategias de gobiernos, partidos o grandes empresas para engañar a la opinión pública. Y así, dicen los diccionarios que desinformación es sinónimo de desconocimiento o ignorancia y también de manipulación o de confusión. El profesor de la Universidad Pontifica de Comillas, Andrés Roberto Rodríguez, en su ensayo sobre ‘Historia y comunicación social’ advierte de la desinformación como un fenómeno de muy reciente conceptualización que, con el paso de los años, “se ha convertido en un término cliché, al que se recurre para definir múltiples situaciones, todas ellas caracterizadas por el empleo de la metira, y mujy especialmente en el campo de la comunicación política”.

La  Real Academia Española de la Lengua, hace unos dos años aproximadamente, definió  desinformar como  “dar información intencionalmente manipulada y al servicio de ciertos fines” y a la desinformación como  “el acto de desinformar”.   Hay una creencia muy extendida en el sentido de  que  ésta no es más que la falta de información.

Jiménez Soler, doctor en Ciencias de la Información, considera que es esencial asumir “determinados compromisos y responsabilidades” para aminorar los efectos de este fenómeno. “Si no aplicamos estas fórmulas”, advierte, seguiremos viviendo muchos episodios, que no sólo afectan al plano geopolítico, sino también a marcas, imagen y reputación”. El profesor Jiménez argumenta que la desinformación no es nueva, que siempre ha existido. Y que no tiene un sujeto culpable concreto. Y explica que “el crecimiento exponencial de ahora, casi diría imparable, tiene que ver con la proliferación de identidades digitales y automatización de procesos, que agranda corrientes de polarización” Concluye que entonces “hay una industria de la desinformación”.

jueves, 22 de septiembre de 2022

BORBOLLA, ENTRE EL NORTE Y EL CELTA

 Fue en agosto de 2019 cuando se produjo. Aquel fue un afortunado reencuentro con Jesús Gutiérrez Delgado, popularmente conocido por Borbolla, en el exterior de la boutique de su propiedad en las cercanías del refugio pesquero del Puerto de la Cruz. Llevaba meses sin bajar desde su Villa natal pero ya felizmente recuperado de una operación en la rótula derecha, se ayudaba con un bastón aunque seguía conservando el mismo ánimo y el mismo talante que le caracterizaron mientras se dedicaba a sus ocupaciones o mientras hablaba de la evolución del turismo y de fútbol. Fallecía en la tarde del pasado martes. De aquel reencuentro a esta desaparición.

            Entonces, Borbolla preguntaba y preguntaba. Un nonagenario que conservaba la memoria y que desvelaba los secretos de su convalecencia: frotarse la rodilla con agua salada que sus descendientes le suben embotellada y con una piedra del muelle. Es admirable. En vísperas del Celta-Real Madrid televisado, uno de los primeros encuentros del campeonato, la conversación discurrió amena, evocando episodios y personajes, lamentando los fallecimientos.

            Borbolla, precisamente, fichó y jugó en el club vigués en la temporada 1949-50. Jugaba de extremo derecha, demarcación para la que fue descubierto por Chano Hernández Lorenzo, después de figurar como portero suplente en el Orotava F.C. Cuentan quienes le vieron jugar que era velocísimo y tenía facilidad para desbordar. Militó también el C.D. Norte, un proyecto futbolístico de la época para afrontar mayores empresas deportivas y competir con los equipos capitalinos de mayor potencial. No prosperó.

           Su aventura gallega se completó con el paso por el Lucense y el Rácing de Ferrol, desde el que retornó a Tenerife ya para dejar la práctica del fútbol. Perteneció a una de las directivas del C.D. Tenerife que presidía el industrial José López Gómez, a quien le unía una gran amistad. López siempre tuvo en cuenta el criterio de Borbolla cuando se trataba de incorporar a algún jugador de los equipos territoriales.

            Fue un placer conversar desde la privilegiada localización del establecimiento de su propiedad, frente al Atlántico que sube y baja para dar identidad al Puerto que bulle a lo largo de todo el año. El fresco de aquel corner gratifica a cualquier hora. Jesús Borbolla no lo decía pero otro secreto de su juventud era, precisamente, el aire del muelle portuense.

            Ya no lo disfrutará pero nosotros conservaremos la calidez de sus conversaciones, en las que siempre brotaban observaciones de un deportista cabal. Uno de sus hijos, Juan Andrés, nos enseñó a manejar el sistema informático de Diario de Avisos. Lo agradeceremos siempre.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

POR ENCIMA DE LA DISCREPANCIA, LA EDUCACIÓN

 En la cada vez más reducida navegación vespertina en la red facebook, nos topamos ayer con un caso curioso: se publica una foto del presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, saludando cordialmente al presidente del Cabildo Insular de La Palma, Mariano Hernández Zapata, parece ser que en el exterior del Palacio Salazar, donde habitualmente se reúnen los responsables de las instituciones públicas junto a técnicos, expertos y representantes de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para Hacer el seguimiento y decidir lo que proceda tras la erupción en aquella isla.

La publicación de la gráfica viene acompañada de un comentario del usuario: “La foto que poco gusta en el PP. Manolo (en referencia al presidente del Partido Popular en Canarias), déjate de hacer política con La Palma”. En otro espacio del hilo, se dice que “al ex alcalde de Los Realejos no le hace mucha gracia”.

Damos por hecho que sí, que en las filas populares habrá personas a las que no guste ese gesto cortés y educado, y mucho menos, que el momento haya quedado plasmado gráficamente y no digamos que haya sido publicado en una red social muy frecuentada. Pero bueno, sí así fuera, ¿cabría interpretar mayor irracionalidad?

Nos apresuramos a decir que “es inconcebible”. Y agregábamos: “Pero qué menos que dos políticos, titulares de instituciones públicas, que han tenido que coordinar sus funciones con motivo de una catástrofe natural, se saluden y mantengan una cordial relación. Y hay quien lo reprocha. ¿A dónde vamos a llegar?”.

La pregunta tiene su fundamento, claro. A ver si en los partidos políticos, donde hay ‘gente pá tó’, va a ser necesario, además de impartir formación, enseñar unas clases básicas de educación, civismo, respeto y tolerancia. Pero básicas, ¡eh!, no vayamos e elevar el nivel de exigencia para fomentar el radicalismo y confundir el sustrato ideológico.

No puede ocurrir que ese debate de criterios y preferencias se caracterice por las descalificaciones personales y las falacias, hasta que estalle en odio y encono visceral. Por consiguiente, quienes venimos abogando por un clima más sano y más sosegado a la hora de expresar ideas políticas o de defender posiciones partidarias con ánimo constructivo, convincente, bien argumentado y persuasivo, nos alegre contrastar gráficamente que, por encima de la discrepancia, está la educación. Y que mañana se puede volver a discrepar pero manteniendo el respeto y alimentando el talante democrático para que el funcionamiento de los órganos sea provechoso y determinantemente positivo para la solución de los problemas y demandas de quienes se sienten afectados, como es el caso tras la erupción.

Los políticos –al menos los que juegan democráticamente- dan un ejemplo cuando mantienen las formas y cuando perseveran en un comportamiento cabal y consecuente. El saludo de Torres y Hernández nos parece de lo más natural, sabiendo que aún quedan muchas gestiones por hacer y muchas necesidades sociales que resolver. Si alguien siente envidia (un suponer) por no estar en la foto o por no saber expresarlo, que defienda sus anacronismos. Pero que sepa que hay canarios y personas que desean que hay entendimiento y operatividad en representantes públicos que, aun estando en bandos contrapuestos y luzcan colores políticos diferentes, hay causas que les unen, sobre todo para obtener los mejores resultados. En este caso, la reconstrucción de la isla palmera.

A estas alturas de la democracia, estamos muy necesitados de fotos y gestos como ese pues ya está bien de convivir entre radicalismos insultantes y enfrentamientos inútiles.