Ocurre casi siempre a principios de año,
cuando se empieza a emborronar agendas y hojas de almanaque. Hay ganas de
emprender, se formulan propósitos, se quiere materializar ideas… Lo hace
también la Asociación de Medios de
Información (AMI) que promociona una iniciativa titulada ‘Tu poder es estar
informado. Protege tu derecho a la información. Protege el periodismo’ y con la
cual se quiere sensibilizar a la ciudadanía para que ésta aprecie el valor de
la información veraz y del periodismo profesional como pilares que son de las
libertades individuales y colectivas y del propio funcionamiento del sistema
democrático.
Surge en un buen momento la promoción.
Asistimos en nuestro país a un momento delicado de los procesos de información
y comunicación, influido, entre otros fenómenos por la utilización perversa de
las redes sociales y por la polarización política. Es oportuna, por tanto, la
campaña de la AMI. “Allí donde la información se
degrada, se manipula o se diluye entre el ruido, la capacidad de los ciudadanos
para tomar decisiones libres y conscientes se debilita. En ese sentido, una
sociedad bien informada es una sociedad más libre, más crítica y más resistente
frente a la manipulación”, publicaba a
propósito hace poco el diario El País.
Y es que la iniciativa
parte de una idea principal: la información no es un lujo ni un producto
accesorio del universo digital de nuestros días sino un derecho fundamental
reconocido por las democracias avanzadas.
Hay que tener presente que
la AMI promueve esta iniciativa en un contexto caracterizado por una abundancia
informativa sin precedentes, pero también por la proliferación de la
desinformación, la circulación de contenidos no verificados, la presión de los
algoritmos y el impacto creciente, por un lado, de las plataformas digitales; y
por otro, de la inteligencia artificial sobre el ecosistema informativo. En este escenario, según la información
aludida de El País, “la sobreabundancia de mensajes no siempre se
traduce en mejor información y puede llegar a erosionar el propio derecho a
estar informado si no se protegen la calidad, la independencia y la
credibilidad de las fuentes”.
Tengamos en cuenta algunos
planteamientos primordiales con los que arranca la iniciativa de la AMI. Por
ejemplo, no toda información es periodismo ni todo el contenido informativo
garantiza el derecho a la información. Ya conocemos las fases del proceso pero
conviene recordarlas: informar requiere visualizar o verificar los hechos,
contrastar las fuentes, contextualizar los acontecimientos y asumir
responsabilidades pues el periodismo profesional, también es sabido, se define
por su método, por su ética y por su vocación de servicio público. Estamos ante
un trabajo que precisa recursos, formación y medios bien dotados para cumplir
su función con independencia editorial.
La asociación convocante
hace una llamamiento cívico que trasciende a los propios medios y periodistas.
Según interpretó el periódico, “la defensa del derecho a la información
interpela al conjunto de la sociedad: a las instituciones públicas, a las empresas
tecnológicas, a los responsables políticos y a los ciudadanos. Proteger ese
derecho exige políticas públicas que reconozcan el valor del periodismo, marcos
reguladores equilibrados, modelos de negocio sostenibles y una ciudadanía
consciente de la importancia de apoyar la información de calidad”.
En definitiva, la campaña
pretende fortalecer la respuesta social sobre el papel del periodismo
profesional como un pilar fundamental del sistema democrático. La AMI lo deja
claro en su conclusión: apostar por el periodismo es hacerlo por la
inteligencia colectiva y por una democracia más sólida, más homogeneizada.
Pero, sobre todo, más informada, más crítica y más libre.
Veremos si los resultados
de esta iniciativa modifican el panorama.