lunes, 16 de marzo de 2026

Periodismo, resistir

 

En ‘La batalla del río Neretva’, película dirigida el 1968 por el croata Velko Bulajic, hay una escena en la que una compañía de partisanos se va pasando de manos un papel manuscrito supuestamente firmado por Josip Broz Tito, con una sola palabra: “Resistir”. Quizá el término, una suerte de consigna, haya inspirado al prestigioso periodista salvadoreño, Carlos Dada, fundador y director de ‘El Faro’, quien durante la Memorial Lecture, pronunciada días pasados en el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo de la Universidad de Oxford, señaló: “La información es disidencia. La verdad es disidencia. Y la producción rigurosa de información se considera peligrosa. El periodismo es resistencia”.

Su interpretación se considera determinante a la hora de evaluar el deterioro de las instituciones democráticas en distintos países, la expansión de liderazgos populistas y el incremento de la presión política sobre los medios de comunicación, tres factores que han situado al periodismo en una auténtica encrucijada: decidir entre la protección de sus intereses empresariales o el mantenimiento de la función de fiscalización o vigilancia del poder. Dada defendió la vigencia de una premisa: la búsqueda de la verdad se está convirtiendo en una actividad incómoda para el poder. 

 

Durante su intervención, ha advertido que el periodismo atraviesa una etapa marcada por la creciente criminalización de la profesión en diversos países, la proliferación de campañas de descrédito contra los medios y la utilización de herramientas tecnológicas para vigilar o intimidar a periodistas. Veamos algunos datos: según datos del ‘Committee to Protect Journalists’ citados en su conferencia, 2025 ha registrado un récord de 129 periodistas y trabajadores de medios asesinados en el mundo, un indicador del deterioro global de las condiciones para ejercer la profesión.

Según detalló, los regímenes autoritarios suelen basarse en narrativas construidas a partir de verdades parciales o afirmaciones falsas, por lo que cualquier actividad orientada a verificar hechos y documentar información verificable se convierte en un obstáculo para esos proyectos políticos.

El director de El Faro ha definido la verdad periodística como el resultado de un proceso editorial de verificación de hechos, en contraste con la mentira entendida como la difusión deliberada de afirmaciones falsas con intención de engañar. A su juicio, la expansión de narrativas basadas en la manipulación informativa ha incrementado la importancia del trabajo periodístico precisamente en aquellos contextos donde se intenta desacreditarlo.

La intervención también ha abordado el impacto de las plataformas digitales en la comunicación política contemporánea. Según la versión ofrecida por ‘Laboratorio de periodismo’, defendió que el periodismo debe asumir una función de documentación y testimonio en momentos de deterioro democrático. Citando al dramaturgo y expresidente checo Václav Havel, señaló que la búsqueda de la verdad puede convertirse en una forma de disidencia en contextos donde el poder intenta imponer una única narrativa pública.

Por esos vericuetos transitó Dada hasta concluir que el periodismo de nuestros días ha de ser considerado como un ejercicio de resistencia. Aunque la profesión no pueda resolver por sí sola las crisis institucionales actuales, el periodista ha sostenido que la documentación rigurosa de los hechos y la preservación de testimonios constituye una contribución esencial para que las generaciones futuras comprendan los procesos políticos y sociales que definen el presente. De ahí el valor del principio: resistir. Como instruyera Tito. El periodismo es resistir.

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