No importó que a Margarita Rodríguez
Espinosa, vicesecretaria del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias
(IEHC), se le estropeara la computadora y no pudiera imprimir el texto de
presentación del libro ‘Los imagineros canarios’ (Mercurio Editorial), de
Sebastián Padrón Acosta, porque el mensaje es convergente: estamos ante uno de
los principales autores literarios del pasado siglo, como se ha encargado de
dimensionar José Miguel Perera Santana (Arucas, Gran Canaria, 1978), doctor en
Filología Hispánica por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC),
además de poeta, investigador, crítico literario y profesor de secundaria de
Lengua y Literatura desde hace más de veinte años.
La profesora Rodríguez, en su improvisada
introducción, nos siguió acercando a la obra de Padrón Acosta, como lo ha
venido haciendo Perera desde hace años para concluir que estamos ante un autor
de talla intelectual enorme, con un perfil rico y variado en actividades
culturales y trabajos teóricos cuyo nombre está a la altura de Elías Serra
Ráfols, Luis Diego Cuscoy y María Rosa Alonso.
José Miguel Perera se esmera. En todas
las entregas de esta colección (Biblioteca Sebastián Padrón Acosta-Arte)
editada por el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (este ejemplar con
el patrocinio de Cajasiete), se
nota un sello trabajado con esmero, con ánimo escrutador de los valores de una
singular obra investigadora y literaria. Hay que agradecerle su trabajo,
descubridor en cierta medida de un autor prolífico que, gracias a esta serie
bibliográfica, está siendo admirado en nuestro tiempo.
En el inédito ‘Los imagineros canarios’,
un trabajo concebido, gestado y premiado en los primeros años de la posguerra
española, la intención del sacerdote portuense era “hacer un ofrecimiento que
se moviera entre la difusión y la profundización investigadora, porque ni
existía un libro con esta idea global ni los artistas insulares principales
habían sido abordados con cierta profundidad, una tónica general para la casi
totalidad del arte canario por aquellos años”.
Por ello, a través de la plástica
religiosa, José Miguel Perera, que hace el estudio introductorio y perfila la
edición de la obra, continúa indagando, empapándose en los ricos y múltiples
vericuetos de la historia y cultura canaria. Perera ha elevado a Padrón con
esta colección tan llamativa a lo más alto de su producción.
Esta obra del cura Padrón obtuvo el
segundo premio en el certamen histórico-literario convocado por la Real
Sociedad Económica de La Laguna, en octubre de 1943. La finalidad de sus
páginas es hacer una síntesis de la vida y obra de los imagineros canarios
Rodríguez de la Oliva, José Luján Pérez, Miguel Arroyo Villalba y Fernando
Estévez del Sacramento.
Padrón escribe de la personalidad
artística de José Rodríguez de la Oliva y desmenuza la escultura, Dolorosa, de
José Luján Pérez. Se recrea en el quehacer del capellán escultor Miguel Arroyo
Villalba y detalla con precisión cincelada la vida y obra del escultor
orotavense Fernando Estévez del Sacramento, con especial referencia a la imagen
de la patrona de Canarias , a la Dolorosa de Tejina y a la Purísima de la
parroquia de la Concepción de la capital tinerfeña.
José Miguel Perera resalta que la
actividad como escritor de Sebastián Padrón Acosta es, a grandes rasgos, “la
más importante de las que ejerció en su proceso humano, tanto por la
trascendencia que a ella le dio el propio autor como por el tiempo que dedicó a
la misma, aparte de que fue la que hizo que su nombre se elevara por encima del
desconocimiento”.
Para el profesor e investigador
aruquense, la vida de Padrón Acosta fue “constantemente una búsqueda pasional,
una constante persecución del saber y del conocimiento”. Gracias a sus
trabajos, desde luego, sabemos más de su talla literaria e historiográfica.