martes, 3 de febrero de 2026

Los imagineros canarios, de Sebastián Padrón Acosta

 

No importó que a Margarita Rodríguez Espinosa, vicesecretaria del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), se le estropeara la computadora y no pudiera imprimir el texto de presentación del libro ‘Los imagineros canarios’ (Mercurio Editorial), de Sebastián Padrón Acosta, porque el mensaje es convergente: estamos ante uno de los principales autores literarios del pasado siglo, como se ha encargado de dimensionar José Miguel Perera Santana (Arucas, Gran Canaria, 1978), doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), además de poeta, investigador, crítico literario y profesor de secundaria de Lengua y Literatura desde hace más de veinte años.

La profesora Rodríguez, en su improvisada introducción, nos siguió acercando a la obra de Padrón Acosta, como lo ha venido haciendo Perera desde hace años para concluir que estamos ante un autor de talla intelectual enorme, con un perfil rico y variado en actividades culturales y trabajos teóricos cuyo nombre está a la altura de Elías Serra Ráfols, Luis Diego Cuscoy y María Rosa Alonso.

José Miguel Perera se esmera. En todas las entregas de esta colección (Biblioteca Sebastián Padrón Acosta-Arte) editada por el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (este ejemplar con el patrocinio de Cajasiete),  se nota un sello trabajado con esmero, con ánimo escrutador de los valores de una singular obra investigadora y literaria. Hay que agradecerle su trabajo, descubridor en cierta medida de un autor prolífico que, gracias a esta serie bibliográfica, está siendo admirado en nuestro tiempo.

En el inédito ‘Los imagineros canarios’, un trabajo concebido, gestado y premiado en los primeros años de la posguerra española, la intención del sacerdote portuense era “hacer un ofrecimiento que se moviera entre la difusión y la profundización investigadora, porque ni existía un libro con esta idea global ni los artistas insulares principales habían sido abordados con cierta profundidad, una tónica general para la casi totalidad del arte canario por aquellos años”.

Por ello, a través de la plástica religiosa, José Miguel Perera, que hace el estudio introductorio y perfila la edición de la obra, continúa indagando, empapándose en los ricos y múltiples vericuetos de la historia y cultura canaria. Perera ha elevado a Padrón con esta colección tan llamativa a lo más alto de su producción.

Esta obra del cura Padrón obtuvo el segundo premio en el certamen histórico-literario convocado por la Real Sociedad Económica de La Laguna, en octubre de 1943. La finalidad de sus páginas es hacer una síntesis de la vida y obra de los imagineros canarios Rodríguez de la Oliva, José Luján Pérez, Miguel Arroyo Villalba y Fernando Estévez del Sacramento.

Padrón escribe de la personalidad artística de José Rodríguez de la Oliva y desmenuza la escultura, Dolorosa, de José Luján Pérez. Se recrea en el quehacer del capellán escultor Miguel Arroyo Villalba y detalla con precisión cincelada la vida y obra del escultor orotavense Fernando Estévez del Sacramento, con especial referencia a la imagen de la patrona de Canarias , a la Dolorosa de Tejina y a la Purísima de la parroquia de la Concepción de la capital tinerfeña.

José Miguel Perera resalta que la actividad como escritor de Sebastián Padrón Acosta es, a grandes rasgos, “la más importante de las que ejerció en su proceso humano, tanto por la trascendencia que a ella le dio el propio autor como por el tiempo que dedicó a la misma, aparte de que fue la que hizo que su nombre se elevara por encima del desconocimiento”.

Para el profesor e investigador aruquense, la vida de Padrón Acosta fue “constantemente una búsqueda pasional, una constante persecución del saber y del conocimiento”. Gracias a sus trabajos, desde luego, sabemos más de su talla literaria e historiográfica.

lunes, 2 de febrero de 2026

Escenarios del futuro

 

‘Escenarios del futuro’ es el título de un informe elaborado por una agencia creativa de comunicación y marketing, denominada evercom, cuyo contenido  explora los principales territorios de valor que definirán la evolución del sector de la comunicación, el marketing y la creatividad en un contexto marcado por la incertidumbre, la aceleración tecnológica y la transformación social. El documento, en efecto, aborda una lectura crítica del presente para anticipar cómo las marcas pueden construir desde la confianza, la relevancia y el propósito.

Lejos de ser un catálogo de tendencias, el informe es concebido como un espacio de reflexión estratégica para leer el presente con más profundidad y anticipar los futuros posibles de la comunicación. Es un proyecto, elaborado en colaboración con el equipo DMentes, que invita a detenerse frente al ruido, a cuestionar inercias y a repensar el papel de marcas y organizaciones en un entorno donde comunicar ya no es sólo emitir mensajes, sino interpretar, escuchar y actuar cuando es necesario.

Ander Serrano, responsable de Innovación de evercom, ha escrito: “La comunicación no es estática. Es un terreno en continua transformación donde las reglas se escriben y se reescriben al ritmo de los cambios sociales, culturales y tecnológicos”. En este escenario, señala que “el verdadero valor está en lcapacidad de adaptación, en escuchar lo que ocurre a nuestro alrededor”. Una idea que atraviesa todo el proyecto y que resume su enfoque: comunicar no como un ejercicio de control, sino como una práctica viva y consciente.

Según publica elconfidencial.com, ‘Escenarios del futuro’ se articula en torno a cuatro grandes ejes que abordan algunos de los desafíos más relevantes para el sector. Hace un breve desglose de cada uno de ellos. El primero analiza cómo construir reputación y credibilidad en la era de la posverdad, donde la desinformación, la polarización y la lógica algorítmica tensionan la confianza de la ciudadanía. En este ámbito, Ignacio Colmenero, director de Comunicación Corporativa y Asuntos Públicos de la agencia referida, evercom,  recuerda que “las empresas deben ser conscientes, hoy más que nunca, del poder que ostentan a la hora de actuar como fuentes generadoras de opinión y de reputación. Del poder, pero también de la responsabilidad”. Y concluye: “Escuchar, desafiar e influir, desde la objetividad y el rigor, son las claves de la comunicación del mañana”.

El segundo escenario se centra en las narrativas y los formatos en sociedades diversas, donde los relatos homogéneos han dejado de ser eficaces. Fernando de Córdoba, experto en “branding” (gestión, creación o construcción de  marca) y senior advisor de evercom, lo expresa con claridad: “La diversidad existe, nos guste o no, la representemos o no, la ignoremos o no”, y advierte de que “una marca hoy en día tiene más sentido como prisma, como una filosofía que se puede aterrizar de maneras distintas (pero coherentes), una suma de micronarrativas”.

El tercer episodio aborda el propósito, la cultura de marca y el bienestar como ejes estratégicos ineludibles. Para Mar Cárdenas Muñoz, directora del Máster en Dirección de Personas y Gestión de Recursos Humanos en ESIC Business & Marketing School, el sector está entrando “en una etapa postnarrativa: menos storytelling (arte de contar historias o narración de historias) y más truth-doing (hacer la verdad o actuar con honestidad). En este nuevo contexto, subraya que “el futuro va a recompensar a quienes sean coherentes con lo que dicen”.

El informe se completa con un análisis sobre ética e innovación en la era de la inteligencia artificial (IA) generativa, un territorio que interpela directamente a la comunicación como disciplina y como responsabilidad social. En este sentido, Ángel Gallego, director de evercom tech, asegura que “innovar sin criterio no es progreso, es riesgo”. También explica que, en plena expansión de las herramientas de IA, “la ética no puede ser un anexo, ni un freno, ni una capa cosmética: tiene que convertirse en el sistema operativo sobre el que se diseñan los procesos, los productos y los relatos”. Una visión que refuerza la idea de que la tecnología, sin propósito ni supervisión humana, no sólo compromete la confianza, sino que pone en juego el valor mismo de la comunicación.

En definitiva, en su conjunto, ‘Escenarios del futuro’ plantea una mirada madura sobre el sector y sobre un futuro que se aleja de la inmediatez y la superficie para recuperar profundidad, coherencia y capacidad transformadora. Un punto de partida para seguir explorando, preguntando y construyendo relatos que, además de explicar el mundo que viene, ayuden a hacerlo más comprensible, más habitable y más humano.

domingo, 1 de febrero de 2026

Adiós a Ricardo Melchior

 

Nos conocimos el día de su toma de posesión como presidente del Cabildo Insular de Tenerife, en 1999. Unos días antes, habíamos accedido a la alcaldía del Puerto de la Cruz, después de ganar por  mayoría.

-Te lo has ganado a pulso. Tenemos que hablar, el Puerto merece un relanzamiento.

Fueron las palabras con las que emplazó una etapa en la que éramos conscientes de la importancia del apoyo del Cabildo. Una etapa en la que ambos nos dispensamos respeto y afecto. Y en la que, desde las respectivas instituciones, impulsamos actuaciones y puesta en marcha de servicios públicos de interés mutuo.

La política tinerfeña lloró ayer el fallecimiento de Ricardo Melchior Navarro. Contaba 78 años. Permaneció en el cargo hasta 2013, cuando fue sustituido por Carlos Alonso, también de Coalición Canaria. Había sido senador por la isla y presidente de la Autoridad Portuaria. De formación germánica, era ingeniero industrial por la Universidad de Navarra.  Bajo su mandato se desarrollaron proyectos relacionados con las energías renovables, como la consolidación del Instituto Tecnológico de Energías Renovables o infraestructuras de movilidad como el tranvía de Tenerife, puesto en marcha en 2007.

Con Ricardo Melchior y un grupo de técnicos, entre los que estaba Raimundo Baroja Rieu, ingeniero civil y estructural por la universidad de Sheffield (Reino Unido), se fraguó el traslado del antiguo Casino Taoro -próximamente será inaugurado el nuevo gran hotel- al complejo turístico ‘Costa Martiánez’, en la “Isla del Lago”, cuando ya los números eran cada vez más acuciantes y era precisa una alternativa si es que se quería salvar el emplazamiento y que el casino, inaugurado en 1979 por José Miguel Galván y Francisco Afonso, siguiera cualificando la oferta socioturística portuense.

Se intentó. Fue precisa una generosa inversión cuya mayor parte corría por cuenta del Cabildo. Se inició la negociación colectiva con el personal. Se pensó en un sistema de traslado colectivo que pasaría por los hoteles. Y en acondicionar adecuadamente los paseos interiores del complejo hasta ganar la accesibilidad a “Isla del Lago”. Lo dicho: se intentó, pero no hubo suerte. La tipología urbanística tampoco facilitaba las cosas. Cuando repasamos los primeros balances de rendimiento, se comprobó que aquello no resultaba. Después, surgió la opción de ‘solo máquinas’ y unas pocas mesas en el antiguo Lido San Telmo, de más fácil acceso desde el comienzo de la avenida Colón y la remodelada plaza de los Reyes Católicos. Pero ya desconocemos la evolución del negocio.

Por supuesto, afrontamos conjuntamente convenios de cooperación e iniciativas que hicieron viables prestaciones y realizaciones de interés general, entre ellas una sede provisional para el museo Westerdhal, en la Casa de la Aduana, junto al refugio pesquero. Melchior mostró interés personal en que cristalizaran y siempre procuraba destacar la aportación que el Puerto de la Cruz había hecho para el desarrollo de la isla, especialmente en el plano sociohistórico.

También coincidimos en algún viaje de intercambio turístico, carnavalero o promocional y en la apertura de congresos de muy distintas materias. En esas citas imperó siempre el respeto. Los dos sabíamos a quienes representábamos. De ahí, la tolerancia que practicamos mutuamente sin necesidad de magnificarla.

Cuando años después la confiamos nuestra intención de abandonar la política activa, respondió muy explícito:

-Es tu determinación pero aún puedes prestar servicios útiles. Piénsalo.