lunes, 12 de septiembre de 2016

DE RIGORES, DE DAÑOS IRREPARABLES Y DE INSULTOS NO TAN IMPUNES

Algunas decisiones judiciales recientes ponen de relieve, por un lado, la necesidad de ser al máximo cuidadosos con las afirmaciones que se hagan en público, principalmente cuando se atribuyen conductas o presunciones delictivas; y por otro, el riguroso y equilibrado tratamiento mediático en determinadas controversias que, habiendo entrado en vía judicial, requieren ser cosa juzgada o proceso judicial finiquitado para evitar perjuicios personales o profesionales de muy difícil -por no decir imposible- reparación.
Uno de los casos es el del compositor y cantautor tinerfeño Caco Senante. La sala de lo penal de la Audiencia Nacional acordó el sobreseimiento provisional de la causa separada de la denominada Operación Saga, instruida por el juez José de la Mata que atribuía al ex presidente de la Sociedad General de Autores de España (SGAE), el también tinerfeño Teddy Bautista, y a otros dos ejecutivos de su equipo directivo, delitos de falsedad documental, apropiación indebida y administración fraudulenta.
La sala concluye que no existen indicios suficientes, por lo que la decisión del juez De la Mata debe quedar sin efecto, es decir, se procede al archivo de las actuaciones, sin perjuicio de la reapertura de las mismas “si se aportaran nuevos elementos que permitieran de forma fundada, razonada y justificada mantener la imputación”. La decisión determina que no haya juicio oral pues esa carencia de indicios, o lo que es igual, las meras conjeturas de hechos que no revisten relevancia penal, significan que las facturas emitidas y abonadas “responden al pago de servicios efectivamente realizados, en tanto que “las discrepancias en la valoración del bien adquirido (un timple histórico del maestro Totoyo Millares) no constituyen indicio suficiente de una actuación abusiva o fraudulenta”. Del auto de la Audiencia -aunque por ahora no haya trascendido en su integridad-, dada su contundencia, se desprende que el citado juez no sale bien parado.
Caco Senante, al conocer la noticia, declaró que acumulaba sentimientos de alegría, pero también de ira y tristeza. Es natural. Después de verse asaeteado durante semanas en los medios, sometido a dispares interpretaciones de un caso controvertido que parece agotado judicialmente, se ve ahora liberado de modo que podrá seguir componiendo y cantando sin esa mácula que le habían endosado con la facilidad social de estas situaciones. Claro que los titulares de ahora no solo no son los mismos sino que el tratamiento de las informaciones no compensan el daño causado. De ahí la ira y la tristeza. La periodista grancanaria Teresa Cárdenes ha descrito la situación con meridiana exactitud: “Cuando el periodismo debe reflexionar seriamente sobre los linchamientos preventivos que luego nadie se ocupará de reparar”.
Con decisiones así, con experiencias de este tipo, turno, desde luego, para la reflexión y la autocrítica. Una invitación a un permanente ejercicio de equilibrio y profesionalidad. E igualmente, de responsabilidad.
El otro caso, con fundamentos bien distintos, es el de la redactora de TVE, corresponsal en Estados Unidos, Almudena Ariza. Un juzgado de Madrid ha condenado al escritor y documentalista Artur Balder al cese de la “información ilegítima”, a la indemnización de treinta mil euros y a la publicación de la sentencia en todos los medios donde hubiera publicado, después de que hubiera empleado expresiones “insultantes y denigrantes” que suponen una “intromisión ilegítima en su honor”. “Corrupta”, “pirata”, “enchufada” son expresiones utilizadas públicamente por Balder.
Almudena Ariza, como Senante, no oculta su desazón. “Decenas de medios digitales publicaron, sin contrastar y sin acudir a las fuentes, las difamaciones vertidas por el ahora condenado. Y así, durante meses”, ha dicho sin callarse lo que le inspira esta práctica profesional (?): “Una vez más, muchos optan por publicar titulares atractivos sin indagar en lo que hay detrás… He sido víctima de algunos de los peores vicios de la profesión”.
Quienes entiendan que las expresiones de Artur Balder son menudencias o bagatelas si se las compara con las que se escuchan a diario en boca de radiotelepredicadores, seguro que tienen razón, sobre todo cuando se preguntan si la impunidad alcanza para tanto. Pero habrá que tener en cuenta el pronunciamiento del juez del caso Ariza versus Balder, Nos parece definitivo:

“La libertad de expresión no ampara el derecho al insulto”.

sábado, 10 de septiembre de 2016

ANIVERSARIO TURÍSTICO

Historia, cientificismo y porvenir, tres ángulos desde los que contemplar el nacimiento del turismo en Canarias, ocurrido en el Puerto de la Cruz hace ciento treinta años, un aniversario (1886-2016) que el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) ha sustanciado como una rigurosa aportación al conocimiento y la evolución de un sector productivo y de una filosofía de vida que parece tener, como ya hemos dicho, una indeclinable vocación de acogida, cosmopolitismo, multiculturalidad y cultivo de fórmulas de ocio, es decir, destino vacacional por antonomasia.
Una exposición conmemorativa (que permanecerá abierta hasta el próximo 5 de octubre) en el MACEW (Casa de la Aduana), tres conferencias y un acto festivo-cultural previsto para el próximo 27 de septiembre, en ocasión del Día Internacional del Turismo, dan contenido a este aniversario que reafirma el carácter seductor de un lugar que, turísticamente hablando, ya tiene una historia centenaria de la que, gracias a investigaciones y estudios, se van conociendo hitos, episodios, decisiones y aspectos que la caracterizan con una riqueza considerable.
El sueño del portuense, según el profesor Nicolás González Lemus, nació en 1886. En pleno siglo XIX, los escarceos de los naturalistas en lo que él llama prototurismo y la aparición de la climatoterapia, hasta la visita de Gabriel Belcastel, un político conservador francés que acompañó a su hija para el tratamiento de una enfermedad bronquial. Belcastel, autor de un libro muy apreciado, Las islas Canarias y el valle de La Orotava bajo el punto de vista médico e higiénico, estudió y analizó registros de temperaturas, higrometría y atmósfera, de modo que pudo establecer comparaciones muy llamativa. Según González Lemus, Belcastel influyó decisivamente en la toma de conciencia del potencial del turismo entre los lugareños.
Otro papel determinante es el del director de la Royal Meteorological Society (RMS), de Londres, William Marcet, quien conecta con unos hacendados locales, interesados en edificar establecimientos hoteleros, en concreto, en la zona de La Paz. El Ayuntamiento portuense hace toda una declaración de intenciones en abril de 1883, al considerar que las obras proyectadas por Nicolás Benítez de Lugo “son de las más útiles que pudieran emprenderse”. El final de la declaración es ilustrativo: “Este Ayuntamiento cree que la obra debe declararse de utilidad pública y con derecho a la expropiación forzosa de los terrenos necesarios para la construcción de hoteles”.
Y entonces surge el núcleo originario de la que habría de ser industria hotelera portuense. En abril de 1886 se registra, con un capital de veinte mil libras, la Compañía de Hoteles y Sanatorium del valle de La Orotava. Nicolás González Lemus dice en su trabajo que el objetivo era construir un hotel pero, hasta su consecución, la compañía inició su actividad con el arrendamiento de la residencia personal de Antonia Dehesa Sanz, en la zona conocida como Llanos de Martiánez, para establecer el primer hotel, el Orotava Grand Hotel, conocido a lo largo de la historia como el hotel Martiánez, abierto al público el 1 de septiembre de 1886. Dada su esca capacidad alojativa, la compañía decidió arrendar otras tres casas, Lavaggi, Marqués y Zamora. Ese es el germen, el sueño del portuense hecho realidad, como se contrastaría pocos años después, en las navidades de 1890, con la apertura del hotel Taoro.
El matemático orotavense José Manuel González Rodríguez, catedrático de Métodos cuantitativos para economía y empresa de la Universidad de La Laguna, analizó “Los años del boom del turismo de sol y playa”. Su exposición, apoyada en tablas y gráficos, permitió conocer la evolución y la incidencia del sector en un municipio, al menos desde la disponibilidad de registros y estadísticas. Fija en la Ley del Suelo de 1957 y en la redacción del primer Plan General de Ordenación, a cargo del arquitecto Luis Cabrera Sánchez-Real, el enfoque definitivo del Puerto de la Cruz hacia un modelo de desarrollo turístico. Ahí están los nombres de los hermanos Fernández Perdigón, Pedro y Sebastián, propietarios de los terrenos; del constructor Luis Díaz de Losada; y de los inversores, Cándido Luis García-Sanjuán, Diego Benítez de Lugo y Ángel Piñeiro, e Isidoro Luz Cárpenter, alcalde, como baluartes de lo que habría de convertirse en un pequeño emporio.
Distinguió en su estudio el profesor González una primera fase en la que el número de camas se cuadriplica cada cuatro años para dar pie a un nuevo escenario: “Expansión ¿desmedida? de la oferta”. La respuesta está en la segunda fase de su investigación: en julio de 1974, siendo alcalde Felipe Machado González de Chaves, se aprueba un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), en el que se amplía suelo para uso turístico, es decir, hay un cambio de modelo y se incrementa el número de plazas. Pero el Puerto tiene que empezar a competir con los sures, de Tenerife y de otras islas. Cierto que hay una etapa de esplendor, hasta finales de los setenta, pero llega la crisis y empieza la lucha por los recursos escasos.
En efecto, esta apreciación de González Rodríguez es determinante para entender el estancamiento del Puerto como destino turístico: sus limitadísimos recursos de suelo se unieron a una falta de visión del promotores y empresarios locales que, disponiendo de experiencia y habiendo avanzado como nadie en el planteamiento del negocio, creyeron que la competencia sureña e interinsular no les iba a afectar, prefirieron conservar y acomodarse y no emprendieron ni apostaron por la cualificación y la innovación cuando estaban en disposición de hacerlo.
En la tercera de las conferencias, el profesor de la Escuela Universitaria de Turismo de la Universidad de La Laguna, Oswaldo Ledesma González, consignó algunos de estos antecedentes para hablar de “El Puerto de la Cruz hoy y el nuevo modelo turístico”. Se refirió al concepto de Richard Butler de 1980 sobre el ciclo de vida de un destino turístico y fijó el año 2007 como año clave para concebir y realizar el actual modelo.
Ledesma fue prolijo y minucioso con la explicación del Plan del Turismo Español Horizonte 2020, aprobado entonces, y que ha dado pie al Consorcio para la Rehabilitación Turística del Puerto de la Cruz que intenta, no sin dificultades, encabezar un proceso de reposicionamiento de un destino turístico en el que confluyen distintos planes y en el que se requiere no solo las aportaciones de las administraciones públicas concurrentes sino la identificación de los agentes privados. Ledesma fue cauto y no anticipó valoraciones, a la espera de que discurra el tiempo imprescindible para contrastar resultados. Pero sí insistió en que toda la planificación del Consorcio es, en sí misma, la que sustancia el modelo y las directrices de la ciudad portuense que libra una pugna, no solo contra los recursos escasos, como vimos antes, sino contra la desidia y la falta de iniciativa e identificación de los sectores público y privado. El profesor Ledesma subrayó el relieve de la marca Puerto de la Cruz, que es el primer destino urbano multiexperiencias de Canarias. Y eso hay explotarlo y aprovecharlo.

En fin, un aniversario, el 130 del nacimiento del turismo en el archipiélago que ha significado, en síntesis, un mejor conocimiento de los orígenes, de su crecimiento, de su expansión y de sus perspectivas futuras que, teóricamente, por cierto, deben seguir alimentando esa filosofía de vida que caracteriza al Puerto de la Cruz.

viernes, 9 de septiembre de 2016

OBSERVATORIO SIN NOTICIAS

¿Qué habrá sido de aquel Observatorio de la Calidad Turística Española (OCTE) que iba a ser presentado, según se anunció, pocos meses después del segundo Congreso Internacional de la Calidad Turística celebrado en La Coruña en octubre del pasado año? El presidente del Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE), Miguel Mirones, dijo entonces que la cosa estaba en marcha. Pero entre elecciones, ceses e interinidades, el asunto quedó para mejor proveer. Hasta la fecha.
La iniciativa parecía interesante pues hay que ser celosos con la gestión de la calidad, tal como evoluciona el sector. Pero habrá que aguardar. Hasta es probable que, en tiempos de bonanza, nadie reivindique tal Observatorio. Porque lo cierto es que, crecimiento cuantitativo y récords aparte, y aunque se hable menos de cualificación e innovación, su funcionamiento, teóricamente, permitiría contrastar si se avanza en la dirección correcta, por ejemplo, para mejorar la competitividad.
         Según dijo entonces Mirones, el anunciado OCTE “no es ni más ni menos que la aplicación de la inteligencia turística en la gestión de la calidad mediante el análisis de los datos agregados de percepción de la calidad de todos los agentes (productos, recursos y destinos) implicados en el sistema de calidad”. Con esas premisas, hay que reiterar una idea que parece primordial en el porvenir del negocio: se trata de dar un salto desde la captación de turismo de alto poder adquisitivo a la cualificación de los productos y las prestaciones que los clientes van a recibir. Las exigencias de los turistas -independientemente de las ofertas- se han de traducir en niveles de satisfacción, allí donde quiera que hayan escogido. La calidad es algo más que un concepto teórico: hay que esmerarse para alcanzarla, para lograr la fidelización del visitante.

         Algunos hoteleros canarios se mostraron escépticos cuando se empezó a incentivar la calidad, con un símbolo distintivo, la ‘Q’, en mayúscula. Pero el paso del tiempo ha demostrado que, bien entendida y con un compromiso de aplicación, era un programa con muchas opciones y con un amplio campo de sensibilización. Ahora, el propio Luis Mirones ha dicho que iniciativas como la ‘Q’ entrañan un éxito evidente y que las prefiere antes que las aventuras de incierta desembocadura. “El sistema de calidad turística español ha demostrado ser un éxito nacional e internacional. No debe ser puesto en cuestión por quien se considere un gestor público responsable” ha afirmado el presidente del ICTE. Y es que los responsables del Instituto están "sorprendidos" y también "preocupados" porque las "propuestas turísticas que han tenido éxito innegable en diferentes sitios, están siendo cuestionadas sin tener clara una alternativa". Remata Mirones con un hecho en el que venimos insistiendo desde hace años, desde que teníamos responsabilidades públicas: el modelo de colaboración público-privado es indispensable para alcanzar el éxito, para avanzar y perfeccionar la cooperación entre ambos sectores así como el margen de crecimiento y rentabilidad. “El éxito es innegable y la ‘Q’ es una referencia internacional”, dijo el presidente del ICTE en el referido congreso de La Coruña.

A ver si le hacen caso promotores y empresarios del sector. Ya es hora de que la inteligencia turística aporte un nuevo estilo y otros frutos. Pero, por ahora, no hay Observatorio.


jueves, 8 de septiembre de 2016

MITIGAR SIQUIERA

La agencia de noticias Europa Press dio a conocer el pasado mes de julio un dato que parece haber pasado inadvertido pero que es muy inquietante: más de la mitad de los parados registrados en Canarias, o sea, el 51,5%, no cobra prestación ni subsidio alguno por su condición de desempleados.

Según los datos facilitados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, recogidos por la citada agencia, se elevan a 116.450 desempleados los que perciben algunas de las rentas públicas distribuidas, esto es, la prestación contributiva, el subsidio, la renta activa de inserción y la ayuda del Programa de Activación para el Empleo. Si el pasado mes de mayo se cerró con 240.067 personas inscritas en las oficinas de empleo del archipiélago, ello significa que 123.617 carecen de cobertura de desempleo. Ese mismo mes, el Estado dedicó 81,7 millones de euros a pagar las prestaciones a los parados canarios, desglosados de la siguiente manera: 46,6 millones corresponden a pensiones contributivas; 25,8 millones al abono de subsidios; 8,2 millones a las rentas activas de inserción y 973.000 euros al Programa de Activación del Empleo.

De estos datos se desprende que la prestación contributiva media en las islas, con 759,6 euros mensuales (42,7 euros menos que la media, fijada en 802,3 euros/mes), es la tercera más baja de España. He ahí lo preocupante, unido a esa mitad de población en paro que no percibe prestación ni subsidio alguno.

La crisis, por tanto, sigue latiendo en Canarias. Hay colectivos sociales muy vulnerables y desfavorecidos. La indigencia no disminuye. Hay familias que sufren lo indecible para acceder a bienes de consumo básicos. La dependencia sigue preñada de trabas y obstáculos. Tanto las instituciones públicas como las organizaciones no gubernamentales se esmeran con tal de corregir los desequilibrios palpables. Situación delicada, desde luego.

Así las cosas, independientemente de las medidas prácticas que surjan de reuniones como la que han mantenido la vicepresidenta del Gobierno de Canarias y consejera de Empleo, Patricia Hernández, con agentes económicos y sociales y ejecutivos del Servicio Canario de Empleo (SCE), en el ámbito de los consejos insulares de formación y empleo, la realidad anteriormente descrita pone de relieve nuevamente la necesidad de generar condiciones para que los sectores productivos creen puestos de trabajo y de recuperar el Estatuto de los Trabajadores como una carta de derechos, en la que la igualdad de oportunidades y la formación sean factores sustantivos para el desarrollo del mercado laboral y para superar tanto la brecha salarial como la precariedad en el empleo.

No hay que dormirse, pues, ni refugiarse en situaciones de incertidumbre política o gubernamental para justificar lentitud o impotencia en materia de empleo y atención social. Diagnosticadas las necesidades, que cuantitativamente pueden crecer, se trata de aplicar fórmulas aptas para mitigar la situación. Siquiera.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

LINDEZAS VERBALES

Algo lejanos son los tiempos en que Alfonso Guerra lanzó, desde la tribuna de oradores de las Cortes, aquella expresión dirigida al presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, que tanto escandalizó a los políticos, medios y columnistas de la época, en plena Transición política.

“Tahúr del Missisipi”, dijo Guerra. Y el verbo se hizo carne de titulares periodísticos. La diatriba ha sobrevivido en la nube de los debates y de las legislaturas que se han sucedido. Mientras unos aplaudían y reconocían el arrojo verbal del portavoz socialista, otros (no pocos) consideraron que se había pasado y casi convierten al presidente Suárez en un mártir.

Desde entonces, el debate político se ha agriado notablemente. Aquella definición de Alfonso Guerra, aparte de original y ocurrente, hasta parece graciosa si se la compara con las lindezas que hemos tenido que escuchar y leer. No se libran los tiempos presentes pues el uso de insultos y denuestos por parte de cargos públicos, portavoces y representantes de organizaciones políticas no solo ha degenerado sino que ha terminado contagiándose en el universo mediático donde habitan algunos especímenes que han hecho del insulto, de la descalificación, de la insidia, de la ofensa y del infundio una manifestación absolutamente normal en el marco de la más vergonzante impunidad. Para colmo, se adornan con el término ‘político’ o la locución ‘políticamente hablando’ que viene a ser como una suerte de legitimación para decir lo que les viene en gana, que todo vale y no pasa nada (Ciertamente, son multitud las personas que no se explican cómo es posible largar tantos improperios y tantas expresiones injuriosas sin que ocurra nada; al contrario, el efecto es el de envalentonar aún más a quien profiere, dan igual el respeto y la credibilidad, lo menos que les preocupa).

El caso es que esa dialéctica política -por denominarla de alguna manera- ha trascendido las fronteras. Las últimas “aportaciones” sí que escandalizan (bueno, con todo el relativismo que quieran) y desbordan, si quedaba alguna reserva, la capacidad de asombro. Reflejan, por lo demás, el nivel cultural y político de quienes protagonizan lindezas verbales de tanta “enjundia”.

Una de ellas, a cargo de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Al término de una manifestación de partidarios de la revolución, ante miles de personas, alude al presidente de la Asamblea Legislativa nacional, Henry Ramos Allup. Le llama “viejito coño e’madre, viejito malvado”. Se queda tan ancho y le aplauden frenéticamente. ¿Se imaginan bien la escena? El presidente del Gobierno dirigiéndose en esos términos al presidente del Parlamento. ¿Hay quién dé más? Cuando eso sucede, es que ya, en el plano dialéctico, se batió el récord de desconsideración e irrespeto.

Por si no bastara, hay que irse hasta Laos, en el ámbito de la cumbre de de la Asociación de Naciones del Suedeste Asiático (ASEAN), donde el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, anuncia que va a maldecir a su homólogo de Estados Unidos, Barcak Obama, y le llama, con todas las letras “hijo de puta”. La diplomacia yanqui actuó con sentido común y reveló que no habría reunión bilateral con la presidencia filipina, metida en una cruzada antidroga que ya contabiliza unos dos mil quinientos muertos. Si te coge… Después vinieron las disculpas y las justificaciones pero lo dicho, o lo insultado, ahí quedó.

De modo que si al máximo nivel político, en la esfera internacional, hay que consignar estas lindezas verbales, ya dirán cuáles son las esperanzas cuando haya alguna cumbre para tratar de paz, diálogo, amistad, entendimiento y esas cosas.
¿Qué dirán los historiadores de este período del siglo XXI? Es probable que haya muchos incrédulos ante los relatos.


martes, 6 de septiembre de 2016

UN SINVIVIR

Desde Venezuela se amontonan las peores noticias. Un régimen totalitario, una sociedad fracturada, una convivencia desasosegada, una inseguridad ciudadana galopante, una carencia de abastecimientos y suministros, un desamparo palpable de jubilados y pensionistas, unos presos políticos, una manifiesta realidad de aislamiento… un sinvivir, en fin.

En ese contexto, expuesto de forma muy genérica, nada de lo que allí suceda ya causa asombro. Sin ir más lejos, que el presidente del Gobierno, Nicolás Maduro, llame en público “coño e’madre” y “viejo malvado, perverso”, al presidente de la Asamblea Legislativa Nacional, Henry Ramos Allup, nos hace ver hasta dónde alcanza el irrespeto y el deterioro de la vida institucional. Una crisis de marca mayor, de impredecible salida y de efectos devastadores. A saber cuándo puede estabilizarse y recuperarse Venezuela.

Y si a todos estos males se suma el secuestro de periodistas, preparémonos para lo peor. Desde hace tiempo, hay antecedentes de amenazas, de cierres, de sanciones, de intimidaciones… pero ya se ha llegado al colmo con la desaparición de Braulio Jatar Alonso, abogado y editor del digital Reporte Confidencial, cuya vivienda fue allanada por funcionarios del Servicio de Inteligencia (SEBIN, policía política) que, supuestamente, le trasladaron a lugar desconocido.

En el momento de redactar y editar el presente comentario, nada se sabe de la suerte de Jatar. Los testimonios de su esposa y hermana, visibles en youtube, son desgarradores. El periodista se dirigía a los estudios de la emisora en la que habría de realizar un programa de radio. Jatar ya había informado -mediante la difusión de videos y opiniones en redes rápidamente convertidos en virales- de la accidentada presencia del presidente venezolano en Villa Rosa, distrito de Porlamar (isla Margarita), donde recibió una sonora protesta ciudadana en forma de ‘cacerolada’. Los hechos ocurrieron en la tarde-noche del viernes pasado; en la mañana del sábado Braulio Jatar Alonso no llegó a los estudios.

El coordinador de Foro Penal en el estado de Nueva Esparta, Pedro Arévalo, confirmó que Jatar fue aprehendido tras la difusión de los videos y testimonios aludidos. A su hijo no le han facilitado desde el SEBIN informaciones sobre el paradero, lo que precipitó su calificación de los hechos, así recogida en varios medios venezolanos: “Esto es un secuestro”.

A la espera del esclarecimiento de los hechos, aprehensión o secuestro o desaparición y la consabida falta de información ponen de relieve que las libertades también están amenazadas en el país hermano. Cuando es un profesional de la información quien padece esos métodos tan característicos de ciertos regímenes, todos sabemos lo que ello significa: pérdida de valores esenciales, de opciones de expresión, de pluralismo, de credibilidad… de libertad, en definitiva.

Organizaciones cívicas, profesionales y de derechos humanos se han puesto en marcha para reclamar información sobre lo ocurrido y, lo más importante, sobre la vida de Jatar Alonso. El gobierno venezolano no se sostiene y mucho menos con sucesos de este tipo, absolutamente condenables. Pensar que este mismo mes, en el mismo lugar de la desaparición o del secuestro del periodista, se va a celebrar una cumbre del Movimiento de Países no Alineados, a la que asistirán representantes de ciento veinte países, es para redoblar la protesta, la preocupación y la reivindicación de las libertades y de los derechos.


Un sinvivir.

lunes, 5 de septiembre de 2016

...Y ESTALLÓ

Valorar el momento, la oportunidad, el instante… En todos los órdenes, pero en la política, mucho más; tal como se han puesto las cosas, tal es el vértigo informativo. Y cuesta acertar, porque en muchos casos, por no decir la mayoría, depende de terceros. Se puede estimar, calcular y ejecutar con la máxima precisión pero hay factores ajenos que se escapan del control propio y por ahí empieza a quebrar el alcance del objetivo. Hacer coincidir con un aniversario (conmemorar), programar convenientemente hasta la víspera, rescatar de la memoria… todo ello tiene su importancia en cualquier elemental estrategia pero no siempre hay fortuna y tino.
El caso de la propuesta del ex ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, es significativo en ese sentido. Nos ocupa ese aspecto del manejo gubernamental de la información.
El ejecutivo -o parte de él, por lo que se va sabiendo, pues algunos miembros confesaron su desconocimiento o echaron el balón fuera, “al no ser asunto de mi departamento”- facilita a los medios la noticia de la propuesta para ocupar un puesto en el Banco Mundial coincidiendo con la votación de la segunda investidura del candidato Rajoy. Ni el Telediario 2 de la televisión pública, emitiéndose en directo desde el exterior de las Cortes, llegó a tiempo. O no se enteró. En otras cadenas, hubo reacciones. Y en las redes se encendió la mecha sin contención.
Quede para quien la interpretación que se quiera de la administración de esa información. ¿De qué se trataba? ¿De eclipsar el resultado de la investidura fallida? ¿De desviar la atención hacia otra decisión del Gobierno cuyas consecuencias se consignarían en el debe porque qué es una raya más para un tigre? ¿Cuestión de resistir el penúltimo embate? Si había que cumplir algún plazo, ¿por qué aguardar hasta ese momento, hasta el preciso instante de la votación del segundo debate?
Y entonces, es cuando surge la gran pregunta: ¿por qué el Gobierno no dio a conocer antes su propuesta de Soria? Algunos lectores, puede que extrañados con la interrogante, estarán razonando: por razones obvias. Claro: ¿cómo habría discurrido el debate, tanto en la primera como en la segunda sesión, de haber trascendido? ¿Se imaginan ustedes la deriva? La respuesta está en la cantidad de afirmaciones y opiniones amontonadas a lo largo del fin de semana, algunas de ellas, por cercanía partidista y mediática al Gobierno, muy significativas para interpretar el descontento muy generalizado. A la pobre María Dolores de Cospedal le tocó otro marrón “diferido”, ustedes ya entienden.
En todo caso, un gran mérito del ejecutivo en funciones: quienes lo sabían, guardaron celosamente el secreto, como si de una ‘omertá’ se tratase. Impenetrables, no se filtró nada. Ni una rendija. Cumplieron al pie de la letra las indicaciones: nada se diga hasta el momento decidido. Más que el valor del instante, lo que importaba era lo otro: el silencio. Ya estallará.
Y estalló.


sábado, 3 de septiembre de 2016

TURISMO CON RIGOR CIENTÍFICO

El Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) prepara la que no es una conmemoración cualquiera. Se cumplen ciento treinta años del nacimiento del turismo en Canarias. El doctor y profesor de la Escuela Universitaria de Turismo (EUTUR) de Santa Cruz de Tenerife, Nicolás González Lemus, vuelve a esmerarse para situar bien los orígenes de lo que ha dado en llamarse ‘indeclinable vocación’ turística de la ciudad y para aportar el necesario rigor científico e histórico a un hecho que la caracteriza. Ya lo había realizado antes el profesor González Lemus, autor, junto al polifacético Isidoro Sánchez García y al memorialista Melecio Hernández Pérez, de El turismo en la historia del Puerto de la Cruz, una de las obras mejor documentadas que recoge las distintas etapas en las que se fragua y consolida la trayectoria de la ciudad, contemplada desde las aristas de un medio de producción y de un sistema o filosofía de vida.

Otros autores también han estudiado la evolución del municipio portuense y han publicado trabajos rigurosos e interesantísimos que resaltan la importancia del sector turístico también en el marco insular. Hay que congratularse de ello: son visiones e investigaciones que contribuyen al mejor conocimiento de la historia y del hecho turístico en su conjunto.

La introducción del díptico anunciador de la iniciativa del IEHC es ilustrativa y condensa el significado de una convocatoria que es el germen de un desarrollo posterior muy desigual, con picos y valles, con momentos de esplendor y fases de decadencia. Pero el comienzo de todo lo sitúa González Lemus allí:

El 11 de abril de 1886 un grupo de hacendados isleños registraron la Compañía de Hoteles y Sanatorium del Valle de La Orotava. Su primer presidente fue el conde del Valle de Salazar, Esteban Salazar y Ponte. Su objetivo era construir un hotel, pero, hasta que no se consiguiera, la compañía decidió comenzar su actividad con el arrendamiento de la residencia personal de Antonia Dehesa Sanz, en los Llanos de Martiánez del Puerto de la Cruz, para establecer su primer hotel, el Orotava Grand Hotel (conocido a lo largo de la historia como el hotel Martiánez). Se abrió al público el 1 de septiembre de 1886 aunque su inauguración oficial sería el 12 del mismo mes. Pero dada su poca capacidad alojativa la compañía arrienda otras tres casas: casa Lavaggi, Marqués y Zamora. Comienza, como tal, el turismo en las Islas Canarias. El Puerto de la Cruz se convirtió en un lugar seductor que atrajo a muchos turistas y visitantes ilustres. Pero también, de alguna manera y con el paso del tiempo, se ha convertido en un atractivo turístico hasta hoy en día. El Instituto de Estudios Hispánico de Canarias (IEHCAN) del Puerto de la Cruz ha decidido rememorar el nacimiento y la historia del principal recurso económico de la ciudad turística con una serie de actos socioculturales”.

El programa de actividades se iniciará el próximo lunes, a las doce del mediodía, con la apertura de una exposición en el Museo Arte Contemporáneo Eduardo Westerdhal (MACEW) que permanecerá abierta hasta el 5 de octubre. El mismo lunes, por la tarde/noche, en la sede del IEHC, Nicolás González Lemus disertará con el título “1886, nace el sueño del portuense”.

Dos conferencias más contiene el programa. Miércoles 7, a cargo de José Manuel González Rodríguez, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna, titulada “Los años del boom del turismo de sol y playa”; y jueves 8, será Oswaldo Ledesma González, quien hable sobre “El Puerto de la Cruz hoy y el nuevo modelo turístico”.

Con un acto cultural festivo conmemorativo del Día del Turismo, previsto para el martes 27 de septiembre, también en la sede del IEHC, se completa esta programación llamada a exaltar la significación social, económica y cultural del turismo en el Puerto de la Cruz.


viernes, 2 de septiembre de 2016

INVERSIÓN Y CONEXIÓN

Promover la cohesión social, el crecimiento sostenible y la creación de empleo. Esta triple finalidad inspira la reivindicación de ejecutivos regionales y locales expresada en la pasada séptima Cumbre Europea de Regiones y Ciudades, celebrada en Bratislava con el lema “Invertir y conectar”, bajo los auspicios del Comité de las Regiones (CDR), un organismo consultivo que los representa. Tratan de que la Unión Europea (UE) incremente sus inversiones con tal de poder llevar a cabo políticas orientadas a la consecución de esos objetivos que se resumirían, sencillamente, en mejorar condiciones de vida.

Puede que sea la enésima formulación teórica de este tipo de reuniones pero guarda su importancia para las instituciones públicas, sobre todo allí donde sigue siendo inestable o desigual el sistema de financiación. En efecto, en la Declaración de esta cumbre se señala que el Comité Europeo de las Regiones respalda una visión de futuro para Europa que tenga unos horizontes distintos, no solo desde la perspectiva de la solidaridad, sino desde la optimización de los recursos. Y es que la gente que paga impuestos y que lee y escucha acerca de programas innovadores o inversiones millonarias quiere saber cuáles son los frutos de sus obligaciones o cómo se administran los activos que generan.

El caso de España es paradigmático en ese sentido. Aeropuertos que no funcionan, trazados de vías que no se abren, macroinstalaciones que luego no tienen unos mínimos de mantenimiento que las hagan viables, en fin, equipamientos o dotaciones que, a corto y medio plazo, van quedando obsoletas o inservibles. Hay que entender a dirigentes y responsables públicos que quieren lo mejor para su comunidad o para su ciudad y se esmeran con tal de alcanzarlo; pero no sobra racionalizar y actuar con criterios pragmáticos antes que derrochar, malgastar o profundizar en la brecha de la desigualdad que casi siempre se abre con caprichos o empecinamientos dignos de mejor causa.

De ahí que se ponga énfasis en esa meta de promover la cohesión. Claro que hay que reducir las diferencias regionales. Si disminuye la inversión pública, difícilmente se podrá contrastar el progreso y mantener o recuperar la confianza de los ciudadanos contribuyentes. El sector privado tampoco debe estar sentado a verlas venir, aún a sabiendas de los obstáculos que de facto se encuentra y que pueden frenar planes y proyectos. La cohesión social, tan en precario desde que terminara imponiéndose el discurso de la economía globalizada, necesita algo más que impulsos para su fortalecimiento. Las instituciones en general están llamadas a obrar con una demostrable voluntad política para convertirla en un principio básico de cualquier desarrollo o del mantenimiento de los niveles alcanzados. Orientar las inversiones en función de los resultados y coordinar las que asuman gobiernos regionales y locales con los ciclos económicos tanto de sus países como de la propia Unión Europea, son hechos que tienen que caracterizar los próximos tiempos. Teniendo como instrumento de trabajo la denominada revisión intermedia de los presupuestos de la UE, período 2014-2010, como la que también habrá de aplicarse, en el estricto ámbito de la cohesión para después de este último año, procede ahora comprobar los pasos prácticos que se dan para palpar que la cohesión se puede alcanzar y beneficiar los intereses generales.


Esos otros dos conceptos, en realidad, esos otros dos objetivos, el crecimiento sostenible y la generación de empleo, están interconectados. Habrán mejorado ciertos indicadores pero la crisis se resiste a abandonarnos, pese a que haya múltiples situaciones con las que manipular y hacer ver lo contrario. La exclusión, la pobreza, siguen siendo planteamientos vigentes en las agendas de los gobiernos. Veremos hasta dónde llega el CDR. 

jueves, 1 de septiembre de 2016

FELIPE MARTÍN, EJEMPLO DE CONSTANCIA

Las circunstancias han querido que el partido de homenaje se dispute con la Unión Deportiva Las Palmas como líder de la Liga de Primera división. Es el mejor regalo que podía recibir Felipe Martín (La Orotava, 1952) el orotavense que esta tarde, en el Municipal Los Cuartos, recibirá el merecido reconocimiento a su trayectoria futbolística.

En ese campo, aún con cancha de tierra, con graderíos incompletos y con vestuarios rudimentarios que lo hacían aún más frío, empezó a jugar Felipe. Hoy se acordará de quien debió ser su primer entrenador, Juan Villar, quien, además, para desdoblar su personalidad, firmaba las crónicas de los partidos en los periódicos de la época, Aire Libre y Jornada Deportiva, con las iniciales J.R. Aún nos parece escuchar sus chillidos desde el banquillo o desde la banda.

Felipe jugaba en el Infantil Iberia, con el 7 en la espalda, uniformado de blanquinegro. Era un extremo derecha que sobresalía por la velocidad y porque era más espigado que los demás. Con razón, en los córners, siempre se colocaba para rematar de cabeza. Después, un fructífero paso por los juveniles, en los que ya se notaba la mano de los Sánchez, con varias participaciones en la selección tinerfeña, siempre codeándose con las mejores. Estaba claro que Felipe iba a ser llamado para empresas mayores. Por eso, saltó pronto al primer equipo de la Unión Deportiva Orotava, en el que sobresalía, además, por su entrega y pundonor. Era, como se decía entonces, de los que sentía los colores.

Y del Orotava al Club Deportivo Tenerife, en el que militó un par de temporadas, ya en Segunda división ‘A’. Era el 7 fijo. La aparición de Felipe con los albiazules fue de los primeros pasos para estrechar las relaciones del Tenerife con los equipos y aficionados del norte de Tenerife, durante muchos años distantes y recelosas. Hasta que su rendimiento atrajo la atención de los técnicos de la Unión Deportiva Las Palmas, encabezados por García Panasco y Ernesto Pons. El entrenador francés Pierre Sinibaldi es quien le da la alternativa: debutó en el viejo ‘Carlos Tartiere’, frente al Oviedo. Era septiembre de 1973. Le costó lograr la continuidad en las alineaciones, incluso jugó cedido una temporada en Segunda, con el Sant Andreu, dirigido, por cierto, por Fernando Daucick

Cuando retorna, Miguel Muñoz ya es entrenador de los amarillos que, en la segunda mitad de la década de los setenta, hacían su ‘stage’ de pretemporada en La Orotava y se concentraban en el hotel ‘Tigaiga’ del Puerto de la Cruz. Es Muñoz quien le descubrió como defensor central. A Felipe le correspondía cubrir la vacante, nada más y nada menos, que de Enrique Wolf, traspasado al Real Madrid. Felipe se gana la confianza y la continuidad del inolvidable entrenador y seleccionador nacional. Es indiscutible en las alineaciones, se erige en un baluarte de la escuadra amarilla. Fue subcampeón de Copa, tras la final perdida (3-1) con el Barcelona de Cruyff en el ‘Santiago Bernabéu’.

Felipe Martín se ganó a pulso la internacionalidad. En tres ocasiones vistió la roja, con Ladislao Kubala en el banquillo. Su regularidad fue determinante, tal es así que completó trescientas ochenta y cinco actuaciones oficiales con el equipo amarillo, doscientas cuarenta y tres de ellas en Primera división. Jugó las últimas eliminatorias de la Unión Deportiva en la desaparecida Copa de la UEFA y participó, a las órdenes de otro técnico de grato recuerdo, Roque Olsen, en otro ascenso, temporada 1984-85.

Serio dentro y fuera de la cancha, accedió a la capitanía para acreditar el respeto que inspiraba a sus compañeros. Fue un ejemplo de constancia y superación. Siempre atento y servicial, cuando Felipe dejó el fútbol activo lo hizo sin ruido, sin estridencias, como correspondía a su personalidad. Hoy, en aquel campo que le vio crecer con el 7 a la espalda, escuchará de nuevo los gritos de Villar y marcará, con gesto emocionado, el gol que corresponderá al afecto de sus amigos y allegados, de todos los aficionados.

Quién le iba a decir que el principal equipo de su vida, la Unión Deportiva, la haría los honores vistiendo de líder en el amistoso frente al Orotava, que le hará entrega de la insignia de oro y brillantes del club en reconocimiento a su trayectoria y a su internacionalidad.