Pedro Sánchez
versus Elon Musk. Ese sería el titular de la polémica o del enfrentamiento
entre el presidente del Gobierno español y empresario, inversor, magnate y
activista político conservador norteamericano Elon Musk. La persona más rica del mundo, la misma que se ha venido comportando
públicamente forma estrafalaria desde que entre enero y mayo del pasado año
ejerció de facto como director del Departamento de Eficiencia Gubernamental de
la Casa Blanca, ya bajo la presidencia del inefable Donald Trump. El nudo de la
controversia: el presidente quiere limitar las redes sociales a los menores con
un importante paquete de medidas y el magnate le dice que es un
"sucio", "traidor" y "tirano".
"Dirty Sánchez es un tirano y un traidor al pueblo
español", escribió Musk en una publicación en X (antes Twitter), citando un vídeo
donde el mandatario anuncia las nuevas medidas. En él, Sánchez critica
explícitamente al proyecto de inteligencia artificial de Musk, Grok, por crear contenido "sexual
ilegal".
La normativa que pretende aprobar el
ejecutivo de Pedro Sánchez, se condensa en lo siguiente:
· Prohibición de las redes sociales a
menores de 16 años.
· Tipificación de delitos como la
manipulación de algoritmos y la amplificación de contenido ilegal.
· La Fiscalía estudiará vías para
investigar posibles infracciones legales de herramientas como Grok, TikTok o
Instagram.
· La creación de un sistema de rastreo,
cuantificación y trazabilidad que permita establecer lo que ha denominado
"una huella de odio y polarización".
No parece que sean directivas perversas. Pero llegó Musk, el
todopoderoso Musk, y empezó a descalificar. Se le acaba el juguetito.
Sánchez
hizo este anuncio, que además incluye la adopción de nuevas medidas para
aumentar el control de las plataformas digitales y que sus directivos tengan
que asumir responsabilidades por las infracciones en sus redes sociales,
durante su intervención ante el plenario de la Cumbre Mundial de Gobiernos que
se celebra en Dubái. Musk utilizó el vídeo del momento para lanzar sus
críticas. Claro que entre las medidas anticipadas, el presidente Sánchez señaló
que los directivos de las tecnológicas serán legalmente responsables de las
infracciones que se cometan en las plataformas digitales de las que son
responsables, de ahó que el magnate lo encajara personalmente, aún a sabiendas
de que gobiernos de otros países hayan querido poner freno a sus caprichos
tecnológicos.
Que
acompaña de insultos, claro. El clásico estilo de los magnates. Yankee, go
home.
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