Unas líneas del partido del
ascenso, seguido, como tantos otros, por Radiotelevisión Canaria (RTVC) que
acaparó la audiencia, con su transmisión y su cobertura.
Primero, una lección de
civismo deportivo. En todos los
sentidos. Cierto que todo estaba predispuesto pero hay que saber rematar la
fiesta. Ese comportamiento, consecuente; esa entrega, ese ánimo, esa
participación, ese respeto forjaron una celebración inolvidable, sobresaliente.
Y luego, las imágenes que
deben ser repasadas por quienes fomentan y activan el rechazo: las de
ciudadanos africanos brincando, gozando y animando como unos tinerfeños más. A saber cómo llegaron a la isla pero
allí se les veía contentos, exultantes, divertidos, como unos más en medio del
bullicio y del jolgorio.
Otra vez la fiesta del
fútbol. O el fútbol convertido en fiesta que hay que saber celebrar. Siempre es
bueno aprender y vivir. Para madurar.
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