Animada y sustanciosa conversación en la matinal del sábado en la radio autonómica canaria en torno al futuro Colegio Profesional de Periodistas, si prospera la Proposición de Ley que ya estudian los portavoces de los grupos parlamentarios. Es positivo que los estudiantes y los licenciados, los que ya han accedido a su primer empleo y los que libran sus primeros debates en torno al estado de la profesión o las condiciones de trabajo, sean conscientes de que cualquier solución pasa por su involucración activa porque el periodismo atraviesa un momento delicado. Solo con alternativas viables y factibles, reflejo de un compromiso activo y motivador, será posible superar el desapego, ese descanso de responsabilidad en terceros que se acepta comúnmente. No. Hay que asumirla de forma proactiva, con convicciones y decisión, sobre todo si se quiere superar esa crisis de credibilidad y confianza que se va extendiendo, aunque cueste admitirla. Allí hablamos, por ejemplo, del Código Deontológico que implica ofrecer información veraz y contrastada y análisis que ayuden a entender el contexto y la pluralidad de criterios.
El Código establece, entre otras cosas, que «el primer compromiso ético es el respeto a la verdad. Que solo la defensa del interés público justifica las intromisiones o indagaciones sobre la vida privada de una persona sin su previo consentimiento». Y que «el periodista reconocerá y respetará a las personas físicas y jurídicas su derecho a no proporcionar información, ni a responder a las preguntas que se les formulen, sin perjuicio del deber profesional de atender el derecho de los ciudadanos a la información».
La Asociación de la Prensa de Madrid (APM), precisamente, acaba de reafirmar el que denomina compromiso con un periodismo digno que solo es útil para la sociedad si se hace desde el rigor profesional, como convinimos en la cita del pasado sábado, Es primordial, en efecto, que se hable de la dignidad del periodismo. Al respecto, teniendo en cuenta algunos episodios que se vienen repitiendo, señala la propia APM:
- Reclamamos que quien se defina como periodista asuma el Código Deontológico del Periodismo vigente desde hace más de 30 años y en constante actualización.
- Nunca aceptaremos como periodistas a quienes, apelando a una mal entendida libertad de expresión, provocan situaciones de tensión solo para acaparar el foco y generar contenidos de agitación que buscan viralidad en las redes, popularidad y beneficio económico. Además de favorecer intereses espurios que solo pretenden desestabilizar el sistema cuestionando la legitimidad de las instituciones y los valores de la democracia.
- Afirmamos que es rotundamente falso que estos agitadores hagan las preguntas que no hacen otros periodistas. A diario los informadores plantean una y otra vez preguntas incómodas, con argumentos y, siempre, con respeto. La diferencia es que los periodistas no gritan, no imponen, no ofenden y, sobre todo, no buscan ser protagonistas, porque sabemos que nuestra función es ser intermediarios entre la fuente de información y el ciudadano.
- Exigimos a los partidos políticos que no utilicen a los periodistas y a los medios para sus intereses electorales, ni pretendan definir quién merece o no la categoría de profesional de un oficio que no les pertenece.
- Creemos necesario terminar ya con los cruces de descalificaciones en las redes entre periodistas y también hacia los políticos. Los insultos y las ofensas enturbian la conversación pública y nos alejan de nuestro propósito.
- Proponemos un ejercicio de autocrítica constante, para corregir los excesos que pueda generar la intensidad de la información que fluye a diario y la necesidad de actualizar constantemente de contenido los medios.
- Y, además, exigimos a los políticos y a quienes ejercen los poderes públicos que dejen de señalar, generalizar y cuestionar el papel de los periodistas y los medios, según sus particulares intereses electorales. Les pedimos que hagan lo suyo, política, y nosotros nos comprometemos a hacer lo nuestro, periodismo.
Materializar estos principios deontológicos es primordial para superar el delicado momento que atraviesa el periodismo. Son tiempos complejos los presentes y los que se avecinan, en un contexto de intencionalidad muy polarizado y con un horizonte electoral que provocará, en el próximo año, un aumento constante de la tensión.
Las respuestas del periodismo son, desde luego, importantes.
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