miércoles, 5 de agosto de 2026

Adiós a Juan Vicente García, la voz aterciopelada

 

Siempre recordaremos el día que dejamos Radio Popular de Tenerife para dar un salto a otros menesteres. Allí, en la soledad del estudio, leyendo un texto para la ocasión que, sin saberlo, se convertiría en un adiós definitivo, al otro lado estaba Juan Vicente García, lloroso y transido de una emoción que terminó contagiando a los compañeros operadores de control. Eran los últimos minutos de Radio Deportes, el programa que nos confió el padre José Siverio Pérez, canónigo de la Santa Iglesia Catedral y director entonces de la emisora.

Juan Vicente, natural de Los Realejos y por cuyos ojos las  mujeres suspitraban, estaba allí, aguardando su turno, sus intervenciones en la programación vespertina y nocturna que preparaba con esmero.

Sabíamos de sus quebrantos de salud pero la del fallecimiento nos entristeció apenas comprobar su esquela en el periódico ‘El Día’ y otros amigos comentarlo sobre la marcha, asociándolo de inmediato al “Arcón de la abuela”, título mágico de un programa musical que condujo acertadamente durante años, con gusto y esmero en la selección de su escaleta.

Eso tenía la radio de entonces: la preparación, el encaje, la entonación, el respeto a la creatividad  y al buen gusto. José Antonio Pardellas, un grande, como escribimos el día en que falleció, era defensor del guión y del casi guión que así llamaba a los textos con que evitar las improvisaciones y las trabaderas. Pardellas siempre se fijaba en cómo el locutor salía de una frase o de algún circunloquio.

Pues Juan Vicente García fue un alumno aventajado de Siverio. Era enfático, sabía cuando emplear y qué duración era la más adecuada en las pausas, no alargaba la liquidez de las eses, leía con aquella voz que parecía terciopelo y sabía imprimir el ritmo adecuado, bien desgranando esquelas o anuncios por palabras o presentando las salas de audiciones o relatando las  noticias de ‘Meridiano Insular’. Juan Vicente era mucho en aquella emisora que marcó una época en la radiodifusión canaria. Formó pareja con buena voces femeninas, las de Marisol Fariña y Sagrario Luis Cáceres, alter ego de César Fernández Trujillo cuando éste daba sus lecciones de diccción y armonía enfática, sus etiquetas y hasta sus trajes típicos.

También lució presentando festivales y espectáculos en esos escenarios, más o menos granados, de las fiestas tinerfeñas.

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