Marta y Vivian, madre
e hija, dialogan en ‘Cuerpos de luz’ para brindar por la naturaleza, como si
disfrutaran de territorios que recorren los territorios de memoria y
transformación. Marta Ruiz de la Fuente (madre) y Vivian Bellido (hija) exhiben
una atractiva colección en la sala Eduardo Westerdahl del Instituto de Estudios
Hispánicos de Canarias en el Puerto de la Cruz. Utilizan la fotografía y la
materia orgánica y van explorando un espacio donde, al final, lo visible y lo
invisible se encuentran.
El profesor Nicolás
Rodríguez Munzenmaier, ex presidente de la entidad, presentó su obra “fruto de
una meditada reflexión y un elaborado proceso de creación”.
En efecto, Marta
tiene en la naturaleza su origen y la base de la memoria. Tras la pérdida de un
drago al que estaba profundamente vinculada, conserva su corteza y la
transforma en homenaje. Rodríguez explicó que la autora es consciente del alto
valor simbólico y cultural de la especie,de crecimiento lento y longeva, la
cual tenía propiedades mágicas para los aborígenes y era también muy apreciada
en la antigua Roma y durante la Edad Media.
La artista se recrea
en las pieles del árbol que, tratadas y ensambladas, se convierten en paisaje y
símbolo de continuidad. Marta Ruiz de la Fuente transforma la materia. ¿Cómo?
En sus piezas conviven tierra, textura y tiempo, desnudando la belleza que permanece,
incluso, en la pérdida. Nicolás Rodríguez habló de un acercamiento totalmente
original, novedoso y atractivo en la pulsión existencial que interpreta la
artista. Como si quisiera resucitar la esencia vegetal y orgánica en un loable
propósito de reavivar su propia condición artística.
Vivian Bellido, por
su lado, explora el cuerpo como umbral, interesada en el instante en el que la
piel deja de ser límite y se reconoce como vibración, como energía visible.
Luz, intimidad y movimiento inspiran y revelan lo invisible. Surgen entonces imágenes
que hacen viajar sin hablar. Belleza, dignidad y fuerza que emergen cuando el
cuerpo es visto sin juicio. El cuerpo, siempre un misterio.
El diálogo va
discurriendo entre esos territorios de memoria y transformación. Marta y
Vivian, madre e hija, no solo brindan por su compenetración sino que plasman en
sus composiciones, materiales y fotográficas, la belleza que se percibe en los
‘Cuerpos de luz’ que invitan a una contemplación placentera.
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