martes, 5 de mayo de 2026

Historia gráfica del fúbol portuense

 

Javier López Garisoain, que fue entrenador del club, se permitió interrumpir la presentación para recitar la alineación del partido contra el Juventud Silense: Tito; Alberto, Galindo, Elfidio; Berto, Arturo; Germán, Soriano, Pagés,Del Pino y Vicente. Fue “aquel Puerto Cruz llamado el pequeño Real Madrid” (en versos de Vicente Yanes) que, tras ese decisivo partido, certificó en la vieja Manzanilla de La Laguna, el ascenso del C.D. Puerto a Primera categoría.

López, acompañado de los garachiquenses Nine y Adriano, se dio cita con otros muchos jugadores de distintas generaciones y de distintas épocas, en otra comunión del fútbol portuense que Orlando García, también presente, se encarga de fortalecer cuando llega el invierno de cada año.

Fue aquél un hito, desde luego, en el devenir del fútbol local cuya versión retrospectiva se puede contemplar en “Historia gráfica del fútbol portuense”, una colección de testimonios expuesta desde ayer tarde en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), fraguada en el mérito coleccionista de Juan Antonio Acevedo, que también militó en aquel equipo y en el célebre Once Piratas que presidió el inolvidable Roberto Hernández Illada.

No solo hay un panel dedicado a aquel encuentro de finales de los años cincuenta sino centenares de fotografías de distintas épocas (en blanco y negro, sepia y color), complementadas con las contenidas en un bucle que fluye en un videografismo. Está el primer equipo del que se tiene noticia en el Puerto, el España, allá por 1915, según explicó Acevedo.

De modo que nos acercamos al meollo de la historia, fraguada en El Peñón, al calor de la vieja cazuela portuense, entonces de tierra y graderíos elementales. Como no son  muchas las opciones de conservar esas vivencias, hay que ponderar la iniciativa que quiere ampliarse, según el presidente del IEHC, Javier González Pérez, futbolista antes que doctor en Medicina, pues para eso también jugó en la cadena de filiales. González hizo un llamamiento para enriquecer las colecciones (especialmente las de fútbol fememino: en el Puerto se jugó y hubo competiciones cuando aún estaban lejos las estructuras de una mínima formalidad organizativa) y emprender lo que salga (otra colección, una edición, quién sabe).

Como no abundan las fuentes y como no han sido muchos los que se han preocupado de conservarlas y fomentarlas, esta modesta aportación de la “Historia gráfica del fútbol portuense” es una valiosa prueba de emprendimiento que nos permite revivir algunos momentos estelares del que fue algo más que un juego o un entretenimiento en la ciudad, al que los hombres acudían con traje y corbata y las mujeres animaban con una alegre y activa presencia. 

 

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