Javier López Garisoain,
que fue entrenador del club, se permitió interrumpir la presentación para
recitar la alineación del partido contra el Juventud Silense: Tito; Alberto,
Galindo, Elfidio; Berto, Arturo; Germán, Soriano, Pagés,Del Pino y Vicente. Fue
“aquel Puerto Cruz llamado el pequeño Real Madrid” (en versos de Vicente Yanes)
que, tras ese decisivo partido, certificó en la vieja Manzanilla de La Laguna,
el ascenso del C.D. Puerto a Primera categoría.
López, acompañado de
los garachiquenses Nine y Adriano, se dio cita con otros muchos jugadores de
distintas generaciones y de distintas épocas, en otra comunión del fútbol
portuense que Orlando García, también presente, se encarga de fortalecer cuando
llega el invierno de cada año.
Fue aquél un hito,
desde luego, en el devenir del fútbol local cuya versión retrospectiva se puede
contemplar en “Historia gráfica del fútbol portuense”, una colección de
testimonios expuesta desde ayer tarde en el Instituto de Estudios Hispánicos de
Canarias (IEHC), fraguada en el mérito coleccionista de Juan Antonio Acevedo,
que también militó en aquel equipo y en el célebre Once Piratas que presidió el
inolvidable Roberto Hernández Illada.
No solo hay un panel
dedicado a aquel encuentro de finales de los años cincuenta sino centenares de
fotografías de distintas épocas (en blanco y negro, sepia y color),
complementadas con las contenidas en un bucle que fluye en un videografismo.
Está el primer equipo del que se tiene noticia en el Puerto, el España, allá
por 1915, según explicó Acevedo.
De modo que nos
acercamos al meollo de la historia, fraguada en El Peñón, al calor de la vieja
cazuela portuense, entonces de tierra y graderíos elementales. Como no son muchas las opciones de conservar esas vivencias,
hay que ponderar la iniciativa que quiere ampliarse, según el presidente del
IEHC, Javier González Pérez, futbolista antes que doctor en Medicina, pues para
eso también jugó en la cadena de filiales. González hizo un llamamiento para
enriquecer las colecciones (especialmente las de fútbol fememino: en el Puerto
se jugó y hubo competiciones cuando aún estaban lejos las estructuras de una
mínima formalidad organizativa) y emprender lo que salga (otra colección, una
edición, quién sabe).
Como no abundan las
fuentes y como no han sido muchos los que se han preocupado de conservarlas y
fomentarlas, esta modesta aportación de la “Historia gráfica del fútbol
portuense” es una valiosa prueba de emprendimiento que nos permite revivir
algunos momentos estelares del que fue algo más que un juego o un
entretenimiento en la ciudad, al que los hombres acudían con traje y corbata y
las mujeres animaban con una alegre y activa presencia.
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