No se veía el Teide desde el esplendoroso paisaje de Martiánez pero algunos, ya en el crepúsculo, sabíamos que habían pintado (mejor, salpicado) de nieve la cúspide. Santiago Chago Melián también. Por eso se arrancó con el Teide enamorado en su recital del domingo pasado en la sala ‘Andrómeda’, de la Isla del Lago, hasta culminarlo con ese rey indestructible que compusiera José Alfredo Jiménez. Melián sabe que está fuera con sus versiones emanadas de las prodigiosas cuerdas vocales que atesora.
Fue desgranando su repertorio
como siempre lo ha hecho, sin histrionismo, sin ambages en la introducción de
las canciones, fiel a su estilo de combinar las notas con soltura y expresar lo
que ha cultivado. Melián, su voz, y los virtuosos Juan Pablo Pérez, al timple;
y Marcos del Castillo, guitarra; sin olvidar a José Antonio Afonso, que se
ocupa de perfeccionar la sonorización, llenaron ‘Andrómeda’ de las canciones
que gustan en cualquier fecha a cualquier hora. Hasta los paréntesis de las
danzas hula manuales de su hija Camuela encajan en esa fusión que un día
logró a base de estudio y práctica.
Sacó a relucir sus clásicos y
se recreó en Rabo de nube, acaso una de las obras cumbre de Benito
Cabrera. Pero no quiso que quedara por
debajo O sole mío (Torna a Sorrento), prácticamente un himno desque que
fue compuesta, allá por 1902, con los más vívidos aires napolitanos. Volvió a
acercarnos a la América hermana y lució una Alma llanera como en las
mejores galas. Sin olvidarse de Braulio y de Canarias, que para eso siempre
está la añoranza en que serenatea a la luna. Hasta rescató una adaptación del Canto
al Puerto, del maestro Ortí, interpretada en memoria del amigo ausente,
Pepín Castilla, que la lleva en su corazón desde que la escuchó por primera
vez, puede que en el desaparecido teatro Topham.
Santiago Melián, en su
madurez de registros, se permite alardes vocales que cualifican su desempeño
artístico, curtido también en la lejana Polinesia. Allá conocen el timple, de
allá trajo la pulga saltadora del ukelele. Y alternado, por cierto, con los trazos
pictóricos que le acreditan como un creador que sabe sacar partido natural a su
voz y los pinceles que domina con exquisitez para las marinas y la
paisajística.
1 comentario:
Magnífica conclusión de Salvador García Llanos a un artista y una voz, así como voces y artistas que sólo tierra y mar condensan en el alma y en los corazones. Canarias tierra de Voces de algodón con la energía de un volcán, NUESTRO TEIDE.
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