lunes, 17 de agosto de 2026

Correos fraudulentos

 

Para empezar, y para que los no versados sepan de lo que hablamos, el ‘phishing’ es un tipo de ciberataque que utiliza correos electrónicos, mensajes de texto, llamadas telefónicas o sitios web fraudulentos para engañar a la gente y hacer que comparta datos confidenciales, descargue ‘malware’ (un software malicioso diseñado para dañar, controlar o robar información de dispositivos y sistemas informáticos sin el conocimiento del usuario) o se exponga a la ciberdelincuencia.

Los ataques de ‘phishing’ son una forma de ingeniería social. A diferencia de otros ciberataques que se dirigen directamente a redes y recursos, los ataques de ingeniería social utilizan errores humanos, historias falsas y tácticas de presión para manipular a las víctimas para que se perjudiquen involuntariamente a sí mismas o a sus organizaciones.

En un intento típico de ‘phishing’, un ‘hacker’ (pirata informático) se hace pasar por alguien en quien la víctima confía, como un compañero, jefe, figura de autoridad o representante de una marca conocida. El ‘hacker’ envía un mensaje a la víctima para que pague una factura, abra un archivo adjunto, haga clic en un enlace o realice cualquier otra acción.

Al confiar en la supuesta fuente del mensaje, el usuario sigue las instrucciones y cae de lleno en la trampa del estafador. Esa "factura" puede llevar directamente a la cuenta de un ‘hacker’. Ese archivo adjunto podría instalar un ‘ransomware’ (también conocido como secuestro de datos, un ‘software’ malicioso que restringe el acceso a archivos, sistemas o dispositivos completos y solicita un pago a cambio de liberar esta restricción. Funciona cifrando los datos de la víctima o bloqueando el dispositivo, de manera que solo el atacante posee la clave para restaurar el acceso. En muchos casos, incluso pagando el rescate, no hay garantía de recuperar los archivos  en el dispositivo del usuario. Ese enlace podría llevar al usuario a un sitio web que roba números de tarjetas de crédito, números de cuentas bancarias, credenciales de inicio de sesión u otros datos personales).

La explicación es obligada cuando lo que se quiere es comentar la siguiente noticia, extraída de preferente.com:

Los hoteles de Canarias están recibiendo intentos de ‘phishing’ a diario, pero por ahora no hay constancia de estafas ni fugas de datos al menos entre los establecimientos de la provincia de Las Palmas. Los ciberdelincuentes están suplantando a hoteles y plataformas de reservas para conseguir información personal y bancaria de los viajeros, aunque las medidas de protección del sector están frenando el impacto de estos ataques.

Los correos fraudulentos “llegan todos los días” a las recepciones, especialmente en los “complejos pequeños”, según explicó el vicepresidente segundo de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT), Fernando Estany. Sin embargo, aseguró que no tiene conocimiento de que ningún hotel de la provincia haya sufrido recientemente “una fuga importante” de datos.

A ello habría que añadir, según informa el matutino tinerfeño El Día, el fraude suele comenzar fuera del propio hotel.

“Los delincuentes pueden hacerse pasar por plataformas de reservas y enviar al cliente un mensaje para confirmar una estancia, efectuar un pago o verificar sus datos. El enlace conduce a una página falsa que imita a la original y que puede llegar a reproducir incluso su diseño y pasarela de pago”, añade en su texto.

En este sentido, la Confederación Española de Alojamientos y  Establecimientos Turísticos (CEHAT) alerta de que el riesgo aumenta durante el verano, Navidad y otros periodos de elevada demanda. Una de las consecuencias más graves es la llamada reserva fantasma: el turista llega al establecimiento con una confirmación que en realidad nunca fue emitida y puede encontrarse con que el hotel está completo.

Para evitarlo, concluye preferente.com, el sector recomienda no utilizar enlaces recibidos por correo electrónico o ‘WhatsApp’ para modificar, confirmar o pagar una reserva. La comprobación debe hacerse entrando directamente en la web oficial del hotel o de la plataforma donde se realizó la operación. También aconseja revisar la dirección del sitio y la pasarela de pago y recurrir al teléfono del establecimiento cuando exista cualquier duda sobre la reserva.

 

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