Celestino Celso Hernández, vicepresidente de Arte del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) y director del Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdhal (MACEW), reivindicó a Hugo Pitti (Santa Cruz de Tenerife, 1986) que, hasta el próximo 30 de octubre, expone en la sede del primero con un título muy llamativo, Hic maneo: servus animi mei, traducido como “Aquí me tienen: esclavo de mi mente”.
Lo hizo sin estridencias,
apelando a la originalidad creativa del autor que se refleja en una obra
caracterizada no solo por motivos muy bien compuestos sino por una policromía
sobresaliente combinada con esmero para que el espectador contemple todos los
detalles.
Hernández describió atinadamente
la obra de Pitti que no es del canon imperante, hoy oficiales. En su opinión,
eso le sigue cerrando puertas, de apoyos que merece y de espacios en los que
sus grandes creaciones lucirían aún más. Por eso le animó a seguir, firme sn su
convicción, “aunque es posible que le haya tocado la suerte que tuvieron otros,
antes que él, dejados fuera de las órbitas imperantes del arte, luego
destacados en los museo”.
Y es que el artista ha hecho
importantes esfuerzos para exhibir su producción, alguna del presente año,
siempre con las características identificativass de su estilo, según Celestino
Hernández, “una pintura de relieve, de colores intensos en las que juegan tanto
el color como el empaste de la pintura”. La complementa con escritos, relatos y
leyendas -dice el crítico- “que orientan sobre la composición y que, en más de una ocasión, son mensajes, incluso muy
directos, a situaciones y personas con las que le ha tocado vivir y lidiar, no
siempre en buena lid”.
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