Tuvimos el placer de acompañar a los padres de Pedro Rodríguez Ledesma, Pedrito, futbolista, cuando la Asociación Española de Prensa Deportiva (APDT) le concedió, por votación directa de sus componentes, el reconocimiento de Mejor Deportista Masculino. Alguna vinculación familiar, siquiera lejana, quedaba con el Puerto de la Cruz, de donde procedía un pariente, Andrés Ledesma, que alcanzó cierta notoriedad en el arbitraje tinerfeño.
Aquellos padres, rezumaban
nerviosismo y orgullo, da igual el orden, con un hijo cuya profesionalidad
futbolística despertaba admiración. Por sus cualidades, por su entrega, por su
humildad. Jugaba en el FC Barcelona, procedía del Raqui San Isidro. Era
ambidiestro, jugaba en las puntas izquierda y derecha. Tenía una excelente
visión de juego, lo que le permitía estar siempre bien ubicado en el campo para
recibir balones aéreos. Destacaba por ser un jugador altruista y técnico, con
una buena resistencia. Thierry Henry, compañero de Pedro durante su
estancia en el Barcelona, acaso hizo el mejor comentario sobre su estilo. En
una entrevista, comentó: «La forma en que juega, la forma en que se comporta,
no habla, no crea un problema, es un jugador ideal en el equipo». Hasta quienes
no eran aficionados al Barcelona, reconocían sus virtudes. El paisanaje, su
personalidad, hizo todo lo demás.
Completó su ciclo en el
equipo blaugrana después de haber anotado el quinto gol de su equipo en una
final de la Supercopa de Europa ante el Sevilla. Probó en el Chelsea londinense
con éxito. Cuando expiró su contrato, al cabo de cinco años, emprendió la
aventura del fútbol italiano para convertirse en un trotamundos. Le esperaban
la Roma y la Lazio. Allí también brilló. Jugó más de doscientos partidos y
vibró, desde los dos bandos, con la tremenda y singular rivalidad romana. José
Manuel Pitti, que seguía sus pasos, no perdía ocasión de manifestar su
admiración por aquel delantero nacido en Abades, cerca de su Granadilla del
alma.
Redondeó 65
internacionalidades y 17 goles con el entorchado absoluto. Y lo mejor acaso sea
es que superó a Messi -también diciendo adiós esta semana a la selección
argentina- en una de sus plusmarcas: Pedrito, don Pedro, marcó en todas las
competiciones que disputó. Casi nada. Como su título de campeón del Mundo
obtenido en Sudáfrica (2016).
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