martes, 11 de octubre de 2016

DISCUSIONES REPROBADAS

La fiebre demoscópica desatada tras el harakiri político del PSOE en su máximo órgano converge en que los restos del naufragio están lo suficientemente dispersados como para hacer pesimista cualquier expectativa de respaldo electoral. A estas alturas, después de que encuesta tras encuesta siempre salen malparados, los socialistas serán los menos extrañados, pero valgan algunos indicadores para contrastar lo que vale un cisma.

Por supuesto que hay que relativizar los sondeos, de modo que sean tenidas en cuenta todas las circunstancias que concurren, desde el momento o la fecha de elaboración hasta el método seguido, el universo de población consultado y, por supuesto, el margen de error. Pero al socialismo no le basta ya su refugio de haber ganado a las encuestas en algunas ocasiones. Ahora, el hastío político puede causar estragos en la población: si antes, lo fácil era castigar al PSOE -en los sociobarómetros y en las urnas-, existe, tras el infausto 1 de octubre, un nuevo motivo para presuponer que los ciudadanos le retiran la confianza.

Eso es lo que los socialistas deberían hacerse mirar: la población parece no perdonar el desbarajuste interno de una organización, en este caso, política. En alguno de los sondeos, seguro que confeccionado a toda prisa, intencionalidades al margen, se concluye que el PSOE puede llegar a perder hasta un millón de electores (un millón, se dice fácil y pronto). Si eso fuera así o se materializara en la práctica, es para reflexionar y convenir que los españoles son muy peculiares. De modo que las discordias públicas y la trascendencia de las luchas intestinas son objeto claro de reprobación, mucho más, incluso que la propia corrupción política.

Veamos un ejemplo: en las elecciones autonómicas y locales de 2011, presidentes y alcaldes socialistas recibieron un voto de castigo -pese a casos de evidente buena gestión- por el malestar ciudadano con las políticas llevadas a cabo para afrontar la crisis galopante (aunque no causada) por los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. Cinco años después, tras dos consultas electorales y tropecientas encuestas de toda laya, se ha demostrado que la extendida corrupción política en el actual partido gubernamental no merma la confianza. Los ciudadanos siguen confiando en el PP pese a la prolija casuística, al incesante flujo judicial y la sospecha extendida, bien es verdad que con una proclividad a generalizar muy acusada. La diferencia estriba en que con unos se es más permisivo o condescendiente que con otros.

Pero, volviendo al principio, no deja de ser curioso que las trifulcas internas en el socialismo sean menos condonadas. Ese es un aspecto del análisis que estarán haciendo en busca de la cicatrización de heridas, de proyecto mínimamente sólido y de liderazgo renovado. Si en el sector derecho -medios del espectro incluidos- se ha llegado a decir que las urnas ya han indultado (con apenas costo y sin apenas contrición) tanta conducta pública irrespetuosa, viciada e indigna de una democracia moderna, en el socialismo español, entre el derrumbe de la socialdemocracia, una visión alicorta y los personalismos antepuestos en los legítimos juegos de poder, el sombrío panorama se enreda y oscurece cada vez más sin que aquel socorrido recurso de la madurez histórica y responsable parezca que esta vez vaya a prosperar y a surtir efectos positivos.


Cuestión de valorarlo y hacérselo mirar. Por el bien propio y el de la democracia.

domingo, 9 de octubre de 2016

¡¡¡AY, MI HERMANO!!!, IMELDO Y SUS TENDENCIAS

Imeldo Bello es como es. El artista ácrata, librepensador, inconformista, ingobernable, rebelde hasta el tuétano, hasta que llegó la hora de mostrar en público todo lo que es capaz de producir, en silencio, entre fríos de temporada y acompañado por música clásica que resulta idónea para retocar, afinar, pulir y concluir.

Isidoro Sánchez García -a quien el Colegio de Ingenieros de Montes de España acaba de distinguir con su Medalla de Honor- define a Imeldo como artista otoñal pero su peculiar anarquía no entiende de estaciones y mucho menos de patriarcados. Por eso expone en el Instituto de estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) Tendencias (1970-2016), tributo a Marcos, a quien incluye en el subtitulo de la colección con una exclamación significativa: ''iiiAy, mi hermano!!!''. Marcos, el colorado, el pelirrojo, el maestro que súbitamente dejó su vida en Las Cañadas, mientras excursionaba, le recomendó en cierta ocasión que se concentrara en el sin igual paisaje de las azoteas de la isla, que allí hay motivos de sobra para plasmar. ''Préstame un favor -escribe Imeldo en su memoria- para poder decir: qué bueno es vivir aquí y en el aire''.

Y entonces hace uno de esos 'happening' -¿se decía así, no?- que tanto gustaban en los setenta, generación a la que le adscribe Raúl González Suárez quien hace en el catálogo una exacta definición del artista en pocas palabras: ''Es un gran observador de nuestras bellezas naturales''. En la estancia principal del IEHC, entre borbotones de calor, colgaban guirnaldas con pequeñas reproducciones de su obra; el afecto y la amistad que ha sabido granjearse se vio correspondido con suficiencia (para gozo de los dirigentes del Instituto, acostumbrados a magras asistencias), entendidos y no tanto, pero, sobre todo, amigos a los que el arte de Imeldo Bello siempre les dice cosas nuevas aunque lo hayan visto mil veces, de modo que el acto cobró, desde el principio, ese aire de informalidad y espontaneidad que tanto insufla al artista cuando tiene que hablar de sus creaciones entre amigos. Una delicia sensorial, en atinada expresión de Eduardo Zalba González.

Entre esas creaciones, sobresale una auténtica sinfonía polícroma de tajinastes. Las retamas teideanas estallan y la materia se torna moldeable y cede para la impresión del artista. Es la paleta multicolor que interpreta González Suárez: “Sus obras están marcadas por un estilo figurativo y paisajístico con elementos oníricos y simbólicos, donde la fuerza y la metáfora visual de la lava volcánica, de la retama del Teide se refuerza con la escala cromática que sale de su pincel, en la que usa la gama del arco iris, basada en colores primarios, ardientes, con el predominio del color sobre el dibujo, poniendo a salvo la belleza desnuda del paisaje para conseguir un principio básico en la obra de este artista: una paleta multicolor respetuosa con el entorno”.

El artista portuense, que también cuelga su obra en una de las salas del Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdhal (MACEW) hasta el próximo 27 de octubre, en fase de luna creciente, señaló que “poseemos algunos amigos de siempre y, por ello, no necesitamos detonantes para atraernos”. Sus cuadros, su obra, estas Tendencias de todo un ciclo vital reflejan una volubilidad artística fuera de lo común.

Y cuando eclosiona, impacta.


sábado, 8 de octubre de 2016

DIMENSIONES POÉTICAS

Desafiaron -incluida la presentadora, la polifacética Graciliana Montelongo- a los convencionalismos para hablar de lo suyo, de la prosa poética, de las estrofas sin rima, del verso libre y de los sentimientos liberados con la escritura en noches de insomnio, en trances anímicos desfavorables o en efímeras fases euforizantes.

Desgranaron metáforas, elipsis, metonimias, asíndeton y otras figuras poéticas intentando mostrarse tal cuales son, dispuestos a avanzar en su universo literario buscando popularizar la poesía, contagiarla y refinarla. Desmenuzando, si fuera menester, que para eso son las revisiones de los textos y las disputas con el editor.

Antonio Polinario, Víctor Yanes y Daniel Olivera Romero desgranaron Dimensiones poéticas (CURSIVa Editorial), el libro que presentaron días pasados en la biblioteca Tomás de Iriarte del Puerto de la Cruz. No fue, en efecto, una presentación al uso: cara a cara con el público, propiciando una interactuación, revelando los intimismos indispensables para la creatividad poética, sin osadías estridentes ni concesiones dialécticas superfluas, con espontaneidad sobresaliente, hicieron acaso lo que se habían propuesto: la poesía es una fuente, el amor, las emociones, la identificación, los sentimientos y las interpretaciones de la vida o de la realidad se plasman con un peculiar aire que envuelve los enfoques que, en el fondo, son una manera de ser y de caracterizarse.

En definitiva, poetas tal cuales, jóvenes, predispuestos, sensibles, labrándose su propio porvenir desde la base, alternando la escritura y los recitales con sus ocupaciones profesionales. Tantos gerundios indican que el proceso está en marcha. Montelongo estableció ciertas afinidades con tres poetas laguneros: Fernando Garcíarramos, Carlos Pinto Grote y Arturo Maccanti. La selección de unos poemas suyos ‘confrontados’ con los de los autores de Dimensiones poéticas reveló aspectos de su personalidad.

Antonio Polinario (Santa Cruz de Tenerife, 1972), docente, revela su valentía:
“… Sueño el sueño sincero/ de un amanecer sin miedo/ de una espiga rota/ en la arena del ruedo...”.

Víctor Yanes (Santa Cruz de Tenerife, 1974), estudiante de Psicología, profesional del Servicio Canario de Salud, vuelca osadía:
...Celebra que no importe, que no te hagan caso/, que te dejen en paz, no caigas ante/ la seducción de los cantos de sirena/ del goloso surtido de vanidades...”.

Y Antonio Olivera Romero (Santa Cruz de Tenerife, 1971), técnico en Actividades Físicas y Animación Deportiva, maestro de enseñanza Primaria, evoca en Llamadas perdidas, el dolor de un suceso en Madrid de hace unos años:
...El día se hace hueco en la tragedia/ de hierros retorcidos, quejidos/ sirenas que vienen y van…/ y en medio de este caos tan horrible/ algunos nos intentan engañar...”.

En las ciento veinte páginas de Dimensiones poéticas hay la suficiente frescura que nos permite descubrir las interioridades y la sugestiva creatividad de tres autores jóvenes, convencidos de que la poesía es un género apto para cualquier mensaje.



viernes, 7 de octubre de 2016

MUSEO

El Museo Arqueológico Municipal del Puerto de la Cruz cumple veinticinco años. Es una fecha que no debe pasar inadvertida aunque los portuenses, salvo excepciones, han acreditado tener escaso apego a sus recursos y valores patrimoniales. Y eso que, en el caso del Museo, es innegable, tal como enfatiza su infatigable directora-conservadora, Juana Hernández Suárez, que fueron parte activa de su génesis, que data de los años setenta del pasado siglo hasta materializarse en 1991. Hasta tres mil firmas fueron estampadas para impulsar no la reapertura de una sala de arqueología, germen de la iniciativa, sino la creación de un nuevo museo, con propiedades de tal y sede estable, ajustado a las colecciones de las que se disponía y a los avances culturales y científicos de la época. Repasando la trayectoria, podría hablarse de una historia de tenaz empeño popular sustanciada en un atractivo modelo de proximidad social. La sensibilidad y el entusiasmo de Paco Afonso, siendo alcalde, fueron determinantes.

Pues ya han trascurrido veinticinco años, en los que no han faltado penurias que hicieron temer, hace muy pocos años, por restricciones, insuficiencias presupuestarias y otras priorizaciones de gastos, hasta por la zozobra definitiva. Menos mal: su cierre o su pérdida hubieran significado otra prueba de esa extraña capacidad de los portuenses para no mantener hechos o cosas que ellos mismos han creado.

Ubicado en una vieja casona del siglo XIX, adquirida por el Ayuntamiento, restaurada por el arquitecto José Miguel Márquez, y que da a las calles San Felipe y Lomo, el Museo Arqueológico Municipal es una de las dotaciones culturales más importantes de la ciudad y de la isla. Un Patronato regula e innova sus actividades. Buena parte de los fondos proceden de donaciones o aportaciones privadas. Celestino González Padrón, Telesforo Bravo Expósito, la familia Gómez, y los herederos de Luis Diego Cuscoy son nombres destacados en esa historia de veinticinco años y en sus antecedentes. Hay una llamativa colección de cerámica aborigen, restos momificados guanches, utensilios, mapas, maderas, piedras punzones y anzuelos de hueso. Esa colección constituye la mayor y más representativa muestra de alfarería guanche de toda la isla. Con los responsables del Museo nos hemos percatado del celo para investigar en nuestro pasado más remoto y para conferir al “conservacionismo” aplicado al arte el valor que realmente entraña.

Pero el centro también se ha implicado en la dinamización y desarrollo de la ciudad, fomentando, sobre todo, la participación social. Con asesoramiento técnico, con proyectos propios y con actividades que irradian un modelo de trabajo de proximidad social que hace honor a los promotores y ya ha contrastado su repercusión para los fines educativos, culturales y de interacción social en los que viene esmerándose. Es un trabajo constante que requiere de apoyo y atención, no la que se da por sobreentendida en aniversarios y conmemoraciones, sino los que deben prestarse de forma regular y constante para la educación patrimonial y el fomento de la cultura en forma de actividades como el Beñesmén, ya convertido en un clásico, tendentes a promover el aprendizaje, conjugando el carácter educativo con el estímulo emocional.

Ya son veinticinco años. Hay muchos surcos. Hay mucha simiente. Hay muchos registros. Los portuenses deberían ser más conscientes y sensibles a esos valores.


jueves, 6 de octubre de 2016

MIGRANTES SALVADOS



No hace mucho tiempo se hacía contabilidad de los fallecidos o de los desaparecidos. Y la tragedia se hacía más dolorosa, además de inacabable.

Las informaciones tienen ahora como núcleo el número de rescatados. Eso no significa que mitigue la tragedia pero, al menos, tiene una cara algo menos dramática. En efecto, en dos días, la Guardia Costera italiana , ayudada por  organizaciones humanitarias y medios privados, rescató a casi once mil personas  en el Canal de Sicilia. Habían partido de Libia, aprovechando la bonanza del Mediterráneo, y soñaban con la Europa de promisión. Bueno con la tierra donde no hubiera bombas ni destrucción ni miseria.

Once mil. Se dice pronto. Once mil que se salvaron seguro que no sin prolongar las penalidades, los riesgos y las incertidumbres. Datos de la Organización Internacional para las Migraciones señalan que, en lo que va de año, han fallecido más de tres mil quinientas personas en esa travesía posible pero plena de tribulaciones. Otras trescientas mil la completaron, en efecto, pero todas las imágenes desnudan el sufrimiento experimentado.

Las cifras son durísimas, indicadoras del éxodo y de la tragedia, a la que no hay manera de encontrar  un desenlace. Ahora contamos rescatados y ello sirve para respirar esperanza. Mejor, dicho: vida.

miércoles, 5 de octubre de 2016

CONDICIONES LABORALES PRECARIAS



Los últimos datos sobre el desempleo no son buenos, como si quisieran confirmar que la crisis habrá amainado pero sigue latente. Como para comprobar que el problema estructural sigue siendo eso, estructural. En España, en septiembre, veintidós mil ochocientos parados más, un 0,6% más con respecto al mes anterior. En total, tres millones setecientos veinte mil doscientas noventa y siete personas sin empleo. En Canarias, el paro también aumentó durante ese período: setecientas dieciséis personas más, un incremento del 0,31%, hasta registrar doscientas treinta mil novecientas una personas desempleadas. Habrá récords turísticos a porrillo pero que no se corresponden con más trabajo y más bienestar, seguro.
Si es malo no generar puestos de trabajo o no encontrar uno, peor es conocer las condiciones de determinadas contrataciones. Los dirigentes de la Unión general de Trabajadores (UGT) han denunciado algunas prácticas sucedidas en meses veraniegos sueldos en negro, pérdida de cotización o hasta treinta contratos encadenados. Tal es así, que ya se bromea con el denominado ‘modelo 20-40-60’, como si de medidas se tratara, pero que en el fondo es una distorsión cada vez más institucionalizada. Un trabajador de hostelería de la provincia de Tarragona ha revelado su caso: “Me contratan por veinte horas, me están pagando por cuarenta y al final de la semana trabajo unas sesenta. Sigo en esto porque no hay otra cosa, a la espera de que salga algo más”.
Su testimonio, en efecto, podría ser el mismo de otros muchos trabajadores en cualquier comunidad de España, principalmente en aquellas costeras o donde prima el sector turístico. El modelo en cuestión ya debería ser inspeccionado, a la vista de su lesividad. Ni se cotiza correctamente ni las retribuciones siguen el camino adecuado: se trata de contratos temporales, veinte horas, pero las otras veinte son remuneradas en ‘b’. Está claro que se trata de obtener el máximo beneficio en el menor tiempo posible.
Son los ejemplos de la precarización laboral. Pero la resignación es preocupante: no hay otra cosa. Así que cuando presuman de récords, ocupación, nuevos empleos y demás, piensen que hay un lado oscuro y que es éste: unas condiciones de trabajo deprimentes, puede que en algunos casos cercanas a la esclavitud.
Y decían que la reforma laboral era la panacea.

martes, 4 de octubre de 2016

EN BUSCA DEL LÍDER PERDIDO

¿Qué toca ahora?

Menos vaticinios catastrofistas y más aportaciones constructivas. Esa militancia socialista, tan invocada por el ex secretario general, debería estar ya, mano sobre mano, codo con codo, en la búsqueda de la cohesión resquebrajada y de la unidad hecha añicos. El socialismo ya sabe lo que vale un cisma y aunque hay antecedentes, incluso en períodos bélicos, ninguno como este, transmitido prácticamente en riguroso directo, intramuros y en los exteriores de Ferraz.

No se trata de una carrera contra reloj pero el devenir de la política española y la recomposición de la organización, superada la etapa de las provisionalidades, obligan a no entretenerse demasiado en más trifulcas de las vividas y que tanto sonrojo han causado, aquí y allende las fronteras (Por mucho menos, en Canarias, en 1988, un año después de pasar a la oposición el Partido Socialista Canario-PSOE, Fernando Fernández (CDS), siendo presidente del Gobierno, pronunció una frase que aún se recuerda: “El socialismo sigue lamiéndose sus heridas”, en alusión a la incipiente contestación a Jerónimo Saavedra y a la placidez deseada para su propio desempeño presidencial, que no contaba con el poderoso flanco de Manuel Hermoso y las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC), inductores de aquel suicidio de su confianza política).

Además de las internas, hay otras asignaturas apremiantes que precisan este mismo mes de exámenes prácticamente a cara o cruz. Deberían aprovechar que el periodismo más hostil estará una temporadita algo desconcertado y vacío sin pim-pam-pum al que dirigir sus críticas y sus dicterios. Pero solo algo. Arreciarán desde quienes no conceden tregua, “antes de que el PSOE se recupere”, como llegó a prevenir Pablo Iglesias hace unos meses.

Entonces, tendrán los socialistas que ceder -y tolerar- para soldar heridas. Esta no es una fractura cualquiera. Por ello, sobre la experiencia, habrán de escribir sobre la tabla rasa de la que depende su futuro. Hay muchos descontentos, mucha deserción y mucha decepción. Pero con el flagelo solo no se va a ningún lado. Admitido que no será fácil encontrar un liderazgo, el proceso posterior, moldearlo, arroparlo y consolidarlo, se antoja complicado si las costuras que ahora sean capaces de hilvanar son débiles y proclives a saltar por un quítame allá esas pajas. Satisfacer a los más exigentes, en el plano ideológico y en el pragmatismo de la gestión, a los propensos a un peculiar reduccionismo político, será bastante difícil, una obra de titanes, dicho sea sin exageraciones.

Es en el futuro en lo que debe concentrarse el PSOE de gestora directiva y valores dispersados. El porvenir depende de lo que su gente quiera, la que milita y la que simpatiza, que no es poca, y que aún confía en que el bienestar y la igualdad son posibles, una vez que el conservadurismo español ha acreditado que eso no quiere hacerlo ni le interesa hacerlo. Los vientos soplan en contra y los soportes de defensa de los socialistas se han visto sensiblemente deteriorados. Pero depende de su propia capacidad para superar trance tan adverso. Antes, cuando había crisis o pintaban bastos, se apelaba a la cordura y a la madurez de la organización para sosegar y encontrar alternativas. Y bueno, mal que bien, salían adelante.


Ahora, por lo visto, esa madurez pasó a peor vida. Es la diferencia. Y además de bastos, pinta lo siguiente.

lunes, 3 de octubre de 2016

RIGOR Y RASGOS LOCALES EN 'CATHARUM'

Tuvimos ocasión de presentar días pasados el número 15 de Catharum, revista de ciencias y humanidades que edita el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC). Dijimos lo siguiente:

Cecilia Domínguez Luis aporta un inconfundible acento poético: La sed que no acaba.
Rui Campos Matos nos mete de lleno en la relación entre Madeira y Canarias en el siglo XIX, antecesores de la oferta de los ‘health resorts’ atlánticos orientados al turismo terapéutico.
Gabriel Bello Reguera profundiza en un asunto de actualidad que tanto llama la atención: el burka y las mujeres-bomba musulmanas.
Alberto Javier Báez García reseña, en unos ilustrativos apuntes, el modelo actual de la isla Guam: una economía dependiente.
Manuel de Paz Sánchez escribe del trigo de los pobres. La recepción del maíz en el Viejo Mundo.
Y Braulio Manuel Fraga González relata la trayectoria del profesor Eric R. Allen, un científico inglés nacido en ‘Puerto de La Orotava’.

Estos son los seis autores y sus correspondientes trabajos que dan contenido a las setenta y cuatro páginas del número quince de la revista de Ciencias y Humanidades del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, Catharum, cuya dirección está a cargo de Miguel Machado Bonde.

La nueva entrega de la publicación está repleta de sugerencias, elementos informativos y frutos de sesudas investigaciones que confirman la vocación que alumbró desde el primer número: el cientificismo y el rigor se abrazan en un producto apto para todos aquellos que quieren enriquecer sus conocimientos y contrastar las aportaciones de quienes acreditan sus respectivas trayectorias con interesantísimos textos.

Textos que van desde la poesía a la prosa descriptiva; desde la investigación historicista a la expresión de experiencias subjetivas; desde los análisis minuciosos al descubrimiento de un estudioso de la contaminación atmosférica nacido en esta localidad.

Las páginas de Catharum se desmenuzan con avidez lectora, incluso para profanos en las materias que abordan los trabajos de los que hablamos.

Porque la orotavense Cecilia Domínguez Luis, maestra y filóloga, académica de la Canaria de la Lengua, premio Canarias de literatura, transmite su sensibilidad desde la sed que no acaba, la figura poética que toma de unos versos de Luis Feria incluidos en su libro espléndidamente titulado, Cuchillo casi flor. La escritora bebe también de las fuentes de Pedro García Cabrera -afortunada oyente en directo del recitado “Con la mano en la sangre”- y de una suerte de pugilato literario entre Isaac de Vega y Rafael Arozarena, vivido en una cafetería de la santacrucera avenida Anaga, en “tiempos de amistad bajo un solo cerezo”.

Domínguez confiesa que, con ellos y otros poetas, aprendió que “la escritura es indagación constante en lo invisible y en lo oscuro, una inacabable búsqueda de espacios en los que extraviar nuestros pasos”. Por eso descubrió a Feria, “niño y adolescente”, en sus Fábulas de octubre, uno de cuyos ejemplares le regaló para labrar una sincera amistad pese a algún altibajo anecdótico.

Entre esos otros poetas también figura el inolvidable Arturo Maccanti, cuya poesía le pareció llena de melancolía y tristeza, acaso influida por algunas adversas circunstancias familiares. “Amor o nada”, un célebre soneto de Arturo, es reproducido por Cecilia Domínguez que, cruzando correspondencia con el autor lagunero -profesional del turismo que se desenvolvió muchos años en esta ciudad-, le contestó a esa proclama poética con una décima que no llegó a completarse. Ni tarde ni temprano, como el título de uno de sus poemas.

La autora orotavense sigue teniendo sed pero su generosidad nos regala esta bellísima composición final:

“No sé si realmente fue así pero sí tengo la certeza de que el doncel de Guerea habita ahora en un bosque sin dolor; Luis Feria habrá reencontrado al niño que siempre fue; Rafael estará brindando en el banquete de los ajustadores y acompañando a Isaac que seguirá recorriendo los barrancos de ‘ljuana’; y Pedro habrá encontrado por fin sus naranjas en ese otro mar infinito”.

El Atlántico es el inmenso espacio donde coexisten las islas de la Macaronésia, un concepto biogeográfico y botánico que engloba a Açores, Madeira, Canarias y Cabo Verde con algunos de cuyos representantes legislativos tuvimos oportunidad de convivir en las Jornadas Parlamentarias Atlánticas del pasado mes de junio en la cámara autonómica.

Clima agradable, reducidas oscilaciones térmicas, naturaleza rica y variada… De esas premisas climáticas arranca el arquitecto portugués Rui Campos Matos para acercarnos a la arquitectura del turismo terapéutico en la Madeira y Canarias del siglo XIX, calificados como dos ‘health resorts’ atlánticos.

Quien quiera conocer los orígenes y las características tipológicas de las célebres quintas madeirenses, tiene en esta publicación un valioso documento de consulta, en el que también se alude a la comparación con las fincas o casas de veraneo canarias.

“La quinta de Madeira -concluye Campos Matos- parece proceder de la ‘casa bloque’ -un tipo compacto, en que todas las dependencias de la vivienda, establos y almacenes se situaban bajo el mismo tejado- mientras que en las islas Canarias prevaleció la ‘casa patio’, donde cada uno de estos usos se organizaba en torno a un patio”.

Para el autor de este trabajo, la casa tradicional madeirense, tipo compacto y rodeado por un jardín, fácilmente se adaptó a las exigencias de confort de los visitantes británicos. “Estos contrastes -señala- más allá de los más diversos factores de orden histórico, social y económico que aproximaron o alejaron los dos archipiélagos atlánticos, nos ayudan a percibir mejor las especificidades de cada uno de ellos, así como el papel que desempeñaron -y aún hoy desempeñan- en la historia del turismo europeo”.

La interpretación que hace el catedrático de Filosofía Ética y Política de la Universidad de La Laguna, Gabriel Bello Reguera, de la aparición del burka y sus consecuencias, de su significación transcultural, nos introduce en una controversia de actualidad que no termina de cerrarse. Las respuestas al uso de la prenda son muy dispares, entre la intransigencia o la tolerancia.

Y es que el burka parece estar envuelto en una cierta vulnerabilidad desde tiempos preislámicos, cuando comenzó a ser usado -tal como hemos sabido de la investigación del profesor Bello- por hombres y mujeres en países desérticos como protección contra la arena movida por la fuerza del viento. A partir de ahí, habría sido utilizado para proteger a las mujeres jóvenes de ser raptadas con fines sexuales y procreativos por varones pertenecientes a grupos tribales diferentes.

Su texto incluye una casuística que desmenuza razones y sinrazones de la propia identidad y de las consecuencias fatales, sean cuales sean las formas que predominen. Las creencias, independientemente de las diferentes expresiones culturales, teológicas o filosóficas, para Bello Reguera “encubren una significación estructuralmente política”.

Guam, la isla mayor del archipiélago de las islas Marianas, denominadas así en honor a la reina Mariana de Austria. Situadas al este de Filipinas, descubiertas en el siglo XVI. Guam mantiene una posición relevante debido al mayor número de habitantes residentes.

Hasta allí ha llegado el investigador predoctoral Alberto Báez García, profesor adjunto en la Escuela Universitaria de Turismo Iriarte, dependiente de La Laguna y con sede en nuestra ciudad, para escribir sus apuntes de una economía dependiente referida a Guam. Relata primero una sinopsis histórica, en la que destaca la influencia de los Estados Unidos y la presencia militar. Hablamos de un territorio no incorporado de Norteamérica. Los ciudadanos de la isla disponen de pasaporte estadounidense y de libre movilidad dentro de la Unión. Pero aún no pueden votar en las elecciones presidenciales, tan próximas en el tiempo. Desde hace cinco años, Guam forma parte del Foro de Islas del Pacífico como miembro observador.

Y luego entra en detalles del peculiar modelo de este territorio insular que depende de gastos gubernamentales e inversiones militares debido a una balanza comercial negativa. Lo que son las cosas: casi todos hablando del gigante asiático y luego encontramos esta isla de apenas setenta y cinco mil habitantes activos cuyo Producto Interior Bruto (PIB) ronda los cuatro billones de dólares anuales, aunque la mitad responde a instituciones gubernamentales.

La conclusión de Báez es nítida: “Para los Estados Unidos, Guam es una isla central en la política de defensa ante posibles ataques procedentes del continente asiático; de ahí la posición de máxima relevancia de una pequeña isla en medio del océano que no necesita de ayuda económica constante, en la que el ejército tiene y tendrá un papel fundamental”.

El relato que hace el catedrático de Historia de América en la Universidad de La Laguna, Manuel de Paz Sánchez, para describir la recepción del maíz en el Viejo Mundo es una pletórica explicación de los orígenes, del ir y venir de la simiente. Los múltiples emplazamientos geográficos y la sucesión de fechas, así como de los testimonios que cita, hacen el relato aún más atractivo.
Una referencia a nuestros lares para invitar a la lectura. Escribe de Paz: “Una alusión similar, aunque mucho más tardía, fue la que realizó en 1812 Alonso de Nava, marqués de Villanueva del Prado, promotor de la Real Sociedad Económica tinerfeña erigida en 1777 y; por otra parte, principal mentor del jardín botánico del Puerto de la Cruz que se fundó por orden real en 1788:

Los griegos conocieron el gofio pues no parece que es otra cosa la masa de que hacían uso, y que Hipócrates menciona quando ordena que en la enfermedad del hígado, que llama hepatites, se dé al enfermo después de la crisis pan o masa según aquello a lo que esté acostumbrado.

Hasta en la poesía desgrana Manuel de Paz Sánchez el maíz de los pobres, cuyo cultivo se extiende por España después del Descubrimiento de América. De la península pasa a Italia y a otros países europeos y del norte de África. Al mismo tiempo, pudo llegar a Francia, Inglaterra y los territorios alemanes a través de diversas vías, lo que debió influir en los diferentes nombres que se le otorgan a la planta.

La conclusión del autor es que “la frecuencia de la utilización de la voz maíz en los vocabularios, en la poesía y en las obras dramáticas, debido a su impacto popular, parece contribuir a la idea de que el cultivo del vegetal americano se consolida, en España, y seguramente, en el resto de Europa, en el tránsito de los siglos XVI al XVII, aunque el gran boom de su cultivo y consumo es un fenómeno más tardío y paralelo al crecimiento demográfico”.

Finalmente, todo un descubrimiento. El profesor de investigación del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Braulio Fraga González, nos brinda la oportunidad de conocer a Eric Raymond Allen, un científico inglés nacido en el denominado “Puerto de La Orotava”, en 1932. En el trabajo se explica el por qué de esa localización. Falleció en 2009, año en que se publica su obituario en una prestigiosa revista científica. Cuando Fraga lee “Puerto de La Orotava”, se siente atraído e indaga sobre la personalidad de quien era un investigador de la contaminación atmosférica, campo distinto al suyo, la química de los productos naturales.

Y a partir de ahí, toda una narración sobre este portuense que de niño, por traslado familiar, residió en Gran Canaria, que terminó licenciándose en Ciencias Químicas por la Universidad de Liverpool y que alcanzó un gran prestigio en el ámbito de la investigación e impartió clases en distintas universidades norteamericanas. En una de ellas, Florida, el profesor Allen desarrolló técnicas para caracterizar los niveles de contaminación del aire con hidrocarburos aromáticos, policíclicos y llevó a cabo una destacada investigación en el campo de la biofiltración.

Braulio Fraga hace hincapié en que el portuense Allen estuvo muy interesado en el estudio del impacto de los contaminantes atmosféricos en los montes meridionales de los Estados Unidos. Y en los efectos producidos por las emisiones de terpenos e hidrocarburos de sus pinares en el cambio climático.

¡Ah! Sus aficiones personales: los modelos de trenes, la fotografía, la música clásica y el jazz. Fue un entusiasta seguidor del equipo de béisbol de la Universidad de Colorado, heredando el interés por el deporte de su padre, Víctor Albert, uno de los promotores, junto con otros compatriotas ingleses, de la Unión Deportiva Las Palmas, fundada a finales de los años cuarenta del pasado siglo.
En fin, seis enjundiosos trabajos para hacer del número quince de Catharum una publicación cuyos contenidos sobresalen por el rigor no exento de concesiones a rasgos locales que, una vez descubiertos, siempre son de agradecer.

Enhorabuena a los autores y a los responsables de la edición.


sábado, 1 de octubre de 2016

EL CUARTO PERIPLO

Con octubre llega la cuarta edición de Periplo, el festival internacional de la literatura de viajes y aventuras que el Puerto de la Cruz acoge como una de la convocatorias anuales válidas para proyectar su oferta turística y sociocultural con un cierto aire de distinción y originalidad. Las anteriores han servido para abrir nuevos caminos y demostrar que era posible cruzarlos con voluntad y con ideas. Arrancar y echar a andar era lo más difícil y está logrado. Ahora se trata de avanzar con pasos firmes, bien pensados, renovándolos y hacer sostenible una iniciativa con la que identificarse y que los portuenses deben hacer suya como una de las opciones que han cultivado con decoro y con esmero.

El viaje y su razón de ser, su significado, y hasta su simbología. La aventura, las emociones, las particularidades, los descubrimientos, las experiencias, personales, familiares o de grupo… De todo eso se hablará en esta edición que quiere dimensionar la odisea con una programación llena de sugerencias y atractivos que entrañan todos los alicientes para hacer del viaje, como define el escritor Antonio Lozano, “un acto grandioso, memorable, maravillosamente sobrehumano”.

Hasta navegar por el sitio web ya disponible (www.festivalperiplo.com) resulta una oportunidad para acercarnos a la multiplicidad de las visiones del viaje. Del 10 al 16 de octubre, habrá testimonios, charlas escolares, exposiciones, espectáculos al aire libre, talleres y actividades que seguro terminarán impulsando las ganas de viajar, mucho más cuando una de esas aristas, según palabras del propio Lozano, es “el enfrentamiento al planeta, la proeza gigantesca, el desafío rayano en la temeridad”. Lo conoceremos de viva voz, las de Rosa María Calaf, Javier Reverte, Miguel Lozano y Sebastián Álvaro: sus retos, sus interpretaciones, sus sellos, su incesante afán de búsqueda, sus vivencias, su insaciabilidad de conocimiento y sus vivencias, desde las grandes urbes a los paisajes inhóspitos, desde los abismos oceánicos a los techos de la tierra.

Todo da a entender que hay elementos suficientes para contrastar la aspiración que germinó esta convocatoria: que la ciudad sea el núcleo desde donde irradien las experiencias de dos factores básicos en su historia y en sus gentes, los viajeros y la cultura, componentes, en efecto, del cosmopolitismo, del aperturismo, de los avances sociales, del mestizaje y de la multiculturalidad que termina imponiéndose.

Periplo, con estos enfoques programáticos y con una progresiva madurez en su organización -para todos los públicos, para todas las edades-, debe rezumar la esencia misma de una pequeña urbe a la que han llegado tantos y tantos viajeros que hasta resulta un tributo que se les rinde, pero no para poner punto final, precisamente; sino para seguir estimulando, con la cultura y el arte, con la creatividad, con los frutos de las experiencias, el interés del ser humano en desplazarse a otras latitudes para conocer y disfrutar,


Sencillamente, para vivir.

viernes, 30 de septiembre de 2016

PAISAJE TRAS LA BATALLA

Lástima que no se conozca al autor porque hoy, en Canarias, con todo lo que está sucediendo en el ámbito de la política, habría que ponderarle y aplaudirle sin reservas. “La confianza se gana, el respeto se da, la lealtad se demuestra. La traición a alguna de las tres provoca perder todas”, es la frase sobre la que debería bascular la reflexión de quienes, de algún modo, están siendo protagonistas de los episodios que han llenado de sombras e incertidumbres la política en las islas, muy dada en otras épocas al surrealismo: es como si prefirieran la inestabilidad, el encono, la diatriba y el revoltillo. O la búsqueda de la gloria efímera de los titulares gruesos o llamativos, esos que en forma de supuestos mensajes animan el campo de las susceptibilidades y los recelos. Claro: no hay problemas que resolver ni demandas que atender ni gestiones que completar ni proyectos serios que desarrollar. Canarias, en política, huye de la lógica y de la coherencias, no escarmienta, prefiere entretenerse en el cuerpo a cuerpo de escenarios donde los actores interpretan papeles ya conocidos de obras ya sabidas. Juegos de poder, que dicen.

Luego, cuando se va despejando el paisaje tras la batalla, por muy fronteriza, por muy diminutiva que sea, se desperdigan los lamentos y los palos a la madriguera del refranero se reparten en un ejercicio infructuoso que solo sirve para acentuar la desafección de la sociedad hacia la política en general. Alguien, juicioso sin duda, se preguntó si tan difícil es cumplir lo que se acuerda, aquello que se rubrica en defensa de los sacrosantos intereses generales de la ciudadanía y que se evapora en un santiamén a poco que se encuentre un pretexto, incluso poco fundamentado, que tiene arreglo pero hace que el descosido se torne en grietas cada vez más difíciles de soldar. Agotado, escéptico y sin creer ya prácticamente en nada ni en nadie comprobará que aquel paisaje le resulta familiar y pensará que los canarios no tenemos solución. Los remedios solo sirven para eso: para aliviar y escapar una temporada hasta que suture de nuevo, hasta restituir la inestabilidad.

Qué poco dura la confianza, ¿verdad? Lo que cuesta ganarla y cuando parece que las partes la tienen, resulta que no la han cultivado lo suficiente. Crean órganos para atenderla y hacer un seguimiento. Y hasta para arreglar alguna discrepancia, que es natural, por otro lado, que exista. Pero no: por intereses, ambiciones o pruritos más o menos insondables, la confianza se va deteriorando y se hace poco, o nada, por restituirla a su estado original. Hasta que desaparece del todo. Sin confianza recíproca, no hay confianza que valga.

Y si no hay respeto, pues poco puede pedirse o exigirse. A las formas y a los contenidos de lo acordado, de lo asumido, para no estar dando vueltas. Cuando se pierde o no se dispensa, no quedan ni arrestos para despedirse como mandan los cánones y ya se verá cuando cicatricen las heridas y otros ocupen nuestros lugares. Fue bonito mientras duró. No nos merecíamos un final así y al día siguiente ya estamos incordiando otra vez.

La lealtad, finalmente, se demuestra con hechos y con palabras, si es que de verdad se piensa en los administrados, en sus afanes y en sus cuitas. Pero también en el daño que se causa a aquellos que, en determinado momento, confiaron en quienes, como versos sueltos, desataron ambiciones personalistas y actúan con una irresponsabilidad mayúscula, sin pensar por supuesto en los daños que causan, pues les da igual la irresponsabilidad mayúscula.


Entonces, todo se va descomponiendo. Y en el paisaje solo se aprecian los restos, aunque se escuchen deseos de revancha y ansias de salvar lo que ya no se sostiene ni con confianza ni con respeto ni con lealtad. La traición pudo con todo.