viernes, 31 de octubre de 2014
jueves, 30 de octubre de 2014
SESENTA AÑOS DE HISTORIAS (PRÓLOGO)
La experiencia sensorial
visual de espectador -es su propia definición- hace que la escritura de
Evaristo Fuentes desvele su personalidad, aquella que le ha permitido ser un
pertinaz y nada indiferente observador de cuanto acaecía a su alrededor. No le
hizo falta, además, estar en primera fila: callado, sin alharacas, crítico
-hasta consigo mismo- e intérprete de la realidad a la que se acercó o siguió
desde más cómodas distancias, desde los ángulos de sus textos se adivina un
dionisíaco afán por plasmar ideas y sensaciones que va entrelazando con soltura
hasta convertirlo en un ejercicio de divertimento.
El autor de esta ‘cronología comentada de noticias’ le puede
a casi todo, a algunas materias con más gusto que a otras. Pero tanto con la
política como con la cultura, con los deportes como con los sucesos, se
desenvuelve con cierta osadía, hurgando en los rincones más insospechados hasta
dar con la tecla que enciende el fundamento original de sus apreciaciones.
Los capítulos de estas páginas son, pues, la narración de
quien procura huir de las elucubraciones. En una confrontación deportiva, en
una exposición pictórica, en una conferencia, en una presentación de proyecto
técnico, ante una pantalla cinematográfica o ante un escenario donde exaltaban
la música o las artes escénicas, allí donde Evaristo Fuentes ha querido estar y
no conformarse con la condición de mero asistente, sus comentarios posteriores
-algunos de ellos, rompedores- eran esperados para comprobar que el escritor checo
Milan Kundera tenía toda la razón cuando decía que “la vida es la memoria del
pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica, el modo de pensar
y de vivir”.
Fuentes agrupa y sistematiza escritos que cruzan seis
décadas de anotaciones personales en sus diarios y de publicaciones en
periódicos. Independientemente de que haya llegado el momento de hacerlo, sus
impresiones reflejan el paso existencial: ha visto crecer y destrozar los
pueblos de su comarca, ha compartido -sin conformarse- las inquietudes y las
circunstancias ‘sociohistóricas’ de cada momento o de cada época y ha
reflejado, procurando en todo momento la coherencia que le distingue, su modus vivendi.
La lectura de estas páginas refrescará
avatares y permitirá traslucir pensamientos que el autor no quiso que durmieran
el sueño de los justos. Evaristo Fuentes ha sido un Espectador dinámico y sensitivo, alguien que ha contemplado y
seguido los hechos o los acontecimientos sin indiferencia. Las que siguen son
sus impresiones, escritas -la inmensa
mayoría- sin querer dejar correr la pluma, porque la contemplación activa debe
inspirar siempre una reflexión.
Seguro que cuando ha seleccionado y repasado los textos, el
autor ha vivido su memoria. Será él quien confiese si se ha asombrado con ello o
no, como sugería el novelista estadounidense Jack Kerouac. Los lectores, desde
luego, descubrirán aristas, efectos, convicciones y análisis de quien, sin necesidad
de estar en ubicación privilegiada, aún tuvo opción de no anclarse en una
visualización efímera.
Es, en cualquier caso, una memoria fértil.
miércoles, 29 de octubre de 2014
MOLINA, CABALLERO DEL FÚTBOL
Aún recordamos el vozarrón
de Alfonso García-Ramos cuando, siendo director de La Tarde, allá por los años setenta, nos llamó la atención a
propósito de una crónica de un partido del Tenerife en casa:
-Cambia
la frase esa, ‘Molina siempre juega bien’, porque alguna vez no lo hará y
entonces no sabrás hacia dónde despejar.
Pero
es que Alberto Molina, de verdad, tenía un rendimiento muy regular, de muy alto
nivel, era una constante de entrega y acierto. Y entonces escribimos aquella
apreciación que, en efecto, puede parecer maximalista. Hasta que el sabio
director nos hizo ver que si el fútbol no es una ciencia exacta, aquel adverbio
y aquella idea debían ser revisados.
Nos
acordamos del hecho -son de esos episodios que, ocurridos en la edad juvenil,
jamás se olvidan- en el curso del homenaje que días pasados le fue tributado a
Molina en el Puerto de la Cruz. Sus mentores pueden sentirse satisfechos:
difícilmente se logra aunar un sentimiento de respeto y afecto tan notable como
el que concentró el que fuera defensa central del Club Deportivo Tenerife.
Allí
estaban sus compañeros, presidentes y dirigentes del club, un entrenador como
Manuel Delgado Meco -el tiempo no pasa por el fuera preparador físico de la
selección española, del Athletic Club de Bilbao y del propio Tenerife-, la
plana mayor de los veteranos de la U.D. Las Palmas y del club albiazul,
políticos como el presidente del Gobierno, Paulino Rivero; y la alcaldesa,
Sandra Rodríguez, quien vivía su primer acto público como tal, y otros colegas
suyos que quisieron acompañar a Molina que, naturalmente, estuvo arropado por
su familia.
Fue
el homenaje un canto a la memoria futbolística. Los recuerdos se desgranaban
solos en tanto que algunas imágenes de momentos históricos del equipo
suplementaron los testimonios. Alberto Molina pudo probar en carne propia -aún
no se ha bajado de la nube, llegó a decir días después en Radio Popular, donde
colabora como analista- lo que se le quiere, lo que transmitió a la afición
tinerfeña dentro y fuera de la cancha. El central que siempre jugaba bien y
lució los galones de capitán con solvencia, tiene a gala, además, no haber sido
expulsado jamás de un campo de fútbol. En su brillante hoja de servicios,
enriquecida desde que se incorporó a la plantilla procedente de los filiales de
la Unión Deportiva, figura aquella célebre eliminatoria de Copa con el Real
Madrid, feliz y sorprendentemente resuelta para el Tenerife. Molina se las tuvo que ver con Santillana y con Pirri,
convertido, a la desesperada, en delantero centro.
Quedaba
por escribir esa página del homenaje que vivió como un juvenil debutante,
profesando su militancia tinerfeñista y su canariedad contrastada en cada
convocatoria que ha de comentar. Lo hizo con la modestia de siempre, como
cuando iba al cruce o sacaba de puerta o se anticipaba al atacante o despejaba
de cabeza. Hasta terminó aceptando el envite del presidente para una próxima
partida de pericón.
Y es
que Alberto Molina fue siempre un caballero del fútbol. Esa personalidad
precisaba de otro reconocimiento. Allí quedó, junto a la frondosidad del Jardín
Botánico. Esa noche, no es por casualidad, volvió a jugar bien.
martes, 28 de octubre de 2014
LENGUAJE POLÍTICO
En el curso de una
conferencia dictada en 1995, el ex presidente de la Generalitat de Catalunya,
Jordi Pujol, afirmó: “La financiación de los partidos políticos es un misterio,
pero un misterio de aquellos que no son un misterio, porque están muy claros,
pero que siguen siendo un misterio”. Vuelvan a leer, sí; aunque saldrán igual
de confundidos. Es un auténtico galimatías, es un planteamiento ininteligible.
Pero no hemos rescatado ese fragmento a propósito de la situación
en que están inmersos Pujol y su familia así como por determinados
acontecimientos recientes, sino como uno de los ejemplos de expresión
dialéctica de algunos políticos que también contribuyen a fomentar el rechazo
que despiertan. Se puede y se tiene que hablar mejor. No se exige que sean oradores
de postín pero sí que se manifiesten en público con más rigor, sin incurrir en
esa acepción despectiva de la retórica, consistente en el uso impropio o
intempestivo del definido como arte de bien decir.
“¿Por qué tantos políticos hablan así (de mal)?”, titulaba
hace poco Miqui Otero en las páginas de El
País intentando descubrir las razones de tantos errores dialécticos que, en
algunos casos, sustancian auténticos absurdos. Alude el autor del interesante
trabajo a las variables de la neolengua, seguramente acentuadas por la carencia
de correcciones, no aportadas pues por el entorno. O no atendidas si se produce
el caso contrario. Y hasta la falta de interés de quien se equivoca en revisar
sus propias palabras, plasmadas en titulares de prensa, es otro factor a tener
en cuenta.
No son de extrañar, entonces, los lapsus, los patinazos y
las paradojas. Durante mucho tiempo contaron sus autores con la benevolencia de
los periodistas que concedían escasa importancia a los errores y no querían
hacer sangre al poner en evidencia a quienes hablaban en público con poco rigor
y soltaban auténticas ‘perlas’ dialécticas, fácilmente criticables. Hoy, entre
hemerotecas, buscadores y otros soportes memorísticos, por fortuna, ya no es
así.
Ya no son contrasentidos ni barbarismos ni vocablos
inapropiados ni soeces siquiera. Sino conceptos equivocados, una alarmante
falta de ilación, patadas a la concordancia, el reguero de eufemismos, en suma un
lenguaje ininteligible y farragoso. Otero llega a concluir que hay una
premeditada escasa concreción por parte de quienes protagonizan esas salidas de
pata de banco, pero resulta demasiado arriesgado -aunque de boutades también se vive- exponerse a
ridículos que, ciertamente, son difíciles de borrar u olvidar.
lunes, 27 de octubre de 2014
SECUNDARIAS
La primera conclusión del proceso de elecciones primarias desarrollado en algunas federaciones del PSOE es que los órganos de dirección deben hacer un concienzudo examen, con mucho de autocrítica, porque se ha comprobado, desde luego, que es muy perfectible. Era fácil prever que las secundarias iban a discurrir por otros derroteros pero, aunque las prioridades sean otras, que no se olvide la necesidad de revisar el desarrollo de la experiencia, planteada con ánimo de movilización general y de robustecer los reclamos que impulsaran el interés por la política y la cosa pública, tan depauperadas que andan a medida que sigue abierto el chorro de la corrupción sin que ello parezca influir, por cierto, en encuestas que, todavía, a pesar de los pesares, algunos se atreven a encargar y las consultoras a realizar. La crisis no ha cambiado esos menesteres. Así, un reglamento que destilaba muchas lagunas. Debieron difundirlo mejor, por muy accesible que estuviera. Se quejan del escaso tiempo disponible para conocerlo y debatirlo. También se ha escuchado que venía impuesto y que el margen era escaso. Bueno, los interesados y los más responsables seguro que se esforzaron en conocer las disposiciones reguladoras, siquiera para atender las dudas de quienes se muestran más reticentes, se mueven de oídas o hurgan en las interioridades con ganas de justificar algunas determinaciones o de advertir imprecisiones y proclividades a enredos. Estamos ante lo de siempre: se necesita más participación y más formación. Hay que dedicar más tiempo a ésta, sobre todo para conocer con más fundamento las determinaciones internas, evitar manipulaciones e injerencias y decidir de forma consecuente. Es como un efecto antídoto en doble dirección: por una, abrir las agrupaciones, propiciar espacios y métodos para motivar y hacer, por qué no, pedagogía política; y por otra, evitar maniobras o inclinaciones conspirativas, el fomento de personalismos trasnochados, en definitiva, la perversión del sistema. El caso es que si un partido político puede hacer esto, es el PSOE. Con su estructura, con su madurez y con las ganas -al menos teóricamente formuladas- de responder a las exigencias de una sociedad que se ha cansado de la política.Ya advertimos, antes de ser aprobado el reglamento, que era necesario evitar la recluta indiscriminada que tanto recuerda el modus operandi en las elecciones de tercios del régimen anterior. Comporta riesgos y, a la larga, dudosos beneficios. Si lo que se quiere es garantizar apoyos -y para ello hay quien asume hasta el abono de las cuotas- sólo se inflará el censo de forma artificial, de modo que es probable que causen baja una vez liberado el compromiso amistoso o familiar. Cuando se vuelva a la cruda realidad, se comprobará que el socialismo por coyuntura, por interés inmediato, no es consistente. Que haya más simpatizantes que militantes, independientemente del trabajo de captación que se hiciera y de las incorporaciones voluntarias, es preocupante.Luego afloraron las reclamaciones y las resoluciones, más o menos acertadas, hasta sembrar dudas y sombras sobre el proceso. Menos mal que había comisiones de garantías. Las primeras reacciones, al calor de interpretaciones resultadistas, acentuaron el desconcierto. Más que eso, la insatisfacción que el proceso, en su conjunto, había suscitado. Por ello, porque nadie puede negar el valor del avance y del cambio, hay que perfeccionarlo, revisando, corrigiendo y precisando lo que ahora ha devenido incompleto. A ver si lo incluyen en las secundarias, que no solo de programas y candidaturas, entre los principales preparativos, viven la militancia y la corriente de la simpatía.
sábado, 25 de octubre de 2014
PORVENIR SOMBRÍO
Sandra Rodríguez es consciente de que accede a la alcaldía
del Puerto de la Cruz en las condiciones más desfavorables. Parecía
predestinada para hacerlo (de facto, antes de fallecer Marcos Brito, acordaron
los términos de la sucesión) pero algunos hechos previos determinantes y las
circunstancias sobrevenidas en las vísperas y en los prolegómenos del pleno han
producido un más difícil todavía y han añadido buenas dosis de incertidumbre.
Con la felicitación, el deseo de suerte y aciertos. Las dificultades saltan a
la vista y se requiere destreza para superarlas.
Porque es
gobernar en tiempos de crisis, la institucional, la partidista, la económica,
la social y todas las que se quiera. Rodríguez afronta la papeleta al calor de
su experiencia, que no es poca; pero hay factores de mucho peso que tambalean
cualquier augurio de final feliz. Quedan seis meses de mandato y nada más que,
entre la recomposición del gobierno, el aprendizaje de los nuevos ediles, las
secuelas de la cuádruple dimisión (incluidas las del plano interno), los
apremios del día a día, los agobios financieros, las prisas para resolver, las
limitaciones de los recursos, las demandas de sectores sociales, la preparación
inminente del próximo proceso electoral y las asignaturas pendientes de la gestión
emprendida, queda poco margen para intentar lucir resultados.
La herencia
de Brito -y Sandra Rodríguez forma parte de ella- tiene aristas complicadas y
algunas de ellas son inextricables. Lo cierto es que el mandato, por varios
acontecimientos, ha dejado de tener la placidez con que avanzaba en medio de
insólitas agitaciones, algunas de ellas difícilmente tolerables. Sigue
sufriendo la ciudad y continúa el Ayuntamiento sometido a vaivenes de muy
variable definición y adjetivación. Es como si una extraña plaga estuviera
encargada de impedir una elemental aspiración de estabilidad para saber cuál
puede ser su futuro. La ciudadanía está escéptica, su desafección política es
más que evidente, no cree en nada y menos desde que las redes sociales son las
que han puesto remedio a no pocas situaciones de carencias, abandonos y falta
de mantenimiento. Promotores, inversores, actores socioculturales están muy
perdidos, no saben qué hacer: el Ayuntamiento inspira recelos. Desde el
exterior, el Puerto de la Cruz es contemplado como una auténtica caja de
Pandora de la que aún pueden salir muchas cosas indigeribles.
Un porvenir
sombrío, ciertamente.
viernes, 24 de octubre de 2014
jueves, 23 de octubre de 2014
PETRÓLEO PARA DISCUTIR
Hay petróleo -o eso dicen-
en aguas marroquíes. Se sabe después de otra manifestación de la parte del
pueblo canario que exterioriza en las calles su oposición a las prospecciones,
y antes de conocerse las decisiones del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros sobre si procede o no que la ciudadanía
emita su opinión. El petróleo, sin brotar una gota, es causa de cisma en la
sociedad de las islas, acentuado por los intereses en liza que se reflejan, por
cierto, en las inserciones publicitarias en los medios. En una provincia de
Andalucía, mientras tanto no fueron autorizadas las prospecciones. Igual
argumentaron que es indispensable no perjudicar al turismo y que no estamos
exentos de riesgos. O sea, en síntesis, lo que dice Canarias, solo que su
posición no es tenida en cuenta, acaso porque la pugna política está en otras
coordenadas, si se quiere más personalistas.
El dilema, petróleo sí o
no, se revuelve en la recta final de la legislatura. Que lo encuentre
Marruecos, a la espera de las correspondientes evaluaciones técnicas para medir
calidades y posibilidades de comercialización, tampoco es noticia para
congratularse, sencillamente porque los niveles de riesgo en las cercanías del
territorio insular aumentan. A los partidarios del sí, todo esto les da igual,
como si los combustibles fósiles fueran la mejor solución a los males canarios.
Hasta hace muy poco, se creía que las energías renovables, las que se decían
limpias, eran una alternativa que merecían oportunidades de investigación, innovación,
inversión y utilización. Es como si ese discurso estuviera maldito o se hubiera
diluido: nada se dice ya.
Pero se seguirá hablando
del petróleo y de la opinión que el pueblo aún no sabe si podrá emitir, aunque
en las islas miles de personas ya han hecho escuchar su voz opositora. Es una
lucha desigual, claro: gritos y eslóganes y notorio apoyo institucional contra
marca, tecnología potente y dinero publicitario. Pero bueno, se continúa
librando y no está dicha la última palabra.
Sin brotar una gota, aunque
más de uno, sin ver tampoco las supuestamente aparecidas en aguas marroquíes,
se alborozará como si hubiera llovido en mayo o en los parajes más secos de las
cada vez menos afortunadas.
martes, 21 de octubre de 2014
¿EL FIN JUSTIFICA...?
“El Gobierno de Rajoy
‘salvará’ a La Sexta a cambio de que Wyoming y Évole ‘moderen’ sus críticas”. Así titulaba días pasados un digital confidencial la
información relativa a la presumible anulación, por parte del Tribunal Supremo,
de ocho canales de Televisión Digital Terrestre (TDT). Había que releerlo,
claro, así como la información: demasiado fuerte. Para contrastar, la consulta
con otros medios era también obligada. Estaba claro: iban en línea parecida. Atresmedia y Mediaset, los dos grandes grupos de comunicación, se temen lo peor
desde el punto de vista judicial y por eso, siempre según las informaciones
publicadas, han pedido a Moncloa, o sea, a las más altas instancias del
Gobierno que se impliquen en una solución.
Bien es verdad
que por intereses obvios (políticos, empresariales y mediáticos), el asunto no
ha cobrado mayor trascendencia. Dejar hacer, dejar pasar, o esperar que
escampe, o aguardar a que el personal resintonice los canales en el mando,
parecen ser los caminos escogidos. Es probable que así se contente a las
partes. Al menos, temporalmente.
Claro que por
muy entrecomillados que aparezcan los términos salvar y moderar, leídos
sin más dejan abiertas a la interpretación muchas incógnitas. Cierto que las
relaciones entre el poder político y las empresas mediáticas han girado siempre
en torno a eso, una negociación y unos pactos no escritos, que se van
construyendo en una cultura de trueque o intercambio: ‘tú me das a cambio de…’
y hasta el próximo conflicto, cuando haya que revisar, de facto, estos
acuerdos. Pero de ahí a admitir, sin más, que en esas alturas
político-mediáticas se zanjan las controversias de esa manera, cuesta
tragárselo.
El caso es que
ni líneas editoriales ni tratamientos informativos ni columnas o tribunas
críticas con tal o cual actuación gubernamental han escapado de decisiones
drásticas con tal de salvar equis ayudas. Existió el fondo de reptiles. Surgió
el chantajismo confidencial. Están los concursos para garantizar ciertos
ingresos. Y siguen vigentes las ayudas (legales, claro) para subsistir en
tiempos de crisis.
Pero, en la
sociedad de la información, en la democracia española que no termina de
madurar, por lo que se ve, y en pleno siglo XXI, en fin, todavía el negocio se
mueve así. Y cuando el apuro se acrecienta, venga a tocar a las puertas del
ejecutivo. Cuando le corresponde a éste mover ficha, utiliza la que o las que
le queden: ¿ustedes quieren licencias? Vale, que sea a cambio de un ‘trato
amable’, por seguir entrecomillando. Es decir, menos críticas, que se están
pasando, Wyoming, Cintora y Évole, por personalizar. Igual hasta piden las
cabezas pero eso, por ahora, es materia reservada.
Ya el pasado
mes de mayo, los dos operadores expresaron su malestar al tener que irse a
negro algunos de los canales que de ellos dependían y que estaban
consolidándose como productos alternativos. Vasile, el presidente de Mediaset, llegó a hablar de “atropello,
una expropiación injusta y cruel”. Dicen que con un decreto-ley se hubiera arreglado lo que
consideraban un defecto o error de forma, pero lo cierto es que hubo cierre y
tente tieso.
Ahora, cuando
hay riesgos de que se reedite la medida, la pelota está en el alero. Hay que
medir muy bien los pasos antes de despejarla o impedir que caiga. Conscientes
de que hay muchos intereses en juego, nos cuesta creer que esto ocurra hoy en
día pero en la España de Rajoy todo es posible. Trato amable, críticas
bonancibles… para que sigan emitiendo. A ver cómo lo visten, de todos modos.
A lo peor está
expresado muy llanamente y seguro que a partir de muchas lagunas, de esas
incomprensibles; pero todo da a entender, salvo desmentidos tajantes, que las
negociaciones, a la espera de conclusiones -nada menos que en vísperas
electorales- no conocen pudor.
¿Quién dijo que
el fin justifica los medios?
lunes, 20 de octubre de 2014
MERCADO ALEMÁN
Habrá que estar atentos con la evolución económica de
Alemania, un país emisor determinante para el turismo español y más
concretamente para Canarias. Un crecimiento económico del 1,2%, inferior al
previsto (1.6%) por el Gobierno de Angela Merkel, hace que se hable ya de
resfriado. Si la coyuntura se suma a la fuerte caída del mercado ruso, en las
islas hay que estar preocupados.
Son dos
hechos que frenan la racha favorable que caracteriza al sector en los últimos
tiempos. Cierto que las autoridades alemanas hacen gala de prudencia, aun
cuando reconocen el bache que, para el ministro de Economía, Sigmar Gabriel,
“no es una catástrofe”. Y es que, según Gabriel, Alemania sigue su curso de
crecimiento y las perspectivas negativas no son más que una fase de debilitamiento.
La tranquilidad que supone el mantenimiento de la tasa de inflación (0,8%) en
los mismos niveles de julio y agosto hace que las alarmas no se hayan
disparado. Pero para 2015 las previsiones de crecimiento del Producto Interior
Bruto (PIB) son del 1,3%, algo lejos del 2% inicialmente anunciado.
Leamos
algunos datos para contrastar la situación. Según Turespaña, la llegada de
turistas alemanes a España, de enero a agosto del presente año, se incrementó
en un 7,5%. El gasto total subió en torno al 7%, en tanto que las
pernoctaciones hoteleras crecieron solo un 1,3%. Las estadísticas de Aena, por
otro lado, registran un aumento de seiscientos cincuenta mil asientos, un alza
del 6,7%. Aquí aparece Canarias con unas cifras destacadas pues con un crecimiento
de doscientos ochenta y cinco mil asientos (un 20% más) encabeza, por delante
de Madrid y Baleares, las subidas en ese capítulo. En volúmenes globales, la
variación interanual de las rutas Alemania-España aumentó un 3,3% en
septiembre, pero descendió, en lo que llevamos de octubre, un 1,7%.
Algunos
expertos y profesionales, en efecto, habían advertido las incógnitas que
entrañaba el flujo emisor germano no solo por la marcha de su productividad
económica sino por los contingentes que prefirieron el Campeonato Mundial de
Fútbol en Brasil, donde los estadios fueron vistas importantes cantidades de
aficionados alemanes. Y es que el Instituto de Investigación Turística de aquel
país (FUR), en un estudio del que se hace eco Turespaña, “el consumidor alemán
mantiene el viaje vacacional como una prioridad con poca dependencia de la
coyuntura económica, especialmente si se trata del viaje principal del año”. El
problema, según fuentes empresariales, es que los turistas de Alemania empiezan
a interesarse y a preferir los denominados “destinos de largo radio” y citan
Marruecos, México, República Dominicana y Emiratos Árabes como países que ya
registran estimables cifras de afluencia y gasto germánicos.
Quedan dos
meses para acabar el año y estas tendencias determinarán el curso de un mercado
emisor que para nuestro país, después del Reino Unido, es el más importante. Los
alemanes dan estabilidad en todos los sentidos, solía decir el propietario de
un establecimiento hotelero que trabajaba todo el año con ellos. A ver si se
mantiene la tónica.
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