lunes, 5 de octubre de 2020

PERIODISMO: GARANTIZAR EL FUTURO

 

Impulsar a los gobiernos y poderes públicos en pos de un doble objetivo: por un lado, promover una acción global de emergencia para la industria de la prensa escrita en su conjunto (periodismo, publicación, impresión y distribución); y por otro, aplicar un impuesto sobre los servicios digitales que ofrecen los gigantes tecnológicos (Google, Facebook, Amazon…) que han copado la mayor parte de los ingresos por publicidad de los medios de comunicación.


Esta es la iniciativa de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), en la que está integrada la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), y de la UNI Global Union, con sede en Nyon (Suiza), representativa de más de veinte millones de trabajadores del sector de capacidades y servicios. Se prevé que dicho sector generará el noventa por ciento de los nuevos puestos de trabajo de la próxima década. La actuación se denomina Paquete de rescate y supervivencia futura para la industria de la prensa escrita.


Es un intento de respuesta a la crisis sanitaria abierta por la COVID-19 y que se refleja, sobre todo, en el descenso de los ingresos publicitarios en los medios, agravando la disminución que se apreciaba en los últimos años. Tan solo este año, la contracción ha alcanzado ya el veinte por ciento. Fuentes de la FIP han indicado que en 2018 la firma Google ganó unos cuatro mil setecientos millones de dólares estadounidenses a través de la publicación de noticias. Los beneficios no fueron compartidos con los periodistas que las produjeron.


El secretario general de esta organización, Anthony Bellanger, ha declarado que “la crisis sanitaria mundial actual está agravando considerablemente las grandes dificultades a las que se enfrente el sector de la prensa escrita”. De ahí, la apelación a los poderes públicos: “El sector es un bien público y constituye un pilar fundamental de nuestras democracias. Los gobiernos son conscientes de ello. De hecho, durante la crisis de la COVID-19 han identificado al sector como esencial. Ahora no puedemn contemplar impasibles cómo se hunde el barco”.


Por su parte, la secretaria general de UNI Global Vision, Christy Hoffman, al comentar la iniciativa ha dicho que “la prensa escrita desempeña un papel muy importante a la hora de divulgar la información y brindar apoyo a los componentes digitales del periodismo”. La posición sindicalista parece clara: ante la crisis económica, los gobiernos nacionales deben intervenir para proteger el empleo en los medios y al sector de la prensa que defiende la calidad, la ética, los derechos laborales, la solidaridad y las libertades fundamentales. Y abundan: si no se toman medidas, miles de medios de comunicación podrían cerrar y cientos de miles de puestos de trabajo podrían perderse como consecuencia de la consolidación en el sector de los medios y la pérdida de ingresos por publicidad.

Un tercer y revelador testimonio es el de otro dirigente de esta misma organización, su jefe de departamento de UNI Gráficos y Embalajes, Nicola Constantinou, afirmó, con mucha precisión, que “la prensa escrita es un bien social y su cadena de suministro es larga e incluye a millones de personas, desde periodistas, editores, revisores, impresores, diseñadores y fotógrafos hasta repartidores, empleados de las oficinas de correos y libreros”.


Constantinou da un paso más y se sitúa en las consecuencias de la elusión fiscal que, unida a la sustracción de ingresos por publicidad por parte de las principales empresas tecnológicas, “deja a estos negocios, y las personas que trabajan para ellos, en una situación de desventaja. Pedimos a los gobiernos que intervengan para garantizar que las personas que producen y distribuyen las noticias de las que dependemos reciban lo que les corresponde”.


Se trata, en fin, de garantizar el futuro del periodismo en circunstancias muy adversas. Las cosas están mal y pueden empeorar. Ojalá que este Paquete sea útil y sirva para encontrar soluciones.



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