viernes, 5 de junio de 2026

Aurelio, alcalde absuelto

 

Si hay algún caso en el que las preguntas del imaginario popular se suceden para expresar quién resarce de los daños, quién paga las horas y fechas de sufrimiento, incertidumbre y penalidades, de exposición mediática y de comentarios sesgados que quieren a toda costa una condena judicial, quién y cómo se despejan las dudas sobre ética, moral e integridad, ese es el de Aurelio Abreu, ex alcalde de Buenavista del Norte y ex vicepresidente del Cabildo Insular de Tenerife, y F.B., ex secretario de dicho Ayuntamiento, absueltos de los delitos de prevaricación y malversación de fondos públicos de los que fueron acusados en el procedimiento de adjudicación y construcción en el municipio de un centro para personas con discapacidad.

 

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife considera que ni Abreu (veinticinco años como regidor) ni el secretario se lucraron con la adjudicación de las obras, pese a que resultan probadas unas irregularidades sobre la contratación que, en todo caso, según la instancia judicial, no llegan al grado de arbitrariedad e injusticia necesario para constituir un delito penal ni tampoco una apropiación indebida de fondos públicos. Se subraya en la resolución judicial la falta de acreditación de lucro personal por parte de los dos acusados, en aquel momento alcalde y secretario del Ayuntamiento.

 

O sea, Aurelio, que bienvenido al mundo de quienes han desarrollado buena parte su carrera política en esa cada vez más intrincada administración local, preñada de dificultades no solo en la disposición o habilitación de soluciones que superen las trabas económico-financieras sino en administración de recursos, materiales y personales, con la agilidad necesaria para sobrepasar las dificultades y las limitaciones o escasez. Has sufrido, vaya que sí. Tú y los tuyos que han compartido un tortuoso camino. Sabes bien que esto se ha vuelto cada vez más exigente. Benditos sean la vocación y el voluntarismo de entonces cuando creíamos que eran, al menos, una buena parte de las soluciones que eran requeridas. Ya no bastan y de eso tienen que aprender y mucho quienes, teniendo más o menos vocación, piensan dedicarse a la política pero sin hacer de ella un medio de vida. Qué bien suenan, al menos desde la distancia, las dedicaciones parciales que no disminuyen las responsabilidades jurídico-administrativas, de acuerdo, pero hacen ver la realidad de una manera más palmaria y más consecuente. No se trata de atemorizar sino de prevenir.

 

¿Que eso dilata la toma de decisiones? Pues lo que haga falta con tal de dar pasos seguros. Un Estado de derecho debe funcionar mejor, para bien, sobre todo, de los administrados. Entonces, sus representantes, quienes han elegido, deben estar a la altura y valerse con asesoramientos adecuados, principalmente en la fase de estudio y debate. Prevenir mejor que curar, seguro.

 

Aurelio Abreu estará respirando y conviviendo con más tranquilidad. Claro que se ha quitado un peso de encima. Esa absolución acredita que procuró siempre lo mejor para su pueblo y para sus gentes. Cierto que las penas de los informativos mediáticos y de las tertulias pluriopinativas irresponsables -pues no tienen reparos ni testimonios que siquiera apelen a la presunción de inocencia- no se las quita nadie. Dio una lección de resistencia y confianza. Los alcaldes de ahora prefieren el postureo y las redes sociales de (auto)promoción directa. Aurelio, alcalde absuelto.

 

No hay comentarios: