Una nueva guagua turística panorámica,
City Sightseeing, es la penúltima atracción que brinda el Puerto de la Cruz, un
servicio que recorrerá siete enclaves emblemáticos de la ciudad para
robustecer, dicen, la apuesta por un modelo turístico sostenible, accesible y
de calidad. La prestación comenzará a recorrer -¿no decían que también tendría
una cobertura en todo el valle de La Orotava, es decir La Orotava, Los Realejos
y Santa Úrsula?- las calles y avenidas de la localidad portuense el próximo
lunes para que los visitantes -dicen- descubran algunos de los principales
atractivos patrimoniales, culturales y paisajísticos del municipio “a través de
una experiencia turística, innovadora y sostenible”.
Solo la anestesia que parecen haber
aplicado a distintos sectores de la sociedad portuense explica que esta novedad
tan novedosa esté pasando inadvertida y pocos hayan reparado en las
consecuencias de su implantación. El Puerto es, desde hace tiempo, una ciudad
atosigada por los problemas de circulación viaria y la escasez de dotacionales
de estacionamiento, pese a algunos anuncios hechos sobre actuaciones para
superarla. Que ahora aparezca una guagua para mostrar excelencias paisajísticas
y monumentales, y que va a circular a velocidad moderada, solo viene a complicar las cosas. Algún estudio
teórico, seguramente, dirá lo contrario.
Lo que llama la atención es el silencio
o la pasividad de los agentes sociales. Hay algunos antecedentes en sentido
contrario. . Recordemos, por ejemplo, una huelga de taxis en los tiempos que
ejercimos responsabilidades institucionales y que duró tres días en protesta
por la autorización concedida a una empresa turística local tanto para
estacionar en la avenida Colón como para desplazar a los clientes hasta un
parque temático de gran proyección ubicado en el otro extremo de la localidad.
Entonces, había un sola cooperativa de taxistas. Ahora, si no estamos errados,
hay tres. Pero titulares de licencias y
conductores no han dicho nada.
Otro antecedente: en los tiempos de un
pacto político para la gobernabilidad del Ayuntamiento, condenado a la quiebra
por motivos que no vienen a cuento, le fue concedido un permiso a una empresa
que se inventó, ni más ni menos, unos paseos en carruajes o calesa tirados por
caballos. Pasada la rechifla, no exenta de protestas y manifestaciones del
gremio del taxi, la experiencia resultó un rotundo fracaso.
Y ahora, desde el lunes, desde la guagua
panorámica de doble planta, funcionará este servicio -sostenible, dicen- de
modo que en un recorrido de aproximadamente sesenta minutos será posible
visualizar siete puntos estratégicos y emblemáticos de la ciudad, conectando
espacios tan representativos como Lago Martiánez, Jardín Botánico, Loro Parque,
Playa Jardín y otros lugares de interés turístico. Los pasajeros podrán
disfrutar de vistas privilegiadas desde la cubierta superior del vehículo,
situada a más de cuatro metros de altura, así como de un sistema de audioguía
disponible en ocho idiomas que permitirá conocer la historia, cultura y
singularidades de Puerto de la Cruz.
Con motivo de su lanzamiento, la
compañía ofrecerá recorridos gratuitos para residentes en Tenerife desde el 15
hasta el 30 de junio. Dicen en la propaganda que con esta nueva iniciativa
-¿cuáles son las otras?- “el Puerto de la Cruz continúa avanzando en su
compromiso con la innovación turística, incorporando nuevas herramientas para
fortalecer su competitividad y ofrecer experiencias de calidad que contribuyan
al desarrollo económico y social del municipio”.
Amén.
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