El Círculo de Amistad XII de
Enero, localizado en Santa Cruz de Tenerife, acoge una exposición, inaugurada
ayer tarde, dedicada a Patricio
Estévanez Murphy con motivo del centenario de su fallecimiento. Estévanez
(1850-1926) está considerado una figura fundamental del periodismo y la cultura
de Tenerife.
Fundador del Diario de
Tenerife y primer presidente de la Asociación de la Prensa de Santa Cruz de
Tenerife, Estévanez dejó un importante legado en la vida cultural e
institucional de la isla.
La exposición, comisariada
por Rafael Padrón, reúne fotografías históricas, documentos y paneles del
periodista y de su época. Estará abierta al público hasta el 30 de octubre, de
8: OO a 21:OO horas. Padrón glosó la trayectoria de Estévanez y ponderó sus
cualidades profesionales y emprendedoras. Recordó que la propuesta ya ha sido
trasladada a la alcaldía de la capital tinerfeña y está a la espera de la
resolución de sus órganos para saber qué honores le serán concedidos.
El periodismo sigue siendo un
camino abierto y apasionante. Se hace camino al informar, con permiso del
poeta. Su ejercicio profesional es cada vez más exigente, sobre todo porque va
decantando el rigor de lo que no debe hacerse. Hay una palabra sagrada,
informar, y cumplir con las exigencias para hacerlo supone algo más que un reto
para quienes deciden abrazar el oficio, tan apasionante y arriesgado.
Los periodistas, que no somos
muy dados a la vida asociativa -reconozcámolo-, debemos ser conscientes de lo
que supone trabajar en equipo y disponer de organizaciones que aglutinen
nuestros afanes y nos representen dignamente ante cualquier instancia. La cohesión
de los profesionales impulsará el quehacer responsable, ajustado a patrones
deontológicos y caracterizado por un espíritu de superación que, sin duda,
permitirá afrontar los retos que se presentan. Ni todo es inmediatez nihay que
perseguir el lucimiento personal, como si fuera una obligación, sobre todo en
redes, donde el periodismo con frecuencia algorítmica se desvirtúa.
Leer mucho, mejorar y
cualificar la formación como un principio imperturbable y enriquecer la labor
cotidiana tienen que seguir siendo pilares de la actuación profesional.
Deslindar de una vez por todas la información del amplísimo abanico de la
opinión tiene que ser una exigencia marcada a fuego. Es necesario que el
periodismo siga apasionado pero libre de vicios y condicionantes que lo echen a
perder. Hay que mimarlo. Y hay que regenerarlo, allí donde es necesario.
Y una ocasión como ésta sirve
para hacer memoria y dar a conocer parte de la trayectoria de los periodistas
tinerfeños y canarios. Aunque la Asociación de la Prensa de Santa Cruz de
Tenerife (APT) -esa era su denominación original- fue creada el 29 de enero de
1945, sus orígenes históricos datan del 4 de noviembre de 1902, esto es, a los
siete años de constituirse la madrileña, con el objetivo de aglutinar al
periodismo en la defensa de los intereses generales de la isla. Es digno de
mención que el reglamento de la entidad fue redactado por los directores de los
periódicos de Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna en sucesivas
reuniones previas que celebraron en los salones de la Cruz Roja de la entonces
capital de Canarias.
Aún estaban lejos los tiempos
de la profesión periodística bien regulada o estructurada pero el articulado de
la reglamentación preveía la admisión como socios activos a quienes ejercieran
de manera notoria o indiscutible el periodismo, exigiendo cuotas de doce pesetas
anuales; y como socios protectores, a todos los que quisieran colaborar con una
aportación económica doble.
Esta fue la junta directiva
fundacional: presidente, Patricio Estévanez Murphy; vicepresidente, Mario
Arozena Arozena; tesorero, Gundemaro Baudet Gámez; secretario, Esteban
Hernández Baños; vicesecretario, José Cabrera Díaz; y vocales, Juan Bonnet
Torres, Abelardo Bonnet Torrente, Fernando Suárez González-Corvo y Ricardo Mora
Sansón (véanse detalles en: Unión Conservadora, 5 y 6-11-1902).
Tras quedar disuelta un año
más tarde (véase: Cronista de Tenerife, 25-9-1903), en mayo de 1905 la
Asociación de la Prensa volvía a reorganizarse con similar precariedad bajo la
presidencia de Juan Martí Dehesa (véanse detalles en: La Opinión y El Tiempo,
27-5-1905).
Algunas publicaciones, en
efecto, dan cuenta de los primeros pasos, en octubre de 1902, de la Asociación
de la Prensa tinerfeña. Hay sobresaltos y hasta decepciones en sus primeros
pasos, según puede comprobarse en algunas de las informaciones recopiladas.
Desde Patricio Estévanez y Murphy, Benito Pérez Armas y Juan Martin Dehesa, sus
primeros presidentes (1902-1905), la APT va superando etapas hasta que tras la
guerra incivil de los españoles, inicia una andadura más gremial, ya más
comprometida con los intereses de la profesión cuya precariedad era evidente.
Los presidentes desde mediados
los años cuarenta del pasado siglo se han sucedido de la siguiente manera:
Luis Membiela de Vidal (1946-1968), Ernesto Salcedo
Vilches (1968-1973), Francisco Hernández Díaz (1973-1975 y 1981-1982),
Francisco Ayala Armas (1975-1980), Andrés González de Chaves Sotomayor
(1982-1995), Jorge Bethencourt González (1995-2007), Juan Galarza Hernández
(2007-2015).
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