Stig
Orskov, director ejecutivo de WAN-IFRA, considerada como la Asociación Mundial
de Periódicos y Editores de Noticias, una organización global que representa a a la industria de los
medios de comunicación, promoviendo la libertad de prensa y apoyando la
innovación en el sector, declaró en el curso de una jornada para presidentes de
Parlamentos Europeos celebrada en Copenhague, convocada para analizar la
‘Resiliencia democrática en tiempos de cambio’, con la finalidad de contrastar
criterios sobre la respuesta que deben dar los parlamentos a la desinformación,
la injerencia extranjera y la creciente desconfianza en las instituciones,
manifestó que “los ciudadanos deben tener la certeza de que la prensa les exige
responsabilidades a ustedes y a sus colegas en los parlamentos europeos, en su
nombre. Y solo tendrán esa certeza si la prensa está verdaderamente libre de la
influencia de los políticos a quienes debe fiscalizar».
Orskov fue contundente: hay que fortalecer la resiliencia
democrática. ”Queremos que los ciudadanos -dijo-
confíen en las instituciones democráticas. Y queremos que los ciudadanos
participen en la democracia de forma informada, basándose en hechos”.
Admitió
que no es nada fácil. Y claro, como “vivimos en una época de creciente
desinformación, acelerada por la IA, la confianza en las instituciones se
debilita, tanto en las políticas como en los medios de comunicación”.
Vivimos
en una época en la que los ciudadanos suelen confiar más en las personas que en
las instituciones. Para bien y para mal. Ello le llegó a aseverar que “aunque
compartimos los mismos objetivos, es fundamental comprender una cosa: solo
podremos alcanzarlos si entendemos —y respetamos— las diferencias fundamentales
entre el papel de los parlamentos y el de la prensa”.
Por
un lado, tenemos la responsabilidad compartida de garantizar una ciudadanía
informada, basada en hechos.
Por otra
parte, también tenemos la responsabilidad compartida de asegurarnos de que los
ciudadanos confíen en que los políticos y los medios de comunicación
periodísticos independientes no están en el mismo barco.
Los
ciudadanos deben tener la certeza de que la prensa les está exigiendo
responsabilidades a ustedes y a sus colegas en los parlamentos europeos, en su
nombre. Y solo sentirán esa confianza si la prensa está verdaderamente libre de
la influencia de los políticos a quienes debe fiscalizar. Por eso es tan
importante que ustedes, como políticos, sean capaces de controlar uno de sus
instintos naturales: el instinto de control. La idea de que existe una fuerte
correlación entre la libertad de prensa y la confianza en el gobierno se
remonta a mucho tiempo atrás. En otras palabras, la sociedad necesita a alguien
que exija responsabilidades a quienes ostentan el poder. La prensa expone las
irregularidades. Y también funciona como medida preventiva. En interpretación
de Orskov, la conexión es clara:
·
La libertad de prensa permite el escrutinio del poder.
· El
escrutinio genera responsabilidad.
· La
rendición de cuentas aumenta la confianza en las instituciones.
En su
intervención, el director ejecutivo de WAN-IFRA enfatizó sobre el papel de la
prensa es, como dijo Carl Bernstein, uno de los periodistas que participaron en
la investigación del ‘Watergate’, buscar «la mejor versión posible
de la verdad» , a través del trabajo basado en pruebas,
escuchando a las fuentes y proporcionando contexto. Agregó que “en un momento
en que la democracia está en declive y los autócratas ganan terreno en todo el
mundo, esta tarea, sencilla en principio pero difícil en la práctica, nunca ha
sido tan importante”. Luego expuso que “lamentablemente, nunca ha sido tan
fácil mentir. Porque hoy en día, los medios de comunicación son mucho más que
periodismo realizado por medios independientes que se adhieren a sólidos
valores éticos. Con las redes sociales, ahora tenemos plataformas que no se
centran en los hechos ni en la verdad. Su único objetivo es maximizar la
atención del público. Su objetivo es mantener a los usuarios interesados y
aumentar los ingresos publicitarios. Este acontecimiento, concluyó, ha tenido
consecuencias claras. “Para el periodismo, esto ha supuesto una pérdida masiva
de ingresos publicitarios, ingresos que antes financiaban un periodismo de
calidad. Para la democracia, esto ha significado que los ciudadanos estén
expuestos a mucha más desinformación desde que Gutenberg inventó la imprenta.
Después de afirmar que no está en contra de las redes sociales, aseguró que
todavía existe una base sólida sobre la que construir. Y detalló algunos datos
clave:
· Los
medios de comunicación libres y el pluralismo mediático aumentan la confianza
en las instituciones democráticas.
· La
confianza en los medios de comunicación fortalece la resiliencia democrática.
Por lo tanto, la tarea es clara:
En
primer lugar, debemos garantizar la libertad de prensa y el pluralismo. En
segundo término,, debemos garantizar la confianza en los medios de
comunicación. Ustedes, como políticos destacados, tienen gran parte de la
responsabilidad de lo primero. Tienen una influencia significativa en la
libertad de prensa. Es aquí donde deben controlar su instinto de control. Y es
aquí también donde hay que asegurarse de que los medios de comunicación
controlados por el Estado no se vuelvan demasiado dominantes, ni se conviertan
en herramientas que puedan ser mal utilizadas por quienes están en el poder,
como hemos visto que ha sucedido, incluso en Europa en los últimos años.
Nosotros, los medios de comunicación, tenemos la principal responsabilidad de
la segunda parte: la tarea de aumentar la confianza en los medios.
“Esto
exige -advierte- una sólida brújula ética. Exige que reaccionemos con firmeza
ante la desinformación y las mentiras. Exige autorregulación- Pero también
requiere algo más, y quizás lo más importante: nosotros, como medios
independientes, debemos mantenernos relevantes. Debemos ganarnos la atención
del público. Y, finalmente, debemos ganarnos su disposición a pagar”.
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