viernes, 11 de septiembre de 2026

LAS LISTAS

 

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) marcó ayer un punto de inflexión en la sucesión de las informaciones publicadas que han hecho referencia días pasados a un informe de la Oficina de Comunicación del ministerio del Interior que consigna nombres de periodistas y algunas particularidades personales alusivas a supuestas ideologías o tendencias políticas. Las célebres listas. Ay. Las que hemos conocido alguna vez. Puede que uno mismo aparezca.  Otra vez buenos y malos, este de aquí y aquél, de ellos. Colorados y azulones. Es un asunto delicado que cuando proceden de empresas o editores vinculados al derechío, en el pasado no ocurría nada. Aunque se supiera de su existencia. Y con lo que le gusta, por lo general, la revelación de un secreto o confidencia, no importa que se moviera en el territorio de la delación. Luego, echaban un poco de imaginación y de falsedad, tan dolosa como irresponsable, y hasta la próxima edición. O hasta el próximo listado, porque siempre los ha habido. Que ahora lo hagan socialistas, como que vista mal. Y hay que reprobarlo.

Lo cierto es que la AEPD  ha decidido iniciar una investigación de oficio para analizar, entre otros aspectos, la naturaleza, alcance, utilización y base jurídica de este tratamiento de datos personales, sin que el inicio de estas actuaciones prejuzgue la existencia de una infracción. La Agencia recuerda que todo tratamiento de datos personales debe cumplir con los requisitos del artículo 5 del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) -entre ellos el principio de limitación de la finalidad- y del artículo 6 -existencia de una base de licitud-. Ello sin perjuicio de que, además, cuando se trata de datos de categorías especiales, como datos de ideología u opiniones políticas, ha de existir una causa que levante la prohibición general de su tratamiento establecida en el artículo 9.1 del RGPD.

Es oportuna la aparición de la AEPD, que se ha sumado, por cierto, a las manifestaciones públicas de las asociaciones profesionales de periodistas -entre ellas, la tinerfeña, de las primeras, sin tener que presumir- al considerar que es necesario aclarar "la naturaleza, alcance, utilización y base jurídica de este tratamiento de datos personales" plasmados en este dossier con el membrete del Ministerio del Interior. Hasta cargos públicos tan relevantes como el mismísimo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Patxi López, discreparon del hecho, que, naturalmente, les habrá disgustado. No está el horno, desde luego, para echar más pimienta al pote.

Por su parte, la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), expresó su más enérgica condena ante la revelación confirmada, por parte del Ministerio del Interior, de la elaboración de un documento que clasifica ideológicamente a decenas de profesionales de la información por parte de su Oficina de Comunicación, entre finales de 2023 y 2024

En una sociedad democrática -dice la FAPE- ningún organismo del Estado tiene legitimidad para fichar, catalogar o perfilar ideológicamente a quienes ejercen el periodismo, por cuanto constituye un ataque directo a la libertad de prensa, reconocida en el artículo 20 de la Constitución Española, al introducir un elemento de vigilancia y potencial represalia sobre el ejercicio profesional de la información. Esta práctica, incompatible con el Estado de derecho, puede tener consecuencias sobre el ejercicio del periodismo crítico, dado que los periodistas pueden verse condicionados en su labor profesional.

La FAPE ha hecho un llamamiento a las demás asociaciones profesionales del sector, a los colegios de periodistas, a los sindicatos y a la ciudadanía en general para que se sumen a la exigencia de transparencia y rendición de cuentas. La libertad de prensa no es un privilegio de los periodistas, sino una garantía democrática de toda la sociedad: cuando se vigila a quienes informan, se controla indirectamente el derecho a recibir información veraz.

No hay comentarios: