Es llamativo que cuando el Puerto de la Cruz
atraviesa una etapa de atonía y de iniciativas alicortas, casi impropias de un
destino turístico maduro, ponga en marcha una impulsada por el área de Turismo
del Ayuntamiento -solo con un funcionario de gerenciar sus recursos técnicos y
humanos- a partir de una idea creativa de Kikazaru en colaboración con la
fundación ‘Moving the Planet’, con la
que se pretende convertir pequeños gestos en un gran cambio turístico. pone
en marcha Moving Three para convertir pequeños gestos en un gran cambo
turístico.
¿A que
suena bien? Formulado así, hasta los objetivos atraen. De ahí que se pretenda
implicar al sector hotelero, a la restauración y al comercio local en acciones
concretas de turismo sostenible. Se quiere trasladar
la sostenibilidad desde los grandes principios hasta las pequeñas acciones
cotidianas capaces de transformar el entorno más cercano. O sea, buenas
prácticas
Según se explica en Diario de Avisos, el
proyecto parte de una idea sencilla: cada persona dispone, simbólicamente, de
un radio de tres metros a su alrededor en el que puede actuar de forma directa.
Ese espacio inmediato representa aquello que sí está a nuestro alcance cambiar,
cuidar o mejorar. La filosofía de Moving Three consiste precisamente en
transformar esos pequeños ámbitos de responsabilidad individual en una suma de
acciones capaces de generar un impacto colectivo. De esta forma, los tres
metros no deben entenderse como una medida estrictamente física, sino como una
metáfora práctica de proximidad y responsabilidad. La iniciativa invita a dejar
de contemplar la sostenibilidad únicamente como un gran desafío global para
preguntarse qué puede hacer cada persona, empresa o establecimiento en su
entorno más cercano.
Conviene detenerse en la metodología que ha de
seguirse, basada en tres conceptos: definir, medir y mejorar.
El primer paso consiste en observar el entorno
inmediato y detectar qué puede cambiarse o mejorarse. El segundo implica
delimitar de forma realista sobre qué aspectos se puede actuar. Y el tercero
consiste en ejecutar una acción concreta que produzca una mejora tangible.
La propuesta busca así convertir la
sostenibilidad en una práctica cotidiana y accesible. Recoger un residuo,
reducir un consumo innecesario, mejorar la accesibilidad de un espacio,
favorecer la inclusión, introducir una práctica más eficiente en un establecimiento
o promover comportamientos responsables pueden formar parte de estas
microtransformaciones.
La iniciativa se apoya precisamente en la suma
de esas actuaciones. Un gesto aislado puede parecer pequeño, pero cuando se
multiplica por establecimientos, trabajadores, ciudadanos y visitantes, su
efecto puede adquirir una dimensión mucho mayor.
El proyecto contempla además indicadores que
permitirán evaluar su evolución y la entrega de distintivos a los
establecimientos adheridos, con el objetivo de reconocer y hacer visible el
compromiso de quienes participen activamente.
Insistimos: suena bien. La letra, al menos. Ya
veremos la música y cómo va cristalizando la experiencia. Puede ser un salto en
el ecosistema, en la relación y en el enfoque que la población haga de la
principal fuente de producción.
La pregunta ahora es: ¿qué dice el sector? Nos
dicen que el Consejo Sectorial de Turismo -supuestamente un órgano de
participación que no se reúne ni cuando sus propios estatutos lo marcan- anda
muy desmembrado, acaso la mejor prueba de que el tejido turístico portuense
está más que descosido. ¿Habrá tenido conocimiento detallado y explicativo de
esta iniciativa? La dejadez es palpable hasta que se llega a la práctica
inhibición. Hace meses que no se lee una declaración pública de un ejecutivo o
profesional que acredite conocimiento demedio turístico y sensibilidad para
afrontar planes y políticas. ¿Ese sector está preparado y dispuesto a dar vida
a iniciativas como el proyecto de ‘Moving three’?
Hace meses que no se hace caso a aquel eslógan
referido al Puerto: “No solo + habitaciones”, con el que se pretendía
contribuir a enriquecer un destino maduro, y diferente superando así un viejo
tópico enquistado en la obsolescencia de su planta alojativa.
Cuidado con ese desapego del sector porque el
Puerto puede estar perdiendo oportunidades de transformar y cualificar su
condición. Las carencias y las limitaciones solo se superan con innovación, con
imaginación creativa, con sensibilidad social y sectorial extensiva. Ahora lo
que se palpa es pasividad, indolencia,
anquilosamiento y desinterés. Malo.
1 comentario:
El turismo es una realidad de todos, un entendimiento que requiere de la participación como elemento de convivencia, comprensión y entendimiento cuidarlo está en que todos nos sintamos a gusto, y que el turista conviva como parte de la realidad que somos todos, los que estamos todos el año y los que no, espacios donde el respeto haga convivencia e integración.
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