martes, 20 de octubre de 2026

Una vergüenza pública en el Puerto de la Cruz

 

Debió ser una de las primeras urbanizaciones del moderno Puerto de la Cruz de indeclinable vocación turística y que precisaba suelo para configurar una personalidad urbanística avanzada. Es probable que hasta con los instrumentos de planeamiento de entonces fuera recepcionada apropiadamente por la Administración. Surgía como integradora de distintos sectores que dividía la Carretera General del Botánico, menos conocida por su denominación oficial, Avenida del Marqués de Villanueva del Prado.

Hablamos de la urbanización El Botánico que abarca desde los alrededores (trasera) del hotel del mismo nombre hasta la calzada de Martiánez (popular Camino de las cabras). Una de sus vías principales, rotulada como Richard J. Yeoward, presenta un aspecto deplorable. Así de claro y de sencillo. Lo pudimos comprobar personalmente en una visita reciente a uno de los establecimientos de la zona.

Las quejas de los taxistas y de los habitantes del lugar están más que justificadas. Parece inaudito que en los tiempos que corren existan esos baches en la calzada, esos desconchones, esos parterres abandonados, esos pequeños depósitos de residuos, esa falta de limpieza muy fácil de advertir… Y por la noche -porque no pasamos- cabe pensar cómo estará el alumbrado público. La seguridad, en cuestión, desde luego. El taxista tenía razón:

-Esto es una vergüenza pública. No parece que sea territorio del Puerto de la Cruz.

Pero está ahí, visible circulante. Se imagina uno a los vecinos y habitantes del sector. Es como si un edil, un funcionario, un operario, un notificador, un hombro en el que llorar o quejarse o tomara la iniciativa para un remozamiento integral, no pasaran por allí. Pero el Puerto, no solo por estas claras señales de desidia, ha dejado de doler. Por eso surgen estos paisajes inauditos, impropios de una ciudad socialmente avanzada que decíamos hace unos cuantos años.

-Esto es una vergüenza pública. No parece que sea territorio del Puerto de la Cruz.

Entiéndase la repetición.

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