jueves, 13 de agosto de 2009

DE AQUELLOS LODOS, ESTOS CONTRATOS

"Nos vamos los honrados y se quedan los imputados". La frase es de Angel Llanos, concejal del Partido Popular (PP) en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, dicha cuando dejó de tener mando en plaza.
Si no fuera porque hace tiempo que se agotó el nivel de asombro, el aserto despertaría sorpresa y daría paso a las consiguientes interpretaciones. Pero no: en la política canaria, y cada vez más en el ámbito municipal, éstas cosas son habituales y no hay que extrañarse. Pasar del amor al odio en un santiamén, en este caso de la unión a la ruptura, es moneda corriente. Los intereses unen durante un tiempo hasta que se va llenando el cacharro o tensando la cuerda, como ustedes prefieran y surge la fractura.
De modo que la alianza entre los dos partidos en el ayuntamiento capitalino, tan bamboleante como cualquier otra -es verdad que la del Gobierno de Canarias resiste por lo que a ambas partes interesa-, se quebró, justo en el ecuador de un mandato convulso en el que ninguna de las representaciones ciudadanas -incluída la de la oposición socialista- escapa a vaivenes y conflictos internos. La sensación de mandato perdido y de estancamiento es evidente. Que la ciudadanía santacrucera exprese ya sin ambages lo harta que está de diatribas entre sus políticos es la mejor prueba de que el deterioro de la política municipal -como en el Puerto de la Cruz- sólo lleva una línea ascendente.
El caso es que, echándose los trastos a la cabeza y en los periódicos, la trifulca entre los antiguos socios de gobierno en la capital tinerfeña ha terminado en los juzgados. Pero no es una denuncia de grupos políticos, no: es un grupo de ciudadanos el que se ha ido a la Fiscalía Anticorrupción denunciando presuntos delitos de prevaricación, tráfico de influencias y cohecho cometidos en la concesión de distintos contratos.
Vaya, vaya: al margen de que sera necesario revisar la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) de la Fiscalía para poder atender el volumen creciente de denuncias que siguen apareciendo vinculadas a la "pobre" Administración, resulta que, tras la ruptura de la alianza gubernamental, nos encontramos con que hay contratos presuntamente viciados. y que será ahora la Justicia la que determine el alcance de las infracciones. Y las responsabilidades, claro.
¡Lo que es la política!
Entonces, la pregunta inevitable: de no haberse producido esa fractura entre CC y PP en el Ayuntamiento santacrucero, ¿se habría sabido alguna vez y se habría investigado que tales contratos han dado pie a presuntos delitos nada menos que de prevaricación, cohecho y tráfico de influencias?
Eslógan conocido: Canarias, una tierra única.

miércoles, 12 de agosto de 2009

MAS QUE UNA ASIGNATURA PENDIENTE

El informe anual del Consejo Económico y Social de Canarias (CES) está dando para mucho. Si se acepta como una fuente rigurosa para tomar el pulso a la sociedad canaria, las conclusiones a las que llega son tan significativas como inquietantes. Se supone que instituciones y agentes sociales estarán muy pendientes y tendrán en cuenta tales conclusiones, las tablas comparativas y las tendencias.
Una sociedad como la canaria, tan desvertebrada, tan polarizada, tan singular en sus comportamientos y en sus costumbres, tan contradictoria, sacudida por fenómenos muy dispares y por problemas que se van haciendo crónicos, incrédula ante su representación política; una sociedad acomodada que descansa mucha responsabilidad en terceros; que intenta salir de la crisis con más voluntarismo que con fundamentos y que sitúa el norte en la incertidumbre es muy complicada de auscultar.
Diario de Avisos publicaba ayer una de las conclusiones de ese informe del CES: uno de cada tres canarios de 16 años, o sea, el 36%, no acaba la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO).
Es la constatación de otro fracaso y es otra de las pruebas que nos deben hacer reflexionar. Esa incertidumbre apuntada se acentúa con este dato. ¿Dónde va, qué hará esa población (un 36%, que no es poco) con estudios inacabados, qué perspectivas tiene su futuro?
Y eso que estamos en la sociedad del conocimiento. Y eso que llevamos invertidos unos cuantos millones desde que la autonomía asumió la competencia. Y eso que se han planteado reformas. Y eso que se han revisado planes de estudio. Y eso que han surgido ciclos formativos. Y eso que se han hecho esfuerzos para relacionar formación con acceso al mercado laboral. Y eso que se multiplican las declaraciones de cargos, responsables, profesores y sindicalistas apelando a mejoras, a más inversiones, a modernización, a calidad de la enseñanza y un sinfín de tópicos.
Ni por esas.
Seguimos cosechando altos índices de fracaso escolar. La educación en Canarias es algo más que una asignatura pendiente. Y no es un problema exclusivo de quienes desde hace muchos años tienen la responsabilidad política de su gestión. Es un problema de todos.
Y de él hay que hablar y debatir. Con más atención, desde luego, que las fiestas, las procesiones, los desfiles, el fútbol y las divergencias municipalistas.
Los datos del CES así lo aconsejan.

lunes, 10 de agosto de 2009

RESISTENCIA VENEZOLANA

Un diputado venezolano, Manuel Villalba, presidente de la Comisión Permanente de Ciencia, Tecnología y Comunicación Social de la Asamblea Nacional, ha planteado que "los medios de comunicación privados son al Gobierno venezolano lo que ETA al Gobierno de España".
Y se queda uno estupefacto.
O sea terroritas. Aunque matice el hombre: "Si bien es cierto que aquéllos [en referencia a los terroristas] usan armas, balas, fusiles, ametralladoras, tanques, explosivos, no es menos cierto que el poder de penetración de los medios en cualquier parte del mundo hoy es infinito, con una capacidad de destrucción inmensa, incalculable".
La comparación brota en fechas convulsas para ambos países. En España hay una escalada meticulosamente ejecutada por la organización innombrable. Y en Venezuela, otra ofensiva gubernamental para clausurar emisoras de radio, a la espera de aprobar una legislación contra los denominados delitos mediáticos.
En el país hermano, donde su presidente hace tiempo que puso rumbo al totalitarismo feroz, el proceso sociohistórico queda estigmatizado por ese afán de suprimir libertades, entre ellas, la sagrada de expresión. El país está partido, dividido, bipolarizado. Hasta ahora, las diferencias se han dirimido con marchas callejeras. Los estudiantes parecieron encarnar la alternativa o la esperanza pero todo se complica: el espacio libre es cada vez menor, el pluralismo es palabra de otro planeta.
Un canal de televisión, Globovisión, resiste. Queda como fuente de información que, por no plegarse al poder totalitario, quieren secar. Globovisión, de alta capacidad técnica en todos los sentidos, aún es seguida en las islas por decenas de emigrantes retornados. La estación, como dicen allá, es el símbolo de la lucha de una parte del pueblo que no quiere emparejamientos revolucionarios ni imposiciones arbitrarias.
Teodoro Petkoff, editor del diario TalCual, candidato que fuera a la presidencia de la República, ha sido rotundo al afirmar que la radicalización de Chávez contra los medios de comunicación y la restricción de los derechos civiles, políticos y económicos consagrados en la Constitución de 1999, sólo conduce al incremento de la conflictividad en el país.
Las palabras del escritor retumban: "Si las definicione importan para algo, para mí éste es un régimen con un autoritarismo muy marcado, más marcado que antes; autocrático, porque todos los poderes están en su puño; militarista y con una vocación totalitarista. Pero que no ha logrado vencer al país todavía".
Todavía, adverbio de tiempo. Pero, ¿aguantarán quienes discrepan o, simplemente, reivindican libertades?

sábado, 8 de agosto de 2009

COSTADO SUR

Así ha sido identificado o localizado, históricamente, uno de los laterales de la plaza por antonomasia. Así ha figurado en programas de fiestas y en anuncios: costado sur de la plaza del Charco.
Era la vía urbana que daba a la trasera del bar “Dinámico”, donde estuvo durante muchos años el único servicio público en todo el centro de la ciudad, utilizado por gentes de todas las edades prácticamente durante las veinticuatro horas del día. En un lateral del perímetro de la plaza, el célebre “banco de la uve”. Enfrente, una de las casonas antiguas que era toda una manzana y que se transformó, en pleno desarrollismo, en un edificio convencional de cinco plantas, de arquitectura poco llamativa. Allí surgieron viviendas, apartamentos, una residencia turística y locales comerciales en la planta baja.
La calle era cerrada los días de actividad, a veces desde el antiguo bar “Capitán” -el tráfico era desviado por San Felipe- a veces desde la intersección con Nieves Ravelo. Unos discos indicadores y algún efectivo policial bastaban.
Fue, pues, un espacio céntrico muy utilizado. Hasta donde la memoria alcanza, uno recuerda haber visto o participado en verbenas, concursos y números de carnaval, gincana automovilística (voz inglesa original ‘gymkhana’), competiciones deportivas incluyendo de judo y karate, conferencias, cenas, exposiciones, ferias…
Ahí fue donde un grupo de portuenses representó, en los tiempos que el Carnaval no era un espectáculo, parodias de bodas y bautismos. Y hasta simularon un incendio. Se llamaban “Los únicos”. Dos generaciones de portuenses unidas por el humor y el desenfado, por el desparpajo que personas y profesionales serios debían echar para disfrazarse y simular papeles. Fernando Pérez, Julián Hernández, Domingo Acosta, Antonio Ortiz, Chano García… (perdón por las omisiones, naturalmente, totalmente involuntarias) hacían las delicias. Aún son contempladas con fruición las fotos que inmortalizaron aquellos originales y gozosos momentos. Ese sí que era el verdadero Carnaval de pueblo. Allí mismo, sobre una tarima, sin alardes decorativos, desfilaban niños y niñas cuyos padres habían elaborado con mucho esmero un disfraz. Pedro Pérez Noda y Ofelia Espinosa Córdoba controlaban la inscripción, el orden de aparición y la entrega de premios. Carlos Argüelles hizo de presentador varios años.
En el Puerto, años sesenta y setenta del pasado siglo, eran muy pocas las instalaciones deportivas. En el costado sur se sirvió un anticipo de lo que décadas después se llamaría “deporte en la calle”. Los jóvenes no desperdiciaban la oportunidad para lucir sus habilidades, como Francisco Lasso, veterano funcionario municipal, al que vimos jugando voleibol. O Antonio Izquierdo, que sorprendió al público y a su rival Alejo López, con un grito y una llave espectacular al iniciar un combate de judo, tras la que quedó lesionado.
Gilberto Hernández coordinaba las filigranas, las mañas y la destreza de quienes se ponían al volante de coches de todas las marcas. Pedro Luis, cerca de la barbería, era el rey de todos los bailes, que alguna vez eran interrumpidos para proceder a la entrega de premios y distinciones. Gerardo Mesa, a la sazón presidente del Cabildo Insular de Fuerteventura, labró su amistad con el malogrado Paco Afonso en el curso de una feria de artesanía. En ese espacio entrevistamos, ya en los ochenta, a Jordi Llopart y Josep Marín, marchadores olímpicos españoles que venían a entrenarse a Las Cañadas. Las familias León Real y González Carrillo fueron las que más entusiasmo aportaron para disfrutar de las cenas de magos con viandas y especialidades de elaboración propia. Pepín Castilla, por supuesto, se encargaba de los escenarios, algunos de ellos, por cierto, instalados de forma insólita para no interrumpir demasiado ni producir quebrantos en los comercios y establecimientos de los alrededores. Hasta la vigente Constitución española de 1978 encontró allí acomodo cuando se celebraron los primeros actos conmemorativos de su aprobación.
Las nuevas concepciones urbanísticas convirtieron el costado sur en una peatonal ensamblada con la plaza del Charco. En un breve saliente del perímetro aún bandas de música ofrecen conciertos, con el público de pie rodeando a los músicos o sentados a su mismo nivel.
Ahora que los arquitectos afinan sus cálculos y sus ideas para remodelar la plaza no estaría de más que tuvieran en cuenta la necesidad de que tan céntrico lugar dispusiera precisamente de un espacio polivalente adecuadamente acondicionado.
Aunque sigamos teniendo que localizarlo como costado sur.

viernes, 7 de agosto de 2009

JUSTICIA DIGNA E IGUAL

En pleno verano, un nuevo debate sobre la justicia en el país. La suerte -sin segundas- de Camps, el presidente de Valencia, y las derivadas de la vicepresidenta del Gobierno, a propósito del recurso, y de las afirmaciones de la secretaria general del Partido Popular, Dolores de Cospedal, relativas a las no probadas escuchas policiales y judiciales a cargos de su formación política ("España se ha convertido en un estado policial", ha llegado a decir la dirigente conservadora), han desatado una polémica inquietante, que va 'in crescendo' y cuyo final es absolutamente imprevisible.
En Canarias, quienes, con vacaciones o sin ellas, siguen de cerca el asunto o de alguna manera se ven afectados, han hecho público un manifiesto en el que ponen de relieve su preocupación por lo que está ocurriendo. És lo que late en este texto que a continuación se reproduce:
"Como profesionales y operadores en el ámbito de la Administración de Justicia y al servicio de la ciudadanía, queremos cumplir escrupulosamente con los principios de legalidad, libertad e igualdad, con respeto a los derechos fundamentales y libertades públicas y a las garantías constitucionales y legales.
Por ello, en los momentos actuales compartimos con las personas que, sin ser profesionales de este ámbito, muestran su sorpresa, escepticismo y hasta indignación por determinadas resoluciones judiciales que parecen amparar comportamientos que son, al menos, dignos del más enérgico reproche ético y social e indiciariamente constitutivos de delito, en casos comúnmente denominados de corrupción. En estos tiempos tan difíciles para la credibilidad y confianza en la justicia, los que trabajamos a diario en la base de la misma, queremos hacer un llamamiento a las autoridades a quienes la Constitución y la Ley le atribuyen competencia en el ámbito de los distintos poderes públicos (Legislativo, Ejecutivo y Judicial), para que adopten las medidas oportunas, para que se tomen en consideración y se investiguen seriamente las causas de la pérdida de la confianza de la ciudadanía, a fin de lograr su recuperación. Consideramos especialmente urgente revertir una situación, de la que parece desprenderse un mensaje al pueblo, en cuyo nombre los jueces y tribunales administran Justicia, que ésta es fuerte e implacable con los delitos y faltas cometidos por las clases sociales más humildes, incrementados en estos tiempos de crisis económica que no ha sido creada por quienes la padecen. Y, por el contrario, es débil y especialmente comprensiva con los presuntos delitos de corrupción, los delitos urbanísticos y los delitos patrimoniales de cuello blanco que se cometen por los grandes poderes económicos y altos cargos políticos o públicos. Una administración de justicia, en suma, poco proclive a someter a juicio estas conductas, por los Juzgados y Tribunales profesionales o por la institución popular del Jurado, reinstaurada en nuestro país desde el año 1995. Ésa es una imagen de la Justicia en el estado español, que puede desprenderse de una realidad objetiva, que a estas alturas de la democracia, ha de combatirse con hechos. Siendo responsabilidad de todas las autoridades mencionadas, porque la democracia así lo exige, obrar con la rectitud exigible a los cargos que ostentan y adoptar cuantas medidas sean necesarias para recuperar el valor de la Justicia como digna e igual para todos".
(*) Este escrito viene avalado con la firma de Joaquín Espinosa Boissier, María Victoria Rosell Aguilar, Alfredo Crespo Sánchez, Mery Pita Cárdenes, Joaquín Sagaseta Parada, Miguel Ángel Parramón I Bregolat, José María Guerra Aguiar, Leonor Castro Henríquez, José Manuel Rivero Pérez, Manuel Sánchez Álvarez, Félix Parra Suria, y hasta cien firmas más.
Justicia digna e igual para todos, palabras finales de un escrito que no es irrelevante. Y cuando se alude a la salud de la democracia, los perjuicios que ésta puede sufrir, mucho menos.

jueves, 6 de agosto de 2009

SEGURO DE SOL

Más que un estribillo, más que un lema, más que un eslógan, más que una frase recurrente... Hay quien se atrevió a afirmar que ha sido el mejor recurso promocional que jamás se haya ideado.
Lo cantó todo el mundo. Y hace poco, en el Puerto de la Cruz, la misma voz que popularizó el título, la de Elena Bianco, hizo que el público olvidase las penurias que aquejan y repitiese alegremente el estribillo:
-Tenerife tiene seguro de sol, seguro de sol...
Fue la canción -en realidad se titulaba "El hombre del tiempo"- con que "Los Mismos", un trío vallisoletano, ganaron una edición del Festival de la Canción del Atlántico, celebrada en el parque San Francisco. Había temas mejores ("Guitarra de mi pueblo", por ejemplo, compuesta por José Manuel Cabrera y Pedro Guerra, padre) pero el jurado prefirió aquella letra fácil de memorizar a un ritmo pegadizo que terminaría siendo un auténtico impacto promocional. A partir de entonces (primavera de 1969), la isla tuvo una sempiterna referencia musical.
Hasta se hicieron bromas fáciles con la frase. Cuando llovía o estaba nublado durante varios días, se decía:
-Eso es que no han pagado el seguro de sol.
Y miren ustedes por donde, más de treinta años después de aquel resonante éxito musical, una compañía aérea, la alemana "Lufthansa", incluye entre sus reclamos publicitarios, el pago de una indemnización a aquellos viajeros que, escogiendo un destino turístico, se encuentren con que llueve durante su estancia en el mismo.
Veinte euros al día hasta un máximo de doscientos. Ese es el importe de la devolución en caso de que no luzca el astro rey, mejor dicho, en caso de que se registren precipitaciones de al menos cinco milímetros por metro cuadrado.
La información no precisa si entre los treinta y siete destinos determinados por "Lufthansa" a los que se aplica esta fórmula figura nuestra isla. En cualquier caso, este novedoso recurso publicitario sirve para que aquel estribillo recobre vigencia:
-Tenerife tiene seguro de sol, seguro de sol...
Pinchando aquí, encontrarán una versión tomada de youtube:

miércoles, 5 de agosto de 2009

EL PRESIDENTE, EN CANARIAS

El sector turístico lanzaroteño no se lo ha pensado dos veces: ha manifestado públicamente su contento por el hecho del que el presidente del Gobierno de España haya decidido veranear en la isla. Lo consideran un hecho positivo que contribuye a proyectar su nombre y su producto turístico. Y lo que es bueno para Lanzarote, es bueno para Canarias.
Ya había sucedido en las visitas anteriores: los empresarios lanzaroteños se congratulan de que, connotaciones políticas al margen, José Luis Rodríguez Zapatero disfrute, con su familia, durante unos días, de las excelencias de la isla.
La apreciación de la patronal de Lancelot, la misma bienvenida de los representantes de las instituciones, en definitiva, el respeto y hasta la gratitud, contrastan con otros testimonios editoriales de Tenerife que sólo pueden ser fruto del delirio, al plantear abiertamente que el presidente no venga. Normal: cuando está desatada la espiral del dislate, no hay quien la pare.
Luego, a los mismos mentores del delirio editorialista se les llenará la boca de la proverbial hospitalidad del canario, de su espíritu tolerante, de su convivencia cosmopolita y el sinfín de tópicos que generan la tierra única plasmada en un eslógan. Hasta en eso, las evidencias son simplonas: cuando no viene, queja al canto. Queja y crítica, naturalmente. Y cuando viene, contradicción: para qué viene, mejor que se quede en la península, mejor que vaya a otro sitio, para lo que va a traer... Paradojas de la canariedad pueblerina.
El presidente del Gobierno está en Lanzarote. Los habitantes de esta isla, sus agentes sociales, sus representantes institucionales saben lo que eso significa y por eso lo agradecen y reconocen. Es una inyección a la promoción insular, pese a quien pese.
Y si se tercia, como fue el caso y para que no haya dudas, anulando toda interpretación de insensibilidad y las fisuras críticas que los especialistas en la materia ya estarían preparando, el presidente del Gobierno acude a La Palma, en pleno incendio, y demuestra solidaridad, cercanía, compromiso y ejecutividad, su celo, su deber y su responsabilidad política están más que acreditados.
Los canarios, los del proverbial sentido de la hospitalidad y de la tolerancia constante, lo saben reconocer.
Buen descanso, presidente.

martes, 4 de agosto de 2009

LA DERECHA NO PIERDE EN LOS TRIBUNALES

En España, la derecha nunca pierde en los tribunales.
Tomamos prestada esta frase de Federico Abascal, escrita en un artículo publicado en la revista "Tiempo", hace ya unos cuantos años.
Aquel caso de financiación irregular que afectaba al partido conservador, cuando fueron descubiertas y transcritas las conversaciones entre algunos de sus responsables (Naseiro, Sanchís...), es paradigmático. También por Valencia la cosa, qué casualidad. "Interviú" las publicó. Dio igual. Llegó un juez y ordenó ¡destruir las cintas!
El sobreseimiento de la causa en la que estaba involucrado el presidente de la Comunidad Valencia, Francisco Camps, es de esas decisiones que desconciertan al personal, máxime si después se lee con detenimiento la resolución judicial y se siguen las interpretaciones de los expertos.
O sea, no es delito. Se reconoce que hubo regalos, pero no es delito. Igual, exactamente igual que con el caso "salmón" que tuvo como protagonista al vicepresidente del Gobierno de Canarias. Si un tribunal -atención al voto particular discrepante de uno de los magistrados- estima que no es delito, respetemos pero...
Era la crónica de un sobresimiento anunciado. Había dicho Camps que sólo faltaban un par de escalones para acabar con la pesadilla. Los subió. Claro que para eso estaba su amigo, el presidente del Tribunal. La amistad personal era pública y manifiesta. Se alardeaba de ella. No se recuerda, la verdad, un caso de tanto descaro.
Lo sentimos, pero es un caso para desconfiar. No puede quedarse contento nadie. Ni los vendedores de tila. Sobresimiento, sí, pero a ver qué pasa con las mentiras del presidente Camps ante el Parlamento y ante el periodismo que tanto eludió durante el proceso.
Y a quienes piensan recurrir, mejor, desistan. No lo hagan: no hay nada que hacer.
La derecha nunca pierde en los tribunales.

lunes, 3 de agosto de 2009

ANTES DE OTOÑO

El tópico del otoño caliente pasó a mejor vida sin terminar siquiera el mes de julio. Las altas temperaturas -y el cambio climático, Mariano, que su tío debía andar algo desinformado- produjeron catástrofes ecológicas cuyos procesos de recuperación serán costosísimos y acentuarán los quebraderos de la crisis. En las coordenadas políticas de aquí y de allá -todavía con poca luz en el túnel de la recesión- con incertidumbres, fracturas y tirantez también sembraron algo más que preocupación. Para colmo, reapareció la barbarie, en una ofensiva selectiva que se cebó en un acuartelamiento y golpeaba en plexo turístico cobrándose la vida de guardias civiles en un momento muy significativo, justo cuando todos prácticamente querían asirse a la soga vacacional, a ver si refrescaba un poco, se eliminaban toxinas y se despejaban ideas hasta la reanudación del curso.
La superposición de los hechos hace difícil la síntesis. Veamos. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) mitigó la zozobra popular al situar la intención de voto por encima de los socialistas por primera vez desde 2004, a la espera de que se confirme hoy mismo la inyección del Tribunal valenciano que archivará los trajes del presidente Camps, ¡viva Naseiro!
Por su parte, el Consejo Económico Social (CES) tomó el pulso de los canarios y éste revela que si el gobierno de Rivero y Soria le disgusta, la oposición socialista no lo hace en menor medida. Al revés: en dos años, casi se duplica el porcentaje de los descontentos con sus modos de hacer política, dato que ahora mismo, en el ecuador de la legislatura y en vísperas del encuentro de Lanzarote con el presidente del Gobierno, no debe pasar inadvertido. Al menos, servirá -un suponer- de reflexión autocrítica.
En el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife quebró la alianza gubernamental parida cuando aún circulaban por la red los videos con los reproches que los firmantes se habían dedicado en campaña. Pero ya se sabe que en la política canaria, estas cosas, minucias. Es el penúltimo capítulo del convulso mandato: declaración de emergencia social, pleitos judiciales de mala pinta, reajustes en el gobierno, frustrado gobierno de concentración, pugnas intestinas… Por si acaso, Miguel Cabrera Pérez Camacho ha anticipado que el último puede ser una censura. Y machada al margen, vaya usted a saber.
Pero lo que sí hay que mirar con lupa es la ruptura del diálogo social pues, tal como están las cosas, sí que puede alimentar una inestabilidad inquietante en vísperas de le elaboración de los próximos presupuestos y de la presidencia de turno de la Unión Europea que ostentará España a partir del próximo 1 de enero. Gobierno y centrales sindicales han reaccionado, quizá de forma inesperada, a los planteamientos de la patronal, CEOE. Se quejan de que el documento de los empresarios supone desmarcarse de los principales acuerdos que han sustanciado tanto las relaciones laborales como la viabilidad del sistema de pensiones, consagrado en aquel Pacto de Toledo.
Nos habíamos acostumbrado, salvo episodios puntuales, a la paz social. Prácticamente, treinta años de diálogo, de relaciones de buena vecindad, ahora rotas -educadamente escenificada la fractura- y a la espera de que las partes actúen con el máximo realismo y con la máxima flexibilidad cuando reanuden -como así lo quieren, parece- las negociaciones.
Habrá que ser consecuentes: no hay que poner en riesgo la solvencia del sistema de la Seguridad Social ni el sistema de pensiones. Por ejemplo, la reducción de las cotizaciones empresariales (en cinco puntos, propone la patronal) puede significar un notable desequilibrio en las cuentas de aquélla y una seria distorsión de la cobertura a trabajadores que pierden su empleo al no poder las empresas abonar las indemnizaciones correspondientes.
Y lo que parece que hay que evitar a toda costa: la desregulación del mercado de trabajo, traducción de las pretensiones empresariales de simplificar o incluso suprimir los procedimientos administrativos en materia laboral. Cuidado, porque ahí están en juego el control de los recursos públicos y la protección de los derechos de los trabajadores.
Asignatura pendiente.

sábado, 1 de agosto de 2009

EL PENITENTE, EN LA MEMORIA

Le llaman El Penitente, una suerte de fondeadero, un desembarcadero, construido durante la dictadura de Primo de Rivera. Hay abundante material gráfico de aquella obra, expuesto de vez en cuando en las convocatorias que se suceden sobre la historia del municipio y su vinculación a la actividad marítimo-pesquera.
Alguna razón debe haber para ese nombre donde se localiza un balcón del litoral portuense, justo al lado de un imponente edificio que acogía el depósito/empaquetado de la firma “Yeoward” y décadas después, la casa consistorial, bautizada por Juan Carlos Castañeda, en una de sus ocurrencias, tras la recuperación de los ayuntamientos democráticos, como “los ecos del Penitente”.
Puede que no haya cumplido con toda la finalidad para la que fue concebido pero el espacio guarda algunos utilitarismos domésticos. Aún hoy atrae a los pescadores de caña que se pasan horas y horas junto a las vallas que un día formaron parte del mobiliario urbano del remozado Martiánez. Durante años sirvió como aparcamientos, rudimentariamente acondicionados sobre aquellas plataformas encintadas de piezas uniformes de roca basáltica. Dos o tres de aquéllas, por cierto, tenían unos huecos rectangulares de cierta profundidad que se empleaban para teñir las redes de los pescadores. Estaban absolutamente desprotegidas y seguro que más de uno cayó en su interior. Al cabo de los años, contrastada su inutilidad, fueron taponadas, aunque este hecho no impidió los respiraderos que se escuchaban cuando el movimiento de las mareas anunciaba alguna alteración climática.
Una de las plataformas tenía trazos poligonales. Allí se jugaron formidables partidos de fútbol. El municipio no tenía instalaciones deportivas y había que jugar donde fuera. El Penitente era el lugar preferido de grandes y chicos. Se jugaba con pelotas de trapo o de papel, sucedáneo de balones o pelotas que llegaron años después. Las hacían los propios contendientes, con un arte y un esmero dignos de encomio.
La demanda de la cancha llegó a ser tal que hubo que hacer sorteos y turnos. Los más chicos jugábamos en horas y fechas que no importunasen a los mayores. En un largo banco, junto a la trasera del empaquetado, quedaban libros, enseres o ropa de baño. Porque los más atrevidos se lanzaban desde el borde del antiguo desembarcadero para seguir nadando hasta San Telmo.
En aquella plataforma poligonal acreditaban su clase balompédica don Jesús “El maestro”, Pepe Torrents, Antonio Galindo, Celestino Padrón, Salvador González, Gilberto Hernández, Boro Acosta, Alvaro Figueroa, Julio Rodríguez, Tomás Real y tantos otros que regateaban de manera inverosímil en una superficie reducidísima. Algunos jugaban hasta descalzos. Eran los antecedentes del fútbol-sala, practicados al aire libre, junto al Atlántico. La pelota caía al mar des vez en cuando, consecuencia de algún despeje ‘in extremis’: suerte dispar, en ocasiones se perdía definitivamente y en otras, el valiente de turno se lanzaba y la recuperaba para seguir jugando.
Había temporadas en blanco para esa cancha, quiere decirse que no se podía jugar porque el espacio era ocupado para otras finalidades. Allí quedaba instalada una carpa del denominado Teatro Popular Español, en donde llegó a actuar, si la memoria no es infiel, la mismísima Mary Carrillo, a quien Dios guarde. Los bachilleres íbamos a los ensayos, por las tardes, y nos colábamos por una rendija de las paredes de lona.
También acogió aquel ambulante Teatro Chino, de Manolita Chen, un espectáculo lúdico-musical que hacía las delicias de quienes deseaban ansiosamente un escapismo sexual aunque sólo fuera siguiendo de cerca las evoluciones de vedettes y actrices ligeras de ropa, que así se decía entonces.
Allí ensayaron las bandas de la Cruz Roja y de otras agrupaciones. Murgas y comparsas, cuando no hacía frío, y en horas prudentes, se preparaban entre la curiosidad de turistas y transeúntes. Allí, la complicidad nocturna invitaba abiertamente a parejas de enamorados.
El Penitente, con su parte adoquinada, junto al antiguo mercado, sobrevivió a la transformación urbanística que significó la construcción de la plaza de Europa. Por eso sigue siendo lugar destacado, con esas historietas domésticas, en la geografía urbana.