jueves, 4 de febrero de 2010

LIBROS DE COMPAÑEROS

Ni que se hubieran puesto de acuerdo dos dilectos compañeros, Arturo Trujillo y Antonio Salazar, para presentar en la misma fecha -esta tarde, separados los actos por un margen de hora y media- los libros de los que son respectivos autores: Conversaciones en la preautonomía canaria (1977-1982) y La fortuna de hacer fortuna (II). Nos hubiera gustado asistir, felicitar a ambos, darles un abrazo y participar con ellos en estos alumbramientos que dejan siempre el sabor de un trabajo que no perdió vigencia o que ha sido rescatado en un momento oportuno para fortalecer el sentido de perspectiva histórica que permite entender mejor algunas cosas del momento presente.
Arturo Trujillo y Antonio Salazar hicieron el día a dia, se batieron en el tráfago diario de la información política o generalista e imprimieron a su quehacer el sello de contar con muy buenas fuentes, no sólo las oficiales.
Con Arturo compartimos afanes, mesa con mesa, en la redacción de Diario de Avisos localizada en Santa Rosalía, 5. Durante un par de años firmamos conjuntamente las páginas de Carnaval, las centrales, todo un lujo entonces en el tratamiento de la gran fiesta. Arturo escribía a máquina a una velocidad asombrosa, "velocidad de oficinista" se decía entonces, y a menudo me pedía que le ayudara a titular las informaciones o los comentarios.
Ha estado en los dos lados, es decir, en las tripas de la política y en las primeras líneas de la información. Ha dado saltos parecidos a los de uno: del medio a la institución y a cumplir profesional y responsablemente en ambas partes. Nos hemos dispensado siempre respeto y afecto.
Arturo cuenta, por cierto, que Dios quiso que siguiera entre nosotros aquel fatídico 11 de septiembre de 1984, el día del voraz incendio de La Gomera. Bajaba las escaleras del Gobierno Civil junto a Paco Afonso y Lito Alonso para desplazarse a Los Cristianos y seguir rumbo a la isla colombina. En esto, que el gobernador le pide que se quedara allí, en el despacho del edificio de Méndez Núñez, porque hacía falta alguien que coordinase las acciones y las comunicaciones. Se despidieron definitivamente, sin saberlo, en el porche.
Su libro (Ediciones Idea, colección "La quinta columna") es un ejercicio de memoria, de lo que sucedió en aquel período de la Transición política (1977-82) que antecedió a la autonomía de Canarias. El autor estaba bien situado entonces, periodísticamente hablando, para contrastar ahora los testimonios de quienes fueron protagonistas en esa etapa en la que tan difícil resultaba adivinar qué iba a pasar. Asistíamos al nacimiento de algo nuevo, no se sabía muy bien qué, pero era algo nuevo. Seguro que las páginas de Conversaciones en la preautonomía canaria nos desvelan unas cuantas claves.
Antonio Salazar es otro periodista 'todoterreno'. Sobre todo, es un hombre de radio. Le apasiona el medio. Pero, más allá de la inmediatez exigida en las ediciones de los informativos, quiso profundizar y conocer más a fondo los asuntos y los personajes. Probó con todo -hasta con deportes, creo recordar-, hizo información parlamentaria y terminó navegando en las siempre inestables aguas de la economía productiva. Sigue en las ondas, puntualmente, conserva el espíritu tradicional de los villeros (de La Orotava) pero rebusca en el mundo de la empresa, hasta el punto de haberse especializado en esas materias, economía y emprendeduría.
De ahí esta segunda entrega de La fortuna de hacer fortuna, trescientas cuarenta páginas que son continuación de aquel conjunto de entrevistas editado hace ahora cuatro años y en las que Salazar auscultó los afanes y los pensamientos de hombres y mujeres de empresa que sortearon obstáculos y trabajaron con denuedo hasta alcanzar lo que se propusieron.
Es el tercer libro de Antonio Salazar con el que compartimos desde hace años, en cada infrecuente contacto, la preocupación por un periodismo riguroso y por una comunicación que no esté condicionada por vicios ni sesgos.
Hoy disfrutarán con sus nuevas "criaturas" y con los muchos amigos que han sabido ganarse durante tantos años de ejercicio en los medios. Han plasmado vivencias, impresiones y testimonios. Sus páginas nos esperan.
Exito

lunes, 1 de febrero de 2010

COMUNICAR DESDE HAITÍ

La tragedia de Haití tiene una dimensión de heroicidad aún sin perspectiva para ser suficientemente ponderada. Están los rescates, los salvamentos in extremis, está la lucha contra el hedor a muerte, está la supervivencia entre el dolor y las carencias... El tráfico de niños abandonados, la última y vergonzante demostración de la miseria humana, una rapiña cruel y reprochable.
Y también está quien ha podido comunicarlo y contarlo. En condiciones muy adversas, como si de una guerra se tratara, acaso con otros peligros y puede que con análogos, pero con riesgos evidentes a partir de la falta de electricidad, de las disfunciones de los enlaces, de la destrucción de centrales y puntos emisores.
Había que contarlo y hay que agradecer la decisión de los enviados especiales que optaron por un escenario dantesco. Allí, en medio del desastre, del desastre inconmensurable, estaban ellos, para cumplir con su deber pero también con la voluntad de ayudar, de contribuir a salvar vidas, a buscar cadáveres, a encontrar familares, parientes o amigos.
Y allí, en medio del desastre, el ingenio para transmitir. Lo que se veía, lo que se palpaba: la fuente principal. Las otras, las que se presupone debía aportar el Gobierno, sencillamente, no existían. No tenía tiempo, calma ni recursos para ofrecer una información mínimamente rigurosa.
Sin luz, sin teléfono, sin Internet... horas y días sin saber cómo hacer llegar al mundo la realidad más inmediata de la catástrofe. A la espera de que las comunicaciones con el exterior quedaran restablecidas, a la espera de un alma que regresara con prontitud o enlazara con otro país y estuviera dispuesta a llevar alguna grabación, algún material, de nuevo hubo que ingeniárselas para contar el suceso.
Así ha surgido el 'sms', el mensaje corto -o menos corto- enviado desde el móvil siquiera para confirmar que seguían allí y contar, a cuentagotas, en pocas palabras, la última hora de la tragedia, como fórmula, como recurso, como 'paloma mensajera' que transportaba lo esencial.
Entre esos enviados especiales y entre esos recursos, surge el nombre de un canario: Nicolás Castellano, la voz de la cadena SER en la devastada Haití. Quienes le conocemos, quienes sabemos de su trayectoria profesional, labrada en las arenas de la emigración, de la irregular y de la que no lo es, estamos al tanto de su espíritu solidario y de su compromiso periodístico.
La voz de 'Nico' ha alternado con los 'sms', como antes alternó con los llantos o los sollozos de quienes llegaban a tierra canaria después de la aventura de la patera. El se sabe muy bien esas rutas y ha acumulado testimonios de inmigrantes africanos que han contado su peripecia y de familiares que le imploraron alguna gestión para la búsqueda y localización de los que surcaron el Atlántico en busca de la Europa prometida.
Nicolás Castellano ha estado en Haití. Hemos seguido sus crónicas, alguna de ellas con el acento inconfundible de la angustia de querer contar una tragedia mientras faltan las palabras. Cuando la conexión telefónica falló, empleó el 'sms' y su voz siguió latente.
Ahora, tras esta experiencia, que ha servido para 'doctorarse', el libro, 'Nico'. El libro en el que, con sosiego y con el necesario y mínimo sentido de perspectiva, cuentes la tragedia y todas las tribulaciones para referirla con la inmediatez que exige la radio.
Lo esperamos 'Nico'.

sábado, 30 de enero de 2010

OBSERVATORIO LOCAL DE TURISMO

Una de las innovaciones incluidas en el programa electoral con el que concurrimos en las elecciones municipales de 2003 fue la creación y puesta en marcha del Observatorio Local de Turismo, una entidad que, adecuadamente estructurada, sirviera para conocer y hacer un seguimiento de la evolución turística del municipio.

El Observatorio, sin pretensiones de gran estructura o de dotaciones millonarias, debía tener un funcionamiento muy profesional y totalmente despolitizado. En ese sentido, habría de ser, con el paso del tiempo, una potente herramienta para planificar, asesorar, analizar, sugerir y diseñar estrategias turísticas con el fin de cualificar la oferta y revalorizar constantemente el producto.

No se quería un organismo más ni que supliera a nadie o a otras entidades con competencias en el sector. Sólo se aspiraba a disponer de un instrumento útil, respetado y creíble, que sirviera para estudiar a fondo la realidad turística local que ya entonces comenzaba a dar síntomas de flaqueza que era necesario atajar.

Aquel programa -y esa oferta en concreto- no mereció la aprobación popular, se respeta la voluntad y punto. Pero es lo de menos. El paso del tiempo y el agravamiento de la recesión económica, así como otros factores entre los que cabe incluir la muy limitada capacidad empresarial y la carencia de programas y liderazgos claros en la institución pública, demuestran que ese Observatorio es una necesidad.

No es la panacea. Hay que decirlo sin ambages. Para que se entienda: la existencia y funcionamiento del Observatorio no implica que, de inmediato, se acaben las penurias del turismo, la principalísima actividad productiva de la ciudad que casi lo descubrió en Canarias y en España. No es que, también de inmediato, vayan a incrementarse los índices de ocupación hotelera.

Pero sí puede el Observatorio, por ejemplo, contribuir a conocer mejor los mercados y las tendencias. Y eso, hoy en día, es primordial. Hace unas fechas, iniciamos una pesquisa: saber cuántas camas turísticas se han suprimido del global de la oferta en los últimos cinco o diez años. Mejor no hablar de las respuestas obtenidas, sencillamente porque ha sido imposible hacerse con la cantidad cierta. Y otra averiguación: no hay modo de contabilizar rigurosamente cuántos turistas se alojaron o pernoctaron en la ciudad durante el último trienio.

Claro: con estos ejemplos domésticos, si estos datos básicos no se tienen fehacientemente, a estas alturas del siglo, después de haber presumido de la primera ciudad turística en infinidad de ocasiones, ahora en plena sociedad de la información, ustedes dirán cómo puede afrontarse cualquier alternativa, cualquier acción para invertir el sesgo y salir de la crisis.

El Puerto de la Cruz necesita de una revitalización, tiene que recuperar peso en el concierto de los municipios turísticos. Está en juego su futuro, sin más alarmismos. Y ese futuro, cuando no hay varitas mágicas, precisa de planteamientos sólidos y rigurosos, los que pueden fraguarse en un Observatorio como el que en su día anticipamos. Se insiste: nada de asumir competencias de otros, nada de suplir, nada de interferir…

Ese Observatorio debe ser algo vivo y dinámico que estimule el quehacer de los responsables del sector público y de los profesionales del privado. Es procurar un carácter científico para el turismo portuense en todos los órdenes: optimización de las acciones promocionales, analizar rigurosamente -a la luz de encuestas y estadísticas- la evolución del destino, explorar las potencialidades del futuro… Esa potente herramienta de la que hablamos tiene que estar al servicio de los ciudadanos, del municipio y de los profesionales del sector.

Ahora que los nubarrones de la incertidumbre siguen posados en el horizonte, nos permitimos rescatar aquella idea sólo con el fin de plantear su necesidad. Por si no ha quedado claro: no se trata de ninguna asamblea ni de ningún foro donde sus sesiones aburren o terminen no siendo convocadas. Se pretende un instrumento válido, que disponga de sus propias fuentes (institucionales, públicas, privadas) para saber qué pasos dar y seguir con seguridad a la hora de superar la decadencia o, dicho más en positivo, de relanzar un destino que, sin estar agotado pues conserva activos importantes, requiere inyecciones de decisión, empuje e innovación para ser, sencillamente, más competitivo.

sábado, 23 de enero de 2010

EL PUERTO YA NO HACE MUECA

Adiós a Mueca, la última de las convocatorias para atraer público y turismo, para mantener encendida la llama de la creatividad cultural en el Puerto de la Cruz. ¡Vaya! Qué mala suerte, no hay manera de consolidar iniciativas que sirvan de proyección a una ciudad que no encuentra el modo de superar su decadencia, envuelta -como está- en un serio proceso de recesión económica fruto de la progresiva reducción de su oferta turística.

Mueca empezó como una experiencia y pronto creció captando el interés de creadores, actores, animadores y sociólogos. Se convirtió en una manifestación cultural en las calles al aire libre como sus creadores quizá alguna vez hayan imaginado. Subió la participación, se ampliaron los espacios públicos, performances para todos los gustos, la oferta rezumó calidad… un espectáculo que para sí quisieran otras localidades.

Las calles del Puerto de la Cruz se convirtieron así en una efervescente estampa de creatividad, reclamando el interés de gentes de todas las edades que pudieron admirar cuantas cualidades se concentran en una convocatoria de estas características. Las industrias y los comercios de los alrededores se sintieron motivados y satisfechos, lógico: calles animadas, público en tránsito, ambientación original. Parecía que, por fin, la ciudad podría ofertar un producto llamativo, con ingredientes socioculturales de alto nivel.

Ni la lluvia pudo con Mueca en la edición del pasado año. Al revés, hasta le proporcionó como más encanto. Los participantes desafiaron los elementos y no importó que los “papeles” respectivos se mojaran: el desempeño no fue menos brillante ni menos entregado.

Pero el gobierno local surgido tras una moción de censura dice nones, que no hay recursos y que hay otras prioridades. Otra víctima de la crisis. Habría que saber qué se ha hecho o qué se hará con la aportación del Gobierno de Canarias para esta finalidad. Como habrá que preguntarse si no era posible un esfuerzo para evitar su desaparición, que se notara la crisis pero que no se extinguiera la llama.

El Puerto ya no hace Mueca. O si la hace, es de disgusto, de contrariedad. Otra cosa que muere, como antes el Festival del Atlántico, el circuito automovilístico, el torneo de balonmano… Tantas cosas.

jueves, 21 de enero de 2010

¿QUÉ HICIERON EN ISLANDIA?

Es de esperar que los responsables de la consejería de Turismo del Gobierno de Canarias hayan leído las informaciones que insertaba el suplemento 'Negocios' del diario El País del pasado domingo referidas a la situación en Islandia, allí donde hace unos meses fueron a presentar bondades climáticas y a promocionar nuestros valores turísticos en un intento de explorar nuevos mercados y captarlos.
"Arde Islandia". "La catástrofe económica deja al descubierto las miserias de la antaño envidiada isla". "Islandia se queda sin felicidad". "Los excesos de la banca acaban con un modelo que muchos habían tomado como referencia". "Proliferan las tiendas vacías y los edificios a medio construir". "La crisis del sistema financiero deja muchos parados de alta cualificación". "Queda crisis para rato y muchos años hasta recuperar el nivel perdido".
Las frases entrecomilladas han sido extraídas de las informaciones aludidas. Son suficientemente ilustrativas como para preguntarse qué fueron a hacer los responsables en esa isla sacudida por las consecuencias de una crisis económico-financiera de magnitudes extraordinarias. Los islandeses, en efecto, se enfrentan ahora a un referéndum para decidir qué hacer con las deudas que han derivado de los altos intereses de unos depósitos bancarios hechos principalmente por clientes del Reino Unido y Holanda. Los gobiernos de estos países abonaron a los depositantes pero ahora reclaman lo suyo al de Islandia. De acuerdo con las informaciones mencionadas, "son 3.900 millones de euros (el 50% del PIB del país) los que podrían llegar a pagar los contribuyentes de ese país con 317.000 habitantes, a 12.000 euros per cápita.
Estas sí que son cifras de crisis y no las grandes superficies llenas que aún se ven en Canarias y no digamos los restaurantes donde hay que reservar o ir con mucha antelación para acceder a una mesa.
Bueno, pues, hasta ahí, hasta el corazón de esa cifras y de esos problemas tan serios para una nación se fueron los responsables de la consejería de Turismo del Gobierno de Canarias.
Acertaron, ¿verdad?

miércoles, 20 de enero de 2010

CARA Y CRUZ DE UNA CONTROVERSIA

La presidenta de Coalición Canaria, Claudina Morales, ha sido de lo más sensata en la controversia suscitada con unas afirmaciones del concejal de su misma formación política (CC) en Santa Cruz de Tenerife, Hilario Rodríguez, en las que destapaba el 'antigodismo', amenazando con apedrear (sic) a quien por lo visto discrepó en público de las formas y del fondo del ya célebre Plan General de Ordenación (PGO) de Santa Cruz de Tenerife.
Morales fue clara y terminante a la hora de "no justificar las declaraciones" de Rodríguez: por muy fuera de tono que las caracterizara, no debería apoyar actos violentos.
Así de sencillo. Lástima que las afirmaciones de Claudina Morales aparezcan allá por el último párrafo de la información periodística, en práctica consonancia con el perfil bajo que ha merecido el tratamiento del hecho en muchos medios: un concejal, un representante del pueblo, amenazando, en amplificador radiofónico, con apedrear (sic) a un ciudadano disconforme con una decisión. Casi nada.
Luego, cuando se destapó el hecho y fueron advertidas las circunstancias y las consecuencias, vino lo de siempre: que si el sentido figurado, que fue en plan coloquial, que se ha sobredimensionado, que disculpas por si alguien se sintió ofendido, que no hay que otorgarle mayor importancia...
Miren, no: ningún edil, por mucha representación popular que ostente, está legitimado para conducirse de esa manera. Ni en bromas. Ese tipo de manifestaciones es inaceptable y basta que cobren una mínima dimensión pública para ser reprochado de inmediato. De un representante de la sociedad se deben esperar muchas cosas y en la prolija relación esa de amenazar y comportarse agresivamente no figura, por supuesto.
Claro que el hecho es más grave si se contextualiza en la evolución de la sociedad que pierde valores un día y otro también. Habrá que reflexionar sobre los efectos de la aversión hacia el ciudadano de otras latitudes que suscita algún tratamiento periodístico en Santa Cruz de Tenerife. ¿Hasta dónde estas reacciones no vienen inducidas por esa denigración del "godo"?
Cuidado, ¡eh!, mucho cuidado: se está jugando con cosas que queman. ¿Es ese el sentido proverbial de la tolerancia y de la hospitalidad de las gentes de la capital tinerfeña? Cuidado, porque los daños pueden ser irreversibles.
Esa monomanía, ese fomento del rechazo sistemático al "godo", ese afán de hallar constantemente un enemigo para regodearse y justificar conductas, son inquietantemente peligrosos. Cuando expresamos que todo este chiste de la independencia se sabe cómo ha empezado pero no cómo va a terminar, sólo estamos planteando las dudas de los derroteros por los que circula una sociedad a la que parecen no bastar los problemas que ya tiene sino que alienta otros de muy pero que muy incierta resolución. Sobre todo, los derivados de cualquier violencia dialéctica.
Bien por Claudina Morales, la más sensata en este episodio.
Hilario... pues, ya entró en la historia. Aunque él no quisiera.

lunes, 18 de enero de 2010

FINANCIACION LOCAL

El catedrático de Ciencias Políticas y director del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Barcelona, Joan Subirats, ha acentuado recientemente el problema estructural de las ciudades y de los ciudadanos al entender que la importancia de las ciudades y de los gobiernos locales en el bienestar y la supervivencia ciudadana no se corresponde con las estrecheces económicas en las que viven los ayuntamiento españoles.

“Las ciudades son hoy decisivas en el bienestar individual y colectivo. Y en cambio, las agendas locales siguen fuertemente condicionadas por las limitaciones que impone un porcentaje de gasto público que está lejos del que es en la mayoría de países europeos”, señala Subirats en otra de sus interesantes reflexiones sobre la realidad de las haciendas locales.

O sea, la financiación de éstas: los municipalistas confían en que el presente año marque un avance determinante en el nuevo modelo que proporcione estabilidad, ofrezca una medida real de las opciones de cada ayuntamiento y hasta discipline a sus responsables a la hora de planificar y aprobar previsiones económicas, especialmente a medio y largo plazo. Este asunto y la nueva Ley de Gobierno Local deben estar en trámite parlamentario en el año recién comenzado. De no ser así, preparémonos para largas y poco útiles diatribas de gobierno y oposición mientras la cruda realidad del día a día obliga a esmerarse en el nivel de prestación de los servicios en tanto que se ve muy condicionado cualquier proyecto y su correspondiente inversión.

A la espera de que pueda alcanzarse un acuerdo satisfactorio, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) se afana en la viabilidad del Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local, que esa será la denominación de la continuación del Plan ‘E’, una iniciativa, por cierto, que ha sido valorada hasta por la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife.

Y es que los datos en Canarias, eran en efecto, reveladores: 23.800 puestos de trabajo (mantenimiento o nueva creación, según), el doble de las previsiones gubernamentales. Una inversión que superó los 350 millones de euros para financiar 1.012 proyectos. Con razón los munícipes de Canarias convergieron en la necesidad y en la conveniencia de una segunda edición del Plan y con razón Gaspar Zarrías, secretario de Estado de Cooperación, en su reciente visita a las islas, sin alardes triunfalistas, destacaba los gratificantes resultados.

La pregunta que cabe plantearse es qué hubiera sido de muchos ayuntamientos de no haberse acogido a este Plan. A unas cuantas administraciones locales, desde luego, maniatadas o casi con lo justo para atender sus obligaciones, las dotaciones vinieron de perlas para afrontar proyectos y actuaciones. Es probable que muchas de ellas jamás hayan generado tan empleo como con esta iniciativa en tan breve lapso de tiempo.

De modo que, con la experiencia adquirida, confiemos en que el nuevo Fondo, o la segunda edición del Plan ‘E’, con ese espíritu de cooperación y con el esfuerzo conjunto de las administraciones públicas, contribuya a la reactivación económica y a la consecución de una mayor eficiencia de los recursos públicos.

La dotación económica del Fondo está destinada a proyectos directamente relacionados con la innovación, la sostenibilidad económica y ambiental y con las políticas sociales. Hasta un 20% de la inversión podrán dedicar los ayuntamientos a financiar gastos corrientes vinculados a programas de ámbito educativo y de carácter social.

Veamos, en fin, si esta filosofía es la semilla de un modelo productivo distinto y la palanca de superación de la difícil coyuntura municipalista.

sábado, 16 de enero de 2010

CUARENTA AÑOS DE UNA CORAL

Miren que es difícil la perdurabilidad de entidades, asociaciones, clubes y colectivos en el Puerto de la Cruz. Numerosas experiencias de proyectos que se frustraron o duraran poco. No es la vida asociativa uno de los fuertes de los portuenses que, por lo general e históricamente, han propendido al individualismo, revelando, de paso, una cierta inclinación egoísta e insolidaria. Entre estas circunstancias, una escasa capacidad emprendedora, un limitado sacrificio a favor de la colectividad y las dificultades económico-financieras, quedaron en el camino iniciativas e intentos de contar con elementos que dieran vida al tejido social, también identificable gracias a ellos.

De modo que mucho valor hay que otorgar a los que aún existen, funcionan o están abiertos. En algunos momentos, han estado a punto de cerrar sus puertas o disolverse con más pena que gloria. Sólo la perseverancia y unas buenas dosis de amor propio han sido determinantes para que no pasaran a la historia, a esa historia perdida de la que sólo se acuerdan unos pocos con más nostalgia que otra cosa.

El Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, el Club Deportivo Puerto Cruz, el Club Natación Martiánez, Cruz Roja, las asociaciones vecinales… Y la coral Reyes Bartlet que en 2010 cumple cuarenta años. Ya es mérito, ya, sobre todo por el ámbito en el que se desenvuelve: ese mundo de la cultura, casi siempre tan incomprendido y muy poco respaldado.

Recordamos perfectamente los inicios del coro. Es más asistimos a su debut en el parque San Francisco. Personas de distintas edades y toda condición social que amaban la música, habían hecho pinitos y rememoraban tiempos de juventud queriendo sentirse útiles. Aquellos primeros integrantes estaban rindiendo el tributo que se merece el músico portuense que da nombre al colectivo.

José Manuel Cabrera fue su primer director, un melómano singular, un hombre armado de paciencia para sortear las dificultades de disponibilidad de local para ensayos y de enseñanza musical adecuada a quienes apenas conocían nociones del canto coral. Cabrera hizo una gran labor, continuada después por Francisco Galán, David Goldsmit y José Híjar Polo que dirige desde 1984.

La coral Reyes Bartlet se ha convertido en una de las divisas del quehacer cultural portuense. La conocen en la mayoría de las localidades canarias. Ha actuado en distintas comunidades autónomas españolas y en varios países.

El colectivo se consolidó. Con el paso del tiempo, los ensayos dejaron de ser latosos y servían de estímulo para perfeccionar la conjunción vocal y los alardes. Con la mayoría de edad, ya en el apartado sinfónico coral, la Reyes Bartlet ha colaborado con la orquesta sinfonica de Tenerife y la filarmónica de Gran Canaria., así como con otras importantes formaciones orquestales canarias y peninsulares.

Llegaron también las grabaciones, entre las que destacan las zarzuelas Bohemios y Doña Francisquita, de Vives en 1993; El barberillo de Lavapiés de Barbieri; Hesperidum, de Falcón Sanabria en 1994; y la Sinfonía Amerindia, de Villalobos, en 1998.

Ha colaborado junto a una veintena de intérpretes como Alfredo Kraus, María Bayo, María Orán, Simón Estes, Lola Casariego y Carlos Mena, Ha sido dirigida por directores como Víctor Pablo Pérez, Antoni Ros Marbá, Adrian Leaper, Laszlo Heltay, Ondrej Lenard, Wolfgang Gönnenwein, José Antonio Sainz Alfaro, Jorge Rubio, Lluis Vila, Liu Ja, Luis Bacalov…

En los últimos años se ha especializado en la interpretación de música antigua, trabajando con directores invitados como Mark Peters, Francisco Luengo, Nacho Rodríguez, Josep Cabré, Pierre Cao y Rinaldo Alessandrini.

En el currículum de la coral Reyes Bartlet hay que consignar también su participación en convocatorias como el Festival de Opera y el Festival de Zarzuela de Tenerife, Festival Europa Cantat en cinco ediciones, Festival Internacional de Música de Cantonigrós, II Festival de Música de La Coruña, Festival de Música de Canarias en dos ediciones. V, VI y VII Edición de los Premios a la Composición y Expresión Coral que organiza la Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias.

La coral ha sido distinguida con la “Insignia de Oro de la Ciudad de Puerto de la Cruz” y con la “Medalla de Plata del Centro de Iniciativas Turísticas” de esta misma localidad. También es miembro de la Federación de Coros Jóvenes “Europa Cantat”.

El coro portuense forma parte de la Asociación Cultural Reyes Bartlet, junto con el Coro Juvenil David Goldsmith, además la Asociación gestiona y dirige la Escuela Coral de Puerto de la Cruz, donde se incluye el proyecto de Creación de Coros Escolares en los Centros Públicos de Enseñanza de la Ciudad. La ACRB gestiona también el Festival de Música Antigua y Barroca de Puerto de la Cruz, que este año celebró su séptima edición.

Está de cumpleaños la coral Reyes Bartlet. Cuarenta. Que se dice fácil, pero que en el Puerto de la Cruz, por las condiciones antedichas, resulta muy difícil de alcanzar y sobrellevar. Es el suyo un desempeño ejemplar. Es el suyo un timbre de orgullo de la creatividad artística portuense.

viernes, 15 de enero de 2010

OLOR A MUERTE

A última hora de la tarde de ayer se conocieron las primeras cifras de víctimas que dejan a cualquiera estupefacto: entre cuarenta y cinco y cincuenta mil víctimas. Con unos amigos empezamos a rebuscar en la memoria a ver qué tragedia se había cobrado de golpe tantas vidas, que serán más, seguro. Luego vimos en un digital venezolano las imágenes de un videoaficionado captadas en el mismo momento del seismo y todos callamos temblando a nuestra manera. Era sobrecogedor.
Los informativos y los periódicos se llenan de una Haití destrozada. Qué menos que unas líneas de solidaridad con ese pueblo maltrecho. Qué menos que una mirada transida de dolor, de frustración, de impotencia, de horror... Ni ganas de leer informaciones que convergen en testimonios sacudidos aún por la más horrible de las experiencias: la Naturaleza rugió y de qué manera.
Y ahora están en la fase de encontrar supervivientes y atender a los más necesitados. El caos, por lo visto, hace aún más difícil la llegada y la distribución de la ayuda internacional. Los damnificados claman. Qué menos. Y qué paradojas: encontrar y rescatar personas que se lamentan bajo los escombros, que aún tienen vida pero que sentirán cómo se apaga entre tanto caos. Y asistir a centenares, a miles de personas que jamás olvidarán este suceso, que darán gracias a Dios por seguir respirando. Paradojas, sí: eso, en uno de los países más pobres del Universo y encima, de los más castigados.
En los titulares de las informaciones, por cierto, una coincidencia: olor a muerte. Debe ser terrible.
Qué tragedia, Señor, qué tragedia.



//Copiar el siguiente enlace en el navegador para ver las impactantes imágenes de cuando tembló Haití//:


http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/139480/video-las-impactantes-imagenes-del-instante-en-que-el-terremoto-azoto-haiti/

jueves, 14 de enero de 2010

INQUIETANTES CIFRAS TURISTICAS

Las cifras del turismo revelan que la cosa sigue igual de complicada.
El adelanto hecho ayer por Joan Mesquida, secretario de Estado de Turismo, indicaba que el cierre de 2009 era poco favorable. Por segundo año consecutivo, la llegada de turistas a España volvía a caer. Desde que se elabora y registra la serie histórica, es la peor caída: un descenso del 8,7%, con 52 millones de visitantes extranjeros. Los números nos devolvían a los registros del año 2003. Las razones, las sabidas: Reino Unido y Alemania también andan con problemas de recesión económica y dificultades financieras. La gente se lo piensa dos veces y de donde puede ahorrar -la que está en condiciones de hacerlo- es de ahí, del calorcito de las vacaciones: ya vendrán tiempos mejores.
Sólo un aspecto positivo en las estadísticas aportadas por Mesquida: vinieron menos turistas, es verdad (5,4 millones) pero se ha incrementado su gasto medio, que se sitúa en el 2,1%, un total de 48.000 millones de euros. Ese registro, que siempre debe ser tenido en consideración, a efectos de contrastar la capacidad adquisitiva de los visitantes y las debilidades o fortalezas del producto que se les ofrece, viene a representar una mínima luz en este balance turístico.
Balance que en Canarias es igual de inquietante. Perdieron las islas el año pasado 1,2 millones de turistas extranjeros y 4 millones de viajeros. Es la primera vez que no se alcanza el total de 8 millones de visitas, la peor cifra de la década.
Las mismas causas: bajón en los mercados emisores. Y como remedio, según dicen algunos responsables gubernamentales de la Comunidad Autónoma, reducción de las tasas aeroportuarias. Curioso que sean quienes la piden los mismos que en su momento defendieron su aplicación.
En pleno conflicto con los controladores, a ver cómo se plasma esa disminución que, en cualquier caso, no parece la panacea. El sector, en vísperas de la importante cita de FITUR -otra vez a leer y escuchar la cantinela del lamento-, debe reflexionar sobre la calidad de la oferta, sobre la fortaleza y las debilidades de la misma para intentar recuperar cuotas de mercado: con las más recientes, se demuestra que la productividad se resiente y que la economía a duras penas resiste.