sábado, 3 de abril de 2010

SE APAGÓ LA VOZ DEPORTIVA DE CARLOS ARGÜELLES

Las primeras referencias que se almacenan en la memoria de Carlos Argüelles García, recientemente fallecido, hay que situarlas en la primera década de los años sesenta del pasado siglo, cuando escuchábamos “La Voz del Valle”, aquella emisora sindical emplazada en el Ayuntamiento de La Orotava y que dirigía el padre José Siverio.


La emisora alcanzó gran popularidad (la televisión entonces no existía o era muy incipiente) merced a un programa de participación titulado “Las tres columnas”, consistente en la recaudación de fondos destinados a hacer más llevadera la denominada “Navidad de los humildes”.


Décadas después, los historiadores Julio Yanes y Rodrigo Rodríguez hicieron una exhaustiva investigación de las entretelas de aquella emisora entrañable para todos los habitantes del norte tinerfeño. Ese trabajo dio como fruto un excelente libro “La radiodifusión sindical del franquismo. La Voz del Valle en las Islas Canarias 1960-65”, un documento (según Juan Cruz Ruiz, autor del prólogo) “de primera magnitud que a mí, al menos, me ha puesto los pelos de punta”.


En las páginas de este libro se alude al quehacer de Carlos Argüelles, que había sido árbitro de fútbol. Era lo que hoy equivaldría al jefe de deportes de cualquier medio. Se las ingeniaba Argüelles para hacer bueno el principio de la inmediatez desafiando las limitaciones técnicas de la época y para coordinar un equipo de corresponsales y colaboradores que daban cuerpo a la información en los programas deportivos que conducía ante el micrófono. Con Juan Cruz transmitimos noticias de resultados de las categorías inferiores, desde la centralita localizada en la empresa “Hernández Hermanos”.


Además, Argüelles era un gran aficionado al ciclismo. A su iniciativa se debe aquel célebre Cinturón Ciclista del Valle de La Orotava, una de las escasas pruebas que entonces se disputaba en las carreteras de la isla y que era incluida como uno de los principales números del programa de las fiestas de la localidad. La voz de Argüelles, transmitiendo la prueba, era inconfundible. También informó, desde las vetustas centralitas de los pueblos por donde discurría, de la Vuelta Ciclista a Tenerife, aunque la “hazaña” de aquellos años fue la cobertura de un récord de resistencia que protagonizó un ciclista colombiano, Marco Antonio Márquez, en el “habilitado” velódromo de la misma plaza del Ayuntamiento de La Orotava. Argüelles fue no sólo mentor de la cosa sino un entusiasta ejecutivo en todos los órdenes de organización hasta desembocar en el micrófono con sus impresiones de primera y experta mano. Carlos fue la referencia deportiva de “La Voz del Valle”.


Le conocimos entonces cuando presentaba los festivales de disfraces infantiles en el costado sur de la plaza del Charco. Hasta aquí bajaba para presentar a los concursantes y animar los modestos espectáculos que montaban en aquellos años los responsables portuenses de los festejos.


Se fue alejando de los ámbitos deportivos y mediático pero siempre estuvo atento a resultados, clasificaciones y publicaciones. Cuando nos saludábamos en algún recinto deportivo siempre había minutos para evocar aquellos menesteres suyos que luego reeditó -¡lo que son las cosas!- en una tertulia televisiva junto a otros destacados villeros, amantes de las esencias del pueblo y protagonistas, en distinta medida, de esa pequeña gran historia.


Descanse en paz.


martes, 30 de marzo de 2010

MARASMO

A ver cuánto dura esa ‘pax política’ que parece resultante del debate sobre el estado de una Comunidad Autónoma que el pasado mes de enero sumó otro registro negativo que pone de manifiesto que la recuperación, si es que se produce, va tan lenta que apenas se nota: Canarias fue ese mes la comunidad donde más cayó la cifra de negocios del sector servicios (-9,4%), mientras el mismo concepto sólo descendió en el conjunto del país un 4,1% en comparación con enero del pasado año.

Otro dato del Instituto Nacional de Estadística (INE): Canarias experimentó una nueva caída en lo que a empleo respecta (-5,1%). Precisamente, ésta se agudiza en el mismo sector servicios y si a ello se añade que se redujo la facturación del comercio, y que las cifras en la aplicación de la popularmente conocida como ley de Dependencia, por muchas sumas inapropiadas que se hagan, siguen situando a la Comunidad en uno de los puestos bajos de la clasificación correspondiente, pues la conclusión es esa frase hecha tan ilustrativa que se emplea cíclicamente: no mejora el enfermo.

A ver si en ese clima de ‘pax’ se impulsan ahora las soluciones que la ciudadanía está demandando o todo se agota en la coyuntura: los representantes políticos deben ser conscientes de que el personal está bastante harto de sus diatribas (qué si no parece la reconvención de Australia Navarro tras su invocación a la divinidad) y de que han aumentado su escepticismo y el desapego. A estas alturas, con problemas latentes que afectan directamente a sus necesidades más perentorias y con muchas asignaturas troncales aún pendientes, la gente agradece que bajen el diapasón de los embistes y las descalificaciones pero quiere algo más. Quiere que ese clima propicie medidas y decisiones que favorezcan los intereses generales y permitan superar los escollos que atenazan a la sociedad canaria de forma cada vez más preocupante.

No mejora el enfermo cuando hay que aparcar de nuevo la reforma del sistema electoral o cuando reescribir el REF parece una mera declaración voluntarista. Dentro de nada, nos metemos ya en el último año de la legislatura, cuando los apremios de los partidos políticos (estrategias, recelos, listas, propagandas, relaciones, querellas internas, balances institucionales, robustecimiento del clientelismo, penetración en redes sociales y resoluciones judiciales) difuminarán el verdadero norte de las soluciones.


Y así, nos preguntaremos por el fomento del empleo y por la mejora de la competitividad. Como si lo primero fuera un hecho menor en las presentes circunstancias y lo segundo quedare para entretenimiento de técnicos y expertos que elaboraran los informes convenientes. Ojalá que dejen un hueco para llenarlo siquiera con alguna formulación teórica sobre la renovación del modelo de productividad. Revisar el sistema financiero seguirá siendo un logro complicado. Y reducir el déficit público, otra quimera, salvo reconversión (casi revolución) administrativa.

Unos, en el gobierno, esforzándose en mantener las apariencias y la sintonía, teniendo a eso que genéricamente llaman Madrid para redimir sus culpas; y otros, en la oposición, tratando de recuperar tiempo, espacio y crédito, con una estrategia que debe ir más allá de la escrupulosa fiscalización que exige un ejercicio del poder prolongado en el tiempo.

La ciudadanía queda a la expectativa, aunque poco espera de proyectos ya agotados y de traducción de discursos repetidos hasta la saciedad sin resultados prácticos. Canarias precisa algo más que una coyuntura política pacífica, consecuencia de un arrebato de madurez, y algo más que un revulsivo social y económico para salir del marasmo que la anquilosa.

El problema es que ya son muchas expectativas y pocos los avances.

martes, 23 de marzo de 2010

SUPERAR LA CRISIS DE UN DESTINO

Cayetano Barreto y Raúl Sánchez firman un trabajo sobre la crisis del Puerto de la Cruz (El Día,domingo 21 de marzo), con datos y números que reflejan un preocupante presente y un incierto porvenir. Baste este ejemplo, con la Alianza para la Excelencia Turística (EXCELTUR) como fuente: el barómetro de la rentabilidad de los destinos turísticos sitúa al portuense en el último lugar de España, con 31,8 euros de ingresos por habitación disponible, un 17% menos que en el año 2008.
Puerto de la Cruz, la crisis de la ciudad sin fin. El informe de Barreto y Sánchez escruta la realidad local y la decadencia del destino turístico, en tanto que plantea algunas alternativas casi como rayo de esperanza para alumbrar el futuro, entre ellas la constitución y puesta en marcha del Consorcio para la Rehabilitación Turística que prevé una inversión de veinticuatro millones de euros, no del todo asegurada.
La verdad que el debate sobre el futuro del Puerto es complejo y apenas escapa a condicionantes de todo tipo. Se acumulan muchos negativos. Y para colmo, ese estado de perenne crisis se ha convertido en rutina, de modo que es fácil hablar sobre ella sin que se aporten muchas soluciones y sin que se contraste una acción encaminada a superarla. Se han hecho ya todos, o casi todos los diagnósticos, los voluntaristas y los más empíricos, pero ha faltado ejecutar para que se viera que algo se mueve, que se avanza en cualquiera de las direcciones propuestas para recuperar espacio y competitividad. Se critica much, pero se hace poco. Y cuando se aportan ideas, a reventarlas, a menospreciarlas, a descalificarlas...
Barreto y Sánchez nos preguntaron, en condición de ex alcalde, si ya el Puerto de la Cruz ha tocado fondo. Respondimos que toda mala situación tiende a empeorar, como reza un viejo principio, pero no parece que sea el caso del municipio que, eso sí, tiene que superar un proceso de decadencia. Lo tienen que protagonizar los propios ciudadanos. Que nadie piense que otros vendrán a arreglarlo. Hemos vivido mucho tiempo de las rentas, se ha apoderado de mucha gente un sentimiento de nostalgia y ambos hechos no son productivos. Hay que ir mejorando: ya están hechos los diagnósticos; ahora sólo falta pasar a la acción. Y que se note. Ojo: no es cuestión de unos pocos o sólo de los políticos. Arrimemos el hombro todos. Por razones de municipio.
Y claro, a la hora de trazar las perspectivas de futuro para la ciudad, sostenemos que hay que superar el espíritu acomodaticio, implicarse más en la solución de problemas. Sencillamente, plantearse: ¿qué puedo hacer por el Puerto? Primera contestación: cambiar el ánimo, desterrar ese escepticismo. Acabar con el derrotismo, modificar los discursos políticos. Es una ingente tarea de reconstrucción, hay que ser consciente de ello. Las visiones alicortas, los anacronismos, el encono inducido o la intolerancia y los personalismos no sirven de nada. Sólo embrutecen y desmotivan.
Los tiempos de esplendor no se repetirán. Y los que están por venir han de ser distintos. Al Puerto llegó la crisis antes que a otros sitios, luego las oportunidades y las alternativas deben buscarse y producirse también antes. Una actitud positiva es primordial, siquiera para invertir los escepticismos y las impresiones de la crisis interminable.
Se puede, pero hay que querer y hay que demostrarlo.

lunes, 22 de marzo de 2010

UN TREN PARA UN INSIGNE PORTUENSE

Es uno de los portuenses insignes, de los que ha entrado en la Historia por derecho propio, por su condición de sabio, por su inmensa contribución a la ciencia y porque su obra trascendió nuestras propias fronteras.

Desde hace unas pocas fechas, un tren de alta velocidad de la serie “Smena”, que une las ciudades de Moscú y San Petersburgo, lleva el nombre de ese hijo del Puerto de la Cruz que tanto enorgullece a la ciudad, Agustín de Betancourt.

Así lo decidió la dirección de la compañía “Ferrocarriles Oktiabrski”, en el marco de los actos conmemorativos del 200 aniversario de la apertura de la Universidad de Ingeniería de Ferrocarriles de San Petersburgo. Betancourt fue su primer rector y su fundador, en diciembre de 1809, durante el reinado del emperador Alejandro I.

Agustín de Betancourt (Puerto de la Cruz, 1758-San Petersburgo, 1824) fue también el mentor principal de las escuelas ingenieros de caminos y canales de España y de la Rusia zarista, donde vivió y trabajó durante dieciséis años. En su legado al Imperio ruso, hay que incluir el Picadero de Moscú, el proyecto y la construcción del Nizhni Nóvgorod del principal recinto comercial del siglo XIX, el diseño y la construcción de la fábrica de papel moneda y la modernización de la factoría de armas de Tula.

Es natural que los rusos (en ocasión del 250 aniversario del nacimiento editaron un sello postal dedicado al ilustre ingeniero) estén agradecidos y tengan a Betancourt como algo suyo. Lo palpamos en primera persona en dos ocasiones: en nuestra primera etapa en el Ayuntamiento portuense (1983-97), el diputado por Santa Cruz de Tenerife, Luis Fajardo Spínola, hizo gestiones ante autoridades soviéticas para trasladar los restos mortales desde San Petersburgo hasta la ciudad natal. Aquéllas se opusieron rotundamente.

En el ejercicio de la alcaldía (1999-2003), lo volvimos a intentar pues habían llegado informaciones sobre el mal estado de conservación del mausoleo del cementerio de la ciudad rusa. No sólo cosechamos, vía diplomática, una tan gentil como razonable negativa sino que el Ayuntamiento fue invitado a participar en las tareas de remodelación del panteón. Cumplimos con una aportación económica.


Ahora, uno de los trenes que une Moscú con San Petersburgo lleva el nombre de Agustín de Betancourt. Es otra forma de perpetuarlo. Es otro tributo que se rinde a este insigne ingeniero e inventor portuense, por fortuna cada vez menos desconocido.

viernes, 19 de marzo de 2010

SIN GASOLINA

El próximo mes de junio se cumplirá un año de la firma del denominado Pacto Social por la Economía y el Empleo, suscrito en Canarias por el Gobierno, la patronal CEOE y dos centrales sindicales, Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras. Los escépticos de entonces, posiblemente escamados con iniciativas de este tipo en la Comunidad Autónoma, tenían razón: el acuerdo no incluía una ficha financiera, a la espera de que los Presupuestos Generales consignaran las partidas correspondientes para afrontar las actuaciones concertadas. No ha sido así, en términos generales. Se va a cumplir un año y, salvo que se demuestre lo contrario, el Pacto apenas entraña una voluntad.
Lo ha definido muy bien Pepe Yanes, un veterano sindicalista en las filas de la UGT: "El pacto social canario es una hoja de ruta sin gasolina".
La crisis -siempre la crisis- justifica el incumplimiento de este acuerdo, concebido inicialmente para afrontar los rigores de aquélla. Ahí estaban los agentes sociales para estampar la rúbrica que debía anteceder a la ejecución de medidas, a hechos tangibles que favorecieran una mínima recuperación de la motivación y del optimismo por parte de amplios sectores ciudadanos. Visualización, pragmatismo, constatación, avances... eso es lo que la gente quiere apreciar.
No parece que haya sido así... porque faltaba -y falta- gasolina, según Yanes. No es que esté cara. Es que no hay, tal como se desprende de las manifestaciones del sindicalista, preocupado, por cierto, con el mal funcionamiento de los mecanismos que el propio Pacto dotó para el seguimiento y verificación de las acciones que teóricamente debía afrontar.
Entonces, si falta el combustible, mala cosa. Preocupante. Es el sino de Canarias cuyas previsiones -a la espera de la autocomplacencia que podremos escuchar en el próximo debate sobre el estado de la Nacionalidad- son inquietantes en cuanto a crecimiento productivo y del desempleo.
Así, cualquier hoja de ruta, en efecto, es papel mojado. Y mucho nos gustaría equivocarnos.

jueves, 18 de marzo de 2010

"NO WINTER BLUES" ¿FRIGORÍFICOS?

Internationale Tourismus-Börse (ITB), Berlín (Alemania). Junto con Londres y Madrid, la feria de promoción turística más importante de Europa. Pasa un autobús en cuyo panel lateral se lee "No winter blues" (algo así como "No invierno triste"). Un ciudadano se siente picado por la curiosidad y pregunta a otro visitante de la feria si sabe de lo que va el anuncio. Respuesta: "No sé, creo que es de un frigorífico".
La anécdota la ha contado, en primera persona, porque él es uno de los protagonistas, el presidente del Cabildo Insular de Tenerife, Ricardo Melchior. Le ha servido para reivindicar el nombre de la isla (y de las islas) en cualquier acción promocional. Bueno: eso y para poner de relieve la descoordinación con la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias.
Defiende Melchior su parcela o, si se prefiere, los intereses turísticos de Tenerife. Postura respetable. Y mal se debe estar haciendo las cosas cuando expone públicamente su queja y su disconformidad.
Explicación de la anécdota: "No winter blues" es el lema de la campaña que la Consejería está realizando. Sostiene el presidente del cabildo tinerfeño que en este tipo de acciones, hay que ser lo más identificativos posibles, de modo que aparezcan muy visibles y legibles las expresiones Die Kanarischen Inlsen o Canary Islands, según se ejecute en Alemania o Reino Unido. Es la única manera, dice Melchior, de que el mensaje cale o impacte. Si no, ya se ha visto: se exponen al desconocimiento o a la asociación de ideas con los frigoríficos. Tiene gracia la cosa.
En su valoración -he ahí la esencia de la crítica política- Ricardo Melchior pide que se consulte a quienes tienen experiencia en este tipo de iniciativas promocionales. "Echo de menos reuniones y negociaciones sobre este asunto", afirma desnudando una carencia que, de consolidarse, puede dejar un preocupante saldo negativo para el sector y para el destino.
Sus críticas sobre lo ocurrido en Berlín (disfunciones, desencuentros, desconocimientos, incomunicación con la iniciativa privada y entre las propias instituciones...) revelan una falta de sintonía con el departamento competente del Gobierno de Canarias. Y eso es lo preocupante, porque el mercado alemán es decisivo, hay que mimarlo casi. Y porque los esfuerzos que se han venido haciendo desde hace décadas saltan por los aires en muy poco tiempo, tal como anda el negocio, donde poco cuesta poner señuelos de precios más baratos y apostar por otros destinos casi sobre la marcha.
No se ha escondido Melchior para hacer visible su malestar. Si por él fuera, y por lo ocurrido en la capital alemana, seguro que revisaban los teóricos esquemas conjuntos de promoción del producto. Un toque de atención. Atentos a los efectos que genera porque si el mensaje frigorífico se multiplica, mal asunto.

miércoles, 17 de marzo de 2010

DATOS DE SEGURIDAD EN CANARIAS

Los mejores resultados de los últimos diez años en Canarias. Son los referidos a la tasa de criminalidad en 2009, cuando sólo se incrementaron las faltas en pornografía infantil, malos tratos y tráfico. En números absolutos, 96.128 casos frente a los 98.032 registrados en 2008. Más explicativo: 45,7 faltas por mil habitantes frente al 47,2 de 2008 y al 66,5 de 2000, año en el que se contabilizaron 114.121 casos. En el año 2009, fueron detenidas en el archipiélago 20.410 personas y fueron esclarecidos 24.103 delitos. Los datos sitúan a las islas un punto por debajo de la media delictiva en España.
Partiendo de que no hay que hacer lecturas triunfalistas ni incurrir en la autocomplacencia, las estadísticas revelan una evolución positiva. Sobre todo, porque en foros y conversaciones se deduce con cierto ánimo de simplonería que, en tiempo de crisis, la tentación de infringir o transgredir la norma es mucho mayor.
La seguridad es un bien público que hay que cultivar. Y en Canarias, tan dependiente del turismo, mucho más. Un destino seguro es lo que, entre otras cosas, el viajero busca. La presencia policial en calles, playas, vías y zonas de ocio es siempre tranquilizadora. La eficacia en la atención de demandas y resolución de problemas o conflictos se pondera cada vez más.
Los datos en Canarias reflejan el buen trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado cuyas dotaciones se han incrementado sensiblemente a lo largo de los últimos siete años (2003-09), un 40,7%. Ello ha favorecido la especialización tanto entre los miembros del Cuerpo Nacional de Policía como en la Guardia Civil.
Si además de este hecho, el aumento de efectivos de las respectivas plantillas, se consigna el diseño y la ejecución de políticas activas de seguridad, responsabilidad de instituciones y administraciones públicas, llamadas a entenderse y coordinarse, la garantía de una seguridad pública será aún más perceptible por parte de la ciudadanía. Ya es significativo que en nuestro país, hace tan sólo siete años, el problema de la seguridad ciudadana fuera el principal para un 22% de los habitantes encuestados y en enero de 2010, sólo un 8,1% de los encuestados mantenga esa misma impresión.
Lo dicho: sin tirar voladores y sin creerse que "somos los mejores", los datos indican que la seguridad en Canarias mejora. Una buena noticia.

martes, 16 de marzo de 2010

UNA COLECCION PORTUENSE EN MADRID

Los fondos del Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdhal (MACEW) están expuestos en el Museo de Arte Contemporáneo Conde Duque de Madrid.

La colección, ya saben, fue donada por el genial artista sueco al Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias y pudo se rescatada, cuando el abandono y la falta de conservación amenazaban con estragos irreversibles, hasta su emplazamiento en la Casa de la Aduana, junto al refugio pesquero, allí donde el letrado José Arozena, en cierta ocasión de plena efervescencia oratoria, interrumpió su pieza al aparecer el profesor Antonio González:

-¡Un momento! Está entrando don Antonio, el primero de todos nosotros.

La colección, de arte surrealista, abstracto y moderno, es un canto a la creación insólita, a los conceptos vanguardistas de la década de los años treinta del pasado siglo que eclosionó en la primera exposición surrealista que se celebró en el mundo y que tuvo marco el Círculo de Bellas Artes de la capital tinerfeña.

Es una serie digna de admiración que prestigia al Instituto y distingue a la ciudad en su acervo cultural y patrimonial y en la oferta estable que puede hacer a lo largo del año. Se la han llevado a Madrid, para darla a conocer y para proyectarla. Para Westerdhal, y los surrealistas todos, los encasillamientos estaban prohibidos, de ahí que la universalización de su producción mereciera escenarios como el dispuesto en la capital del Reino.

La colección reúne obras de Oscar Domínguez, de Manolo Millares, de Felo Monzón, de Ferrant y de Juan Ismael, entre otros autores. “La gente tiene que saber cuánto esfuerzo hubo que hacer para que un hombre solo [Westerdhal] tuviera la generosidad de trabajar de esta manera a favor de una idea: la del arte para todos”, dijo Eduardo Alamitos, director de museos de arte contemporáneo de la capital madrileña.

Esfuerzo también el del Instituto de Estudios Hispánicos cuya dirección lleva tiempo empeñada en enriquecer y dar consistencia a la actividad cultural del municipio que, después de haber alcanzado unos niveles más que estimables, parece que empieza a declinar y a interesar bastante menos, precisamente por falta de opciones y alternativas.
P.S.- Una felicitación cordial y sincera para quienes han sido Premios Canarias 2010. La Obra Social Acogida y Desarrollo (Acciones Altruistas y Solidarias), Manuel Medina Ortega (Internacional) y José Antonio Pardellas Casasa (Comunicación) han sido distinguidos. Una trayectoria ejemplar les avala. ¡Enhorabuena!

lunes, 15 de marzo de 2010

MANDATO CONVULSO

¿Creían ustedes que ya se había agotado la capacidad de asombro en la política canaria? ¿Creían haberlo visto todo? Pasen, señores, pasen por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y comprobarán lo contrario, que aún queda margen para la reconsideración, la contradicción, la incoherencia, las componendas, los repartos a conveniencia, los intereses partidistas aún a costa de la dignidad elemental, los personalismos mal entendidos y peor traducidos… en fin.

Ha sido un mandato municipal ciertamente convulso en la capital tinerfeña. La estabilidad de los gobiernos mayoritarios ha dado paso a sucesos políticos de todo tipo, rupturas de alianza política incluidas pese a que fueron concebidas para la defensa suprema y poco menos que sagrada de los intereses generales de los santacruceros. El día a día se encarga de dinamitar las grandilocuencias.

Puede entenderse que el desgaste y el agotamiento, tras tantos años en el poder, eclipsen las iniciativas y la ideas, la capacidad misma para sobreponerse a las adversidades, principalmente las derivadas de la crisis que es una situación que pone a prueba a gobernantes de cualquier signo. En el Ayuntamiento de Santa Cruz, cuando se han dado tantos tumbos y no se atisban las soluciones, queda la sensación de que andan exhaustos y sin resuello político quienes han de transmitir a la ciudadanía algo más que parches o soluciones poco consistentes, más aptas para salir del trance que otra cosa.

Porque no olvidemos que los problemas prevalecen. No son ya los residenciados en vía judicial, de suerte por tanto bastante incierta, sino los que ha ocasionado, sociológicamente hablando, la problemática aprobación inicial del Plan General de Ordenación (PGO). Consignada, por supuesto, aquella controvertida y aún vigente declaración de emergencia social -¿no sería mejor decir emergencia institucional?- que debería obligar a los gobernantes a concentrar sus esfuerzos y energías en la aplicación de medidas que favorezcan la resolución de algunos apremios cada vez más agobiantes. Y sin olvidarnos de que sigue pendiente la financiación resultante de la condición de cocapitalidad autonómica.

Ni siquiera con este último asunto, por cierto, tienen a su alcance los gobiernos locales que se han sucedido, incluido el minoritario de CC, el clavo ardiente de una instancia gobernada por otro color político al que atribuirle todos los males y el estancamiento.

En cambio, sí que les vale la habitual desmemoria del personal, el desapego de la ciudadanía hacia la política por tantos y tantos acontecimientos que le repelen y la inconsistencia estructural y programática -por no hablar de liderazgos carentes- de los adversarios políticos que, entretenidos en sus debilidades, sus cuitas y sus pugnas intestinas, se empecinan en desaprovechar las bandejas servidas plenas de errores, agotamiento y penuria.

Uno de ellos, el Partido Popular, no escarmienta. Con lo que pasa en Santa Cruz y en otros sitios donde tiene que hacer grandes sacrificios de dudosa rentabilidad político-electoral. Basta remitirse a posiciones tan dignas como las de Alfonso Soriano para entender no ya la supeditación y el cada vez más difícil mantenimiento de las propias señas sino lo que puede estar interpretando la gente del PP entre la que, seguro, hay más descontentos que los satisfechos con la última de las salidas encontradas, ese pacto recompuesto.

Otros adversarios, los socialistas, siguen errando, de yerro en yerro, sin rumbo, como perseguidos por una extraña maldición que les impide depositar la confianza en una persona más de un mandato. Una visión alicorta del hecho municipal, una manifiesta incapacidad para hacer y vertebrar equipos humanos… Y eso que su organización estructural y la experiencia de siete ciclos en la oposición -que se dice fácil el numerito- les debería permitir la materialización de una estrategia mínimamente orientada. Ni por esas…

Y no vale, conste, eso de refugiarse en las mayorías basadas en el abstencionismo o en la propia indolencia de los ciudadanos ya apuntada. Precisamente, por todas estas cosas y por muchas más, y porque Santa Cruz se merece otra cosita, ahora es cuando hay que afirmar que votar, más que un deber, resulta una obligación.

sábado, 13 de marzo de 2010

CONTORNO DE LA PLAZA DEL CHARCO: AYER Y HOY

Les invitamos a dar una vuelta a la plaza, como aquel movimiento reflejo que caracterizaba a tantos y tantos portuenses sobre todo los domingos por la tarde y que terminó convirtiéndose en un auténtico uso social. Chicos y grandes, padres e hijos, novios y novias, aburridos y divertidos, pedantes y desenfadados, quien más quien menos, en algún momento de su vida, dio vueltas a la plaza del Charco.

Será una vuelta peculiar en todo caso. Se trata hacer un recorrido por el perímetro, por el contorno de ese espacio urbano que alguna ocasión hemos definido como médula espinal de lo portuense. ¿Qué hubo, qué había en las calles que rodeaban la plaza? Casas, comercios, bares, sedes, personajes… Es, si quieren, una licencia para la nostalgia.

El recorrido comienza en el lateral este, impecablemente adoquinado, donde un tiempo paraban las guaguas y quedó luego establecida la parada de taxis. Por allí discurrían procesiones y actos lúdicos, como la carrera de sortijas y la batalla de serpentinas y confettis. Y allí estaba una casona que habitaba la familia González de Chaves. Juan Molina y Pepe el pintor ocupaban los locales que daban a la vía, luego reformados para “Bo-Ti-Su”, el nombre de una tienda-boutique que lucía gran escaparate. El zaguán de la casa fue utilizado en alguna ocasión como vestuario improvisado para los jugadores de equipos de baloncesto que competían en la misma plaza. Cuando la vieja edificación fue derribada, surgió el edificio “Luna” en cuya primera planta, durante muchos años, funcionó en determinadas épocas del año un excelente restaurante, “Belmann”.

El comercio de José Bercedo, quien más tarde se trasladó a Santa Cruz, era el inmueble que seguía, luego sede del Banco Exterior de España, con sus peculiares puertas y ventanas. Allí vivieron las familiaa Lasso-Purriños y de Aurelio Sanz. Cuando la entidad se mudó, los locales han tenido distintos usos comerciales, actualmente un perfumería.

Heterogénea actividad comercial

La calle Quintana, popularmente conocida por “Canal de Suez”, que unía de forma peatonal Blanco con San Juan, era el límite de la manzana. Al otro lado, estaba otra casona, donde vivieron las familias González, Reverón y de Tomás y Martí. Uno de los locales comerciales, el de la esquina, estuvo regentado por Carlos Perera, a quien siguió “Kashmir”, siempre tan a mano para los últimos regalos de Navidad y Reyes. En otro estaba la agencia “Ford”. A su lado, la popular barbería de don Ignacio, continuada por su hijo Servando. Parte de la casona, la que ocupaban los González, fue destruida por un incendio en Semana Santa de 1984. La restauración del edificio dio origen a una prestigiosa galería comercial, “Columbus”, y a un restaurante-heladería de próspera trayectoria.

La librería de Fernando Luis, la librería “Tenerife”, fue otro lugar emblemático para los portuenses. Hay que recordar aquellas colas de lunes para comprar “Aire Libre”, el semanario deportivo que despachaba el mismo propietario, cuando no, su esposa Antoñita. Los viejos y artesanales escaparates, bajo una singular balconada, dieron paso a una transformación modernista del negocio en la segunda mitad de la década de los sesenta. Un banco ocupa actualmente aquella superficie.

Al lado, otra firma de renombre insular, “Las Afortunadas”, una ferretería que, con el tiempo, y ya disponiendo de todo el inmueble (Blanco, 1), resultó ser algo más. Allí tuvieron su primer trabajo muchos jóvenes portuenses, dirigidos por el siempre serio Juan Méndez Reverón. Cuando cambió la localización del establecimiento, se sucedieron otros usos y actividades comerciales, hasta nuestros días, con otra entidad bancaria y un consultorio médico.

Fue la casa familiar de quien suscribe, donde estuvo una escuela memorable. Antes de “las Afortunadas”, el citado Fernando Luis dispuso allí de un pequeño comercio de bebidas y otros productos, en el que también trabajó Ramón García Carballo, posterior emigrante a Venezuela.

Residencia “Isora” completa este lado del perímetro. Popularmente conocida como “Casa del coño” (seguramente por la tipología y la altura de la edificación), fue de los primeros establecimientos dedicados a albergar turistas. Allí trabajó uno de los personajes urbanos más populares del Puerto de la Cruz, Gilberto Hernández. A finales de los sesenta, la azotea de “Isora” acogió los primeros guateques estudiantiles en las tardes de sábados y domingos. Hoy, viviendas, oficinas y tiendas.

Sur y oeste: edificaciones que cedieron

Estamos ya en el costado sur. En la manzana estaba la gran edificación que acogía las viviendas de Diego Arroyo y Andrés Baeza y sus respectivas familias. Allí estuvieron emplazados el depósito del bar “Dinámico” y los comercios de ultramarinos de don Julián así como los de Manuel Pérez Perdigón y Sixto Trujillo. El desarrollismo dejó paso a la antigua residencia “Centro” y al edificio “Plaza del Charco”. De los locales comerciales, aún se evoca la barbería de Pedro Lorenzo que continuó su hijo Luis hasta su fallecimiento. Boutique, tienda, pequeños comercios y, sobre todo, farmacia, se localizan actualmente en uno los pasajes más transitados de toda la ciudad.

Lateral oeste. Allí estuvo el empaquetado de Verdugo, destruido por un voraz incendio en la década de los cincuenta. A principios de la década siguiente, surgió un edificio de viviendas. En el local de la planta inferior, primero estuvo el “Oasis Centro”, de Otto Welsch, concebido para hacer competencia al “Dinámico”. Después, sedes de bancos y actualmente una pequeña sala de juegos recreativos.

Junto al empaquetado estaba la vivienda de don Juan Ruiz, con un generoso patio interior. Tras su desaparición, edificaron la residencia “Tropical”, unida interiormente desde hace años con la antigua “Franpérez”, hoy “Park Plaza”.

Lugares para usos y hábitos sociales

La calle Puerto Viejo delimita otra manzana. En ésta hay que consignar la vivienda de doña Clementina Peraza y familia. En una de las estancias de la planta baja, estuvo abierta la escuela de José González Méndez, donde aprendieron a leer y escribir centenares de portuenses. La alineación del planeamiento mermó considerablemente el espacio edificado ya en los años ochenta.

“…y un mal Círculo de Iriarte, donde cuatro ranilleros hablan de ciencias y artes”, dice la copla popular. Allí estuvo la sede de la sociedad que acogió también la vivienda del conserje Juan Mesa y familia. Debieron ser apasionantes y atrayentes las actividades sociales del Círculo. Allí hay que localizar los bares de Benito y Germán Molina. Años después, la residencia “Plaza”. Y donde estuvieron los bares, un salón de recreativos con los primeros futbolines electrónicos y las máquinas traganíqueles. Otro pequeño local, dedicado a la venta de electrodomésticos, sobrevivió a las reformas aún permanece abierto.

Estamos ya en la casona que acogió la sede Falange Española y del Frente de Juventudes. Junto al gran patio en cuyo centro estaba plantada una generosa palmera, estaba un local muy largo sirvió primero de taller-garaje y luego de carpintería, donde trabajó el maestro Barroso. En la parte trasera, antes de una pequeña cancha donde hacían la educación física los alumnos del antiguo Instituto Laboral, estaba el taller de Salvador Acosta, don Boro, enseñando a su hijo a hacer insólitos trabajos metálicos y de soldadura. Porfirio y familia ocupó una de las viviendas. En otras habitaron funcionarios docentes y de justicia.

Muy popular, en la fachada que daba a la plaza y ante la parada de guaguas urbanas que estuvo allí emplazada unos años, fue el “cafetín” -así le decían- de Manuel González “el Rolón”. Sus hijos continuaron su laboriosidad, contrastada en el despacho de cortados, pasteles y pachangas antes y en el descanso de cada sesión cinematográfica. Apenas transigió con un futbolín que causaba mucho ruido y voces altisonantes de jugadores y espectadores. Pero gozó con el célebre duelo entre Juan Roberto Ríos y Gilberto Hernández a ver quién comía más dulces.

Y al lado, el “cinema Olympia”. Ver los cuadros fue un ejercicio -un auténtico uso o hábito social- constante durante décadas. Pronunciamos unas palabras la noche de su clausura. Durante su existencia, las proyecciones cinematográficas alternaron con algún combate de boxeo y bailes en Carnaval y Fiestas de Julio, apodados como “los baños turcos”, tal era el calor que concentraban. En un trabajo publicado en un programa de las citadas fiestas se cuentan sustanciosas anécdotas registradas en un peculiar recinto, dividido en dos partes de butacas y que llegó a tener, cuando cerraron el “Topham” hasta su posterior reconstrucción, la exclusiva de las proyecciones cinematográficas de la ciudad. Un decorador santacrucero, un interiorista, Ignacio Lutzardo, impenitente seguidor del Club Deportivo Tenerife, tuvo a su cargo la reforma. Tras el cierre, un edificio de locales comerciales, despacho y oficinas y que también da a la calle Pérez Zamora.

Recta final: de bares, ferretería y bancos

Siguiendo esta línea, llegamos a la esquina del “Bar Capitán”, de don Francisco Fernández. El inmueble acogió también, en su época, una pensión. Claro que antes hay que consignar el paso de los hermanos Manuel y Domingo González con su padre, así como aquella denominación curiosa, “La isla de enfrente”, sólo explicable porque su poseedor era natural de Gran Canaria.

Finalmente, ya en la franja norte, se recuerda el edificio del establecimiento conocido como “Viuda de Yanes”, destinado a ferretería y materiales de construcción. Allí vivieron las familias de Cándido Gil y de los hermanos García González. Como tantos otros de los alrededores, el edificio también cedió al desarrollismo y tomó el testigo otro más moderno de viviendas y oficinas, rematado por espaciosas dependencias primero del Banco Exterior de España y después de Argentaria y BBVA, actualmente vacías, por cierto.

En fin: éste ha sido el recorrido, seguro que con alguna omisión, totalmente involuntaria pero que obliga a presentar disculpas. Imposible, por ejemplo, haber conseguido alguna identificación y hasta algún apellido.

Plaza del Charco y su contorno. Así ha evolucionado. Y así seguimos evocando.