sábado, 16 de octubre de 2010

LINDEZAS EN VERSO

De ese baúl de vivencias de un Puerto de la Cruz inolvidable, de una ciudad que iba creciendo y desafiando condicionantes y proscripciones para acreditar su espíritu tolerante, siguen saliendo versos populares que ponen de manifiesto una manera de ser. Una ciudad donde el ingenio, el sarcasmo, el desenfado, el ‘animus fastidiandi’ y la mala uva caracterizaban a su gente.

De nuevo, la rivalidad entre Pedro Montes de Oca y Juan Reyes que aprovechaban cualquier ocasión para dedicarse “lindezas”, eso sí, muy cultas. Debieron ser unas diferencias personales muy acusadas que reflejaban los estados de humor. A principios de los años 60 del pasado siglo, escribió Montes de Oca:

“Yo cagué en el Himalaya
y en el Teide me cagué:
me cagué en Reyes Bartlet
y en don Vicente Cartaya”.

La réplica de Juan Reyes, también en verso, no se hizo esperar:

“Al Himalaya ha subido
y al Teide también subió
quien dice que allí le olió
a excremento corrompido
de ano o tal vez de boca;
y añade dicho sujeto
que el que está en el secreto
es don Pedro Montes de Oca”.

Y así se divertían (un suponer) y animaban la intrahistoria de un pueblo sobre el que un buen día, con plena razón, alguien inventó un dicho infalible: En lenguas del Puerto te veas.

viernes, 15 de octubre de 2010

UNA REFERENCIA ÉTICA

Para quienes tuvimos la inmensa fortuna de conocerle y tratarle, sabemos sobradamente que el tributo de amistad que hoy le rinden compañeros y amigos en Tenerife es más que merecido.
Hablamos de Ramón Alvarez Braun, quien fuera director general de Infraestructuras Educativas en el primer gobierno de la Comunidad Autónoma que presidió Jerónimo Saavedra (1983-87). Hubo prioridad para la educación en aquella primera legislatura. Se trataba de construir Canarias y en ese proceso aquel gobierno autónomo trabajó de forma decidida para impulsar los avances que las circunstancias demandaban: se avecinaban sustanciales reformas y Canarias arrastraba un déficit considerable. Había que sensibilizar y dar consistencia a una comunidad educativa muy dispersa y no muy consciente de los cambios que era imprescindible operar.
El cometido le fue confiado a Luis Balbuena, el hombre que hacía fáciles las matemáticas. El consejero no sólo aceptó el desafío sino que trabajó contra viento y marea para ir conquistando metas. Se rodeó de un excelente equipo, en el que figuraba Ramón Alvarez Braun, un fajador, un profesional que no se arrugaba ante las adversidades.
Fue la suya una referencia ética para el ejercicio del cargo público. Serio, riguroso, cumplidor... Visitó centros de todas las islas, contrastó las penurias y planificó dotaciones. Hubo colaboradores portuenses en su departamento, como Antonio González e Irineo Machado. Canarias había asumido la competencia. Había que trabajar duro y sin reservas. Aquellos cometidos estaban en buenas manos.
Alvarez Braun fue el militante comprometido. El militante de espíritu crítico que analizaba y escrutaba la realidad política aportando siempre una dosis de racionalidad y de estímulo para no caer ni en el conformismo ni en la complacencia. Por encima de todo, ideología. Creemos recordar que, tras su paso por el Gobierno, intentó ganar, sin éxito, una candidatura al Senado.
Se volvió al ejercicio de su profesión. Le fuimos echando de menos en los comités y en los órganos. Pero siempre le mantuvimos en la memoria como esa referencia ética de socialistas que sabían muy bien, en aquellos años, lo que estaba en liza. Hizo de la perseverancia y de la discreción unas cualidades que ojalá hoy abundaran.
Le dedican homenaje. Hoy comprobará cuánto le recuerdan y cuánto le quieren. Supo granjearse el afecto y el respeto. A base de constancia, de seriedad y de trabajo. En definitiva, un hombre de bien.

jueves, 14 de octubre de 2010

EN LAS ENTRAÑAS CHILENAS

"Lo de Chile fue así". Que nos perdone Pedro Escartín por rescatar de su bibliografía este título con el que glosó aquel Campeonato del mundo de Fútbol de 1962, al que España acudía con un equipo de figuras y no pudo pasar de la primera ronda.
Ese título serviría para exaltar el rescate de los treinta y tres mineros en el desierto de Atacama. Por fin los telediarios y los noticieros con una noticia feliz y positiva. Un rescate transmitido en directo: la salida del primero fue seguida por mil cien millones de espectadores de todo el mundo. Primer gran impacto.
La tecnología al servicio del ser humano, válida para salvar vidas, para sentar los precedentes de una operación singular, horadando las entrañas de la tierra, manteniendo el aire, la fe y la propia vida, estudiando comportamientos, recomendando medidas de supervivencia, previniendo los efectos de la salida. La tecnología y la ciencia en plena armonía para dar frutos apetecidos. Segundo gran impacto.
Y la reflexión inevitable: ¿sucedió todo esto por no prevenir? ¿Quién o quiénes son los responsables de todo lo que hemos vivido a lo largo de los últimos meses? Vidas en peligro, un dispositivo de rescate sin precedentes, un desafío humano extraordinario, técnica y destreza al máximo nivel para salir airosos, un país, muchos países pendientes de una perforadora, de una cápsula, de un hilo... Ahora que todo ha salido bien, las autoridades chilenas habrán de revisar las condiciones de trabajo de las minas donde tanta gente tiene su medio de vida. La revisión pasa por la exigencia estricta de la seguridad.
Ahora vendrán las historias, historias de las entrañas chilenas. Cuentan que decenas de medios ya ofrecían dinero por testimonios de las vivencias allá abajo. Habrá entrevistas, reportajes y libros. Habrá fantasía, exageraciones y avispados. Como habrá realidad y escrúpulos.
"Lo de Chile fue así". Atrayente título.

miércoles, 13 de octubre de 2010

SON FELICES ASÍ...

Gritos de petición de dimisión y abucheos al presidente del Gobierno de una parte de los asistentes al desfile militar con motivo de la Fiesta Nacional. No es noticia pero hasta los locutores de la televisión pública que transmiten el acto se apuran en detacar el hecho. Los chillidos, los silbidos y los abucheos se suceden en distintos momentos. Qué falta de respeto.
Seguramente, habrán sido los mismos de años anteriores. Y algunos más que se habrán sumado al coro de descontentos, convocados o no por redes sociales. Pero es una irrespetuosidad, desde luego. Y encima, Esperanza Aguirre -la que tan bien encaja las críticas, la que tan "educadamente" digirió las protestas aquellas del personal sanitario de la Comunidad de Madrid- justificando a los vocingleros con el socorrido argumento de la libertad de expresión.
Pues claro que sí, señora presidenta. Pero, precisamente ¿hay que hacer uso de esa libertad en un acto de esa solemnidad, en la manifestación principal del Día de la Fiesta Nacional? ¿Ante las más altas instituciones del Estado allí presentes? ¿En el instante en que se rinde tributo a los caídos en acto de servicio? ¿Ante la enseña nacional?
Pero a quienes Aguirre insólitamente ha justificado son felices así, de esa manera, protestando mientras otros cumplen con el ritual y otros lloran. No es mayor o menor valentía, no es un acto de coraje -vaya coraje amparado en la masa- y no es el arrojo de la libre expresión que sobresale. Dicen que les duele España pero no les importa exteriorizar sus protestas ante la enseña nacional. O mientras se entona de forma emotiva el cántico de despedida a la vida en memoria de los fallecidos.
Han tenidos sus instantes gloriosos. Les han mencionado en transmisiones, en tertulias y hasta en editoriales, algunos por cierto, sencillamente inefables. Son felices con esta "hazaña" que no queda otro remedio que entrecomillar. Al final, la minoría que acredita esta falta de civismo no es más que una traducción del gamberrismo irrespetuoso.
Pero qué se va a hacer, si son felices así...

martes, 12 de octubre de 2010

VENTANA DEL PGO

Es un serio revés para los promotores y para los redactores. Es una ventana que se abre y esclarece el panorama a numerosos propietarios que se sentían considerablemente perjudicados. Y es, en fin, a la espera de la resolución definitiva, un acto que quiere preservar los intereses generales del municipio: la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (COTMAC) no ha aprobado el Plan General de Ordenación (PGO) de Santa Cruz de Tenerife, lo que en la práctica significa que hay que rehacerlo en gran medida y someterlo de nuevo tanto a exposición pública como a la aprobación del pleno del Ayuntamiento.

Mientras se suceden las interpretaciones sobre el alcance de la decisión de la COTMAC y se prolonga la controversia política, hay que retroceder hasta aquellas manifestaciones populares de hace unos meses y que pusieron en evidencia no sólo el hartazgo de amplios sectores de la ciudadanía sino el desgaste y el agotamiento del propio gobierno municipal y de quienes habían votado favorablemente la aprobación inicial. En un mandato que ha tenido de todo y no mucho favorable para los actuales responsables, la determinación hacía sonar los timbres de alarma en los estados mayores de los partidos, en los cenáculos, en los foros de opinión y en los últimos núcleos donde se marca el camino a seguir a la espera de que escampe y surja otro asunto que minimice los impactos. El PGO se quedó solo y cuasi apestado; parecía no gustar ni a quienes lo concibieron y lo aprobaron

La figura ‘fuera de ordenación’ suscitaba entonces una fuerte contestación e impregnaba de mayor incertidumbre el devenir del Plan que se adivinaba largo y proceloso. Que el informe de la COTMAC haya constatado ciento setenta y tres errores materiales y registrado ciento ochenta y siete reparos revela que, o se pretendía poco menos que una revolución urbanística o la redacción estaba plagada de imprecisiones y precipitaciones, dejando el campo llano para que los discrepantes, más o menos asistidos de razón, pudieran expresarlo, no sólo desde el ángulo de los perjuicios sino de las sospechas.

Pues parece que quienes restaban importancia a esa figura o creían que podía manejarse a conveniencia, van a tener que replanteárselo según los razonamientos del órgano que ha frenado la aprobación del PGO santacrucero. Se habla -reiterando posiciones expuestas en antecedentes registrados en la propia capital y otros municipios insulares- de la imposibilidad de reconstruir la edificación o instalación en las mismas condiciones que las existentes y de la inadmisión, en esos inmuebles fuera de ordenación, de obras de consolidación. En cifras de afección, siempre con la provisionalidad que hay que manejarlas y a la espera de incorporar las alegaciones al documento final, unas dos mil fincas en diez distritos de Santa Cruz y casi cien mil vecinos. Parecen muy altas.

Alguien -¿o nadie?- pedirá responsabilidades. La elaboración del Plan conllevó unos gastos. Las determinaciones de la COTMAC entrañan un valor que, independientemente del carácter técnico, tienen su lectura política por las repercusiones. A ver hasta dónde llega la maltrecha oposición. Desde luego, quienes aún vean la botella medio llena tendrán que rebuscar argumentaciones sólidas porque, con lo ocurrido, persuadir a la ciudadanía que en su momento dijo basta y ha agotado una de las vías para su negativa, no va a ser una estrofa murguera fácil de memorizar. Porque, tal como escribimos entonces, algo se mueve en Santa Cruz.


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lunes, 11 de octubre de 2010

ADÁN, EL TENAZ

Los testimonios tras el fallecimiento de Adán Martín convergen en sus cualidades de tenacidad. Y en las que le hicieron ganar fama de metódico planificador. Quien fuera presidente del Cabildo Insular de Tenerife y del Gobierno de Canarias, un político trabajador, destacó siempre por su sobriedad.
Es verdad que no se bajó del coche oficial durante su etapa activa, tal como dijo en cierta oportunidad un adversario, en alusión a que desde la Junta de Canarias y del primer mandato municipalista, siempre anduvo en el ejercicio del poder. Pero no se enriqueció con la política y cuando la abandonó, ya afectado por la enfermedad que fue minando su vida, lo hizo sin aspavientos ni alharacas, más bien con capacidad de resistencia de alguna puñalada postrera.
En las paradojas de la política canaria, hay que consignar la que protagoniza alguien considerado como insularista de pro al que luego le toca oficiar como presidente de todos los canarios. Defendía Adán el hecho cabildista -"el papel de los cabildos", le transmitía constantemente a Manuel Hermoso cuando éste dio el gran salto desde la alcaldía a la presidencia del ejecutivo autónomo, pasando por aquella insólita censura- cuando tras aquella broma/pirueta de Lorenzo Olarte, Román Rodríguez tomó las riendas y Martín asumió la vicepresidencia. Ni siquiera aquella memorable manifestación popular contra el tendido eléctrico de las torres de Vilaflor erosionó sus aspiraciones.
Y he ahí que culminó su trayectoria política. Presidió Canarias sin renunciar a su cabildismo y pensando más en cómo consolidar al archipiélago en las estructuras europeas que se preparaban para la ampliación. Le oímos hablar de "archipiélago atlántico", cuando la reforma del Estatuto de Autonomía, y le vimos aplicarse en el conocimiento de Herbania y Junonia. Y no vaciló cuando, apremiado por circunstancias presupuestarias y políticas, hubo de prescindir de la representación popular de su Gobierno. Por cierto, el sentido de responsabilidad que entonces acreditaron los socialistas para dejarle actuar en un ejecutivo monocolor ha sido insuficientemente valorado.
Poco dado a la frivolidad y a los oropeles, trabajó sin desmayo, con sobriedad. Y con conocimiento de causa. No se arrugó ante la enfermedad, a la que opuso la tenaz resistencia de quien en política supo desenvolverse con pasos firmes, aunque muy lentos, según sus críticos y detractores.
Le han llorado y le lloran. Deja huella. Descanse en paz.

sábado, 9 de octubre de 2010

VERSOS POPULARES (III)

Una lectora habitual conserva en sus archivos, entre otros documentos, poesías populares que, en su época, circularon con fruición y fueron muy comentadas entre los portuenses.
Entusiasmada por la publicación de las dos entregas anteriores, nos facilita los versos que siguen. Son la jocosa expresión de una polémica entre dos personajes del pueblo que aprovechaban cualquier suceso, cualquier anécdota, para “dedicarse”, por la vía poética, algo más que piropos y otras lindezas.
Las estrofas entrecruzadas datan de 1963. Confiemos en que nadie se moleste por la reproducción. Don Juan Reyes y don Pedro Montes de Oca debían mantener sustanciales diferencias.
Parece ser que don Pedro, que realmente se llamaba Francisco Pedro, usaba bastón y en un acto de caballerosidad con una extranjera en el paseo de Aguilar y Quesada (popular Las Palmeras), lo soltó para ayudarla y se lo robaron.
Don Juan se entera y escribió estos versos para la ocasión.

“Paco Pedro Montesdeoca
ha perdido su bastón
y está buscando apoyo
a su débil condición,
y dicen que una extranjera,
loca y vieja como quien
ha perdido su bastón,
le ha ofrecido su sostén,
sostén que debe aceptar
con reservas y evasivas
porque él desde hace años
se encuentra en clases pasivas”.


Cuentan las malas lenguas que cuando don Pedro se entera de los versos, acudió a una tienda de la calle San Juan (popular Las Tiendas) que frecuentaba don Juan, va y le espeta:

“¿En clases pasivas yo, ciego mierda?, pa' darte a ti por culo”.


Esto debió ocurrir en abril. Un mes después, le escribió otras estrofas en las que también alude a la extranjera. La comunicante señala que probablemente hubo algo relacionado con un toque de atención o una multa por incívico.

“Don Pedro, aprenda a ser cauto
y los cactus respetar
ya que si así no lo hace
lo volverán a multar,
y esas multas en pesetas
perjudican mucho a quien
no es potente ya.......en dinero
y necesita un sostén
de una extranjera alocada
que unida a usted en dos almas
le ofrezca su apoyo en
el paseo de Las Palmas”.

Se desconoce si hubo contrarréplica poética de don Pedro, más o menos gruesa. El episodio, en aquellos años en que el Puerto de la Cruz seguía siendo pueblo, pese al búm turístico, debió ser de lo más sonado, un auténtico manjar para las lenguas que todo o casi todo lo proyectaban.

miércoles, 6 de octubre de 2010

SINDICATOS: RENOVARSE O...

En la digestión de la pasada huelga general, los primeros en hacer una reflexión obligatoria sobre su papel, presente y futuro, deben ser los sindicatos. Es una digestión pesada: al impacto menor que causó en la población y en la opinión publicada -nada que ver con el de diciembre de 1988, cuando el apagón televisivo de medianoche hizo comprender a muchas personas cuál es el alcance de un conflicto de este tipo-, habrá que emplear mucha sal de frutas para sobrellevar la posición del Gobierno, más que rígida, consecuente con la reforma laboral. El inmediato relevo en el ministerio del ramo -Corbacho vuelve a Catalunya para incentivar a los descontentos en las próximas elecciones autonómicas- es un factor que, sobre la mesa, no juega mucho a favor de las centrales sindicales: tendrán que aguardar al sustituto, conocer su perfil y sus intenciones.

Pero, independientemente de la coyuntura, tendrán que replantearse su funcionamiento en la sociedad. Lo ocurrido a lo largo de los últimos meses ha estigmatizado a los sindicatos. Y si antes, salvo honrosas excepciones, no había una conciencia y una cultura sindicalista, el rechazo a ciertos métodos, a sus dobleces, a los vicios internos, a la tibieza y a la falta de eficacia en la resolución de problemas reales ha ido acentuándose. Se ha llegado a hablar de los liberados en el tono más despectivo posible, se ha considerado que han creado una nueva casta de dirigentes privilegiados o acomodados…

Una lástima. La historia de los sindicatos en nuestro país está plagada de lucha, de resistencia y hasta de heroísmo. Desde la clandestinidad han venido coadyuvando a la consolidación de las libertades y de la propia democracia. Su concurrencia en la vida pública está consagrada constitucionalmente, cuando se les reconoce, junto a las organizaciones empresariales, su contribución a la defensa y promoción de los valores de los intereses económicos y sociales que les son propios.

Se diría incluso que algunas de las críticas recibidas son manifiestamente injustas pero lo cierto es que se impone un período de autocrítica y de sensible renovación. Sin llegar a la reinvención, pero sí a una trasformación que, en la praxis, permita recuperar, sobre todo, la credibilidad perdida. Debe ser una revisión profunda que dé respuestas a los cambios que se están produciendo o se avecinan en el tejido productivo y los nuevos sectores; que tenga alternativas a las exigencias de la sociedad de hoy y de mañana y que sepa adaptarse a los mercados laborales y a sus peculiaridades.
Las centrales sindicales españolas, las grandes, las de implantación nacionalista y las de menor grado de representatividad, han de ser conscientes de que han de modernizarse. No pueden continuar por la misma vía. Han de construir nuevos discursos, han de funcionar de forma más transparente y participativa, han de comunicar mejor y han de operar medidas que propicien la recuperación de la conciencia sindicalista.

En ese sentido, puede que en la digestión de la huelga, se halle un punto de inflexión: sin perder el ánimo reivindicativo, sin alejarse de su finalidad básica, sin renunciar a señas de identidad, se impone un nuevo papel. Porque se avecinan tiempos difíciles (pensiones, edad de jubilación, primer empleo, parados de larga duración, la propia reforma laboral…) que exigen disponer de centrales defensoras de las clases trabajadoras que estén a la altura de los tiempos.
(Publicado en Tangentes, octubre 2010, número28)

martes, 5 de octubre de 2010

PAPEL MOJADO

El cáncer del transfuguismo, uno de los principales males que afecta a la política en general, reaparece en algunas ciudades a pocos meses vista de las elecciones locales. El acuerdo, el Pacto Antitransfuguismo, suscrito por las principales organizaciones políticas hace unos años, apenas ha tenido efectos quimioterapéuticos. Nacía con vocación de purificar la democracia, de aislar a quienes adulteraban la voluntad popular y servían de soporte a la inestabilidad institucional; pero parecía condenado a ser incumplido y así ha ido desvirtuándose hasta convertirse en otra referencia estéril del quehacer político, con los propios partidos, promotores y ejecutivos, como incapaces de sostener -para su propio descrédito- lo que ellos mismos habían concertado. En otras palabras: acuerdo interpartidario, papel mojado.

El caso más reciente es el de Benidorm (Alicante). Su actual alcalde, Agustín Navarro, un tránsfuga, ha sido propuesto por los socialistas como candidato independiente para los próximos comicios. De nada sirve que el PSOE, para justificar esta tan controvertida como inasumible decisión, haya solicitado la destitución de los alcaldes del PP que accedieron apoyándose en votos de concejales que abandonaron las siglas con las que se presentaron ante sus respectivos electorados. El fraude a los ciudadanos es evidente, palpable, hasta el punto de que si en el episodio concreto de Benidorm, los ediles que propiciaron con su voto la alcaldía de Navarro fueron lógicamente expulsados del partido, ahora, con la candidatura de éste, habría que tomar una determinación similar con los responsables que avalan tal decisión.

Ansias y ambiciones ilimitadas de poder, intereses de distinta naturaleza -aunque casi siempre sustanciados por operaciones urbanísticas o adjudicaciones de servicios-, incapacidad interna de las direcciones de los partidos políticos para controlar y carencia tanto de escrúpulos como de formación son las causas que, materializadas en concejalías de dedicación exclusiva y prebendas del poder suplementarias, dinamizan alianzas contra natura o mociones de censura sin más justificación que el poder por el poder.

Constatado este fracaso del Pacto Antitransfuguismo, del que son corresponsables todos cuantos han intervenido de forma directa o indirecta -es difícil aquí introducir matices que aligeren o alivien la gravedad de la determinación de adulterar la voluntad del pueblo-, a los partidos políticos no les queda otra opción que legislar para hallar una solución. Cierto que van a topar con doctrina jurisprudencial y con criterios legales de difícil revisión -la concejalía es de quien la ocupa, no de la organización que la gana en las urnas- pero han de esmerarse para evitar agravios, sospechas y espectáculos.

Cuando se habla de calidad democrática, hay que pensar también en hechos como el que nos ocupa. La seriedad, la credibilidad y el rigor que tanto predican en ponencias y programas políticos no sólo son exigencias sino que han de llevarse a la práctica con hechos, con pruebas que la ciudadanía sabrá ponderar y valorar en su momento.

El transfuguismo es un mal de nuestra democracia que despide, en cualquiera de los casos, una pestilencia insoportable. Es un atentado a la ética. Ya se ha visto que un pacto entre los primeros agentes afectados (partidos) no lo cura; luego se trata de plasmar en normas una solución que también sea reflejo de la madurez de nuestra convivencia política.

sábado, 2 de octubre de 2010

LA PRESIDENTA, REINA

El error cometido por una presentadora de la televisión australiana, Sarah Murdoch, en el curso de la final de un programa que equivaldría a “Operación Triunfo” para modelos, refrescó la memoria de un episodio sucedido en el parque San Francisco y que hoy vamos a desvelar.

Digamos primero que Murdoch, al dar a conocer el fallo del jurado, ya con las dos finalistas pendientes de sus palabras, da por ganadora y facilita el nombre de la que había quedado en segundo lugar. Cuando ésta era felicitada, entre sonrisas y aplausos, la cara de la presentadora va cambiando radicalmente de aspecto entre evidentes muestras de nerviosismo.

Hasta que la balbuceante y avergonzada Sara Murdoch empieza a pedir perdón por el tremendo equívoco que había significado anunciar la victoria de la segunda clasificada, Kelsey. Todo sucede en segundos. Amanda, la vencedora real, que había encajado muy bien la decisión anunciada, pasó a recibir las felicitaciones y los aplausos en medio de la lógica confusión y con la presentadora aún sin salir de su desconcierto.

Las consecuencias: la organización terminó compensando a Kelsey con un premio en metálico similar al de la ganadora y con un viaje a New Cork para seguir cursos de modelaje; y la televisión promotora se vio inundada de llamadas de protesta que la acusaban, sobre todo, de falta de seriedad.

El error, desde luego, fue bastante más grave que aquel otro detectado sobre la marcha al final de una gala de elección de la reina del Carnaval portuense, celebrada hace más de veinte años, como quedó dicho, en el parque San Francisco.

Nos correspondía oficiar de presentador. Después del desfile, el jurado se había retirado a deliberar. Era costumbre que el secretario del mismo, antes de la ceremonia de proclamación, nos entregara el acta en sobre cerrado que abríamos en el escenario y nos confiara verbalmente, en absolutísima reserva, el nombre de la vencedora.

Con las candidatas en el escenario, leíamos el acta que, en su introducción, señalaba que el jurado había estado presidido por determinada persona. Tras reseñar la composición completa, se da paso a su veredicto y cuando se anuncia que la reina es… ¡oh, sorpresa!, resulta que el secretario había incluido, de puño y letra, el nombre de la presidenta del jurado. La presidenta, reina. ¡Jo!, qué numerito.

Nos percatamos del yerro de inmediato y tras decir “¡Esto no te lo perdono, secretario!”, anunciamos al auditorio el nombre de la nueva reina que, en exclusiva, nos había sido confiado momentos antes de salir al escenario. Menos mal. Por fortuna, las preferencias del público coincidían con las del jurado y no hubo problema. Es más, muchos espectadores ni se percataron, entre los aplausos, las reacciones de las aspirantes y los estallidos musicales.

Buscamos con la mirada al secretario que andaba en primera fila y recíprocamente hicimos unos primeros gestos, ahora de imposible justificación. El hombre movía la cabeza que, traducido, significa trágame, tierra o cómo me pudo suceder esto a mí.

Desconocemos si se conserva el acta original. Pero el equívoco, feliz y rápidamente solventado, quedó sobre el escenario. El secretario siguió siéndolo unas cuantas ediciones más.