martes, 16 de abril de 2013

MÁS CEMENTO, MÁS ESPECULACIÓN


La segunda quincena de abril será dolorosa para los ciudadanos españoles. Deberán estar muy atentos. Por un lado, a las medidas gubernamentales para contrarrestar las exigencias de Bruselas, las que imponen las dictaduras económicas: más restricciones, más limitaciones, más inestabilidad, más incertidumbre. Y por otro, a la fase final de la tramitación de la Ley de Protección y Uso Sostenible del Litoral, visión reformista de la Ley de Costas, vigente desde 1988.
            Este segundo hecho tiene en Canarias y en toda la España costera una singular importancia. La consideración básica del litoral como bien común y que, por consiguiente, es necesario preservar o proteger al máximo, no será una cuestión de principios: las intenciones del legislador parecen más inspiradas por la flexibilidad, por una permisividad generosa que hará de la costa española nuevamente una amplia franja especulativa. Vuelve el cemento, vuelve el uso comercial indiscriminado, vuelve el aprovechamiento a conveniencia, vuelve -aunque lo nieguen- el uso privativo…
            Así se desprende de las facilidades que encontrarán los promotores para edificar o de la pretendida reducción del dominio público de una franja de cien metros desde la línea de costa a veinte metros. Si este segundo aspecto se traduce en una ampliación de las concesiones, preparémonos para una auténtica privatización. Y la papeleta, por cierto, en manos de los ayuntamientos que, aunque supervisados por la comunidad autónoma respectiva, tendrán que tomar la decisión final. A ver esas haciendas tan necesitadas, a ver esos proyectos tan cargados de “puestos de trabajo directos”, a ver… quién se niega.
            El debate final en sede parlamentaria puede ser de traca aunque el resultado no peligra para la mayoría que volverá a lucir su vocación absolutista, a medida que se contraste el que no haya voluntad de consensuar o sean rechazadas algunas enmiendas que pretendan salvar, por ejemplo, los núcleos de población que en la norma de 1988 quedaron fuera del dominio público. Al contrario, parece que la reforma de la Ley de Costas lo que persigue es legalizar determinadas urbanizaciones o construcciones fuera de ordenación y rebajar el listón de protección del litoral. Hasta listas circulan ya esperando la bendición final de la entrada en vigor de la nueva Ley. Hay quien ya habla de la ley chicle que estira los límites.
            Lo cierto es que la larga mano de las privatizaciones costeras se vuelve a posar sobra las islas y sobre las regiones marítimas. Eso de que el litoral es un bien común al que todos tenemos derecho, dentro de nada, será papel mojado.
            Que no se extrañen de concentraciones ni de activismos ecologistas ni de escraches en bikinis… Llegarán, llegarán.

lunes, 15 de abril de 2013

PERO ISAAC...


Dan ganas de parafrasear a Felipe Navarro García, el recordado Yale, que una vez, en Interviú, publicó una entrevista de tres páginas con Santiago Bernabéu, presidente del Real Madrid, sin hacer una sola pregunta, sino que separó las respuestas, mejor dicho, la concatenación de butades dichas por el personaje, con la expresión “Pero don Santiago…”. Y le quedó redondo.
            Aquí es el alcalde de La Orotava, Isaac Valencia, quien, tras la feliz recuperación de sus quebrantos de salud, como para que no hubiera duda alguna de su retorno, destapa la caja de los truenos y lanza una serie de afirmaciones que, en el fondo, solo reafirman su personalidad, el peculiar pensamiento de un político entregado en cuerpo y alma a su pueblo que anuncia su adiós y facilita con ello la sucesión, aparentemente bastante decantada a favor de Francisco Linares.
            “Pero Isaac…” hubiera servido para intentar frenar -sin éxito, claro- ese torrente de expresiones que, siendo carne de titulares, revelan una forma de ser y terminan incomodando. No están los tiempos para eso pero este Isaac, incontinente y lenguaraz, es el mismo de siempre, el que dijo lo que pensaba sin que las plumas, los micrófonos o las cámaras fueran un freno a su dialéctica, común y campechana.
            “Pero Isaac…”, que si el moro invasor, que si el machismo, que si la platanera, que si El Rincón, que si el Atlante, que si los oponentes, que si el urbanismo mal entendido, que si la gente del Liceo, que si me hubieran hecho caso, que si ya lo dije hace tiempo… Y encima, asegura que él no se ha equivocado, si lo apuran, nunca. Claro que incomoda.
            “Pero Isaac…”, si no hay que extrañarse. Porque  no está tan lejos en la memoria, octubre de 2011, aquella célebre salutación a los participantes (secretarios, interventores, depositarios y técnicos de administración) en las XII Jornadas de Administración Local, en la que invitaba a tirar a la basura cuatro o cinco leyes, con tal de eliminar burocracia y facilitar la gestión de los administrados. Y unos pocos años antes, aquella declaración pública sobre determinado impacto ambiental en el valle de La Orotava que sirvió de texto publicitario que su partido se apresuró a retirar, eso, comprobado el otro impacto. El regidor no se quedó atrás y en otro momento llegó a amenazar con marcharse y alumbrar otra formación política de ámbito local.
            Ahora, felizmente recuperado, el alcalde orotavense, antes de entonar su adiós, vuelve por sus fueros. Ha largado como solía: estilo compadre. Cuando así ha ocurrido, sus compañeros y hasta sus adversarios políticos han dicho “¡Las cosas de Isaac!”, que es una exclamación con la que restar importancia a sus propios dichos. Como en aquellas ocasiones, hacemos esta interpretación desde los principios de la lealtad amistosa, la que recíprocamente nos hemos profesado. No se trata de ser más o menos crítico sino cortés y ecuánime ante un hecho que ha cobrado trascendencia.
            “Pero Isaac…”. La pena, escrito quedó, es que una trayectoria respetable pueda tener un final de sobresaltos, de impertinencias, majaderías o chambonadas





miércoles, 10 de abril de 2013

ATENTO Y SOLÍCITO

Era tan atento como solícito pero se ganó a pulso otros muchos adjetivos, incluso alguno no tan favorable, motivado por ese afán de querer que todo estuviera al primer nivel y saliera mejor ejecutado. Vivía de cerca, en primera persona, lo que preparaba con celo. Observador y amante de las formalidades, disfrutaba con la liturgia y la ceremoniosidad.




Así recordamos a Samuel Ramírez Santana, fallecido ayer, tras nuestro paso por el gabinete de alcaldía del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Él ejerció de jefe de protocolo, tarea en la que se esmeró fuese cual fuese la naturaleza del acto convocado. Trabajador, muy dinámico, le gustaba adelantarse, de modo que disfrutaba en los preparativos, con guiones, expedientes, documentos de prueba, modelos de invitaciones, pendrive, imágenes, diseños, nuevas tecnologías y llamadas telefónicas.



Ese era el verdadero Samuel, la persona que mantenía un ‘no’ cuando estaba seguro de que le asistía la razón y no había alternativa pero que también se esforzaba en hallar una salida al problema que se presentaba. Cierto que parecía no haber término medio en esas situaciones, que hasta podía levantar asperezas y resultar algo hosco, pero siempre procuró obrar con criterios profesionales de modo que nadie se sintiera desmerecido ni desconsiderado.



Trabajó con denuedo para cada una de las celebraciones del acto de entrega de honores y distinciones. Asumió no sólo la organización del acto de inauguración sino la coordinación del traslado de órganos y departamentos municipales a la sede de Santa Ana. Suya fue también la idea de las visitas en fechas y horarios no laborales. Se encargó de que las convocatorias motivadas por determinadas fechas estuviesen siempre bien dispuestas. Las visitas de autoridades, la celebración de congresos y hasta los preparativos de las sesiones plenarias tenían un inconfundible sello de Samuel, excelente conocedor, por cierto, de la geografía municipal.



Su empeño, como el de tantos otros, era que Las Palmas de Gran Canaria fuese declarada Capital Europa de la Cultura 2016. No resultó pero él, integrado en aquel equipo que volcó tantos esfuerzos, fue de los primeros en ponderar el trabajo realizado y la exaltación de los contenidos ofertados. Su papel de aglutinador de la respuesta social e institucional fue notable.



Un profesional valioso, siempre predispuesto para la labor cotidiana y para las grandes solemnidades, que prestó luego sus servicios como director de gabinete a Jerónimo Saavedra Acevedo desde que éste fuera elegido Diputado del Común. En ese destino volvió a acreditar su capacidad, su entrega y su bondad.



Por tantas cualidades será recordado.

martes, 9 de abril de 2013

POBRE MARCA


La marca España se ha vuelto recurrente. Los reveses que acumula este país, en el contexto de una crisis de institucionalidad, fruto de desmanes, de comportamientos nada ejemplares de cargos públicos o de personajes tramposos y siniestros  y de los saqueos que algunos han perpetrado en entidades, son automáticamente instrumentalizados como dañinos para la marca España. A ese paso, sólo las glorias deportivas, individuales y colectivas, mantendrá a flote la marca.
            Hay muchas maneras de mermarla, desde luego, de restar credibilidad y prestigio. Una que no puede pasar inadvertida, desde luego, es la que alimentó días pasados en el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, partidario de fijar “límites” a los medios, para no dañar, según él, a personas e instituciones. Esto, en pleno siglo XXI. Es decir, si no fueran pocos los males que vienen padeciendo la comunicación y el ejercicio de la profesión periodística, aparece el heredero de Esperanza Aguirre, tan serio y tan compuesto, convencido de que la solución está en decir a los editores lo que tienen que publicar y lo que no, lo que conviene divulgar y lo que no… ¿No les suena a algo?
            Pues eso, dicho por un presidente autonómico, le hace daño, vaya que sí, a la marca identificativa de un país que si no tuviera suficiente con los millones de desempleados, con las actuaciones policiales, con los desahucios, con el galope tendido de la corrupción, con las oscilaciones de la prima de riesgo, con derechos sociales literalmente arrasados, se encuentra ahora con la sugerencia que hace un destacado cargo institucional del Partido Popular. Una opción impensable pero que, una vez dicha públicamente, termina asustando. La tentación está desnuda. ¡Si te coge! Tienen razón quienes consideran que, en cierta medida, asistimos a una vuelta al pasado: de nuevo la censura, los filtros, las influencias, el periodismo siniestro y fraguado lejos de las redacciones.
            Esto lo dice el presidente madrileño cuando todavía no se habían apagado los ecos de la segunda “teleplasma” comparecencia del presidente de su partido y del Gobierno de la nación, situación insólita en una democracia de la sociedad del conocimiento a la que suponíamos mínimamente madura para solventar ciertas cuestiones de comunicación pública. Pues ya se ve como no. Las conclusiones son evidentes: no quieren periodismo, les asustan las preguntas, temen la comunicación…
            Menos mal que la vicepresidenta del ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, ha venido a poner las cosas en su sitio al manifestar el “máximo respeto” del Gobierno por la libertad de expresión y al advertir que los límites a este derecho los fija la vigente Constitución Española (artículo 20.4). Cada quien que interprete lo que quiera pero es una evidente desautorización a Ignacio González cuyas quejas, ante ciertos tratamientos mediáticos, no se sostienen. Alguien debió advertirle y salió a matizar sus palabfras. Dio igual: el daño ya estaba hecho.
            La marca España siguió encajando otro golpe. Pobre marca. A este paso, invocarla, no sólo es un topicazo sino una contribución a su degradación.

lunes, 8 de abril de 2013

EL PORVENIR DE PUNTA BRAVA


Quieren hacer algo en Punta Brava. ¿Algo? Un estudio para la reordenación y la transformación del frente marítimo de este núcleo portuense, basado en una perspectiva sostenible y que englobe aspectos urbanos, paisajísticos y arquitectónicos.
Punta Brava no es cualquier barrio. Durante unos cuantos años fue avanzadilla de la lucha obrera y anticipo de la participación ciudadana que sustanció el reivindicativo movimiento vecinal de los setenta. Antes, fue desarrollándose casi de forma anárquica (la leyenda es que Isidoro Luz, siendo alcalde, regalaba los terrenos para que el necesitado afrontara la autoconstrucción de su vivienda) y allí donde había un lazareto (en realidad no se tiene constancia de un establecimiento sanitario para aislar a personas infectadas o sospechosas de enfermedades contagiosas) y un vertedero de residuos, donde a diario se quemaban toneladas, fue surgiendo un barrio con personalidad propia que se abrió al turismo después de haber visto satisfecha, con la primera corporación democrática (1979-83), la principal reivindicación durante décadas: una vía de acceso en condiciones, con seguridad para la circulación vial y peatonal. Cuando se consolidó Loro Parque, una atracción turística indiscutible, Punta Brava, que también se llamó María Jiménez y Washington en lenguaje popular, fortaleció su tejido social, incorporó espacios públicos, dotacionales, pequeños y medianos comercios.
Décadas después de que las primeras casas desafiaran la furia atlántica, el Colegio de Arquitectos de Santa Cruz de Tenerife y el Consorcio Urbanístico de Rehabilitación Turística se proponen ver cuál es el tratamiento más adecuado para este núcleo costero. Se supone que mediante la nueva Ley de Costas (no sabemos si favorecerá el alcance de la iniciativa) y con una solución definitiva en cualquier planeamiento de ordenación que se haga con vistas al futuro. Punta Brava es un núcleo urbano consolidado. Pero no es menos cierto que ciertas edificaciones están (estaban) afectadas al estar incluidas en lo que se denominaba demarcación pública marítimo-terrestre. Ello condicionó transacciones y hasta proyectos de reconstrucción o simplemente de reformas.
Un barrio netamente costero imprime personalidad y distingue a un municipio. Para lo bueno y para lo malo. De ahí que este estudio deba ser examinado con detenimiento por vecinos y agentes sociales. Entre los primeros, hay generaciones jóvenes, muy bien preparadas, herederas del mejor espíritu combativo de los habitantes del barrio y que ahora tienen la oportunidad de prolongarlo desde una óptica diferente, claro. Se propone un desarrollo sostenible en el que prime la clave paisajística, se lee en un sumario de una información periodística. Habrá que mirar muy bien esa vertiente sostenible. Si se quiere que el barrio resulte modélico, tendrán que esmerarse y poner mucho empeño. Hacer suyo, identificarse con el proyecto integral.
Que no ocurra como con tantas otras cosas en el municipio, donde el dejar hacer, dejar pasar resultó un sinónimo de pasotismo que sólo condujo a frustración, desencanto y descontento.
Es el barrio. Quien hacer algo. Es el futuro. No dejen que se esfume la oportunidad de poder participar para hacer algo propio. Sin la anarquía y sin las carencias de aquellos años.

sábado, 6 de abril de 2013

¿SE SEGUIRÁ LLAMANDO PARQUE SAN FRANCISCO?


Un concurso de ideas para remodelar -a tenor del alcance de la iniciativa, éste parece ser el término más apropiado- el parque San Francisco que se transformaría en un espacio cultural y acogería los fondos del Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdhal (MACEW). El Consorcio Urbanístico para la Rehabilitación Turística del Puerto de la Cruz prosigue su obra de planificación y promueve esta actuación que resulta decisiva para dinamizar la oferta cultural del municipio.
El parque San Francisco surgió sobre las cenizas de un pavoroso incendio que afectó al ‘convoy’ de viviendas que albergaba, mediados los años sesenta. La iglesia contigua se salvó milagrosamente. Entonces, el Ayuntamiento habilitó el solar como un centro de espectáculos con el que la ciudad, en plena proyección turística, no contaba.
En efecto, allí se celebraron las ediciones del Festival Internacional de la Canción del Atlántico después de que la sede del Lido San Telmo deviniera insuficiente además de estar muy expuesta a temporales marítimos. Las obras interiores de adaptación del parque San Francisco fueron acometidas por fases. Llegó a ser cubierto en su totalidad para garantizar que las inclemencias del tiempo no iban a impedir la celebración de espectáculos. Ya en los ochenta, hasta se pudo abrir una puerta de salida hacia la calle San Juan, muy útil para el despliegue de los actos carnavaleros.
El parque, ya lo hemos escrito, acogió importantes eventos musicales pero fue utilizado también como recinto deportivo, centro de reuniones y de participación social, ceremonias religiosas, mítines, exposiciones, actos y festivales escolares. Durante la última década fue entrando en desuso. Las exigencias de los requisitos de seguridad terminaron por hacerlo prácticamente inservible.
Su localización es muy céntrica, factor que se debe aprovechar, en todos los sentidos. Ubicado entre dos vías peatonales, es el momento de plantearse en el proyecto que gane el concurso una dotación de aparcamientos subterráneos, con acceso desde Santo Domingo y salida por San Juan.
Pero el concurso será gestionado por el Colegio de Arquitectos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife y los usos habrán de ser definidos antes del verano. Habrá que estar atentos porque, si se materializa, será una actuación muy visible, expuesta, por tanto, al juicio crítico de la ciudadanía que, en el Puerto, ya se sabe…
Pero conseguir una infraestructura de primer nivel, que sea referencia, con una clara voluntad multifuncional, es el objetivo de los mentores. Se habla de auditorio, sala de exposiciones temporales, sede del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) y el MACEW. Si añadimos los espacios complementarios, está claro que va a ser una actuación costosa. Pero convenimos en que la ciudad la necesita.
A propósito, que se aproveche el concurso de ideas para estudiar o determinar la modalidad de gestión posterior. Que el Ayuntamiento conserve la titularidad pública, por supuesto. Pero que la gestión del recinto admite variables, por supuesto. Otra vez planteamos, por si se quiere estimar, la alternativa de la empresa mixta.
En cualquier caso, el parque San Francisco -¿se seguirá llamando así en el futuro?- es un espacio que debe poner a prueba la capacidad de imaginación de los portuenses y agentes sociales. Para eso son los concursos de ideas, ¿no?

viernes, 5 de abril de 2013

AGONÍA DEL PEQUEÑO Y MEDIANO COMERCIO

Hace años que se ha convertido en un sonsonete monocorde pero no puede negarse que la crisis golpea, y con dureza, al pequeño comercio. Primero fue la renovación de las estructuras comerciales, derivada de todo el libre mercado y de las reglas marcadas en organizaciones, países y tratados. Luego, los consumidores y sus exigencias. Finalmente, la aparición de medianas y grande superficies, de más liberalismo comercial, del empuje imparable de multinacionales y centros comerciales.


La pequeña y mediana empresa fue cediendo y cediendo. Imposible competir. Aquella convicción consolidada –especialmente en Canarias- de que quien no hiciera carrera o no encontrara trabajo en el turismo tenía como solución el local de la familia para montar cualquier cosita, desde una tienda de lencería a un bazar de artículos variados o una juguetería o una agencia de autorepuestos ha ido perdiendo peso hasta casi evaporarse del todo. Así abundan los locales cerrados, no sólo en ciudades sino en pueblos y localidades de unos miles de habitantes.

Nadie ha dad con la cura: los programas de los partidos políticos se han llenado de intenciones pero luego no llegaron las soluciones. En las instituciones, gobernadas por cualquier signo político, menudearon planes, integrales, parciales o específicos, pero poco operativos todos. Todo lo más, en algunos municipios, la solución ha sido ocupar la calle, sacar postaleros, muestrarios o tinglados para producir un reclamo, a veces más poderoso que el mismo género que se vendía en el interior. Y es que, en efecto, una buena parte de la crítica al inmovilismo se enfoca desde la falta de iniciativa o de imaginación para modernizar, para iluminar, para hacer escaparates atractivos o para renovar. Tanta pasividad, seguro, ha acelerado muchos cierres. Ni la fórmula esa Zonas Comerciales Abiertas instaurada en varias localidades parece haber producido efectos positivos.

Si la crisis no distingue, menos consideración iba a atener con los más débiles y con quienes han venido estando condicionados por las circunstancias anteriores. A menor poder adquisitivo, disminución segura del consumo: no le demos más vueltas. Pero los datos de días pasados son muy preocupantes: las ventas del comercio al por menor bajaron en febrero un 10,6% comparado con el mismo período del año pasado, ampliando en casi dos puntos la caída interanual registrada en enero (8,85). Ya son treinta y dos meses de descensos interanuales consecutivos, de acuerdo con la información del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Además, por modos de distribución, todos ellos redujeron sus ventas en febrero, especialmente las empresas unilocalizadas, donde disminuyeron un 13%. En las grandes superficies las ventas bajaron un 11,1% en tasa interanual, mientras que en las pequeñas cadenas el descenso de las ventas fue del 11,5% y en las grandes cadenas, del 4,1%. En tasa mensual (febrero sobre enero), las ventas del comercio minorista, corregida la estacionalidad y el efecto calendario, aumentaron un 0,6%, cinco décimas menos que en enero.

Con unos datos así, no es de extrañar que el empleo en el sector del comercio minorista haya disminuido un 2% en el segundo mes del año, encadenando de este modo 17 meses sucesivos de caídas interanuales.

¿Ven cómo no hay que hacer un interpretación triunfalista de los últimos registros del número de desempleados? O si prefieren: ¿están haciendo más cruda la agonía del pequeño y mediano comercio las políticas del Gobierno de Mariano Rajoy?

jueves, 4 de abril de 2013

JUANITO, EL ESTILETE TEMPERAMENTAL


La suya era una velocidad distinta. Que se lo pregunten a Eladio, aquel lateral zurdo del F.C. Barcelona, que le marcó (¿le marcó?) en aquel inolvidable mediodía carnavalero en el “Rodríguez López”, victoria del Tenerife (4-1) en un amistoso que sirvió para terminar de convencer a los técnicos del club catalán.

Juanito hizo diabluras. Le hizo “arrojar” al defensor. Le quebró la cintura, dirían los chicos de hoy. Le hizo sudar sangre, también. Y es que, dotado de un prodigioso sentido de la verticalidad, reveló, en ese partido y en muchos otros, su capacidad de desborde, su regate seco y desbaratador de todas las vigilancias por férreas que fuesen. Semanas después, marzo de 1972, siendo Marinus Michels entrenador del equipo blaugrana, debutaba en San Mamés, ocupando la plaza de Carlos Rexach. En el Barcelona, llegaría a compartir dupla atacante con José Antonio Tigre Barrios, otro tinerfeño que triunfaría en la ciudad condal después de haberlo hecho en el Granada.

Juan Díaz Sánchez, Juanito el Vieja, sobresalía por su rapidez y por su habilidad. Era un estilete. Desde que se incorporó al primer equipo del Tenerife, su juego incisivo y veloz propició un estilo de contragolpe como hasta entonces no conocía el equipo insular. Con García Verdugo como técnico, ascendió a segunda división. Ambidextro, dotado de un excelente toque de balón, superaba con generosidad la inevitable tendencia individualista de este perfil de jugadores.

En las transmisiones, cada vez que recibía el balón, el tono se elevaba automáticamente. Era como si enardeciera el juego. Le gustaba arriesgar. De carácter díscolo, ese comportamiento a veces le perdía en la cancha. Le gustaba encarar al rival, le apasionaba el uno contra uno, acaso porque se sentía capaz de desbordar siempre. Algunos disgustos tuvo con los árbitros y con Arsenio Iglesias, en el Hércules, quien no debió tragar con sus extravagancias. Pero fuera del campo, era un tipo estupendo, fresco, dialogante, buen compañero  que se interesó siempre por la marcha de los equipos tinerfeños.

Con el Barcelona se proclamó campeón de Liga. Después, se marchó al Hércules, todavía en primera división. Allí no hizo buenas migas con Iglesias, entrenador entonces del equipo alicantino. Fue traspasado a la U.D. Salamanca, donde reverdeció laureles y se ganó al aprecio de los aficionados, además de contar con la confianza de García Traíd y Felipe Mesones, los dos técnicos con los que superó los cien partidos en la máxima categoría. Regresó al Tenerife a principios de los ochenta para retirarse en segunda ‘B’. Y hasta jugó unos meses en el Mensajero.

Juanito el Vieja no sintió entonces la tentación de entrenar. Mantuvo, en su oficio de conductor, su carácter espontáneo, solidario y campechano. Le agradaba rememorar su paso por los primerdivisionarios y su capacidad para adaptarse a climas tan diferentes como el de Salamanca y Alicante.
Desde luego, un futbolista singular que será recordado por aquellos regates a Eladio, por su velocidad distinta, por su temperamento y por su militancia destacada en tres equipos de primera división.


martes, 2 de abril de 2013

DATOS QUE NO INVITAN AL TRIUNFALISMO


Anda el Gobierno de Mariano Rajoy tan necesitado de “vender” una buena noticia, de apuntarse un éxito, que se ha apresurado a destacar que la reducción del número de parados del mes de marzo trae causa de sus políticas laborales. Que éstas son acertadas, vaya. ¡Cómo sería si de verdad determinadas medidas o programas conllevasen frutos palpables de mejoría en sectores o en productividad! Es lo que está deseando el derechío mediático: tener algo bueno que contar, algo positivo que magnificar, con ese alarde triunfalista y propagandista que tanto le caracteriza, especialmente cuando en un período de vacas flacas se suceden las tribulaciones, las de la crisis y las otras derivadas de cualquier escandalete.
Hombre, hay que alegrarse siempre de que se reduzca el número de desempleados. Nada más gratificante que alguien, necesitado de un medio de vida o de un ingreso estable para sacar una familia adelante, encuentre lo que cada vez cotiza más alto. Es cierto: pocas informaciones pueden ser acogidas con más agrado que la disminución de los parados.
Por eso, choca que el Gobierno haya querido “lucirse” con esos casi cinco mil parados menos, fruto, como en años anteriores, del efecto estacional de Semana Santa. Choca porque, en un asunto de especial sensibilidad, autoatribuirse esos logros llega a confundir. Baste un elemento ejercicio comparativo para darse cuenta de que no hay que lanzar campanas de fiesta: el paro aumento en casi doscientas ochenta y cinco mil personas con respecto al mismo mes del pasado año. Y por segundo mes consecutivo, se supera la cifra global récord de cinco millones.
Más registros para no ser tan triunfalistas ni exitosos: el paro sólo descendió en el sector Servicios, en las zonas turísticas, concretamente. En todos los demás sectores, subió. Mientras el efecto estacional de la Semana Santa en marzo de hace cinco años hizo que catorce mil personas dejaran de ser desempleadas, y en abril de 2012, fueran seis mil las que encontraran trabajo, ahora la cifra no llegó a los cinco mil.
Esto es lo preocupante: que haya cada vez menos contratos y cada vez menos indefinidos, según se desprende de los datos aportados por el Servicio Público de Empleo. Por ejemplo: que los contratos indefinidos el pasado mes de marzo hayan sido un 16,5% menos que el mismo mes del año anterior, revela que no son tan acertadas las políticas gubernamentales y mucho menos las derivadas de la reforma laboral.
Hay un millón menos de afiliados a la Seguridad Social y casi son seiscientos trece mil parados más desde que el Partido Popular accedió al Gobierno.
No, decididamente no es para apuntarse tantos ni para presumir de nada. Se comprende el estado de necesidad de un Gobierno abrumado; pero los hechos tozudos y las cifras, tanto registradas como comparadas, dejan muy poco espacio –por no decir ninguno- para la satisfacción y la autocomplacencia.

lunes, 1 de abril de 2013

SESENTA AÑOS DE PRODUCCIÓN CULTURAL


Todos agrupados en torno al Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) que cumplía sesenta años. Allí estaban el arquitecto y académico Vicente Saavedra; y Carlos Schwartz, también arquitecto y fotógrafo, para evocar la figura de Eduardo Westerdhal, cada vez más legendaria y más apreciada, sobre todo después de visionar el documental “Aislados. La esencia de un espíritu”, de Miguel G. Morales, igualmente presente en el acto. No asistió, por una intervención que la impidió, la artista y profesora Maribel Nazco.
Sesenta años de incesante producción artística, cultural e intelectual. Siempre atento a las inquietudes creativas. Y también a la actualidad, a lo que se fragua para el futuro de la ciudad y del valle. Nicolás Rodríguez Munzenmaier, su presidente, con un cohesionado y cualificado equipo directivo, hace cuanto esté a su alcance para dimensionar la proyección de la institución, pensando en iniciativas que la popularicen, que la hagan más accesible. Y, sobre todo, que la permitan expansionarse, como ocurriera con la planta superior de antigua Casa de la Real Aduana que también lleva el nombre de Eduardo (MACEW). Ahora es el parque San Francisco, tan cercano a la actual sede de la muy transitada calle Quintana, el que aguarda. Hay que insistir para lograrlo.
Como insistieron Saavedra y Schwartz, presentados por Celestino Hernández, con las características de Eduardo y de su esposa Maud, aquella capacidad inagotable de fomentar la cultura. Con el surrealismo fantástico acentuado en la isla. Con Gaceta de Arte. Y con la exposición de escultura en las vías de Santa Cruz de Tenerife.
El Instituto, en aquella tarde-noche del miércoles santo, seguía tan vivo con el pasado como con el presente y el porvenir. Eduardo, ciertamente estuvo "entre amigos", titulo de la convocatoria. Flotaron los nombres de Analola Borges, Telesforo Bravo, Luis Espinosa, Ana Luisa González, Manuel López, Jesús Hernández Acosta, Alberto Sebastián, Jerónimo de Francisco, Nicolás González Lemus, Margarita Rodríguez… y de muchos otros que han dejado en la modesta sede de Quintana la huella de su quehacer, personas que nos enseñaron tanto y con las que descubrimos pasajes de la historia local y universal así como perfiles de artistas, políticos e intelectuales que dispensaron un respeto y un afecto dignos de encomio.
Sesenta años de producción constante, con sus picos y sus valles, con el noble afán y la sana ambición de ser un faro en la actividad sociocultural de la ciudad y de toda la isla. Seis décadas de esfuerzo, plagado a veces de incomprensiones y de muchas limitaciones, pero que han significado un acicate para superarse, para abrir nuevos caminos, para perseverar, para ampliar ofertas y para que un cierto aire universalista impregne la creatividad que siempre se agradece.
Sesenta años del IEHC, un motivo para congratularse.