lunes, 17 de junio de 2013

LO DE MÁLAGA, ALGO MÁS QUE UNA ANÉCDOTA

Era una moción-trampa, seguro, pero es llamativo que no se dieran cuenta el alcalde y la mayoría gobernante del Partido Popular (PP) en el Ayuntamiento de Málaga, cuando la representación de Izquierda Unida (IU) la elevó al pleno, por la vía de urgencia. La iniciativa consistía en proponer al gobierno local el cumplimiento de nueve puntos extraídos del programa electoral con el que los conservadores ganaron en la ciudad andaluza. Fue rechazada en su totalidad. Una de dos: o la holgada mayoría que permite rechazar sistemáticamente las mociones de otros grupos fue accionada mecánicamente o el Grupo Municipal Popular desconocía íntegramente el contenido de ese programa. Un poco, o un mucho de ambas opciones hizo saltar la evidencia, de tal modo que el gracejo andaluz de inmediato puso en circulación la interpretación de lo ocurrido parafraseando al mismísimo David Bisbal: “Burrerías, burrerías…”.
            Ni siquiera tuvieron a mano los populares malagueños aquella célebre frase atribuida a quien fuera alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván: “Los programas están para ser incumplidos”. De haber memorizado siquiera algunos aspectos del suyo -y miren que son diecinueve ediles-, más las consabidas justificaciones derivadas de la crisis, hubieran esgrimido la afirmación del viejo profesor y hubieran escapado del trance. Pero no: se vieron sorprendidos, tragaron y ahora cargan con la penitencia: votaron en contra de sus propios postulados. En el fondo, resulta poco perdonable la postura popular. Ni siquiera sus argumentos empleados para rechazar, estos son, algunas cosas ya están en marcha y otras no se pueden afrontar por limitaciones presupuestarias, son muy asumibles que digamos.
            Vivir para ver. El hecho, con todo el sabor anecdótico que se quiera, forma ya parte de la intrahistoria del municipalismo español y pone de relieve que en política, donde parece más que agotada la capacidad de asombro, aún queda margen para la sorpresa. Y para el estupor.
            Ojalá sirva de precedente lo ocurrido, pese a la carga de cierta frivolidad que es atribuida a los promotores. Ojalá obligue a los alcaldes, portavoces de grupos y concejales delegados a tener el programa electoral propio en su mesa para que, cuando menos, estén seguros de la decisión que han de adoptar o tengan que defender la paternidad de una idea plasmada. Para que sean conscientes de que las tareas de control y fiscalización son importantes y que, a poco que haya destreza en la oposición, pueden poner en evidencia incumplimientos o desvíos. Y sobre todo, para que los ciudadanos comprueben que los responsables de los recursos públicos que han de administrar no dan gato por liebre.


sábado, 15 de junio de 2013

POR FIN, BIBLIOTECA

No es intención personalizar ni atribuirse méritos hasta la exaltación. Vaya por delante.
Ocurre que desde el pasado mes de febrero en la comparecencia semanal que hacemos en Teidevisión-Canal 6, nos propusimos reivindicar, cada viernes, la apertura de la nueva biblioteca pública mientras permaneciera cerrada. Y así lo hemos hecho desde entonces, sin otra interrupción que las dos noches en que el programa La Luna no fue emitido.
Nos parecía que transcurría demasiado tiempo entre la finalización de las obras y la apertura. Y que era demasiado visible el abandono (la nueva dotación está en la calle Puerto Viejo, una de las más transitadas de la ciudad). Y que la necesidad de los usuarios y de los estudiantes era cada vez más apremiante. Y que es difícil sostener que la ciudad tenga aspiraciones de progreso y de nuevas infraestructuras cuando no es capaz de abrir una nueva biblioteca. Como se ve, poderosas razones para una causa en la que también se afanaron Juventudes Socialistas, por cierto, junto a otras organizaciones que se sumaron a sus convocatorias.
El caso es que después de muchos viernes es la propia concejala de Cultura del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, Verónica Rodríguez González, la que nos ‘mensajea’ para anunciar que ya dispone de recursos para proveer a la biblioteca del mobiliario necesario. Que su área lleva trabajando varias semanas para proceder al equipamiento cuanto antes. “Gracias y un saludo”, termina la concejala, a la que personalmente correspondemos con un reconocimiento a sus desvelos para acabar con la penosa y desconcertante situación. Ya dijimos, en alguna de las apariciones televisivas, que seguro existían dificultades administrativas para la puesta en funcionamiento, pero que era necesario acreditar voluntad política para desbloquear las trabas. Así es como ha ocurrido. La receptividad y la tolerancia de la edil son acreedoras de tal reconocimiento.
Es una buena noticia, es un hecho positivo para el interés general. Por fin, biblioteca. Razón para congratularse. Lo otro, reivindicaciones incluidas, no son más que episodios de la pequeña historia que ha envuelto la apertura de la dotación.
Ojalá suceda algo igual, por cierto, con las inacabadas obras de ampliación del Jardín Botánico. Ahí están, paralizadas, suponemos para que desesperante desconsuelo de Manuel Fernández Galván, el celoso y diligente director general, el primer preocupado en culminar ese proyecto que explicó en centenares de ocasiones a quienes quisieron escucharle.
En la importancia del Jardín, en su condición de recurso científico-turístico, no es necesario insistir. Sí habrá que hacerlo con la reanudación de las obras. A riesgo de resultar pesados, reiterando cada viernes el análisis crítico de una paralización que, siendo tan notable en la misma entrada de la ciudad, por una de las carreteras más transitadas de la isla, requiere de cirugía urgente por quien corresponda.
En esa causa estaremos. Sin búsqueda de medallas. Solo por amor a la ciudad. Y por ganas de portuense.


viernes, 14 de junio de 2013

SERVICIOS SOCIALES: EMPEORA LA SITUACIÓN

Canarias no gana para bajas clasificaciones y para récords negativos. La prueba más reciente está en el índice 2013 de Derechos, Economía y Cobertura (DEC), confeccionado por la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales. Nuestra Comunidad, tras Valencia y antes de Madrid y Murcia, tiene los peores Servicios Sociales del país.


Este índice, según se ha publicado, mide y evalúa el desarrollo de las políticas, estructuras y presupuestos del sistema en tres bloques (derechos, economía y cobertura), asignando una puntuación de 0 a 10 tras cruzar datos oficiales de indicadores varios, como el alcance de determinados servicios o el gasto por habitante en cada comunidad.

El desarrollo de los Servicios Sociales en España, según concluye el estudio, es más bien débil. Las restricciones han causado un efecto muy negativo. Canarias aparece con la nota media de un 2. Para el presidente de la Asociación, José Manuel Ramírez, los resultados del examen realizado, debidamente comparados, equivalen a decir que las cuatro comunidades citadas “tienen los peores servicios sociales de Europa”.

Los mayores recortes en la materia en términos relativos, siempre según el Índice, se han producido en Baleares, Castilla La Mancha y Galicia. Sigue Canarias, con un 18,51%.

En términos generales, el informe refleja una caída del 3.64% del presupuesto entre 2009 y 2012 a nivel autonómico, con una merma de 478 millones de euros, lo que significa un descenso medio del 1,75% en el gasto por habitante. No obstante, se dan "enormes desequilibrios" entre los distintos territorios, donde un mismo español puede recibir servicios con una dotación hasta diez veces mayor.

Esa otra brecha. reveladora de la fractura social en nuestro país, donde los ricos son cada vez más ricos, y los pobres, más numerosos y cada vez menos pudientes, refuerza la iniciativa de la Asociación que agrupa a los profesionales de los servicios sociales del país. Solicita la aprobación de una ley básica estatal de servicios sociales para evitar estas "diferencias extremas", y pide que se transforme la renta mínima de inserción por un "ingreso mínimo de ciudadanía" más ágil y de más fácil acceso, que se mantenga el plan concertado y se cumpla la Ley de Dependencia.



jueves, 13 de junio de 2013

MENOS BECAS, MENOS FUTURO

Los testimonios son durísimos, desgarradores… En la radio se desgranan hasta fruncir el ceño. Restricciones, abandonos, carencias presupuestarias, cierres de centros, escapadas, programas inacabados… En la televisión destacan el caso de una investigadora que hubo de acudir a un programa concurso, en el que ganó quince mil euros que ha destinado íntegramente a completar el trabajo que corría el riesgo de evaporarse.


La crisis azota a la ciencia en nuestro país. Y la ciencia acusa tanto recorte sobre tanta desidia. Panorama desolador pues prosigue la fuga de valores y de cerebros. Aquí solo encuentran incomprensión. Y las oportunidades, cada vez menos.

Entretanto, la noticia de los miles de estudiantes universitarios que han perdido su beca. Treinta y cinco mil, que no es número bajo. Treinta y cinco mil que no pueden cumplir los requisitos para acceder. El ministerio ha reducido ciento diez millones de euros. Terrible, porque, en apenas dos cursos, la tasa de cobertura de becas en España retrocederá a los registros del curso 2003-04. Y para el próximo, 2013-14, el número de estudiantes que habrá perdido las ayudas al estudio se elevará a ochenta y cinco mil, según los cálculos hechos por expertos de las universidades de Valencia y Jaén.

Sin empleo, sin becas, sin recursos… Menos mal que lo peor ya ha pasado. Pero ¿seguro que es así, que ya ha pasado?

miércoles, 12 de junio de 2013

GANÓ LA RADIO

Volvió a ser la tarde-noche de los transistores. Volvió a mandar la radio. Pese a que la televisión de pago también amplió su oferta e hizo un despliegue similar al medio radiofónico.
            Las dos últimas jornadas de Liga, incluida la de la Primera división, nos devolvió una emoción perdida a lo largo de las últimas temporadas, desde que los horarios fueron liberalizados, precisamente para aprovechamiento de los réditos publicitarios en los derechos de imagen y, supuestamente, para evitar perjuicios a los clubes.
            Escuchamos el bip-bip-bip anunciador de novedad, la sintonía del gol, como bautizó alguien. Seguimos el frenesí vertiginoso de las conexiones establecidas prácticamente sin la interlocución de los locutores-coordinadores del estudio. Atendimos el relato apresurado de corresponsales o enviados especiales conscientes de la trascendencia del resultado. Vibramos con las alteraciones del tablero, con el minuto del tiempo de juego, con el ritmo del carrusel y con la plétora de emociones de radioestadio.
            El sonido mágico y característico de la radio aumentó el número de espectadores televisivos que cierran el volumen de su aparato para seguir las incidencias desde el receptor. Las imágenes -algunas en directo- reflejaban la escucha absorta o angustiada, la sintonización compartida en auriculares, el seguimiento mascando chicle, los rostros cariacontecidos o alegres, los gestos de incredulidad, las lágrimas y las inefables expresiones de contento cuando las noticias ya eran hechos consumados. En el propio estadio o en el exterior o en el círculo donde decidieron seguir la suerte desde cualquier aparato, la radio fue protagonista.
            Tanto en juego, plazas europeas, ascenso o descenso de categoría, exaltaron su caudal informativo y futbolístico durante dos fechas. Lástima que sólo sean dos. En otros tiempos, cuando la coincidencia horaria del comienzo, cuando se podía calcular el tiempo de manera uniforme, cuando el partido televisado tenía su horario reservado, la emoción era absoluta y todos estábamos pendientes de las noticias que llegaban desde los distintos campos. La radio acentuaba el interés y la emoción. En las temporadas más recientes, con esa diversidad horaria, con ese calendario de conveniencia, y salvo algunas jornadas de Segunda división -por lo tanto, con ámbitos de audiencia muy circunscritos- tales reclamos como que disminuyeron, pese al probo esfuerzo de los excelentes profesionales para mantener la atención y la tensión de los oyentes.
            Entonces, hasta algunas dificultades técnicas para conectar con ciertos puntos de la geografía balompédica se entendían como muy propias del directo, imprimían más incertidumbre si cabe. Las innovaciones tecnológicas –principalmente, el uso del micrófono inalámbrico y la utilización del teléfono móvil como infalible alternativa- hacen ahora mucho más llevadero y fluido (nada se detiene) el ritmo de programas al que están atentos miles y miles de personas, ávidas de información, del resultado de su equipo favorito, de las clasificaciones y de los signos de la quiniela.
            Fueron dos jornadas de intenso seguimiento del medio. Lo que estaba en juego obligaba a una homogeneidad temporal y sirvió para reivindicar la radio que, una vez más y van…, dio la talla, respondió a las exigencias de sus usuarios, de los habituales y de quienes se acordaron de que, para enterarse al instante, ahí está ella, con su inmediatez, con su magia y con su alcance.

            Ganó la radio, una vez más. Lástima que solo hayan sido dos jornadas. 

martes, 11 de junio de 2013

OTRO RUMBO TURÍSTICO

Si, como se señala en diversas fuentes, la cooperación entre los sectores público y privado en materia de promoción turística se reconduce con una filosofía más pragmática y cortoplacista, el primer objetivo es salvar lo que se pueda de los consorcios canarios de rehabilitación turística -uno de ellos, el del Puerto de la Cruz- enmarcados en aquella estrategia, Turismo 2020, orientada a la reconversión integral de los destinos maduros. A duras penas han ido timoneando las gerencias las dificultades y las incomprensiones con que han topado, de modo que si ahora hay un cambio de rumbo, es cuestión de estar muy alerta para que no se pierda el trabajo realizado, sobre todo el más sustantivo desde el ángulo de la proyección y la planificación, como es el caso del consorcio portuense que requiere, desde luego, mayor identificación y más impulso por parte de los responsables políticos locales.
            Que no se sientan tentados, pues, por ese giro, por esa nueva visión del necesario entendimiento entre administración pública e iniciativa privada que parece partir de la urgencia en la obtención de resultados visibles. Y si es con reducidos desembolsos, mejor. Los consorcios, pese a las dificultades que siempre derivan de la suma de voluntades, máxime cuando éstas pueden tener distinto color político, eran una solución, al menos sobre el papel. En algún caso -volvemos al portuense- eran la última oportunidad, el último tren al que subirse para no perder la estela de la competitividad. Tardó en entenderlo el tradicionalmente pasivo sector privado local pero la impresión que dejan algunos índices de participación y respaldo, obtenidos al cabo de varias convocatorias, era alentadora y positiva. Si eso ahora se quiebra…
            Porque lo cierto es que hay nuevos rumbos en el contexto de la colaboración público-privada, justificados, según dicen, por la escasa capacidad de recursos de inversión que tienen las administraciones sobre las que recayó, sin ir más lejos, por ejemplo, la promoción de la marca del destino. Verdad que algunas fórmulas experimentadas no fueron del todo felices -de pronto, todo el mundo se puso a parir ideas, a cual más brillante, y si no se aceptaba la suya, la campaña era un caos- pero el apoyo financiero del sector público favoreció el mantenimiento de cuotas de mercado y el intento de conquista de otros.
            Ahora, en el desarrollo del Plan Nacional Integral de Turismo, aprobado el pasado año, se quiere que el trabajo conjunto de organismos públicos y operadores privados se centre en la consolidación de esa marca y en la creación de productos que sean fácilmente comercializables. Y como tiene que haber gente para tanta cama, es indispensable que esa cooperación se plasme también una mejora de la conectividad aérea que es tanto como decir que hay que captar nuevas rutas y convencer a las compañías de que incluyan el destino en su programación.
            Que esta filosofía, válida para poner en valor la oferta, de acuerdo, no anule otras actuaciones ‘consorciadas’ en marcha. De eso se trata.

            

lunes, 10 de junio de 2013

PROTEGER A LOS MENORES

Pensar en los menores, proteger a los menores, asistirles mediante respuestas adecuadas… El más reciente repunte de la violencia de género obliga también a reflexionar sobre la suerte de los menores de edad que son víctimas de esa lacra social de nuestro tiempo. No sólo la indefensión ni el peor de los casos, la orfandad, sino el compromiso de superar estos riesgos y velar por su integridad: en esos objetivos hay que esmerarse. Y hacerlo mediante Ley.
            Distintas asociaciones de mujeres, viendo el cariz de los últimos acontecimientos, han reaccionado. Y el Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes también, precisamente promoviendo una Proposición de Ley orientada al fortalecimiento del ordenamiento jurídico que recoge la modificación del articulado de los códigos Civil y Penal, de la ley de Enjuiciamiento Criminal y de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Los datos que contrastan la disminución de denuncias -se ha vuelto a niveles del año 2007-, de mujeres bajo distintos sistemas de protección, de las llamadas al teléfono directo de ayuda (016) y del número de prestaciones del servicio de teleasistencia, así como una cierta pasividad del Gobierno que no parece impuesto de la gravedad del problema, hacen que la iniciativa tenga plena razón de ser. Todo lo que haga por los menores debe ser acentuado y ponderado.
            De ahí que se haga hincapié en la Ley integral contra la violencia de género, considerada como una de las avanzadas del entorno. Por ejemplo, es razonable plantear que los jueces puedan suspender las medidas de guardia y custodia e, igualmente, el régimen de visitas de los hijos a los padres encausados en un procedimiento penal por violencia de género. Es una cautela consecuente si la autoridad judicial detecta indicios racionales y suficientes en un procedimiento de divorcio, separación o nulidad.
            De acuerdo con la experiencia acumulada, se propone que la modificación legislativa obligue a los juzgados de violencia de género a conocer el quebrantamiento de las condenas de los maltratadores, de las medidas de seguridad y de todas aquellas otras de carácter cautelar que fortalezcan las condiciones de prevención pues, lamentablemente, se ha comprobado que en medio de esas situaciones se han registrado algunos asesinatos, lo cual pone en evidencia el enorme riesgo para la vida y la integridad de la víctima. En efecto, hay en ese marco algunos casos dramáticos, desgarradores, cuando concluyen con la muerte de menores de edad a manos de sus progenitores.
            Los menores no pueden ser víctimas añadidas a uno de los fenómenos sociales más reprobables de nuestro tiempo. Superación de hábitos, de acuerdo; otra cultura, otros modelos de conducta, claro que sí. Pero eso lleva su tiempo. Y para moldearlas es imprescindible contar con soportes legales tan sólidos como eficaces que coadyuven a los cambios sociales que se requieren. Difícilmente podremos hablar de una sociedad avanzada si arrastramos lacras como la que comentamos. O peor, si no se adoptan medidas que erradiquen comportamientos violentos y criminales.

            En este asunto, desde luego, no es cuestión de ceder. Al contrario, lo que toca es seguir progresando y conquistando. Por todos, claro. También por los menores.

sábado, 8 de junio de 2013

EL CAMINO DE PEDRO BELLIDO

Pedro Bellido Camacho se estrena con una exposición individual de veinte cuadros en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC).  Esa vena artística de Pedro por fin circula a plenitud. Quienes sabíamos de ella desde hace tiempo, intuíamos que algún día iba a suceder, porque estando, además, a la sombra de Marta, su esposa, no iba a encontrar mejor asesoramiento, o mejor orientación, que parece más adecuado.
“El punto de partida de un nuevo artista”, definió Celestino González en una introducción impregnada de estímulo y en la que evocó la primera colección pública de Pepe Dámaso en la misma sala, como también la de Manuel Clemente Oliva, escultor y catedrático de Expresión Plástica y Visual de la Universidad de Barcelona que ha paseado su obra por varios países. Habiendo obtenido la cátedra de dibujo de Enseñanza Media en Tenerife, ya anticipó, en marzo de 1964, la cualificación de su trabajo.
Los acrílicos de Bellido, en formato medio y grande, algunos con técnica mixta, hechos en el plazo de año y medio, revelan su condición de pintor autodidacta, sensible al paisaje que interpreta con sobriedad cromática. Los trazos y elementos geométricos del autor reflejan impresiones versátiles, igual para el Aire que para Montañas rojas, dos de los títulos de este bautismo pictórico en el que también sobresalen, por similares características, Dunas, Profundidad y Mirando al cosmos. En esa mirada descubre Pedro Bellido sus tendencias, si se quiere propias de un principiante que las guardaba celosamente hasta que decidió alumbrarlas. Una serie de siete cuadros, bien combinada por cierto, con uniformidad llamativa, da título a la exposición, “El camino”, que ahora inicia con afán de autoexigencia perfeccionista, seguro.
Porque Bellido tiene, desde su Sevilla natal, la pasión por el arte. Lo acreditó cuando le confiamos la gestión del ya guadianesco festival de Cine Ecológico y de la Naturaleza, al que imprimió un notable sello artístico, compatibilizando las proyecciones de películas con manifestaciones de varios géneros, incluso en la calle. Aquella iniciativa suya fue, de alguna manera, precursora de otro festival artístico exterior que ha causado furor, Mueca, que, como el certamen cinematográfico, proyectó el nombre de la ciudad.
Pedro Bellido fue profesional de la banca y sindicalista antes que político activo. Pero el arte iba por dentro, tal es así que arriesgó y abrió una galería de arte, “El albero”, donde intentó dar oportunidades a artistas noveles y dotar a la ciudad de otro espacio de creatividad. En su día, quiso que presentáramos la obra temprana de una descendiente de Federico García Lorca, Anabel, que impactó por su colorido desgarrado.

Ahora, rodeado de sus familiares, amigos y dirigentes del IEHC, a los que asesora en cualquier iniciativa pictórica, emprende un camino que seguro no se quedará en una primera entrega porque puede esperarse más de este ya artista sevillano afincado en el Puerto. Ahora, como en el viejo proverbio árabe, sólo ha dado un paso. 

viernes, 7 de junio de 2013

¡COSAS ESTUDIANTILES!

Desplante, desaire, descortesía… Sí, el gesto podría interpretarse de cualquiera de estas maneras. O condensarlo en un acto de mala educación, simplemente. Ya saben: doce estudiantes, de los expedientes más brillantes, no dieron la mano al ministro de Educación, José Ignacio Wert, en el momento que recogían su premio en el curso de una convocatoria pública.
Las cámaras han dejado constancia y el derechío mediático ha arremetido –qué fácil le resulta- contra los estudiantes y ha interpretado casi todas las connotaciones, en algún caso hasta para reivindicar aquella asignatura, Educación para la Ciudadanía, que tanto denostaron.
Nada dijeron de cuando Felipe González o Rodríguez Zapatero eran abucheados en foros universitarios. Al contrario, jalearon a la grey estudiantil y justificaban plenamente, faltaría más, aquel desahogo, una expresión más –y muy significativa, venían a decir- del descontento que merecían las políticas de sus gobiernos y hasta el modo de conducirse en la gestión de los recursos públicos. Por supuesto, nada que decir cuando José María Aznar dedicó aquella célebre peineta a quienes le recibieron con silbidos y abucheos en la universidad de Oviedo. Aquella fue una reacción tan educada del ex presidente del Gobierno que se adjudica en su haber sin necesidad de exaltarla. País! Por no decir de otros casos más recientes, como la espantada del presidente Rajoy huyendo de los periodistas por el garaje del Senado; y el grito de la diputada Fabra en el pleno del Congreso, “que se jodan”. Y otros más lejanos, como cuando Rodrigo Rato, en ejercicio de la vicepresidencia del Gobierno, negó la mano ostensiblemente a un compañero de formación política, Luis Ramallo, en un acto público de la Comisión Nacional del Mercado de Valores a la que pertenecía, envuelto en el caso Gescartera. Muy edificante todo, ¿verdad?
Pero lo cierto es que doce estudiantes no estrecharon la mano del ministro. Según algunos de sus testimonios, era una forma de manifestar el desagrado y el rechazo no solo a la reforma educativa en que se ha embarcado el ministro sino a la tardanza con que han recibido sus premios y que ha distorsionado sus planes personales. Quienes se escandalizan con la acción olvidan ese punto de rebeldía de muchos estudiantes, esa reacción espontánea identificativa del malcriado. En el aula y en la casa. Y en algunos actos escolares donde se han hecho notar a base de alguna conducta anómala, pretendidamente graciosa.
Sin querer justificarles –tampoco es que hayan cometido delito-, al menos los doce estudiantes pusieron de relieve que hay formas de protestar que nada tienen que ver con los escraches ni con las brusquedades ni con la agresividad, verbal o física, en las manifestaciones públicas. La suya ha sido una manera de decir no nos gusta, estamos cansados, queremos otra cosa, hay alternativa… Lo han hecho en un acto académico, con muchas cámaras porque uno de los más controvertidos ministros asistía. Y lo han hecho en silencio, puede que sin prepararlo demasiado, aguardando la solidaridad y la comprensión de compañeros y amigos. Nadie les acusará de promover algaradas, de conducirse violentamente, de incitar un ataque destructivo…
Han hecho lo que consideraron procedente: no dar la mano al ministro cuando recibían su galardón, o lo que fuese.

Como diría aquel viejo burócrata portuense del que tanto se mofaban: ¡Cosas estudiantiles!

jueves, 6 de junio de 2013

LAS LINDES DE LINDE

Era viernes, que día escogido para lanzar el mensaje. Como si fueran insuficientes los consejos de ministros y sus decisiones comunicadas para hacer temblar a la ciudadanía. Era viernes,  después de que los preferentistas comprobasen que no es voracidad insaciable sino genuino terrorismo financiero lo que hacen con sus cuitas y sus pérdidas, más allá de la falta de escrúpulos. Era viernes, cuando el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, lanzó su andanada: eliminar el salario mínimo para jóvenes y desempleados de larga duración con el fin de favorecer su contratación, por debajo, faltaría más, de los 645,3 euros mensuales. Ahí queda eso. Linde trazó otras lindes.
De alguna manera, no debería sorprender el planteamiento de Linde: desde hace muchos años, sus antecesores ya hacían recomendaciones similares, siempre han querido reducir el salario mínimo. No siempre los gobiernos hicieron caso. Quizá porque, como bien dice el secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), Cándido Méndez, estamos ante un asunto que excede las competencias del señor gobernador que habrá comprobado el alcance de la reacción a sus sugerencias: hasta el mismísimo presidente del Gobierno tuvo que anunciar, veinticuatro horas después, que las cifras del desempleo registrado en mayo son “claramente esperanzadoras” (Como si no supiéramos que es un mes laboralmente estacional, esto es, principios de verano igual a campo más amplio y propicio para contratar). Para Méndez, la medidas del gobernador son injustas y, probablemente, ilegales.
Pero bueno, habló Linde y automáticamente pensamos que siguen constriñéndose las expectativas para tantas personas ya sin esperanzas o literalmente al borde del desespero. Porque ya no es solo la precariedad laboral o el abaratamiento del despido sino las consecuencias directas de medidas como la apuntada: pagar por debajo del salario mínimo e impedir la protección de los trabajadores mediante un convenio significa, claramente, una degradación de las condiciones de la contratación laboral y, por consiguiente, un empeoramiento de la situación económica del país. ¿Es así como se quiere estimular el consumo? Y sin consumo, ¿es posible el crecimiento? Otra pregunta: ¿quién sale ganando con medidas como éstas?
Lo que sí es evidente es que aumentan la brecha de desigualdad, que hacen más visible la fractura del pacto social. De esta forma, la generación de empleo estable, más allá de la estacionalidad, está muy condicionada, por no decir que es imposible. Si con la reforma laboral no ha sido posible avanzar en esa dirección, con sugerencias como la del Banco de España, tampoco es factible. En otras palabras, que para la entidad el paro disminuya como resultado de la reducción del coste del empleo es la obviedad aplastante a la que aferrarse. Pero que no se olvide -hasta algunos cargos del PP han tenido que reconocerlo- que el paro también trae causa de la falta de inversiones -principalmente en el sector público- y de la palmaria reducción del consumo.
Así que Linde trazó otras lindes. Y volvieron a temblar los cimientos. Era viernes.