sábado, 25 de octubre de 2014

PORVENIR SOMBRÍO

Sandra Rodríguez es consciente de que accede a la alcaldía del Puerto de la Cruz en las condiciones más desfavorables. Parecía predestinada para hacerlo (de facto, antes de fallecer Marcos Brito, acordaron los términos de la sucesión) pero algunos hechos previos determinantes y las circunstancias sobrevenidas en las vísperas y en los prolegómenos del pleno han producido un más difícil todavía y han añadido buenas dosis de incertidumbre. Con la felicitación, el deseo de suerte y aciertos. Las dificultades saltan a la vista y se requiere destreza para superarlas.
            Porque es gobernar en tiempos de crisis, la institucional, la partidista, la económica, la social y todas las que se quiera. Rodríguez afronta la papeleta al calor de su experiencia, que no es poca; pero hay factores de mucho peso que tambalean cualquier augurio de final feliz. Quedan seis meses de mandato y nada más que, entre la recomposición del gobierno, el aprendizaje de los nuevos ediles, las secuelas de la cuádruple dimisión (incluidas las del plano interno), los apremios del día a día, los agobios financieros, las prisas para resolver, las limitaciones de los recursos, las demandas de sectores sociales, la preparación inminente del próximo proceso electoral y las asignaturas pendientes de la gestión emprendida, queda poco margen para intentar lucir resultados.
            La herencia de Brito -y Sandra Rodríguez forma parte de ella- tiene aristas complicadas y algunas de ellas son inextricables. Lo cierto es que el mandato, por varios acontecimientos, ha dejado de tener la placidez con que avanzaba en medio de insólitas agitaciones, algunas de ellas difícilmente tolerables. Sigue sufriendo la ciudad y continúa el Ayuntamiento sometido a vaivenes de muy variable definición y adjetivación. Es como si una extraña plaga estuviera encargada de impedir una elemental aspiración de estabilidad para saber cuál puede ser su futuro. La ciudadanía está escéptica, su desafección política es más que evidente, no cree en nada y menos desde que las redes sociales son las que han puesto remedio a no pocas situaciones de carencias, abandonos y falta de mantenimiento. Promotores, inversores, actores socioculturales están muy perdidos, no saben qué hacer: el Ayuntamiento inspira recelos. Desde el exterior, el Puerto de la Cruz es contemplado como una auténtica caja de Pandora de la que aún pueden salir muchas cosas indigeribles.

            Un porvenir sombrío, ciertamente. 

jueves, 23 de octubre de 2014

PETRÓLEO PARA DISCUTIR

Hay petróleo -o eso dicen- en aguas marroquíes. Se sabe después de otra manifestación de la parte del pueblo canario que exterioriza en las calles su oposición a las prospecciones, y antes de conocerse las decisiones del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros sobre si procede o no que la ciudadanía emita su opinión. El petróleo, sin brotar una gota, es causa de cisma en la sociedad de las islas, acentuado por los intereses en liza que se reflejan, por cierto, en las inserciones publicitarias en los medios. En una provincia de Andalucía, mientras tanto no fueron autorizadas las prospecciones. Igual argumentaron que es indispensable no perjudicar al turismo y que no estamos exentos de riesgos. O sea, en síntesis, lo que dice Canarias, solo que su posición no es tenida en cuenta, acaso porque la pugna política está en otras coordenadas, si se quiere más personalistas.
El dilema, petróleo sí o no, se revuelve en la recta final de la legislatura. Que lo encuentre Marruecos, a la espera de las correspondientes evaluaciones técnicas para medir calidades y posibilidades de comercialización, tampoco es noticia para congratularse, sencillamente porque los niveles de riesgo en las cercanías del territorio insular aumentan. A los partidarios del sí, todo esto les da igual, como si los combustibles fósiles fueran la mejor solución a los males canarios. Hasta hace muy poco, se creía que las energías renovables, las que se decían limpias, eran una alternativa que merecían oportunidades de investigación, innovación, inversión y utilización. Es como si ese discurso estuviera maldito o se hubiera diluido: nada se dice ya.
Pero se seguirá hablando del petróleo y de la opinión que el pueblo aún no sabe si podrá emitir, aunque en las islas miles de personas ya han hecho escuchar su voz opositora. Es una lucha desigual, claro: gritos y eslóganes y notorio apoyo institucional contra marca, tecnología potente y dinero publicitario. Pero bueno, se continúa librando y no está dicha la última palabra.
Sin brotar una gota, aunque más de uno, sin ver tampoco las supuestamente aparecidas en aguas marroquíes, se alborozará como si hubiera llovido en mayo o en los parajes más secos de las cada vez menos afortunadas.


martes, 21 de octubre de 2014

¿EL FIN JUSTIFICA...?

“El Gobierno de Rajoy ‘salvará’ a La Sexta a cambio de que Wyoming y Évole ‘moderen’ sus críticas”. Así titulaba días pasados un digital confidencial la información relativa a la presumible anulación, por parte del Tribunal Supremo, de ocho canales de Televisión Digital Terrestre (TDT). Había que releerlo, claro, así como la información: demasiado fuerte. Para contrastar, la consulta con otros medios era también obligada. Estaba claro: iban en línea parecida. Atresmedia y Mediaset, los dos grandes grupos de comunicación, se temen lo peor desde el punto de vista judicial y por eso, siempre según las informaciones publicadas, han pedido a Moncloa, o sea, a las más altas instancias del Gobierno que se impliquen en una solución.
            Bien es verdad que por intereses obvios (políticos, empresariales y mediáticos), el asunto no ha cobrado mayor trascendencia. Dejar hacer, dejar pasar, o esperar que escampe, o aguardar a que el personal resintonice los canales en el mando, parecen ser los caminos escogidos. Es probable que así se contente a las partes. Al menos, temporalmente.
            Claro que por muy entrecomillados que aparezcan los términos salvar y moderar, leídos sin más dejan abiertas a la interpretación muchas incógnitas. Cierto que las relaciones entre el poder político y las empresas mediáticas han girado siempre en torno a eso, una negociación y unos pactos no escritos, que se van construyendo en una cultura de trueque o intercambio: ‘tú me das a cambio de…’ y hasta el próximo conflicto, cuando haya que revisar, de facto, estos acuerdos. Pero de ahí a admitir, sin más, que en esas alturas político-mediáticas se zanjan las controversias de esa manera, cuesta tragárselo.
            El caso es que ni líneas editoriales ni tratamientos informativos ni columnas o tribunas críticas con tal o cual actuación gubernamental han escapado de decisiones drásticas con tal de salvar equis ayudas. Existió el fondo de reptiles. Surgió el chantajismo confidencial. Están los concursos para garantizar ciertos ingresos. Y siguen vigentes las ayudas (legales, claro) para subsistir en tiempos de crisis.
            Pero, en la sociedad de la información, en la democracia española que no termina de madurar, por lo que se ve, y en pleno siglo XXI, en fin, todavía el negocio se mueve así. Y cuando el apuro se acrecienta, venga a tocar a las puertas del ejecutivo. Cuando le corresponde a éste mover ficha, utiliza la que o las que le queden: ¿ustedes quieren licencias? Vale, que sea a cambio de un ‘trato amable’, por seguir entrecomillando. Es decir, menos críticas, que se están pasando, Wyoming, Cintora y Évole, por personalizar. Igual hasta piden las cabezas pero eso, por ahora, es materia reservada.
            Ya el pasado mes de mayo, los dos operadores expresaron su malestar al tener que irse a negro algunos de los canales que de ellos dependían y que estaban consolidándose como productos alternativos. Vasile, el presidente de Mediaset, llegó a hablar de “atropello, una expropiación injusta y cruel”. Dicen que con un  decreto-ley se hubiera arreglado lo que consideraban un defecto o error de forma, pero lo cierto es que hubo cierre y tente tieso.
            Ahora, cuando hay riesgos de que se reedite la medida, la pelota está en el alero. Hay que medir muy bien los pasos antes de despejarla o impedir que caiga. Conscientes de que hay muchos intereses en juego, nos cuesta creer que esto ocurra hoy en día pero en la España de Rajoy todo es posible. Trato amable, críticas bonancibles… para que sigan emitiendo. A ver cómo lo visten, de todos modos.
            A lo peor está expresado muy llanamente y seguro que a partir de muchas lagunas, de esas incomprensibles; pero todo da a entender, salvo desmentidos tajantes, que las negociaciones, a la espera de conclusiones -nada menos que en vísperas electorales- no conocen pudor. 
            ¿Quién dijo que el fin justifica los medios?  



lunes, 20 de octubre de 2014

MERCADO ALEMÁN

Habrá que estar atentos con la evolución económica de Alemania, un país emisor determinante para el turismo español y más concretamente para Canarias. Un crecimiento económico del 1,2%, inferior al previsto (1.6%) por el Gobierno de Angela Merkel, hace que se hable ya de resfriado. Si la coyuntura se suma a la fuerte caída del mercado ruso, en las islas hay que estar preocupados.
            Son dos hechos que frenan la racha favorable que caracteriza al sector en los últimos tiempos. Cierto que las autoridades alemanas hacen gala de prudencia, aun cuando reconocen el bache que, para el ministro de Economía, Sigmar Gabriel, “no es una catástrofe”. Y es que, según Gabriel, Alemania sigue su curso de crecimiento y las perspectivas negativas no son más que una fase de debilitamiento. La tranquilidad que supone el mantenimiento de la tasa de inflación (0,8%) en los mismos niveles de julio y agosto hace que las alarmas no se hayan disparado. Pero para 2015 las previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) son del 1,3%, algo lejos del 2% inicialmente anunciado.
            Leamos algunos datos para contrastar la situación. Según Turespaña, la llegada de turistas alemanes a España, de enero a agosto del presente año, se incrementó en un 7,5%. El gasto total subió en torno al 7%, en tanto que las pernoctaciones hoteleras crecieron solo un 1,3%. Las estadísticas de Aena, por otro lado, registran un aumento de seiscientos cincuenta mil asientos, un alza del 6,7%. Aquí aparece Canarias con unas cifras destacadas pues con un crecimiento de doscientos ochenta y cinco mil asientos (un 20% más) encabeza, por delante de Madrid y Baleares, las subidas en ese capítulo. En volúmenes globales, la variación interanual de las rutas Alemania-España aumentó un 3,3% en septiembre, pero descendió, en lo que llevamos de octubre, un 1,7%.
            Algunos expertos y profesionales, en efecto, habían advertido las incógnitas que entrañaba el flujo emisor germano no solo por la marcha de su productividad económica sino por los contingentes que prefirieron el Campeonato Mundial de Fútbol en Brasil, donde los estadios fueron vistas importantes cantidades de aficionados alemanes. Y es que el Instituto de Investigación Turística de aquel país (FUR), en un estudio del que se hace eco Turespaña, “el consumidor alemán mantiene el viaje vacacional como una prioridad con poca dependencia de la coyuntura económica, especialmente si se trata del viaje principal del año”. El problema, según fuentes empresariales, es que los turistas de Alemania empiezan a interesarse y a preferir los denominados “destinos de largo radio” y citan Marruecos, México, República Dominicana y Emiratos Árabes como países que ya registran estimables cifras de afluencia y gasto germánicos.

            Quedan dos meses para acabar el año y estas tendencias determinarán el curso de un mercado emisor que para nuestro país, después del Reino Unido, es el más importante. Los alemanes dan estabilidad en todos los sentidos, solía decir el propietario de un establecimiento hotelero que trabajaba todo el año con ellos. A ver si se mantiene la tónica. 

sábado, 18 de octubre de 2014

LAS PRIMITIVAS PRIMARIAS

Una parte del socialismo español acude mañana a la prueba de elecciones primarias, abiertas o internas, para escoger candidatos con vistas a los comicios autonómicos o locales de mayo del año próximo. Es una prueba democrática y todo un avance en la vida de las organizaciones políticas. Ya se verán los resultados, sobre todo tras un examen autocrítico muy importante para madurar y perfeccionar el proceso. La política requiere, precisamente, de impulsos serios que estimulen la participación. Esta convocatoria de los socialistas es un reclamo: el hecho de que en algunas federaciones (por ejemplo, la canaria) el censo de simpatizantes supere en número al de militantes refleja, cuando menos, un grado de interés y de movilización para la recluta. Ahí no acaba la cosa, claro: ahora se trata de cultivar esa simpatía para fidelizarla y ver cómo se plasma a la hora de las urnas electorales próximas.
        Estas elecciones primarias tuvieron sus antecedentes en el Puerto de la Cruz. Sin grandes aparatos ni reglamentos de organización como ahora, la Agrupación Socialista del Puerto de la Cruz emprendió rumbo a la resolución democrática de sus candidaturas locales en 1987, cuando sus afiliados tuvieron que decidir entre Félix Real González y José Manuel Afonso Carrillo. Este aparecía como candidato de la comisión ejecutiva. La asamblea, máximo órgano de la Agrupación, reunida en los antiguos “Apartamentos Las Torres”, eligió a Real después de que ambos candidatos expusieran sus respectivos programas y hasta sus previsiones de candidaturas. Fue una emotiva jornada democrática. Tras conocerse los resultados y una vez proclamado Félix Real candidato a la alcaldía del Puerto de la Cruz por primera vez, la comisión ejecutiva, lógicamente, anunció su dimisión, de modo que fue la mesa de la asamblea la que asumió en aquellos mismos momentos la condición de gestora.
        Ocho años después, en 1995, la historia se repitió. Esta vez en el hotel “Puerto Palace”. La dirección de la agrupación de entonces, encabezada por Juan José Acosta, se planteó una renovación y propuso a quien suscribe como candidato a la alcaldía. Félix Real, con quien manteníamos una excelente relación personal, repetía. Salvo algunos episodios puntuales, fue una noble lid, planteada con limpieza (interventores, cabinas de votación y todo) y con resultados de participación altísimos, hasta entonces desconocidos en la política insular. A nuestro lado, siguiendo el escrutinio voto a voto, estuvo Juan Manuel Bethencourt, entonces redactor-jefe de Diario de Avisos. Y también Gutiliano González, el inolvidable Pineo. La victoria cayó de nuestro lado. Recordamos muchas caras de aquella noche memorable, un auténtico antecedente de un proceso de elecciones primarias internas que acreditaban el talante democrático de los socialistas del Puerto de la Cruz.

        Ambas citas, con ocho años de diferencia, constituyeron las primitivas primarias. 

viernes, 17 de octubre de 2014

EL POLÍTICO INCOMBUSTIBLE

Fue siete veces candidato a la alcaldía en representación de ATI-CC. En dos ocasiones accedió a ella previa interposición de una moción de censura, apoyada en ambas por el Partido Popular. La desempeñó durante trece de los últimos diecinueve años. A ello habría que sumar su etapa edilicia del régimen anterior y su alcaldía durante la Transición política, tras la enfermedad de Antonio Castro. Dicho así, sin otros añadidos de responsabilidades públicas, que las tuvo, se diría que Marcos Brito, políticamente hablando, era incombustible. Con todo lo bueno y malo que eso significa.
            Desde luego, es uno de los políticos con más tiempo de desempeño en el ámbito municipalista. Desde que se afincó en el Puerto de la Cruz, tuvo en la docencia y en la política una doble gran causa a la que dedicar un quehacer casi indesmayable. En el tercer intento, cuando en su partido ya le daban por amortizado, hizo realidad una aspiración convertida en obsesión: acceder a la alcaldía. Después, quiso hacerlo por la voluntad mayoritaria de los ciudadanos pero no hubo votos suficientes y en 2003 tuvo que volver a entenderse con el PP, ‘el pacto natural’ como solía decir.
            Hombre de ideas fijas y convicciones firmes, procuró esmerarse en la gestión del día a día, en la resolución puntual de los problemas mediante criterios o medidas prácticas, aunque bordeasen la norma. Siempre concedió prioridad a esos asuntos, antes que los planteamientos ideológicos o participativos. Con ese modo de entender la política, o sea, con ese estilo muy unipersonal y acaparador, intransigente en las distancias cortas, discrepamos -a veces, frontalmente- en la relación política que mantuvimos. Son otros los que habrán de valorar si fue un antagonismo sano. Sin eufemismos ni mentiras piadosas, sin incurrir en lisonjas ni fingimientos oportunistas, hemos dicho lo mismo que en vida. Con un añadido: el respeto recíproco en lo personal y en lo familiar, hasta cultivarlo y hacerlo intocable. Quizá por eso nos hizo pregoneros en julio del año pasado. Una funcionaria, en cierta ocasión, comentó que Brito y un servidor solo teníamos dos cosas en común: las horas de trabajo que dedicábamos a la institución y la afición por el Real Madrid.

En el salón de plenos y en las actas de las sesiones quedan los debates y las controversias. También, haber compartido afanes inexpugnables, por el bien de una ciudad y de sus gentes.  El Puerto le podía. El municipio, su obsesiva porfía desde que echara raíces. Adiós al político incombustible.

miércoles, 15 de octubre de 2014

INFORMAR EN TIEMPOS DEL ÉBOLA

La crisis del ébola está siendo durísima en todos los sentidos, también en el informativo. La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) había instado la semana pasada a ejercer el periodismo informativo sobre el particular con la máxima responsabilidad y el máximo rigor, “evitando en todo momento la comercialización del sufrimiento ajeno”, pero como que no se han seguido sus sugerencias o sus indicaciones en algunos casos.


Ni tampoco las de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) que pidió ofrecer una información rigurosa y contrastada; evitar los bulos, los rumores y la especulación; seleccionar fuentes expertas, suficientemente acreditadas desde el punto de vista técnico y clínico como portavoces; respetar la intimidad de los afectados, de su familia y de su entorno y poner al frente de la información de esta crisis a profesionales especializados en salud.

Si dos medios publicaron la noticia del fallecimiento de la enfermera Teresa Torres, es evidente que no fueron tenidas en cuenta lo que eran algo más que recomendaciones. Si fue necesario crear una comisión científica para coordinar la crisis en una decisión gubernamental que implicaba poner al frente de la gestión a la mismísima vicepresidenta, está claro que la sombra del desastre planeaba hasta entonces sin control de ningún tipo. Si las contradicciones y los vacíos de cargos políticos responsables se concatenaban con los testimonios de afectados y allegados obtenidos ‘in extremis’, era consecuente que predominase el desconcierto y que la confusión se apoderase de propios y extraños. Si las redes sociales ardieron a cuenta del sacrificio del perro de la enfermera, en una inusual controversia dentro de una delicada situación, es que la sensibilidad alcanzaba niveles significativos. Si en Alcorcón (Madrid), localidad donde reside la sanitaria, se constata el miedo que padecen vecinos -algunos de los cuales se han trasladado-, no hay duda de la incertidumbre desatada. Parecía como si un hecho tan grave y no atajado del todo desde el punto de vista de salud se convirtiera en un espectáculo, en un circo en el que circulaban sin orden ni concierto las atracciones más inesperadas.

Con razón, la ANIS consideró en su comunicado que “aprovechar esta crisis para coinvertir la información en espectáculo con el objetivo de ganar audiencia, anula la credibilidad de los medios y su función de servicio público y deja a los ciudadanos indefensos cuando están más necesitados que nunca de recibir datos verídicos, rigurosos y debidamente contrastados”.

Pero la gran verdad es que alarmismos y sensacionalismos fueron creciendo en medio de un problema serio de salud pública y de responsabilidad política que, a la espera de ser analizado con más perspectiva, está dejando una preocupante estela sobre el papel de los medios de comunicación, incluso por ese hecho que supone enterarse de sucedidos antes que las propias autoridades. Habrá que ver cuáles son las aplicaciones de los códigos deontológicos.

martes, 14 de octubre de 2014

LA SONRISA DEL NIÑO

Juan Cruz Ruiz, como si no se agotara su recorrido por el territorio de la memoria, desveló otra de las intimidades de su infancia: la mirada, la suya, en realidad la de su madre, la que transmitía lo que estaba pasando ahí fuera y la que atravesaba los cristales del ventanal hasta llegar a la montaña de Las Arenas, en el límite del Puerto de la Cruz natal. Ahora, décadas después, es Oliver, el nieto del escritor, el que mira, el que balbucea y el que inspira esta intimista entrega El niño de las siete (las seis en Canarias), (Diego Pun Ediciones), presentada en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) -lleno hasta agotar las sillas suplementarias- en ese ambiente que tanto gusta a Cruz, que toma apuntes sobre la marcha, evocando el préstamo de sus primeros libros y la redacción corregida por Analola Borges quien advirtió que una expresión malsonante había echado a perder la categoría del trabajo. Estaban los familiares -solo echamos en falta a Oliver y a sus padres- y los amigos de Juan, los de siempre, los que agradecen la ruptura del academicismo para descubrir con absoluta naturalidad cómo la hija de José Rodríguez Barreto se identifica entre el público cuando el pintor José Luis Fajardo (autor de las pinturas que aparecen en el libro), desvela parte de sus correrías y del republicanismo que atesoró a principios de los años sesenta en aquel Skandinavia de recuerdo imperecedero, como lo prueban las pocas palabras suecas que repetía con tanta gracia. “Entonces, ¿tú eres la hija de don José?”, se preguntó incrédulo un Fajardo que revelaba las reconfortantes sensaciones de la mañana, cuando acompañó a Juan Cruz Ruiz en el acto durante el que se materializaba la concesión de su nombre al colegio de enseñanza infantil primaria de La Vera y un niño -al que veía por primera vez en su vida, claro- se acercaba para abrazarle y preguntarle: “Oye, ¿tú eres Diego Pun?”. El pintor afirmó porque advirtió la ingenua ignorancia de la criatura y porque acaso pretendía prolongar la calidez que imprimió a sus pinturas cuyos originales Cruz fue exhibiendo de forma deshilvanada. Para rigor, ya habíamos contrastado el de Benigno León Felipe, profesor de la Universidad de La Laguna, con una explicación del intimismo de la obra y de la dimensión editorial. Y Ernesto Rodríguez Abad, de Diego Pun Ediciones, imprimió con ribetes de teatralización perfecta, la que tanto ambiciona en sus cuentacuentos, la lectura del perfil biográfico de los autores de El niño de las siete (las seis en Canarias)  que un día, si lee este artículo o le digan cómo fue el acto, es probable que se pregunte qué hizo para merecer esos honores y esas apreciaciones críticas y afectuosas que, en todo caso, respondían a una calidad bien ganada en todos los órdenes.