lunes, 13 de abril de 2015

DISCREPANCIAS PATERNO-FILIALES

La política canaria da para mucho, como es sabido. Y dentro de ella, hemos visto de todo. Es un sinfín de situaciones insólitas, inauditas, imprevisibles, llamativas…

Pero no. Cuando creíamos que no hay nada nuevo bajo ese sol, resulta que es posible contemplar, sin deslumbrarse, otro cuadro: padre e hijo, rivales políticos, o lo que es igual, en candidaturas diferentes, después de haber ido unidos y después de haber ejercido uno como padre político que procuraría las mejores enseñanzas y los mejores consejos para su hijo.

Hablamos de José Miguel Bravo de Laguna y de su hijo Lucas. El presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria no continúa en el Partido Popular tras la decisión de José Manuel Soria que frenó su intento de reelección. Bravo, en una insólita pirueta, encabezará la candidatura con una nueva formación política. Y su hijo Lucas, mientras tanto, no solo se queda en el PP sino que figura como número tres de la lista al Cabildo grancanario.

Padre e hijo, pues, seguirán caminos divergentes. Ya se verá qué sucede y cuál será su comportamiento si se materializa la coincidencia de  pertenecer a la misma institución. Hay variables para todos los gustos, incluidas las que se imaginen con sorna. Pero que no serán cómodas, ni para uno ni para otro, seguro. ¿Cuáles serán las formas, en caso de que el estatus cabildicio siga siendo el actual: las paterno-filiales o las convencionales político-institucionales?: “¿Puedo hablar, (pá)dre?”, “Calla, hijo, no tienes la palabra”. “Señor presidente: solicito intervenir por alusiones”, “Señor consejero: yo soy quien dirige los debates y no he apreciado que el portavoz le haya aludido. No obstante, para que no se diga que soy un mal padre, perdón: presidente, tiene usted un minuto para defenderse de la alusión”. Y así… dirimirán el tratamiento.

Salvando las distancias y las circunstancias, pues es evidente que existen diferencias, hay dos situaciones que nos hacen ver la complicación que deriva de una discordia política entre progenitor y descendientes. Una es la del encono recientemente suscitado entre Jean Marie Le Pen y su hija Marine, a raíz de unas declaraciones xenófobas y antisemitas del primero como presidente de honor del ultraderechista Frente Nacional, reprobadas por su hija al entender que  significan la “entrada en una espiral de tierra quemada y de suicidio político”.
Y la otra sirve para recordar aquella célebre novela del escritor ruso, Ivan Turguénev, titulada ‘Padres e hijos’. El autor remarca, en un contexto sociohistórico muy determinado, la contraposición de ideas y criterios entre los protagonistas y sus padres. La obra, muy controvertida, forzó la tensión entre los espectros políticos de derecha e izquierda, habitados por jóvenes revolucionarios.

Los Bravo, padre e hijo, sin que hayan trascendido discrepancias ideológicas como entre los franceses Le Pen y sin pretender establecer paralelismo alguno con la novela citada, protagonizan ahora otro hecho insólito que engrosa la política canaria cuyo próximo ciclo, sea cual sea el resultado de mayo, promete ser de lo más inextricable.



sábado, 11 de abril de 2015

DESAPEGO ANTES DEL ANIVERSARIO

Se cumplirán en 2016 veinticinco años de la apertura del Museo Arqueológico Municipal (MAM) pero hace dos que no se reúne el órgano rector que, teóricamente, se ocupa de su gestión y mantenimiento. Menos mal que su actual conservadora y sus colaboradores aún guardan la motivación y el afán por la llama encendida, de modo que unas cuantas actividades llevadas a cabo durante todo el año, independientemente del horario en que puede ser visitado, permiten hablar todavía de un recurso educativo, cultural y turístico del municipio que debería, por supuesto, merecer mejor trato.  Dos años de desatención por parte de los responsables explican por sí mismos la insensibilidad y el desapego. No hace falta, en ese sentido, decir más.

En efecto, con motivo de la celebración del Día de Internacional de los Museos, tuvimos oportunidad de glosar que, “en mayo de 1991, justo un día después de unas elecciones autonómicas y locales, abría sus puertas el Museo Arqueológico Municipal, ubicado en una vieja casona del siglo XIX, adquirida por el Ayuntamiento, que da a las calles San Felipe y Lomo. Durante un mandato municipal, nos tocó presidir el patronato que lo estructura. Con sus componentes nos percatamos del celo para investigar en nuestro pasado más remoto y para conferir al “conservacionismo” aplicado al arte el valor que realmente entraña.
“Buena parte de sus fondos proceden de donaciones o aportaciones privadas. Celestino González Padrón, Telesforo Bravo Expósito, la familia Gómez y los herederos de Luis Diego Cuscoy son nombres destacados en la breve historia del museo. Hay una llamativa colección de cerámica aborigen, restos momificados guanches, utensilios, mapas, maderas, piedras, punzones y anzuelos de hueso. Esa colección constituye la mejor y más representativa muestra de alfarería guanche de toda la isla.
“Efectivamente, las cinco salas de la exposición permanente nos introducen en una de las manifestaciones más significativas de la cultura prehistórica de Tenerife: la cerámica guanche. Es interesantísima la descripción que se hace por parte de los propios responsables del museo. Se sabe que el pueblo guanche fabricó sus recipientes, sus adornos e incluso algún amuleto en barro cocido, pero ¿cómo y para qué? La respuesta está en el barro y en el fuego para contrastar el proceso de fabricación de la cerámica. Así surgen gánigos y ánforas que son el producto alfarero de funcionalidad doméstica. Hasta llegar al barro y la magia, título de la última sala donde se exponen adornos personales de simbología mística. Finalmente, ambas funciones, doméstica y mágica, se unen formando una única composición en la réplica de una cueva de enterramiento, donde vasijas y adornos comparten el mismo espacio sepulcral, escenificando la creencia guanche en “el más allá”.
“El Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias es el ‘alma mater’ de este Museo. Y así como hay que congratularse de que aquel anticipo de quienes concibieron la idea en los años cincuenta del pasado siglo (Luis Diego Cuscoy siempre en la memoria) haya llegado a buen puerto, se debe  reconocer la predisposición de los donantes y titulares de las colecciones, así como la profesionalidad y la entereza de la conservadora, Juana Covadonga Hernández, y de sus colaboradores. Sería una omisión reprobable, aquí y ahora, no enviar un mensaje de solidaridad y ánimo justo cuando que las circunstancias para subsistir se presentan muy adversas”.

Se reitera el mensaje, aquí y ahora. En la confianza de que el cuarto de siglo que se va a cumplir estimulará la sensibilidad de quienes serán los nuevos rectores, si es que se superan definitivamente los ajustes estructurales  presupuestarios que también afectaban a este espacio museístico local.

viernes, 10 de abril de 2015

VARAS DE MEDIR

En cierta ocasión, en el curso de un espacio televisivo local, el periodista conductor del programa criticaba que algunos alcaldes del PSOE, temerosos del voto de castigo que podía intuirse, afrontaban la precampaña y sus acciones de promoción suprimiendo los logotipos y hasta los mensajes o eslóganes del partido. Refutamos que, en absoluto, eso obedeciera a una acción premeditada y coordinada, aunque era comprensible que algunos alcaldes que iban a la reelección por tercera o cuarta vez tratasen de aprovechar al máximo su tirón personal, su popularidad y su marca individual, en definitiva. Añadíamos que, en todo caso, había ciertas fisuras de insolidaridad y de egoísmo en esa libre determinación para defender intereses políticos. No era el estilo del PSOE en campañas electorales, caracterizadas siempre por la unidad de imagen.
        Eran los tiempos de la crisis que había estallado y de la que hicieron culpable, sorprendentemente, injustamente, a José Luis Rodríguez Zapatero. Para ahondar en ese mensaje de culpabilidad, hicieron ver que los candidatos iban por libre, se desmarcaban, de modo que ponían en evidencia la quiebra y la fragilidad de las aspiraciones socialistas. No era difícil que el mensaje calara.
        Ahora se repite la historia, solo que con algunas candidaturas del Partido Popular como protagonistas y seguidores de la iniciativa. Hasta dónde habrá llegado la tentación que el mismísimo Mariano Rajoy reivindicó las siglas y apeló al valor de la marca para arengar a los cargos de un órgano que no se reunía desde hace dos años y que fueron llamados para recibir inyecciones de moralina tras el grave retroceso de las elecciones en Andalucía. Todo por el PP, todo con el PP. Todo… o ya saben lo que les espera.
        Otro asunto de cartelería, anuncios y fachada, aunque sea volviendo a la etapa de Rodríguez Zapatero. Entre las medidas de choque para afrontar y paliar la crisis, el ejecutivo ideó el denominado Plan ‘E’ con el propósito de fomentar la inversión pública, ayudar a las empresas e impedir el colapso económico-financiero de los ayuntamientos. Estaba suficientemente dotado y, desde luego, salvó la gestión de  muchos consistorios. La instalación de unos carteles explicativos en el exterior de las actuaciones, orientados al conocimiento de la ciudadanía, fue notablemente criticada. Se admite que, en unos cuantos casos, podían parecer excesivos o altisonantes -por tamaño o dimensiones- al no corresponderse con el carácter de la obra. Pero era una forma de identificar la magnitud o el alcance del Plan.
        Hasta ahora no se han escuchado ni leído críticas similares con la colocación de carteles por parte del Cabildo Insular y las instituciones locales que han elaborado planes para el tratamiento y mejora de núcleos turísticos, esgrimiendo acciones favorables a la creación de empleo. Algunos lucen ya en zonas céntricas, no importa que taponen zonas ajardinadas o monumentales. Porque sus dimensiones también son generosas. Los han instalado en vísperas electorales y ahí permanecerán meses, quién sabe si años, a la espera de que las obras proyectadas se ejecuten y puedan ser inauguradas.

        Pero, bueno, tampoco hay que extrañarse demasiado: la democracia es permeable a todas estas cosas. Y a las diferentes varas de medir, también.

jueves, 9 de abril de 2015

EL LADO AMARGO DEL PASTEL

No era marzo un mes muy favorable para la creación de empleo en la Comunidad Autónoma de Canarias, como se puede comprobar desde el año 2001, de ahí que llame la atención el descenso registrado, casi dos mil personas. Ha subido la contratación, tanto en la evolución mensual como en la interanual: ese crecimiento no se producía hace años. Los datos positivos se completan con veinticinco mil setecientos sesenta y seis nuevos afiliados a la Seguridad Social. El primer trimestre del año, pues, con las cifras sobre la mesa, acredita que se está generando empleo en las islas, de lo cual, naturalmente, hay que congratularse.

Pero no olvidemos el lado amargo de este pastel. Aún están registradas como demandantes de empleo doscientas cincuenta y seis mil ochocientas cincuenta y una personas. Siguen siendo muchas. O lo que es igual, hay que fomentar todas las iniciativas que potencien la empleabilidad.

Sobre todo, cuando un breve análisis estadístico revela que más de la mitad de esos parados inscritos en Canarias, el 51,3%, no cobra prestación ni subsidio alguno por su condición de desempleados, lo que significa cuatro décimas menos respecto al mes anterior. En números absolutos, ciento treinta y una mil setecientas sesenta y cinco personas no perciben ningún tipo de prestación. Las cifras de beneficiarios de la protección pública por desempleo correspondientes al mes de febrero elevan a cuarenta y tres mil setecientos veintiún desempleados los que cobran la prestación contributiva; sesenta mil ciento setenta, el subsidio y veintiún mil ciento veinticinco la renta activa de inserción.

Si el mes de febrero se cerró con esos doscientos cincuenta y seis mil ochocientos cincuenta y un desempleados, ello implica que más de ciento treinta mil carecen de cobertura por desempleo. Muchas, por supuesto. Es ese lado amargo que obliga a ser comedidos en cualquier análisis o declaración que se haga respecto de un problema estructural que sigue preocupando sobremanera a los ciudadanos, como se acredita en la más reciente entrega demoscópica del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

miércoles, 8 de abril de 2015

PADRES E HIJOS

La política canaria da para mucho, como sabemos todos. Y dentro de ella, hemos visto de todo. Es un sinfín de situaciones insólitas, inauditas, imprevisibles, llamativas…


Pero no. Cuando creíamos que no hay nada nuevo bajo ese sol, resulta que es posible contemplar, sin deslumbrarse, otro cuadro: padre e hijo, rivales políticos, o lo que es igual, en candidaturas diferentes, después de haber ido unidos y después de haber ejercido como padre político que procuraría las mejores enseñanzas y los mejores consejos para su hijo.

Hablamos de José Miguel Bravo de Laguna y de su hijo Lucas. El presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria no continuará en el Partido Popular tras la decisión de José Manuel Soria que frenó su intento de reelección. Bravo encabezará la candidatura con una nueva formación política. Y su hijo Lucas, mientras tanto, no solo se queda en el PP sino que figura como número tres de la lista al Cabildo grancanario.

Padre e hijo, pues, seguirán caminos divergentes. Ya se verá qué sucede y cuál será su comportamiento si se materializa la coincidencia de coincidir en la misma institución. Hay variables para todos los gustos, incluidas las que se imaginen con sorna. Pero que no serán cómodas, ni para uno ni para otro, seguro.

Salvando las distancias, la situación sirve para recordar aquella célebre novela del escritor ruso, Ivan Turguénev, titulada Padres e hijos. El autor remarca, en un contexto sociohistórico muy determinado, la contraposición de ideas y criterios entre los protagonistas y sus padres. La obra, muy controvertida, forzó la tensión entre los espectros políticos de derecha e izquierda, habitados por jóvenes revolucionarios.

Los Bravo, padre e hijo, sin pretender establecer paralelismo alguno con la novela, protagonizan ahora otro hecho insólito que engrosa la política canaria cuyo próximo ciclo, sea cual sea el resultado de mayo, promete ser de lo más inextricable.

martes, 7 de abril de 2015

¿CATARSIS?

Uno de los máximos órganos del partido gubernamental se reúne hoy -por primera vez desde hace un par de años- con el fin de tratar la situación interna. El mal resultado de Andalucía ha sido el detonante de otras crisis, exteriorizadas no ya con versos sueltos sino con contraposición de planteamientos y acusaciones cruzadas, más o menos veladas, entre responsables de organizaciones territoriales. En vísperas electorales, cuando la confección de candidaturas y de programas es lo que prima, en medio de un clima de contrastada desmoralización, cónclaves como el de hoy son de una incierta panacea. Porque no se sabe muy bien si es para firmar la paz y cerrar filas o para afrontar medidas correctoras que realmente contengan alternativas. Igual lo solventan con una tregua, de esas que suenan a faena de aliño y a ver si los resultados de mayo nos dejan un resquicio. Como el PP está poco acostumbrado a autocríticas y catarsis, veremos.

lunes, 6 de abril de 2015

LIBRERÍAS

El informe ‘Observatorio de la Librería 2014’, presentado por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), es bastante crudo: cada día se cierran dos librerías en nuestro país. El año pasado desaparecieron novecientas doce y abrieron como tales doscientas veintiséis. Quedan tres mil seiscientos cincuenta espacios independientes de venta de libros. Un descenso en ventas del 18% desde 2011 en un país donde el 55% de la población no lee nunca o solo a veces. Hay casi dos librerías por cada veinticinco mil habitantes. Canarias, después de Galicia y La Rioja, es la comunidad con más librerías (11) por cada cien mil habitantes. Panorama crítico, pues.
        Los datos del informe nos refrescan la memoria de aquel Puerto de la Cruz con dos establecimientos que respondían al concepto más tradicional de librería, allí donde era posible encontrar libros, periódicos, revistas, mapas, papelería y material escolar. En la calle San Juan, cerca del refugio pesquero, estaba Librería Cartaya; y en pleno centro neurálgico, cerca de la plaza del Charco, Librería Tenerife.
        La primera era propiedad de Vicente Cartaya, allá por los años cuarenta del pasado siglo. Dos expositores acristalados, de los que colgaban con pinzas cuentos y colorines que los niños contemplábamos con admiración, eran una señal distintiva de aquel espacio cuyo interior olía a libros, ciertamente. Allí comprábamos cromos, libretas, cuadernos, lápices, creyones y aquellos plumines intercambiables para trabajos especiales. Allí también rellenaban bolígrafos con tinta densa de imprenta, tras el entretenimiento que significaba quitar la bola. Juan Cruz Ruiz fue cliente de aquella librería: se pasaba horas allí y pedía prestados ejemplares. En Cartaya, según supimos ya en los sesenta, vendían títulos de Leviatán (Argentina) y Monte Ávila Editores (Venezuela) que estaban, literalmente, prohibidos. Entonces, abrieron otra puerta para acceder al bazar, una de las derivaciones modernistas de entonces. El incendio de San Francisco, espacio contiguo, mediados los sesenta, fue determinante del cierre. No se quemó pero el miedo a que llegara el fuego obligó a desalojar. Se estropeó y fue abandonada una importante cantidad de mercancía. Pertenecía ya a Eladio Santaella, que formó parte de aquella asociación de libreros encabezada por el orotavense Vicente Miranda. Santaella se vino al paseo Quintana, popular canal de Suez, donde abrió Bazar Teide, ya con discos, souvenirs y artículos de regalo. Y con dos eficaces y fieles empleados, Isidro Martín y Manolo Fernández.
        Fernando Luis y su inolvidable esposa Antoñita eran los propietarios de Librería Tenerife en cuyo exterior -una acera muy comercial-, frente a los escaparates y vitrinas colgantes, se formaban enormes colas de gente que iba a adquirir los periódicos, especialmente el deportivo “Aire Libre” que solo salía los lunes. Distribuían también, con vendedores y repartidores propios, revistas y periódicos peninsulares. En su momento acometieron una formidable obra de modernización. Siempre serán recordados aquellos mostradores que rompieron moldes de venta al público. La librería, entonces, pasó a ser algo más, con departamentos perfectamente ubicados para mejor funcionalidad. Pero si se quería encontrar un libro, allí estaba. Llegamos a comprar algunos de texto para bachillerato. Un Fernando Luis hiperactivo, siempre atento a las novedades editoriales, tuvo igualmente eficaces y apreciados empleados. Hasta el cierre, entrados los años setenta.

        Tras la desaparición de El País y La Luna, dos establecimientos del ramo, donde aún es posible adquirir libros, sobreviven en el ámbito portuense: Masilva y Luis de la Cruz. Ojalá que, entre tantas penurias y en medio del panorama crítico que trazan los libreros españoles, mantengan encendida la llama.

viernes, 3 de abril de 2015

CENTENARIO DEL REAL UNIÓN

                                                           A Álvaro Castañeda, su cronista puntual

Anda el Real Unión de Tenerife de celebración centenaria. Si antes ya era llamado “el histórico”, con mucho más fundamento hay que reconocer ahora su trayectoria en el fútbol territorial, en cuya Primera categoría milita porque nadie está libre de los reveses y de los vaivenes competicionales. Le ha correspondido a Francisco del Pino, unionista de pro, actual presidente, afrontar la programación de los actos. Felicitaciones de antemano.
        El Real Unión no ha sido -no es- un equipo más de nuestro pequeño universo balompédico. Originario del popular barrio El Cabo, en la capital tinerfeña, su núcleo fundacional hay que encontrarlo en 1915 con el nombre Sociedad de Fomento del Cabo, bajo el lema “Instrucción, deporte y recreo”. El término Fomento nunca se perdió la del todo: décadas después, muchos santacruceros seguían identificando al Real Unión con ese nombre. Es más, cuando el club estuvo a punto de desaparecer, allá por los años ochenta del pasado siglo, inventaron el lema de una campaña de “resucitación”: “Un momento, juega el Fomento”.
        Pero el club trascendía su representación del que fuera populoso barrio capitalino. Después del Tenerife, el Unión, que para eso jugaba en el “Rodríguez López” y disputaba los lunes o los martes encuentros amistosos con los equipos de Segunda división que venían a jugar con el Tenerife. El club ya lucía galones históricos, pese a que fue desposeído de su realeza en 1932, tras el advenimiento de la República. Ya había aportado jugadores a escuadras peninsulares y ya había conquistado títulos provinciales y regionales.
        Hay un nombre estrechamente vinculado a la historia del Real Unión: Luis Guiance Abreu, verdadero factótum durante décadas. Guiance, que había entrenado con el Real Madrid en sus tiempos mozos, era oficial del Ejército y dedicó al club todos los empeños posibles. Por esa razón, decían que los árbitros y la Federación favorecían al equipo que vestía de granate. Guiance iba a todas partes, era usual verle en cualquier campo desgañitándose a favor de los suyos o lamentando algún lance desfavorable. Su influencia para incorporar al equipo jugadores que venían a cumplir el servicio militar a la isla era evidente. En los años setenta, fue uno de los promotores del Trofeo Teide, una de las competiciones veraniegas más antiguas del país. Participó el Unión en las primeras ediciones y de hecho ganó la segunda a Puerto Cruz -los equipos regionales habían eliminado sorprendentemente a Tenerife y Español, respectivamente- en la única final disputada en el Rodríguez López.
        Pero antes, quedaron para la historia títulos y partidos memorables. Y procesos de rivalidad, primero con otros equipos capitalinos, como Toscal y Atlético Buenavista; y luego con el Estrella lagunero y otros equipos norteños. El Real Unión se vio siempre apoyado por núcleos de aficionados. En cierta ocasión, las guaguas que les desplazaron al Puerto de la Cruz estuvieron dando vueltas a la plaza del Charco mientras entonaban insistentemente: “No hay en el mundo dinero/ para comprar los colores/ los colores del Unión/ ni se compran ni se venden”, en alusión a un episodio de amaño de resultados que se registró en un Puerto   Cruz-Silense. A principios de los ochenta, como consecuencia de una reestructuración de categorías, fue uno de los veinte equipos canarios que  estrenaron el grupo canario de Tercera división, estrato que perdería cuatro años después.
        Cien años de un club de fútbol son una fecha digna de ser reconocida, aún desde la modestia. El histórico tiene razones sobradas para sentirse así y para lucir orgullo.


jueves, 2 de abril de 2015

LA FOTO QUE HABLA


Si no la han visto aún, búsquenla. Es digna de contemplar y de archivar. Es una fotografía que habla, dice tantas cosas, está cargada de simbolismo, puede con todos los sentimientos… Es una foto digna de ser premiada. Ha circulado como muy pocas en las redes sociales durante los últimos días.
         Es la foto del horror pero también de la inocencia. Del espanto pero también de la esperanza. Del miedo pero también del pacifismo reivindicado. De la mirada elocuente y del gesto espontáneo: rictus natural y brazos arriba.  Por  todo eso decimos que la foto habla: es el otro lenguaje de la guerra de Siria, en realidad el lenguaje de todas las guerras.
         Es como si dijera “Me rindo”, “No me hagan daño”, “Soy inocente”, “No voy armada”, “Por favor, no dispare”… Cualquiera de las expresiones implorantes es válida. Pero Hudea, la niña siria protagonista de la imagen, ya no distingue un arma de un objetivo fotográfico.  En realidad, no sabe lo que es. Pero ha vivido tanto horror, lo ha palpado tan cerca, que se siente amenazada, cree que va a morir, como ella ha visto morir a tantos niños. Aguarda un disparo pero el que se produce se limita a inmortalizar su mirada, su rictus, sus pequeños brazos alzados.
Es la historia de Hudea  pero también la de una fotoperiodista, Nadia Abu Shaban, que colgó la foto en su cuenta de Twitter hasta convertirla en viral, que es como se dice ahora. Y también la del autor, el periodista turco Osman Sagirli, que pasaba por el campo de refugiados de Atmé, en esa Siria infeliz y desangrada, y se encontró con toda la otra cara de la guerra delante. La encarnaba Hudea, tan tierna, tan ingenua, tan concentrada, tan turbada, tan confundida… "Estaba usando un teleobjetivo y ella pensó que era un arma", aseguró Sagirli. "Me di cuenta de que estaba aterrorizada después de tomar la foto porque se mordía los labios y levantaba los brazos. Normalmente los tabaños huyen, esconden sus caras o sonríen cuando ven una cámara", ha relatado el fotoperiodista turco.
"Sabes que hay desplazados en los campos. Tiene más sentido ver si han sufrido no por las reacciones de los adultos sino por las de los niños. Son los niños los que reflejan sus sentimientos con inocencia", ha explicado, en referencia a su trabajo en los campos de refugiados y desplazados sirios.
No la busquen. Ahí la tienen. Impactante. Memorable.


miércoles, 1 de abril de 2015

IRONÍAS DEL DESTINO: RESURGE PAMARSA

El destino también reserva a la política ironías y paradojas. El tiempo las certifica.  Se suele poner como ejemplo de ellas a Manuel Fraga Iribarne, inevitable referencia de la derecha política española, ponente de la vigente Constitución que se opuso tajantemente al título octavo de la misma para años más tarde convertirse en presidente de la Comunidad Autónoma de Galicia.
         Lo ocurrido con el cierre del Dinámico, el popular establecimiento de la plaza del Charco, sirve también para apreciar tales contrasentidos. Al menos, desde el punto de vista de la solución provisional que el consistorio ha encontrado: restituir su explotación a la empresa pública Pamarsa que, si no estamos equivocados, por mor de normativas aplicables, estaba -y está- llamada a su desaparición.
         Y ahí es donde empiezan las curiosidades. La tan criticada Pamarsa, la tan denostada empresa, la única apuesta de iniciativa municipal para activar el débil sector público local, la casi permanente receptora de ataques infundados de empresarios locales a propósito de su función social, el apetecido objeto de privatización… surge ahora como panacea para salvar lo único importante que resta: los trabajadores, abandonados a su suerte, en otro acto de irrespeto e irresponsabilidad.
         O sea, no servía Pamarsa, se la quitaron de encima; materializaron, fraccionándola, concesiones administrativas… El Ayuntamiento ha pasado de deudor a percibir ingresos periódicos, dijo alguien para lanzar el mensaje autocomplaciente de que habían dado con la tecla de la solución. Nada más lejos de la realidad: lo privado no es sinónimo de garantía de buen funcionamiento ni de solidez de un sistema productivo. Se ha vuelto a comprobar, de modo que tanto queda en entredicho la capacidad de buenos gestores como luce el fracaso de una política de privatizaciones que han mermado considerablemente el patrimonio y los recursos de los portuenses.
         Cuesta creerse, por ejemplo, que el concesionario no haya abonado canon durante el período de explotación. Nos resulta insólito, inaudito, por muchas operaciones de compensación -si es que las hubo- que se urdieran para ir timoneando. En todo caso, precisaban de una explicación detallada por el gobierno local que, al no ser ofrecida, solo ha alimentado el oscurantismo y ha complicado la propia marcha de la concesión. Hay que saber cuánto ha dejado de percibir el Ayuntamiento: si alcanza los doscientos cincuenta mil euros -como se dice en algunos  círculos- es para abonar la tesis del desastre que parece caracterizar esta concesión. Y es para preocuparse, desde luego, con la carencia de un órgano de seguimiento y de examen periódico del pliego de condiciones y del contrato, bases jurídicas de la decisión que, en su día, tras la conclusión de la anterior concesión, adoptó el gobierno local.
         Así que la denostada Pamarsa sale al rescate del Dinámico y de los restos del naufragio. La oposición municipal ha hecho bien en pedir responsabilidades. Puede que éste haya sido un problema de coordinación entre la alcaldía y la concejalía delegada, una especie de querer ambas partes buscar zonas del campo donde no se vieran afectadas, donde no recibieran juego ni balones complicados para no verse envueltos en trances delicados y a ver si escapamos. Ya ven que no ha sido así. Ahora, después de rechazar una comisión de investigación y de análisis -que sigue siendo, por lo que se ve, muy necesaria-, van a remolque, casi improvisando, con urgencias y con soluciones apremiadas para problemas sobrevenidos.
         Como el de los trabajadores, por ejemplo, que no fueron al pleno y cuya voz de protesta o de rechazo o de petición de información no se ha escuchado. O el de la estampa patética de un recinto cerrado, a oscuras en pleno centro de la ciudad en una de las épocas álgidas del año, turísticamente hablando, reflejo de la decadencia.
         Mientras tanto, y seguros de que habrá más cosas en torno a esta crisis, resurge Pamarsa, pese a su incierto futuro. Solución recurrente y transitoria. Ironías de la política. Y del destino.