miércoles, 2 de diciembre de 2015

AENA, TARDE PERO...

La privatización de AENA, la sociedad anónima que gestiona en nuestro país los aeropuertos y helipuertos de interés general, reapareció la pasada semana en el Parlamento de Canarias con una Proposición No de Ley (PNL), iniciativa del Grupo Parlamentario Socialista Canario, aprobada con cuarenta y un votos a favor y once en contra. Parece algo tardía la determinación pero prosperó la voluntad de rechazar la privatización del cuarenta y nueve por ciento del capital y de estudiar las posibilidades de recuperación. La PNL, además, plantea un freno total a futuras operaciones similares al entender que pueden conllevar graves perjuicios para la economía de las islas e incidir de forma negativa en la movilidad de los ciudadanos canarios.
Lo dijimos en su momento, aunque pareciera simplista el razonamiento: si el Estatuto de Autonomía de Canarias determina que la Comunidad tendrá a su cargo la competencia ejecutiva sobre los puertos y aeropuertos de interés general para los que el Estado no se reserve su gestión directa, resulta evidente que éste, en el proceso de privatización parcial de AENA, está vendiendo algo que no es suyo como son los aeropuertos canarios incluidos en la operación.

Conviene recordar los antecedentes, tanto de la voluntad de negociaciones bilaterales -hecha pública mientras se barruntaba un recurso de inconstitucionalidad que presentaría el Gobierno de Canarias- como de la acción entablada ante el Tribunal Supremo por la propia Comunidad Autónoma para esclarecer el silencio administrativo subsiguiente a la decisión del consejo de ministros de autorizar a la entidad pública empresarial, ENAIRE, dependiente del ministerio de Fomento, la privatización parcial de AENA. La conclusión era evidente: el ejecutivo autonómico solicitaría ante el Supremo la suspensión cautelar de este proceso privatizador.

Al no haber prosperado, el Parlamento vuelve a la carga creyendo que no todo está perdido, por lo que solicita al Gobierno de Canarias para que, a su vez, inste al Gobierno de la nación a que estudie “la viabilidad económica y jurídica de la recuperación pública del capital de AENA hasta ahora privatizado, valorando de manera prioritaria el interés general, la función social y de dinamización económica primordiales de los aeropuertos, prestando especial atención a los efectos y consecuencias que la privatización ha tenido por los legítimos intereses y el derecho a la movilidad de las ciudadanas y los ciudadanos de Canarias”. Los aeropuertos en Canarias son estratégicos, imprescindibles para la economía productiva basada en el turismo en un altísimo porcentaje. Son, como hemos mantenido, algo más que una infraestructura de transporte, básicos tanto para la conectividad con la península y con el resto del mundo como para la cohesión económica, social y cultural de un territorio insular alejado.

Según la iniciativa parlamentaria aprobada, la privatización del 49% del capital de AENA “ha perjudicado claramente el interés general no solo por la pérdida de capacidad pública de decisión que ha supuesto sino también por el grave despilfarro de recursos económicos públicos que ha significado, como hace evidente la enorme y rápida revalorización del capital privatizado, que ha supuesto para los inversores unas plusvalías que van mucho más allá de lo que los poderes públicos deben sensatamente permitir”. Igual es tarde, en efecto, pero el acuerdo de la cámara legislativa autonómica pone de relieve que la operación no tuvo en cuenta razones y peculiaridades como las canarias, por lo que cabe volver a preguntarse si el Estado saneó una empresa pública para venderla a intereses privados. A ver qué dicen los resultados de los estudios técnicos solicitados de viabilidad de la reversión.


lunes, 30 de noviembre de 2015

EL PRESIDENTE DEL FENÓMENO SOCIAL

Contagiaba su serenidad en las vísperas de aquel encuentro trascendental para conservar la categoría. Fuera, en el exterior del hotel, los seguidores del Deportivo de La Coruña hacían sonar sus claxons, sus pitos y sus tambores con tal de distorsionar la concentración de los jugadores del Tenerife e impedir el necesario descanso. En la expedición tinerfeña los rostros delataban preocupación, sin angustias, de modo que alguien aún se permitía bromear en la cena y en el almuerzo temprano del propio día del partido.
        Y allí estaba Javier Pérez, presidente del club, rumiando en su interior la importancia que tenía seguir en Primera división. Gesto adusto, mirada escrutadora, expresión afable, el respeto a la seriedad que inspira la figura del médico… El Tenerife se predisponía a librar el segundo partido de la promoción en Riazor después de un mal encuentro y de un empate inquietante en la ida. Hasta la capital gallega acudimos para acompañar como comentaristas a José Manuel Pitti en la transmisión de Televisión Española. Pepe Segura era el único político de las islas que estaba presente en la convocatoria. En la tribuna, el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga Iribarne. Ambiente de gala desde la Torre de Hércules, con el paso de los años declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La transmisión no comenzó bien: problemas en la línea/sonido de retorno. Pero un gol de Eduardo Ramos, de cabeza, pareció balsámico en todos los sentidos: en la recuperación de la señal de audio y en el control de juego por parte del Tenerife, en medio de una notable pobreza creativa y de escasas ocasiones. El gol sería determinante en la suerte promocional. Cuando termina la incertidumbre y Fraga abandona el estadio, vemos desde la tribuna los gestos de contento de Azkargorta y de Justo Gilberto. A Pérez también se le percibe dichoso. Pitti bromea, por vía interior, con Paco Álvarez junior y Cristina Alcaine: hacen sonidos bucales que emulan el himno del Tenerife. La alegría se desbordaba por minutos. El gozo albiazul (por los colores tinerfeños) era una especie de liberación. Seguían en el primer estrato del fútbol nacional.
        El doctor Javier Pérez Pérez, natural de La Palma, médico especialista, profesor de la facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna, había accedido a la presidencia del Club Deportivo en junio de 1986. Sucede a José López Gómez, sin necesidad de elecciones pues la que encabezaba era la única candidatura presentada. El equipo se desesperaba en Segunda ‘B’ y con una situación económica muy delicada pues la deuda rondaba los trescientos cincuenta millones de pesetas. El ascenso a Segunda división llega un año más tarde. Dos después, tras una memorable promoción con el Real Betis Balompié, sube a lo más alto al cabo de veintiocho años. El presidente ya es talismán: era una meteórica trayectoria la suya como dirigente deportivo. Es la etapa dorada del club albiazul, coronada con su participación en competiciones europeas.
        A Pérez le conocimos en el tramo final de nuestra andadura en Radio Popular de Tenerife (COPE), donde -entre otras cosas- hicimos ‘Radio Deportes’ durante siete años ininterrumpidos. Pérez llegó a los estudios, antes de entrar al locutorio, con ganas de explicar que tenía ganas de producir un cambio en el Tenerife. Guardaba las mejores intenciones. “Soy un palmero que ama sin reservas este club que merece estar más arriba”, fue su definición, a la que correspondió con creces ulteriormente. Se rodeó de gente con ganas. Sabía que, para crecer, era indispensable. Y fue amasando un mensaje de unidad, en otras palabras, una idea que hacer propia, con la que se identificaran los tinerfeños. Lo logró, vaya que sí, aunque terminó quemándose como tantos dirigentes de acá y de acullá, porque sin goles no hay correspondencia ni gratitud. El fenómeno social -como nunca antes se había experimentado en el fútbol insular- se fue desmoronando. Los críticos de Pérez, con su obra y gestión, acaso esgriman ese argumento: no supo retirarse en el momento apropiado, aunque si lo hubiera hecho -la oportunidad es siempre una apreciación muy subjetiva-, es probable que esos mismos se lo hubieran reprochado. A fin de cuentas, de la gloria a lo contrario, hay muy pocos pasos.
Claro que en la historia siempre quedarán las dos Ligas arrebatadas al Real Madrid en la última jornada; los dos quintos lugares en la clasificación que posibilitaron participar en la Copa de la UEFA, de la que fue semifinalista en una ocasión; igual condición en una Copa del Rey. Hasta culminar en 1997, cuando el Tenerife llegó a ocupar la decimoquinta plaza del ‘ranking’ FIFA. Algunas veces, cuando coincidíamos en aeropuertos o en el estadio, además de desearnos suerte en los respectivos cometidos, nos preguntaba por qué había abandonado el ejercicio del periodismo deportivo cuando estaba probado que era bastante menos ingrato que la política. “Es sangre que corre por las venas”, dijimos en una de aquéllas. “Como la tuya que has dedicado al Tenerife”, añadimos.
Después de casi diecisiete años al frente de la entidad, Javier Pérez dejó de ser presidente. Fue en diciembre de 2002. Víctor Pérez Ascanio -a la postre, presidente- y Francisco Cabrera unieron sus candidaturas en el proceso electoral convocado. Pérez resultó derrotado y abandonó el consejo. Era ya el decimonoveno presidente en la historia del club.
Este rinde ahora tributo a su memoria, una iniciativa que no solo propicia un reconocimiento a su tarea sino que salda algo que parecía pendiente. Pérez llegó al Tenerife para engrandecerlo. Quienes conocimos de aquellos inicios, ahora, con el paso del tiempo, hemos comprobado que el presidente doctor, su afán emprendedor, no se detuvo ni en los momentos más adversos, de ahí que este homenaje, cuando el equipo, deportivamente, se debate en la actualidad en la zona inquietante, resulte todo un estímulo para reivindicar el sentimiento y aquella iniciativa suya de unirse y hacer propio el sueño de progresar hasta donde se pueda llegar.

Con realismo, eso sí, que el fútbol no está para aventuras.

domingo, 29 de noviembre de 2015

LEALTAD Y RESISTENCIA DE JUAN SÁNCHEZ 'QUINTANA'

La noticia del fallecimiento de Juan Antonio Sánchez Henríquez (a quien todos conocíamos por Juan Quintana) sacudió el desayuno del domingo. Es curioso, suele ocurrir: sabíamos de su enfermedad (él tampoco la ocultaba en sus confesiones, siempre tan reflexivas) y de la evolución del proceso; pero nos cuesta aceptar que va a llegar un final inevitable, sobre todo para personas que entrañan la bonhomía de Juan. Cuando se recibe la noticia, se produce en el interior algo más que un rasguño: es un dolor desgarrado, que se extiende, sí, silenciosamente. Y con pena, con profunda pena.
         Desde el cumplimiento del servicio militar, a mediados de los años setenta del pasado siglo, ya nos relacionábamos con quien encontraba tiempo para todo: a sus deberes con el Ejército unía la dedicación a tareas directivas en el San Luis, de Taco, el equipo de sus amores, junto al Club Deportivo Tenerife. Juan, siempre discreto y sin afán de notoriedad, se sumó activamente luego a la causa del cambio que impulsamos para el fútbol regional y sus estructuras federativas. Siempre recordábamos ese episodio del “grupo de Tacoronte”, un conjunto de directivos de equipos de todas las categorías que se reunía habitualmente en esta localidad con el noble propósito de acabar con el inmovilismo y otros vicios, así como de lograr que la importancia de ese fútbol se correspondiera activamente con la dimensión social que entonces había cobrado en el ámbito territorial.
         Una tarde, víspera de un pleno federativo en el que habían sido incluidas unas cuantas propuestas, Sánchez llegó con un mensaje lacónico, entre resignación y entereza:
         -¡A este grupo le van a dar más leña! Pero no hay que rendirse ahora. Lo que se haga ahora será sembrar para el futuro…
          Mucha razón le asistía. Luego, hizo algo más que coquetear con el periodismo deportivo. Escribía bien, tenía criterio. Y se hizo con un espacio propio en esta parcela de la profesión que, entonces, a duras penas, se vertebraba con el fin de que fuera reconocido el trabajo de tantas personas que se esmeraban en buscar resultados, encontrar fotos y cubrir disciplinas minoritarias. Mediados los ochenta, cuando ejercíamos en nuestra primera etapa municipal, nos reunimos para traspasar formalmente los trastos de aquella extinta Unión de Periodistas Deportivos de España (UPDE). La delegación provincial que presidíamos pasó a ser ocupada, sin traumas de ningún tipo, por Juan Sánchez Henríquez y un equipo de entusiastas profesionales que habría de fraguar el salto a la Asociación de Prensa Deportiva de Tenerife (APDT) que se consolidó en pocos años con un sello imborrable: la preparación y ejecución de la Gala de Elección de los Mejores Deportistas tinerfeños, primero en el antiguo Casino Taoro y luego en otros escenarios.
         Fue también directivo del Club Deportivo Tenerife. Ejerció como delegado del club en numerosos desplazamientos. Pero Sánchez ya sentía la llamada para dedicarse de lleno al periodismo deportivo. Se incorporó a El Día, sin perder para nada la conexión con su Jornada del alma. Y en sus páginas se notaba el enfoque serio y riguroso que imprimía celosamente sin renunciar al espíritu crítico que le caracterizaba. Vivió de cerca la época dorada de la entidad, como un tinerfeño más, pero con un criterio profesional por encima de todo.

         Ni las redes sociales se le resistieron cuando, ya jubilado, empezó a seguir los acontecimientos a cierta distancia. Dotado de cierta ironía, lanzaba mensajes desde su muro y relataba episodios que no necesariamente tenían relación con el deporte. Mantuvo la entereza, aún consciente de su enfermedad. En ese sentido, fue admirable su capacidad para sobrellevarla. No se apagaron ni su espíritu ni sus ganas. Hasta el último momento, Quintana hizo gala de sus cualidades. Entre ellas, la lealtad y la resistencia.

viernes, 27 de noviembre de 2015

SENSIBILIDAD CON LOMO NIEVES

Lomo Nieves, el último -¿el último?- baluarte del patrimonio portuense por el que luchar y sensibilizarse. En las redes sociales ya circulan peticiones de adhesión a su defensa y restauración… antes de que se derrumbe. Además, el presidente de la asociación Wolfgang Köhler, Melchor Hernández Castilla, siempre atento, ya ha hecho llegar al área de Patrimonio Histórico del Cabildo Insular de Tenerife su mensaje: adoptar medidas antes de que sea demasiado tarde y se pierda este símbolo de la ciudad.
         El templete de Lomo Nieves domina, en efecto, un sector de la parte alta de la ciudad. Su construcción data del siglo XIX. Su deterioro, como consecuencia del palpable abandono, es significativo como puede comprobarse desde cualquier ángulo que sea fotografiado. El problema estriba -al menos esa fue la causa que frenó la iniciativa de propiciar una solución cuando ocupábamos la alcaldía (1999-2003)- en que el templete se encuentra en propiedad privada que, a su vez, entonces, se hallaba dispersa y en contencioso interno. Es probable que prevalezcan tales circunstancias. La edificación está incluida en el catálogo del denominado Conjunto Histórico del Puerto de la Cruz.
         La erosión ha hecho estragos en los pilares del templete así como en la plataforma sobre la que está erigido. El paso del tiempo y los agentes meteorológicos han desgastado al máximo la estructura enladrillada hasta el punto de haber dañado seriamente el grosor original, de modo que ello entraña los riesgos de desplome en cualquier momento. La pérdida, por supuesto, sería difícilmente reparable.
         El caso es que ya está dada la voz de alarma. Otra cosa será la respuesta de las instituciones y la sensibilidad popular. Está relativamente reciente el caso de la remodelación del paseo San Telmo, una de las pocas cosas del patrimonio local por la que se movilizó una parte de la sociedad portuense que se oponía a su realización en los términos proyectados. Sirvió de poco pero no puede negarse que al menos hubo una reacción al trágala y a la imposición.
         Veremos  hasta dónde suena la alarma. Hernández Castilla, en su petición al Cabildo, es tajante: "Como no se prevé ninguna actuación por parte del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz ni de los actuales propietarios, solicitamos a Patrimonio Histórico del Cabildo que aplique los artículos 48.1 y 53.3 de la ley 4/1999 de Patrimonio Histórico de Canarias -detalla-, que establecen que los cabildos insulares deberán adoptar medidas cautelares en caso de urgencia, a efectos de evitar la destrucción o deterioro de los bienes integrantes del patrimonio histórico, y que la administración competente también podrá realizar de modo directo las obras necesarias, si así lo requiere la más eficaz conservación de los bienes".
         Lo esencial es, en definitiva, que los portuenses defiendan lo suyo, sus señas de identidad, sus monumentos, sus símbolos. Ahora tienen otra excelente ocasión para hacerlo y demostrarlo.

jueves, 26 de noviembre de 2015

REIVINDICACIÓN EN MARCHA



Bien, pues ya tenemos otra reivindicación en marcha: la segunda pista del aeropuerto Sur-Reina Sofía. El asunto va en serio tras verse contrastada la necesidad con un incidente registrado días pasados, cuando un reventón en el tren de aterrizaje de un avión obligó a cerrar el aeropuerto durante unas cuatro horas, tiempo en el que menudearon los desvíos y los consiguientes trastornos.
Los alcaldes del sur tinerfeño se han posicionado de forma clara y unánime: es la hora de exigir la segunda pista, han condensado en un mensaje que ya debe estar sonando en administraciones competentes y en los partidos políticos que esperan estar representados en el Congreso y en el Senado tras el próximo 20 de diciembre. A ver cómo se las ingenian porque no creemos que estuviera en el guión programático de forma concreta.
Quieren los ediles un calendario de inversiones y una cronología temporal y argumentan, como podía esperarse, que la infraestructura es vital para la comarca y para la isla. La reivindicación no es nueva: casi -o sin casi- desde la inauguración ya se hablaba de lo importante que sería contar con esa segunda pista para superar contingencias. El crecimiento y el desarrollo imparable de la zona, así como la conectividad internacional asegurada sin ni siquiera límites horarios, hicieron que la demanda no cobrase virulencia. Estaba ahí, cierto, como aparcada, a la espera de ser aireada.
Ahora es AENA la receptora de la demanda. Seguro que tendrá en cuenta que la nueva pista no dependerá de si es más o menos álgida la demanda sino de la operatividad y de la seguridad. Largo camino se avecina, entre prioridades y disponibilidades presupuestarias. Antes, los acuerdos institucionales y las adhesiones de agentes sociales para certificar que se trata de un hecho apremiante. No faltarán los debates internos sobre preferencias, apetencias y demás factores. Pero sobre los perjuicios, no resta razón a los alcaldes -en sintonía al margen de signos políticos- cuando convergen en que pueden ser notorios.
Lo dicho: reivindicación en marcha.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

CONSECUENCIAS PREOCUPANTES



Hay que empezar a estar atentos a las consecuencias de los sucesos de París y Bruselas -sin olvidarnos de los golpes terroristas en otros países, como Mali, o en ciudades de Oriente medio- en las tendencias y la evolución de los mercados turísticos. Van sucediéndose las informaciones sobre repercusiones inmediatas y previsiones a corto plazo.
Hay razones para la preocupación, a primera vista de los primeros datos. Una empresa de estudios de mercado, Forward Keys, ha dado a conocer que tras los atentados del pasado viernes 13, todas las reservas con destino a la capital francesa reflejan una caída interanual del 27%. Antes de los sucesos -según las mismas fuentes- las reservas para viajar hasta París en fechas navideñas sólo registraban un descenso del 2%.
El impacto, por tanto, es considerable. Tanto, que algún titular periodístico es significativo: “El miedo no viaja”. En efecto, la demanda para visitar la capital francesa disminuyó notoriamente durante la semana siguiente. Y atención también a estos otros datos que confirmarían el titular citado: los países donde más cayeron las reservas, tras los atentados, fueron España (-113%), China (-131%), Italia (-115%) y Brasil, con el mismo porcentaje que el país trasalpino.
El análisis de los datos aportado por la citada empresa muestra que las cancelaciones, tras los sucesos, fueron “de último minuto respecto a planes de viaje inmediatos, sobre todo entre viajeros de negocios”. La evolución de las tendencias de reservas, por ahora, no se recupera. Esto es lo inquietante. Como también lo es el descenso de un 50% en la clientela de restauración y de un 22% en la ocupación hotelera.
Lo dicho: las consecuencias de esa guerra, que tiene indicios de prolongarse o abrirse en cualquier punto, repercuten en un sector fundamental de la economía productiva. Preocupante.

martes, 24 de noviembre de 2015

FASCINACIÓN INAPROPIADA

Había que estar allí, "en el lugar de los hechos", y hasta allí se apresuraron, pareciera tonto el que no llegue. Noticias de alcance -aunque luego no eran tales-, pluriconexiones de vértigo, recapitulaciones, titulares -siquiera apresurados y con algún error ortográfico-, testimonios temblorosos e impactados y mensajes o faldones a pie de pantalla… Siempre tendremos París, con sus imágenes reales y realistas, con su balance de horror… y con su espectáculo mediático. Que haberlo, hubo.
         ¿Cómo, si no, calificar el selfie de Carlos Herrera, con gesto incluido, ante los ramos de flores amontonados en las cercanías de Bataclán? ¿Cómo, si no, criticar el empecinamiento narrativo de Ana Rosa Quintana interrumpiendo un minuto de silencio? ¿Cómo, si no, describir el atuendo de Antonio García Ferreras para trasladar los impactos de los proyectiles y los restos, aún apreciables, de la sangre derramada? Ciertamente, no faltaba nada "desde el lugar de los hechos". Cuando se enseñaba que el periodista o el informador no era noticia, que lo relevante eran los acontecimientos de los que había que informar, aquella gráfica se hubiera conservado -todo lo más- para un reportaje de aniversario o un libro de memorias; aquella interrupción hubiera merecido la reprimenda sin paliativos de un jefe mientras que el relato, pese al soporte audiovisual y la vestimenta ‘ad hoc’, habría de correr suerte parecida.
         Se dirá que andaban en la carrera por la audiencia y hasta habrá quien hable de la competencia en la vorágine del realismo natural, del riguroso directo y de los adelantos tecnológicos. Sin elevar más el listón crítico: fueron corresponsales de guerra por un día. Mejor: por unas horas. A fin de cuentas, el presidente Hollande iba a proclamar ese estado con la solemnidad política que exigía lo ocurrido. Estaban allí, querían contarlo, era su deber. Pero no pudieron contener sus afanes de visualización, por decirlo de forma benevolente, y cedieron al sensacionalismo. Queriendo -o sin querer- montaron el ‘show’, cultivaron el morbo sacrificando la información y contribuyeron al espectáculo que debieron haber evitado.
         El periodista y escritor mexicano Diego Petersen Farah les hubiera dado la bienvenida hace cinco años, cuando escribió que “lo importante no es la veracidad de los hechos sino la capacidad de sorprendernos más veces en menos tiempo”. Es como si banalizar la información fuera moneda corriente, incluso irrespetando los instantes de silencio en memoria de las víctimas, porque lo importante es aparecer junto a las flores o los charcos de sangre. Con razón decía Petersen que el periodismo está siendo víctima de sus propios medios. Una cosa es que haya que estar donde se produce la noticia -para una información más completa y más directa, se supone- y otra muy distinta convertirse en un elemento del espectáculo que se va forjando -incluso con una difícilmente eludible carga emocional y hasta riesgosa- con tal de salir antes o hacerlo de forma tal que vale cualquier recurso, incluida la audacia, para acreditar la competitividad, que no la profesionalidad.

         “A los periodistas de hoy nos está aniquilando la fascinación por la imagen propia”, concluyó el autor mexicano. Cuánta razón.   

lunes, 23 de noviembre de 2015

RENTABILIDAD CRECIENTE, PERO...

La patronal turística Exceltur  ha publicitado datos relativos a la pasada temporada veraniega que reflejan, en el caso de Canarias, índices de crecimiento de rentabilidad superiores al diez por ciento en cuatro de sus principales destinos turísticos: Adeje y Puerto de la Cruz, en Tenerife; San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) y Tías (Lanzarote). El informe de Exceltur  acaso pone de relieve que la temporada fue inmejorable: en su análisis de una centena de destinos urbanos y vacacionales, se refleja que  el incremento de ingresos trae causa de la recuperación del mercado nacional, de los nuevos episodios de incertidumbre e inestabilidad geopolítica en algunos países competidores y del impulso en algunos mercados derivado de la depreciación del euro frente a la libra y el dólar.
         La patronal turística señala que los citados crecimientos de rentabilidad, calculados a partir del indicador de ingresos medios por habitación (lo que se conoce como RevPar), ha propiciado incluso la creación de empleo, quizás no en la proporción esperada, según las centrales sindicales con implantación en el sector. En cualquier caso, la recuperación de tarifas ha sido determinante de ese hecho positivo. Sorprende gratamente, en cierto modo, el comportamiento del Puerto de la Cruz que, pese a registrar algunos indicadores muy desfavorables en la relación oferta/precio, ha visto crecer su RevPar en un 15,4 por ciento, exactamente lo mismo que Adeje. Para Exceltur, por cierto, las iniciativas en rehabilitación de instalaciones hoteleras y las inversiones en la regeneración del destino, han influido decisivamente en esos buenos números portuenses.
         En lo que concierne al empleo, los datos del informe empresarial revelan que la afluencia turística veraniega hizo que las plantillas de San Bartolomé de Tirajana tuvieran una subida media del 6,2 por ciento, seguida de Teguise (Lanzarote), con una décima menos. Adeje se queda en un 3,2 y el Puerto de la Cruz no supera el 1 por ciento. En total, en los cincuenta y un destinos procesados, el informe habla de diez mil ciento cincuenta y cinco nuevos puestos de trabajo a cierre de septiembre respecto al mismo período de 2014.
         Llama también la atención el caso de Santa Cruz de Tenerife, la capital de provincia costera que mayor rentabilidad hotelera experimentó el pasado verano, con un aumento del 36,7 por ciento, por delante de Santander, Valencia y Barcelona. En la capital tinerfeña, las plantillas medias de establecimientos alojativos crecieron un 3,8 por ciento. Ambos registros invitan a una reflexión, sin triunfalismos, sobre las potencialidades santacruceras como destino turístico.
         El tirón del mercado español durante los fines de semana vacacionales, el buen comportamiento del viajero de negocios y el recobrado auge de la actividad de congresos, incentivos y convenciones son factores apreciados por Exceltur  a la hora de explicar estos datos tan positivos pero que deben ser contabilizados e interpretados con cautela, a la vista de coyunturas internacionales, teñidas, como antes dijimos, de incertidumbres. Ni siquiera el alza de las tarifas -un promedio del 9,2 por ciento, según la misma fuente-, inducido por el reposicionamiento de algunos establecimientos y la aludida inestabilidad de los competidores, debe deslumbrar, pese a que, en términos globales, en el verano de 2015, los precios de los hoteles de costa se han situado un 25,1% por encima de los registrados en los mismos meses de 2008.
         En todo caso, es en tiempos de bonanza cuando procede hacer los análisis correspondientes para interpretar adecuadamente los porcentajes de mejora y rentabilidad. Porque hay que seguir trayendo clientes…

viernes, 20 de noviembre de 2015

EVITAR LA CIUDAD DORMITORIO

Según el viceconsejero de Turismo del Gobierno de Canarias, Cristóbal de la Rosa, los turistas que se alojan en el Puerto de la Cruz son los que más recorren la isla. En 2014, el destino recibió más de setecientos mil turistas.  Los datos, en efecto, son llamativos: más del setenta por ciento de quienes fijan su estancia vacacional en la ciudad visitan otros puntos de la geografía insular. Y un cincuenta y dos por ciento se acerca a la capital. Añade el viceconsejero que el Puerto es el origen del mayor número de excursionistas. Y completa su repaso significando que es la tercera excursión preferida por los turistas que visitan Tenerife, la segunda en el caso de alemanes y británicos.
         Los porcentajes confirman, en el fondo, un antiguo problema de vez en cuando debatido: ¿cómo lograr que los visitantes permanezcan más tiempo en la ciudad? No se trata de acaparar en exclusiva pero organizaciones empresariales y agentes sociales se han quejado en el pasado de que en el Puerto se queda un margen de rentabilidad casi mínimo; en otras palabras, el turista gasta más en excursiones y atracciones fuera de la ciudad, donde duerme y desayuna, preferentemente. Restauración, comercio y ocio, en sus variables, son los sectores que pugnan para captar clientela y contribuir al crecimiento de la economía productiva. Teniendo en cuenta la reducción de la oferta alojativa de los últimos años (más de diez camas, dato no desmentido), el esfuerzo ha sido y es considerable.
         No está probado científicamente pero quizá por ello se ha acentuado la demanda de una parte de la sociedad portuense para atraer los contingentes del mercado turístico de cruceros y ferries y así dar un sentido -pedestre o simple, si se quiere- a la reivindicación de una infraestructura marítimo-portuaria en condiciones. Pero no hay que fraguar ilusiones vanas: el grueso de los clientes seguirá llegando en avión, luego hay que procurar que los aeropuertos -especialmente, el más cercano- estén en las mejores condiciones y que la conectividad aérea, mediante la operabilidad de las compañías, se enriquezca de forma sostenida.
         El caso es que, respetando los modos de hacer turismo de quienes escogen el Puerto de la Cruz, por consiguiente sin mermar la libertad de movimientos, el objetivo es que la ciudad brinde y cualifique su oferta interior, en todos los órdenes, para que los clientes se sientan a gusto, encuentren lo que buscan y disfruten con lo que está a su alcance. De los datos registrados, se desprende una tendencia que los responsables de los sectores público y privado en el ámbito local deben tener muy en cuenta: desplazarse y descubrir opciones en otras coordenadas, aunque estén próximas y el desplazamiento resulte más o menos cómodo, es accesible y a poco que estén bien promocionadas, hasta casi resulta tan atractivo como quedarse en el destino que se ha preferido para alojarse mientras se esté en la isla.
         No es una invitación a la endogamia, a creer que la oferta turística empieza y acaba en el Puerto. No. Sí es un emplazamiento a mejorarla, a potenciarla, a innovarla, a cuidarla, a hacerla sostenible. Lo mejor es que hay elementos propios para hacerlo. Solo faltan voluntad, imaginación y aplicación eficaz (con planes e instrumentos al alcance) para lograrlo.
         Si no, será una ciudad de paso. Como que alguien la denominó en el pasado ‘ciudad dormitorio’. 


jueves, 19 de noviembre de 2015

LAS PERDICES SON PARA ESCAPAR

No se sabe si habrán comido perdices pero aún quedan, en cálculos del candidato socialista al Congreso por la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Francisco Hernández Spínola, siete mil setenta y tres millones de euros que el Estado debe abonar a la Comunidad Autónoma. Las perdices, para entendernos, a cuenta del acuerdo alcanzado esta misma semana entre los Gobiernos de la nación y autonómico para suprimir la compensación que el segundo debe abonar referida al montante del Impuesto General de Tráfico de Empresas (IGTE). En total, ciento noventa y tres millones de euros.
         Por eso, el final feliz del cuento es relativo, sobre todo, si se da por bueno el montante de ese cálculo que hace el dirigente socialista que tiene por norma ser certero y riguroso. Esos más de siete mil millones de euros son muchos, claro; tantos como para indicar lo insatisfactorio del citado acuerdo como para barruntar una ardua negociación entre el Estado y Canarias a lo largo de los próximos años hasta que las demandas autonómicas se vean plenamente atendidas. Largo lo fiáis…
         El caso es que si el acuerdo logrado se presenta como una prueba de que las cosas han cambiado en la relación Madrid-Canarias, no es menos cierto que los incumplimientos de lo reflejado en previsiones y acuerdos en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) en el período 2012-16; de lo previsible en inversiones como ingresos estatales en la interpretación de lo dispuesto en la Ley de Régimen Económico Fiscal (REF) de 1991; de lo establecido en esta norma revisada en 1994 para financiar un Plan de infraestructuras con el cincuenta por ciento de la recaudación líquida del propio IGTE y del volumen de déficit anual de financiación autonómica, no es menos cierto, decíamos, que el acuerdo no es para lanzar voladores. Está bien: las arcas autonómicas necesitan el ingreso (a razón de casi treinta  y cuatro millones de euros mensuales a partir del 1 de enero de 2017, como liquidación del período 1993-2007) y quienes encontraron la fórmula para aliviar tensiones y avanzar un nuevo modo de relacionarse políticamente, dan pábulo a un contento que les viene de perlas en proximidades electorales.
         Pero todo da a entender que se sigue lejos de la plenitud (de ahí que Hernández Spínola hable de “maltrato, desconsideración y agravio”, en la praxis gubernamental de los últimos años) y que todavía existe mucho que convenir y transar. Lo suficiente, vamos, como para seguir entretenidos, con socorridos lamentos y recurrentes reivindicaciones, sea cual el escenario que surja de la cita con las urnas del próximo 20 de diciembre,  justo dentro de un mes.

         Está claro, además, que las perdices no llenan. Son para escapar.