viernes, 11 de noviembre de 2016

NI EL BREXIT...

Londres, la World Travel Market (WTM), la feria de las ferias, no iba a ser una excepción. Ni el ‘Brexit’ puede con las previsiones, que siguen siendo de crecimiento. Y así, el presidente del Cabildo Insular de Tenerife, Carlos Alonso, ha anticipado dos fases de ese aumento: primero, la presente temporada invernal, que se prolongará hasta marzo del año próximo, registrará un incremento del 22,5% en el volumen de plazas de llegada por avión desde el Reino Unido, lo que en términos absolutos significa casi ochocientos treinta mil visitantes. Y luego, pensando en el verano de 2017, ese volumen oscilará entre el 18 y 20%. Las expectativas, por tanto, son casi inmejorables: las frecuencias aéreas se verán potenciadas, principalmente desde el aeropuerto de Londres-Stansted.

Si se cumplen las estimaciones, Tenerife alcanzaría, a finales del presente año, una plusmarca de turistas ingleses: más de dos millones de personas, un 20% más, lo que confirmaría la relevancia de este mercado en la oferta insular, una cuota del 46,81% del total de británicos que viajaron a Canarias el pasado año.

Las apreciaciones de las compañías aéreas y los turoperadores confirman que la fortaleza del destino es notable y que, pese a las incertidumbres políticas, económicas y sociales, los británicos, a la hora de escoger un destino vacacional, tienen en cuenta los factores que lo caracterizan. Cabe pensar en eficaces soportes promocionales pero es evidente que las coyunturas y las amenazas que sufren otros países competidores sugieren una mayor seguridad entre quienes buscan una relajante orilla de descanso. La estrategia a seguir, entonces, es bastante clara: cuidar y cultivar los valores, innovar y cualificar lo necesario, vectores indispensables para que esa oferta de mayor capacidad aérea se corresponda con una demanda creciente de plazas. Y si se quiere, un elemento añadido como objetivo: la fidelización. Puede que, de cumplirse estas previsiones, estemos asistiendo a un silencioso proceso de repetición de viajeros, con la particularidad de que ahora, ante más facilidades y más opciones, puede expandirse con mayor proyección.


Claro que hay hechos que no deben enturbiar ni sembrar adversidades que desnaturalicen las bondades de la oferta. Por ejemplo, las imágenes de las goteras y filtraciones inundando parte del edificio terminal del Aeropuerto Tenerife Norte Los Rodeos, como circularon tras la pequeña tormenta del pasado fin de semana. El daño que pueden causar es de altos niveles, luego se pone de manifiesto, una vez más, la necesidad de un mantenimiento constante de infraestructuras y servicios públicos. Posiblemente, nada incomode y haga recelar más a los clientes que la inseguridad y las deficiencias que adviertan en las disfunciones. Hablar a estas alturas del vértigo de las redes para difundir imágenes -digamos- negativas resulta ocioso. Todos los encantos y todos los atractivos resultarían pocos o insuficientes, sobre todo cuando se va a remolque y se quiere reparar ese daño derivado. ¿Recuerdan aquel sistema boca-oído, tan directo para divulgar excelencias tras llevarse una favorable impresión? Pues ahora, con los recursos de nuestros días, multipliquen.

jueves, 10 de noviembre de 2016

JUAN CARLOS ALEMÁN, EN LOS VERICUETOS

                                                                     Todas las hojas son marrones
                                                                    y el cielo está gris…
                                                  (De Califonia dreamin, John y Michelle Phillips)

En este otoño tan lleno de contrastes del cambio climático, se nos ha ido Juan Carlos Alemán Santana, amigo y compañero, maestro de profesión, político, responsable de la dirección de los socialistas de Tenerife y de Canarias durante muchos años.
En este paisaje estacional, voluble, incierto y entristecido, el vacío de Alemán (‘Peloblanco’, como era reconocido en la jerga) lo acentúa. Se acabaron las infusiones matinales con las que iniciar la jornada y las conversaciones telefónicas para valorar el tráfago político. La persona fue siempre sensible, preocupada ante los problemas de los demás; el político tuvo siempre una predisposición a gestionar con generosidad. Eso le valió para no verse desbordado, para invertir las situaciones, por muy adversas que fuesen.
Su trayectoria es la de un hombre bregado. Desde los tiempos en la facultad de Derecho, se palpaban las inquietudes de quien pensaba en las libertades y en la democracia por venir. Fueron tiempos de ilusión, de sueños, de reivindicaciones, de temores y de lucha. En Garachico, frente al Roque, labró sus primeras ocupaciones institucionales: después de unos años de caminos divergentes (“yo te escuchaba en la radio, y eso que no me gustaba el fútbol”, una de las múltiples revelaciones), emprendimos las rutas del municipalismo.
Dio el salto al Cabildo Insular y lució como consejero inquieto y tenaz en la oposición. Pronto estuvo imbuido de las aspiraciones insulares y ello le valió para desenvolverse en la secretaría general de la Agrupación Insular de Tenerife del PSC-PSOE. No fue un dirigente orgánico cualquiera: es más, era lo que de verdad le gustaba, desde el punto de vista político. Se ganó el respeto de la militancia tras propiciar amplios debates en convocatorias periódicas del Comité Insular, máximo órgano entre congresos, y después de visitar regularmente las agrupaciones locales donde solía transmitir mensajes realistas y motivadores. Supo amalgamar equipos y rodearse de leales colaboradores en los comités de campaña.
Esa experiencia le valió para desempeñar años más tarde la secretaría general de la Comisión Ejecutiva Regional. Alemán no se dejó inocular por el virus del insularismo. Su visión regionalista la siguió forjando desde su talante comprensivo, solidario y aglutinador. Lo acreditó en el Parlamento de Canarias, donde se opuso a Román Rodríguez para presentar una censura y donde volvió a encontrarse con Adán Martín (antes, presidente del Cabildo tinerfeño), con el que terminó estrechando relaciones amistosas, más allá de la mera gestión política.
Fue candidato a la presidencia del Gobierno autonómico. Y también portavoz parlamentario. Y miembro de la Mesa de la cámara. Completó su trayectoria con una labor específica, silenciosa y eficaz en la Audiencia de Cuentas, donde siguió dando muestras de su seriedad y de querer responder con las funciones encomendadas, alejadas ya del trajín cotidiano de la política.
Pero siguió utilizando el móvil, intercambiando información y ofreciendo consejos de político experimentado a quien quería escucharle. Estuvo en esos vericuetos de la estrategia y la transacción política, por los que fluía con solvencia. Ni las peculiares complejidades del mundo de la comunicación en estas islas le arrugaron.
Pero este paisaje, tan singular, tan surrealista en lo social y en lo político, ya no tiene a Alemán. Ya no nos contará las peripecias de algún viaje ni sus últimas compras de avances tecnológicos ni sus apreciaciones en las redes sociales, muchas de ellas cargadas de respetuosa ironía. Los Phillips hicieron que, a principios de los años sesenta, el grupo The Mamas and The Papas, cantara el sueño californiano con las hojas de color café y un cielo ceniciento. Es como nos encontramos ahora con esta pérdida tan sensible. Mas Juan Carlos Alemán tiene un sitio sobresaliente en la historia democrática del socialismo canario. Se lo ganó a pulso. Con dedicación, habilidades, talante y ánimo constructivo. 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

DIOS BENDIGA A AMÉRICA



En las vísperas electorales, tratando de parafrasear la patriótica canción compuesta por Irvin Berlin, escribimos: “Dios inspire a los norteamericanos”. No lo hizo. Pero la bendición de la soberanía popular es incuestionable. Da igual se haya pasado del primer presidente negro a un presidente racista, por atribuirle una característica. Algo iba mal para que las encuestas evolucionaran de forma tan rara: volvieron a fallar, si bien alguna apuntaba la posibilidad del triunfo de Donald Trump. En la campaña más bronca, espejo de una sociedad fracturada, el historiador infalible, Allan Litchman, volvió a acertar, no importó que reapareciera el Ku-Klux-Klan. ¡Cómo estarán esos ultraderechistas del mundo!
Desde primera hora de la mañana, circula en las redes un montaje fotográfico con la estatua de la libertad neoyorquina llorando. Es una manera gráfica de reaccionar ante lo ocurrido: la sociedad norteamericana ha escogido, no se sabe muy bien por qué, el camino que más temor sugiere.
Mal final para Obama, caramba.
Y peor para Hillary Clinton.
De todos modos, ahora sí, es inevitable: “Dios bendiga a América”.

martes, 8 de noviembre de 2016

CRIMINALIZAR LA POBREZA, CUIDADO

Cuidado con criminalizar la pobreza, ha venido a decir la Plataforma del Tercer Sector, muy sensible la situación de los más desfavorecidos, de los sin techo, de los que hurgan en contenedores, de los que aún sufren desahucios, de los que no llegan a fin de mes, de los que, en definitiva, subsisten con muchas dificultades. Pero igual de preocupada con el Proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que significa, en su opinión, un serio quebranto para las personas más vulnerables y, por extensión, para los derechos humanos.

La Plataforma es una organización de ámbito estatal, sin ánimo de lucro, cuya razón de ser es la defensa de lo social así como la promoción de la igualdad entre las personas. Hay siete organizaciones integradas: la ONCE, Cáritas, Cruz Roja, las plataformas de ONG de Acción Social y la del Voluntariado de España, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) y la Red Europea de Lucha contra la pobreza y la exclusión social.

No gusta el citado Proyecto de Ley que, hasta el momento, solo es apoyado por el Grupo Parlamentario Popular de las Cortes, de ahí la advertencia de los riesgos de una criminalización de la pobreza, tal como sucede en otros países de la Unión Europea (UE). Intenta la Plataforma que, en la tramitación correspondiente, sean incorporadas sus apreciaciones. Quizás la coyuntura política se preste a que eso ocurra, mas no deben hacerse demasiadas ilusiones. En cualquier caso, si el presidente Rajoy y otros dirigentes del Partido Popular han hablado de la necesidad de diálogo y consensos para superar bloqueos y desencuentros, estamos ante una verdadera prueba. A ver si es verdad.

La Plataforma ha puesto el foco de sus discrepancias con la norma en ciernes en hechos tales como la sanciones económicas (hasta treinta mil euros) a personas que, por su situación de vulnerabilidad, sufren consecuencias penosas como dormir en la calle, consumir estupefacientes o ejercer la prostitución. Igualmente, manifiesta su rotunda oposición a las denominadas “expulsiones sumarias” que, por lo general, se producen en las fronteras sin asistencia jurídica y, lo que es peor, sin que esté garantizado el cumplimiento de derechos reconocidos internacionalmente.

La Plataforma y las organizaciones que la componen se sitúan pues en la cabecera de quienes, social y políticamente, se oponen a esta Ley. Entienden que las personas deben ejercer sus derechos y libertades en plenitud. Por eso confían en una profunda revisión de los criterios que, hasta el momento, viene sosteniendo el partido gubernamental. Ya se verá el alcance de las posibles modificaciones o, si por el contrario, se mantiene la voluntad política y la preconfiguración legal de lo que se quiere regular.

Precisamente, otras iniciativas del Gobierno, como el Plan Integral de Apoyo a la Familia, el Marco de Actuación de las personas mayores, el Plan Especial para la Igualdad entre hombres y mujeres o la Ley de segunda oportunidad, han sido ponderadas por la Plataforma, bien es verdad que lamentan que no hubieran sido puestas en marcha con anterioridad. Las cifras son las que son: la los desigualdad y la exclusión son dos problemas serios de nuestro país y durante los últimos años se han agravado.

Ahora, cuando arranca la legislatura, cuando ya se habla de reajustes presupuestarios para contener el déficit público, estos problemas sociales de cierta envergadura ponen a prueba no solo la capacidad de gestión del nuevo ejecutivo sino su sensibilidad para tratarlos.

Y hay situaciones que no pueden aguardar mucho más. Que se lo digan a la Plataforma.



lunes, 7 de noviembre de 2016

EL BUEN USO DEL IDIOMA DEL DEPORTE


Aquella anécdota de Antonio Machado, de don Antonio, mejor dicho.

El personaje literario de su creación, Juan de Mairena, una suerte de poeta-filósofo, le pide en clase a uno de sus alumnos que escriba en la pizarra la frase “Los eventos consuetudinarios que acaecen en la rúa”. El alumno cumple con el encargo y Mairena le dice: “Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético”. A continuación, tras breve meditación, escribe: “Lo que pasa en la calle”. Juan de Mairena señala: “No está mal”.

Ilustrativo pasaje que, extrapolado a la aventura de las palabras en movimiento que el filólogo Jesús Castañón Rodríguez inició hace ahora treinta y cinco años, revela el incesante caudal de la creatividad del lenguaje deportivo, un hecho al que ha sido sensible con esmero como lo prueban sus investigaciones y sus incorporaciones, hechas desde el tesón y la sencillez, al alcance de todos para que todos se beneficiaran del enriquecimiento del idioma en que se desenvuelve el ámbito deportivo y que es necesario cuidar para hacer un adecuado uso de todos sus recursos y de todas sus opciones.

Las palabras se mueven, claro que sí. Pero no pueden ni deben hacerlo de forma desordenada o anárquica. Tienen que persuadir, atraer, fascinar, encandilar y enganchar. Lo contrario equivaldría a defraudar, revelar desconocimiento, dañar y hasta arruinar un texto, cualquiera, una información o una opinión. La vida es, sobre todo, comunicación. Por tanto, en la sociedad del conocimiento, en los tiempos que nos ha tocado vivir, con las exigencias que van en aumento, ese hecho, la comunicación, debe discurrir de forma tan fluida como ajustada, como si las palabras fueran piezas de oraciones de un gigantesco y complejo engranaje que obliga a un permanente ejercicio de destreza.

Por ello, este autor autor hace una tercera revisión de aquel trabajo, Periodistas por el buen uso del idioma, iniciado, con Hinchas del idioma, en la emisora salmantina de la cadena SER, allá en 2009. Le siguió otra, en 2011, con la que se gestó un libro, La comunicación deportiva y la lengua española (Castañón), prologado por el académico correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y secretario general de la Fundación del Español Urgente, Francisco Muñoz Guerrero. En esta nueva entrega, que titula Periodistas y el buen uso del idioma del deporte, ya suman ciento noventa profesionales de doce países de dos continentes los que aportan testimonios que constatan el dinamismo del rico universo de las palabras. La aventura prosigue. Porque el propio Castañón es quien revela su admiración por el periodismo deportivo, convencido, como está, de sus formidables potencialidades de integración y plasmación de aquellas ensoñaciones o ideales que sustancian, incluso, avances sociales y hacen madurar la expresión oral o la escritura de modo que cobran sentido los valores de la investigación y el perfeccionamiento. Adaptaciones, neologismos, sinonimia, correcciones… todo tiene razón de ser en cada recurso expresivo o literario. La consulta se convierte, así, en un instrumento primordial para perfeccionar el estilo o superar dudas y evitar yerros dialécticos, narrativos y lingüísticos.

Las contribuciones de los autores registrados demuestran que no se quiere una lengua fosilizada ni anquilosada. Y mucho menos, anticuada, con vestigios de moldes que propician lugares comunes, frases hechas y hasta uso indebido de vocablos. La trascendencia y el impacto del hecho deportivo en nuestros días van más allá de las emociones o las pasiones que despierta cualquier confrontación. Estamos hablando de un volumen de negocio considerable, de miles de millones de euros o dólares por derechos de imagen. Y, por supuesto, de una incidencia sociológica en las culturas y las costumbres de las aficiones, mejor dicho, de los seguidores o de los pueblos. Eso significa que el lenguaje tiene que estar a la altura, que quienes van a manejarlo, ante audiencias millonarias o redes sociales infinitas, deben hacerlo con solidez y, por supuesto, con conocimiento de causa. El escritor y sociólogo francés Alain Ehrenberg afirmó que la popularidad de los deportes reside en su capacidad para encarnar el ideal de las sociedades democráticas, mostrándonos por medio de sus figuras, individualidades o conquistas colectivas, que “cualquiera puede llegar a ser alguien”, que el estatus no se adquiere con el nacimiento sino que se conquista en el transcurso de la vida, como escribe el antropólogo galo Christian Bromberger en el libro Fútbol y pasiones políticas (Temas de debate).

Durante mucho tiempo, el periodismo deportivo patrio tuvo que cargar con sambenitos de tópicos, repeticiones, fraseología ramplona, tibiezas contagiosas y vicios que, en muchos casos, desembocaron en una vulgarización del lenguaje. Ha costado, pero a base de esfuerzos, de una mayor preocupación por la formación, de una diversificación de las opciones de conocimiento, de una racionalización de los planes de estudio universitarios y del probado celo de muchos profesionales, expertos y profesores, ha sido posible irse desprendiendo de buena parte de ese lastre para situar al periodismo deportivo español a la altura de los mejores del mundo. Hoy por hoy es una especialización que ofrece prestaciones de alto nivel.

El lenguaje periodístico del deporte interesa, pues, desde los ángulos de su repercusión en amplísimos ámbitos sociales. “La victoria podrá quedar en los libros pero la forma de conseguirla queda en la cabeza de la gente”, dijo el técnico italiano Arrigo Sachi. Por eso, hay que hacer una estimación de la lengua de forma perseverante, no solo desde la ortodoxia gramatical o de las mejores creaciones literarias sino también desde la expresión común -y la coloquial- y las modificaciones que comporta un elemento vital de diálogo, entendimiento y conocimiento.

Machado apreció la sencillez y su escritura modélica invita a ponderar la construcción de las figuras literarias, las locuciones, la adjetivación que no embriague ni empalague, la ilación de las ideas, las premisas y sus nexos. Decir a estas alturas que hay que cuidar o mimar el lenguaje del periodismo deportivo puede parecer una obviedad aplastante pero en cualquier género, crónica, entrevista, artículo, comentario e incluso editorial, es preciso afinar, si nos apuran, hasta con un evidente afán didáctico, aún conscientes del carácter efímero de transmisiones y textos. La avidez con que se lee -cada vez más a un clic- requiere de un cierto dominio del lenguaje y de solidez en el empleo de sus elementos y resortes. Ya dijo el periodista alemán Paul Ingendaay, en el prólogo del libro de Julián Marías, Salvajes y sentimentales (Alfaguara), que “las historias que cuenta el fútbol son actualidad y a la vez todo lo contrario. Atesoran momentos de nuestra vida que brillan por encima de otras muchas cosas de nuestro pasado, sumidas en el olvido...”.

Así que la aventura, lo que pasa en la calle, ha deparado valiosas e intelectuales experiencias en tanto que ha ido engrosándose con autores y testimonios que Jesús Castañón Rodríguez ha sabido recopilar y combinar con paciencia inagotable a lo largo de una década hasta llevar a cabo una tarea que los periodistas en general y los deportivos en particular hemos de agradecer. El buen uso del idioma es, hoy por hoy, indispensable. Las palabras están en movimiento.

sábado, 5 de noviembre de 2016

UN RECONOCIMIENTO A DOS CREADORES

Dos creadores portuenses, Marco Marrero y María Díaz, Marco & María, han sido distinguidos con el premio ‘Teide de Oro’, modalidad empresa, que entrega anualmente Radio Club Tenerife (Cadena SER).

Aún recordamos sus inicios, hace ya veinticinco años. Aún retenemos aquella serenidad en los vestuarios o detrás de los escenarios donde iban a presentar sus diseños y alegorías en medio de apuro febriles y nervios tensos como cuerdas de guitarra. Allí había no solo entusiasmo sino talento: se propusieron llegar lo más lejos posible, no se conformaron con elecciones de reinas de festejos. Incursionaron, abrieron caminos en la moda, en el estilismo, en la ambientación, en el escaparatismo y en la decoración.

Formaron parte de aquel colectivo, Tenerife Moda, que supo ganarse espacios en el sector de la moda. Marco & María, con su sello propio, con su estilo clasicista y a la vez rompedor, se lanzaron a una conquista que ya no tendría freno. Casi coincidiendo con nuestros cien días en la alcaldía, septiembre de 1999, les apoyamos de forma presencial en su aparición en Cibeles, Madrid. La originalidad, la finura y la elegancia convencieron a críticos y espectadores.

Desde entonces, Marco & María trabajan sin cesar hasta ganarse el respeto y la admiración en escenarios internacionales. Aún se sigue hablando de su colección de novias en la Fería de París. La moda nupcial tiene una obligada referencia en las creaciones de estos modistos portuenses que ahora se lanzan, por cierto, a una aventura americana, abriendo un punto de venta en un prestigioso establecimiento de
New York.

Si hay una cualidad que destacar en el quehacer de Marco & María es su visión nada conformista. Claro que el mercado local o insular igual se les quedaba estrecho. Observadores, analíticos e innovadores en su especialización, han sabido ganar respeto, pujanza y credibilidad a base de creaciones refinadas. Su mérito es el de no parecerse a nadie y seguir fieles a patrones llamativos, sin estancarse.

Ahora Radio Club Tenerife reconoce su trayectoria, su talento y su proyección con uno de los Teide de Oro 2016. Es otra prueba de su superación. Y como portuenses, hay que alegrarse.



viernes, 4 de noviembre de 2016

PARA EMPEZAR

Se supone que el lector, a estas alturas, ya debe estar al tanto del nuevo Gobierno. Suerte y aciertos. Sobre todo, en algunas materias de las que quizá el lector no ande tan impuesto: la reducción del déficit, que nos afecta a todos, y que supone un ajuste presupuestario de cinco mil quinientos millones de euros. No es que las demás asignaturas sean más llevaderas, ni mucho menos, pero esta de la fiscalidad, con repercusiones propensas a la impopularidad, tiene, desde luego, aristas complicadas.

¿Qué hará el nuevo ejecutivo, ahora que se acabó el período de las funciones, esa provisionalidad alimentada por los reconfortantes registros turísticos y el consumo compulsivo? No somos, como saben, expertos en esa materia pero este aspecto concreto no es para pasar de puntillas, de modo que entre las alternativas que maneje el Gobierno, la primera debe ser una reforma fiscal integral orientada a la recaudación de esa cantidad para salvar los restos del naufragio del Estado de bienestar. Pero eso implica, en lenguaje coloquial, apretarse de nuevo el cinturón: si las clases medias y las menos favorecidas ya han probado el amargo sabor de las restricciones y de los sacrificios, que se preparen. Vienen más. La de explicaciones que habrán de dar los responsables y sus aliados para persuadir de la necesidad de las medidas.

Cinco mil quinientos millones de euros. Lo ha señalado sin dobleces Bruselas para situar el déficit de 2017 en el 3,1%. Sin querer alarmar: a ver de dónde y cómo se saca ese importe pues la recaudación tributaria en los primeros nueve meses del presente año se ha visto reducida, según las propias cuentas oficiales, en un 1,3% respecto al mismo período de 2016. Por cierto, otra caída de ingresos: la del Impuesto de Sociedades, en un 25%. Con esos porcentajes, tendrán que hacer, cuando menos, ingeniería contable.

A la espera, entonces, de bálsamos y cataplasmas, o de esa reforma integral fiscal, las recetas que vienen son las previsibles: recortes del denominado gasto social y nuevos incrementos tributarios. En ese sentido, volvemos a los elementales razonamientos de siempre: el principio de garantía de distribución de los ingresos de forma equitativa tiene que cumplirse. Se trataría de reformar el sistema tributario para acomodarlo a la mayoría de las rentas de los ciudadanos, es decir, que paguen más quienes tienen más recursos, de modo que la presión fiscal no se cebase con los contribuyentes de renta media-baja. El objetivo añadido sería reducir los márgenes de desigualdad, que siguen siendo amplios y, en algunos casos, como la brecha salarial, dolorosos.

Si se quiere recaudar más, hay que efectuar medidas correctoras valientes como gravar las grandes fortunas o poner freno y transparentar los mecanismos de las sociedades de inversión de capital variable (SICAV), que gozan de ventajas fiscales a la hora de materializar su objeto social es que es invertir en activos financieros. Esas medidas deberían complementarse con un plan eficaz y creíble de lucha contra el fraude fiscal que igual alivia la carga impositiva de los contribuyentes: dos mil euros anuales en tributos. Ya está bien.



jueves, 3 de noviembre de 2016

TIMBRES DE ALARMA CON TRUMP



Declina la campaña electoral en Estados Unidos y lo que parecía cantado, el triunfo de Hillary Clinton, es ahora mismo, una incertidumbre. Los factores que animan los días finales antes de los comicios son de lo más variados: interviene hasta el FBI o, al menos, es acusado de la filtración de unos correos electrónicos que probarían el uso indebido de una cuenta por parte de la candidata demócrata. Ni todos los errores cometidos ni los testimonios de desafecto de figuras destacadas del Partido Republicano han mermado las opciones del inefable Donald Trump, tal es así que en alguna encuesta ya aparece por delante en la intención de voto.
Y para echar más pimienta al pote, en los mercados financieros de todo el mundo poco menos que han temblado los cimientos ante la posibilidad de que Trump resulte vencedor. Ojo, cuando el dinero reacciona en Norteamérica o por Norteamérica, es que la cosa está enrevesada. La banca ha llegado a advertir que la victoria de Trump produciría una caída en los parqués de hasta el 13%.
La recta final de la campaña resulta, pues, apasionante. Después de unos debates que, en algunos pasajes, llegaron a ser más propios de una asociación vecinal, con discursos que para nada estuvieron a la altura de lo que puede esperarse, ahora andan los candidatos echando el resto allí donde los caladeros de votos pueden inclinar la balanza. Hay millones de indecisos, dicen algunas informaciones periodísticas.
Pero los timbres de alarma del capital han sonado, tanto, que en medio de los temblores de los mercados, el oro, la plata, el franco suizo y los bonos del Tesoro estadounidense son los que se revalorizan.
Quedan pocos días. A la expectativa, pues. Vaya con Trump.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

HAY QUE QUEDARSE

Es más, creemos, que una cuestión de piel fina o sensible. Cierto que es muy difícil acertar con las formas de protestar pero no parece que ausentarse de un pleno o reunión institucional sea la decisión más atinada. Porque a las instituciones se va a trabajar, a representar al pueblo o a los electores, con el fin de defender ideas o programas, de presentar alternativas, de promover iniciativas o de fiscalizar la acción de los gobernantes. Se está en ellas para contribuir, aún en la oposición, a la defensa de los intereses generales. Y, en fin, para dejar testimonio de que los asuntos públicos interesan, por lo que dejar constancia de una posición es lo consecuente.
Antes de que se marchara la representación de Podemos de un reciente pleno de las Cortes por disconformidad con una resolución de la presidenta en un turno de alusiones (volvió a los pocos minutos; era el numerito para ganar foco y espacio mediático ), ya hicieron algo similar otros grupos políticos en distintas instituciones. Y siempre nos pareció una actitud merecedora de reprobación.
Puede ser poco ortodoxa la dirección de los debates, o algunas determinaciones derivadas de los mismos, o un exceso de autoritarismo, o una aplicación inapropiada de preceptos reglamentarios… pero eso no debe dar pie a levantarse de los asientos y ausentarse del foro. Porque así, haciendo eso, es fácil hasta perder la parte de razón que pueda asistir a quienes protagonizan esa intempestiva salida. De ello se puede discrepar -después de expresar el rechazo o la disconformidad con la actuación de la presidencia, para que conste en acta- mediante cualquiera de los recursos que quedan a los “damnificados”, incluso extrainstitucionales.
Pero en los órganos hay que quedarse, hay que estar de principio a fin, máxime si son abiertos o si tienen trascendencia exterior. Es una actitud de responsabilidad política, la que procede y la que cabe exigir a quienes están en esos foros representando a parte de la ciudadanía.
La democracia española está necesitada de sosiego, de conductas edificantes y de comportamientos institucionales alejados de la algarada y de la trifulca. Son los políticos quienes deben dar ejemplo, no sea que con salidas de tono o de pata de banco aumenten el desapego de la sociedad a todo cuanto envuelve la política. Cuando la legítima discrepancia da pie a exabruptos o extravagancias, a despropósitos que solo abonarán el desprestigio, se estará cultivando un terreno negativo que desilusiona a mucha gente y desalienta a quienes ya han ido amontonando síntomas de escepticismo o hartazgo político.
Y es que a las instituciones se va a trabajar, no a ausentarse por un quítame allá ese turno.


martes, 1 de noviembre de 2016

MÁS AUTOESTIMA, MENOS INQUINA

¿Por dónde deberían empezar los socialistas algo que, dadas las circunstancias, quedaría conceptuado como la reconstrucción?

A pensar en positivo, por ejemplo, aquellos que aún conserven la fe militante y sean leales al compromiso ideológico. Todo lo ocurrido, cargado de tantos errores, es el ejemplo de lo que no se debe hacer en una organización política en la que primen los personalismos, antepuestos a estrategias que, sin sólidos elementos, solo pueden conducir a desastres. Inválidas, por tanto, para acceder al poder.

Podrían comenzar por asumir la inutilidad de debates (principalmente en redes sociales) que empiezan con “y tú más” y terminan con un cruce de insultos y descalificaciones, cuando no de infamias. Muchos socialistas han malgastado tiempo e ideas en vilipendiar a compañeros cuando lo que se requería era una aportación de cordura y sosiego, de respeto y de alternativas hechas desde la racionalidad. Pensando más en la persuasión para ganar espacios políticos y respaldos socielectorales antes que en el desprestigio o el aniquilamiento de los propios.

Deberían profundizar en su sustrato ideológico para hacer frente a problemas como la corrupción o el contagioso desapego a la política con un bagaje en el que haya algo más que la algarada populista, el radicalismo negacionista o la desacreditación soez. Más autoestima y menos inquina, que del encono ya se encargan otros, para los que todo vale. Ya habrán comprobado que sobran los dedos de la mano para contar a quienes han expresado un reconocimiento a la actitud constructiva de querer desbloquear la situación e impedir unas terceras elecciones en plenas celebraciones navideñas. Y miren que había sectores y opinadores que clamaron y presionaron para que el Grupo Parlamentario Socialista se abstuviera, como así ocurrió con parte de su composición, prolongando la catarsis. La política, ya lo hemos escrito, es una colección de ingratitudes.

Habrían de hacer todos los ímprobos esfuerzos con tal de recuperar valores con los que volver a vertebrarse, sintiéndose parte proactiva de una organización que es alternativa de poder, que tiene una sólida experiencia gubernamental y de oposición, que es sostén del sistema de convivencia democrática, que sigue acaparando la confianza de miles de ciudadanos y que ha desempeñado, en esas coordenadas, un papel protagónico en la historia de España.

Practicarían más respeto y menos intolerancia, conscientes de que hay cualidades que se aprenden y se cultivan dentro. Ya han visto la sangría de descontentos y deserciones (la vía más fácil) y habrán comprobado que con recelos y flagelos en modo multiplicación no se avanza; al contrario, se contribuye a ampliar la fractura. Más lealtad y menos vicios en los que predominen los codazos.

Es un proceso arduo el que se avecina para el socialismo español, entre la búsqueda del liderazgo, la dirección cualificada y la reconquista de la credibilidad. Pero no hay otra opción que afrontarlo, teniendo muy presentes los tropiezos y los errores. Y que hay que hacer honor -no lo olviden los más jóvenes y los más descontentos- a una organización centenaria.