lunes, 12 de diciembre de 2016

SENCILLA EVOCACIÓN DE LOYNAZ

Faltaba Othoniel Rodríguez, el pianista, pero previsor él, dejó la siemprevivas -en Cuba, sandiegos- bien colocadas sobre la placa del busto; mientras el profesor José Javier Hernández, el amigo de Eduardo Galeano, buscaba verodes para el belén de su casa y a duras penas mantenía la reserva del “cuentito” escrito para la ocasión en la noche del viernes. Elsie Ribal memorizaba el enésimo poema, recitado al estilo clásico; mientras el incansable Isidoro Sánchez rescataba de un par de antologías versos pintiparados, leídos, además, con énfasis emocionante. Abel Hernández grababa todo para el cada vez más copioso patrimonio del colectivo cultural 'La Escalera'; mientras Agustín Armas plasmaba en su cámara digital varios momentos del acto. Por allí andaban Melecio Hernández, Leoncio Estévez y esposa, Hans Kamelia y esposa... Amigos, admiradores...

Mediodía del sábado, atalaya del Taoro, donde está emplazado el busto de la cubana Dulce María Loynaz, de asombrosa exactitud con su fisonomía, original de Carlos Enrique Prado. Conmemoración del 104 aniversario del nacimiento de la escritora, Hija Adoptiva del Puerto de la Cruz desde 1951 y premio Cervantes de literatura en 1992. La sencillez por bandera de este grupo de clásicos, amantes de lo loynaziano -como gusta resumir a Sánchez- y del hecho cultural, al que han dedicado no pocos afanes, cada quien en su faceta, incluida la de espectador.

Sencillez para corresponder a la autora de Un verano en Tenerife, el libro publicado por primera vez en Madrid en 1958. La sensibilidad de su escritura tiene en esta fecha, desde hace algunos años, un reflejo sosegado y sin alharacas por parte de quienes la conocieron, la trataron y la estudiaron, siempre predispuestos a honrar su memoria. “Aquí adornamos la ciudad de literatura con su prosa y poesía”, diría Sánchez, entusiasta y gozoso para ofrecer “una cuota de cultura”.

Hay que agradecer la fidelidad de quienes, aún a costa de parecer pesados y monotemáticos, mantienen encendida la llama de muchas actividades culturales en el Puerto de la Cruz, donde tanto cuesta hacer cultura, donde tan difícil es abrazar alguna causa seria y donde tan escaso apego se dedica a figuras señeras del arte y de la ciencia que residieron durante un tiempo en la ciudad.

Loynaz nos dejó su poesía, su finura, la pulcra adjetivación de sus versos. Que la sigan recordando en cada 10 de diciembre, la fecha de su natalicio en La Habana, es digno de reconocimiento. “Los días en el Puerto vuelan como hojas de almanaque al viento del mar”, es ya una célebre frase de Un verano en Tenerife  que contribuyó a la proyección del municipio. El 104 aniversario fue otra hoja más que voló sobre el “echado” Atlántico desde la atalaya del Taoro, con versos renovados y reiterados, con creativa imaginación literaria y con la evocación de una autora que dejó huella. "El paseo  casual  de Dulce María Loynaz por el Puerto", título del cuento de José Javier Hernández.



Por eso, cobró vigencia de nuevo la frase del premio Nobel mexicano Octavio Paz: “Recordar es vivir”.

sábado, 10 de diciembre de 2016

EL PUERTO, EN EL CINE

La Habanera fue la primera... o eso parece. Películas rodadas, íntegra o parcialmente, en el Puerto de la Cruz. Un somero repaso en esta entrada, a riesgo de cometer alguna omisión, por lo demás involuntaria.
La Habanera fue dirigida, en 1937, por Douglas Sirk, y protagonizada por Zarah Leander, decían que protegida de Goebbels. El portuense Manolo Álamo nos habló de la grabación, de la curiosidad que despertó entre la población portuense. Muchos años después, cuando descubrimos la cinta, contemplar el aspecto que tenía, por ejemplo, la ermita de San Telmo y alrededores, era una gozada. Había un mensaje fascista en aquella película, tras cuyo rodaje Douglas Sirk huyó a Estados Unidos.
Una historia de amor y rivalidad, Mara, fue filmada en 1958 bajo la dirección de Miguel Herrero. Ya lucía parte de la avenida Colón, donde fueron grabadas algunas escenas con Scilla Gabel como protagonista, acompañada por Mercedes Vecino y Jaime Abellán. De la película se recuerda un coche, un deportivo 'Metropolitan' descapotable.
El Jardín Botánico sirvió de marco a varias escenas de Ulyses contra Hércules, rodada y producida (Italia) en 1962, con la dirección de Mario Caiano. En el reparto, después del protagonista Georges Marchal, aparece una tal Raffaella Carrá. Un clima mitológico para una lucha de gigantes.
En 1964, aparece Escala en Tenerife, dirigida por León Klimovsky. Ramón Arcusa y Manuel de la Calva, el Dúo Dinámico, en la fase incipiente de su carrera musical, son los protagonistas, junto a Ethel Rojo y José María Caffarell. El hotel 'Las Vegas' fue uno de los escenarios escogidos. Más de una tarde, junto a otros escolares portuenses, anduvimos por los alrededores, discretamente vigilados por la policía local que mantenía a raya a los curiosos.
De 1967 data Rififí en Amsterdam, una producción italiana dirigida por Sergio Grieco. En el reparto, como artistas principales, Roger Browne y Aida Power. Una policíaca, se decía entonces. De nuevo, la avenida Colón y el hotel 'Tenerife Playa' como escenarios. Y algún figurante local o extra, como Salvador Ortiz, popularmente conocido por Lirio, aún vivo, ocupado en su aseo de coches.
Les chavaliers du cel (en español conocida como Héroes del cielo) es, en realidad, una serie de aventuras de treintainueve episodios de veintiséis minutos producida por la televisión francesa (ORTF) en 1967, bajo la dirección de François Villiers. Muchos años después, en 2005, la serie debió inspirar con el título antedicho, la cinta dirigida por Gerárd Pirés y en la que colaboró el Ejército del Aire francés.
En agosto de 1966 se estrenó Millipilleri, una comedia finlandesa de tres directores, Spede (apodo de Perti Olavi) Pasanen, Ere Kokkonen y Jukka Virtanen. El primero es también autor del guión y uno de los actores principales.
Llegamos a 1971, año de la película española cómica Hay que educar a papá, protagonizada por Paco Martínez Soria y dirigida por Pedro Lazaga. Varias escenas rodadas en el hotel 'San Felipe' y cercanías de la playa Martiánez.
Otra historia de amor turbulento entre una mujer joven y atractiva, insatisfecha en su matrimonio con un político más preocupado en su carrera, y un apuesto escultor de vida bohemia, es la trama de Timanfaya (Amor prohibido), dirigida en 1972 por José Antonio de la Loma. Christian Roberts, Patty Shepard, Fernando Sancho (jaleado durante alguna proyección mientras aludía a Garachico y Granadilla) y Nadiuska aparecen en el reparto. La música de Stelvio Cipriani, sobresaliente.
Y finalmente, Guarapo, la epopeya, estrenada en 1989, dirigida por los hermanos Santiago y Teodoro Ríos. El caciquismo, la represión franquista y la emigración del pueblo canario, elementos argumentales de la cinta en la que intervienen el malogrado actor canario Luis Suárez y Juan Luis Galiardo. El muelle portuense, casas, bares y algunas calles del casco aparecen en la cinta.
De manera que el Puerto de la Cruz, en distintos momentos de su historia, con la geografía urbana de cada época del rodaje, también ha quedado inmortalizado para la gran pantalla.


viernes, 9 de diciembre de 2016

CONSULTAS POPULARES

Declina 2016, el año que será recordado, entre otras cosas, por los inesperados resultados de consultas populares en forma de referéndum, convocadas en Reino Unido, Colombia e Italia. Triunfó el 'no' entre los británicos que habrían de decidir su pertenencia a la Unión Europea (UE), como también entre los colombianos a los que el acuerdo de paz con las fuerzas armadas revolucionarias no satisfacía del todo y entre los italianos a quienes la reforma constitucional propuesta mereció el rechazo. Las consecuencias no han tenido -ni tienen- una fácil digestión. Con estos antecedentes, si permiten la digresión, a ver quién es el próximo que se atreve con otro referéndum.

El caso es que el voto, quintaesencia del funcionamiento de la democracia y de la participación social, está siendo utilizado, paradójicamente, para castigar a quienes promueven las consultas o quieren depositar en la voluntad popular la supuesta solución de un problema político de envergadura que, además, no les resulta ajeno. Mientras no se discute el método escogido, se dirá que es cuestión de cálculo o de visión política, factores entre los que hay que incluir el rechazo a la política, la desconfianza que, en términos generales, se está contagiando como una suerte de hartazgo. La democracia está llamada a perfeccionarse, claro que sí. Y debe utilizar los recursos de que dispone para hacerlo. Pero resulta que las exigencias de las sociedades han ido más allá, especialmente por parte de las nuevas generaciones que, más exigentes y mejor informadas, no se conforman y se lanzan con decisiones cuyas consecuencias parece que no les importan. Ahí es donde late ese castigo de los electores del que hablamos.

Entonces, la disyuntiva es: ¿soluciones a base de sufragio y mayoritarismo puro y duro; o puesta en marcha de un proceso analítico, riguroso, explicativo, consensuado, pedagógico y participativo para alcanzar y aprobar acuerdos de forma no menos legítima desde el punto de vista democrático? Cuando se habla de una democracia de más calidad, de más cultura por parte de quienes conviven y, de alguna forma, la usufructúan, se debe pensar en que no todas las situaciones deben simplificarse o reducirse a la respuesta, afirmativa o negativa, de una dicotomía que puede resultar hasta tramposa. Esa tentación plebiscitaria... Los tres ejemplos de consulta popular que hemos señalado son una buena forma de entenderla: intereses políticos teñidos de personalismo.

Hay un evidente inconformismo de la sociedad de nuestros días con la democracia y su funcionamiento. Por ahí, en medio de esa insatisfacción, no habrían de extrañar ciertas e inesperadas respuestas. Entonces, que las experiencias, al coste que hayan tenido, sean tomadas en cuenta porque cuando es el interés general o el beneficio colectivo lo que prima no debe quedar desvirtuado por operaciones añadidas o valores disfrazados. La democracia va más allá de votar y aplicar de suyo las mayorías subsiguientes.


jueves, 8 de diciembre de 2016

TENDENCIAS DE UN SEGMENTO TURÍSTICO

Comentábamos ayer la evolución del segmento MICE, concepto turístico que hay que asociar a los viajes de reuniones, incentivos, convenciones y eventos de distinta naturaleza. Las conclusiones de estudios y análisis a cargo de expertos en la pasada edición de la Feria IBTM World de Barcelona remarcan algunas consideraciones y valoran las tendencias que lo caracterizarán a lo largo del próximo año.

Por ejemplo, señalan que el MICE avanzará con viento de cola a favor tomando en cuenta las previsiones de crecimiento económico del Fondo Monetario Internacional (FMI), situadas globalmente en un 3,4%. De todos modos, los mismos expertos anuncian que hay que ser cautos con estas estimaciones.

¿Quiénes viajarán más? Dicen que los clientes corporativos ligados a las tecnologías de la información no aumentarán su nivel de gasto en viajes y eventos. Por el contrario, la industria de la automoción y la farmacéutica presentan mejores perspectivas. Y es que el concepto incentivos está cambiando. Alberto Mestre, ejecutivo de una de las firmas presente en la feria de Barcelona, señaló que “hace veinte años, eran incentivos por incentivos, donde la cuestión era tratar como reyes a los invitados. Ahora se busca una conexión más emocional, con un hilo conductor a lo largo del viaje. No olvidemos que en muchos casos se trata de participantes con experiencia viajera o que ya conocen ese destino”. Todo da a entender que, en la actualidad, el objetivo de los viajes de incentivos consiste en generar un mayor sentimiento de pertenencia a los propios empleados o colaboradores externos, sentimiento también vinculado a causas de responsabilidad social.

Luego aparece, entre los factores que marcan tendencia, la seguridad. Rob Davidson, otro de los expertos presentes en la ciudad condal, autor del informe de perspectivas, comentó que la seguridad ha pasado a ser la prioridad número uno en esta modalidad del negocio turístico. Las consecuencias del atentado de París de noviembre de 2015 -aunque donde más se notaron los efectos, según parece, fue en los sectores de ocio y comercio- obligan a perseverar en todas las precauciones posibles. De hecho, la demanda para mega-congresos en la capital francesa para los dos próximos años ha aumentado considerablemente.

Pero las incertidumbres políticas y económicas en Europa son el factor más preocupante en los operadores turísticos. De ahí que las empresas obren con mucha cautela a la hora de planificar sus viajes y programas con vistas a 2017. Las dudas que genera el 'brexit', el aumento de la inflación en el Reino Unido, el rumbo que emprenda Italia tras la salida de Renzi (el problema de los préstamos tóxicos en la banca italiana sigue sin estar resuelto), el fenómeno de los populismos y la consiguiente radicalización social y la posibilidad de que algunos países se marchen de la Unión Europea (UE) son hechos que abonan tales incertidumbres.

Finalmente, la implantación y el manejo de las nuevas tecnologías, tanto por empresas como por clientes, inciden también en la evolución del MICE, pensando en una de las características anteriormente apuntadas: la conexión emocional o la motivación especial para encontrar un hilo conductor a lo largo del viaje.


miércoles, 7 de diciembre de 2016

MICE, UN SEGMENTO DEL NEGOCIO TURÍSTICO

Para quienes no estén muy familiarizados con el término, digamos que el concepto de turismo MICE responde a un acrónimo, en inglés, que engloba reuniones, incentivos, congresos y exposiciones, es decir, se trata de aquel viaje que agrupa a varias personas (por lo general, más de nueve) que se reúnen en un mismo lugar para asistir a un evento de índole, social o empresarial.

Esta modalidad turística (hasta hace unos años conocida en el argot simplemente como turismo de congresos) es directamente beneficiosa para los empresarios cuyos servicios han sido contratados para acoger la convocatoria correspondiente. Pero con ella también salen ganando otros sectores productivos como los transportes (taxis, principalmente), restauradores, tiendas y comercios, espectáculos y derivados. El destino escogido sale ganando, desde luego, pues se proyecta y se da a conocer entre quienes no lo conocían. Si la impresión es buena, estamos en la antesala de viajes posteriores, si se quiere, más lúdicos o vacacionales. Algunos expertos coinciden en señalar que el turismo MICE desempeña un papel importante en la desestacionalización de la demanda, un hecho primordial para el desarrollo de una industria turística rentable y sostenible, con teóricos efectos positivos para la creación de empleo estable o de larga duración.

Datos ofrecidos por la entidad pública responsable de la promoción de la marca turística de Canarias, Promotour Turismo de Canarias, señalan que durante 2015 más de veintinueve mil personas se desplazaron a las islas para participar en congresos, seminarios o reuniones de incentivos, o sea, en los conceptos que identifican el segmento MICE. En solo dos años, el incremento fue del 43%. La actividad, globalmente considerada, generó, según la misma fuente, unos treinta y un millones de euros.

De las estadísticas se desprende que los participantes en congresos suponen solo un 0,2% del total de turistas que recibe el archipiélago, pero su gasto es ligeramente superior al del visitante tradicional. El pasado año realizaron un desembolso medio diario de 175,47 euros, mientras que el del turista vacacional registró una media de 133,60 euros al día.

No obstante, la estancia media del viajero corporativo fue de 7,5 días, dos menos que la de aquéllos que eligen las islas para sus vacaciones. De ellos, un 65,6% conocían previamente el destino y un 13,5% ya ha viajado al archipiélago canario en más de diez ocasiones.

Está claro entonces que la oferta constituye un factor esencial para la captación de este segmento del que vuelve a hablarse como una sólida aportación para fortalecer la productividad y la rentabilidad económica. Recordemos que Canarias cuenta con casi ochenta mil plazas en hoteles de cuatro y cinco estrellas en las cuatro islas integradas en la red 'Spain Convention Bureau' (Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote).

Habrá que estar atentos, sobre todo por la evolución de la modalidad sobre la que planean distintas tendencias a corto y medio plazo.


martes, 6 de diciembre de 2016

RECONOCIMIENTO A ÁNGEL ACOSTA

La localidad de Tortosa, en Tarragona, debió vivir días pasados las escenas emocionantes que conocimos en el Puerto de la Cruz en 2001 y años posteriores. Inauguraron una plaza y un monumento en honor al artista portuense Ángel Acosta Martín (Puerto de la Cruz, 1922-Tortosa, 2015). Siempre que nos referimos a Jalo -nombre familiar y popular con el que se identificaba al escultor y pintor- brota una doble sensación de respeto y admiración. La hemos expresado en varias ocasiones y ahora, al tener noticia de estos reconocimientos concedidos en Tortosa, la reeditamos.

La ciudad tarraconense acogió en su momento a Acosta y le brindó el ambiente y clima fraternal del que siempre fue un sujeto activo, con su mesura, con su predisposición, con su desempeño. En Tortosa quedaron testimonios del mejor quehacer creativo y también episodios adversos que el artista fue superando con discreción, paciencia y estoicismo.

Los promotores de la iniciativa, por tanto, y las autoridades tortosinas correspondieron a la bondad y a la entrega de Ángel Acosta Martín. Allí estaban el alcalde de la ciudad, Ferrán Bel i Accensi; y el presidente de la asociación de vecinos San Lázaro, Alejandro Gibello. También la nieta del homenajeado, María Acosta Curto, en representación de la familia. El gerente de Turismo del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, Emilio Zamora, asistió en calidad de comisionado por el alcalde, Lope Afonso Hernández, para representar a la ciudad.

Acosta es el autor de la venerada imagen de la Virgen del Carmen que se venera en la parroquia de Nuestra Señora la Peña de Francia. En 2001, tuvimos el honor de conceder el título de Hijo Predilecto de la ciudad, acuerdo que la corporación local aprobó por unanimidad. Cuatro años después, fue reconocido como Hijo Adoptivo de Tortosa. También en 2005, fue inaugurada una plaza que lleva su nombre en la que está ubicado un pequeño monumento, prácticamente al comienzo del antiguo barrio de pescadores (Mequinez-La Ranilla). El busto que ya se contempla en Tortosa, donado por la familia Acosta, es una réplica exacta del que figura en el emplazamiento antedicho.

De esta manera, se perpetúa la memoria de este extraordinario artista portuense que gozó en vida de una gran estima en medios eclesiásticos catalanes y en la producción de arte sacro. Tortosa ha correspondido a la aportación escultórica y pictórica de Jalo, las mejores manos que podían tallar a la Virgen del Carmen.


lunes, 5 de diciembre de 2016

SOMBRAS EN EL PANORAMA MEDIÁTICO

Los resultados del último Eurobarómetro, recogidos por la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP), invitan a empresas, profesionales y ejecutivos de medios de comunicación españoles a hacer una muy seria reflexión.

Sí, porque un 59% de la población no considera fiable la información que reciben de los medios frente a un 38% que opina lo contrario. El dato, comparado con los del conjunto de los países de la Unión Europea (UE), es aún más inquietante: el 53% de ellos la interpreta como fiable en tanto que un 44% se manifiesta en sentido opuesto.

Antes de seguir valorando los resultados y otros aspectos, digamos que los datos de este “Eurobarómetro Especial: Pluralismo y democracia de los medios de comunicación” referidos a nuestro país, han sido procesados a través de mil nueve entrevistas personales realizadas entre el 24 de septiembre y el 3 de octubre de 2016.

Llama la atención que el 71% de los encuestados no cree que la información de los medios privados esté libre “libre de presiones políticas y comerciales”, desconfianza que se eleva hasta el 75% en relación a los medios públicos. La idea de pluralismo y democracia en los medios registra, sin embargo, un resultado aparentemente contradictorio: un 57% de los españoles estima que los medios ofrecen diversidad de criterios y opiniones, en tanto que un 41% no lo considera así. En otro plano, el 92 % de los encuestados españoles desconocen qué organismo supervisa los medios de comunicación audiovisuales; pero el 61 % de los que lo conocen consideran que no “es libre e independiente de presiones políticas, gubernamentales o comerciales”.

En medio de ese clima de recelo mediático, es la radio la que parece gozar de mayor confianza entre los soportes o plataformas de distribución de información: un 54% así responde mientras que la de los periódicos impresos y en Internet se queda en el 43 %. Salen malparados los del medio televisivo, cuya fiabilidad es aprobada por apenas un 31% de los encuestados; y las redes sociales, que no superan el 26% de confianza.

Una de las conclusiones de esta entrega del Eurobarómetro 2016 es que aún queda un largo camino que recorrer en Europa para garantizar la independencia de los medios de comunicación nacionales, un factor esencial para mejorar el funcionamiento del sistema democrático.

En ese sentido, el estudio de opinión dedica un apartado a la participación y al grado de seguimiento que dedican los encuestados a debates sobre el papel de los medios de comunicación: alrededor de un 53% lo hace a través de artículos en Internet, blogs u otros medios, en tanto que menos de tres cada diez encuestados participan activamente a través de posts o comentarios. Es decir, se acepta como una actividad más informal que regular. En el mismo apartado se señala que se debe acometer de una vez un plan regulador de alternativas a la difusión de mensajes de odio, insultos y amenazas en los espacios de debate “para asegurar que todos los ciudadanos sientan la libertad de expresarse de forma segura en Internet”.

En fin, el panorama mediático, a tenor de esta encuesta, parece ofrecer más sombras que luces. Y las sombras de la desconfianza, desde luego, son siempre preocupantes.



domingo, 4 de diciembre de 2016

CULTURA BELENISTA

Desde el pasado sábado y hasta el próximo 6 de enero se puede contemplar en la Casa Ventoso del Puerto de la Cruz (antiguo colegio de los padres agustinos) la sexta Exposición de Belenes. Nos correspondió hacer la presentación con un texto titulado 'Cultura belenista' que, a continuación, reproducimos:

Érase una vez... los niños, bueno: gente de todas las edades, dirán y escucharán esta expresión de forma abundante durante estos días. En la tradición popular alude a un pasado antiguo, muy antiguo, y con ella se anticipa o se imagina un universo mágico y maravilloso, al menos en un cuento infantil, a base de repetirla... para ilusionar y entretener, sobre todo para ilusionar. Como la expresión es empleada en muchas lenguas, a lo largo y ancho del mundo, con su traducción literal o adaptada según las respectivas culturas, esa ilusión se universaliza.

Estamos ya en esas fechas en las que casi todos hablamos el mismo lenguaje, el lenguaje de los cuentos, de los símbolos y de las alegorías en torno a un hito o acontecimiento sin igual. Es el soporte de la manifestación válida para renovar o prolongar las costumbres, para cultivar las tradiciones y para dos hechos más: acentuar las creencias y dar rienda suelta a la creatividad artística o al quehacer artesanal.

En Belén, que significa 'la casa del pan', empezó todo. En esta pequeña localidad de Palestina, nació Jesucristo, el Hijo de Dios, el Pan de Vida, el Redentor, el Mesías prometido por Dios desde tiempos remotos. La profecía de Miqueas se ha ido transmitiendo de generación en generación: “Y tú, Belén de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo, Israel”.

Entonces, se entiende el uso del término belén, también portal o nacimiento, con los que simbolizar e interpretar el Misterio, el leitmotiv de esta conmemoración: se ve al Niño Jesús que ha nacido, recostado en un pesebre, un recipiente donde se pone de comer a los animales que le sirve de cuna improvisada. Está envuelto en pañales -se supone que hace mucho frío- aunque la ternura popular lo representa poco abrigado. Está entre sus padres, la Virgen María y San José: la Sagrada Familia. Este es el motivo central del belén cuya representación nos mueve a la contemplación del gran misterio de la Encarnación del Hijo de Dios.

Se ha transmitido a través de sucesivas generaciones. Aunque ya se aprecian representaciones de la Virgen María con el Niño en las catacumbas, fue san Francisco de Asís, en el año 1223, quien promovió la idea de representar la escena del nacimiento de Jesús utilizando personas y animales de verdad. Algún autor sostiene que esto le ayudaba a considerar la realidad del misterio del alumbramiento de Cristo. La iniciativa se afianzó y se hizo costumbre en la Iglesia, de modo que, hoy en día, en los hogares, en las parroquias, en sedes institucionales o centros cívicos, en tantos lugares del mundo, se celebra la Navidad, en un medio ambiente adecuado, diseñando e instalando el belén.

La conclusión es que estamos ante una saludable y piadosa costumbre popular: el belén como una recreación artística y plástica, llena de matices, de las circunstancias y acontecimientos que rodearon el nacimiento del Hijo de Dios. Esa recreación transmite, entre otras muchas ideas, la bondad de Dios con el género humano, la paz universal entre los hombres y entre los pueblos, la unión entre las familias, la concordia y la humildad. Ayuda al creyente a profundizar en la alegría de la salvación de la Humanidad realizada por el propio Jesucristo.
En el siglo XXI, entre la pérdida de valores, el materialismo y otros males de nuestro tiempo, aquellas cualidades cobran más sentido. Lo escribía esta misma mañana, en una red social, el comercial realejero Oswaldo Hernández Báez: “Qué extraño todo. Se ve la Navidad como una posibilidad comercial a lo largo del año. La antítesis de sus inicios. ¿Será que los mercaderes nos robaron la memoria?”, termina preguntándose.

Tras la descripción general, nos detenemos en esta Exposición de Belenes, cuyos promotores van forjando una cultura belenista, exportable, con proyección, otra prueba de la producción creativa y artística de portuenses enamorados de su pueblo que se esfuerzan, en medio de las penurias, en acreditar que su quehacer no desmerece; que si se quiere, se puede; que con empeño, se llega y se logran resultados cada vez más admirables.

Con todo orgullo, la Asociación Cultural Belenista 'San Francisco de Asís' luce ya su título de ingreso en la Federación Española de Belenistas, aprobado en la asamblea celebrada en Madrid el pasado 12 de junio. Martín Álvarez es el factótum. Ángeles Morales, su esposa, no le va a la zaga. Ahí están ellos, erre que erre, trabajando, alargando horas, gestionando recursos, animando a quienes se suman, haciendo, en definitiva, de todo con tal de que la exposición, la gran referencia de las celebraciones navideñas y de año nuevo portuenses, mejore, gane en calidad y haga las delicias de gente de todas las edades y de toda condición social.

Recuerden: érase una vez, Martín Álvarez, y sus afanes cristalizaron en la ilusión de creadores sensibles y pacientes y de miles de niños y adolescentes.

Su dedicación y su ánimo perfeccionista nos traen en esta ocasión la secuencia de siete dioramas que se puede contemplar en el que fue salón de actos de este antiguo colegio. La Anunciación, la posada, el nacimiento, la anunciación de los pastores, el castillo de Herodes, el mercado de Belén, la huida a Egipto y el pueblo de Belén componen esa secuencia del panorama en el que lienzos transparentes pintados por ambas caras permiten, por efectos de iluminación, ver en un mismo sitio dos cosas distintas.

El icodense Maxi Fuentes, un excelente marquetero, nos ofrece, en la misma sala, con el grupo Taller de la Asociación, una renovada composición de belén hebreo en la que destaca la utilización del espacio arquitectónico.

En las otras salas, antiguas aulas, la familia Afonso Armas y Roberto Torres González reflejan en el esmero con que hay que tomarse este tipo de confección, sobre todo, como es el caso del segundo, cuando hay que valorar las centenarias figuras de los Reyes de Oriente. Igual ocurre con el ajuste de los elementos que luce el profesor de Bellas Artes, natural de Guía de Isora, José María Mesa Martín.

Hasta llegar al belén napolitano en el que Martín y Ángeles vuelcan su versátil meticulosidad artística para completar veinte metros de longitud que condensan la composición que es... una auténtica joya.

Luis Dávila, con sus mezcolanzas e interpretaciones curiosas, aporta, en la última sala, ese buen gusto que siempre cautiva.

Unas breves palabras explicativas para acercarnos al belén napolitano, ubicado en la antigua capilla del centro. Este belén representa la época medieval de Nápoles, donde se observan las costumbres de ese entonces, pero también la llegada de los reyes para adorar al niño. Para realizar este belén los autores han tenido que conocer la historia de Nápoles, cómo era el día a día en la ciudad y saber cómo se vestían los ciudadanos.

El belén napolitano es el más llamativo. Las figuras del mismo pertenecen a la realización y proyecto de un nacimiento compuesto por 278 personajes. Son de terracota, es decir, cada personaje está hecho de arcilla modelada y endurecida al horno. Todas las piezas proceden de Nápoles. Explica Álvarez que fue en la ciudad italiana donde compraron los pies, la cabeza y las manos de las figuras. “El resto del cuerpo -dice- lo hacemos en el municipio con vergas y estropajo. El diseño de los trajes y la pintura de las figuras están confeccionados a mano por nosotros. Los zapatos los hacemos de cuero y los ojos son de cristal”.

Esta detallada descripción sirve para contrastar la meticulosidad de quienes han ido incorporando nuevos personajes y nuevos elementos para proporcionar más lustre y realce a esta auténtica obra de arte de la que se sentiría orgulloso, el mismísimo Carlos III que impulsó, allá por el año 700, la costumbre de instalar el belén fuera de las iglesias para así adornar las estancias de los palacios de la nobleza napolitana. En este clásico, un precioso testimonio de usos y costumbres, las escenas representadas reflejan, en un contexto de religiosidad, decepciones y esperanzas, expectativas e ilusiones.

Ilusiones que se van a mutiplicar a partir de ahora, como señalamos al principio, érase una vez..., cuando surquemos el túnel del tiempo para responder a tantos por qué, para establecer semejanzas, para delimitar los pretéritos y para intentar hacer comprender que la vida, entonces, distaba mucho de la visión mercantilista que ahora predomina.

La exposición, para acabar, es una muy sólida contribución a esa gran aspiración de los promotores: lograr que el belenismo sea considerado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO. Son ocho siglos de historia y tradiciones. Son millones de personas prolongándolas y renovándolas.

Si se consigue, este esfuerzo de portuenses, allegados y amigos, reunidos en torno a la Asociación Cultural Belenista y forjados en la entusiasta e inagotable cultura del belenismo, será tenido en cuenta y se dará por muy bien empleado.

¡Enhorabuena y mucha suerte!


sábado, 3 de diciembre de 2016

TRAZOS Y PINCELADAS

Velina y Eugenio han unido sus vidas y ahora su creatividad artística. Se diría que esta es la fusión -al menos, formal- del figurativismo de Díaz y la minuciosidad politécnica de Ivánova. Es una fusión respetabilísima con sus respectivas concepciones pictóricas, con sus ideas y sus tendencias. Por eso, los elementos fluyen para realzar las impresiones paisajísticas y la interpretación naturalista del Puerto, muy poco apreciada por cierto, pese a su exuberancia.

Fluyen hasta resultar singularmente atractivos. Tahíche Díaz Peña, uno de sus críticos, pintor y escultor, habló hace unos años de la mirada de Eugenio, qué decía esa mirada: “Ensoñaciones que son miradas desde su mirada -escribe-, desde la vida diaria, desde la nostalgia, desde las pesadillas, miradas desde el sujeto, desde el oriente u occidente, miradas a la tierra desde la tierra, miradas donde se encuentran miradas perdidas, miradas ingenuas; pero todos sabemos que la mirada no es ingenua y está claro que Eugenio, pintor, científico, que busca e indaga en las razones por las que el mundo es como es, nos muestra una mirada (la suya), una preocupación (la universal), una postura (dirección), una devoción (pasión) que decide. Y decide pintar”.

¿Qué? Ahí lo tienen: los paisajes del norte tinerfeño, la Mesa Mota, el trigal, campo de amapolas, el verde tejinero, la retama copiosa y rebelde, el Teide níveo, la peculiaridad de Bajamar, rincones cuyo paso es probable que frecuentemos pero sin reparar en su plasticidad, lo rural desencadenante del bucolismo, incluso en los tonos pasteles empleados para armonizar el impresionismo, modulando la escala policromática que favorece la imaginación de la mirada, fijada con devoción, que también es pasión, como dice Tahíche. A la tierra desde la tierra.

En el silencio impregnado de serenidad que en su pintura descubriera el crítico Joaquín Castro, se adivina la sutileza de quien hace bascular la luz de modo que los colores ofrezcan calidades que hacen remirar reflexivamente su creación hasta hacer dudar: fría o cálida, ¿cuál de verdad transmite? Cuando el propio Castro habla de Eugenio Díaz como “pintor pletórico, intenso, colorista, lírico, soñador...” está hablando de un autor que adversó el estancamiento para avanzar, siempre libremente, hacia horizontes que armoniza con trazo rápido y tonalidades apropiadas. El resultado es siempre llamativo, ese que es todo, menos indiferente. Lo acreditó en entregas anteriores con sus figuras y figurantes, con sus paisajes, con sus bodegones y con sus óleos. Ahora, nuevas ensoñaciones expanden su mirada que, en el fondo, desvela la apacible insatisfacción pictórica.

Velina Ivánova es búlgara. Hay algunos rasgos biográficos que debemos citar para general conocimiento. Se formó en la Escuela de Especialidades Artísticas de Troian, en su país. Avanzados los años noventa, trabajó en los talleres privados de dibujo y pintura con los profesores Motco Bumov y Gueorgui, dos catedráticos de la Universidad de Bellas Artes Veliko Tarnovo. Ingresó para especializarse en pintura en la Universidad San Cirilo y Metodio. Hasta que ya en el año 2000 accedió a una beca otorgada por la Fundación ARAUCO (Artes y Autores Contemporáneos) e impartida por el pintor español Guillermo Muñoz Vera, con la se especializó en “Procedimientos pictóricos de la pintura europea del siglo XVII”.

Es componente de la Asociación Búlgara de Pintores y Escultores y de su homóloga española con sede en Madrid. Está en posesión de varios premios individuales; ha sido jurado de distintos concursos artísticos; ha expuesto, además de en su país, en Madrid, Toledo, Santa Cruz de Tenerife y La Laguna. Su obra ha sido adquirida por la Casa Real española, el Museo Casa de la Cultura de Elda (Alicante), el Museo Casa del Reloj de la Villa de Santa Cruz del Valle (Ávila) y por el ayuntamiento toledano de Borox.

Estamos, pues, ante una artista consumada. Dotada de una versatilidad asombrosa a poco que se descubra la vivacidad de sus pinceladas sobre tinta china y con aguada, sobre otros colores o con lápiz sobre acuarela y óleo.

Velina no solo ha rescatado sino que ha elevado la miniatura. El retrato o las escenas cortesanas caracterizaron este género a partir del siglo XVI. Se trata de cuadros pequeños, a veces encajados en medallones, relojes de sobremesa o joyeros. Las miniaturas se ejecutan con una cierta variedad de técnicas pictóricas a las que Ivánova no es ajena: óleo sobre cobre, estaño, esmalte o marfil, aguadas sobre pergamino o cartulina y hasta sobre papel vitela.

Algunos estudiosos señalan que la aparición y el desarrollo de la fotografía acabaron con la miniatura. Pero Velina Ivánova parece haberse empeñado en lo contrario. La frondosidad de la vegetación portuense, la del parque Taoro, incluso la más próxima, la que envuelve al barrio donde habita, El Durazno, es una auténtica tentación para los dibujos rápidos y los trazos variados de su lápiz hasta lograr un pulcro y filigranesco detallismo que otorga más valor a su obra.

Esos rincones de generosidad floral, las buganvillas, los rosales, los glaucos y la multiplicidad de tantos matices -hasta en una marina de Martiánez- se rinden ante la meticulosidad de la autora. Hace bueno el principio de que la luz natural es la más recomendable para pintar. Las suyas son obras delicadas ya en acuarelas ya en óleos. Velina Ivánova induce a una suerte de introspección y a un diálogo con el espectador. Ella misma lo ha confesado, “explorando -son sus palabras- un acoplamiento de dos estilos en la pintura, realismo y abstracto, obtengo una unión paradójica de los mismos en los que trato de transmitir y reflejar de un modo analógico a la misma vida real, auténtica y a la vez abstracta, universal y global”.

Un artista anteriormente citado, licenciado en Bellas Artes, Tahíche Díaz, define con soltura la obra de Ivánova, después de destacar su destreza para el retrato, siempre ejecutado con exquisitez: “Un ejemplo de realismo y naturalidad gracias a un minucioso, exhaustivo y paciente proceso, unido a una sensibilidad exquisita”.

La pintura en miniatura, entendida como expresión del arte universal, permite contrastar la intención de la artista, sus sentimientos y sus pasiones. Lo mismo puede decirse del resto de su producción en sus distintas vertientes.


En Trazos y pinceladas (La Ranilla Espacio Cultural, hasta el 31 de diciembre), Eugenio y Velina fusionan, en cierto modo, sus estilos, sus peculiaridades para terminar hablando un pluralista lenguaje pictórico que contiene la evolución de sus creaciones no solo al calor de los sentimientos unidos sino de un espíritu de superación que les hace amar el arte y sus infinitos caminos como personas sensibles y extraordinarias.

viernes, 2 de diciembre de 2016

MONTAJISTAS

Reescribamos los planteamientos de cuando nos llamó la atención, hace algún tiempo, el término ‘montajista’, al haberlo empleado alguien en plena euforia de ciertos escándalos que pululan por algunas cadenas televisivas, en esos programas que asocian a la basura para distinguirlos.

     Nada o casi nada de sus contenidos es casual. Se necesita a alguien, o a más de uno, para gestar la situación y darle luego rango de información o noticia.
En el diccionario, la voz aparece como utilizada en Bolivia, Ecuador y Chile. Dícese del montador de películas o de material gráfico de imprenta. Por lo tanto, el vocablo -si es que así es aceptado- tiene tintes de un derivado: de montaje.
De modo que montajista debe ser el que, en un contexto de comunicación, se presta a hacer cualquier papel en la fabricación de una supuesta información o de una pieza, como decían en televisión. Puede ser, por ejemplo, el conductor o la sirvienta de algún personaje público que, habiendo cesado en su cometido, por despecho o porque les pagan una cantidad, van y cuentan las interioridades de aquel trabajo o de aquella relación con sus jefes.

     Montajista es también la persona que, ansiosa de notoriedad, sin escrúpulos y con ánimo malévolo, se presta a una situación mínimamente urdida para perjudicar o dañar premeditadamente a alguien que un día no hizo declaraciones o produjo cualquier negativa al medio, a un profesional del mismo o al entorno del mismo. Resquemores, revanchismos, móviles políticos y aprovechamientos personales también forman parte del sistema. O de la trama.

     Se le busca un vínculo, se le dice lo que tiene que decir, se le prepara convenientemente, se le obnubila con cifras millonarias de audiencia, se le ofrece un talón... Y ya está: ya es partícipe, ya forma parte del montaje. A este paso, viendo que el caudal de réditos e impunidad  no cede, con el tiempo no es de extrañar que se consigne: de profesión, montajista.

     Hay un episodio célebre en TeleMadrid,  a propósito de una ruta de inmigración ilegal desmantelada hace años en el aeropuerto de Barajas y reactivada por un reportaje de dicha televisión pública para tratar de evidenciar poco menos que un coladero por donde era fácil entrar en el país sorteando controles y demás trámites legales.
Cómo habrá sido el montaje, que los trabajadores de la cadena manifestaron públicamente su vergüenza. La manipulación descarada minaba su propia realización y mermaba -un poco más- la credibilidad del medio. En este caso recordemos que se rasgaron las vestiduras de las consecuencias políticas pero no pasó de ahí.

     El caso es que el montajista, los montajistas, siguen oficiando. No les importa nada: ni el fenómeno de la inmigración ni la función policial ni la seguridad en una instalación aeroportuaria ni la reputación de las personas implicadas. Creen haber logrado lo que querían: sus minutos de gloria (¿de gloria?) y el supuesto desprestigio de quienes ejerciendo cometidos profesionales deben velar para que esas cosas (la red, la ilegalidad, el coladero, la ignorancia y la ingenuidad de televidentes...) no sucedan.

     Les han descubierto. Pero no se engañen: ellos -éstos u otros- lo volverán a hacer. Ya son montajistas profesionales.