miércoles, 12 de julio de 2017

DOS ENTRAÑABLES QUE DICEN ADIÓS

Otros dos amigos que dicen adiós. Cuando la vida se apaga, siempre hay un dolor humano y sentimental que solo el tiempo -y a veces, ni eso- es capaz de cicatrizar. Personas apreciadas que supieron ganarse el afecto de sus semejantes. Su amistad, en sí misma, es un recuerdo gratificante que hoy, cuando ya no están entre nosotros, ponderamos.
Es el caso de Ángel Delgado Martín (Los Realejos, 1940), quien fuera gobernador civil de la provincia de Santa Crruz de Tenerife desde abril de 1991 hasta 1996, cuando cesó tras la victoria electoral del Partido Popular. Licenciado en Derecho y graduado social por la Universidad de La Laguna, era funcionario del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Fue delegado de Trabajo en Santa Cruz de Tenerife y Gerona y ejerció también como inspector general de servicios en el Instituto Nacional de Empleo (INEM). Otro de sus destinos: director ejecutivo de la Organización de Trabajos Portuarios (OTP), cargo que simultaneó con su puesto de secretario de la Comisión Interministerial para el Desarrollo y las Reformas Portuarias.
Ángel fue un socialista metódico. La seriedad fue la característica de sus cometidos, aunque no faltaron dosis de humor y socarronería cuando terminada la jornada o la reunión, compartía con compañeros y amigos ese rato de asueto y convivencia que tanto echan de menos los políticos actuales. Delgado fue un tecnócrata que dejó una buena estela tras su paso por los departamentos en Madrid, como pudimos comprobar personalmente. Sabedor de que los gobernadores de su tiempo debían ocuparse fundamentalmente de la seguridad, quiso en todo momento hacer una labor eficaz, sin que se notara. Austero y equilibrado a la hora de facilitar informaciones, respetó al máximo la relación con directores de medios y periodistas. Después de su paso por el Gobierno Civil -entonces aún no era Subdelegación del Gobierno- pudo seguir carrera política pero prefirió ejercer de nuevo la profesión de jurista. Huyó de honores y prebendas. Fue consecuente con su personalidad.
Otra pérdida que causó profunda consternación fue la de Jesús Yanes Fuentes un portuense que tenía 63 años, emprendedor en el sector del ocio, de los primeros en llevar a cabo la fórmula de dotar a bares y cafeterías de música en vivo y pequeños conciertos. El “Bar Suso”, en el desaparecido hotel Martina del Puerto de la Cruz, se convirtió en un clásico en ese género. Hijo del inolvidable empresario portuense Manuel Yanes Barreto, logró superar las secuelas de un aparatoso accidente de tráfico. Y es que tenía alma de hacer cosas distintas: deportivamente, fue un excelente jugador de tenis de mesa (en sus años mozos, ping-pong), con un saque muy personal que le permitía ganar partidos a 21 con mucha facilidad. Y además de esta práctica, fue un estupendo billarista, especialmente en la modalidad de carambolas. Algunos golpes suyos parecían auténticas filigranas.
Yanes vivió a tope sus aventuras empresariales y sus diversiones. Vestía a la moda, disfrutaba con la primera música 'tecno' y repartía entre sus amistades toda esa ingenua bondad que es posible haya sido traicionada en más de una ocasión. Pero se ganó a pulso ser correspondido y si en ocasiones fue incomprendido, siempre nos quedará la impresión de un hombre modesto y bondadoso. Un enemigo del encono y de la discordia.
Como Ángel Delgado, Yanes ya no está entre nosotros. Les echamos de menos, como ocurre cada vez que los entrañables, los que huyeron de oropeles y ambiciones, dicen el adiós definitivo.

martes, 11 de julio de 2017

EL VALOR DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

El filósofo español Emilio Lledó, próximo a los noventa años, premios Nacional de las Letras y Princesa de Asturias de Humanidades, ha soltado otra de esas manifestaciones que ponen de relieve cómo con algunas ideas básicas hay que estar siempre atentos: la libertad de expresión, por ejemplo.
En una época en la que todo vale, en la que se imponen la difamación, las falacias y el estilo procaz y tabernario, en medios de comunicación y en redes de ciudadanía, invocando un derecho fundamental ya consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las constituciones de muchos países democráticos, entre ellas la española, Lledó ha venido a decir que la libertad de expresión “no vale para nada si solo sirve para decir imbecilidades”. Y miren que se dicen unas cuantas, diariamente. Y si solo fueran imbecilidades...
No es que el filósofo, nos parece, quiera anticipar alguna suerte de límite sino advertir de la inutilidad del principio y hasta de su degeneración a medida que se avance en la manifestación de los pensamientos sin orden ni concierto, sin unos mínimos reparos y lo que es peor, sin temor al ridículo y a la incursión en ámbitos presumiblemente delictivos. Hay tanta permisividad, tanta procacidad, tanta indulgencia y tanta impunidad mediática que este concepto básico de nuestra convivencia va desvirtuándose sin que los aprovechados de turno reparen en lo que costó conseguirlo y consagrarlo mientras lo exprimen sin pudor, hasta el punto de recurrir al victimismo cuando alguien intenta -incluso en legítima defensa propia- frenar los excesos.
Lledó, que no es de los pesimistas precisamente, duda entonces del valor -o de los valores- de la libertad de expresión, cuando la retahíla de imbecilidades se desgrana cotidianamente sin que se advierta propósito de la enmienda. Buenos tiempos para los insultos, las descalificaciones, los absurdos y los despropósitos...; malos para el rigor, mejor dicho, para la sensatez. Simplemente para eso, para la cordura.
Lo advierte, como una enseñanza más, el propio filósofo: “La verdadera libertad de expresión -dice- es la que procede de la libertad de pensamiento. Lo que hay que hacer es mentes libres”. Y eso es lo que habría que tener en cuenta para madurar en democracia y en convivencia social. De ahí que haya que poner mucha atención y toda la mejor voluntad posible, con un acusado sentido pragmático, en ese intento promovido por la profesión periodística de incluir el estudio de la función de los medios de comunicación en el futuro Pacto por la Educación y, por tanto, en planes educativos. Ya lo hemos explicado en otra ocasión: se trata de formar a los escolares -a partir de la etapa de Enseñanza Secundaria- de modo que éstos enriquezcan sus conocimientos y se conviertan en ciudadanos más críticos, con los mismos medios y con la realidad en la que se han de desenvolver.
Quizás así nos acerquemos a las mentes libres, fruto de las cuales -un vaticinio- habrá otra claridad, otro comportamiento, otras pautas de conducta. Mentes libres para decir menos imbecilidades y hablar con propiedad, para hacer de la libertad de expresión un principio apreciado y cultivable y no convertirlo en un refugio recurrente, marrullerro y atrabiliario.

lunes, 10 de julio de 2017

LA REMUNICIPALIZACIÓN VA

Va cobrando fuerza el término . El vocablo es algo feo, cuando menos raro, pero se va abriendo paso a medida que en el ámbito municipalista se van registrando cambios en orden a la gestión de los servicios que un ayuntamiento ha de prestar.
El concepto, también conocido como reinternalización, se explica como aquella actuación de un ayuntamiento basada en la recuperación de la gestión directa de servicios públicos que se están prestando de forma indirecta. Algún autor sostiene que el término debe ser delimitado con claridad pues a menudo se utiliza con escaso rigor jurídico, lo que supone (según el profesor zaragozano Cándido Marquesán Millán) pasar por alto algunos aspectos que tienen una gran trascendencia práctica. La primera precisión, pues, es esa: para remunicipalizar o reinternalizar, debe existir un servicio que tiene el carácter de público y es prestado por un ayuntamiento aunque sea de forma indirecta.
El asunto abunda en el debate, ya clásico, a propósito de si es más eficiente y hasta más barata la gestión privada de los servicios públicos que la pública o prestada directamente por la administración local. Los ayuntamientos españoles han experimentado algunas modificaciones al respecto desde que las corporaciones democráticas, a finales de los setenta del pasado siglo, emprendieron la ardua tarea de funcionar con más cercanía a los ciudadanos y mejorar sus condiciones de vida. Ha habido de todo, resultados para todos los gustos que, en cualquier caso, habría que analizar a partir de las características de cada municipio y las razones que aconsejan la modalidad de la prestación. Ideológicamente es indiferente: ayuntamientos de gobiernos progresistas o de izquierda asumieron también el modelo privado que fue imponiéndose en la década de los ochenta, fruto del impulso neoliberal. No tardó la dicotomía: mientras la gestión pública se identificaba con burocracia, ineficiencia y vicios de funcionamiento, la privada o indirecta significaba -en la teoría- pasar la responsabilidad a terceros (es decir, casi desentenderse), ganar en agilidad y procurar beneficios para la ciudadanía.
En definitiva, un escenario de pugilato, alimentado por intereses: estigmatizar lo público y alimentar la creencia o la opinión de que la gestión privada es mejor, más eficiente y hasta más barata. Con el tiempo se ha demostrado que no es así y algunos se han caído, no con todo el equipo porque las cuentas de resultados siempre se resisten y buscan cualquier resquicio, sino con pruebas tangibles de que la reducción de costes se hace a cuenta de la precarización de las condiciones laborales de los trabajadores o mermando la calidad de los servicios que se prestan. Ya son numerosos los casos en que los contratos terminan saliendo más caros que la gestión directa.
Entonces, la tendencia ahora es la de remunicipalizar o reinternalizar, aún contrastado el afán de 'lobbys” y grupos de presión económica que se revuelven para no perder posiciones... ni negocio. Pero datos y números son llamativos. Veamos: en París, la remunicipalización del agua ha significado la reducción de un 8 % en el importe de las tarifas. En ciudades de Canadá, Reino Unido y Alemania se constatan también disminuciones en prestaciones del servicio de recogida de basuras, eléctrico o sanitario. En Munich (Alemania), las autoridades municipales se están planteando la creación de un servicio público de energías al cien por cien renovables para el año 2025. Y en España, la experiencia del consistorio de León, con votos de PP y PSOE, la titularidad municipal del servicio de limpieza viaria y recogida de basuras, debe ser tenida en cuenta: ahorro de ocho millones de euros y subrogación de más de doscientos puestos de trabajo.
En conclusión, siendo respetables las modalidades -por sus rentabilidades las conoceréis-, se trata de estudiar a fondo la viabilidad de la gestión directa de ciertos servicios públicos que, según se va saliendo de la crisis, favorezca el interés general y ponga blanco sobre negro ventajas y rendimientos. No está por demás, con las experiencias acumuladas y con un elemental sentido progresista, volver a poner en valor lo público, democratizado y transparentado con todas sus consecuencias.
La remunicipalización va.


sábado, 8 de julio de 2017

POLÉMICAS TERRENALES

Anda una parte de la ciudadanía portuense bastante desconcertada por mor de una polémica centrada en diferencias entre cofradías religiosas a cuenta de las actividades de las Fiestas de Julio. Las diferencias, con los debidos respetos, parecen obedecer a nimiedades trufadas de empeños y orgullos, a celos o intolerancias, no a cuestiones de fondo poderosas y trascendentales, capaces de alterar una estructura o una determinación tradicional; por tanto, nada que no parezca susceptible de arreglo a poco que haya voluntad y diálogo. Por consiguiente, ni merece entrar en esas discrepancias, dignas, desde luego, de mejor empeño. Que se entiendan las partes, de verdad, pues en esta vida terrenal todo tiene solución. Y que no hagan de la controversia un espectáculo deprimente de campanario y derivados.

Porque lo peor, desde luego, es la instrumentalización del hecho religioso. Eso sí que es grave. Y llevamos un tiempo preocupante en el que no solo quiere tener razón quien más difame, ofenda e insulte sino que invocar divinidades o santidades con tanta alegría y con tanta superficialidad resulta tan simple y sin costes añadidos, que ello se inscribe en el marco de un comportamiento más propio del surrealismo y del esperpento.

Las creencias religiosas son tan íntimas, tan personales, tan propias que merecen, por sí solas, un respeto. Pero no: hay que alardear, poco menos que presumir, para dar lugar a postureos y expresiones inconvenientes, por muy de buena fe con que se quiera defender algunas posiciones. A ver quién descalifica más, a medir el grosor de los infundios y de la tendenciosidad. Ese es el daño que se causa, el que lastima conciencias y el que merma el fervor, nos parece.

La cristiandad es otra cosa, se cultiva de otra manera. Más tolerancia y respeto, menos egoísmo e insolidaridad. Soluciones de consuno donde hay contraposiciones que las partes hacen insalvables. No se debe -entendemos- hablar ni obrar en nombre de quienes predicaron o enseñaron justamente lo contrario. Esa es la instrumentalización, el desvirtuamiento de significados o simbolismos por una foto, por un logro efímero, por una imposición o por un capricho. Eso viene ocurriendo con fines espurios, en medio de celebraciones, oficios y procesiones, incluso las de intramuros. Malos los afanes de acaparamiento, el principio de sostenella y no enmendalla, el radicalismo, el fanatismo, la incomprensión...

La cúpula eclesiástica no debe ser insensible a estos fenómenos, que pueden ir a más, hasta hacerse incontrolables. Es lo peligroso. Está bien la permisividad pero no captar fieles por la vía facilona y anárquica, pan para hoy y hambre para mañana, nunca mejor empleado. Por eso, sería positivo enseñar al que no sabe, si nos permiten la expresión, esto es, hacer pedagogía, formar, prevenir, distinguir, recomendar y fijar las reglas, hasta dónde se puede llegar para luego hacer valer la auctoritas, que, en estos caso, solo unos pocos cuestionan.

Nadie está pidiendo que cargos públicos renuncien a credos ni a opciones de participación en sus derivados. Lo que se discute es el aprovechamiento, la manipulación, el exhibicionismo, el apego y la invocación para desnaturalizar factores. A estas alturas del Estado aconfesional, esas cosas deberían estar claras pero parece que el panorama es cada vez más complicado.

viernes, 7 de julio de 2017

DEJACIÓN REPROBABLE

Ha pasado prácticamente inadvertido en el vértigo informativo cotidiano la tremenda filípica que soltó el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, a un Parlamento Europeo (PE) prácticamente vacío. Ante el considerado pleno de la institución, espetó: “El Parlamento Europeo es ridículo, muy ridículo”. Cuentan las crónicas que apenas eran treinta los eurodiputados presentes de los setecientos cincuenta y uno que componen la cámara, distribuidos entre veintiocho nacionalidades, cincuenta y cuatro de ellos españoles. Se trataba de repasar y analizar el semestre de presidencia de Malta. Se ve que interesaba muy poco, de ahí la invectiva de Juncker que aludió a un escenario sustancialmente distinto si estuvieran presentes Angela Merkel o Emmanuel Macron. Hasta que llegó el presidente del PE, Antonio Tajani, y mandó a parar, no solo afeando la que parecía ser una sincera confesión del presidente de la Comisión sino recordándole que “el Parlamento Europeo el que debe controlar a la Comisión y no al revés”. Juncker no se arredró, pidió más respeto para las presidencias (también de los países pequeños) y anunció que no volvería a convocatorias como aquella tan poco correspondida.

Discernimientos competenciales, peticiones y propósitos al margen, el caso es que una estampa episódica como la de la Eurocámara, a la que el presidente Juncker puso letra y música, posiblemente para evitar males y desprestigios mayores, debe hacer reflexionar a los representantes que la pueblan. No hace falta cargar tintas demagógicas: se supone que allí van a trabajar, a propiciar soluciones, a transar alternativas y a legislar eficazmente con vocación de mejorar las condiciones de vida de cientos de millones de habitantes de la Unión Europea (UE). Ausentarse de forma tan ostensible es escandoloso. Esa foto de las bancadas vacías es demoledora, tan apta para la crítica facilona de quienes repudian la política y convierten a sus actores poco menos que en unos aprovechados e incumplidores de sus responsabilidades y tan dada a la reprobación -no solo la populista- que lo ocurrido invita a hacer examen de ética política. Da igual que los reglamentos de los respectivos grupos parlamentarios prevean sanciones por ausencia y similares: no basta, no son suficientes para reparar el daño causado.

A menudo, los políticos de toda condición y niveles piden respeto a los ciudadanos, sobre todo cuando muchos de éstos critican abiertamente o sin mucho fundamento sus propias actuaciones. Completamente cierto que a veces se pasan con insultos o denuestos. Pero no acudir al puesto de trabajo, al honrosísimo lugar que significa la expresión de la voluntad popular, es difícilmente perdonable. La política en general no puede permitirse a estas alturas -y menos en Europa- imágenes de instituciones vacías. Una dejación tan masiva como la que nos ocupa es merecedora de reprobación. Juncker no aguantó más y lo soltó. Los europeos ni homogeneizan sus afanes ni se vertebran socialmente con inhibiciones reales como las que brindaron los eurodiputados. A estas alturas, ya deberían saber lo que duele.

jueves, 6 de julio de 2017

SE SIGUEN YENDO LOS BUENOS

Se siguen yendo los buenos.
Hasta parecen escoger el día adecuado para que les despidamos.
En efecto, en una mañana fría y lluviosa, en ese inconfundible medio ambiente lagunero, incluso en julio, dijimos adiós a Carlos González Segura. Atestada la iglesia de la Concepción, con personas que buscaron el cobijo del templo ante las inclemencias, con el obispo Álvarez oficiando, Carlos recibió la penúltima prueba de afecto de quienes sabían de su bonhomía, de quienes correspondieron a su amabilidad, de quienes sabían de su predisposición a buscar soluciones sensatas y dialogadas.
Un funcionario ejemplar, a quien conocimos a bordo de un avión de Binter, hace años, cuando nos disponíamos a asistir a la toma de posesión de José Segura como delegado del Gobierno. Carlos sería designado, horas después, subdelegado del Gobierno en la provincia. Desde entonces, una relación cordial, fluida y respetuosa, circunstancias que no quebraron ni siquiera cuandio cesó en aquel cometido institucional.
Un socialista cabal, discreto, comprometido con quienes de verdad lo necesitaban, que no gustaba de zancadillas ni de componendas y a quien dolían los comportamientos personalistas o de clanes internos que causaban heridas en la organización, sobre todo cuando trascendían en los medios de comunicación.
Gran amigo de Pedro Zerolo, le acompañó en Madrid durante sus últimas horas. Después de su paso por la subdelegación, acreditó su valía de gestor en el Consorcio Insular de Bomberos, desde donde daría el salto a la Dirección General de Recursos Humanos de la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias. Su alto sentido de la responsabilidad le hizo en todo momento cumplir con los cometidos que le fueron asignados.
Sobrellevó su enfermedad sin victimismos, la prueba de su discreción y de su entereza.
No hicieron falta alardes en su despedida. Mejor dicho: en medio de aquella mañana desapacible, recibió el último adiós, bañado en silencio y lágrimas, el testimonio de afecto de quien supo ganarlo con su talante y con su trayectoria pública. Los alardes fueron el aire gélido y la fina lluvia que le acompañaron tantas veces, en su juventud, en su ruta hacia la universidad y hacia sus centros de trabajo, en las calles laguneras, con abrigo o con paraguas. Recordando poemas de Machado o de Pedro García Cabrera o de Carlos Pinto Grote. Siendo uno más entre los miles de vecinos que han configurado la singular personalidad de una ciudad que ayer se vestía para hacer honor a un hombre bueno, a un servidor público que fue ejemplo de honestidad y entrega con los suyos y consigo mismo, con las instituciones y las personas a las que se debía.
Se siguen yendo los buenos.
Hasta siempre, Carlos, el buen Carlos González Segura.

miércoles, 5 de julio de 2017

GENARO



En Santa Úrsula dieron el lunes cristiana sepultura a Genaro Gómez, propietario de uno de los establecimientos más populares en esa ruta  norte tan rica en carne, pescado, pucheros, quesos, vino y otros manjares. Un guachinche, vamos; una venta; un salón de considerable altura en un edificio probablemente autoconstruido; uno de esos lugares donde ir a comer o cenar tiene los mismos estímulos de siempre. Más de una vez nos dimos cita en aquellas paredes acogedoras, donde se llegó a cantar, casi al unísono, La Internacional y el Cara al sol, tal era la heterogeneidad de su fiel clientela. Allí celebraban cumpleaños y algunas fechas señaladas, como la víspera de San Andrés, cuando el olor a castañas asadas se detectaba desde la calle.
En julio de 1989, le saludábamos, “A la sombra”, desde aquella columna que mantuvimos durante años en Diario de Avisos. Con el mismo título de esta entrada, decía así:
Genaro es de esas personas que puede ir por el mundo
sin apellidos pues todos le conocen y le identifican por su
nombre a secas, más que popular en Santa Úrsula y contornos,
más que pintoresco en esas escapadas que se ha dado
por el extranjero.
Genaro tiene dos habilidades: la de guardar un exquisito
equilibrio cuando tiene que servir a los del pueblo y la
Villa al mismo tiempo —los de-abajo dicen que siempre
guardan la mejor carne para los otros; en tanto que éstos
no se explican por que  los de abajo siempre tienen el mejor
vino—; y la de utilizar un peculiar método de sacar cuentas
que nada tiene que ver con calculadoras; pero que invariablemente
se cierran con números redondos para los
comensales.
Por la primera, Genaro siempre logra que las gentes de
arriba y abajo sigan coincidiendo en su "cátedra" ursulera,
con el arbitraje, por cierto, del alcalde de la localidad, al
que le reserva, por supuesto, algunas exquisiteces. Con la
segunda, sin más instrumento que el lápiz y el ojo del buen
cubero, mantiene el interés de los visitantes hasta el último
minuto, revisa por si las moscas y hay algún comentario de
disconformidad para terminar sirviendo, "animus compensandi",
el medio litro de la despedida.
Genaro es de esas figuras que pueblan la geografía interior
isleña, distinguiéndose por su quehacer, porque en solitario,
con los métodos más tradicionales, han sacado adelante
sus negocios y conservan un tipismo y un sabor que
erigen en los más significativos reclamos. Genaro brinda
con todos, de mesa en mesa, y termina siendo uno más en
aquellas donde la heterogeneidad de pensamientos o militancias
ideológicas cede ante la cordialidad, la amistad y el
entendimiento de gentes de pueblo que encuentra en casas
como la de Genaro, allá en Santa Úrsula, un primoroso refugio
en el que se recrean entre vino (s), carne y cuentas de
lápiz largo”.

Luego, Genaro hizo una fotocopia gigante de aquella columna, la enmarcó y la colgó de un estante tras el mostrador. Se convirtió en un motivo de diversión popular, claro. Como cuando le pilló el cambio de moneda y muchos se preguntaban ¿cómo sacará ahora las cuentas, acostumbrado como está, a manejarse con un fleje de billetes en el bolsillo? Pues él, habilidoso comerciante, lo hizo. Y siguió adelante. En la primavera de 1995, un grupo de sus clientes fijos le trasladó a medianoche a un hotel del Puerto de la Cruz donde los militantes socialistas quisieron que ganara unas elecciones internas, todavía no llamadas primarias. Genaro llevó una garrafa para brindar. Años después, la salud y la edad determinaron su retiro. Genaro se convirtió entonces en una referencia de ese peculiar modo isleño de disfrutar la gastronomía y compartir la amistad. Ahora, evocando sus métodos, le decimos el adiós definitivo.

martes, 4 de julio de 2017

LECCIÓN DE HISTORIA SOBRE EL GRAN PODER DE DIOS

Lección de historia de la imagen del Gran Poder de Dios a cargo del historiador portuense y vicepresidente del Instituto de Estudios Hispánicos del Puerto de la Cruz, Eduardo Zalba González. Lección entre veintidós ilustraciones y en medio de una de esas polémicas populares que en la ciudad todo el mundo sabe cómo empieza pero nadie cómo acaba y todos relatan a conveniencia (Polémica a cuenta de diferencias entre dirigentes de cofradías con sede en la Peña de Francia pero que, por fortuna, no trascendió en el acto).
Lección apropiada en el acto de apertura de la exposición Gran Poder de Dios: historia y devoción de un pueblo, que estará abierta en el Instituto de Estudios Hispánicos (IEHC) hasta el último día del presente mes. Apropiada porque en el intento de revitalizar la solemnidad y el fervor, nada mejor que el rigor histórico y la explicación cabal de aquellas circunstancias que entretejen la devoción al considerado alcalde y patrón mayor honorario y perpetuo.
Zalba González, además, es devoto del Gran Poder. Además de haber hurgado en antecedentes documentales, ha participado en infinidad de actos religiosos en los que ha contrastado su dedicación. Habla, por tanto, con fe y con conocimiento de causa. Relata los orígenes de la advocación; describe las vicisitudes de la imagen; relata con emotividad los afanes por sanar de Tomás de Iriarte y Nieves Ravelo, portuense insigne; detalla las fotos más antiguas que se conocen de la talla de hechura anónima, originales de otro portuense ilustre, Marcos Baeza Carrillo; disecciona atinadamente los hechos documentados de la leyenda popular sobre el destino que la imagen habría de enfilar (¿Breña Alta, La Palma?) y alude a los acontecimientos más recientes, ya en el presente siglo, que hermanaron a las poblaciones de esta localidad y del Puerto de la Cruz a través de sus instituciones locales para robustecer el fervor y el recogimiento.
La imagen del Gran Poder de Dios es venerada desde el siglo XVIII. La exposición es un espléndido soporte para comprender el alcance de la evolución de ese respetuoso culto. El relato de Zalba viene a complementarlo, con su explicación sobre el grabado de José Tomás Pablo, “que evidencia a la perfección la influencia de la escultura, utilizado como medio idóneo para difundir su incipiente popularidad”; y sobre los documentos, exvotos, actas y objetos que, residenciados en una vitrina que ocupa la centralidad del recinto, permiten conocer otros aspectos de la imagen, incluso de una antigua vestimenta. Una esmerada selección fotográfica, testimonios de distintas épocas, ya con la imagen procesionando o en su emplazamiento, viene a culminar una colección que, en el fondo, es otra manifestación de la devoción que los ciudadanos y los llegados de pueblos limítrofes sienten hacia 'el Viejito', la peculiar y coloquial denominación con que los portuenses identifican el Poder y su obra misericordiosa.
Tanto, que alguien patentó uno de esos dichos que llaman la atención hasta por su crudeza:
-Al llegar a La Laguna, un precioso Cristo. Al llegar a Tacoronte, un muy bonito Cristo. Pero al llegar al Puerto de la Cruz, con el Gran Poder, se 'jodieron' todos los Cristos.

lunes, 3 de julio de 2017

RTVE, NUEVA ETAPA

Hombre, alguna legítima satisfacción debe experimentar José Luis Rodríguez Zapatero al comprobar que, con el paso del tiempo, varias de sus iniciativas están siendo secundadas o respaldadas, incluso en el extranjero. Quienes entonces le atribuyeron un exceso de radicalismo o de excesiva ideologización, ahora contrastan que el ex presidente no andaba descaminado, ni mucho menos, en ciertos asuntos que tanta controversia suscitaron cuando adquirieron rango de ley o se convirtieron en medidas ejecutivas.

Uno de ellos es la reforma de RTVE, impulsada en el Congreso de los Diputados por el Grupo Parlamentario Socialista y aprobada prácticamente por unanimidad el pasado mes. La Proposición de Ley, a la que se sumó el Partido Popular en el último momento, permitirá, en un plazo de tres meses, renovar el consejo de administración de la corporación y de su presidente, mediante un concurso público.

En la práctica, cualquier ciudadano podrá optar a sus cargos previa presentación de su candidatura y de un proyecto ante una comisión de expertos que habrá de decidir sobre su valía. El siguiente paso consistiría en que los candidatos comparezcan ante la Comisión Mixta Congreso-Senado de control de RTVE que procederá a la selección, en tanto que la votación final se mantendrá residenciada en los plenos de ambas cámaras legislativas. El consejo de administración, que tendrá nueve miembros y será paritario, requerirá el respaldo de dos tercios del Parlamento. El texto aprobado especifica que, en el caso de no aprobarse la normativa en el plazo señalado de los tres meses, se peocederá a la elección del presidente y del consejo mediante el procedimiento reflamentario vigente. Es decir, que para ser coherentes, ya estarán los grupos políticos esmerándose con tal de cumplir con lo aprobado.

Sobre el papel, la fórmula no solo aporta transparencia sino que propiciará un mayor pluralismo en los órganos de dirección de RTVE. Hasta el Partido Popular terminó aceptando las nuevas reglas, argumentando, eso sí, las que considera carencias y una cierta voluntad política de excluir a esta formación. Pero lo cierto es que terminó votando casi contra sí mismo, contra el empecinamiento de sus mismas posiciones: en 2012, ante la falta de un acuerdo para designar al presidente y a los consejeros de la entidad pública, el partido gubernamental que disponía entonces de mayoría absoluta, lo modificó de manera que, en la práctica, bastaba el respaldo de su grupo, en segunda votación, para la elección de estos cargos.

En definitiva, esta modificación es una vuelta al modelo Zapatero aprobado en 2006. Quién lo iba a decir. Se va hacia una versión mejorada de aquel estatuto de RTVE aprobado por su primer gobierno. Mucho mérito tienen ahora, desde luego, los trabajadores de la casa que se implicaron en la defensa de nobles causas como la imparcialidad de la información y la dignidad en la prestación de un servicio público. Su esfuerzo debe ser reconocido. Llegaron a resistir, cuando menos, dicterios e insolidaridad manifiesta de ciertos medios. Pero el final del largo y tortuoso camino es satisfactorio. Que, por el bien de todos, los frutos se vean cuanto antes.

sábado, 1 de julio de 2017

UNA NUBE DE HIELO PARA EL TEIDE

Pasó la Nube de hielo, con sus lágrimas y todo, y “el celoso centinela, con sus siete carabelas” seguía allí. Siempre estuvo. Y siempre estará, o eso creemos.
Licencia para la nostalgia en el Liceo Taoro de La Orotava. Pero también performance modernista para conmemorar el décimo aniversario de la Declaración del Teide como Patrimonio de la Humanidad. El Club Canarias en Hora (CEH) subió y bajó en un acto difrente para darse a conocer en Tenerife: las impresiones y los argumentos se habían desgranado con generosa fluidez para dar paso a los acordes de Benito Cabrera y a la voz de Santiago Melián con la Nube de hielo que inevitablemente emociona.
Es el título del documental producido por Canarias en hora, el digital que dirige Pedro Guerra, quien estuvo acompañado por todo su equipo, desplazado expresamente desde Gran Canaria. Acreditaron sobradamente la apuesta en busca de una comunicación alternativa o complementaria en territorio vecino (ahora que el virus del insularismo inocula con fuerza, estas cosas se agradecen). El periodismo de hoy y de mañana se abre paso en busca de un nuevo modelo de negocio y Canarias en Hora ya ha presentado sus cartas credenciales.
Allí, en el gran salón del Liceo, con una plataforma sobre cuyas cuatro esquinas se situaron Marisa Tejedor, ex rectora de la Universidad de La Laguna y ex consejera de Industria, Comercio y Nuevas Tecnologías del Gobierno de Canarias; Pilar Parejo, ex viceconsejera de Turismo del ejecutivo autónomo y viuda de Adán Martín, su presidente en el momento en que fue aprobada la Declaración; Isidoro Sánchez, ingeniero de montes, ex director del Parque Nacional del Teide y ex eurodiputado); y Alberto Bernabé, consejero de Turismo del Cabildo Insular de Tenerife, allí, bajo la sobria moderación de Sonia Pagés (todo el tiempo de pie), expusieron sus visiones científica, histórica, evocadora, analítica y hasta anecdótica.
En torno a la plataforma, las mesas redondas donde invitados y amigos se sintieron cercanos. Y al fondo, las pantallas para estar atentos a los gestos y a la proyección del documental, segunda parte del acto. Bueno, y a las intervenciones de anfitriones desde un discreto atril, ubicado entre las mesas, detrás de la plataforma. En síntesis, un formato distinto al de este tipo de actos.
No fue debate propiamente dicho. Por eso, Sánchez, tras explicar brevemente la génesis del Parque, el tercero de España después de Covadonga y Odesa, relató el brindis que obligó a reabrir una bodega la noche en que Milagros Luis Brito, entonces viceconsejera de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, comunicaba desde Nueva Zelanda la noticia de la victoria. Y Tejedor desmenuzó la tipología y las características de los suelos tras la erupción, mientras esos mismos suelos le siguen hablando de juventud, de recuerdos y de análisis. Y Bernabé habló de los retos “del icono natural por excelencia”, como definió al Teide y como englobó la proyección de su parque, para estudiar 'en serio' la capacidad de carga. Y Parejo aludió a la gran responsabilidad que significaba el cuidado y la proyección del viejo gigante, hasta el punto de tener que discutir con Manuel Durbán, el conservador, la utilización de los helicópteros para retirar los escombros de las obras de remodelación del refugio de Altavista.
Hablaron del ingeniero Ortuño, de la ley que impedía la extracción de piedra pómez, de la elevadísima riqueza científica del Teide, del reto que significa el equilibrio cuando hay más de cuatro millones de visitantes y quinientos doce mil usuarios del teleférico y del carácter marginal que aún sigue teniendo el avistamiento de estrellas, teóricamente más atrayente que la excursión convencional.
Y el presidente del Cabildo, Carlos Alonso; el alcalde de la localidad, Francisco Linares; y el director de Canarias en Hora, Pedro Guerra, pusieron de relieve el simbolismo, la gratitud, la marca educativo-cultural y el propósito de la exaltación aprovechando que se cumplían diez años de aquella Declaración.
El documental Nube de hielo, con múltiples testimonios, incluido el de cuatro campesinas que dialogaban animadamente junto a uno de los pajales, y con el Himno al volcán del insigne poeta grancanario Tomás Morales, fue seguido con máxima atención. Los acordes de Cabrera, la voz de Melián envolvían una paisajística singular.
Las emociones rubricadas con aplausos. Cuando terminó, el celoso centinela seguía allí.