miércoles, 30 de junio de 2010

SOLVENCIA

Eduardo, el meta portugués, fue el mejor de su equipo pero encajó su primer gol en siete partidos consecutivos y los de Carlos Queiroz entonaron el fado de su adiós al Mundial. Villa superó al arquero en una de las muchas ocasiones que dispuso el cuadro español: lo hizo con el olor del gol que tienen los delanteros que están en racha, que ven puerta casi en cada remate.

España ganó bien, con solvencia. Su mejor partido en la cita de Sudáfrica. Sólida defensivamente, bien trenzada en el medio terreno y peligrosa siempre en ataque, aunque Fernando Torres siguiera negado. Del Bosque descubrió a otro Fernando, Llorente, que salió en la segunda mitad para desequilibrar sensiblemente el juego porque remató y maniató a sus vigilantes, porque abrió huecos y jugó de espaldas como lo hacen los grandes, como lo harían Van Nistelrooy o Milito.

El primoroso comienzo español (tres paradas de Eduardo y un córner en los primeros diez minutos) fue diluyéndose sin que Portugal (salvo en un lance ante la enésima cabriola del jabulani disparado por un atacante luso) hiciera grandes alardes. Demasiado dependiente de Cristiano el juego de los lusitanos. Y cuando no hay acierto en la individualidad, se termina cayendo en la rutina. Confiado en su bloque defensivo, para Portugal todo era cuestión de aprovechar un espacio en el que brotaran la genialidad de Cristiano o de Almeida.

España, en conjunto, jugó mejor. Y ganó con justicia. Exhibió las virtudes que han caracterizado su producción a lo largo de los últimos tiempos, tras la conquista de la Eurocopa. Su desempeño fue el que puede esperarse. Transmitió buenas vibraciones porque jugó con convicción, asentada sobre los pilares de una cobertura recia capaz de desdoblarse por los flancos y sobre el control de sus mediocampistas, a los que sólo cabe reprochar que anduvieran una fase del partido sin movilidad y sin desmarque.

Pero cuando el eje Xavi-Busquets-Alonso-Iniesta está bien articulado y gira con seguridad, no sólo el equipo alcanza velocidad de crucero sino que llega con facilidad y genera peligro. Lástima el desacierto de Torres. Porque de Villa puede esperarse cualquier cosa, en cualquier momento, aunque los técnicos de los equipos rivales ya habrán notado su tendencia: caer por la izquierda, verticalidad y búsqueda de posición de remate como sólo los hacen los grandes. Hasta se le perdona que sea un poquitín goloso.

España solventó su papeleta más difícil en este Mundial y de la forma que lo hizo, con perseverancia y sin triunfalismos absurdos, volvió a ilusionar a la busca de su mejor clasificación histórica. El país aparcó la crisis y volvió a vibrar. Casillas resopló y Busquets se doctoró. Hasta Marchena tuvo sus minutitos.
Alguien recurrió días pasados, en referencia a Luis Aragonés, al “¿por qué no te callas?” que Su Majestad espetó al presidente venezolano hace unos años. Un futbolista de la selección argumentó que esa es la forma con que el ex seleccionador les sigue animando. Acaso un exceso de escepticismo en el 'sabio de Hortaleza' que predijo negros nubarrones frente a Portugal para encontrarse con un horizonte de juego despejado y con escasas turbulencias que nunca hicieron peligrar el resultado.

Más o menos desconfiado, da igual, lo cierto es que España es una de las tres selecciones europeas que se ha colado entre los ocho finalistas. Aguarda Paraguay, con un buen conocido de la afición tinerfeña, 'Tata' Martino. El cuadro guaraní, sin mucho brillo individual, está bien ensamblado y se mueve por ese impulso que ha dado a su papel futbolístico.

España no podrá confiarse, desde luego. Por eso, debe volver a lucir las cualidades que mostró ante Portugal. Lo dijo Del Bosque al final: “Jugando así, es difícil que nos superen”.

martes, 29 de junio de 2010

ASIGNATURA SIN DEVANEOS

Igual lo tomaron al pie de la letra, eso de que en toda crisis surgen oportunidades, y enarbolaron la bandera de la reorganización municipal territorial, como si fuera un invento de lo más novedoso, como si fuera la primera vez que se habla de las más de ocho mil entidades locales españolas.

Cualquier lectura, de verdad. Desde válvula de escape a anacronismos, desde teoría inviable a utilización perversa de la idea para inyectar sustancia a causas que dormían plácidamente (fusión Santa Cruz-Laguna, por ejemplo) o laten absurdamente a conveniencia de unos pocos, desde devaneos y recursos a la desesperada a manifiesta expresión del agotamiento de iniciativas que interesen realmente a una población cada vez más desencantada con la política en en Canarias. La confusión en la que se desemboca acaba por producir un nuevo desapego de la ciudadanía.

Muchos responsables públicos empiezan a desmarcarse. Bastante tienen con el descontento funcionarial, con los apremios de las demandas sociales, con los trámites de proyectos que han salvado su consignación presupuestaria y con asegurar los recursos para la nómina mensual como para entretenerse en debates que, probablemente, se disolverán después del verano cuando las prisas para inaugurar y los procesos para configurar las candidaturas sean las que predominen.

No nos engañemos: como va a ser prácticamente imposible fusionar municipios, hay que madurar las alternativas que, por fortuna, las hay, aunque falte cultura política y cultura cívica para asumirlas y llevarlas a la práctica. A ver quién le dice a la gente de El Sauzal -por poner un ejemplo- que en el futuro será Tacoronte el ayuntamiento del que dependan. Nadie, al menos de los que pierdan entidad, personalidad, valores históricos o funcionalidad futura, de los que se sientan perjudicados, pues, va a renunciar a nada. Al contrario, hasta es probable que sea un hecho para reaccionar y para rechazar. ¿Aceptaría Santa Cruz de Tenerife -una pregunta para otro ejemplo- que el centro, o la capital administrativa estuviera en La Laguna?

Otra cosa es que los regidores y munícipes estudien a fondo experiencias de funcionamiento de fórmulas como las mancomunidades de servicios y consorcios. Y que los partidos políticos hablen entre sí para alcanzar un gran acuerdo que sirva de base jurídico-administrativa al desarrollo futuro de los municipios. Ya se verá si es necesaria una nueva distribución territorial, aceptando la comarca como unidad geográfica natural, o son otros criterios los que inspiren esas hipotéticas circunscripciones. Ya se verá...

No será fácil, en cualquier caso, vislumbrar una solución plenamente satisfactoria. Ahí tienen los antecedentes de la operatividad de las mancomunidades de servicios con las que la gente se ha identificado poco y otras, por múltiples razones en las que no faltan turbios intereses políticos, han devenido en fracaso y subsisten a duras penas o desaparecen, como es la del Norte de Tenerife. Las escasas excepciones de buen funcionamiento y prestación de servicios son plausibles.

Seguro que esa carencia de identificación ciudadana se asocia a una voluntad política nula para hacer de las entidades supramunicipales una referencia institucional respetable, capaces de implicarse en el tejido social e ir creando poco a poco un sentimiento y una cultura que superen ciertos localismos, recelos pueblerinos y las políticas de campanario. Lastimosamente, los intentos de relanzamiento o de renovación de alguna existente no han pasado de meras fotografías periodísticas. Ni siquiera hechos como las posibilidades de una planificación común, de consecuencias de adversidades meteorológicas o de necesidades de equipamientos y el mismo color político de los gobernantes de turno han favorecido esas efímeras expectativas. Ni la concepción catalana de la figura comarcal ni el sólido empirismo del municipalismo francés han interesado mucho a quienes tenían obligación de ir planteando algún avance en estas materias.

Además de las mancomunidades, figuran los consorcios de servicios que, convenientemente gerenciados, podrían servir, sobre todo, para abaratar costos en la prestación de determinados servicios -he aquí la clave de la cuestión-, como pudieran ser la recogida domiciliaria de basuras, protección civil y las actuaciones festivo-culturales.

En fin: asignatura complicada que surge en un momento delicado de recesión económica e incertidumbre financiera y en el no menos delicado período final de la legislatura y del mandato. No es para andarse con devaneos. A ver qué hacen los partidos cuando elaboren su oferta programática para intentar aprobarla.

sábado, 26 de junio de 2010

ELEMENTAL

Pues resulta que muchos de los que no se cansaban de encender y ensalzar la superioridad de España, muchos que cantaban victoria por anticipado, muchos que hablaban y hablaban de las excelencias de la escuadra de Vicente del Bosque, estaban con el miedo en el cuerpo antes de que empezara el partido contra Chile, se desasosegaban en el curso de los primeros veinte minutos cuando los andinos mostraban un generoso sentido de la anticipación y no dejaban armar el juego español y terminaron alabando el resultadismo -casi pidiendo la hora- cuando la impotencia de Suiza ante Honduras facilitaba el pase de unos y otros a la siguiente ronda.

Lo que son las cosas: la España favorita, la aspirante de verdad, la compuesta por jugadores de fichas multimillonaria, de anuncios publicitarios de todo tipo, no inspiraba confianza a quienes más la habían jaleado sobre el papel de las teorías filosóficas del toque y el retoque. Las dudas se apoderaron de los comentarios que presagiaban más complicaciones de las previstas. Por unos momentos se frenó el triunfalismo y hay que agradecerlo.

Menos mal que volvió Iniesta para contrastar que el fútbol es terrenal. Y que en un Campeonato Mundial las pamplinas apenas sirven para algo. Cuando el manchego movió la batuta, Chile empezó a resquebrajarse y el juego español tuvo más luces, aunque Torres tuviera otro día negado para amortiguar el peligro en las llegadas.

Villa hizo un gol de los suyos, con el valor añadido de lo que representa individualmente en la historia personal y en la de España en las citas mundialistas. La racha del barcelonista le sitúa como un atacante fuera de lo común, capaz de lo que sea, principalmente cuando mantiene la frescura y recibe en largo tras el desmarque que favorece las aperturas.

Después llegó el de Andrés Iniesta y se aclaró el panorama. También porque el defensor chileno Estrada hubo de marcharse al vestuario tras esa jugada primorosa del conjunto español. Jugada primorosa por la escasez de acciones brillantes. Curiosamente, el día de menos posesión, de menos ocasiones y de menos remates, España se iba a reposar con dos tantos de ventaja y la sensación de que la clasificación ya estaba lograda.

Claro que un tiro lejano de Millar desviado involuntariamente por Piqué, a poco de reanudarse el juego, echó pimienta al disminuido pote de la incertidumbre. El gol chileno replanteaba el partido pero Bielsa sólo tenía diez jugadores. La escuadra sudamericana pagó caro el precio de la agresividad -tres tarjetas amarillas en los primeros veinte minutos- y la expulsión de Estrada. Acreditó disciplina espartana e hizo sufrir y quebrar la filosofía del toque pero no resistó.

España se sacudió y retomó el mando. No se descompuso, acaso la mejor virtud de la jornada en que materializó su clasificación a octavos como primera del grupo, algo casi imposible después de la absurda derrota ante Suiza. Fábregas entró para controlar aún más el juego, mientras los chilenos perdían gas y se conformaban con el paso de las manecillas del reloj mientras llegaban noticias de que el suizo se atascaba sin remedio ante Honduras.

Así, los últimos diez minutos fueron los del conformismo recíproco, sabedores de que la mínima ventaja española les favorecía. El 2-1, en efecto, parecía colmar las aspiraciones de un grupo en el que todo estuvo muy complicado hasta la última jornada.

Ganó la España que vistió de azul y blanco para devolver la ilusión a un país pendiente del televisor y ahora de las pantallas gigantes que predominan en lugares emblemáticos de pueblos y ciudades. El juego de esa España empieza a ser lo de menos: ahora son finales, la primera contra Portugal. Sólo importa, sólo vale vencer.

A ver si lo entienden quienes, después de haber contribuido a que se disparara la euforia, almacenaron temor y vacilaciones.

¿No habían dicho que el fútbol es para hombres? ¿Y que no hay enemigo pequeño? ¿Y que son once contra once? ¿Y que hasta que no pite el árbitro el final no hay nada seguro?

Elemental, señores, elemental.

viernes, 25 de junio de 2010

PREDILECTO TRISTÁN

Hemos visto a Angel Tristán Pimienta recibir emocionado su título de hijo predilecto de Las Palmas de Gran Canaria. Ya estuvimos presentes hace unos años en otros honores, los que, en forma de medalla, le otorgó José Bono cuando era ministro de Defensa.

Son los reconocimientos a una trayectoria, a una carrera periodística, caracterizada, entre otras cosas, por lo que significa asumir y ejercer -prácticamente a diario- el género más difícil: la opinión.

No basta con decir que Tristán es de los que se ha mojado sino que lo ha hecho con conciencia periodística, con conocimiento de causa, es decir, no es de los que ha escrito alegremente, de forma frívola, con ligereza. Sus juicios de valor, sus apreciaciones han tenido fundamento, han estado basados en el conocimiento de los hechos, en su procesamiento, en el contraste, en el análisis riguroso y minucioso, en la propia experiencia.

¿Y qué dice Tristán? nos hemos preguntado casi todos los del gremio y de la clase política cada vez que se suscitaba alguna controversia o algún conflicto. Entonces, acudíamos a su columna, a sus Apuntes, para entender el por qué de muchas cosas, para explicar claves, para auscultar las razones y sinrazones de materias en las que volcó la experiencia de su oficio y para aventurar, incluso, el rumbo o la resolución de no pocos asuntos. Ha sido la suya, pues, una palabra o una escritura de referencia en el periodismo canario de las últimas décadas.

El bagaje periodístico de Angel Tristán pesa lo suyo. Ha tenido frente a frente a destacados personajes públicos pero también a los anónimos o a los menos relevantes que también entrañaban situaciones o historias dignas de ser plasmadas periodísticamente o, más sencillo, encauzadas desde un punto de vista humano o social. Ahí también estuvo su mano y su sensibilidad.

Vivió no de cerca sino desde dentro el nacimiento de la Comunidad Autónoma de Canarias. Y luego, cuando hubo de optar, entre el periodismo y la política, el primero pudo más, la vocación ganó aquella disyuntiva existencial tan natural como legítima. El periodismo y la literatura de estas islas han visto fluir desde entonces un canal de ideas impresas que hay que reconocer.

Tristán ha sido y sigue siendo un periodista de pensamiento. Defensa, seguridad, energía, justicia, medio ambiente, transportes..., las asignaturas que quieran. Y no digamos las canarias. Del tardofranquismo, la Transición, el autogobierno o de todos los acontecimientos de estos años. O las de la ciudad que le hace hijo predilecto, precisamente por eso, por su constancia, por su dominio, por su capacidad para entender sensibilidades y vislumbrar el porvenir.

Crítico y mordaz, cuando ha sido necesario serlo; riguroso y mesurado, como exigían muchas de las situaciones que comentaba, y consecuente con su propia formación y sus fundamentos ideológicos, Angel recibe con todo merecimiento esta distinción que viene a reconocer una singular trayectoria profesional y humana, otra que pone de relieve su valía intelectual y creativa mediante algo tan difícil en la sociedad de nuestros días como es comprometerse y rubricar con nombre y apellidos.

Ahora, en plena joven madurez, seguirá brillando como observador que escruta de forma incesante al saber que el periodismo, con licencias irónicas incluidas, se demuestra ejerciéndolo como el primer apunte: escribiendo.


miércoles, 23 de junio de 2010

RÁNKING DE COMPETITIVIDAD TURÍSTICA

En un ránking hasta ahora poco conocido, hecho público en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menénez Pelayo (UIMP), el denominado Monitor de Competitividad Turística Relativa (MONITUR) de las las comunidades autónomas, Canarias aparece en sexto lugar, por detrás del País Vasco, Madrid, Cataluña, Andalucía y Baleares.

Se trata de una clasificación hecha con el fin de propiciar un instrumento objetivo dirigido a la valoración de factores transversales que determinan la capacidad competitiva de las actividades turísticas de las diecisiete comunidades. El MONITUR 2009 ha medido la posición relativa de éstas en sesenta y seis indicadores distintos -agrupados en siete pilares de competitividad- que recogen los elementos que más condicionan dicha competitividad en unos mercados turísticos como se sabe cada vez más complejos y entre unos turistas cada días más exigentes y con más alternativas.

Habrá que seguir de cerca las características de este informe que sitúa al archipiélago canario por encima de la posición que suele ostentar en otras clasificaciones basadas en el desarrollo económico y social existente en nuestro país. No es, a falta de un estudio más pormenorizado, para lanzar cohetes, sobre todo si tenemos en cuenta las regiones que nos anteceden pero, al menos, algunos indicadores son moderadamente favorables de modo que invitan a potenciar muchos conceptos, a seguir corrigiendo enfoques y a trabajar con un claro afán de superación si es que se quiere ganar cuotas de mercados justamente desde criterios de calidad
Entre los buenos registros que destaca el MONITUR 2009, destacan los resultados que obtiene Canarias en términos de ingresos turísticos. Lo que son las cosas, porque hasta ahora habíamos escuchado quejas de lo contrario a representantes empresariales del sector. Pero, de acuerdo con el análisis del informe, parece ser que el incremento en la llegada de turistas de mayores efectos multiplicadores por su mayor gasto en destino, se extiende durante la mayor parte del año, debido, clarto es, a la baja estacionalidad.

Y es que gracias a estos ingresos procedentes de las actividades turísticas, Canarias se sitúa en segundo lugar en términos de su impacto social por habitante.

El informe se detiene también en la existencia de márgenes de mejoría para fortalecer los niveles de competitividad turística, entre los que sitúa la necesidad de incrementar e innovar el trabajo que ha de realizarse en los espacios turísticos, especialmente en los destinos de primera generación, con el fin de atender adecuadamente las demandas de unos turistas cada vez más exigentes y con más alternativas.

La nota inquietante del MONITUR 2009 es la referida los recursos humanos. La posición relativa de las que condicionan la competitividad, la menos adelantada, es la que revela la menor eficiencia de los recursos humanos, sobre todo si se compara con los de otros destinos turísticos. O sea, que el discurso de algunos empresarios que hacen hincapié en la formación, en la necesidad de mejorar ofertas, programas y planes de estudio, en ámbitos público y privado, está en plena vigencia teniendo en cuenta este aspecto concreto del estudio.

En definitiva, que no hay que dormirse. La depresión está haciendo ver al sector turístico de las islas que es indispensable moverse, dinamizar y cambiar para no ser arrastrados por la corriente de la resignación y de la rutina.

martes, 22 de junio de 2010

SIN BRILLO

La producción ofensiva de España frente a Honduras fue notable pero la diferencia de tan sólo dos goles a su favor hace dudar, mejor dicho, hace que se hable de una victoria sin brillo y puede que insuficiente, supeditada a los tanteos de la última fecha, cuando a Chile le basta el empate y cuando Suiza intentará echar el resto ante los centroamericanos para aguardar la clasificación cuyo horizonte vislumbró el día que superó a España contra todo pronóstico.

La superioridad de la escuadra española se hizo patente desde el primer minuto pero un bajón en el rendimiento físico experimentado en el segundo tiempo, a raíz del fallo de Villa en el lanzamiento de un penalty, sembró la incertidumbre. Puede que el espíritu conservadurista predominara en los hombres de Del Bosque, ya con la papeleta resuelta, pero ni siquiera los cambios dispuestos por el seleccionador nacional proporcionaron frescura.

Ganó España porque era su obligación, por la lógica, por la diferencia abismal en el fútbol de los dos países. A favor de Honduras hay que decir que cayó con honor, tratando de tocar y jugar, lejos de cerrojos o de intenciones más defensivas que las impuestas por las circunstancias.

Villa hizo los dos goles. Pudo haber aumentado la cuenta pero un tiro suyo fue repelido por la madera, erró el lanzamiento del penalty y falló una ocasión muy clara. Pudo haber sido su gran noche, similar a aquella de Emilio Butragueño frente a Dinamarca, cuando voló hasta cuatro veces sobre el nido de Querétaro. Hubo de conformarse el jugador asturiano con un doblete que, en todo caso, acredita su condición goleadora.

Ante un ataque bastante endeble, la defensa española se lució. Con autoridad. Algo descolocado Pujol pero firme e inexpugnable tanto Ramos como Piqué. Los mediocampistas también son acreedores de una mención positiva: los Alonso manejaron el balón y se aprovecharon del mucho terreno que encontraron, a los que contribuyeron Navas y Villa, pegados prácticamente a la línea de cal.

A España le sobraron ocasiones para aumentar su ventaja. Pudo haber sido una goleada similar a la de Portugal frente a Corea del Norte. Pero, por lo general, faltó acierto. Torres estuvo negado, en una de sus típicas tardes en las que apenas aporta. Se quedó el equipo español con una ventaja exigua.

Eso obliga a jugar a tope frente a la temible Chile de Marcelo Bielsa, un hombre que conoce muy bien las características del fútbol español. Bielsa es un obseso del movimiento sin balón y de la velocidad. Ha logrado imprimir a Chile -también denominada su selección 'la Roja'- un sello propio. Dos encuentros, dos victorias, con la mínima diferencia, de manera que, pese a tener seis puntos, aún no tiene la clasificación matemáticamente asegurada, bien es verdad que depende de sí misma. Su gran problema es que España está obligada a ganar, tiene que salir a por todas.

Primera victoria española en Sudáfrica, primeros goles y primeros puntos. Con un marcador más holgado, es probable que hubiera más optimismo o más confianza para la jornada final del viernes. Pero con el 2-0 sobre Honduras, pese a la superioridad sobre la cancha, esa victoria sin brillo hace que, al menos, frene el triunfalismo y obligue al personal de Del Bosque a esmerarse.

Para pasar y ver qué depara el cruce de octavos.

lunes, 21 de junio de 2010

NO ES BALADÍ

El anticipo del dictamen del Consejo Consultivo de Canarias sobre el contencioso que mantienen los cabildos insulares con el Gobierno autónomo, a cuenta de la distribución de los fondos del Régimen Económico Fiscal entre las corporaciones insulares y locales, acentúa los riesgos de una confrontación interinstitucional que, tal como están las cosas, no es buena para nadie. Pero, también dada la situación, a ver qué presidente, consejero, alcalde o concejal con directas o delegadas competencias en materia económico-financiera renuncia a la posibilidad de unos ingresos -lleguen ahora por la vía que sea- que aliviarían (no más) las tribulaciones que padecen las haciendas locales.

Desde el punto de vista estrictamente político, la posición de los cabildos se configura estricta si, al final, agotadas todas las negociaciones, se cumple el vaticinio hecho por el presidente del tinerfeño en el sentido de residenciar el asunto en vía judicial. Un asunto, ya saben, que tensionó la convivencia en la alianza gubernamental, más concretamente entre Paulino Rivero y José Manuel Soria. Los modos y la interpretación de éste no gustan al cabildismo (si se nos permite la expresión), con lo que el conflicto se hizo carne de titulares de prensa. De ahí, y como un elemento más de otros considerandos que hacen recelar a presidente y vicepresidente económico del ejecutivo, no había pasado. Están en juego 75 millones de euros con los que se quiere equiparar los recursos obtenidos en 2002, de acuerdo con una interpretación de una Disposición Transitoria de la Ley de Medias Tributarias y de Financiación de las Haciendas Territoriales Canarias. Esta, para el Gobierno y ahora para una parte del Consejo Consultivo, no está en vigor. Los cabildos y los ayuntamientos y ahora otra parte del mismo Consejo -sin olvidarnos de algún prestigioso jurista- sostienen que sigue vigente.

Hasta que se supo, efectivamente, cuál sería la resolución del Consultivo. Por primera vez, al menos en esta legislatura, se registra una diferencia mínima a la hora de la determinación: un 4-3, con el presidente como ponente, favorable a las tesis del Gobierno y con las tendencias de los componentes como muy consecuentes y muy acentuadas. Cabe recordar que la decisión no es vinculante, pero viniendo de donde viene, pese a las condicionantes, debe ser tenida en cuenta. Como algo tendría que decir también -y clarificar- esa otra institución que es la Audiencia de Cuentas.

Y entre las lecturas que procede hacer de este hecho, de indudable repercusión política para lo que resta de legislatura -vayan o no a los juzgados quienes han dicho tener intención de hacerlo-, figuran las connotaciones de la propia institución que emite su resolución. Así, mientras algunos han descubierto ahora la existencia del Consultivo, otros minimizan el impacto que puede tener, sobre todo pensando en el escaso interés de la población aunque ésta, curiosamente, se vea afectada pues sobre los administrados a los que prestan servicios las corporaciones locales recaen los perjuicios de una menor capacidad financiera para gestionarlos.

El Consejo Consultivo de Canarias, recordemos, es una de las instituciones autonómicas afectadas por ese impresentable bloqueo o por esa cierta incapacidad de los grupos parlamentarios para acercar posiciones y alcanzar un acuerdo que sea consecuente, lisa y llanamente, con la voluntad de los electores canarios en mayo de hace tres años y cumplir con la norma. No se ha respetado esa voluntad. La soberanía popular, aunque parezca crudo, está en cuestión. El funcionamiento del bloque institucional está adulterado y es el sistema democrático el que sufre las consecuencias, no ya perdiendo calidad sino viéndose dañado en uno de sus sagrados principios. Pero en Canarias pasan estas cosas y, paradójicamente, no pasa nada.

La determinación de este órgano, que actúa en funciones y algunos de cuyos integrantes querrán continuar por lo que mediatizados sí que andan, podrá tener pues repercusiones políticas de desigual estimación pero llega en un momento de la legislatura en que es preciso hilar fino por todas las partes implicadas. Al Gobierno no le interesa una confrontación con los cabildos y ayuntamientos y éstos ganarán muy poco si el contencioso empieza a atravesar los vericuetos judiciales. En esa tesitura, y con el horizonte electoral ya en la mira de todos, este asunto, que ha refrescado ciertas carencias e inconsecuencias de la política canaria, parece tener a corto y medio plazo, pese al escepticismo, una repercusión interesante. No es baladí, no.

jueves, 17 de junio de 2010

CURA DE HUMILDAD

Es inevitable escribir de la gran decepción que ha significado la derrota española ante Suiza. Después de llevar semanas y semanas envueltos en la más triunfalista espiral que se recuerda, el cuadro helvético hizo morder a España el polvo de un tropiezo que obliga, ciñéndonos a la aritmética resultadista, a ganar los dos encuentros siguientes, ante Honduras y Chile, para acceder a la siguiente ronda.

Euforia desmedida, exceso de confianza... En el Mundial, estos pecados suelen tener penitencia de derrota dolorosa. España tuvo la posesión pero no remató lo suficiente y careció de fluidez para desbordar el bien ordenado muro suizo. Ni siquiera cuando Del Bosque tiró de los jóvenes, y de Torres, para poblar el área y abrir la defensiva de Suiza, el conjunto español mejoró su producción ofensiva.

Y así Suiza propinó una cura de humildad, expresión con la que un rotativo español anuncia el revés en su portada. Sin figuras, sin individualidades sobresalientes. Sólo orden, firmeza y disciplina táctica. España había ganado en los anuncios publicitarios, en los comentarios triunfalistas, en los teoremas que saltan por los aires en cuanto vayas en desventaja, en la controversia de las primas millonarias... En una emisora de radio, terminaron echando la culpa al presidente del Gobierno. ¡Lo que hay que oír!

Demasiada evanescencia en una España que tuvo la posesión, nada más. Hasta la fortuna fue esquiva con aquel trallazo de Alonso devuelto por el travesaño. Luego, para Suiza fue la oportunidad más clara. A medida que pasaban los minutos, se mascaba el fiasco. Cuando éste se consumó, la realidad abofeteó la creencia de superioridad, el que hasta ese momento era crecido ánimo español.

Si de las derrotas se aprende -eso dicen, siquiera a modo de consuelo-, la cosechada por España ante Suiza debe servir, primero que nada, para que se bajen de la nube quienes llevan exprimiendo la teoría de que España iba a ganar el Mundial sin empezar a jugar. Quienes tienen que asumirlo son el técnico y los jugadores que ya habrán experimentado en carne propia que no caben más confianzas y que a Sudáfrica, como a cualquier Mundial, se va a trabajar, no importa que el rival de enfrente sea, sobre el papel, menos potente.

Un tropezón cualquiera da en una competición pero, cuidado, porque los de un Mundial se pagan caros. Es normal que no se hable tanto del juego como de las circunstancias que han envuelto la derrota ante Suiza. Puede que persevere la filosofía del toque pero cuando no está acompañada del gol, brotan las complicaciones y se juega a remolque.

Cura de humildad, pues. Ahora, a echar el resto ante Honduras y Chile. Jugando sobre el terreno. Ya veremos si suben de nuevo a las nubes.

miércoles, 16 de junio de 2010

ESCOLARES A LA COLA

Hay informaciones preocupantes, desde luego. Y ésta es una de ellas: tras la primera Evaluación General de Diagnóstico realizada por el ministerio de Educación para determinar el nivel de competencia de los escolares de cuarto de Primaria en lingüística, matemáticas, interacción con el medio y habilidades sociales y ciudadanas, Canarias suspende de forma notable. El estudio fue realizado el año pasado, participaron casi veintinueve mil escolares y los resultados más positivos se registraron en La Rioja, Asturias y Castilla León.
O sea, que disponemos de otro lugar poco agraciado en un nuevo 'ranking': estábamos a la cabeza del índice de desempleados y a la cola de los sueldos más bajos. Nuestra posición no es mucho más brillante en la aplicación de la Ley de dependencia y no digamos en las listas de espera. Y ahora, los niños canarios no sobrepasan las materias señaladas en el párrafo anterior.
Ya tiene la comunidad educativa, próximo a iniciarse el período vacacional, un serio motivo de reflexión, por mucho que se quiera relativizar el estudio y sus resultados. Profesores y maestros, aquellos que disponen de blog o se afanan en tareas complementarias para ir constratando la evolución del rendimiento de los escolares, tienen en este diagnóstico escolar un campo donde plasmar sus impresiones. Aguardaremos con interés sus apreciaciones: a fin de cuentas, sobre ellos recae una parte de la responsabilidad.
Habrá que saber si se trata de una tendencia y si es posible operar correcciones. Estamos ante materias básicas que, según el diagnóstico, no terminan de ser asim8iladas o superadas por los escolares de diez años. En competencia linguística y matemática, los resultados, desde luego, son desconsoladores. Y preocupantes.
Porque en la sociedad del conocimiento, cuando todos coincidimos en la importancia que tiene la formación individual para afrontar las exigencias de esa misma sociedad, las limitaciones y las carencias van produciendo unos desequilibrios y una desigualdad ciertamente inquietantes. Lo hemos palpado a partir de un hecho casi doméstico en Canarias: estudios de Primaria o Secundaria inacabados, luego el acceso al mercado laboral -salvo contadas y afortunadas excepciones- se hace cada vez más complicado. No es necesario insistir en las consecuencias de esa situación.
Lo fácil es decir que nuestros niños ni hablan ni calculan bien, se resisten a sensibilizarse y a actuar coherentemente con el medio y fallan en las bases del comportamiento o conducta social. Pero puede parecer exagerado y hasta demagógico. A ver qué dicen los responsables y los propios maestros. Con este diagnóstico, desde luego, es muy importante conocer sus impresiones y sus planteamientos para que el futuro, a la vista de los datos, sea más despejado.
De momento, la preocupación de la información no la quita nadie.

martes, 15 de junio de 2010

CRISIS Y PREPOSICIONES

Nos encanta vivir con, contra, de, en, para, por, sobre y tras la crisis. Perdón por la sucesión de preposiciones: igual sale un texto que, comenzado así, parece un juego de palabras, cuando no es eso lo que se pretende.

Si en tiempos de bonanza, ya hablábamos de penurias y carencias, y nos defendíamos, o sea, convivíamos con las dificultades y cualquier recesión era lidiada con entusiasmo e imaginación; es decir, sin exageraciones, si casi toda la vida hemos andado entre recortes y limitaciones, ahora que estamos viviendo una auténtica depresión social, económica y financiera como nunca antes habíamos conocido, hemos de ser consecuentes. De verdad, encantados. O casi.

Con la crisis, se aprende a ahorrar. O a gastar lo necesario. Vivíamos por encima de nuestros reales niveles de ingresos. Derrochábamos. La crisis pone muchas cosas en su sitio. Hasta las frases hechas recobran pleno sentido: hay que ajustarse el cinturón.

Contra ella, porque no hay que rendirse y por muy dura que sea, hay que estrujar la imaginación y sobreponerse a las adversidades. Se trata de poder más que ella, de luchar con los recursos al alcance y con los que lícitamente puedan surgir para buscar oportunidades y encontrarlas.

De la crisis viven unos cuantos, incluidos quienes la crearon o la provocaron con sus desmanes y fechorías. Abusadores. Actuaron inescrupulosamente. Eran (son) conscientes de la debilidad humana y de lo dados que somos a consumir por encima de lo que ingresamos, hasta que perdieron el control. Pusieron a prueba el sistema y lo que hicieron fue que brillara el fracaso del capitalismo que, por cierto, no previó este escenario. Y si lo hizo, más ruin todavía.

En la crisis se conoce más. Hasta las entretelas de todo aquello que parecía prohibido o inalcanzable. Se contrasta la realidad económica, desaparece la artificialidad de medios o negocios pensados para crecer sin sentido de la medida. Lástima que en la crisis, aquello que se creó como medio de vida, sucumba víctima de créditos y otras figuras bancarias caracterizadas por la explotación. Los autónomos, desde luego, los grandes perdedores.

Para la crisis trabajan quienes la jalean, quienes hacen bueno aquello de cuanto peor, mejor. Algunos políticos, por ejemplo, están haciendo un master.

Por ella se mueven hilos y decisiones inextricables, manos negras y poderes ocultos que creen que hay que profundizar y que el fondo del pozo no cubre, o no se hace pie. Exprimen, porque es lo suyo, y porque les gusta que los asalariados sufran. Es probable que no sean conscientes de lo que está en juego.

Sobre la crisis se mueven quienes no la han padecido. Los poderosos que lo siguen siendo. Los de empleo estable. Los dueños de la tierra y los señores de la guerra. Sobre ella flotan y reman banqueros y ricachones, quienes siguen trabajando en clave de cuenta de explotación que no merma.

Favorecidos ellos porque siempre tendrán la moneda a su favor.

Y tras la crisis, arrastrados por la ola de pesimismo y de escepticismo, vamos casi todos. Desde luego, todos aquellos que luchamos para superar desequilibrios y somos conscientes de que es la peor época. Pero que no nos rendimos. ¡Hombre! Tampoco es para preguntarse lo de Supertramp, “Crisis. Qué crisis?” (traducido), pero mientras se pueda cumplir con una de las más sencillas pero más atinadas recomendaciones del ya célebre ingeniero Leopoldo Abadía, gastar menos, mejor y más propicia actitud habrá para hacer frente a todas las preposiciones.