viernes, 31 de diciembre de 2010

¡BIENVENIDO 2011!

¡Adiós 2010!
Te marchas al almacén de la historia.
Pocos te guardarán nostalgia.
Quédate con tus catástrofes naturales y con tus plagas de crisis.
¡Bienvenido 2011!
Se te espera, qué quieres, sin mucho entusiasmo.
Pero no faltan ganas de mejorar, de avanzar, de equilibrar, de resistir, de reivindicar...
Así que, con limitaciones y todo, con condicionantes y todo, prepárate porque no hay ganas de rendirse.
Ya estás ahí, año nuevo.
Un poquito de generosidad, por favor.
Disfruten.

jueves, 30 de diciembre de 2010

LA PAELLA

No somos muy dados a incluir aquí hechos o circunstancias personales. Pero hagamos una excepción hoy para hablar de la paella.
La paella de despedida del año. Un grupo de amigos la llevamos saborando ininterrumpidamente desde 1983 por iniciativa del malogrado Paco Afonso. Salió tan bien la primera vez, gustó tanto, lo pasamos tan bien que, sobre la marcha, decidimos institucionalizarla: despedir el año con una paella. Aquella primera vez, por cierto, y otras sucesivas, fue en el desaparecido restaurante "El Zamorano", cuyo propietario, Manuel Cacho Cuadrado, oficiaba de cocinero. Le quedaban exquisitas. Después del almuerzo, la cosa se prolongaba, naturalmente. Al coincidir, el 31 de diciembre, con cenas y fiestas de despedida de año, cada quien en su ambiente, familiar o colectivo, se descubrió -se contrastó, mejor- que algunos empataban pero no podían sobrellevar el ritmo, de modo que la opción más racional fue cambiar la fecha, adelantar la paella a la víspera del últmo día del año.
Y así lo hemos venido haciendo desde entonces. No sólo concejales que hemos sido algunos sino otros compañeros y otras personas que sabían del buen clima y del buen ambiente, de lo distendido y lo divertido, han participado en esta peculiar manera de poner punto final al año. Se iban incorporando de forma natural.
Nazario Hernández de Ara, Sayo, en el desaparecido restaurante "Puerto Cruz", nos ofreció un marco siempre entrañable. Y hasta introdujo una variante: la paella de fideos.
Al término de la comida, había bromas y discursos, brindis y propósitos.
Y después, proseguía la celebración con unos cánticos, una guitarra y otros instrumentos en Malpaís, en la planta alta del bar "Alberto", propiedad de Alberto García Padrón, quien fuera futbolista profesional del Puerto Cruz y del Tenerife. Canciones de los estilos más variados eran entonadas con una clara tendencia al desafinamiento. Pero bueno, había un coro. Y se contaban chistes. Y se repetían las historias y las vivencias. Y hasta se bailaba, para asombro de los turistas que frecuentaban el lugar y encontraban aquel complemento de diversión y bullicio ante la estupenda puesta del sol.
En el repertorio, por cierto, nunca faltó "Bellos recuerdos llegan a mi memoria...", la canción que inmortalizara Carmelo Encinoso en sus grupos musicales y en la propia "Parranda portuense".
Pues con ese espíritu, con licencia para la nostalgia, con simples ganas de mantener y estrechar la amistad, seguimos reuniéndonos, una vez al año, al calor de una paella. Para la mayoría, entrados en años pero no viejos, éste ha sido el auténtico fin de año, ésta ha sido la despedida.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

LLANTO POR UN MEDIO TELEVISIVO

Seguimos atentamente la emisión final de CNN+. Así como hemos celebrado con entusiasmo el nacimiento o los números uno de publicaciones y medios de comunicación, nos embargó la tristeza de un cierre anunciado. Cuando un canal de ese nivel echa el cierre, hay que preocuparse. Por la dimensión de la crisis, por la pérdida de valores intrínsecos, porque se apagan voces rigurosas y críticas, porque sobre profesionales de contrastada valía se cierne la incertidumbrel, porque desaparece una opción informativa sería y creíble... Hay que preocuparse.
Los muy profesionales: fueron fieles a su lema hasta el último instante. Al cabo de casi doce años, transmitieron su cierre. Estaba pasando, lo estábamos viendo. Van con nosotros. Iba con todos, con todos aquellos que abogamos por una información veraz y contrastada, por un medio plural, por una televisión digna y de nivel que signifique un rayo de luz en el oscuro panorama de la mediocridad, las simplezas y la chabacanería.
Tragamos un par de nudos, qué quieren. Estaba sucediendo, lo estábamos viendo. Cómo fenece un canal televisivo. El hachazo invisible y homicida, con permiso de Miguel Hernández, se cobraba la vida de un medio de comunicación. Se apagó la señal. Después de once años. Aparece otra, fruto de una fusión empresarial, en la que se produce y promueve uno de los subproductos preferidos pero de millonaria audiencia. ¡Ah! las cuentas de resultados, los balances de explotación, el lenguaje frío de los números empresariales que prima sobre todos los demás.
Duele, vaya que sí duele, sobre todo porque en los tiempos que corren en algún lugar serio del contexto mediático debemos refugiarnos. Lo dejó escrito Pierre Auguste Renoir: "El problema es que la televisión amalgame y convierta en papilla informe la realidad, la ficción, lo fundamental, lo secundario, el divertimento y la reflexión".
Pero puestos a citar, quedémonos con el periodista y actor estadounidense Jack Gould: "Hay algo absolutamente tranquilizador sobre la televisión: lo peor está siempre por venir".

martes, 28 de diciembre de 2010

COBERTURA SOCIAL

Termina el año con una buena noticia para el municipalismo. Bueno, más bien para muchos profesionales de lo social y para muchos destinatarios de los programas de prestaciones básicas. El Gobierno de Canarias y la Federación canaria de Municipios (FECAM) han firmado el acuerdo que les liga en nuevo Plan Concertado de Servicios Sociales. La satisfacción no es completa teniendo en cuenta que algunos programas no tienen cobertura plenamente garantizada o se verá sensiblemente disminuida pero el acuerdo global alcanzado tranquiliza y permite afrontar el nuevo año con cierta seguridad en este campo.
Y es que el agobio de los ayuntamientos había crecido hasta límites de insostenibilidad que podrían materializarse de no haberse producido el necesario entendimiento del ejecutivo con la federación municipalista. Alcaldes y concejales de servicios sociales, con una inevitable convergencia de contenidos en los informes técnicos correspondientes, no ocultaban su incertidumbre, entreotras cosas, porque es fácil colegir que son quienes primero y de forma más directa reciben las demandas de los ciudadanos nececitados.
El nuevo Plan prevé la atención a unas trescientas mil personas, en tanto que unos dos mil trescientos profesionales dependientes de los departamentos de los ayuntamientos canarios, sobre los que pesaba la sombra de la interrupción de su relación laboral o profesional si no había recursos, podrán seguir trabajando, aparentemente de forma estable.
Lo importante es que el acuerdo tenga la consistencia suficiente para no sufrir alteraciones ni nuevas incertidumbres teniendo en cuenta que 2011 es un año electoral. Los alcaldes saben -o deben saber- que estos recursos hay que administrarlos con mucho celo. Primero, por escasos o ajustados. Luego, por su propia finalidad. No es cuestión de estar despilfarrando ni gastando más allá de las mínimas previsiones que hay que hacer en el horizonte temporal: las nuevas corporaciones quedarán constituidas el próximo mes de junio y para entonces hay que disponer de la seguridad económico-financiera que favorezca la continuidad de las prestaciones. A propósito: que anden atntos los munícipes responsables pues no es cuestión de perder o renunciar a subvenciones por negligencia o descuidos.
Sobre todo, porque pese al acuerdo firmado, del que hay que congratularse, no impide los recortes y las reducciones en programas con la atención a las drogodependencias, los de apoyo a los discapacitados, los planes de mediación y orientación familiar y hasta las escuelas infantiles municipales.
O lo que es igual: en recesión andamos y en ella, al menos en estas metraias, seguiremos.

lunes, 27 de diciembre de 2010

TURBIDEZ

El mismo día en que el periódico Canarias7 anticipaba la información de presuntas irregularidades en la adjudicación de dos unidades de hemodiálisis en otros tantos hospitales insulares, escribíamos que la Comunidad Autónoma de Canarias tenía ante sí el enésimo escándalo político, la penúltima prueba del permanente estado de sospecha que suscitan las adjudicaciones y contrataciones de servicios públicos. Desde entonces, con la denominación que se prefiera, caso “Diálisis”, caso “Roldós”, caso “Artiles”, caso “Palop” o caso “Lifeblood”, han pasado unas cuantas cosas y sólo determinada tenacidad periodística hacía que las sombras y las dudas resistieran, a la espera de que en algún foro, el judicial o el parlamentario, fuera esclarecida la decisión de la consejería de Sanidad, materializada el mismo día en que cesaba su anterior titular. A la persistencia mediática se unió luego la acción fiscalizadora de la oposición socialista en el Parlamento de Canarias y he aquí que la evolución del asunto no parece que “sea uno más de los que terminan en nada”, según infeliz manifestación del presidente Rivero, pues datos, hechos y declaraciones de las partes ponen de relieve que algo turbio ha ocurrido y que las entretelas del caso tienen unos cuantos vericuetos de incierto final.

Dos hechos llamaron la atención en el proceso subsiguiente a la adjudicación: que la firma adjudicataria -recuerden: capital social de tres mil euros, vinculada al ramo inmobiliario- solicitara la repetición del concurso, anunciando que volverá a presentarse, sean cuales fueren las bases del mismo; y que el nuevo consejero, Fernando Bañolas -¡vaya marrón, apenas aterrizar!-, después de varios días de procelosa navegación en determinados mares mediáticos, decidiera prescindir de los servicios de un respetable abogado, Javier Artiles, que asesoraba a la consejería y representaba a la adjudicataria ‘Lifeblood’ en alguna gestión financiera, no sin antes merecer encendidos elogios públicos de la consejera saliente. Si ya es insólito que los ganadores de un concurso público pidieran, en plena refriega, que se repitiese el trámite de licitación, no lo es menos el papel que el letrado haya interpretado en esas entrevistas y gestiones a medida que fueron y van conociéndose, periodísticamente, vínculos, nexos y detalles de intereses que sustentan la operación, de modo que el consejero, por si las pistas, decidió ponerle en reveladora cuarentena y prescindir de sus servicios. Los hechos, por cierto, terminaron entrando en vía contenciosa pues, para que nada faltase, una de las empresas concursantes no adjudicatarias, ante los contenidos publicados, resolvió recurrir administrativamente. Lo menos que podía hacer. La justicia, después de que otra respetable funcionaria, hablara (sic) de intentos de presión o soborno, a la espera de las averiguaciones.

En el ámbito político, la oposición socialista tomaba la iniciativa con la petición del expediente al que ha tenido acceso parcial. Era lo consecuente pedir luz y taquígrafos ante el volumen de suspicacias. Este es un caso en el que no se puede mirar hacia otro lado. La adjudicación de un servicio público no se despacha en medio de tantas presuntas irregularidades. Que el propio Gobierno, ante el recurso de otra firma participante, haya anulado la adjudicación provisional y retrotraiga la convocatoria ya implica una cierta satisfacción, aunque si se van a emplear los mismos pliegos de bases -bien es verdad que nadie los impugnó en su momento- cabe dudar de las alforjas para el viaje. Los socialistas reprocharon políticamente al consejero en sede parlamentaria, en tanto que han solicitado la destitución de dos altos cargos de la consejería para que, producida la anulación, haya una mínima responsabilidad política y no se forme parte de la mesa de contratación correspondiente.

La cosa no termina ahí: que Roldós acusara públicamente a su sucesor de alimentar el escándalo, por actuar “con tibieza y ambigüedad”; y que José Manuel Soria, tan aficionado a pleitos tengas y los ganes, se permita advertir a Bañolas de que puede incurrir en prevaricación, revela, cuando menos, algún nerviosismo. Y es que hace unas pocas fechas, dijo que si el consejero tenía dudas, que no adjudicase. ¡Insólito! Y aún cuando desde las filas de los antiguos socios gubernamentales han echado algún cabo para asirse, siquiera atribuyendo la culpa de lo ocurrido a los propios socialistas, la escena se ha cubierto de nubes densas y opacas que auguran un final muy dudoso. Quiere decirse: alguna responsabilidad habrá. En alguien, de alguien. Salvo que se quiera hacer bueno -y no sería de extrañar- el infortunado aserto del presidente: terminará en nada. Al menos, más allá de los vericuetos y las tentaciones, de las apariencias y las realidades, las dudas y las certidumbres, los destinatarios del servicio de las unidades anuladas, los sufridos pacientes y contribuyentes, la resignada sociedad canaria, en definitiva, se merecen un respeto y una explicación.

A ver si han aprendido que con la sangre no se juega. O no se hace negocio.

viernes, 24 de diciembre de 2010

SALUD Y BIENESTAR!

¡Noche de comer pasteles!, hemos dejado escrito en el muro de facebook.
O sea, que dulce.
Porque un día es un día.
Y porque muchas amarguras se acumulan a lo largo del año como para no desear una jornada placentera, rubricada con ese sabor que permitirá recuperar la cotidianedidad.
Y así podremos seguir deseando: ¡Salud y bienestar!
Que disfruten.

lunes, 20 de diciembre de 2010

CONTROVERTIDO PLAN

Después de aquel revés para los promotores y para los redactores, en forma de ventana que se abría y esclarecía el panorama a numerosos propietarios que se sentían considerablemente perjudicados; después de aquella decisión de la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (COTMAC) que, teóricamente, pretende preservar los intereses generales del municipio, el Plan General de Ordenación (PGO) de Santa Cruz de Tenerife, una vez devuelto, será sometido de nuevo, el próximo martes, a la aprobación del pleno del Ayuntamiento en medio de una lógica expectativa social, de una notoria incertidumbre y de una considerable tormenta política interna en algunos de los grupos políticos que han de fijar su posición. Hubo que rehacer el Plan en gran medida y ahora, tras el paso por el consejo rector de la Gerencia de Urbanismo, con evidentes prisas que no convencen a nadie y sin tiempo material para que haya un estudio más detenido, las vísperas navideñas mantienen la desazón, ya se verá si al nivel de las protestas ciudadanas de hace unos meses.

En efecto, mientras se sucedían las interpretaciones sobre el alcance de la decisión de la COTMAC y se prolongaba la controversia política, hay que retroceder hasta aquellas manifestaciones populares que pusieron en evidencia no sólo el hartazgo de amplios sectores de la ciudadanía sino el desgaste y el agotamiento del propio gobierno municipal y de quienes habían votado favorablemente la aprobación inicial. En un mandato que ha tenido de todo y no mucho favorable para los actuales responsables de ese gobierno, la determinación hacía sonar los timbres de alarma en los estados mayores de los partidos, en los cenáculos, en los foros de opinión y en los últimos núcleos donde se marca el camino a seguir a la espera de que escampe y surja otro asunto que minimice los impactos. El nuevo PGO, tan necesario según opinión generalizada, se quedó solo y cuasi apestado; parecía no gustar ni a quienes lo concibieron y lo aprobaron.

La figura ‘fuera de ordenación’ suscitaba entonces una fuerte contestación e impregnaba de mayor incertidumbre el devenir del Plan que se adivinaba largo y proceloso. Que el informe de la COTMAC haya constatado ciento setenta y tres errores materiales y registrado ciento ochenta y siete reparos revela que, o se pretendía poco menos que una revolución urbanística o la redacción estaba plagada de imprecisiones y precipitaciones, dejando el campo llano para que los discrepantes, más o menos asistidos de razón, pudieran expresarlo, no sólo desde el ángulo de los perjuicios sino de las sospechas. Entre las voces críticas, se sigue insistiendo en que aún quedan cien mil ciudadanos fuera de ordenación.

Pues parece que quienes restaban importancia a esa figura o creían que podía manejarse a conveniencia, van a tener que replanteárselo según los razonamientos del órgano que frenó la aprobación del PGO santacrucero. Se habla -reiterando posiciones expuestas en antecedentes registrados en la propia capital y otros municipios insulares- de la imposibilidad de reconstruir la edificación o instalación en las mismas condiciones que las existentes y de la inadmisión, en esos inmuebles fuera de ordenación, de obras de consolidación. En cifras de afección, siempre con la provisionalidad que hay que manejarlas y a la espera de incorporar las alegaciones al documento final, unas dos mil fincas en diez distritos de Santa Cruz y casi cien mil vecinos. Parecen muy altas.

Alguien -¿o nadie?- pedirá responsabilidades. La elaboración del Plan conllevó unos gastos. Las determinaciones de la COTMAC entrañan un valor que, independientemente del carácter técnico, tienen su lectura política por las repercusiones. La situación interna de los grupos políticos revela, cuando menos, muchas incógnitas. Se está demasiado cerca de la cita electoral como para refugiarse de nuevo en la desmemoria. Desde luego, quienes aún vean la botella medio llena tendrán que rebuscar argumentaciones sólidas porque, con lo ocurrido, persuadir a la ciudadanía que en su momento dijo basta y ha agotado una de las vías para su negativa, no va a ser una estrofa murguera fácil de memorizar.

sábado, 18 de diciembre de 2010

UNA SENSIBILIDAD, OTRA RESPUESTA

Quedaba pendiente desde hace unas semanas un comentario sobre el intento de concentración ciudadana (en el lenguaje más reciente, una quedada) promovido desde una red social por un grupo de personas que, al socaire de un espíritu quejoso, ha venido expresando su sensibilidad por los males que afectan al Puerto de la Cruz, por la desidia que suele apreciarse en algunas localizaciones de la geografía urbana y por la falta de iniciativa para remontar la situación.

Se hizo la convocatoria para un domingo en el sector de Martiánez. Fue aquella fecha en que el Gobierno de Canarias decretó, en las primeras horas de la tarde, la alerta roja por fenómeno meteorológico adverso. Aquello determinó la escasa asistencia. Algunos participantes en la red que tenían intención de asistir justificaron su ausencia por tal motivo, en tanto que algunos de los que acudieron, según cuentan, tenían sentimientos contrapuestos e impresiones variadas: primaba una cierta decepción por la reducida respuesta, motivada por esa adversidad climática y también porque en el Puerto es difícil que cuajen convocatorias de este tipo. Es difícil, decía alguien, dar la cara en esta ciudad pues parece que te están señalando y muchas personas como que se acobardan.

Lo cierto es que los resultados de la convocatoria no satisfacen. Que sirva lo ocurrido para probar que no basta la buena voluntad y que la espontaneidad que brota en la red se quiebra cuando ha de traducirse al mundo real, al ámbito portuense, siempre caracterizado por un cierto espíritu acomodaticio y donde la vida asociativa nunca fue distinguida.

Este tipo de manifestación, concentración, quedada o sentada precisa de una mejor organización. Y ésta pasa por dotarse de una mínima estructura que ponga en marcha los resortes de la participación a la que guía la noble idea, como era el caso, de expresar un sentimiento cívico: seamos menos abandonados, nos duele el pueblo, acabemos con la desidia, tomemos la iniciativa, no dejemos que este estado de cosas siga favoreciendo a los que quieren ver al Puerto hundido…

Así que no arrojen la toalla los promotores por tan magros resultados. Que tengan en cuenta todo lo ocurrido si es que quieren repetir la experiencia. Y nada de anónimos o de abstractos. La causa tiene la suficiente nobleza como para dar la cara sin el más mínimo temor. Habrán aprendido que si estas cosas no se hacen bien, con esos mínimos a los que hemos aludido, las consecuencias serán las contrarias de las pretendidas.

Lo importante es que la ciudadanía acredite que está viva y activa, que tiene ganas de participar, que siente a su pueblo y que se resiste a que siga languideciendo.

En conclusión: una sensibilidad, sí; pero se precisa otra respuesta.

jueves, 16 de diciembre de 2010

LA JUNGLA DE LA TDT

Suerte que somos un Estado de derecho y se supone que los resortes que lo hacen funcionar, por muy lentos y por muy condicionados que estén, terminarán haciéndolo, siquiera para seguir creyendo en algo, para no arrojar la toalla ante tanto desatino, ante tanto capricho, ante el descarado favoritismo y ante tanto pasotismo como se suele apreciar en muchas decisiones de órganos ejecutivos de instituciones o administraciones públicas.
Suerte que Canarias forma parte de ese Estado y que algún día serán resueltos -en sede judicial, por supuesto- asuntos como esos concursos públicos que, por fas o por nefas, generan una notoria controversia a poco que se escarbe en las determinaciones de mesas de contratación o de órganos facultados, sobre todo en su fase procedimental. Eso sí: no hay que hacerse muchas ilusiones en cuanto a perspectivas temporales ni que las últimas decisiones sean las definitivas. En la tierra donde tocan el tambor y la gente se mueve, todo es posible, todo.
Es el caso del concurso convocado en su día por el Gobierno de Canarias para la adjudicación de licencias de emisión en el sistema de Televisión Digital Terrestre (TDT). Lo de siempre: unas bases, unos requisitos, unos plazos... Hay que evaluar y hay que optar, lo que significa que algunos de los concursantes quedan excluidos, hecho que conllevaba prácticamente el cierre o la desaparición del canal emisor al quedar suprimido lo que se conocía por campo analógico. Por supuesto, estos excluidos y disconformes con el fallo han seguido la vía jurisdiccional correspondiente recurriendo para no quedar relegados al olvido.
Y he aquí que cuando se creía que la jungla iba a tener luz de TDT -miren que se habló de excelencias de todo tipo para cualificar, qué ilusos, el sombrío panorama de las televisiones locales-, surge el problema, sorpresivamente, con los adjudicatarios y con los que no lo son. El Gobierno de Canarias, tan celoso con el cumplimiento de las bases del concurso, no ha estado igual de sensible ni vigilante con lo que ha acaecido después, cuando se ha comprobado que algunos canales ni de lejos cumplían con lo que se les exigía legalmente -uno de ellos ha estado incluso largo tiempo en negro, o sea, cerrado- y otros, en manifiesta y flagrante infracción, ocupan una frecuencia sin permiso de ningún tipo y emiten a sus anchas sin que ninguna autoridad competente interfiera, llame la atención o haga una mínima declaración pública para salvar lo que pueda quedar de creíble en la jungla a la que llegaron con voluntad, dicen, de regular y poner fin, sin exageración, a tan colosal desbarajuste. Será que prefieren seguir pescando en río revuelto, en otras palabras, influyendo y sesgando, que en eso han demostrado ser auténticos expertos.
Así las cosas, si ya los canales de televisión locales andaban en tela de juicio por razones extrajudiciales, ahora, con este embrollo que se agravará por la cercanía de las elecciones autonómicas y locales, se acentúa la incertidumbre, de modo que, en vez de tener estructura y emisiones estables, o lo que es igual, empresas mínimamente consistentes y profesionales aptos para cumplir con los deberes de informar, formar y entretener, nos encontramos ya con señales devaluadas y depauperadas, distorsionadas y alejadas de principios básicos que pudieron haberlas alumbrado: proximidad, pluralismo, servicio… Al contrario, en esa jungla (donde se desaprende, según feliz expresión de un crítico televisivo), la tendencia -con honrosas excepciones- es que proliferen la desinformación, las ilegalidades, la manipulación desorbitada, las zancadillas, los chantajes, los desafueros, los servilismos, los absurdos, los insultos, los gritos y la sinrazón.
Y suerte que, además de en la jungla, andamos en un Estado de derecho.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

VERGOGNA!

Tres tránsfugas 'contratados' salvan al Gobierno Berlusconi.
Este es el título de la crónica de Miguel Mora para el periódico El País, referida a lo sucedido en la Cámara de Diputados con la moción de censura presentada contra el presidente del Gobierno.
Un párrafo de la crónica lo explica prácticamente todo: "Los votos de tres tránsfugas contratados para la ocasión por el Pueblo de la Libertad, uno del Partido Democrático y dos de Italia de los Valores, más la traición navajera de dos diputados de Fini (ex aliado de Berlusconi), que a última hora abandonaron a su líder, resultaron decisivos".
Vergogna! Vergüenza. Estas malas artes en la política dan asco. En Italia y donde sea. Que un hombre tenga su precio, que un político tenga un precio, produce repulsión.
Después dicen que es muy cruel hablar del cáncer del transfuguismo. Pues no. Un representante del pueblo que cambia de color político y encima se deja sobornar y además adultera una voluntad popular no merece estar en una institución representativa de la soberanía del pueblo.
Horrible, inefable este espectáculo italiano.
Vergogna!