lunes, 4 de marzo de 2013

PENSIONISTAS PERJUDICADOS


En la vorágine informativa que intentamos sobrellevar -al Gobierno le viene de perlas: una noticia solapa a la otra no sólo para desviar la atención sino para estimular la que compense otros focos de erosión-, ha pasado inadvertido un hecho que no deja de ser histórico: el principal partido y la mayoría de los grupos parlamentarios de la oposición presentaron un recurso en el Tribunal Constitucional (TC) por la no revalorización de las pensiones.
            Se trata, en el fondo, de intentar restituir una conquista o un derecho que la oposición, en su conjunto, entiende que el Gobierno presidido por Mariano Rajoy ha arrebatado a los pensionistas. Ya veremos qué dice el alto tribunal pero, desde luego, la suspensión del derecho de revalorización en el presente ejercicio -sustituido por un incremento discrecional- puede ser interpretada inicialmente como una vulneración de la Cartamagna en cuanto que dispone que nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos.
            Los orígenes del problema -confiemos en que su definitiva solución no se demore en exceso- hay que situarlos en noviembre del pasado año, cuando el Gobierno decidió no actualizar las pensiones con el Índice de Precios al Consumo (IPC) para mantener su poder adquisitivo. La decisión del ejecutivo llegaba cuando el derecho ya se había generado, prácticamente desde el 1 de enero de 2012, por lo que cabe entender el carácter retroactivo de la medida que es uno de los motivos de la presunta inconstitucionalidad.
            Recordemos que hubo entonces elecciones en Galicia y Catalunya. El partido gubernamental incluyó, entre sus mensajes de campaña, la revalorización de las pensiones y hasta su mayoría parlamentaria así la votó en el Congreso. Pero… el gozo, en el pozo de los incumplimientos y de los derechos individuales restringidos. Entre la irretroactividad y la privación, lo cierto es que los pensionistas se han visto negativamente afectados, pese a que el Ejecutivo, consciente de la impopularidad de la medida, decidió aplicar una revalorización de las cuantías percibidas del 1% para aquellas pensiones superiores a los 1.000 euros mensuales. Porcentaje que se incrementa hasta el 2% para las inferiores a los 1.000 euros.
            Son casi nueve millones de pensionistas, luego no estamos ante una decisión que se despacha sin más. Claro que se resiente su nivel de vida y claro que aumenta el riesgo de exclusión social. Hay un factor añadido: la pérdida de renta que implica esta medida puede perpetuarse de forma perjudicial en años sucesivos al no consolidarse la cuantía de la pensión.
            Conclusión: habrá que estar muy atentos a la resolución que sobre el particular dicte el TC. Y esperemos que para entonces no pase tan desapercibida, informativamente hablando, como este recurso presentado por la práctica totalidad de la oposición parlamentaria, un hecho histórico, ciertamente.

viernes, 1 de marzo de 2013

EL LAGO DE TODOS. LOS PORTUENSES NO PUEDEN PERMANECER NI INDOLENTES NI INDIFERENTES


Han vuelto a soplar los vientos de la privatización de la gestión del complejo turístico ‘Costa Martiánez’, el Lago, para entendernos coloquialmente. De ello hemos hablado y escrito en el pasado. En su momento (debió ser en el mandato 2003-07), cuando ejerciendo la oposición política en el consistorio, frenamos a tiempo con una moción las intenciones del gobierno local de entonces (muchos de sus componentes son prácticamente los mismos de ahora), señalando razones éticas y hasta sentimentales para no llevar a cabo la iniciativa que tenía -y tiene- una alternativa en forma de empresa mixta que, además de poder asumir la gestión, impediría, sobre todo, que cobrara cuerpo la sensación de que el pueblo pierde también el Lago, deja de controlarlo o lo cede a terceros. Por mucho que se explique que sigue siendo de titularidad pública o que no merma el patrimonio municipal. Es decir, un día le arrebataron la playa al pueblo -para bien, con todos sus matices- y ahora quieren que sean otros quienes exploten una seña de identidad, la joya de la corona, la tercera instalación más visitada de la isla.

La pregunta, aunque pueda parecer demagógica, es inevitable: entonces, los portuenses, representados en su Ayuntamiento, ¿no pueden o no saben gestionar directamente el complejo? ¿Tan difícil es hacerlo? ¿Es que la incapacidad llega a esos extremos? ¿Es que el afán privatizador no tiene freno, por muy alta que haya sido la fiebre del pasado?

Lo cierto es que, necesitado el gobierno local de transmitir que se están haciendo cosas y que la rehabilitación turística va por buen camino, salta a los medios la voluntad de materializar una nueva concesión administrativa que, de hecho, supone convocar un concurso para que la empresa privada (una o más) gestione durante un período de años la explotación del Lago. Llamó la atención -seguro que con el fin de alarmar lo menos posible- que en las informaciones periodísticas se consignara que los trabajadores tendrían su continuidad garantizada.

Pero he aquí que la mosca zumbó en los oídos del personal del complejo y éste haya dicho que desde el Ayuntamiento se les informó de que hasta el año 2018 no iba a ser modificada la actual fórmula de gestión pública. Pero la mosca no se ha alejado del todo: recibe versiones de que se está haciendo un estudio de costes y rendimiento, es decir, los preliminares del proceso de privatización. O sea, el viejo andar de la perrita. Por supuesto, para estar en consonancia con la corriente o la doctrina más actual que subyace en cualquier reforma, ya hablan de importantes ahorros de gastos para la estructura municipal.

Pues ya deberían saber los empleados públicos del Lago por donde conducirse, esto es, prepararse y asegurar. Que no se cansen de pedir informes escritos, y de reunirse, y de estudiar el asunto con quienes haga falta las veces necesarias. En casos similares anteriores, la parte social no corrió con la mejor suerte. Cuidado con picar ciertos anzuelos o desentenderse.

Pero ésta no es una cuestión solo de los empleados, de ahí que sea saludable la primera aparición de la presidente del Centro de Iniciativas y Turismo (CIT), Hortensia Hernández, quien, además de reclamar un amplio consenso político, apela al papel activo de estamentos y operadores turísticos. No se puede ser indiferente ni indolente en este posible trance.

Hacia una empresa mixta

La alternativa que sugerimos, una empresa mixta, está esbozada desde hace algún tiempo. En ese sentido, transcribimos un fragmento de la tercera entrega de un trabajo titulado “Alternativa para un modelo de gestión”, publicado en junio del pasado año:

         “…En aquel momento, pues, se frenó el intento de acometer una gestión indirecta o privatización. Se materializó un proyecto de remozamiento de las instalaciones, derivado de un ventajoso convenio para el Ayuntamiento suscrito con el Cabildo Insular, aprovechando el traslado del Casino Taoro. Y nunca más se supo, porque en el siguiente mandato 2007-11 no se volvió a plantear la cuestión. En el presente, ya lo saben: situación límite, una cooperativa que desaparece, una deuda contraída con el Ayuntamiento por importe cercano a los tres millones de euros, deterioro evidente de las instalaciones, merma de la calidad en la prestación de los servicios, menguada profesionalidad, instrumentalización política en la contratación de personal y escasa sensibilidad por parte de los responsables directos…

         Procede, pues, un cambio en el modelo de gestión. Las circunstancias han cambiado; pero para ser consecuentes con los planteamientos defendidos hace más de cinco años, aportamos la alternativa de una empresa mixta, con capital mayoritario del Ayuntamiento. Es una manera de comprometerse y de hacer que prepondere lo institucional, lo público. Es una modalidad garantista, en la que personas privadas y la Administración, en este caso, la local, son propietarios del capital y, por consiguiente, se toman las decisiones de forma conjunta. La participación dependerá de los derechos y acciones que las partes tengan en la empresa. Con la empresa mixta se trataría de optimizar el desempeño que el Ayuntamiento ha de acometer para afrontar un hecho crucial en un complejo turístico cuyas características han quedado suficientemente descritas en esta serie. Un desempeño que ha de estar caracterizado, en todo momento, por la profesionalidad y por el rendimiento positivo.

         Todo, pensando en el interés general y en la revitalización de unas instalaciones únicas, el primer parque marítimo de Canarias, que ha generado unos estimables niveles de riqueza y no sólo económica. Claro que para esta consecución se requiere un amplio consenso político. Y también, igual de claro, un Ayuntamiento en mejores condiciones económico-financieras. Acaso estribe aquí la gran dificultad. Pero el asunto es inaplazable y alguna solución hay que adoptar. Es una de las claves del mandato”.

Es una vuelta al pasado, un retroceso a los años cincuenta y al Lido de Gilbert. De modo que una gestión indirecta pura y dura tiene su alternativa. Hay que apremiarla. Y superar la fiebre privatizadora. El Lago es de todos, aunque a lo largo de los últimos años se haya deteriorado y no se haya mantenido adecuadamente. Los portuenses tienen que entender que no puede seguir menguando su patrimonio, lo suyo, lo que tanto les ha costado. No pueden permanecer impasibles. Por eso apelamos a valores éticos y sentimentales. Al final, va a resultar que a los hijos del pueblo, utilizar o disfrutar de lo que es suyo, les va a significar un desembolso, otro más. Y que no vengan con la cantinela de que no es la época de la economía subvencionada. El riesgo de que se quedan sin nada salta a la vista. La hipoteca. Si para el futuro parque marítimo y hasta para el puerto también hay que abonar, pues ya nos dirán donde se puede transitar, entretenerse o solazarse.
Con razón, circulan bromas e ironías en redes y conversaciones: ¿Qué será lo próximo: el Peñón del Fraile o la ñamera de la pila?

jueves, 28 de febrero de 2013

ITALIA NAUFRAGA

Italia naufraga tras la convocatoria electoral. Siempre fue pintoresca, peculiar, la política italiana. Antes y después de Tangentopoli, aquella operación que en 1992 desmontó una auténtica trama de corrupción, en realidad, el propio y putrefacto sistema político del país en el que todos los partidos estaban implicados en algún escándalo. Era la corrupción institucionalizada. De ahí brotó ‘Manos limpias’ (Mani pulite, ¿recuerdan?), una operación que decenas de magistrados emprendieron para sanear aquella putrefacción y que miles de personas apoyaron en manifestaciones masivas. Desaparecieron las dos grandes organizaciones políticas, Democracia Cristiana y Partido Socialistas, y a la escena saltó Silvio Berlusconi. La cosa siguió igual o peor. Y los italianos, acostumbrados a convivir con todo eso, empezaron a pasar de política porque no hallaban excepciones a esa generalización de políticos iguales.


Italia naufraga. É una fatalitá. Una de las principales economías de la Unión Europea se tambaleó durante meses tras los sucesivos desastres de Berlusconi. Se pensó en Monti, un tecnócrata, como solución. Pero la austeridad y la contención no han bastado.

Ahí están las pruebas: los resultados electorales que anticipan una ingobernabilidad. Y eso que los italianos han acudido a las urnas. Entre las interpretaciones que se hacen desde la distancia, asistimos a varias de las consecuencias de ese ‘austericidio’: el estrepitoso fracaso de Monti; la propia reaparición (popularmente respaldada) del ex presidente Berlusconi y la irrupción de Beppe Grillo, con sus comicadas y su cántico antisistema. É una fatalitá.

No pregunten qué pasará ahora: no hay respuesta. El ‘austericidio’ sigue cobrando víctimas políticas.

miércoles, 27 de febrero de 2013

PERIODISMO NO SUPEDITADO


El coordinador de informativos de la Cadena de Ondas Populares Españolas (COPE), Ángel Expósito, manifestó que, en el marco de la crisis que también afecta al periodismo, lo único bueno es que éste ya no puede vivir de la Administración. Añadió que, “con las empresas también ahogadas, es difícil para los periodistas cumplir con la ética y la calidad necesarias”.
            Pone Expósito el dedo en una de las llagas que, pese a todo, aún supuran pero que han sido determinantes para entender uno de los males de la órbita mediática, especialmente la más cercana. Fueron decenas los proyectos y las empresas de comunicación nacidos al calor del soporte de la administración pública y que durante años crecieron o sobrevivieron con sus periódicas aportaciones que sirvieron para sufragar espacios y hasta producciones de distinta naturaleza.
            Eran los años de vacas gordas en los que se terminó concediendo más importancia a las habilidades para captar recursos económico-financieros que las dedicadas a consolidar un producto de contenidos serios y con proyección del propio medio. Claro que en las habilidades entraban las relaciones amistosas y puede que de algún otro signo. Como cierto es que algunos terminaron abusando de la confianza, no sólo para exprimir el pomo del que en buena medida dependían sino pervirtiendo el mismo sistema hasta degenerar en una suerte de chantaje: si no me das publicidad, prepárate para una línea de hostilidad manifiesta. Lo peor era ceder: las consecuencias eran inimaginables. Y casi siempre, negativas para quienes tenían responsabilidad institucional o administrativa. El problema para éstos se agravó, en efecto, a la hora de distribuir las cantidades previstas y de afrontar campañas de comunicación.  Más demanda, más presión, menos recursos: difícil papeleta, ciertamente.
            El caso es que, entre limitaciones normativas, limitación progresiva de recursos y actuación fiscalizadora cada vez más potente, las partidas publicitarias fueron mermando. Y de qué manera. Puede que aún hoy, principalmente en épocas preelectorales, se den situaciones delicadas, no sólo porque hay que orillar la legalidad sino porque se elevan los grados de compromiso en la relación amistosa -llamémosla así- que caracteriza a las partes. Muchas empresas y muchos medios cerraron por inviables. Sólo aquellos cuyos responsables fueron capaces de abrir otras puertas e incursionar en otras fuentes de ingresos han logrado sobrevivir.
            De ahí que la manifestación de Ángel Expósito entrañe un importante valor: “El periodismo ya no puede vivir de la Administración”. Ahora mismo es impensable y es bueno que así suceda, por seguir el mismo adjetivo que el periodista emplea. Expósito, que ya advirtió, siendo director de ABC, del cambio que se operaba en el proceso informativo cuando brotó Wikileaks mientras distinguía entre los medios serios y los que no lo eran tanto, observa el lado positivo de esta neonata situación de independencia, aun cuando reconozca implícitamente que eso puede condicionar premisas de calidad profesional y rigor periodístico.
            Pero está claro que supeditarse a las regalías de la Administración pública ni era saludable ni iba a durar toda la vida, de modo que el periodismo tendrá que subsistir desde ese punto de vista sin ciertas ataduras.
            He ahí lo positivo que concluye Expósito.

martes, 26 de febrero de 2013

GROTESCO


No se sabe qué resulta peor, si afrontar la gobernabilidad del municipio sin un programa alternativo que corrigiera el supuesto descabalado mal rumbo que habían encarado; o haber dado pie, con una infeliz e inapropiada declaración pública, a un episodio grotesco que, pese a todos los matices y a la palpable voluntad de recular, pone de relieve desde la superficialidad dialéctica hasta la impericia política.
            Ha ocurrido en San Juan de la Rambla, una muesca más en el pastizal de las instituciones canarias, desde que José Carlos Mauricio, allá por 1991, colocara la primera en el Cabildo de Gran Canaria para desbancar a Carmelo Artiles y sembrar no solo las raíces del nacionalismo insularista sino la inestabilidad en los poderes públicos locales de Canarias. En el pueblo norteño, en efecto, una alianza entre PSOE y PP acabó en las elecciones de 2011 con la supremacía de veinticinco años de la Agrupación Independiente de San Juan de la Rambla (AIS), cercana o integrada a su manera en Coalición canaria (CC). Pero la entente se fracturó, pese a que quienes la sostenían parecían haber reconducido las formas y el fondo de la gobernabilidad de un municipio correspondiendo así a los deseos de cambio político expresado por los rambleros en las urnas.
            Y otra vez la censura para instrumentalizar el nuevo cambio. Nada que objetar a su utilización legítima y legal. Pero cuestionable hasta interpretar que se trata de una autocensura: el alcalde entrante formó parte del gobierno anterior. No quiso, no supo o no pudo dirimir las teóricas discrepancias en donde tenía que hacerlo, en el seno del grupo gobernante, y prefirió, seguramente escuchando todos los cantos, además de los de sirena, optar por la ruptura para calzarse la alcaldía con sus doscientos diecisiete votos, los que propiciaron su acceso al consistorio como único representante de su formación política. Para que se compruebe, por enésima vez, la importancia de un sufragio.
            Poco o nada se sabe de un programa de mínimos para gobernar, de otro modo, San Juan de la Rambla, teniendo de aliados, precisamente, a quienes al principio del mandato eran adversarios irreconciliables, por emplear una expresión benevolente. Pero eso, como en otros sitios, parece importar poco: se trata de tocar poder -en este caso, desde lo más alto- y ya seguirá saliendo el sol. De ahí, la duda del principio, agravada por una arrebatadora confesión, acaso dicha ante las cámaras creyendo que no iba a trascender pero que resulta acreedora de acciones judiciales y de inevitables puntualizaciones para arreglar el desaguisado.
            El estreno del nuevo alcalde, desde luego, no ha podido ser más infortunado. Mientras, los vecinos, muchos de ellos, seguro que estarán preguntándose qué han hecho para merecer esta suerte. 

lunes, 25 de febrero de 2013

SONRISAS Y SUSPENSO

El ministro de Educación y Cultura, con sonrisas esmoquinadas que bordeaban la carcajada, pareció estar a la altura en la tan criticada por el derechío mediático gala de los Goya. Seguro que hubiera preferido no estar pero, ya asistidos, era cuestión de aguantar el chaparrón -bueno, el aguacero- con la actitud más consonante posible. Que las encuestas -su fuerte, qué casualidad- no le dan bien y no era trance de empeorarlas con un rictus de seriedad o un gesto de contrariedad que, captado por alguna cámara, la realización no tuviera tiempo de desviarlos.




El caso es que José Ignacio Wert salió muy malparado de la última entrega demoscópica del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Apenas es conocido por el 11% de los encuestados. Y suspende en valoración: se queda en un significativo 1,95%, o sea, un suspenso sin contemplaciones. Entre las descargas en Internet y la tramitación de la nueva Ley de Educación, aquellas sonrisas del ministro deben trocarse en pensamientos de preocupación e incertidumbre: está claro que las comunidades de afectados rechazan, y de qué manera, su gestión.



Lo ocurrido con la propuesta de financiación de dicha Ley, presentada a las comunidades autónomas, es revelador: a la oposición más o menos rotunda de las no gobernadas por el Partido Popular, hay que unir las objeciones de aquellas que, bajo responsabilidad política conservadora, no han ocultado discrepancias con los criterios de distribución. El consejero de Castilla y León, por ejemplo, llegó a hablar de diferencias importantes. Parece que los cálculos no se sostienen.



Y es que el coste de la reforma educativa, según Wert, será de 408 millones de euros, cantidad que discuten algunas comunidades que la dejan en 257 millones si se tiene en cuenta la disminución operada con los profesores de bachillerato como consecuencia de la especialización curricular. Son cuatro mil ochocientos profesionales menos, luego estaríamos ante un recorte de 151 millones de euros que habría que restar al coste inicial de 408 millones.



Es decir, el problema va ser la propia Ley, o lo que es igual, el modelo educativo que se pretende imponer y con el que discrepan la comunidad educativa, los sindicatos de enseñanza y los partidos políticos en la oposición, cansados a estas alturas de la legislatura del uso absolutista de la mayoría parlamentaria del PP. El dato que los socialistas ponen sobre la mesa es que el Gobierno dedica a la educación 4.000 millones de euros menos que en la etapa anterior.



Este rechazo de oposición, autonomías del mismo color político (al menos parcialmente) y comunidad educativa -la marea verde de protestas en la calle tiene mucho que ver con lo que hablamos- debería hacer reflexionar al ministro Wert. Su modelo no convence. Y no solo porque reduce becas y eleva tasas universitarias, no. También porque elimina profesores, gasta en pruebas de acceso, suprime colegios rurales y demuestra tener ciertas preferencias por la enseñanza privada. Igualmente, la segregación por sexos en las aulas es causa de desacuerdo.



El suspenso tan irrebatible que el ministro cosecha en los exámenes demoscópicos debería frenar sus gestos y sonrisas para la ocasión de la cita cinematográfica.

viernes, 22 de febrero de 2013

CARNAVAL MENGUANTE


El Carnaval de 2013 ya es historia, liviana y desmadejada, como la mayor parte de los festejos populares. En el caso de los portuenses, sin mayor novedad desde la introducción del ‘Mascarita, ponte tacón’ -por cierto, no estaría nada mal que se revisara a fondo los preparativos y el desarrollo del acto antes de que se pierdan sus atractivos y su divertimento-, casi todo se reduce a verificar ciertos estándares de originalidad y calidad y si hay algunas circunstancias que alteren la rutina de cada año.
            En esta edición, dos hechos llaman la atención: por un lado, la ausencia de la delegación de Düsseldorf; y por otro, que el coso del sábado no fuera televisado por primera vez en décadas, siquiera por alguna despistada emisora local. No por tales carencias dejó de haber carnaval, se dirá. Pero tanto una como otra significan un déficit en los valores del Carnaval portuense, incluso por los no estrictamente festivos.
            Y es que con la ciudad alemana, en Renania-Westfalia, no sólo existe un hermanamiento que estaba orientado, precisamente, a perpetuar los lazos que hace algo más de cuarenta años establecieron emprendedores y profesionales del turismo que “visualizaron” un excelente conducto de promoción turística. Los lazos fueron reafirmándose cada año con un intercambio que se convirtió en un clásico para las poderosas organizaciones carnavaleras de Alemania y el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz que, con la colaboración del Cabildo Insular y alguna empresa local, entendió que se trataba de una excelente inversión. El modelo, por cierto, fue literalmente copiado por otras localidades peninsulares pero ninguno tuvo la solvencia y el aprecio que los alemanes dispensaron a la presencia de la reina del Carnaval portuense y su corte de honor, así como a los grupos folklóricos que acompañaban y participaban en gigantescos cosos y amenas cabalgatas donde fueron siempre objetivo de admiración.
            Se supone que la crisis habrá sido determinante de las restricciones o supresiones. El gobierno local debería dar una explicación convincente, a fin de cuentas hablamos de un hermanamiento y de un intercambio que lo sustancia durante más de cuatro décadas. Cierto que otras ciudades de la Renania-Westfalia, como Neuss y Vechta, dieron un cierto aire de continuidad -hay que agradecer el interés y el esfuerzo, sin duda- pero resulta que ha faltado el nexo principal. Y a la espera de que pueda ser restituido en el futuro, a corto o medio plazo, se ha echado en falta. Menos opciones de proyección, ahora que la ciudad tanto la necesita y menos brillo en desfiles y actos que aportaba la siempre llamativa representación germana, concertada también con otra ciudad importante, Duisburg, de modo que los príncipes vendrán los años pares y los de Neuss, los impares.
            La pretendida apoteosis del Carnaval portuense, el coso del sábado tarde, trasladado a esta fecha desde hace años como consecuencia de algunas exigencias del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, careció de cobertura televisiva. No es que no interesara a las dos cadenas públicas sino que los canales locales pasaron olímpicamente. En miles de hogares, del Puerto y de toda la isla, esperaron sin fruto una señal que llegara desde Martiánez. En otros tiempos, se multiplicaban las dificultades para emplazar a los equipos y cámaras. Otra circunstancia del coso: muchas sillas y buena parte del graderío, vacíos.
            Y así ha ido menguando el Carnaval del Puerto de la Cruz, al que no ha faltado polémica, una más de esas domésticas que reflejan el estado de permanente descontento. A través de redes sociales fue convocada una concentración después del coso con el propósito de reivindicar la ubicación de los chiringuitos, en esta edición más cercanos al recinto del refugio pesquero donde, presumiblemente, causarían menos molestias. Pero parece que ni el ambiente ni la respuesta fueron los adecuados. Independientemente de los arreglos sobre la marcha y de que prospere la petición popular en años sucesivos, es otra prueba de esa fiesta necesitada de una reactivación en casi todos los sentidos.

jueves, 21 de febrero de 2013

CASA AMARILLA

Es una de las personas que más esfuerzos ha volcado en la recuperación de la Casa Amarilla, que albergó, allá en el límite del término municipal con La Orotava, y en las primeras décadas del siglo XX, el primer centro de investigación primatológica.


Melchor Hernández Castilla, el psicólogo portuense, no ceja en su empeño. Y por eso gratifica verle conferenciar, reciclando material y aportando cualquier testimonio novedoso, como hizo días pasados en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias. Allí acudieron compañeros, profesores, investigadores y personas interesadas en el asunto. Es curiosa la presencia de tantos extranjeros, muchos más que nativos.

Sin duda, tiene mucho que ver la figura de Wolfgang Khöler, que da nombre a una fundación que, poco a poco, va extendiendo su radio de acción en círculos científicos y universitarios. Khöler y cuanto le rodeó, que no es poco, incluso alguna novela que imprime más interés a sus importantes investigaciones en el comportamiento de los primates.

Pero es el entusiasmo de Melchor lo que se quiere ponderar. Con toda justicia. Esta es una causa que se abraza porque personas y profesionales como él dedican afanes incesantes, pese a los imponderables y las penurias convertidas en auténticas tribulaciones cuando de aguardar respuestas de la Administración se trata.

Se le nota en su exposición, tan metódica como fresca, a veces espontánea, intercalando vivencias o comentarios de gráficas que ha ido obteniendo durante tantos años de estudio. Melchor amasa prudentemente su sueño de ver reconstruida la Casa Amarilla que, ahora mismo, tiene el mismo aspecto ruinoso y destartalado que conocemos desde hace meses. Una prudencia que no quiebra cuando tiene que hablar del doctor Mas, de su colegio profesional, de Jane Goodall, de Manuel ‘el de los machangos’ o de cualesquiera otras autoridades científicas con las que ha ido relacionándose para acentuar su entusiasmo y sus ganas.

El empeño es que el Puerto de la Cruz renueve la sede del que fuera primer laboratorio de investigación de los chimpancés. El abandono y eternos pleitos judiciales han ido condicionando la materialización de un proyecto ambicioso que merece respuestas que, al menos, signifiquen que algo marcha.

Por eso, siempre se agradecerán testimonios como el de Melchor Hernández Castilla ahora que se cumplen cien años del comienzo de las investigaciones de Khöler, ahí mismo, en La Paz, donde su huella ha quedado para siempre.

Aunque los portuenses aún no sean plenamente conscientes de ello.



miércoles, 20 de febrero de 2013

RADIO NUESTRA QUE ESTÁS EN EL AIRE


La radio llega a más del 95% de la población mundial, que ha superado los siete mil millones de personas. Los menores de treinta años representan más de la mitad de este número. Con estos datos aportados por la UNESCO, la celebración en fechas pasadas del Día Mundial de la Radio (13 de febrero, según aprobó la ONU) cobró el relieve preciso para seguir considerando este medio de comunicación como uno de los más importantes en la sociedad de nuestros días, cada vez más caracterizada por el empleo de las nuevas tecnologías.
            Pues ni así está en peligro al predominio de la radio que resulta especialmente apropiado para llegar a las comunidades alejadas y a los sectores de población más vulnerables. Allí donde las pantallas son escasas o la red no ha logrado extender sus amplios e inagotables tentáculos, está la radio, con su magia, con su cercanía, con su mensaje universal, con su palabra y con su música. Sea cual sea la condición social de los oyentes, su nivel de formación, la radio continúa siendo la puntual y sempiterna compañía. Con vetustos aparatos, con transistores potentes, con exiguos y modernistas modelos, versiones clásicas y vanguardistas, la radio hace frente a la formidable expansión de las redes sociales y acerca a la gente, a la ciudadanía concentrada en la masa urbana o en los núcleos rurales más recónditos. En la hiperconectada época de las redes sociales, ninguna de ellas puede con la radio, al menos por ahora. Para eso se ha sumado a la revolución digital, de modo que ha ampliado su poder, su capacidad de emisión y su propio alcance. Es más, según datos de la propia UNESCO, los costos de emisión se están reduciendo en tanto que aumenta el número de emisoras. O lo que es igual: la radio llega a más personas que la televisión… e internet.
            Bendita radio que estás en el aire, con tu música, tus fórmulas, tus cadenas, tus informaciones, tus transmisiones, tus tertulias y tus servicios. Seguimos valorando tu vocación de servicio público, tus prestaciones en momentos delicados o de emergencia social, tus afanes de noble competencia. Bendita radio, la radio de todos nosotros, con tu alcance y tu inmediatez. Con tus maestros de la locución, con tus voces inconfundibles y las que van emergiendo.
            Lo dijo la radio. Me enteré por la radio. Pon la radio. Cuánta verdad en esas frases cotidianas para interpretar su valor. Su señal, los sonidos… El poder de la comunicación, tan accesible, tan local y tan universal a la vez. El poder que no cede ante los avances de otros medios y de otras tecnologías: al revés, compatibiliza, se suma o se pone por delante. Y eso que aún faltan mil millones de personas para conectarse.
            Bendita radio. Para disfrutar en privado o en público, en solitario o en compañía. Para informarse, para entretenerse, para evadirse, para integrarse o captar sensaciones. Para una escucha reflexiva tan solo pensando que al otro lado del receptor hay personas, hay alguien que está haciendo posible esa magia inigualable. Alguien que se queda sin respuestas directas de gratitud pero que es incomparablemente fiel.
            Ni más ni menos que el noventa y cinco por ciento de la población planetaria.

martes, 19 de febrero de 2013

EL DESNUDO COMO PROBLEMA


Lo han intentado arreglar pero igual ha sido peor el remedio. Querían abrir un debate, se justifican; pero con las cosas de comer (o de exponer), a estas alturas de la crisis, no se juega o no se experimenta. Total, como para contrastar y prolongar la cadena de deslices y despropósitos empresariales de las últimas fechas, la Federación Canaria de Ocio (FECAO) se ha lucido con su visión del “problema del desnudo” que rebrota a raíz de la decisión del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana de permitir el nudismo en todas las playas del municipio.
            Primero, porque su secretario ejecutivo, Antonio Vélez, se lanzó al estrellato empleando, en una declaración pública, unas descripciones, cuando menos, discutibles. “Hombres o mujeres (viejos) de carnes flácidas o voluminosas masas”, decía el hombre, “sinónimo de desnudo grosero y repulsivo”. No faltó la dosis de puritanismo: “Pasear desnudo puede despertar nuestras más bajas emociones y suele interponerse en el comportamiento recto de todo hombre o mujer, dando un segundo plano al pensamiento racional”. Qué antiguo, le habrán dicho.
            Y después, porque respetando su parecer que seguro es respaldado por muchas personas, no se sabe muy bien con esas premisas cuáles serían los derroteros del debate pretendido. Habla, ya en su reconsideración, de problema para Canarias y la necesidad de regular el derecho de ir vestidos. Reconsideración paradójica, por cierto: perdón por herir la sensibilidad, nada en contra de la opción nudista y los mismos derechos para guapos, feos, delgados u obesos, jóvenes o mayores. ¿Qué es entonces: una cuestión de moralidad, de rechazo, de perversión? Posiblemente, un anacronismo.
            El debate va a ser, ya lo verán, acotar zonas de playa, señalizarlas adecuadamente. Y para ese viaje, no necesitaba tales alforjas la patronal del ocio que ya puede ir calibrando las repercusiones que su “cruzada” va a tener en destinos turísticos emisores si a la canallesca le da por estrujar los adjetivos empleados y advertir que se acabó en las playas canarias tamaña permisividad. Retorno al pasado. Cómo les dé por cargar las tintas y sugerir desvíos hacia otros destinos más tolerantes, preparémonos.
Con dialogar y negociar con las autoridades municipales tenía más que suficiente. Que les hubiera trasladado quejas o demandas de clientes a los que disgusta visualizar directamente o tener al lado partes pudendas y que, temiéndose un rechazo contagioso, advirtiera la conveniencia de establecer unos mínimos parámetros de modo que todos tuviéramos la fiesta del sol y playa y la armonía naturalista en paz. Porque turgencia y flacidez pueden convivir.
            Seguro que hubiera sido más eficaz y menos “trascendente”. Ahora, desatado “el problema del desnudo”, evaluaciones éticas y estéticas incluidas, a ver cómo se viste. Por incongruente que parezca.