Los descuentos y las ofertas dañan la marca hotelera, es la conclusión del estudio de opinión hecho por un sitio web especializado de Estados Unidos entre empresarios europeos. El resultado y los contenidos del estudio deberían ser analizados a fondo por el empresariado turístico de las islas, principalmente el de algunos destinos que, desde hace años, viene moviéndose en esa órbita de esferas para timonear la situación, es decir, para sobrellevar la situación del negocio y competir. Si es que a eso se puede llamar competir.
Señala la encuesta que los descuentos y las ventas tipo ‘flash’ tienen un impacto negativo en la percepción de la marca. Esto es lo preocupante. Que el predominio de esa política de precios identifique -esa maldita tendencia a generalizar- un destino turístico, malo. Degrada o minusvalora la oferta, sencillamente. Y claro, surgen las contradicciones: los resultados sugieren que el 75% de los hoteleros cree que los descuentos a largo plazo ejercen un impacto negativo en la marca, pero el 81% de ellos aplica esa estrategia desde hace más de cinco años.
Cabe preguntarse hasta dónde es extrapolable esta situación en un destino turístico como es Canarias que es consciente de lo que supone no perder cuotas de mercado y abrirse paso mientras otros emergentes van con lo que tienen a su alcance para abrirse paso y situarse en la vanguardia. Pero admitiendo que la fórmula abunda en las islas, habrá que tener presentes las palabras de Michelle Rosinsky, directora senior de ‘Hotwire’, promotora de la encuesta aludida, cuando señala: “No esperamos que los hoteleros dejen de repente de aplicar descuentos, porque continúa siendo un modo efectivo de incrementar la ocupación; pero creemos que serán más selectivos a la hora de elegir qué canales usar, el valor de las ofertas y su periodo de vigencia”. Por ello, concluye, “los descuentos serán más de último minuto y se enfocarán de manera creciente a las webs opacas y el canal móvil”.
jueves, 31 de octubre de 2013
miércoles, 30 de octubre de 2013
CUENTAS DE LA FRUSTRACIÓN
Hay más ricos. Y quienes
ya eran, lo son más. En realidad, apenas conocieron la crisis. La brecha de la
desigualdad social ha aumentado en nuestro país a lo largo de los últimos dos
años. Desmantelado el Estado del bienestar, hay una fractura evidente. La clase
media ha desaparecido. Y todavía habla el Gobierno de presupuestos de la
recuperación, cuando todos los análisis convergen en que es más apropiado
hablar de cuentas de la frustración.
Si el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recomendado a
España que afronte una reforma fiscal bien fundamentada, ajustada a las
circunstancias que concurren, parece claro que es una alternativa para salir de
la crisis. Tal reforma debe gravar la riqueza, o sea, no solo las ganancias de
los contribuyentes sino también lo que poseen y lo que heredan. Gravar las
grandes fortunas no es un capricho recurrente: tiene que ser una medida
práctica y efectiva.
De esa forma, estaríamos ante cambios fiscales visibles, de modo
que paguen más impuestos esos volúmenes elevados de riqueza. La reforma fiscal
ha de orientarse a un Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)
que propicie, como hemos dicho, gravar las grandes fortunas pero también la
revisión de las actuales desgravaciones, especialmente las de los fondos de
pensiones o las de la sanidad privada. Modificar el actual impuesto de
sociedades, estableciendo un tope mínimo, y acercar la tributación de las
rentas del trabajo a las del capital, sustanciarían igualmente una reforma
fiscal que es indispensable para disponer de unos presupuestos estatales menos
rígidos y con una mayor capacidad de maniobra.
Junto a ella, hay que hablar de la lucha contra el fraude para
lograr un reparto más justo de los esfuerzos. Hasta el momento no se han
registrado avances notables. La recaudación por este concepto en el presente
ejercicio presupuestario apunta entre quinientos y seiscientos millones de
euros menos que el pasado año. El sindicato de técnicos de Hacienda hace las
correspondientes denuncias y advierte de las consecuencias que acarrea la
reducción de las plantillas de la Agencia Tributaria. Por ejemplo: habrá unos
seiscientos efectivos menos para detectar y perseguir el fraude fiscal. ¿Se dan
cuenta ahora por qué hay menos ingresos en los Presupuestos Generales del
Estado? ¿Y por qué hay más ricos? ¿Y por qué la minoración de recursos tiene
que ver también con aquella amnistía fiscal? Es como si invitaran: ¡hala!, a
seguir defraudando.
De no profundizar en las dos medidas expuestas, reforma fiscal y
lucha contra el fraude, mucho nos tememos que las cuentas de la frustración
solo engordarán. Al tiempo.
martes, 29 de octubre de 2013
PROGRAMAS PARA UN RETROCESO
Era Alberto Oliveras el
conductor del programa. Se emitía en la cadena SER (aquí lo seguíamos por Radio
Club Tenerife o Radio Las Palmas, cuya señal entraba como un cañón en La
Laguna). “Ustedes son formidables”, era el título de aquel espacio de
participación solidaria de la audiencia, sumada activamente a alguna causa, a
alguna necesidad personal o familiar que no habiendo encontrado ayuda de la
Administración, sí hallaba en la contribución de los radioyentes una vía para
verla satisfecha. Las consecuencias de alguna desgracia o precariedad familiar,
derivada de accidentes o catástrofes, de enfermedades o apremios de distinta
naturaleza, eran expuestas de forma tal que Oliveras se veía a menudo
desbordado para atender y clasificar las aportaciones que llegaban desde muy
distintos lugares. El programa dejó de emitirse en 1977.
Mediados los años sesenta
del pasado siglo, con un desarrollo muy primario del medio radiofónico, una
emisora sindical, La Voz del Valle, dirigida por el padre José Siverio,
registró inauditos índices de audiencia nocturna con el programa “Las tres
columnas”, en el que a base de llamadas telefónicas, los oyentes de los tres
municipios del Valle de la Orotava, en una noble lid no exenta de alguna
situación extrema rápidamente cortada por Siverio, contribuían a financiar la
que dio en llamarse “la Navidad de los humildes”. Los más necesitados, en
efecto, de las tres localidades, eran los destinatarios de la recaudación, cuya
evolución era expuesta semanalmente en escaparates de establecimientos
comerciales.
Décadas después, en
nuestros días, reaparecen en televisiones públicas espacios con el mismo
concepto o patrón: una especie de caridad apelada -bien intencionada, sin duda-
para suplir los recursos que, teóricamente, podrían provenir de
administraciones públicas a poco que éstas sean consecuentes con los principios
de justicia distributiva que es la quintaesencia de cualquier sistema
democrático. En Canal Sur y TVE se emiten programas en los que se suceden las
peticiones de los menesterosos y las contribuciones voluntarias, lo que puedan
-a veces más de lo que aquéllos y la propia presentadora esperaban- con tal de
ver estimada la solicitud, con tal de verla resuelta “entre todos”. Y venga
histeria en el estudio, y aplausos encendidos y lagrimal prolongado, mucho
lagrimal, que esto, sin emoción, no es nada. Y gratitud, digámoslo todo, porque
sin su expresión parece que la solidaridad no es tal.
“Es el Gobierno -los
gobiernos- quienes deben ayudar y mitigar las desigualdades, las diferencias
extremas, la pobreza de los ciudadanos. Que el Gobierno sea solidario con los
que menos tienen, no es -no puede ser- una excepción. Les hemos elegido pero,
por desgracia, a ellos no les podemos decir “Ustedes son formidables”, escribe
Jaime Olmo en infolibre.es sobre este
particular, bajo el título “Beneficencia en televisión: Ustedes son
formidables”.
Con la llegada de la
democracia, creíamos que desaparecería la beneficencia. Y que con sus avances,
se fortalecía el estado para llegar a ser el del bienestar social. Suponíamos,
qué ingenuos, que habría más derechos y que las ofertas programáticas de los partidos
políticos, todas, incluían referencias para mejorar las condiciones de vida de
los menos pudientes o de los más desfavorecidos. Independientemente de las siglas
políticas en las responsabilidades de las administraciones públicas, todas
estaban obligadas a consignar previsiones para superar esquemas del pasado.
Pero ya vemos, tal escribe Luis Arroyo en el mismo medio, “cómo la sociedad
civil sustituye al Estado; la misericordia a la justicia y la voluntad al deber
público”.
En realidad, estamos ante
un retorno al pasado, dicho sea con todos los respetos. Sí, un retroceso. Es
paradójico, por mucha crisis que haya, que algunas necesidades sean resueltas a
base de misericordia. El mensaje de estos programas debe hacer reflexionar a
todos, principalmente a los responsables públicos. La derecha estará encantada
y hasta enarbolará la bandera de la solidaridad testimoniada en televisiones
públicas como propia. Pero, en pleno siglo XXI, creíamos que ésta no era la
solución. Este es otro tipo de dependencia sobre el que no se puede edificar la
convivencia. La sociedad del futuro -y la justicia social- exige otros esquemas
y otros modelos. O lo que es igual: más Estado y menos sensiblerías.
lunes, 28 de octubre de 2013
EL CONTROVERTIDO MURO
Que los integrantes de la
plataforma ciudadana Maresía y los convocantes de la manifestación del sábado,
motivada para decir ‘no’ al derribo del muro de San Telmo en el marco de la
actuación de remozamiento del paseo del mismo nombre, expresen su contento y su
satisfacción por la respuesta registrada es absolutamente consecuente. Pocas
causas han despertado tanta sensibilidad cívica en una ciudad, Puerto de la
Cruz, muy dada a la crítica facilona pero con escaso activismo público de sus
habitantes, encantados las más de las veces en ser meros y sabihondos espectadores,
de ahí que la concurrencia de centenares de personas que hicieron el trayecto
desde la ermita hasta el exterior de las casas consistoriales haya sido
celebrada con alegría y sentimientos gozosos.
‘Misión
cumplida’, se habrán dicho algunos, máxime después de haber comprobado que
quienes participaron lo hicieron convencidos, demostrando fehacientemente que
la defensa de rasgos identitarios en un espacio urbano de las características
de San Telmo no se hace sino es por amor, por la querencia al lugar donde está
depositada una buena parte de su existencia. Estaban allí porque les duele, porque
no quieren que se desvirtúe su patrimonio -otra cosa es que los informes
técnicos del Cabildo no confieran ese valor al controvertido muro, pero los
autores de tales informes deben entender que cuando se tiene apego, mucho y
bien hay que persuadir en sentido contrario-, porque no les gusta el
procedimiento administrativo seguido, porque discrepan de algunos contenidos
del proyecto, incluidos los económicos, porque entienden que quizá haya otras
prioridades que atender ahora mismo en la ciudad, porque sus alegaciones han
sido desestimadas en su mayor parte y porque les disgustan las maniobras
dilatorias o las manipulaciones intimidatorias que se hacen para impedir o
condicionar el derecho de manifestación.
El
gobierno local y las demás administraciones involucradas en el proyecto eran
conscientes de que la foto de un paseo de San Telmo atravesado por cientos de
portuenses con pancartas, gritos y consignas -con megáfono, al mejor estilo de
los años de reivindicación democrática- es un documento gráfico determinante,
indicativo de un malestar que puede ir ‘in crescendo’. Tendrán que reflexionar
para saber qué hacer ahora y en el futuro. Porque los convocantes, convencidos
y contentos, no parecían dispuestos a arrojar la toalla. Prosigue la
controversia.
viernes, 25 de octubre de 2013
COMO AYER, SIMPLEMENTE
“Como ayer, simplemente”, ese fue el título de
la crónica publicada en Diario de Avisos
(19 de septiembre 1982) sobre la actuación del Dúo Dinámico (Ramón Arcusa y
Manuel de la Calva), ofrecida en la desaparecida sala ‘Andrómeda’ (Isla del
Lago) dentro de la programación de las Galas OTA, una iniciativa del que
entonces era uno de los principales operadores turísticos españoles, ‘Club de
Vacaciones’. La organización nos encargó la presentación de aquella actuación.
Recordamos perfectamente que dos horas antes sonó un timbre de alarma: venían
en vuelos distintos, uno de Madrid y otro de Málaga. Y este traía retraso.
Ramón Hombre y Carlos Martín, ejecutivos del citado operador, trataban de
tranquilizar a Paulino Izquierdo, director de la sala. Hasta que aparecieron
juntos poco antes de la hora señalada para la actuación.
“Y es cuestión de plantearse
-se decía en la crónica- el porqué del éxito que aún saborean Ramón Arcusa y
Manuel de la Calva, compositores y productores, al margen de estas galas
veraniegas que siguen haciendo desde hace tres años, cuando en Zafra (Badajoz)
reaparecieron en olor de multitud. Llegaron a afirmar que todo esto resultaba
tan bonito que preferían saber retirarse a tiempo. Pero la realidad, muchachos
(de nada), es que el público se les entrega, que pide “Perdóname”, “Balada
gitana” y “Quisiera ser”. Y ustedes se cambian en pleno ‘show’ para enfundarse
aquellos ‘pullovers’ de pico que hicieron furor y moda. “Como ayer”, claro. Y
esa pareja que nunca es noticia (“porque nos llevamos estupendamente”,
confesaría Ramón), inundó ‘Andrómeda’ de recuerdos, de sencillos y gratos
recuerdos porque frustraciones y prohibiciones encontraban un desahogo en estas
canciones. Fue otra “Escala en Tenerife”.
Estos recuerdos recobran
vigencia tal día como hoy que el Dúo Dinámico pone punto final, en el Palau de
la Música de Valencia, a la gira conmemorativa de su 50 aniversario artístico,
de medio siglo sobre los escenarios.
No fue aquella su única
actuación en la ciudad y en la isla. Algún testimonio verbal apunta el
desaparecido teatro ‘Topham’ como otro marco de su poder de convocatoria a
principios de los sesenta, cuando intentaban abrirse paso, romper moldes y
acercar la música española a las corrientes que procedían del extranjero.
Y luego está el célebre
rodaje de “Escala en Tenerife”, título de una película dirigida por Leon Klimosvky
en 1964. Manolo y Ramón protagonistas. También aparecen José María Caffarel,
Ethel Rojo y José Miguel Ariza. A la salida del colegio, por las tardes,
acudíamos a la plaza Reyes Católicos y la avenida de Colón, alrededores del
hotel ‘Las Vegas’, donde se rodaban los exteriores. Algunos profesionales del
establecimiento, como el conserje Carlos Hosp, tuvieron su papel de figurantes.
La historia era bien
sencilla (no podía pedirse mucho más al cine de la época): el dúo ganaba fama y
emprendió un viaje a Brasil para realizar una gira pero antes, el barco en el
que viajan, ha de hacer una escala en Canarias. Una vez en Tenerife, una
millonaria les hará perder el barco a propósito con el fin de que actúen en una
fiesta benéfica que ella misma patrocina.
El Dúo Dinámico, tras su
reaparición en los escenarios, fieles a su estilo, que seguía gustando, volvió
a la isla en julio de 1981 para inaugurar la edición de las Galas OTA de aquel
año, en plena celebración de las portuenses Fiestas de Julio. Tras la ya comentada
actuación en septiembre de 1982, aún se recuerda su paso, en julio de 1984, por
la desaparecida discoteca ‘El Coto’, en el hotel ‘Botánico”. El periódico El Día, en su edición del 7 de julio,
tituló: “El Dúo Dinámico volvió a fascinar a sus incondicionales de siempre”. Y
en Diario de Avisos de la misma fecha
-poco antes del nombramiento de Paco Afonso como gobernador civil-, podía
leerse: “Dúo Dinámico, crónica del rayo que no cesa”
Han cumplido cincuenta años
en los escenarios, ganándose el respeto y el afecto de públicos de toda
condición social hasta lograr que sean memorizadas canciones que desde hace
algún tiempo -medio siglo, ni más ni menos- resultan de obligada cita y
audición.
“Como ayer, simplemente”.
jueves, 24 de octubre de 2013
CIFRAS DE FRAUDE FISCAL
Otoño caliente. Y más que se pondrá. Tiempo de números, cifras presupuestarias en todos lados que terminan mareando pero que, mínimamente analizadas y contrastadas, ponen de relieve que la situación sigue siendo preocupante. Se acaba la recesión y hasta mejoran los datos de desempleo y ocupación en la Encuesta de Población Activa. Pero el déficit que se prevé en la Seguridad Social, por ejemplo, once mil millones de euros en el próximo ejercicio, hace que las cautelas sigan siendo las máximas a la hora de prever bonanzas. Ya veremos cómo se gestionan los recursos presupuestarios y si la liquidación de las cuentas constata que eran las de la recuperación -Montoro dixit- pero algunas previsiones y algunos registros indican lo contrario.
Sobre todo, cuando se detecta que no hay avances en la lucha contra el fraude fiscal. La recaudación del presente ejercicio en ese capítulo apunta entre quinientos y seiscientos millones de euros menos que el pasado año. Deben estar tranquilos los defraudadores: va a haber menos efectivos y, por consiguiente, menos recursos, para acabar con esa otra lacra social. De momento, se escucha, sin resultados, la denuncia del sindicato de técnicos de Hacienda.
Lo grave es que se extiende una mancha de impunidad en este campo: recordemos que ya hubo una amnistía fiscal que significó, en la práctica, la renuncia a cobrar a los presuntos defraudadores que se acogieron a ella, unos cinco mil quinientos millones de euros de los que habían pagado.
Sin escrúpulos.
martes, 22 de octubre de 2013
LOMCE, CONFIANZA LIMITADA
El Gobierno -el ministro Wert,
sobre todo- tiene que ser consciente de lo que se avecina con la Ley Orgánica
para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Primero, porque los
representantes de la Plataforma Estatal por la Escuela Pública registraron días
pasados, en la sede de la Presidencia del Gobierno, un millón de firmas de
ciudadanos que no sólo se oponen a la norma y al modelo sino que piden frenar
los recortes, modificar el real-decreto sobre becas y recuperar la inversión en
educación. Y segundo, porque esta misma semana se enfrenta a una huelga general
del sector que, previsiblemente, podrá en estado de ebullición el malestar de
la comunidad educativa en la presente legislatura.
Ya recibió un aviso el ejecutivo cuando la LOMCE fue aprobada en
las Cortes sin otro apoyo que el de la mayoría parlamentaria popular. Algo
tendrá la norma cuando concentró el máximo consenso en contra. Los grupos
parlamentarios, por cierto, llegaron a escenificar el compromiso de que la Ley
será modificada en cuanto el Partido Popular salga derrotado de las urnas o
pierda la mayoría cuyo abuso ha merecido la calificación de absolutista. Pero
es que, además de las representaciones políticas, son la práctica totalidad de
la comunidad educativa y todas las asociaciones y confederaciones de padres y
alumnos, las que se han sumado a la expresión de disconformidad con la nueva
Ley, acaso excesivamente ideologizada, con tendencias claramente segregadoras y
que establece unas barreras económicas que determinan que la educación de
calidad sea para el que pueda abonarla. La dificultad para el acceso de todos a
los estudios universitarios es otro de los aspectos más criticados de la
reforma educativa.
“Mi confianza en la Ley es limitada”, llegó a decir el ministro
Wert una vez aprobada. Ello da idea de los negros nubarrones que sabe se
ciernen sobre el futuro, tras una reducción en los Presupuestos Generales del
Estado superior a los cinco mil millones de euros desde que gobierna el Partido
Popular y después de que se haya producido un recorte de treinta mil profesores
en la enseñanza pública. Hasta la Federación de Sindicatos Independientes de
Enseñanza (FSIE), mayoritaria en el ámbito de la educación privada concertada,
ha hecho coincidir su disconformidad con la celebración de la huelga.
Para quienes han llevado la simbólica consulta y convocan el paro
del próximo jueves en toda España, el objetivo del Gobierno y del ministro es
“acabar con la educación pública”. Cabe esperar que la respuesta no esté
supeditada a los titulares de prensa y tratamientos audiovisuales que intenten
minimizar, con cifras contradictorias sobre todo, el impacto de la
participación.
La respuesta debería haber venido de una mayor voluntad de
consenso y diálogo por parte de sus promotores. El Gobierno, según los
testimonios que se acumulan, no ha estado por la labor. Y claro, una Ley que
nace de espaldas a la comunidad educativa, sin respaldo de sus operadores ni de
sus organizaciones representativas, tiene un futuro muy incierto.
En eso parece acertar Wert: vale que una Ley no resuelva todos
los problemas educativos, pero que aparezca lastrada por empecinamientos
propios ya condiciona la confianza.
Y así, desde luego, no se avanza.
USO RESPONSABLE
El presidente del Gobierno,
Mariano Rajoy, apeló en la Cumbre Iberoamericana de Panamá a un “uso
responsable” de derechos tan “sagrados” como la libertad de expresión y la
libertad de información. Señaló Rajoy que “la pluralidad informativa y la
independencia de los medios de comunicación son factores imprescindibles para
el desarrollo democrático”. En lo que ha sido interpretado como una alusión a
medios digitales y géneros confidenciales, el jefe del ejecutivo lamentó la
aparición de nuevas opciones mediáticas que “no se rigen por las mismas normas
y obligaciones que las tradicionales”.
Casi coincidiendo con estas manifestaciones, el periodista
Federico Jiménez Losantos, que habitualmente dedica en su emisora insultos y
vilipendios a Mariano Rajoy, comentaba una resolución judicial sobre el
conocido como “Caso Faisán” en estos términos:
-Hay que quemar la Audiencia Nacional… Bueno, metafóricamente
hablando… Vale, hay que volarla…
Entonces, cabe detenerse en el concepto “uso responsable”.
Siquiera para preguntarse qué diferencia hay entre quienes se manifiestan en
los términos reproducidos y quienes critican las decisiones de mandatarios o
políticos de países donde se ponen obstáculos a la libertad de expresión propiciando
cierres de cabeceras o señales audiovisuales o forzando la desaparición de
programas y espacios críticos. Ninguna, ¿verdad? Como que son los mismos
quienes protagonizan ambas posturas.
Un radicalismo atroz, un fundamentalismo ciego desborda la mismísima
racionalidad de las posiciones por las que abogan. Un uso responsable, pide el
presidente español: nada que objetar. “Cualquier medio de comunicación -dijo en
Panamá-, grande o pequeño, es depositario de valores ciudadanos esenciales y su
papel es decisivo en el proceso de transformación de una opinión pública
exigente y responsable”. Rajoy, que cuenta con un apoyo mediático en nuestro
país solo equiparable al dispensado a José María Aznar en sus días de vino y
rosas presidenciales, se ha movido con cautela, tal como evolucionan las
tendencias en el universo de la comunicación.
Pero que tomen nota las partes: el político (que por lo leído,
imita al intelectual catalán Salvador Espriú, no leyendo periódicos) ya
alertado, claro, de lo que sueltan en algunos micrófonos; y el periodista
convencido de que todo el monte es orégano, de que se puede vejar, ofender,
denigrar o descalificar impunemente. Precisamente, en nombre de principios o
derechos “sagrados”.
domingo, 20 de octubre de 2013
EMPLEO, SIN RECURSOS
Se estará saliendo de la crisis, se estará diciendo adiós a
la recesión, estarán aumentando las inversiones, estará lloviendo dinero si
interpretamos a uno de los prebostes de la gran banca pero lo cierto es que los
presupuestos del próximo ejercicio, en todo el país y en Canarias, van a ser
poco menos que de guerra, a poco que se contrasten las restricciones en
capítulos y consignaciones así como la disminución de los fondos europeos para
el período 2014-20 de acuerdo con la distribución dispuesta por el Gobierno de
Mariano Rajoy entre las comunidades autónomas.
Situación
límite, por ejemplo, en las políticas activas de empleo. Las leves mejorías
advertidas en los últimos registros, que parecen indicar un cierto freno a la
destrucción de puestos de trabajo, pueden tornarse en todo lo contrario si se
consuma la supresión del Plan Integral de Empleo de Canarias (PIEC) que no será
tal si han decidido incluirla en esa suerte de agenda secreta, dicho sea sin
ironía alguna, que con las cosas del paro ni se juega no se hacen chanzas.
El PIEC ya
sufrió una severa disminución: de 42 millones en el ejercicio de 2012 se pasó a
10 millones de euros en el presente. Poco se puede hacer con esas cantidades,
además del problema que representa el que las consignaciones de este año y del
pasado aún no hayan sido transferidas por el ministerio de Empleo. Es fácil
colegir que no contar con ese Plan equivale a que crezca el paro, a que
aumenten los índices de pobreza y a que la brecha de desigualdad sea cada vez
más difícil de cerrar. El Gobierno de España querrá seguir aplicándose en la
consecución del cumplimiento del déficit público pero también habrá de tener
muy en cuenta que la productividad económica difícilmente mejorará con listas
de desempleo que se engrosan como consecuencia de no existir ni programas ni
ayudas siquiera para mitigarlo. Habrá que recordarlo por enésima vez: Canarias
tiene una de las tasas de paro más alta de todo el Estado y el índice de paro
juvenil más elevado de todo el país. De modo que anteponer déficit público al
desempleo es un dilema muy delicado que supone un esfuerzo añadido de
explicación por parte del ejecutivo de Rajoy para sortear las inevitables
acusaciones de insensibilidad, desatención o ‘castigo’ que le llegarán desde
las islas.
Si a lo
dicho se suma que habrá 200 millones de euros menos de los previstos, procedentes
de los fondos comunitarios para atender el denominado “Eje social europeo”; y
otros 100 detraídos del programa específico para las regiones en transición
-aquellas, como Canarias, cuyo PIB se encuentra entre el 75 y el 90% de la
media comunitaria-, se comprueba que los problemas de desempleo se agravarán y
que los presupuestos para combatirlos, tan menguados y restrictivos, en efecto,
son de guerra. Casi nada.
sábado, 19 de octubre de 2013
CONTRASTES PORTUENSES
Pocas causas han despertado
mayor sensibilidad cívica en el Puerto de la Cruz en los últimos tiempos que el
proyecto de remozamiento del paseo San Telmo, inspirado en una apertura al mar
con la que discrepan abiertamente amplios sectores ciudadanos desde el momento
en que eso se materialice con la destrucción del muro que va desde la plazoleta
de la ermita a la Punta del viento. Al muro en cuestión se le otorga, por los
críticos, un cierto valor histórico que informes técnicos del Cabildo Insular
niegan, al menos en su vertiente patrimonial. Desde luego, lo que no podrán
refutar es una función social, un valor sentimental que ha caracterizado la
fisonomía del paseo en la que también puso su mano César Manrique que lo
convirtió, a principios de los años setenta, en una antesala de su obra cumbre
en Martiánez.
Usuarios del espacio, a los que se han unido muchas personas que
han simpatizado con su lucha, incluso extranjeros, han perseverado en su
oposición hasta confluir en una plataforma que ha convocado para el próximo
sábado, al mediodía, una manifestación. Hasta entonces hay toda una trayectoria
que engloba las concentraciones dominicales, la distribución de información,
los artículos de prensa, el rescate y la difusión de fotografías (con el muro
omnipresente, antes y después de su reposición) y, sobre todo, la presentación
de más de dos mil alegaciones que fueron desestimadas en su práctica totalidad.
Pero no se han rendido. Y por eso han seguido ganando adeptos con
un efecto multiplicador, lo que de por sí es noticia en una localidad donde
siempre se ha hablado mucho, con mayor o menor propiedad, pero donde también, a
la hora de la verdad, poco o nada se ha hecho. Un pueblo anestesiado, llegamos
a escribir hace algún tiempo, aludiendo a la pasividad y la indolencia con que
parecía reaccionar a las tribulaciones y a las decisiones del gobierno local.
Quienes han estado en la causa santelmera, sorteando imponderables y haciendo
caso omiso de embelecos y de peroratas provocadoras y queipollanescas, han
resistido y han contagiado, demostrando que les duele lo suyo, donde han
convivido, lo que es de todos, lo que forma parte de su idiosincrasia, uno de
esos pastos urbanos, con permiso del poeta, que jamás ha pasado de moda y que
gusta así, con sus peculiaridades de muro y pavimento (Por cierto: atentos a
dónde irán todas esa piezas pétreas, de difícil consecución ya en cualquier
excavación).
Han dado un ejemplo, en ese sentido. Podrán ver caer el muro pero
nadie negará su parte de razón, su resistencia y su identificación.
Todo lo contrario de lo que ha ocurrido tras la aprobación en un
pleno del Ayuntamiento de un Plan de ajuste que consigna la supresión de la
Universidad Popular Municipal ‘Francisco Afonso’, la Escuela de Música y el
Museo Arqueológico Municipal. Hemos dejado pasar las fechas a ver si alguien
reaccionaba. No hemos pulsado ni una sola discrepancia pública, más allá de la
que expresaron algunos grupos políticos en la sesión. Pero ni una sola protesta
ni una sola concentración ni un solo comunicado. Ni de afectados ni de
centrales sindicales ni de representaciones de personal adscrito. Puede estar
contento el gobierno municipal: difícilmente se encontrarán precedentes de
derribo de una obra social tan poco o nada contestados.
El contraste entre una actitud (proactiva y comprometida de
quienes se oponen al proyecto de San Telmo; pasiva e indolente de quienes ven
cómo se desmoronan servicios y recursos públicos municipales de alto valor
formativo, participativo e histórico-cultural) y otra es evidente.
Quizás la clave sea esa: lo que duele y lo que no. Porfiar en
causas nobles es expresión de sensibilidad e identificación. La impasibilidad o
la indiferencia son señales indicadoras de una preocupante apatía social.
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