jueves, 17 de noviembre de 2016

FRUTOS DE LA INSPECCIÓN

Es deseable que el plan diseñado y puesto en marcha por el Gobierno de Canarias contra la explotación laboral no derivase en una de esas controversias tan peculiares en la islas que, en el fondo, alumbran discrepancias entre el poder política y el ámbito empresarial. Ya escribimos hace poco que los objetivos del Plan eran plausibles: que se cumplan las jornadas laborales previamente concertadas, regularizar el régimen de la Seguridad Social, impedir las irregularidades y la artificialidad del empleo temporal y aplicar fijeza en la contratación eventual que sea susceptible de ello. Es difícil, por no decir imposible, encontrar argumentos en contra de estas metas.

Y claro, van surgiendo los primeros resultados de una de las fases de inspección consignadas en el plan: “Empleo detecta fraude en uno de cada tres contratos inspeccionados”, titula el periódico El Día una información que detalla tales resultados y en la que se se recoge el testimonio de la vicepresidenta del ejecutivo autonómico y consejera de Empleo, Patricia Hernández, en el sentido de que la inspección no solo advierte incumplimientos en los horarios de los contratos sino incluso la inexistencia de los mismos. Tan solo con este último aspecto habría que dar por buena la tarea de la inspección.

Hay que dignificar las condiciones de trabajo. En eso debemos estar todos de acuerdo, incluso la patronal, uno de cuyo representantes, el secretario general de la CEOE-Tenerife, Pedro Alfonso, ha declarado que hay que perseguir y sancionar los contratos que no se hacen. Claro que el dirigente empresarial, aparte de discrepar con las cifras aportadas por la vicepresidente (“uno de cada tres...”), señala que el ejecutivo no tiene que decir a los empresarios cómo hay que contratar, basándose en el criterio de que los índices de temporalidad (alrededor de un 30%) son similares en los sectores público y privado.

Convenimos en que el plan debe orientarse a la dignificación de las condiciones de trabajo. Aspira a fomentar la legalidad y eso es positivo para todas las partes. Ya dijimos que había que tener una actitud positiva y nada recelosa. Por eso, si tras su puesta en marcha, se desvía ahora hacia polémicas mediáticas, las conclusiones no serán buenas para nadie, ni para empleadores ni para empleados. Lo que es bueno para la producción lo es también para todos los agentes. Que los inspectores sigan haciendo su trabajo, que se procesen los datos y sean analizados con desapasionamiento, transparencia y objetividad. Puede que estemos asistiendo a un proceso de modificación de usos y hábitos, al alumbramiento de una nueva cultura en el ámbito empresarial y laboral, tan necesaria en la sociedad canaria de nuestro tiempo que solo el devenir hará contrastar la importancia de esta teóricamente provechosa iniciativa.

Si se quiere debatir, que se haga. Que haya puntos de vista distintos, normal. Que los métodos son perfectibles, seguro. Pero pensemos en los objetivos plausibles. Ahí, hasta su consecución, radica la trascendencia de este asunto.



miércoles, 16 de noviembre de 2016

REVESES

El Partido Popular (PP) empieza a probar el sabor de la minoría parlamentaria. El bloque de la oposición ha votado en contra de la tramitación y del calendario de la Ley Orgánica para la mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), en tanto que la candidatura del ex ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, a la presidencia de la Comisión de Exteriores del Congreso, ha quedado sobre la mesa porque no disponía de votos suficientes y los grupos, además de no estar por la labor, prefieren mantenerse en respetables posiciones pactistas sobre estos menesteres intramuros.
Son los primeros episodios de una legislatura que resultará enrevesada por múltiples circunstancias. Pero se ha pasado del rodillo y tente tieso al frenazo y lo que te rondaré morena si no hay diálogo y consenso sobre bases de negociación. El Partido Popular empieza a recoger las amarguras de su propia herencia. Diálogo y más diálogo dijo recientemente el presidente Rajoy, acaso consciente de que pronto lloverían chuzos de punta. El problema es que el PP debe ser consciente de que el escenario es bien distinto.
Y que los reveses, en política parlamentaria, sirven para curtir y para practicar aquello de lo que seguramente se habrá olvidado o, simplemente, no conoce. No queda nada.
 

martes, 15 de noviembre de 2016

UN TROPEZÓN CUALQUIERA...

Un tropezón cualquiera da en la vida, se decía otrora, cuando alguien, de intachable trayectoria, cometía un error inesperado, impropio; o cuando un equipo deportivo de trayectoria regular o positiva veía frenada la misma por un empate o una derrota que no entraba en el guión. En realidad, es el título de una película argentina en blanco y negro, dirigida por Manuel Romero, estrenada en enero de 1949 y protagonizada por Alberto Castillo y Virginia Luque.

No ha tenido un debut feliz el ministro de Cultura, Iñigo Méndez de Vigo, ahora portavoz del Gobierno, en su comparecencia tras la reunión del gabinete. No han hecho sangre los medios -¿qué hubiera pasado si el patinazo lo hubiera protagonizado un político de otros signo?- acaso porque un tropezón cualquiera da en la vida de ministro. Un desliz. Ya saben: errare humanum est.

Doble patinazo por cierto. Primero, atribuyendo a las composiciones de Leonard Cohen una capacidad danzarina absolutamente desconocida: “Con sus canciones hemos bailado muchas generaciones de españoles”, afirmó. La conclusión parece sencilla: el ministro no sabía quién era Cohen. Los temas del autor canadiense, “el trovador de la voz cavernosa”, como fue calificado, no eran, precisamente bailables.

Después, cuando le pidieron opinión sobre el fallecido Perico Fernández, el púgil aragonés que fuera campeón del mundo de los pesos ligeros, se confundió y soltó unas impresiones de juventud atribibuibles a Pedro Carrasco. Cuando le hicieron ver el error, el ministro Méndez de Vigo precisó sobre la marcha en su cuenta de twitter. “La memoria -dijo- me ha hecho una trastada y confundo a dos Pedros. Ambos grandes deportistas. Todo mi afecto”.

Probablemente, el ministro ya habrá escuchado el mismo consejo: antes callar que incurrir en un equívoco o aportar una valoración errónea. Hay que asegurarse y hablar con propiedad. ¿Se acuerdan de Esperanza Aguirre con “Saraqué...” o su probado desconocimiento de Santiago Segura? No ha sido un buen arranque el del ministro, aunque ya cargará con la anécdota el resto de su vida. Y es que cualquiera da un tropezón.


lunes, 14 de noviembre de 2016

LEY GENERAL DE COMUNICACIÓN

Sea larga o corta la legislatura, lo importante es que, a lo largo de la misma, sea posible afrontar y regular algunos hechos que son básicos en la convivencia social y política de los españoles. El derecho de la ciudadanía a la información y la comunicación, por ejemplo, necesita de un impulso serio y, si nos apuran, de un aldabonazo que haga ver a los poderes públicos, a las instituciones y a los actores sociales la importancia que entraña.

Por distintas razones, no soplan vientos muy favorables para ese derecho, condicionado o amenazado desde distintos puntos de vista. Bien por restricciones bien por excesos, ese derecho fundamental y constitucional requiere un apuntalamiento legal, un marco que fije las reglas del juego y en el que los medios y la ciudadanía sepan a qué atenerse.

No es solo la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana (popularmente conocida como Ley Mordaza) lo que preocupa, aunque se sitúa como uno de los primeros objetivos para modificarla o revisarla, prácticamente en su totalidad. El asunto generó mucho espacio en las ofertas programáticas de la práctica totalidad de los partidos políticos y propició debates en las pasadas campañas electorales hasta convertirse en una demanda de organizaciones cívicas y agentes sociales, de modo que los grupos parlamentarios en la oposición tienen todo un campo que cultivar con tal de obtener resultados que no solo espanten represalias y autoritarismos sino que propicien comportamientos sociales maduros y ajustados a las exigencias de la sociedad de nuestro tiempo. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha anticipado en Galicia el pasado fin de semana, que esta debe ser la legislatura del diálogo. Pues ahí tiene una materia en la que debe esmerarse.

Ha sido la Federación de Sindicatos de Periodistas de España (FeSP) la que ha reivindicado recientemente una Ley General de la Comunicación que pudiera estar en consonancia con la legislación vigente en la Unión Europea (UE) y en otros países del mundo. El órgano ejecutivo de la FeSP ha aprovechado para recordar que no es solo la Ley Mordaza lo que se debe estudiar y debatir. Reclama que en esa norma general conste la definición de los derechos y deberes de los periodistas así como el estatus de los colaboradores y periodistas a la pieza. Llega más lejos la Federación cuando plantea con toda nitidez que una tercera parte del espacio radioeléctrico quede reservada para emisoras de radio y televisión del Tercer Sector sin ánimo de lucro.

Y ya que estamos, se debería afrontar la reforma de Radiotelevisión Española (RTVE), tan cuestionada en su modelo y en la tendenciosidad de algunos tratamientos informativos de sus espacios que han generado una considerable pérdida de credibilidad y capacidad competitiva. Si hay voluntad política (cabe dudarlo) sería bueno reconsiderar el sistema de elección del presidente, aunque es más relevante que se remarque el papel de servicio público cualificado y que disponga de financiación suficiente. Para que vuelva a apreciarse el pluralismo y la independencia del Gobierno, hay que trabajar y cambiar mucho la filosofía.


No es imposible, claro; pero a ver cómo lo aceptan el Gobierno y los grupos que lo sustentan. Ya de dijo: algo más que voluntad política.

sábado, 12 de noviembre de 2016

PINTURAS DE RINAT ANIMAEV

Paisajes, bodegones, naturaleza y marinas son los motivos de las treinta y seis obras sobre tabla que dan vida a la primera exposición en España del pintor Rinat Animaev (Tayikistán, marzo, 1955) que se puede contemplar en La Ranilla Espacio Cultural, la coqueta sala portuense, cuyos propietarios-gestores, por cierto, ya han completado la planificación de las actividades que desarrollarán a lo largo del próximo año. A eso se llama trabajar con antelación y esmerarse en la superación. También son noticia porque mañana domingo recibirán el premio ‘Paco Afonso’ en la modalidad Emprendimiento y Responsabilidad Social, compartido con la Sala Timanfaya, lugar donde se celebrará el acto de entrega.

Sigamos con la pintura de Animaev, forjada en el Instituto Estatal de Arte de Moscú. Rinat nació en el seno de una familia de emigrantes tártaros de vocación artística. Vino al mundo -confiesa en la biografía que aparece en un espléndido catálogo- en una casa-museo donde él mismo preparaba los colores. Terminó convirtiéndose en un experto en pinturas. Su padre fue quien primero le aconsejó la manera de coger un lápiz. Tenía diez años cuando se produjo la muerte inesperada de su padre pero la vocación artística no declinó. Finalizó su estudios (1984) en la capital rusa. Se especializa en óleo sobre caballete. El hotel President, de Moscú, exhibe una sugerente colección de dibujos suyos con carácter permanente. En 1989 se asienta en Francia donde dibuja y madura para exponer en Rusia. Será el primer pintor de esta nacionalidad que obtiene autorización de la dirección del Museo del Louvre para copiar las obras del célebre Daubigny.

Valentín Berradre, un empresario guipuzcoano dedicado a la impresión, fotógrafo profesional, explicó durante el acto de presentación de la exposición algunos rasgos biográficos y estilísticos del autor. “El arte es un eterno aprendizaje”, confiesa Animaev. Por eso, “pinto todos los días. Actualmente, prefiero expresarme con pinturas al óleo”, siguió diciendo.

Su credo es desnudar e interpretar los sentimientos con una expresión colorista que responda a las diferentes emociones de cada persona. En consecuencia, admite cualquier forma expresiva siempre que no dañe o aniquile la belleza y la vida misma. El empleo de la trementina en los disolventes proporciona a los óleos del pintor una vitalidad enriquecedora. La colección se podrá contemplar hasta el próximo viernes 25.

Claro que nos quedamos sin conocer -por razones de complicaciones y elevados costes de traslado- los retratos, el género en el que Animaev, según todos los testimonios, demuestra ser un pintor de primerísimo nivel sin necesidad de tener que recurrir a fotografías. En efecto, la visualización de catálogos confirma esa apreciación. Un escritor, un músico, una mujer (Marion) o ciudadanos como Marc Dinapoli o Abdou, con rasgos muy naturales, reflejan la solvencia del pintor ruso.


Quizás dentro de un tiempo haya oportunidad de admirar esos retratos.

viernes, 11 de noviembre de 2016

NI EL BREXIT...

Londres, la World Travel Market (WTM), la feria de las ferias, no iba a ser una excepción. Ni el ‘Brexit’ puede con las previsiones, que siguen siendo de crecimiento. Y así, el presidente del Cabildo Insular de Tenerife, Carlos Alonso, ha anticipado dos fases de ese aumento: primero, la presente temporada invernal, que se prolongará hasta marzo del año próximo, registrará un incremento del 22,5% en el volumen de plazas de llegada por avión desde el Reino Unido, lo que en términos absolutos significa casi ochocientos treinta mil visitantes. Y luego, pensando en el verano de 2017, ese volumen oscilará entre el 18 y 20%. Las expectativas, por tanto, son casi inmejorables: las frecuencias aéreas se verán potenciadas, principalmente desde el aeropuerto de Londres-Stansted.

Si se cumplen las estimaciones, Tenerife alcanzaría, a finales del presente año, una plusmarca de turistas ingleses: más de dos millones de personas, un 20% más, lo que confirmaría la relevancia de este mercado en la oferta insular, una cuota del 46,81% del total de británicos que viajaron a Canarias el pasado año.

Las apreciaciones de las compañías aéreas y los turoperadores confirman que la fortaleza del destino es notable y que, pese a las incertidumbres políticas, económicas y sociales, los británicos, a la hora de escoger un destino vacacional, tienen en cuenta los factores que lo caracterizan. Cabe pensar en eficaces soportes promocionales pero es evidente que las coyunturas y las amenazas que sufren otros países competidores sugieren una mayor seguridad entre quienes buscan una relajante orilla de descanso. La estrategia a seguir, entonces, es bastante clara: cuidar y cultivar los valores, innovar y cualificar lo necesario, vectores indispensables para que esa oferta de mayor capacidad aérea se corresponda con una demanda creciente de plazas. Y si se quiere, un elemento añadido como objetivo: la fidelización. Puede que, de cumplirse estas previsiones, estemos asistiendo a un silencioso proceso de repetición de viajeros, con la particularidad de que ahora, ante más facilidades y más opciones, puede expandirse con mayor proyección.


Claro que hay hechos que no deben enturbiar ni sembrar adversidades que desnaturalicen las bondades de la oferta. Por ejemplo, las imágenes de las goteras y filtraciones inundando parte del edificio terminal del Aeropuerto Tenerife Norte Los Rodeos, como circularon tras la pequeña tormenta del pasado fin de semana. El daño que pueden causar es de altos niveles, luego se pone de manifiesto, una vez más, la necesidad de un mantenimiento constante de infraestructuras y servicios públicos. Posiblemente, nada incomode y haga recelar más a los clientes que la inseguridad y las deficiencias que adviertan en las disfunciones. Hablar a estas alturas del vértigo de las redes para difundir imágenes -digamos- negativas resulta ocioso. Todos los encantos y todos los atractivos resultarían pocos o insuficientes, sobre todo cuando se va a remolque y se quiere reparar ese daño derivado. ¿Recuerdan aquel sistema boca-oído, tan directo para divulgar excelencias tras llevarse una favorable impresión? Pues ahora, con los recursos de nuestros días, multipliquen.

jueves, 10 de noviembre de 2016

JUAN CARLOS ALEMÁN, EN LOS VERICUETOS

                                                                     Todas las hojas son marrones
                                                                    y el cielo está gris…
                                                  (De Califonia dreamin, John y Michelle Phillips)

En este otoño tan lleno de contrastes del cambio climático, se nos ha ido Juan Carlos Alemán Santana, amigo y compañero, maestro de profesión, político, responsable de la dirección de los socialistas de Tenerife y de Canarias durante muchos años.
En este paisaje estacional, voluble, incierto y entristecido, el vacío de Alemán (‘Peloblanco’, como era reconocido en la jerga) lo acentúa. Se acabaron las infusiones matinales con las que iniciar la jornada y las conversaciones telefónicas para valorar el tráfago político. La persona fue siempre sensible, preocupada ante los problemas de los demás; el político tuvo siempre una predisposición a gestionar con generosidad. Eso le valió para no verse desbordado, para invertir las situaciones, por muy adversas que fuesen.
Su trayectoria es la de un hombre bregado. Desde los tiempos en la facultad de Derecho, se palpaban las inquietudes de quien pensaba en las libertades y en la democracia por venir. Fueron tiempos de ilusión, de sueños, de reivindicaciones, de temores y de lucha. En Garachico, frente al Roque, labró sus primeras ocupaciones institucionales: después de unos años de caminos divergentes (“yo te escuchaba en la radio, y eso que no me gustaba el fútbol”, una de las múltiples revelaciones), emprendimos las rutas del municipalismo.
Dio el salto al Cabildo Insular y lució como consejero inquieto y tenaz en la oposición. Pronto estuvo imbuido de las aspiraciones insulares y ello le valió para desenvolverse en la secretaría general de la Agrupación Insular de Tenerife del PSC-PSOE. No fue un dirigente orgánico cualquiera: es más, era lo que de verdad le gustaba, desde el punto de vista político. Se ganó el respeto de la militancia tras propiciar amplios debates en convocatorias periódicas del Comité Insular, máximo órgano entre congresos, y después de visitar regularmente las agrupaciones locales donde solía transmitir mensajes realistas y motivadores. Supo amalgamar equipos y rodearse de leales colaboradores en los comités de campaña.
Esa experiencia le valió para desempeñar años más tarde la secretaría general de la Comisión Ejecutiva Regional. Alemán no se dejó inocular por el virus del insularismo. Su visión regionalista la siguió forjando desde su talante comprensivo, solidario y aglutinador. Lo acreditó en el Parlamento de Canarias, donde se opuso a Román Rodríguez para presentar una censura y donde volvió a encontrarse con Adán Martín (antes, presidente del Cabildo tinerfeño), con el que terminó estrechando relaciones amistosas, más allá de la mera gestión política.
Fue candidato a la presidencia del Gobierno autonómico. Y también portavoz parlamentario. Y miembro de la Mesa de la cámara. Completó su trayectoria con una labor específica, silenciosa y eficaz en la Audiencia de Cuentas, donde siguió dando muestras de su seriedad y de querer responder con las funciones encomendadas, alejadas ya del trajín cotidiano de la política.
Pero siguió utilizando el móvil, intercambiando información y ofreciendo consejos de político experimentado a quien quería escucharle. Estuvo en esos vericuetos de la estrategia y la transacción política, por los que fluía con solvencia. Ni las peculiares complejidades del mundo de la comunicación en estas islas le arrugaron.
Pero este paisaje, tan singular, tan surrealista en lo social y en lo político, ya no tiene a Alemán. Ya no nos contará las peripecias de algún viaje ni sus últimas compras de avances tecnológicos ni sus apreciaciones en las redes sociales, muchas de ellas cargadas de respetuosa ironía. Los Phillips hicieron que, a principios de los años sesenta, el grupo The Mamas and The Papas, cantara el sueño californiano con las hojas de color café y un cielo ceniciento. Es como nos encontramos ahora con esta pérdida tan sensible. Mas Juan Carlos Alemán tiene un sitio sobresaliente en la historia democrática del socialismo canario. Se lo ganó a pulso. Con dedicación, habilidades, talante y ánimo constructivo. 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

DIOS BENDIGA A AMÉRICA



En las vísperas electorales, tratando de parafrasear la patriótica canción compuesta por Irvin Berlin, escribimos: “Dios inspire a los norteamericanos”. No lo hizo. Pero la bendición de la soberanía popular es incuestionable. Da igual se haya pasado del primer presidente negro a un presidente racista, por atribuirle una característica. Algo iba mal para que las encuestas evolucionaran de forma tan rara: volvieron a fallar, si bien alguna apuntaba la posibilidad del triunfo de Donald Trump. En la campaña más bronca, espejo de una sociedad fracturada, el historiador infalible, Allan Litchman, volvió a acertar, no importó que reapareciera el Ku-Klux-Klan. ¡Cómo estarán esos ultraderechistas del mundo!
Desde primera hora de la mañana, circula en las redes un montaje fotográfico con la estatua de la libertad neoyorquina llorando. Es una manera gráfica de reaccionar ante lo ocurrido: la sociedad norteamericana ha escogido, no se sabe muy bien por qué, el camino que más temor sugiere.
Mal final para Obama, caramba.
Y peor para Hillary Clinton.
De todos modos, ahora sí, es inevitable: “Dios bendiga a América”.

martes, 8 de noviembre de 2016

CRIMINALIZAR LA POBREZA, CUIDADO

Cuidado con criminalizar la pobreza, ha venido a decir la Plataforma del Tercer Sector, muy sensible la situación de los más desfavorecidos, de los sin techo, de los que hurgan en contenedores, de los que aún sufren desahucios, de los que no llegan a fin de mes, de los que, en definitiva, subsisten con muchas dificultades. Pero igual de preocupada con el Proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que significa, en su opinión, un serio quebranto para las personas más vulnerables y, por extensión, para los derechos humanos.

La Plataforma es una organización de ámbito estatal, sin ánimo de lucro, cuya razón de ser es la defensa de lo social así como la promoción de la igualdad entre las personas. Hay siete organizaciones integradas: la ONCE, Cáritas, Cruz Roja, las plataformas de ONG de Acción Social y la del Voluntariado de España, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) y la Red Europea de Lucha contra la pobreza y la exclusión social.

No gusta el citado Proyecto de Ley que, hasta el momento, solo es apoyado por el Grupo Parlamentario Popular de las Cortes, de ahí la advertencia de los riesgos de una criminalización de la pobreza, tal como sucede en otros países de la Unión Europea (UE). Intenta la Plataforma que, en la tramitación correspondiente, sean incorporadas sus apreciaciones. Quizás la coyuntura política se preste a que eso ocurra, mas no deben hacerse demasiadas ilusiones. En cualquier caso, si el presidente Rajoy y otros dirigentes del Partido Popular han hablado de la necesidad de diálogo y consensos para superar bloqueos y desencuentros, estamos ante una verdadera prueba. A ver si es verdad.

La Plataforma ha puesto el foco de sus discrepancias con la norma en ciernes en hechos tales como la sanciones económicas (hasta treinta mil euros) a personas que, por su situación de vulnerabilidad, sufren consecuencias penosas como dormir en la calle, consumir estupefacientes o ejercer la prostitución. Igualmente, manifiesta su rotunda oposición a las denominadas “expulsiones sumarias” que, por lo general, se producen en las fronteras sin asistencia jurídica y, lo que es peor, sin que esté garantizado el cumplimiento de derechos reconocidos internacionalmente.

La Plataforma y las organizaciones que la componen se sitúan pues en la cabecera de quienes, social y políticamente, se oponen a esta Ley. Entienden que las personas deben ejercer sus derechos y libertades en plenitud. Por eso confían en una profunda revisión de los criterios que, hasta el momento, viene sosteniendo el partido gubernamental. Ya se verá el alcance de las posibles modificaciones o, si por el contrario, se mantiene la voluntad política y la preconfiguración legal de lo que se quiere regular.

Precisamente, otras iniciativas del Gobierno, como el Plan Integral de Apoyo a la Familia, el Marco de Actuación de las personas mayores, el Plan Especial para la Igualdad entre hombres y mujeres o la Ley de segunda oportunidad, han sido ponderadas por la Plataforma, bien es verdad que lamentan que no hubieran sido puestas en marcha con anterioridad. Las cifras son las que son: la los desigualdad y la exclusión son dos problemas serios de nuestro país y durante los últimos años se han agravado.

Ahora, cuando arranca la legislatura, cuando ya se habla de reajustes presupuestarios para contener el déficit público, estos problemas sociales de cierta envergadura ponen a prueba no solo la capacidad de gestión del nuevo ejecutivo sino su sensibilidad para tratarlos.

Y hay situaciones que no pueden aguardar mucho más. Que se lo digan a la Plataforma.



lunes, 7 de noviembre de 2016

EL BUEN USO DEL IDIOMA DEL DEPORTE


Aquella anécdota de Antonio Machado, de don Antonio, mejor dicho.

El personaje literario de su creación, Juan de Mairena, una suerte de poeta-filósofo, le pide en clase a uno de sus alumnos que escriba en la pizarra la frase “Los eventos consuetudinarios que acaecen en la rúa”. El alumno cumple con el encargo y Mairena le dice: “Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético”. A continuación, tras breve meditación, escribe: “Lo que pasa en la calle”. Juan de Mairena señala: “No está mal”.

Ilustrativo pasaje que, extrapolado a la aventura de las palabras en movimiento que el filólogo Jesús Castañón Rodríguez inició hace ahora treinta y cinco años, revela el incesante caudal de la creatividad del lenguaje deportivo, un hecho al que ha sido sensible con esmero como lo prueban sus investigaciones y sus incorporaciones, hechas desde el tesón y la sencillez, al alcance de todos para que todos se beneficiaran del enriquecimiento del idioma en que se desenvuelve el ámbito deportivo y que es necesario cuidar para hacer un adecuado uso de todos sus recursos y de todas sus opciones.

Las palabras se mueven, claro que sí. Pero no pueden ni deben hacerlo de forma desordenada o anárquica. Tienen que persuadir, atraer, fascinar, encandilar y enganchar. Lo contrario equivaldría a defraudar, revelar desconocimiento, dañar y hasta arruinar un texto, cualquiera, una información o una opinión. La vida es, sobre todo, comunicación. Por tanto, en la sociedad del conocimiento, en los tiempos que nos ha tocado vivir, con las exigencias que van en aumento, ese hecho, la comunicación, debe discurrir de forma tan fluida como ajustada, como si las palabras fueran piezas de oraciones de un gigantesco y complejo engranaje que obliga a un permanente ejercicio de destreza.

Por ello, este autor autor hace una tercera revisión de aquel trabajo, Periodistas por el buen uso del idioma, iniciado, con Hinchas del idioma, en la emisora salmantina de la cadena SER, allá en 2009. Le siguió otra, en 2011, con la que se gestó un libro, La comunicación deportiva y la lengua española (Castañón), prologado por el académico correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y secretario general de la Fundación del Español Urgente, Francisco Muñoz Guerrero. En esta nueva entrega, que titula Periodistas y el buen uso del idioma del deporte, ya suman ciento noventa profesionales de doce países de dos continentes los que aportan testimonios que constatan el dinamismo del rico universo de las palabras. La aventura prosigue. Porque el propio Castañón es quien revela su admiración por el periodismo deportivo, convencido, como está, de sus formidables potencialidades de integración y plasmación de aquellas ensoñaciones o ideales que sustancian, incluso, avances sociales y hacen madurar la expresión oral o la escritura de modo que cobran sentido los valores de la investigación y el perfeccionamiento. Adaptaciones, neologismos, sinonimia, correcciones… todo tiene razón de ser en cada recurso expresivo o literario. La consulta se convierte, así, en un instrumento primordial para perfeccionar el estilo o superar dudas y evitar yerros dialécticos, narrativos y lingüísticos.

Las contribuciones de los autores registrados demuestran que no se quiere una lengua fosilizada ni anquilosada. Y mucho menos, anticuada, con vestigios de moldes que propician lugares comunes, frases hechas y hasta uso indebido de vocablos. La trascendencia y el impacto del hecho deportivo en nuestros días van más allá de las emociones o las pasiones que despierta cualquier confrontación. Estamos hablando de un volumen de negocio considerable, de miles de millones de euros o dólares por derechos de imagen. Y, por supuesto, de una incidencia sociológica en las culturas y las costumbres de las aficiones, mejor dicho, de los seguidores o de los pueblos. Eso significa que el lenguaje tiene que estar a la altura, que quienes van a manejarlo, ante audiencias millonarias o redes sociales infinitas, deben hacerlo con solidez y, por supuesto, con conocimiento de causa. El escritor y sociólogo francés Alain Ehrenberg afirmó que la popularidad de los deportes reside en su capacidad para encarnar el ideal de las sociedades democráticas, mostrándonos por medio de sus figuras, individualidades o conquistas colectivas, que “cualquiera puede llegar a ser alguien”, que el estatus no se adquiere con el nacimiento sino que se conquista en el transcurso de la vida, como escribe el antropólogo galo Christian Bromberger en el libro Fútbol y pasiones políticas (Temas de debate).

Durante mucho tiempo, el periodismo deportivo patrio tuvo que cargar con sambenitos de tópicos, repeticiones, fraseología ramplona, tibiezas contagiosas y vicios que, en muchos casos, desembocaron en una vulgarización del lenguaje. Ha costado, pero a base de esfuerzos, de una mayor preocupación por la formación, de una diversificación de las opciones de conocimiento, de una racionalización de los planes de estudio universitarios y del probado celo de muchos profesionales, expertos y profesores, ha sido posible irse desprendiendo de buena parte de ese lastre para situar al periodismo deportivo español a la altura de los mejores del mundo. Hoy por hoy es una especialización que ofrece prestaciones de alto nivel.

El lenguaje periodístico del deporte interesa, pues, desde los ángulos de su repercusión en amplísimos ámbitos sociales. “La victoria podrá quedar en los libros pero la forma de conseguirla queda en la cabeza de la gente”, dijo el técnico italiano Arrigo Sachi. Por eso, hay que hacer una estimación de la lengua de forma perseverante, no solo desde la ortodoxia gramatical o de las mejores creaciones literarias sino también desde la expresión común -y la coloquial- y las modificaciones que comporta un elemento vital de diálogo, entendimiento y conocimiento.

Machado apreció la sencillez y su escritura modélica invita a ponderar la construcción de las figuras literarias, las locuciones, la adjetivación que no embriague ni empalague, la ilación de las ideas, las premisas y sus nexos. Decir a estas alturas que hay que cuidar o mimar el lenguaje del periodismo deportivo puede parecer una obviedad aplastante pero en cualquier género, crónica, entrevista, artículo, comentario e incluso editorial, es preciso afinar, si nos apuran, hasta con un evidente afán didáctico, aún conscientes del carácter efímero de transmisiones y textos. La avidez con que se lee -cada vez más a un clic- requiere de un cierto dominio del lenguaje y de solidez en el empleo de sus elementos y resortes. Ya dijo el periodista alemán Paul Ingendaay, en el prólogo del libro de Julián Marías, Salvajes y sentimentales (Alfaguara), que “las historias que cuenta el fútbol son actualidad y a la vez todo lo contrario. Atesoran momentos de nuestra vida que brillan por encima de otras muchas cosas de nuestro pasado, sumidas en el olvido...”.

Así que la aventura, lo que pasa en la calle, ha deparado valiosas e intelectuales experiencias en tanto que ha ido engrosándose con autores y testimonios que Jesús Castañón Rodríguez ha sabido recopilar y combinar con paciencia inagotable a lo largo de una década hasta llevar a cabo una tarea que los periodistas en general y los deportivos en particular hemos de agradecer. El buen uso del idioma es, hoy por hoy, indispensable. Las palabras están en movimiento.