jueves, 28 de mayo de 2009

CHAPUZA

Hay un concurso para determinar, más o menos, la palabra preferida de los españoles.
Va ganando 'chapuza'.
No se sabe bien por qué pero ese es el vocablo que escogen los encuestados entre las más de noventa mil palabras, según cuentan, que tiene nuestro vasto idioma.
Es probable que un buen número de encuestados no sepan muy bien lo que significa pero lo tienen al alcance para expresar todo aquello que no les gusta de cierta actuación o cierto desarrollo. Es un término recurrente, o sea, muy válido, para cuaqluier cosa negativa.
Dos acepciones lexicográficas, en efecto, nos dan el alcance de chapuza: obra o labor de poca importancia y obra hecha sin arte ni esmero.
A los ciudadanos les gusta el vocablo. No quiere decir ello que todos los españoles sean chapuceros pero sí se ve que está muy extendida la idea de que hacemos o nos comportamos sin mucho rigor o sin mucha calidad que digamos.
Cosas del carácter. Así como en tiempos nos distinguió la picaresca, ahora, en la sociedad del conocimiento, nos revela la chapuza. A saber si no forma parte de aquélla.
Cambiando de tercio: lo que no es una chapuza es el triple título del Barcelona F.C. en la presente temporada. Ese fútbol, esas estrellas, ese estilo...
Hoy estarán que no caben en sí de gozo los barcelonistas.
Para quienes piden que nos asociemos al éxito de un equipo español, de acuerdo. Pero ni una mísera bandera española fue vista en aquel inmenso festejo.
No importa. Vaya éxtasis el suyo. Enhorabuena. Que lo disfruten.

miércoles, 27 de mayo de 2009

ESCLAVOS DE LAS AUDIENCIAS

En la televisión se es esclavo de la audiencia.
Producto nuevo que aparece en pantalla, producto supeditado a la respuesta que den los televidentes, a la cuota de visión que haya producido, a esos porcentajes que condicionan el futuro del programa. Sobre todo, si los registros son bajos.
Así como se afirma que lo que no figura en agenda, no existe, también puede decirse que el espacio televisivo que no supera determinadas cuotas de pantalla está condenado al fracaso, o si lo prefieren, a la desaparición.
En su día, cuando recién habían hecho acto de aparición las privadas, vivimos de cerca el ansia de algunos ejecutivos y editores de informativos: abrían los periódicos por las páginas dedicadas a la información audiovisual. Buscaban los resultados de las primeras mediciones de audiencia y el contenido o los enfoques de los comentarios críticos. Se palpaba su ansiedad.
Imagínense hoy, con la competencia, con el número de canales, con la llegada de la TDT, con algunas inefables emisoras locales...
El caso es que a lo largo de los últimos meses hemos asistido a fiascos, a fracasos de productos televisivos (engendros, dirían algunos), pese a que éstos aparecían incentivados por la presencia de destacadas figuras del medio. Nada: tropezón y a ver si se levantan.
Por ejemplo, "La tribu" (nombre copiado de aquella célebre novela de Manu Leguineche), con Sardá, Milá, Izaguirre y Latre, quienes, por su trayectoria y éxitos anteriores, podrían ser considerados "animales televisivos". Milá renunció después de dos programas. Sardá palpó que el experimento no funcionó. No por mucha telegenia acumulada se garantiza el éxito.
Otro ejemplo, más cercano: "Sin secretos. Así somos los canarios", en la Televisión Canaria. Ni el horario ni la fórmula ni los contenidos ni una presentadora de postín, como es Cristina García Ramos, se han hecho acreedores de la confianza de los telespectadores. Un desastre, según convergen los que aguantan diez minutos.
Y ahora, el turno de "Malas compañías", en La Sexta, presentado por Manuel Fuentes. Su estreno, en prime time de domingo, apenas alcanzó el 5% de la audiencia.
Se nota, se siente que hay crisis de ideas, que cuesta parir nuevos productos televisivos. Y que no basta el pedigrí profesional para conducirlos. Las segundas, terceras y hasta cuartas partes que algunos afrontan vienen a significar, audiencias en la mano, que no aciertan y que están muy vistos. Nunca se debe decir acabados: un respeto.
Pero parece que los telespectadores, que también tienen a la televisión como recurso para combatir o sobrellevar la crisis, no están por la labor.
Y como se es esclavo de su mando y de su clic, generadores de audiencia, pues ya ven las consecuencias.

lunes, 25 de mayo de 2009

DISUADIR, PARA CONTINUAR

Disuasorio. Ese es el primero de los efectos que produce el auto judicial que exculpa al vicepresidente del Gobierno de Canarias, José Manuel Soria. Disuadir, según la 22ª edición del diccionario de la Real Academia Española significa: "Inducir, mover a alguien con razones a mudar un dictamen o a desistir de un propósito".
Pues muy bien, dicho sea con todos los respetos: como no es delito aceptar cierta dádiva pese a que desde un ámbito público hay una decisión que depende del receptor, no vuelva usted por ese camino porque se va a encontrar con el rechazo. No se utilice ese recurso, no se meta en tales vericuetos, dedíquense esfuerzos y energías a otras cosas... políticamente más productivas.
Disuadir también de la tentación que supone residenciar en vía judicial los contenciosos políticos. Lo apuntaba un sesudo columnista en la primera reacción tras conocerse el contenido del auto: no se puede hacer política y periodismo con el Código Penal en la mano. Vale. Que decida la ciudadanía en su momento: si premia o castiga, si las resoluciones judiciales no eliminan las sombras de las apariencias, en fin, si mantiene o no la incredulidad.
Pero han sido tantos años de impunidad, de que todo se puede hacer porque no pasa nada, anda tan extendida la impresión de que política se asocia a corrupción o a malas artes, que la encomienda a la justicia parecía el único y el último camino. Es como si los jueces se hubieran cansado de tantos dimes y diretes en los medios de comunicación, de tantas diatribas entre políticos de distinto signo.
Entonces, este auto exculpatorio debe servir de base a una reflexión en el devenir de la política canaria: que no se instrumentalice la justicia con fines políticos y que nadie, ningún cargo público se confíe pese a la ausencia delictuosa en sus actuaciones y decisiones porque siempre flotarán las vergüenzas o las aristas dudosas de determinados comportamientos. Luego están las habilidades y la capacidad para resistir, escurrirse, salir airoso y para gozar de tratamientos mediáticos; pero ese es otro cantar, no exento de victimismos, por cierto, y en el que cabe no incurrir en la desmemoria si es que se quiere evitar agravios, como por ejemplo -salvadas las distancias y la naturaleza- el caso del político y abogado grancanario Carmelo Padrón, que aguardó doce años a que terminara la instrucción y se resolviera la causa en la que estaba inmerso.
Y otra reflexión: cierto que cuando el campo de la fiscalización política se agota, o cuando se hace un uso torticero y a conveniencia de las reglas del juego en el marco de las instituciones en las que se representa a la voluntad popular, no parece quedar otra opción que los tribunales, no está claro que quienes desde las líneas de la oposición elijan esa vía, por muchas evidencias, por muchas "teóricas" pruebas, por mucha ampulosidad mediática de que pudieran gozar y con todo ello, persuadir, no está claro, no, que vayan a obtener réditos políticos.
Procede preguntarse, al hilo de estas reflexiones, y del propio efecto disuasor, si decisiones como la que nos ocupa son válidas para disminuir la carga de radicalización que caracteriza la vida política canaria. Que hubiera más sosiego, que hubiera menos crispación, lo agradeceríamos todos y serviría hasta para que no aumente el desinterés y el desapego de muchos ciudadanos hacia la política. Pero, ojo, señoras y señores jueces: que tampoco contribuyan a que aumente la impunidad de quienes pueden creerse con bula o patente de corso pues la perversión del sistema puede alcanzar niveles difícilmente controlables llegado el momento. Otrosí: a que cunda la desmoralización y la desmotivación, viendo que en Canarias, con perdón del poeta, todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar.
Desmoralización y desmotivación, por cierto, que también corre el riesgo de extenderse no sólo entre los justiciables, sino entre los mismos profesionales de la policía. Porque todavía, hay que recordarlo, quedan por resolver en sede judicial en las islas unas cuantas incógnitas y unos cuantos casos asociados a presuntas tramas y a presuntas comisiones delictivas. Y a la espera, no se olvide aquella maldición gitana, pleitos tengas y los ganes.

sábado, 23 de mayo de 2009

LA ALARGADA SOMBRA DE AGATHA CHRISTIE

Es una iniciativa plausible, digna de respaldo.
El nombre de Agatha Christie, la escritora británica, va a quedar definitivamente vinculado al Puerto de la Cruz. Ya está en marcha la segunda edición de un festival que es un tributo a su obra y que viene a rememorar la estancia de la novelista en la ciudad, allá por los años veinte del pasado siglo, cuando se alojó en el hotel “Taoro”, cuando practicó natación en Martiánez y cuando tuvo tiempo para escribir parte de uno de sus títulos más célebres, “El hombre del mar”, parte de cuya trama se desarrolla en lo que se conoce por La Paz, entre la casa Cólogan y el paseo “Los cipreses”.
La primera se desarrolló entre curiosidad y expectativa. A muchos, los más jóvenes, a los menos atraídos por la literatura de misterio y policíaca, sirvió para descubrir la identidad de esta Dama del Imperio Británico que había vivido muy desde dentro los horrores de la primera guerra mundial y se sintió atraída por las islas tras el conflicto bélico y su primera ruptura matrimonial.
Allí, en las apacibles vías de la urbanización, al borde del acantilado, en presencia de su único nieto, Mathew Prichard, y del documentalista de su obra, John Curran, la sombra de Agatha alargó el interés por su obra y por su personalidad.
Allí, en aquel ambiente que entonces le pudo sugerir elementos adecuados para una de sus novelas, quedó también un busto en el que algo tuvimos que ver, cuando ocupando la alcaldía, impulsamos, junto a la creativa concejala de Educación y Cultura, Angeles Marrero, su elaboración y su emplazamiento.
Ese debió ser el germen de esta convocatoria que en esta segunda edición tiene la sana ambición de ampliar su dimensión y no agotarse en formalidades protocolarias. El festival, entre el 5 y el 14 de junio próximos, engloba proyecciones de películas, representaciones teatrales, una exposición permanente de objetos y pertenencias, una colección de imágenes, una exhibición de coches de época, actividades para escolares y un “Tea Dance” al más puro estilo británico.
El Centro de Iniciativas y Turismo (CIT) de la localidad se ha volcado y hay que congratularse de que la entidad asuma hechos como éste en orden a cumplir con su papel de proyectar de forma imaginativa y original el destino turístico.
En ese sentido, lo esencial es que la gente haga suyo, se identifique con el festival. Lo quiera desde el principio, lo cultive, se integre y termine, cuando se consolide, enorgulleciéndose de él. Ahí está ya el ejemplo de La Pandilla”, un grupo de amigos portuenses que desde el año 2004 anda paseando sus remembranzas y sus dotes artísticas, buena parte de las cuales, por cierto, no pudieron desarrollar cuando andaban en plena juventud. Ahora viven esta segunda etapa con entusiástica madurez, como lo acreditan con su contribución a este festival, y de eso hay que congratularse.
Una sugerencia, antes de expresar el deseo de éxito para los promotores y para cuantos intervengan: a ver si es posible cambiar el nombre de la convocatoria. No es que ‘festival’ sea un término rechazable o inapropiado pero, tratándose de la universalidad de la escritora y de su propia condición literaria, como que conviene encontrar otro sustantivo.
¿Qué tal “Memorial Agatha Christie”?
Ahí queda.

jueves, 21 de mayo de 2009

LA MONTAÑA DE ESPUMA DE AGUSTIN ESPINOSA

El laudatorio rigor histórico con que han obrado los comisarios merece un reconocimiento. Era como recobrar las palabras de Domingo Pérez Minik (Agustín Espinosa, aquí y ahora, Domingo Pérez Minik, El Día, 30 de noviembre de 1980): “Todos estamos en deuda con él, como escritor, como amigo, como insular primero de las más serias apuestas”. Y la deuda empieza a saldarse con esta exposición “Agustín Espinosa, a los setenta años de su muerte (1939-2009)”, que vio la luz en el Instituto Canarias Cabrera Pinto, de La Laguna, y que ha proseguido en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), hasta que desde hace pocas fechas pueda ser visitada en la Casa Municipal de la Cultura de Los Realejos.
En efecto, el trabajo de Ana María García Pérez, Margarita Rodríguez Espinosa y Nicolás Rodríguez Munzenmaier, condensado con tanto entusiasmo por la primera durante su intervención en el acto de apertura, permite recuperar la figura del eximio escritor portuense, “el surrealista porque sí”, que también dijera Pérez Minik.
Ya hubo un intento que, igualmente, merece ser recordado. A principios de los años ochenta, siendo Francisco Afonso el alcalde portuense, se empeñó en rescatar y glosar la memoria de los personajes locales sobresalientes. Los historiadores del archivo municipal, entonces en fase embrionaria, hicieron con los recursos a su alcance una encomiable tarea que cristalizó en una breve pero ilustrativa edición. No aparece, por cierto, entre la documentación expuesta, de modo que los comisarios -una modesta sugerencia- tienen ahí otro testimonio que igual sirve para enriquecer el montaje de Los Realejos, donde falleció el autor, por cierto, cuando sólo contaba 41 años.
La exposición propicia el acercamiento a la vida y obra de Agustín Espinosa, fundador de las revistas “La rosa de los Vientos” y “Gaceta de Arte”. Su expediente académico, su examen de grado, su nombramiento como director de instituto, los resultados del expediente de depuración, su dolor, su angustia vital (reflejada en la postrera carta a su prima María Teresa García Barrenechea), sus manuscritos, las fotos y las rudimentarias ediciones de algunas de sus obras, con un llamativo y generoso diseño en la entrada al recinto, más la proyección de imágenes en blanco y negro en las que se le ve vivo junto a Alberti y otros grandes de la época, hacen que despierte la atracción hacia el escritor que, hacia el final de sus días, se sentía isla dentro de la isla pero que ocupa uno de los lugares prominentes en el proyecto universalista de los vanguardistas canarios. “Entre islas anda el juego”, titula Espinosa una de sus entregas. Qué vaticinio.Su hijo, presente el acto de apertura, con otros familiares, leyó unos fragmentos que pusieron de relieve el peculiar estilo del escritor y la admirable descripción de rincones o pasajes locales.
La excelente edición del catálogo completa esta exposición que es también una reivindicación del acercamiento de Espinosa a los niveles educativos más apropiados. Las instituciones, como apuntó García Pérez, tienen ahí mucho que decir. Por algo quedaron los versos del surrealista francés Benjamin Péret, “A Agustín Espinosa, que se levanta como una montaña de espuma/ sobre una plaza pública”.

miércoles, 20 de mayo de 2009

DIMISIÓN HISTÓRICA

Sensatez, seriedad, coherencia, consecuencia...


El presidente de la Cámara de los Comunes, Michael Martin, ha anunciado su dimisión tras el escándalo generado por la publicación en un periódico de los gastos de los diputados.


Aquí sí que se puede emplear con toda propiedad la palabra 'histórica': es la primera dimisión de un jefe de la Cámara baja ¡en trescientos años!


No han hecho falta denuncias ni fiscalías ni comisiones de investigación: la crisis, tremenda crisis, se desata a raíz de que un funcionario haya facilitado al periódico The Daily Telegrah los datos desmenuzados de los gastos de los diputados. No está bien lo que ha hecho el funcionario, desde luego, pero las repercusiones saltan a la vista: Michael Martin, treinta años como diputado por el noreste de Glasgow, tuvo una actitud poco favorable a transparentar, pidió disculpas al pueblo británico y quiso convenir con el Gobierno una reforma del sistema. Ya era tarde: la presión de lo publicado, convenientemente fortalecida por la oposición política en vísperas electorales, le situó al borde de la continuidad. Se rindió, claro.


Es una decisión histórica, desde luego. Es el fruto de la sensatez, de la seriedad, de la coherencia, de la consecuencia... Y de la madurez. Democrática y social. Todo eso, y una cultura política experimentada y avanzada, han hecho que la cordura imperase. Hasta se dirá que el sistema ha funcionado.


Igual que en Canarias, ¿verdad? No tenemos que aprender ni nada...

martes, 19 de mayo de 2009

LE ADMIRO. "GRACIAS, NO ES PARA TANTO"

Le pude conocer gracias a Juan Cruz Ruiz, en Madrid, después de una actuación que ofreció en el teatro "Alfil" de Madrid, junto a su paisano cantante, Daniel Viglietti.
Mario recitaba sus versos y Daniel cantaba y rasgaba su guitarra, en perfecta armonia, bien secuenciada. Cada poema, cada canción tenían su razón de ser, encajaban. Era la poesía de la libertad y también del compromiso, de las ansias, de la amistad, de la sana rebeldía, de la cotidianeidad. Era el canto permanentemente motivado de esperanza. Y hasta trufado de humor, que el público rubricaba con una risa respetuosa. Meses después compraría el CD que registra aquella actuación. Inolvidable.
Su palabra, la palabra de Mario, impresionaba. Pero mucho más, su mirada. Aquella mirada límpida, la mirada de un hombre bueno en la que adivinas de inmediato su humildad, su sencillez, su talento... Las adversidades jamás doblegaron su pasión creativa. Aquella pasión tejida en cada página, en cada cuento, en cada verso.
Me había quedado con esa mirada que luego, un tiempo después, tuve la inmensa fortuna de ver reproducida. Fue en el sur de Tenerife, en una noche mágica y calurosa, como si se hubiera interrumpido "el espantoso ritmo de las cosas", una de sus figuras poéticas. Otra breve conversación, el recuerdo de aquel recital. Mario seguía mirando igual. "Mirar y de mirar nunca se cansan", dice uno de sus versos. Impresionaba hasta su modesta vestimenta. Aquella carita de viejo sano, proclive a la sonrisa permanente, al gesto siempre constructivo que inspira y transmite confianza. Era de esos rostros que inspira a uno la frase siguiente: "Es de los que no se debería morir nunca".
"Le admiro", pude decirle mientras le acompañaba a la habitación de su hotel.
"Gracias, no es para tanto", replicó con toda la humildad que uno ya había adivinado.
Mario Benedetti ha cerrado los ojos. "El pobre mundo seguirá rodando", escribió en Montevideo el pasado año. Pero los que aquí nos quedamos, aún en la oscuridad en la que tan bien se desenvolvió el escritor, tenemos la opción de redoblar nuestra admiración.
A esta hora de la mañana, cuando la luz del día vuelve a alumbrar, su voz, junto a la de Joan Manuel Serrat, suena estimulante. Pinchar en:

lunes, 18 de mayo de 2009

NUEVO MODELO, NUEVA ERA

El debate está abierto, de modo que hay que estar muy atentos, participar, aportar y concretar. Independientemente de que haya indicios de recuperación -muy débiles, en cualquier caso- y de las ansias de empeoramiento que algunos no pueden esconder -circula ya que un sector del empresariado, tal ocurriera con la huelga general de diciembre de 1988, empuja a círculos sindicales y núcleos de trabajadores a protagonizar un paro o una medida sonada-, independientemente de ello, decíamos, empieza a aceptarse que asistiremos, tras esta gran depresión de la primera década del siglo, al alumbramiento de un nuevo modelo de productividad económica en España y en Canarias.
La crisis económica y financiera ha afectado con dureza, desde luego. Hay sectores, como el de la construcción, que no han tocado fondo pero que dejarán de tener la relevancia alcanzada. Las consecuencias saltan a la vista: se resentirá el parque inmobiliario, habrá que cambiar la cultura -hipoteca de por vida, ayudas familiares comprometidas, endeudamiento sujeto a oscilaciones de tipos bancarios, ahorros duraderos…- de la adquisición de la vivienda propia por un régimen de alquiler, se frenará la liberalización del suelo y mitigará (teóricamente) la especulación. Con un poco de suerte, pasado un tiempo, hasta se normalizará el mercado.
Los diagnósticos son conocidos y se trata ahora de poner en marcha las alternativas. Porque las repercusiones en Canarias son evidentes: la construcción ha estado directamente vinculada al turismo, luego éste ha de plantearse cómo afrontar el futuro porque las cosas experimentarán un cambio significativo. Algún alcalde canario lo sugería abiertamente días pasados, coincidiendo con el enésimo problema en el ámbito de la educación insular consistente en medidas que afectan a la formación profesional: o somos conscientes de que estamos ante un ciclo agotado que exige el aprovechamiento de todas las enseñanzas y la superación de errores, o el porvenir se escribe con letras de máxima incertidumbre.
Y eso obliga a un esfuerzo de todos. Puede que, por fin, se hable de formación con toda propiedad. Formación concebida para nutrir el mercado laboral, supuestamente situado en las coordenadas de un modelo más diversificado y, en el caso de Canarias, menos dependiente de un monocultivo.
Un nuevo modelo implica relanzar la economía y prevenir nuevas crisis financieras. En ese objetivo, las ofertas programáticas de los gobernantes deben ser muy nítidas, máxime si van a estar sustentadas en diferencias ideológicas. Las gentes saben que los salarios reales y el poder adquisitivo se están debilitando y no parece que estén dispuestas a condescender mucho más. Debe quedar claro que relanzar la economía equivale a reformar los mercados financieros y contraatacar la recesión.
Parece que hay convergencia a la hora de señalar que ese nuevo modelo de productividad, también en las islas, debe estar basado en la innovación, en la educación y en la calidad. O sea, que hay que propiciar actividades más productivas que las que hemos tenido hasta ahora, sin olvidar, por cierto, que existen desigualdades que representan un factor de presión para muchas personas y significan un riesgo de brechas sociales. Y teniendo en cuenta, por supuesto, que no hay una receta unitaria y ‘curalotodo’.
Por eso, lo apuntado al principio: es un cambio de modelo que también supone un cambio de cultura. Hasta en los hábitos y usos sociales. Porque para innovar, hacen falta ánimo emprendedor y fundamentos generosos, una formación adecuada y unas prestaciones que favorezcan el desarrollo cualitativo de aquello que ya se tiene y que igual hasta es objeto de reciclaje.
En definitiva, un nuevo modelo de productividad económica para una nueva era en la que no tendrán cabida, según parece, las tibiezas, los paternalismos, el estilo compadre y las responsabilidades descansadas en terceros. El debate está abierto.
P.S. Ha fallecido Mario Benedetti. Qué lástima. Le conocimos y le tratamos. Y hace falta un poco más de sosiego para escribir sobre su figura. Mañana, probablemente. Como anticipo, este poema suyo musicalizado y cantado por Joan Manuel Serrat. Pinchar en:

sábado, 16 de mayo de 2009

ALLI DONDE LOS NIÑOS SIENTEN Y APRENDEN

Está demostrado que no se valora lo que está más al alcance. Por la razón que sea, porque lo vemos todos los días, porque nos parece normal, porque funciona bien y no produce estridencias…
Y esa actitud, claro, despierta cierta indiferencia. Indolencia, más bien. Y así, somos incapaces de entender la abnegación de un colectivo, el alcance de una obra social, la predisposición para mitigar o solucionar un problema que puede agravarse si no se ataja, la perseverancia como regla de trabajo y que es válida hasta para compensar la carencia de recursos…
Los portuenses somos muy dados a eso: a no otorgar el valor que realmente entraña la entrega de gentes que trabajan por los demás; de personas que se esfuerzan para que quienes la necesitan, a la edad que sea, reciban la asistencia adecuada; de colectivos que realizan prestaciones muy estimables a favor de determinados grupos sociales.
Es el caso del centro educativo “Matilde Téllez”, localizado en pleno centro de la ciudad, en el antiguo cuartel de la Guardia Civil. Pocas veces una restauración resultó tan útil. Allí están las monjas de la congregación Hijas de María Madre de la Iglesia. Allí atienden a niños abandonados, a hijos de familias desestructuradas y a niños cuyos padres tienen difícil, por aquello de los horarios, compatibilizar la atención y la educación con sus ocupaciones laborales o profesionales.
Rosa, Amparo, antes María… la labor de las monjas es inconmensurable. El calor humano que prestan a quienes de verdad lo precisan es digno de reconocimiento. Allí forjan la que es una auténtica educación en valores. Ellas aportan los que reemplazan la convivencia familiar perdida. Allí huele todo a ingenuidad, a nobleza, a sacrificio, a humanismo.
Por eso, algunas estampas son conmovedoras. Ver a los niños del “Matilde Téllez” pasear por las calles peatonales de la ciudad, uniformados o no, atendidos por sus cuidadoras, a veces cantando, detenidos ante algo que les llama la atención, a veces recitando versos infantiles, tan limpitos, con sus sonrisas alegres, con sus miradas descubridoras del paisaje y del paisanaje, verles, decíamos, es conmovedor, ilusionante.
Han tenido la desdicha de la que no son conscientes ni culpables. Pero han encontrado la mano amiga, el calor de hogar necesario para afrontar el primer ciclo de su formación vital. Allí les enseñan, allí aprenden… Ya entenderán algún día lo del pluralismo racial y nacionalidades varias.
Ya deben ser unos cuantos los que allí han fraguado sus años de infancia. Seguro, seguro que no los olvidarán. La congregación puede sentirse orgullosa de esa inmensa obra, hecha en medio de la sociedad egoísta e insolidaria.
Es triste que no sea ponderada lo suficiente. Si no la tuviéramos, lo lamentaríamos. Y si fuera en otras latitudes, seguro que la ensalzaríamos. Pero lo más importante es que tal obra, su espíritu y su materialización, no se detienen. De eso hay que congratularse.
¡Ánimo!

jueves, 14 de mayo de 2009

PERO QUÉ EQUIVOCADOS ESTÁN...

Equivocados, pero qué equivocados están Zapatero y los suyos si creen que tras las medidas anunciadas en el debate del estado de la Nación que afectan a Canarias se va a producir algún tipo de replanteamiento o de reconsideración por parte del presidente de esta Comunidad y sus socios.
La historia demuestra que van unas cuantas medidas y van unos cuantos gestos, en definitiva, que ha habido sensibilidad del gobierno socialista con las islas pero ahí tienen las primeras reacciones al anuncio de celebrar en las islas antes de que acabe el año un consejo de ministros: Paulino Rivero, presidente, dice que es un primer paso, aunque insuficiente; y José Manuel Soria, muy en su papel y más justificadamente, se declara escéptico.
Equivocados: siempre lo mismo. Por mucha sensibilidad que se acredite, siempre ocurre igual: los nacionalistas son insaciables, nunca están conformes y siempre se apresuran a encontrar el lado amargo cada vez que se produce una propuesta o una decisión positiva del socialismo hacia Canarias. Si gobernara el PP en el Estado, sería otra cosa. Hablarían hasta de lealtad y del sentido españolista. Pero...
Ejemplos fáciles: primero, que no vienen por Canarias y si vienen, sólo lo hacen en plan vacacional o en viajes relámpagos o con motivos electorales. Cuando se prueba que no es así, que se viene por razones claras y útiles, o cuando se anticipa algo tan importante como puede ser una reunión del gabinete gubernamental en las islas -¿cuánto tardará en saltar la polémica por el escenario insular de ese consejo?- en seguida brotan los peros y las trabas.
Política, se dirá. Pero inconsecuente, habría que añadir.
Así que nadie en Ferraz y en Moncloa nadie lance campanas al vuelo si creen que esto anula o eclipsa la capacidad de acción y la capacidad crítica de Coalición Canaria. Ni paz ni relaciones de concordias. Ni siquiera esas fisuras que se advierten entre Paulino Rivero y Ana Oramas, por un quítame allá el protagonismo -cuestión de intereses políticos y estratégicos- van a erosionar un bloque monolítico inspirado por un mismo hecho: impedir que los socialistas toquen gobierno en las islas.
Desengáñense Zapatero y los suyos: es así.