viernes, 30 de agosto de 2013

JARDINES PORTUENSES (II)

Consignado en la primera entrega de esta serie que las actuaciones en espacios ajardinados tienen un capítulo concreto de conservación en la Adaptación del Plan General de Ordenación (PGO) del año 2000, en el que se especifican las condiciones de protección, hay que tener en cuenta también que el Plan de Mejora y Mantenimiento (PMM) promovido por el Consorcio de Urbanístico de Rehabilitación Turística del Puerto de la Cruz contiene un programa para desarrollar la red de jardines de interés y rincones con encanto del municipio. Sus responsables técnicos, conscientes de la importancia que pueden tener en programas de gestión y planificación, y hasta en iniciativas promocionales, a efectos de integración y dinamización de productos turísticos, han confesado haberse tomado este capítulo con el máximo cariño. Habrán de trasladarlo a la práctica.
            La anterior denominación, por cierto, jardines de interés y rincones con encanto, se corresponde con un producto específico, es decir el único propio del Puerto de la Cruz respecto al resto de la isla. Tales lugares con encanto son jardines o tienen jardines. Están en tres tipos de propiedad, según los autores del PMM, lo que equivale a distinguir, a la hora de ejecutar las actuaciones previstas, entre las del espacio público (el Taoro, por ejemplo), del equipamiento de espacio privado (Risco Bello, dentro del mismo parque) y de establecimientos de alojamiento (jardines del Tigaiga o la Chiripa).
            Pero nos centramos en el aspecto actual y en las previsiones de actuaciones en espacios libres y viarios. Las plazas del Doctor Víctor Pérez (popularmente San Francisco) y Concejil deben ser, por sus características, referencias identitarias, rincones que reflejen la propia trayectoria de la ciudad, abierta a los visitantes, y el esmero de sus cuidadores. Son rincones apacibles, frecuentados a cualquier hora, aptos para el solaz o el remanso. El lugar de los enamorados o de los lectores, de la contemplación o de los primeros juegos.
            En San Francisco, una pequeña pileta sostiene una ñamera y unos berros. Unos bancos a su alrededor y una verja de color plata de cerramiento. Parterres pequeños y bien cuidados con diversidad de especies. Antaño, echaban monedas a la pila, a la espera de que acompañara la suerte. Es un enclave lleno de sugerencias, junto a Quintana, una de las arterias peatonales más transitadas de la ciudad, y junto a la ermita de San Juan Bautista e iglesia de San Francisco, la primera construcción civil del municipio, que data de los primeros años de 1600.
            Por lo que respecta a la plaza Concejil, si bien el criterio técnico de despejar la visión de la fachada del antiguo colegio de los padres agustinos, considerado Bien de Interés Cultural (BIC), sería asumible, habrá que confiar en que eso no signifique la desaparición de especies arbóreas ni el traslado del busto en memoria de Francisco Afonso Carrillo, colocado en su día con un amplísimo grado de consenso.
            En la plaza del Charco, se hace necesaria, una intervención claramente orientada a mejorar su estética. Téngase en cuenta, por ejemplo, que ninguna de las palmeras derribadas en los últimos tiempos por temporales de viento ha sido repuesta. Los restos de sus troncos, tan desnudos y visibles, no son la mejor estampa. Cabe dudar del estado de salud del resto del palmeral, en otro tiempo, tan copioso y llamativo, por lo que sería procedente una actuación técnica integral, con el fin de salvar las unidades existentes o de trasplantar e incorporar otras nuevas con un claro sentido de uniformidad.
            Para el resto de este punto neurálgico de la ciudad, es probable que los expertos esgriman el criterio de que la vegetación a utilizar debe ser autóctona o endémica de piso costero (menor gasto de agua), estando  los jardines y alcorques dotados de sistema de riego de agua por goteo, lo que supone un ahorro considerable.

(continuará).

jueves, 29 de agosto de 2013

EL RODILLO, LA MAYORÍA ABSOLUTISTA

El rulo de la derecha. El rodillo popular. El abuso de la mayoría. La mayoría absolutista. Se está ganando a pulso el Partido Popular todos esos reproches para frenar iniciativas de los grupos de oposición con el fin de tratar asuntos de distinta naturaleza en sede parlamentaria, pero principalmente aquéllos que tengan que ver con el esclarecimiento de la trama de financiación irregular del partido gubernamental. Está así incumpliendo uno de los principios elementales del parlamentarismo: luz y taquígrafos, esto es, claridad y constancia de lo que está pasando para saber cuál es el alcance de lo sucedido y de las determinaciones de responsabilidad. Y lo que es peor: con ese bloqueo, con esa sistemática negativa, la formación conservadora –aunque le dé igual- echa por tierra todo aquel discurso de favorecer la transparencia en la gestión de los asuntos públicos. Esa pretendida Ley de Transparencia, Acceso a la información pública y Buen gobierno, ¿tiene razón de ser, ofrecerá algún tipo de garantías con estos antecedentes, o por el contrario, estamos ante un nuevo episodio de incoherencias y nacerá desinflada?
No hace bien el PP estas cosas. A la larga, no le son políticamente favorables. Nadie discute el uso de tacticismos y recursos para proteger, en este caso, al presidente del Gobierno, e impedir quedar en evidencia. El riesgo de incurrir en contradicciones, de no saber salir de trances apurados y de una evolución desfavorable de un problema político –nada menos que en sede parlamentaria- es clamoroso. Pero no se despeja haciendo uso de la mayoría numérica. Para ciertas situaciones, y ésta es una de ellas, no basta. Además, el hecho de tener mayoría absoluta no equivale a tener razón. Hasta de eso parecen haberse olvidado quienes, en su día, explotaron hasta la última gota aquellas mayorías socialistas de los ochenta, aderezándolas con profusas dosis de prepotencia y arrogancia, vocablos de fácil asimilación en cualquier conversación coloquial, aunque no se conozca su real significado.
Todos los grupos estaban de acuerdo: el presidente debe aclarar lo que manifestó la secretaria general de su partido ante el juez Ruz. Pero el rulo de la derecha o el rodillo popular se ha opuesto. Y siguió funcionando, por cierto, al impedir que los ministros fueran interpelados sobre los efectos del ex tesorero del Partido Popular. Ya puestos, hasta el presidente de la Cámara, por voluntad unipersonal, impide que se trate una iniciativa de Izquierda Unida para explicar en qué condiciones funciona el Tribunal Constitucional después de descubrirse que su presidente era militante del PP.
Así las cosas, como se puede comprobar, será difícil que las instituciones funcionen como tienen que hacerlo. Especialmente, aquellas a los que se encomienda la tarea de fiscalizar al ejecutivo. ¿Qué van a controlar si literalmente no dejan que lo hagan quienes legítimamente tienen la obligación de hacerlo?

Se enroca el PP y no le conviene. La democracia no se robustece con estos comportamientos basados en la mayoría absolutista. Si no se respeta lo esencial, terminará no siendo una democracia. 

miércoles, 28 de agosto de 2013

TURISMO JOVEN

La Wyse Travel Confederation (WYSE), un organismo internacional que agrupa empresas, asociaciones y destinos interesados en el mercado turístico joven, estudiantil y educativo, con más de quinientos miembros originarios de ciento veinte países, va a celebrar el próximo mes de septiembre su asamblea anual a la que habrá que estar muy atentos después de algunos datos que han sido dados a conocer con respecto a este segmento, el turismo joven.
            Los datos proceden de un sondeo de opinión hecho entre treinta y cuatro mil viajeros menores de treinta años. El estudio identifica las tres claves del comportamiento de los viajeros jóvenes.
            Una sería la capacidad de reservar ‘on line’ a través de dispositivos móviles, después de conocido el precio. Se constata que los jóvenes están utilizando tabletas o ‘smartphones’, luego el uso de las nuevas tecnologías sigue aumentando su peso en el negocio turístico.
                Antes de escoger el destino o emprender el viaje, más del 70 por ciento de los jóvenes consumidores consultaron sitios web en los que podían consultar información, críticas o comentarios sobre las características de aquél, hecho que revela la importancia que conceden a la información previa al desplazamiento. O sea, aventura, sí; pero menos.
            El tercer factor estriba en la variedad de métodos de comunicación utilizados durante el viaje que se ha incrementado una enormidad durante los últimos cinco años. Las redes sociales se sitúan, en ese contexto, en primerísima línea de preferencia de los vehículos empleados.
La conclusión es evidente: la tecnología ocupa un espacio relevante entre los viajeros jóvenes. Y quienes quieran captarles habrán de tener en cuenta esa circunstancia, independientemente de la oferta que se haga. Téngase en cuenta que según las previsiones de la Organización Mundial de Turismo (OMT), hacia el año 2020 habrá unos trescientos millones de viajes internacionales realizados por menores de treinta años.
Según el estudio aludido, el turismo joven no solo representa alrededor del 20 por ciento de los desplazamientos internacionales sino que resiste de forma notable a situaciones desfavorables de crisis y coyunturas negativas.

En definitiva, los datos y las conclusiones confirman que el turismo joven se ha convertido en un segmento estratégico para empresas y destinos. Ya veremos si así es entendido por estos pagos o llegaremos también tarde.

martes, 27 de agosto de 2013

'HANDICAP' SOCIALISTA

Un problema, no menor, que han de afrontar los socialistas en varias federaciones (también la canaria) es el de las relaciones humanas. Lo que influyen éstas luego en la cohesión  interna, en la asunción de decisiones, en el cumplimiento disciplinario y, definitivamente, en el funcionamiento de la organización, que se pretende sea más aperturista, más participativa y más a la altura de las exigencias de la sociedad que se apresura a rechazar los inmovilismos pero tarda en asimilar nuevos esquemas a los que seguramente falten sustratos ideológicos.
            Ya no es cuestión de que coexistan las familias o de dar cabida a las distintas sensibilidades o de canalizar orgánicamente las denominadas corrientes de opinión. Así fue en el pasado para que cuajara una suerte de pluralismo que favoreció la resolución de criterios divergentes. Pero ahora se trata de un asunto que es básico para la convivencia interior: las enemistades y los recelos se vienen acentuando, hasta el punto de que no restañan las heridas producidas en determinado momento. Con ese hándicap, es difícil avanzar, es complicado abrir caminos para recuperar espacios políticos y ganar la confianza de sectores ciudadanos. En ese clima de discrepancias y desconfianzas, es delicada la toma de decisiones. Encontrarse que, por un quítame allá tal parcela conquistada siquiera a escala local o por una revancha de aquella decisión ¿te acuerdas?, se vean frenadas o condicionadas las medidas cuya legitimidad se da por sobreentendida, debilita poderosamente la capacidad y hasta la propia credibilidad de la organización.
            Es ahora cuando hay que combatir la desafección política con solidez y con firmeza. Pero, sobre todo, pensando en el exterior, en la ciudadanía a la que se dirigen propuestas o alternativas. Se trata de ganar la calle, sumar adeptos, no de hacerse fuertes y superar (también vale controlar) asambleas o comités.
            Menos personalismos y más tolerancia, sería una primera receta. La generosidad ha de ser también cualidad decisiva. El socialismo debería ser un proyecto colectivo, un espacio en el que las diferencias se salden de otra manera y en el que son precisos los sacrificios y las cesiones para engrandecerlo. Comprensión y entendimiento, desde el diálogo leal y fluido, segunda prescripción. Otra cultura, otra ética. Y un tercer factor a tener en cuenta: el respeto. Solo así será posible restituir relaciones humanas erosionadas. Hay que distinguir bien, siempre, los perfiles personales de los políticos. El socialismo ha ido perdiendo muchos valores en un proceso que lo ha situado en un trance delicado en un momento histórico. Tiene que dar, por tanto, una respuesta que empiece, aunque parezca elemental, por llevarse bien y sortear envidias y discordias.
            Proseguir en dirección contraria equivale al deterioro quién sabe si irreversible.

            

lunes, 26 de agosto de 2013

LO LOCAL, AUN PENDIENTE

Ya se verá si en el otoño caliente que se avecina tiene un papel destacado la tramitación parlamentaria de la nueva Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local. No sería nada bueno, a la vista de las dificultades con que fue parida en el Consejo de Ministros y de las divergencias que aún separan a los principales partidos políticos, que fuera utilizada como táctica recurrente, esto es, que sirviera para calentar el ambiente o como válvula de escape de alguno de los asuntos que tensan el controvertido marco de la política nacional. Hemos superado el ecuador del mandato, los alcaldes y concejales que aspiran a la reelección saben que deben dedicar buena parte del tiempo a la proyección de su trabajo y, por consiguiente, abordar con superficialidad y condicionadas por los apremios e intereses del momento, las materias que, en el ámbito de la normativa local, aún siguen pendientes de negociación y concreción política, puede ser muy contraproducente.
            El Partido Popular se siente confiado en la ancha peana de su mayoría absoluta en las Cortes. La oposición socialista y los grupos parlamentarios minoritarios ya han expresado su disconformidad general con el texto aprobado por el ejecutivo y, en consecuencia, es de esperar que se hagan notar en el período de tramitación de enmiendas. Ahora mismo, tal como están las cosas, es difícil vaticinar si la nueva Ley entrará en vigor en el curso del presente mandato, o lo que es igual, si todos acuden a los próximos comicios locales bajo el paraguas de esta misma norma y para contrastar, en definitiva, si ha cambiado algo para que todo siguiera igual.
            De momento, algunos municipalistas se dan por satisfechos con haber frenado algunas intenciones del Gobierno. Así lo ha manifestado recientemente el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), el popular Iñigo de la Serna, alcalde de Santander. Ni la supresión de municipios, ni la reducción de un número de ediles que podía alcanzar el treinta por ciento, ni la intervención  de municipios de menos de cinco mil habitantes serán medidas consignadas en el articulado de la norma.
            Pero aun así, el municipalismo debe seguir siendo beligerante con otros hechos, como por ejemplo, la privatización de los servicios sociales. En el caso canario, también está pendiente de consolidar el espacio y el papel de los cabildos insulares, sorprendentemente desaparecidos del texto original.
             Las cautelas del presidente de la FEMP son, pues, absolutamente naturales, pese a los avances y acercamientos que, al final de una primera etapa negociadora, se registraron. Pero se siguen apreciado flancos críticos: la clarificación de competencias está en veremos; las duplicidades aún flotan; se está lejos aún de la simplificación de la estructura de la administración local y, por supuesto, los problemas de financiación de los ayuntamientos siguen latentes.
            Es destacable que, a lo largo de los últimos años, las medidas de contención del gasto en el ámbito de personal o de eliminación de entidades empresariales, por ejemplo, hayan propiciado un  ahorro del 9% en el sector público local. O que más del 80% de los cargos electos no perciban ningún tipo de retribución, lo que pone de manifiesto que no es en lo local donde se concentra el excesivo gasto que se le atribuye.

            De ahí la importancia de lo que aún resta por concretar a la espera del texto definitivo. Lo ideal sería una Ley avanzada que robustezca la autonomía municipal, que impulse los intereses generales en el nuevo marco que ha de emprender la Administración local y que favorezca a los ciudadanos, de modo que no tengan que pagar servicios más caros y menos eficientes, como desgraciadamente ya se ha puesto de relieve con algunas prestaciones.

sábado, 24 de agosto de 2013

JARDINES PORTUENSES (I)

Se dirá que es cuestión de sensibilidad, de esmero y de mantenimiento. Y es verdad. Que no hacen falta normas ni consignaciones específicas de protección en planes generales. Que basta con tener una buena y efectiva brigada de operarios, con un responsable atento y despierto, consciente de la valoración que merecen esos espacios urbanos.
            Pero, aceptados éstos como elementos identitarios, válidos para el esparcimiento, el solaz y hasta para la estética, es necesaria una normativa que recoja las singularidades y las características y contribuya a su conservación.
            Hablamos de jardines, que siempre en el Puerto de la Cruz merecieron una consideración especial, posiblemente más de los visitantes que de los propios nativos. Los que forman parte del paisaje urbano constituyen todo un reclamo, lo enaltecen. Los visitantes siempre destacan, independientemente del tamaño, las formas, el cuidado y la variedad de los contenidos de los parques y las zonas ajardinadas de una ciudad.  El verdor, la frescura, la heterogeneidad de las especies arbóreas y florales, los parterres y ese inevitable bucolismo confieren unos rasgos siempre ponderables. Algunos recordarán que durante nuestra etapa en la alcaldía fuimos obsesos de esa dotación. Llegamos a acuñar el concepto ciudad-parque o ciudad-jardín del que no faltaron detractores ni ánimos de mofa que, con el paso del tiempo, variaron de opinión y terminaron asumiendo la idea más allá de un eslogan recurrente.
            Se trata ahora, ante las previsiones de ejecución de algunas actuaciones en espacios céntricos del término municipal, de actuar consecuentemente, de aplicar la normativa proteccionista vigente y de reactivar la sensibilidad de los ciudadanos. Que no ocurra como con  la plazoleta Pérez Galdós que, sin ser un espacio ajardinado propiamente dicho, fue objeto de remodelación con un resultado bastante insatisfactorio. Cuando se vinieron a dar cuenta de que apenas se podía pasear por el interior o que una pileta, hecho insólito, no estaba centrada sino emplazada en un lateral, ya era demasiado tarde.
            Las actuaciones a las que hacemos referencia son las plazas del Charco, de la Iglesia, del Doctor Víctor Pérez (San Francisco) y Concejil. Si la memoria no traiciona, salvo la tercera mencionada, las otras se encuentran en el catálogo de conservación de Jardines de Interés del Puerto de la Cruz, del que hay un capítulo concreto en la Adaptación del Plan General de Ordenación (PGO) al Decreto-Ley 1/2000 (Documento Refundido). Las condiciones de protección, que se reproducen para ilustrar y para que sean tenidas en cuenta, no sea que haya algunas tentaciones rupturistas, son las siguientes:
“1.- No podrán realizarse obras que supongan incremento de la superficie pavimentada o enarenada.
2.- Las instalaciones provisionales permitidas no podrán ocupar una superficie superior a doscientos metros cuadrados.
3.- Se permiten actuaciones de mantenimiento y restauración, y mejora que no alteren el trazado del jardín, las especies existentes o su disposición
4.- No podrá modificarse el emplazamiento de estatuas y otros elementos del mobiliario urbano, cuando sean de carácter histórico o consustancial con el diseño del parque.
5.- No se permiten obras subterráneas de ninguna clase aunque no alteren las condiciones estéticas del jardín, ni aunque restauren en la cubierta el jardín anterior.
6.- Los cerramientos del jardín si existiesen no podrán ser modificados en su diseño y características.
7.- Se admiten obras de reconstrucción de elementos de ornato desaparecidos, respetando su emplazamiento, diseño y material original.
8.- Si se produjeran ampliaciones del jardín se ajustarán en su trazado y jardinería a la del área objeto de ampliación.
9.-El arbolado existente, sea de la clase que fuere, deberá conservarse, cuidarse, protegerse de las plagas y deterioros que pudiesen acarrear su destrucción parcial o total; siendo precisa para la transformación o cambios de cultivos arbóreos, talas o replantaciones la previa solicitud de licencia al Ayuntamiento, quien podrán recabar asesoramiento de los organismos competentes.
10.- El abandono o negligencia en el cumplimiento de lo aquí exigido dará lugar a infracción urbanística, con las responsabilidades y sanciones a que hubiera lugar; siendo obligado, en cualquier caso, plantar cinco nuevos árboles de igual especie por cada uno talado, dejado secar o arrancado sin licencia”.

(Continuará).

viernes, 23 de agosto de 2013

CONTROVERSIA DEL VERANO

En el verano que se agota, hay una controversia en torno a Iker Casillas, portero del Real Madrid y de la selección española. La polémica va más allá de los estrictos ámbitos deportivos que serían los naturales. Los antecedentes están en la temporada anterior cuando el inefable técnico portugués, José Mourinho, le cuestionó todo lo que pudo tras la lesión que el guardameta había sufrido. La situación actual, a raíz de su suplencia en la primera jornada de Liga y después de gestos y reacciones proclives a cualquier interpretación, no es menos complicada. 
Casillas tiene de su lado el prestigio, la valía, la trayectoria y el afecto hasta de quienes no son madridistas. Si cuando fue relegado por Mourinho tuvo un comportamiento ejemplar, de deportista que entendió y admitió las circunstancias que concurrían, ahora debe acreditar exactamente lo mismo. Aquello agrandó su leyenda. Ahora debería, sin resignarse, mantener una postura similar.
Porque nadie puede negar a Diego López, su sustituto, un rendimiento estimable. Y más que eso, el respeto que merece. Seguro que es consciente del ingente respaldo popular de Iker, convertido en mito, pero le ficharon para jugar, para resolver una papeleta y para estar a la altura de las exigencias a un equipo obligado a ganar siempre. López tiene el mérito de no haberse arrugado y de haber respondido con paradas e intervenciones, hasta de no haber entrado en los nudos de la polémica.
La controversia del verano, en cualquier caso, ya ha desatado una adversidad en el seno del Madrid de muy difícil superación, mientras en el rival blaugrana ya hablan de la recuperación de las excelencias. Esa es la sustancial diferencia.

jueves, 22 de agosto de 2013

MÁS RICOS, MÁS POBRES

Se consumó. La voluntad del Gobierno de la Comunidad de Madrid (PP) ha cristalizado. De poco, mejor, de nada, sirvió el clamor que, durante semanas, pudo seguirse en toda España: una protesta muy extendida, expresión de no aceptar la sanidad pública en manos privadas. O lo que es igual, como aquí hemos escrito, la atención sanitaria convertida en un negocio: según tengas o pagues, así serás tratado. Eso no iba en el programa electoral de los conservadores, pero a estas alturas, quién se va a ocupar de esos incumplimientos.
El Estado del bienestar ya es historia y decisiones como la privatización de tres hospitales públicos en Madrid sólo confirman el acoso y derribo de las conquistas sociales. Lo peor es tener que tragar con el argumento del ahorro: es tremendo. Es mercantilizarlo todo y encima justificarse con criterios economicistas. Ojo, aplicados a la salud. Tremendo.
Ya podrían haberse esmerado los populares en otras medidas ahorrativas. Restituir el impuesto del patrimonio, que grava la riqueza. ¡Ah, no! Ese no se toca. Claro: con razón ya se ve que los ricos aumentan y son cada vez más ricos, en tanto que los menos pudientes no sólo son también más numerosos sino que empobrecen a marchas forzadas.

Tremendo.

miércoles, 21 de agosto de 2013

NO HAY REMEDIO

El presidente de la todopoderosa CEOE, Juan Rosell, pide supresión de los privilegios de los trabajadores fijos y, ya puestos, hasta la reconversión de las pensiones de las viudas. Un lince Rosell. Claro: sin muchas posibilidades de especular en el sector inmobiliario, en la construcción o en las disminuidas obras públicas, no queda más remedio que atacar a los de siempre. La misma cantinela. Vaya porvenir.
Unas ganas ya de leer y escuchar a empresarios ideas innovadoras, alternativas imaginativas. Algo más que los lamentos de siempre ante los impuestos o los gastos de la Administración. Unas ganas de verles aportar soluciones concretas para generar empleo, para hacer que se correspondan, por ejemplo, las buenas cifras turísticas con la creación de puestos de trabajo.
Pero no: a estas alturas, aún se permiten introducir el concepto privilegios en sus discursos. O avisar a las viudas que hay que revisar el carácter de su pensión. Eso sí: del fraude fiscal al erario público, concentrado en un 75% de las empresas integradas en la gran patronal, no se dice nada.

No hay remedio. 

martes, 20 de agosto de 2013

BELAIR, PECADO DEL DESARROLLISMO

Fue el símbolo del desarrollismo portuense por antonomasia. Un rascacielos. Construido en los años sesenta y ubicado en un punto estratégico del municipio, justo en uno de los accesos principales. A todo el mundo le parecía una desmesura pero lo cierto es que la fiebre turística subía progresivamente y nada parecía detener aquel afán edificatorio para ponerlo al servicio de la entonces denominada industria sin chimeneas. Era la expresión del poderío de entonces. El Puerto de la Cruz iba reafirmando una transformación considerable en el marco de su indeclinable vocación turística.
El rascacielos de la Punta de la carretera, el ‘Belair’, fue hotel en un complejo llamativo y modernista, con otros bloques para alojamiento de menor altura, piscina con amplio solario y una espaciosa zona verde en la que convivían pavos y otras aves. Su contemplación desde el borde de la carretera del Botánico y desde lo alto de la calle Las Damas se convirtió en un ejercicio común. El espacio lúdico de la azote se convirtió en uno de los más frecuentados de aquel ‘Puerto Cruz la nuit’. Una de las diversiones de entonces, ligues aparte, fue arrojar vasos, llenos o vacíos, desde tamaña altura, veintitrés pisos.
Con el paso del tiempo, la explotación del hotel dejó de ser productiva, razón por la que surgieron conflictos de propiedad. Hasta que se reconvirtió en una comunidad de bienes. Las habitaciones dejaron paso a apartamentos. Pero la alargada figura del ‘Belair’, remozado en los años noventa, seguía dominando muy buena parte de la ciudad. Menos mal que se optó por esa solución residencial y ese remozamiento pues si no, a estas alturas, sería la más gráfica expresión de la decadencia, un ícono de barro, un mastodonte abandonado.
Aún así, el edificio es capaz de agitar ánimos e impresiones estos días en las redes sociales. Se ve que sigue sin dejar indiferente a nadie. Se quejan muchos, y no les falta razón, de la edificación que constituye un impacto y resulta poco estética. Otros muestran su desolación al contemplar aquellas atractivas zonas ajardinadas.
Lo cierto es que el ‘Belair’ de los pecados del desarrollismo, cuando no había instrumentos de planeamiento ni nociones de disciplina urbanística ni controles de fiscalización, emergió y aún hoy exhibe su perfil gigantesco como señal de grandeza o esplendor de otra época.