viernes, 3 de abril de 2026

Doce mil atropellos

 

El balance es patético: doce mil atropellos, más de doscientos muertos y mil quinientos heridos graves se registran cada año en los municipios españoles, según el Centro de Estudios y Opinión ‘Ponle Freno-AXA de Seguridad Vial’, impulsor, junto a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), del manifiesto titulado “Ponle Freno Peatones 2030”, un texto que recoge el compromiso de las entidades locales por la reducción de la siniestralidad vial en las calles mediante la adopción de medidas que permitan disminuir en un 50 % la cifra de fallecidos y heridos graves por atropello.

La necesidad de proteger al peatón, según se dice, se basa, entre otras razones, en que es el único usuario universal de la vía, y además es el más lento y vulnerable; es igualmente el usuario que más fallecidos registra y el segundo con más heridos graves, que siempre es víctima en caso de siniestro. Pero, además es el más ecológico y de hábitos más saludables y el que cuenta con más derechos.

En el momento de la presentación del manifiesto ya eran diez las ciudades firmantes: Badalona, Zaragoza, Palma, Málaga, Valencia, Vigo, Bilbao, Santander, Madrid, Las Palmas de Gran Canaria, Jerez de la Frontera y A Coruña. Lo que se plantea a los municipios firmantes es la realización en sus términos “de todos los esfuerzos técnicos, estructurales, reglamentarios y humanos que permitan que en 2030 los peatones fallecidos o heridos de gravedad se reduzcan a la mitad tomando como base las cifras de 2019, año anterior a la pandemia”.

En este sentido propone que, en la medida de sus posibilidades, se implementen iniciativas que van desde el establecimiento de pasos de peatones adaptados a un modelo que los hace más seguros, hasta el aumento de las zonas peatonales y de las de velocidad limitada o el establecimiento de aceras confortables, con menos obstáculos.

También se consigna, según fuentes de la FEMP, entre otras propuestas, la sensibilización de los peatones sobre no mirar el móvil al cruzar y reducir su uso en las aceras; iniciar el cruce de forma lenta y hacerse visible antes de cruzar; y no hacerlo nunca fuera de los pasos de peatones ni con el semáforo peatonal en rojo.

Tiene razón el secretario general de la Federación, Luis Martínez-Sicluna, cuando señala que “la seguridad vial no es una estadística, sino una obligación ética y un deber institucional, porque detrás de cada cifra hay vidas y familias que merecen toda nuestra atención”. Entre lo mal que se conduce, la progresiva reducción de espacios y el crecimiento galopante del parque automovilístico, lo cierto es que las políticas orientadas a mejorar la seguridad en el espacio urbano parecen resultar insuficientes a tenor del balance comentado al principio. Así, indica Martínez-Sicluna, la movilidad peatonal sitúa a la persona en el centro, lo que obliga a diseñar entornos urbanos que permitan desplazarse con autonomía y seguridad. De este modo, apostar por el peatón implica prestar atención a colectivos especialmente vulnerables, como los niños, las personas mayores o quienes tienen movilidad reducida.

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