viernes, 17 de abril de 2026

Histórica modificación legislativa

 

Una modificación legislativa que es histórica.

No, no hay exageración con el calificativo, comúnmente empleado -sobre todo, en el lenguaje deportivo- cada vez que se rompe un récord o una marca, cada vez que se supera o altera un hecho que perdura en el tiempo o se hace consuetudinario. Si se tienen en cuenta los presupuestos de lo que analizamos, desde luego, hay elementos sobrados para aludir justificadamente.

Y es que el Pleno del Parlamento de Canarias aprobó esta semana la modificación de la Ley de Ordenación del Turismo de Canarias, promovida por el Grupo Parlamentario Socialista en el Parlamento de Canarias. Consistía -consiste- en establecer de forma obligatoria la incorporación de camas elevables y carros motorizados en los alojamientos turísticos de nuestra Comunidad, con el objetivo de mejorar las condiciones laborales de las personas trabajadoras del sector turístico de las islas, en especial de las camareras de piso.

Le correspondió a Gustavo Santana, portavoz de Empleo del citado Grupo, la defensa de la iniciativa, subrayada con esa calificación: histórica. Y es que, claro, han sido muchos años de lucha contra imponderables de todo tipo hasta alcanzar un logro que debe satisfacer a todos. Tenía motivos Santana para expresar el contento que suponía que la medida haya prosperado. No fueron pocos quienes dudaron de esta posibilidad. "Hay quienes creyeron que nunca llegaríamos a este punto", afirmó el portavoz socialista, destacando los numerosos obstáculos encontrados en el camino, entre ellos la oposición de determinados sectores económicos que consideraban que la salud de las trabajadoras podía ser objeto de negociación.

 

Ahí, en el núcleo de esa lucha pertinaz e indesmayable, pese a los sucesivos reveses, estaba un colectivo, Las Kelly -también identificable en plural-, agrupadas en torno a las camareras de piso. A la denuncia por las condiciones de trabajo y la reivindicación consiguiente, se sumaron sindicatos y otros sectores de trabajadores. A su constancia se debe buena parte de la consecución. Santana, en su alegato final, señaló que con la salud de las personas trabajadoras "no se negocia", y defendió que esta reforma responde a una cuestión de dignidad, justicia social y reconocimiento de derechos laborales básicos, especialmente en un sector clave para la economía canaria como es el turístico.

 

Esos tres factores deben ser tenidos en cuenta por las trabajadoras y los trabajadores. Para quienes la tenacidad es primordial en cualquier tipo de aspiración, si está bien fundamentada. Las duras condiciones laborales que envolvían la jornada de esta modalidad de trabajo en numerosos residenciales turísticos requerían un afán constante y una entrega a prueba de incomprensiones. La perseverancia es fundamental en la consecución de derechos sociales.

  

Los datos argumentados por el diputado socialista son preocupantes preocupantes: en el sector hotelero canario, solo un 12 % de los establecimientos dispone de camas elevables y únicamente seis hoteles cuentan con carros motorizados. Por otro lado, denunció carencias en materia de prevención, como la ausencia de comités de seguridad y salud en un porcentaje significativo de hoteles, así como la falta de planes adecuados de prevención de riesgos laborales. Para Santana, estos datos evidencian la necesidad urgente de legislar. "La ley va a cambiar radicalmente esta tendencia", aseguró, defendiendo que la incorporación de estas herramientas no solo mejora la salud de las trabajadoras, sino que también incrementa la productividad del sector. "Es una inversión, no un gasto", insistió. El hecho de que la Proposición de Ley prosperase con un amplio consenso parlamentario es también relevante. Tómese en cuenta que la norma contempla una implantación progresiva de las medidas, respetando la actividad empresarial y previendo líneas de subvenciones para facilitar su adopción. No obstante, Santana fue claro al exigir responsabilidad a aquellas empresas que han obtenido beneficios extraordinarios en los últimos años, instándolas a asumir la incorporación de estas mejoras con recursos propios.

 

Pero que sepan las Kelly, los sindicatos y los colectivos beneficiados que esto no ha hecho más que empezar, que se abre ahora otro período de observación y seguimiento de las disposiciones aprobadas, sobre todo en lo que concierne a riesgos laborales. Y para eso se requiere responsabilidad y madurez si es que se quiere corresponder a una modificación legislativa que sí, es histórica.

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