Una modificación
legislativa que es histórica.
No, no hay
exageración con el calificativo, comúnmente empleado -sobre todo, en el
lenguaje deportivo- cada vez que se rompe un récord o una marca, cada vez que
se supera o altera un hecho que perdura en el tiempo o se hace consuetudinario.
Si se tienen en cuenta los presupuestos de lo que analizamos, desde luego, hay
elementos sobrados para aludir justificadamente.
Y es que el Pleno
del Parlamento de Canarias aprobó esta semana la modificación de la Ley de
Ordenación del Turismo de Canarias, promovida por el Grupo Parlamentario
Socialista en el Parlamento de Canarias. Consistía -consiste- en establecer de
forma obligatoria la incorporación de camas elevables y carros motorizados en
los alojamientos turísticos de nuestra Comunidad, con el objetivo de mejorar
las condiciones laborales de las personas trabajadoras del sector turístico de
las islas, en especial de las camareras de piso.
Le correspondió a Gustavo Santana, portavoz de Empleo del citado
Grupo, la defensa de la iniciativa, subrayada con esa calificación: histórica.
Y es que, claro, han sido muchos años de lucha contra imponderables de todo
tipo hasta alcanzar un logro que debe satisfacer a todos. Tenía motivos Santana
para expresar el contento que suponía que la medida haya prosperado. No fueron
pocos quienes dudaron de esta posibilidad. "Hay quienes creyeron que nunca
llegaríamos a este punto", afirmó el portavoz socialista, destacando los
numerosos obstáculos encontrados en el camino, entre ellos la oposición de
determinados sectores económicos que consideraban que la salud de las
trabajadoras podía ser objeto de negociación.
Ahí, en el núcleo de esa lucha pertinaz e indesmayable, pese a los
sucesivos reveses, estaba un colectivo, Las Kelly -también identificable en
plural-, agrupadas en torno a las camareras de piso. A la denuncia por las
condiciones de trabajo y la reivindicación consiguiente, se sumaron sindicatos
y otros sectores de trabajadores. A su constancia se debe buena parte de la
consecución. Santana, en su alegato final, señaló que con la salud de las
personas trabajadoras "no se negocia", y defendió que esta reforma
responde a una cuestión de dignidad, justicia social y reconocimiento de
derechos laborales básicos, especialmente en un sector clave para la economía
canaria como es el turístico.
Esos tres factores deben ser tenidos en cuenta por las
trabajadoras y los trabajadores. Para quienes la tenacidad es primordial en
cualquier tipo de aspiración, si está bien fundamentada. Las duras condiciones
laborales que envolvían la jornada de esta modalidad de trabajo en numerosos
residenciales turísticos requerían un afán constante y una entrega a prueba de
incomprensiones. La perseverancia es fundamental en la consecución de derechos
sociales.
Los datos argumentados por el diputado socialista son preocupantes
preocupantes: en el sector hotelero canario, solo un 12 % de los
establecimientos dispone de camas elevables y únicamente seis hoteles cuentan
con carros motorizados. Por otro lado, denunció carencias en materia de
prevención, como la ausencia de comités de seguridad y salud en un porcentaje
significativo de hoteles, así como la falta de planes adecuados de prevención
de riesgos laborales. Para Santana, estos datos evidencian la necesidad urgente
de legislar. "La ley va a cambiar radicalmente esta tendencia",
aseguró, defendiendo que la incorporación de estas herramientas no solo mejora
la salud de las trabajadoras, sino que también incrementa la productividad del
sector. "Es una inversión, no un gasto", insistió. El hecho de que la
Proposición de Ley prosperase con un amplio consenso parlamentario es también
relevante. Tómese en cuenta que la norma contempla una implantación progresiva
de las medidas, respetando la actividad empresarial y previendo líneas de
subvenciones para facilitar su adopción. No obstante, Santana fue claro al
exigir responsabilidad a aquellas empresas que han obtenido beneficios
extraordinarios en los últimos años, instándolas a asumir la incorporación de
estas mejoras con recursos propios.
Pero que sepan las Kelly, los sindicatos y los colectivos
beneficiados que esto no ha hecho más que empezar, que se abre ahora otro
período de observación y seguimiento de las disposiciones aprobadas, sobre todo
en lo que concierne a riesgos laborales. Y para eso se requiere responsabilidad
y madurez si es que se quiere corresponder a una modificación legislativa que
sí, es histórica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario