El Puerto de la Cruz de
los años sesenta del pasado siglo y una parte sugerente de la paisajística
insular abarca el universo impresionista del pintor Teófilo Galán Ulla que
expone desde ayer en el Castillo San Felipe hasta el próximo 31 del presente
mes. Sus hijos estuvieron presentes en la apertura.
“A través de su estilo y
la exquisitez de sus motivos, el impresionismo de Galán Ulla transmite, con
fina sensibilidad, la percepción de la belleza encerrada en los paisajes del
sur y la gente que puebla aquellos sitios. Sus cuadros, pintados al aceite,
como acuarelas o en presentación litográfica, reproducen la realidad del
momento tal como la ha visto y acogido en lo profundo de su ser”, escriben en
el díptico de presentación.
Luego detallan: “Sus
cielos vespertinos suelen estar bañados de un tinte marrón oscuro, sin trazos
ni señales del rojo o azul”.
Teófilo, con quien
compartimos no pocos desplazamientos a la universidad de La Laguna, muchas
visitas a su domicilio y a su galería en la calle La Hoya, para escuchar sus interpretaciones
del arte pictórico o los secretos de la técnica que empleaba, llegó a Tenerife
en 1961. Pronto fue un portuense más, un portuense de a pie que contemplaba
desde la media distancia sus fuentes de inspiración, las que luego plasmaría en
sus lienzos con trazos sutiles y precisos.
Galán Ulla es un pintor
identificado con la bonanza y la tranquilidad, capaz de una combinación
cromática que distingue sus trazos, siempre precisos. Salía en busca de la
gente que supo preservar aquella calma contemplativa que predominaba hace
cincuenta años o más, cuando no era infrecuente, por cierto, ver a los artistas
con sus caballetes o paletas abstraídos en vías y calles, intentando inhibirse
ante los ruidos molestos o las conversaciones altisonantes de los espectadores
que seguían atentamente su quehacer.
Las imágenes del
acantilado de San Telmo, poblado de bañistas cuando aún no había terrazas, y de
una carreta predispuesta para la labranza o la siembra en las proximidades de
una era, son buenísimos ejemplos de un creatividad pictórica reveladora de una
habilidad notable y una calidad artística muy estimable. Se cuenta que cuando
volvía al lugar de sus objetivos, al núcleo de su inspiración pictórica, y ya
las circunstancias habían modificado la visión que en principio le había
entusiasmado, declinaba.
Prefirió siempre
preservar la pureza, el origen de las cosas.
Por eso, esta es un
excelente oportunidad para ponderar su obra.
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