jueves, 10 de junio de 2021

POBRE NICARAGUA

 

A este paso, al de las detenciones o restricciones de candidatos y candidatas, no va a haber elecciones en Nicaragua. En efecto, hay cuatro aspirantes a la presidencia que han sido apartados de la carrera electoral. Un hecho insólito acreedor de rechazo y que ha motivado la circulación de un manifiesto, firmado inicialmente por doscientas veinte personas y representantes de organizaciones de derechos humanos, en el que intelectuales de distintas nacionalidades exigen a la comunidad internacional que imponga más sanciones al régimen político que encabeza Daniel Ortega, aspirante a una tercera reelección.

El asunto es bastante claro: se demanda “una condena por parte de la comunidad internacional de las acciones del gobierno de Ortega, un proceso electoral que cumpla con las condiciones mínimas exigidas por la comunidad internacional y hacer todo lo que esté a su alcance diplomático y político para sancionar al régimen por las sistemáticas violaciones a los derechos humanos en el país”.

Ortega no es consciente -¿o sí?- de que los pueblos se cansan de los regímenes totalitarios que algunos gobernantes quieren prolongar manejando a su antojo los recursos de un supuesto Estado de derecho. Cuando acceden al poder, sienten la tentación de perpetuarse y entonces emplean toda suerte de artimañas con tal de garantizarse su continuidad en el poder. No se dan cuenta de que eso genera rechazo y de que abona una fractura social de la que es muy difícil reponerse.

El régimen nicaragüense ha ido desprestigiándose a medida que hace gala del autoritarismo y de la clara tendencia a restringir el pluralismo político. Poco o nada debe quedar de aquella heroica lucha de un pueblo sobreexplotado necesitado de libertades y de valores democráticos.

Un párrafo del aludido manifiesto es bastante significativo:

El pueblo nicaragüense, víctima de tantas guerras civiles en el pasado, esta vez ha optado por una salida pacífica de la crisis en la que se halla sumido desde hace tres años. Esta salida son unas elecciones libres, transparentes y con garantías para transitar hacia una recuperación del Estado de derecho y construcción de una democracia con pleno respeto de los derechos humanos”.

Pero Ortega, la primera dama y vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, tienen otras miras y no les importa, por lo que se ve, dejar fuera a personas que cuestionan sus métodos totalitarios. Hasta el escritor Sergio Ramírez, otrora revolucionario, a quien tuvimos oportunidad de entrevistar en su visita al Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), ha sido involucrado por el régimen en un presunto caso de lavado de dinero que todavía investiga la Fiscalía General del país. Ramírez, ganador del premio Cervantes, actualmente es el representante legal de la Fundación Luisa Mercado, una asociación sin fines de lucro que actúa en su pueblo natal, Masatepe, dedicada al desarrollo educativo y cultural de los jóvenes.

Pues con cuatro candidatos (por ahora) excluidos de la carrera presidencial, las elecciones legislativas en aquel país, igual ni se celebran. Sería el colmo: ganar por eliminación previa. ¿Seguirán hablando de democracia?




miércoles, 9 de junio de 2021

VIRUS DE LA MALCRIADEZ

 

Un taxista cuenta las exigencias de una cliente, casi a cajas destempladas, para que la dejara unos cuantos metros antes del lugar que había indicado previamente. Un usuario de TITSA eleva la voz notablemente y acredita enfado cuando va a abonar en efectivo y el conductor le dice nones, que obtenga la tarjeta. Dos personas discuten por un quítame allá el puesto en una cola en el aeropuerto de Los Rodeos. Otra cliente, no muy educadamente que digamos, reprocha una subida del precio de la mantequilla en el supermercado.

¿Qué está pasando? Pareciera que la pandemia ha encrespado los ánimos y las reacciones del personal no han sido las pacientes y resignadas de toda la vida. Es como si, de pronto, hubiera brotado otro virus, el de la malcriadez o la destemplanza que, en los servicios públicos, se aprecia visiblemente.

Nos estamos volviendo más radicales o más intransigentes, como si cualquier cosa o cualquier anomalía se saliera del guión y haya que lidiar a base de capotazos bruscos y maleducados. Que eso se notara en las redes sociales, con expresiones que van desde la descalificación al insulto, vale (sin que eso signifique otorgar razón); pero que nos encontremos con situaciones de éstas en cualquier punto por donde transitamos, revela que la sociedad o muchos componentes de la misma están cambiando.

Y no para bien. Hace unos cuantos años, mucho antes del virus, por supuesto, estas cosas en Canarias se resolvían hasta con gracia o con alguna espontánea ocurrencia. Hay alguna célebre: en el Puerto de la Cruz, cuando escaseaba el azúcar y se despachaba en las ventas de ultramarinos en gramos o cantidades muy reducidas, una cliente entró y exclamó tajante al ventero:

-¡Me da dos kilos de azúcar!

Y otra cliente, de las numerosas que guardaba turno en la venta, replicó, ante el regocijo del personal que la llenaba:

-¡Jesús! Ni que fuera a hacer tachones.

Los tiempos han cambiado, claro que sí, y ahora hay impuestos a las bebidas edulcoradas en busca de consumos responsables, cuidados dietéticos y hasta prevención de patologías, pero valga el ejemplo para entender la evolución de cierta parte del cuerpo social: no parece que la sociedad de la comunicación nos haya traído más valores de convivencia. Al revés, especialmente el último año y pico, ha despertado una mayor intolerancia, una reacción más agresiva y menos amable. Y eso que no hay escasez de productos, prácticamente de nada: al contrario, suben (gente que hace lo que sea para ganarse la vida) los sacos de papas o las bolsas de naranjas y aguacates en bloques de viviendas no hay ascensor

Hay que preocuparse, por supuesto. Que esas formas y gestos no hayan llegado para quedarse. Que la afabilidad y la tolerancia son cualidades muy apreciables. Que convivamos con respeto, sin necesidad de alterarse o conducirse con respuestas y réplicas que traspasan la mesura y el equilibrio. Sobre todo, en espacios públicos. No puede ser que otro virus haya aparecido para fastidiar y quebrar los valores de toda la vida, aquellos que hicieron del canario un ser amigable, comprensivo y condescendiente sin necesidad de incurrir en la mansedumbre.

martes, 8 de junio de 2021

DEPENDER DEL TURISMO

Se va alargando el tiempo, los duros meses de la emergencia sanitaria, pero solo se aprecian brotes verdes de la tan ansiada reactivación. Y ese pensamiento, depender del turismo, se va contrastando en períodos de carencia como son los que venimos padeciendo. Es como un proceso de supervivencia en el que falta o no hay una función vital como es la respiración.

Se amontonan cuestiones que merecen ser racionalizadas para su debate. Canarias registra otro período de crisis y unas cuantas voces se repiten con el mismo pensamiento: no dependamos del turismo, o no dependamos exclusivamente del turismo. Pero, ¿de qué entonces? La diversificación de la economía y unos cuantos conceptos derivados, como si fuera sencillo idear y estructurar un proceso productivo, como si hubiera fuentes de sobra para ensayar y cambiar los papeles de los agentes sociales y de los ciudadanos, tan acomodaticios ellos.

Asistimos a un hecho histórico, de muy incierto final. En sus entretelas se va descubriendo que hay motivos para tener susceptibilidades hacia el turismo. Se admite que la idea de no estar supeditados al sector turístico está asociada, en momentos así –ya más de un año de práctica parálisis- sugiere que otras actividades habrían inmunes al virus.

Pero la realidad es la que es y tantos avisos de cambio son inevitables pero su materialización es más complicada. Tanto, que muchas personas siguen creyendo que quizás mañana todo vuelva a ser como antes, como antes de aquel día de marzo que dio paso a un estado de alarma y el resto ya lo conocen. O lo han ido experimentando.

Lo cierto es que numerosos expertos, intelectuales y economistas han visto cómo aumenta la desconfianza hacia el sector turístico, con sus destinos de ensueño, sus imaginativas promociones y sus inversiones multimillonarias para goce y disfrute de tantas personas. Muchas incógnitas están aún por despejar, sencillamente porque la pesadilla continúa mientras las recetas están aún por escribir. Canarias afronta escenarios en los que muchos actores no saben con exactitud su papel. Y hay plétora de retos. Saben que hay que remontar y seguro que no les faltará empeño… pero desconocen si se puede llegar al final de una tarea que muestra aristas desconocidas, rugosas e inciertas.

Crisis anteriores de otros sectores productivos debieron ser difíciles de superar, claro que sí. Y hemos llegado hasta aquí, sorteando obstáculos y adaptándonos, asimilando con ganas y explorando territorios erizados y procelosos. Pero ¿ahora? En los años noventa, tras la unión de las dos Alemanias, se produjo una fuerte contracción del consumo. ¿Qué salvaron los alemanes de sus recortes en los gastos? Pues al turismo. Una semana en el Mediterráneo se había convertido para ellos en más importante que la renovación cada cuatro o cinco años de su coche que bien podía aguardar un tiempo adicional.

Es natural deducir, en medio de estas circunstancias, que Canarias no debería depender tanto del turismo. Solo que hay un problema: ¿qué otra actividad no supone dependencia?

Un dilema inquietante. Porque la pandemia –aún inacabada- está propiciando cambios sustanciales y el turismo es un negocio del que dependen cada vez más factores que están, por cierto, en una multiplicidad muy heterogénea que resta fuerza, por cierto, a la pretendida reactivación del negocio.



lunes, 7 de junio de 2021

PATOLOGÍAS DEMOCRÁTICAS

 

Proliferan las alteraciones y los incidentes en actos públicos convocados por algunos partidos políticos y de donde salen malparados los periodistas. Sin ir más lejos, la pasada semana, en Ceuta, los profesionales que cubrían la visita de Pablo Casado, presidente del Partido Popular (PP), fueron abucheados por parte de algunos asistentes cuando aquéllos inquirieron detalles y repercusiones de la situación judicial que afectaba a la ex vicesecretaria general del partido conservador, María Dolores de Cospedal.

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) emitió un comunicado al respecto rechazando enérgicamente los abucheos y considerando que impedir el libre ejercicio del periodismo es un atropello a la libertad de expresión y al derecho de información.

El problema es que a veces los convocantes se lo buscan. A estas alturas, y con las circunstancias que concurren, damos por sobreentendido que el PP, con suficiente experiencia también en el ámbito de la comunicación, sabe que hay riesgos con los actos públicos que no se deben correr. Sobre todo, con ruedas informativas al aire libre en las que se precisa solo una chispa, propia o ajena, para encender la confusión y dar pie a una situación que es difícil controlar cuando se desata. En realidad, eso fue lo que ocurrió. Con los ánimos caldeados, con los periodistas considerados por igual como enemigos o como adversarios, tenerles tan cerca o entremezclados, baste que algunos espectadores se exalten o profieran alguna expresión altisonante y de reproche, para que, de inmediato, se arme el lío.

Por eso, hace bien la FAPE al instar a los partidos a que las ruedas de prensa se celebren en entornos seguros y a que garanticen que los periodistas puedan preguntar sin interferencias de terceros. También solicita a partidos, administraciones públicas, entidades privadas y a la ciudadanía en su conjunto, que respeten el ejercicio libre del periodismo, como es de rigor en una democracia como la nuestra.

Al cobrar relieve los hechos, la dirección del PP tuvo que emitir un comunicado en el que aclaraba que no se trataba de militantes o simpatizantes suyos los inductores del incidente sino de “ciudadanos anónimos que se han parado a presenciar las intervenciones”, tanto de Pablo Casado como del presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan José Vivas.

El catedrático de Ciencia Política y de la Administración, ex presidente del Centro de Iniciativas Sociológicas (CIS) y ex director académico del Instituto Universitario de Investigación ‘Ortega y Gasset’, Fernando Vallespín, publicó en el diario El País un lúcido análisis sobre lo ocurrido y habló de hechos insólitos que seguro harán reflexionar al propio Partido Popular: “Periodistas preguntando, público partidista reaccionando, y entrevistado amparándose en las reacciones de su seguidores para contestar”, escribe.

Cree el profesor que el asunto va más allá de la anécdota. Y cree bien. Porque las formas escogidas para comparecer –cada quien es libre de utilizar las que crea convenientes, pero luego no hay que quejarse de ciertas consecuencias- transgreden las elementales coordenadas de la comunicación política. En la ciudad autónoma, desde luego, se asistió a otra expresión de “algunas de las actuales patologías democráticas”.



domingo, 6 de junio de 2021

EL PENÚLTIMO MENSAJE DE OSMAN

 

Veintisiete obras, de gran formato, distribuidas de forma atinada en tres salas, de modo que puedan ser contrastadas y diferenciadas, guiadas por la luz que capta sin igual para cada una de sus atmósferas, cuelga Mohamed Osman en el Liceo Taoro, de La Orotava.

Y es que las formas vuelven a ser relevantes para el pintor egipcio que reaparece en su escenario preferido con los motivos siempre atrayentes. Se ha cuidado de exponer allí donde la combinación paisajística, simbólica y costumbrista se plasma en el lienzo con una maestría que se adivina en cada trazo, en cada rasgo, en cada retoque de la concepción pictórica.

Lo captó perfectamente en su presentación la profesora Olga María Alegre de la Rosa, catedrática de la Universidad de La Laguna, doctora en Psicología y doctora en Periodismo, cuando desarrolló un doble concepto, luz y esperanza, para interpretar el mensaje recibido del artista. Y es que Osman se aisló durante la pandemia, aún inacabada, para revitalizar, a través de la pintura, los valores y sentimientos de la esencia villera, esa que se descubre en cada manifestación del arte efímero y del cuidado de las costumbres y las tradiciones, en cada una de las estampas que se desgranan al llegar las fechas sobresalientes de sus fiestas.

Dijo la profesora Alegre que el autor se había trazado dos objetivos: uno, “añadir fuerza, color y luz a algunos de los cuadros de los últimos diez años y que forman parte de un grupo reservado para un futuro museo”; y dos, “crear una nueva colección donde se destaca la belleza de nuestro entorno natural transmitiendo el optimismo y la alegría, que hoy necesitamos más que nunca. Creaciones nuevas en temas como el Teide, el mar o los paisajes abiertos de naturaleza”.

Del futuro museo, basado en una escuela o centro museístico donde se formarían y tendrían salida jóvenes artistas, habló también Antonio Mesa, vicepresidente del Liceo Taoro en su introducción. La idea está ya en marcha y solo queda moldearla. Les deja Mohamed Osman las bases de una singular exaltación del pico, con “un cuadro que invita a pasear hacía la luz del cielo y hacia el Teide”, como diría la profesora Alegre, describiendo la gran profundidad, la perspectiva magistral, “sol y sombra que invita a caminar”. Igual de llamativo era el que, situado a las espaldas de los intervinientes, conducía a través de los Roques de García, en plenas faldas, admirablemente acabadas, a la majestuosidad de su figura.

Pero la presentadora igualmente destacó las “sublimes marinas de la playa de El Bollullo” y el “dinamismo [de la realejera] playa de El Socorro”. La definición de Olga Alegre fue exquisita: “ El mar que es también un camino, un camino para los canarios. Mar que es despensa y esperanza. Atrayentes marinas de profundidad y emociones. Agua, salitre y espuma. Antes pintó paisajes en medianías, ahora pinta, además, mar y alturas”.

Luz y esperanza, pues, en la pintura de Osman. Arte para recobrar el pulso del arte y para revitalizar el aprecio de un pueblo que lo exalta como en muy pocos lugares, más allá de los rigores academicistas. Luz reanimadora, esperanza de seguir descubriéndola y cultivándola. Como la policromía y las líneas que describen contornos “y que articulan la complejidad de una gran obra de calidad como la que tenemos ante nosotros”, diría Olga Alegre, entusiasmada antes de afirmar que “ni Kandinsky logró colores como los del maravilloso Balcón canario presente en esa sala. Obra valorada por expertos en arte como maestra por los tonos rojizos, luminismo tamizado, la vidriera del balcón en un impresionante arte figurativo. Balcón espléndido que, como un verode elevado, contempla la ciudad”.

Si las cumbres, los acantilados, el costumbrismo, la riqueza patrimonial, la geografía rural y bucólica conforman una singular producción de Osman, sus mares de agua y de nubes, sus icónicas palomas, sus romeros en danza, el paso armonioso de las carretas... se convierten en elementos que vigorizan su pintura.

La profesora Alegre le pidió, finalmente, al artista que hablara. Lo hace, con un lenguaje que cautiva, desde sus cuadros que son expresión de su formidable creatividad.


sábado, 5 de junio de 2021

OCURRIÓ EN LOS REALEJOS

 

Parece mentira que a estas alturas puedan ocurrir cosas así… pero suceden. Entonces es cuando resulta posible contrastar las miserias, la primacía de los personalismos y las ansias de revanchismos, esos desquites menos justificables por un quítame allá esas pajas, pero agravados si median elementos políticos. Una falta de todo: de tolerancia, de cortesía, de elegancia, de madurez… Con la cultura, con los libros, con las instituciones y, sobre todo, con las personas no se debe jugar.

Ocurrió en Los Realejos. Un ciudadano de la localidad, Juan José González González, concibe un proyecto editorial cuyo proyecto, titulado El legado (Neftalí Libro, Ediciones del Medio y Ayuntamiento de Los Realejos), obtiene hasta una determinada financiación de la institución (se omite la cantidad para no hacer más doliente el episodio), la inclusión de la presentación en el programa de las Fiestas de Mayo y la celebración del correspondiente acto público en un local municipal.

Cuando ya todo estaba concertado, hasta la comunicación de quienes componían la mesa del acto, la concejala de Cultura, Patrimonio Histórico y Turismo, Isabel Socorro González, informa al autor de una decisión, digamos insólita: si la prologuista del libro está presente e interviene, no habrá nadie del gobierno local. Seguramente, instrucciones de la superioridad. La autora era (es) Fidela Velázquez, ex alcaldesa socialista de San Juan de la Rambla, con quien debe tener sustanciosas diferencias el gobierno local para llegar a ese extremo. Total, que se celebra el acto, la señora Socorro ni se presenta a los que debían concentrar las atenciones del acto, no habla y, todo lo más, se pone junto al grupo musical que intervino en la convocatoria. Sin decir ni pío.

Pues esta es la breve e infausta historia de un desaire, de una desconsideración. Puede que algunos hablen de censura o de boicot, menos aceptable aún cuando ya habían sido aprobados la financiación y los pormenores del acto. ¿Qué sensación habrá experimentado el autor? Se habrá quedado a cuadros, un suponer. Es difícil de aceptar, desde luego, que un acto cultural, la presentación de un libro, se vea desvirtuado por una decisión incomprensible que tiene más que ver con procedimientos excluyentes y caprichosos muy propios de otras épocas que, lastimosamente, van retornando, da igual el tamaño del pueblo o de la ciudad.

Pero que esté tranquilo. Primero, porque él no quiso distorsionar nada sino asistir al nacimiento de su hijo, un libro en el que volcó esfuerzos y afanes. Y segundo, porque su obra será a partir de ahora más demandada. Lo ocurrido confiere un sello singular. Y que se anime Juan José para otro título. Que no se arrugue, pues su obra es muy digna. La mancha del Ayuntamiento realejero no la quita nadie: boicotear la asistencia de la prologuista de la publicación, es un acto inapropiado.

Como para que luego algunos hablen o presuman de libertad.

jueves, 3 de junio de 2021

NONES INGLESES

 

Un despacho de la agencia Efe interrumpía para mal la sobremesa de ayer. La noticia anticipada por la BBC era que el Reino Unido no incluía nuevos países o territorios en su ya célebre “lista verde” de destinos considerados seguros ante la covid-19, que se resiste a dejar este mundo. El Gobierno de Boris Jhonson, que ya había advertido “mejor quedarse en casa”, evaluó la situación epidemiológica y la evolución de los programas de vacunación para concluir nones. Portugal, para los ingleses, es el único país de la Unión Europea que figura actualmente en esa lista. España permanece en zona ámbar.

Pues se trata, qué quieren, de un duro revés para el sector turístico que esperaba una decisión contraria para reafirmar sus expectativas de reanudación de la actividad. Otras tres semanas de espera, con lo que la temporada de verano no será como se esperaba. Ni en Baleares ni en Canarias. Instituciones, empresariado, agentes sociales y trabajadores tendrán que seguir haciendo un ejercicio de resistencia, cada vez más duro, y hacer nuevos cálculos y madurar las alternativas para reflotar.

Tendrán que revisar sus estrategias, pues, los gobiernos de España y de Canarias. Recordemos que los británicos constituyen el principal mercado emisor para ambos destinos. De los ochenta millones de visitantes contabilizados en 2019, dieciocho eran de esa procedencia. Pero habrá que aguardar circunstancias más favorables después de algunas ilusiones fraguadas al calor de exceptuar, cuando menos, los dos archipiélagos. En los ámbitos políticos del Reino Unido, además, habrán hecho cálculos: el país registra actualmente una incidencia acumulada a catorce días días de sesenta y dos casos por cien mil habitantes, muy baja comparada con los ciento dieciocho de España del pasado miércoles.

Ahora todo dependerá de que mejoren los datos y de que haya una mayor flexibilidad por parte del Reino Unido. Habrá que estar atentos, por ejemplo, a la implantación del nuevo certificado sanitario europeo que, si no hay contraorden, podrá ser utilizado a partir del próximo 1 de julio. Comoquiera que los porcentajes de vacunados de todo el mundo siguen incrementándose, las esperanzas se acentúan. Pero solo son esperanzas que pueden verse frustradas por cualquier contingencia. Por ahora, las opciones de recuperación de la actividad y del negocio turístico, con su particular incidencia en el conjunto de la productividad económica, están muy condicionadas. Hasta final de mes, como mínimo, ha dicho el vicepresidente de la organización ‘Exceltur’, José Luis Zoreda. Volver al escenario de antes de la pandemia, será costoso y complicado.





INYECCIÓN CON BONO EN LAS ISLAS

 

 

Es positivo que poderes públicos y organizaciones patronales alcancen acuerdos para impulsar la recuperación del sector turístico. Eso ocurrió ayer, cuando el Gobierno de Canarias y los empresarios pactaron la reprogramación de los ochenta millones de euros que el ejecutivo se había comprometido a abonar para sufragar los importes equivalentes al Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). La medida favorece la creación de un bono turístico de quince millones de euros para residentes canarios.

El vicepresidente, Román Rodríguez, a quien acompañó en la reunión la consejera de Turismo, Industria y Comercio, Yaiza Castilla, detalló la reformulación de las ayudas partiendo de una cantidad, sesenta y cinco millones de euros, ampliable a ochenta, destinada a la subvención de importes equivalentes al IBI a partir del 1 de junio y otros quince millones para la bonificación a residentes de consumos turísticos. Esta medida permitirá también al sector optar a subvenciones por el equivalente del IBI, pero dentro del paquete de mil ciento cuarenta y cuatro millones de euros aprobado por el Gobierno central y cuya temporalidad se circunscribe entre marzo de 2020 y mayo de 2021.

Rodríguez explicó que el Gobierno de Canarias mantiene inalterado su compromiso con el sector turístico, que, además, “será uno de los principales beneficiarios de esos mil ciento cuarenta y cuatro millones de euros que se distribuirán entre todos los sectores económicos canarios, con la única excepción del sector financiero”.

Por su parte, Yaiza Castilla significó que el bono irá destinado a residentes canarios para “dinamizar el consumo del sector alojativo, pero también el de otros de la cadena de valor turístico”. La consejera confió en tener listo el bono para la primera semana de julio y, aunque señaló que los detalles del programa se conocerán en breve, anticipó que consistirá en tres líneas diferentes con las que se busca, fundamentalmente, generar actividad económica en torno al turismo, por lo que los principales beneficiarios serán las empresas, aunque también el residente canario.

¿Y las patronales? ¿Se fueron contentas? Asistieron a la reunión representantes de la FEHT, Ashotel, Asolan y Asofuer. Todo da a entender que sí. Ya demandarán otras cosas más adelante. El presidente de Ashotel, Jorge Marichal, ponderó el trabajo que vienen desarrollando las consejerías de Hacienda y de Turismo del Gobierno de Canarias, así como su voluntad de lograr consensos para la reactivación del sector. Consideró que ambas medidas, la inyección de los ochenta millones de euros y el bono para que los residentes puedan hacer turismo en las islas, han de contribuir a la ansiada recuperación.

Nosotros lo que queremos es volver a abrir las puertas y sacar a la gente de los ERTE –concluyó Marichal-, por lo que medidas como las acordadas van en esa línea”.

Bueno, pues ahí tienen material concreto.

miércoles, 2 de junio de 2021

APARCAMIENTOS, TERRAZAS, ACCESOS, ACERAS...

 

En una cadena televisiva de ámbito nacional, emiten un reportaje sobre las consecuencias de la ocupación de vía pública (aceras incluidas), solución de emergencia adoptada por algunos ayuntamientos para compensar a los propietarios de bares y establecimientos cuando las restricciones impedían la utilización de sus espacios interiores.

El reportaje insertaba testimonios de personas que se quejaban básicamente de dos cosas: una, la supresión de aparcamientos; y dos, las dificultades inherente de accesibilidad, incluso para entrar a sus propias viviendas. Añadiríamos una tercera: la peligrosidad sobrevenida con la circulación rodada, atenuada –se admite- con las recientes medidas adoptadas por la Dirección General de Tráfico limitadoras de la velocidad que han de respetar los conductores.

Con el título “Ciudades para personas”, escribimos al respecto el pasado mes de marzo. Y advertimos que algo de lo contenido en el citado reportaje iba a suceder. Uno de los nudos del debate que se abría era si la provisionalidad de la medida terminaba quedándose. Para no ser tan provisional, claro. La invitación a reflexionar sobre la utilización o el aprovechamiento del espacio público está servida. En una investigación de tres profesores de la Universidad Politécnica de Madrid, Cristina Fernández Ramírez, Isabel González García y Rafael Córdoba Hernández, se alude a las relaciones entre la superficie de calzada, acera y espacio construido. Proponen intervenciones para mejorar y adecuar el uso al peatón. Una de ellas consistiría en el rediseño. Pensadas para espacios que contaban con zonas estanciales en las aceras y anchas calzadas para el vehículo privado. Promueven la apropiación del espacio para nuevos usos (terrazas, zonas de juegos, vías de transporte público prioritario, carriles bici) y su mejora bioclimática. “Así, el peatón podría adquirir una nueva dimensión en la ciudad. Sentirla de otra manera. Hacerla suya”, dicen los investigadores.

Escribíamos también que en el debate hay que incluir los factores medioambientales y de seguridad. Hasta ahora, el concepto aceptable era que la calle acogía contaminación y molestias (escapes, humos, malos olores…) y, por tanto, estar tan cerca o a la altura de esas causas nocivas, no era nada favorable. Los riesgos de un impacto o una colisión, por muy limitadas que estén las velocidades o por muy bien señalizadas que estén las protecciones de las zonas habilitadas para consumir, son evidentes.

Bueno, pues el reportaje nos devuelve a la realidad cotidiana, por decirlo de alguna manera. A medida que se va recomponiendo la normalidad, los conductores palpan que hay menos sitio donde aparcar (en algunos barrios, en algunas vías) y los ciudadanos han de dar rodeos o ir con cuidado y sortear obstáculos físicos para salir o acceder a sus viviendas.

Pues a ver cómo explican los ayuntamientos a quienes obsequiaron un espacio para mantener abiertos sus negocios que han de restituirlo. Y a ver qué les dicen a los viandantes para resolver sus quejas o sus demandas. Lo señalamos en su momento: “No es fácil, desde luego, encontrar el equilibrio entre acera y calzada. Los ajustes de tamaño y funciones son importantes. Damos por hecho que habrá soluciones diferenciadas según anchos de acera y calzada atendiendo a las necesidades de los nuevos usos. Además, podrían desarrollarse diseños integrados e incluso generar soluciones adaptadas y específicas para cada barrio o distrito. Pero las actuaciones han de combinar medidas a corto, medio y largo plazo, aún cuando este que podría considerarse urbanismo táctico no debería ser una solución recurrente, si se piensa en ciudades para las personas”.

Ahora la coyuntura es distinta. Y más impopular, por supuesto.



martes, 1 de junio de 2021

MÁS OPERATIVIDAD EN INSTANCIAS EUROPEAS

 

La cohesión territorial para favorecer la recuperación y el proceso de la transición verde y digital. De ello se ha ocupado la Mesa del Comité Europeo de las Regiones (CDR), en la que intervino el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, para defender la necesidad de impulsar el papel de las Regiones Ultraperiféricas (RUP) en una renovada estrategia, mediante la iniciativa de la comisaria Elisa Ferreira. Para el presidente, este ejercicio de adaptación de la estrategia “puede ser un magnífico ejemplo” de cómo puede contribuir la cohesión territorial a la recuperación y debe ser un punto de inflexión para afrontar las limitaciones a través de medidas específicas o adaptadas mediante “la aplicación sistemática y exhaustiva del artículo 349 del Tratado de Funcionamiento”, donde se recogen las especificidades de las Regiones Ultraperiféricas.

Lo cierto es que ha llegado la hora de que las instituciones unionistas y los organismos europeos acrediten operatividad y ejecuten actuaciones coordinadas que permitan apreciar su utilidad y su eficacia. El presidente canario estima que las nueve RUP han de contribuir positivamente a la transición de la Unión Europea (UE) hacia una economía más ecológica y digital y a otras prioridades del futuro de la UE, como el espacio y la astrofísica, la biotecnología, la gobernanza de los océanos, el turismo sostenible y las energías renovables.

En su intervención, el presidente canario dedicó un apartado importante al sector turístico, del que algunas de las RUP dependen de forma casi exclusiva. Torres expuso que, “si aspiramos a mejorar la cohesión territorial en Europa y a apoyar la recuperación de gran parte de sus regiones, es esencial reforzar la coordinación a nivel europeo en este ámbito y apoyar, sin reservas, la propuesta del Parlamento Europeo de desarrollar una Estrategia europea para un turismo sostenible, acompañada de un Plan de Acción antes de que finalice este año 2021”.

Y el fenómeno migratorio también fue objeto de atención en la exposición del presidente de la Comunidad Autónoma, al aludir a las políticas de cohesión, determinantes para el futuro de Europa y de las RUP. Y destacó, asimismo, la importancia de las políticas de cooperación. En ese sentido, puso de manifiesto la necesidad de desarrollar una política migratoria que atienda de manera efectiva a las necesidades de territorios frontera, como Canarias, destinando fondos a las regiones situadas en primera línea para poder afrontar los episodios de arribada masiva y atender adecuadamente a los menores migrantes no acompañados, “que son nuestra responsabilidad directa”. El presidente canario aseguró que “no puede haber recuperación sin estabilidad y codesarrollo, y no puede haber cohesión territorial sin solidaridad”. Torres, por cierto, echó en falta una mayor flexibilidad para la implementación de los fondos europeos.

Lo dicho: hay que impulsar las renovadas estrategias para medir la eficacia de las instituciones europeas, sobre todo después de la puesta en común de hechos y circunstancias que condicionan los procesos de recuperación social y económica.